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Mirando encontré que ....

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Sam salió al estacionamiento con el arma en la mano, solo por prevención, barrió con la mirada el lugar para cerciorarse que no hubieran miradas indiscretas y se acercó con cuidado a la extraña joven. No parecía peligrosa a primera vista, quizás por eso había podido acercarse a su hermano tan fácilmente, la ropa que llevaba no parecía de ella le quedaba enorme, su mirada era demasiado inocente en contraste con esa sonrisa de medio lado, a que se estaba por enfrentar? Ni el mismo lo sabía.

-Quien eres? O debería preguntar que eres?
-Muy gracioso cariño, no soy un monstruo, si eso te hace feliz, pero no soy tan inocente como me veo
-Eso veo, que quieres de mí?
-Oh! Vamos a hacer de cuenta que no sabes a quien me llevé? Bien si así lo quieres, mejor me voy entonces
-Espera!!! Dime donde están los chicos …
-Y tú hermano? No quieres saber de él? Que decepcionante Sammy-boy
-No me llames así, solo mi hermano puede hacerlo
-Ups! Lo siento, entonces quieres saber donde está ahora?
-Que vas a pedir a cambio de esa información?
-Por que piensas que quiero algo a cambio?
-Por que los seres como tú nunca dan nada sin pedir algo a cambio
-Hmmm, sabes, tienes razón, quiero algo a cambio. Pero eso no depende de ti, depende de él
-De él? De mi hermano?
-Si, yo te diré donde está, pero él tendrá que pagar el precio para que lo puedas ver
-Solo verlo? Te vas a quedar con mi hermano igual que con los otros?
-No Sam, pero creo que solo tu hermano podrá pagar el precio para que todos puedan volver
-Porque dices eso? Que le hiciste a mi hermano perra!?!
-Nada Sam, pero tu hermano entiende el valor de tener una familia y lo que duele perderla. Si tú lo quieres de la misma forma que él a ti encontraras como llegar hasta nosotros sino, bueno, digamos que al fin tendré lo que llevo años buscando y lo tendré para siempre

Después de estas palabras una luz cegadora cubrió el estacionamiento y cuando pudo volver a ver la chica había desaparecido y con ella cualquier pista del paradero de su hermano, ahora Sam solo podía pensar en las inútiles palabras de la misteriosa chica e intentar encontrar a su hermano a como de lugar.

Sam revisó una y otra vez las grabaciones de las desapariciones de los chicos, la policía había estado renuente pero al fin se las dio, no había nada que pudiera decirle a donde se los habían llevado, no había huellas, polvo, rastros de nada, estaba perdiendo la cabeza. No podía perder a Dean, no ahora que empezaba a entender lo mucho que lo amaba, porque se dio cuenta algo tarde de lo mucho que amaba a su hermano, que no podía seguir viviendo sin él, sin verlo todos los días, sin despertar a su lado, sin tocar su piel y besar sus labios, sin esa sonrisa arrogante …... ya no podía más, no podía con esto solo, tendría que llamar a la única persona que sabía lo ayudaría, llamaría a su padre

-Quien rayos llama tan temprano?
-Bobby??
-Sam? Chico, cuanto tiempo sin saber de ti? Como está todo en Stanford?
-Ah, bueno en realidad ya no estoy allí Bobby, estoy con Dean, cazando y buscando a papá
-Lo siento mucho chico, se lo mucho que querías estudiar, pero dime, si me llamas es por ayuda, en que se metieron tu hermano y tú esta vez?
-Ese es el problema Bobby, no tengo idea que es, se que es humana pero tiene habilidades que no conozco y …..
-Y? Vamos chico estas poniéndome nervioso, donde está Dean?
-Eso es lo peor esta ….. "cosa" se llevó a Dean!!

Bobby suspiro profundamente, cuando los jodidos Winchester dejarían de darle problemas? Cuando no eran las cazas impulsivas del padre eran las tonterías de los hijos. Demonios, que Dean ya no era un niño debería saber como cuidarse de que esas cosas no se lo llevaran, aunque…... como habían terminado las cosas entre él y su padre hace pocos meses dudaba de la tranquilidad del joven.

-Dime donde estas chico voy para allá

Sam le explico todo el caso por teléfono mientras Bobby alistaba algunos de sus tratados en magia celta que podrían ayudarles, estaba seguro que lo buscaba era alguna especie de druida, aunque nunca había visto a una tan joven como la que el chico le describía, quizás sus habilidades eran herencia de familia y en ese caso sería mas fácil buscar descendientes de gente llegada desde Gales o las islas británicas.
Después de casi 18 horas de camino sin descanso llegó al viejo motel y se encontró un Sam demacrado, con ojeras enormes, pálido y que de seguro no habría comido en días.

-Sabes chico por un momento pensé que eras un maldito fantasma, anda date una ducha y vamos por algo de comer mientras desempaco
-No es momento de eso Bobby, no se cuanto tiempo tengo antes de que esa "cosa" se lleve para siempre a Dean
-Bueno si estas muerto tampoco lo vas a encontrar, así que si no quieres que te trate como al mocoso que estoy viendo mejor me obedeces te das una ducha, comes la porquería que vendan en este pueblo de mala muerte y luego duermes mientras yo investigo a tu chica misteriosa, entendido!

Nunca era bueno poner de malas a Bobby, así que a regañadientes Sam se bañó, se arregló un poco, fue al restaurante mas cercano y pidió una enorme hamburguesa como las que se comía su hermano, con patatas fritas y cerveza y le llevó una orden igual a Bobby para contentarlo un poco. A veces olvidaba lo mucho que ese hombre los quería, eran como sus hijos, aunque no lo dijera, y les gruñera cada vez que lo llamaban o llegaban a su casa, era la parte que a su propio padre a veces le faltaba. Con eso en mente se durmió, si había alguien que podía encontrar una solución a esto ese era Bobby.

 

En otra parte del pueblo, en lo más profundo del bosque, en una escondida cueva, cuatro jovencitos veían con temor a una chica de no mas de 15 años, quien estaba sentada en el regazo de un hombre joven. El hombre había llegado hace dos días y al igual que ellos al principio, parecía un zombie, su mirada siempre se dirigía a la nada y se veía vacía. Ellos sabían, de alguna forma, que este si cumplía los "requisitos" de la extraña chica. Cuidaba y mimaba de forma devota a la jovencita, quien se veía tan complacida con ello, solo esperaban que al encontrar lo que buscaba los dejara ir, vivos al menos. Los últimos días antes de la llegada del hombre, la chica estaba molesta, gritaba, lloraba, los insultaba, los hería con sus palabras, les hacía ver cosas horribles que les haría a sus familias, estaban tan agotados mentalmente que la llegada del extraño fue una bendición, quizás para él no pero …..

 

Angharad siempre vio con tristeza y algo de envidia a los otros niños que iban a la escuela con ella, muchos tenían hermanos mayores que los llevaban de la mano hasta su salón, a veces se sentaban con ellos en la hora del receso e incluso jugaban con ellos sin importar lo que dirían sus amigos. Pero ella no podía acercarse a sus hermanos, ellos eran bastante mayores, le llevaban casi ocho años de mas y siempre estaban con gente de su misma edad. Además la forma en la que la miraban. Ella no lo sabía entonces, no podía saber que le dulce mujer que la arrullaba en las noches, que le contaba cuentos de seres mágicos, de caballeros de brillantes armaduras, de fieros dragones y extrañas marcas en la piel no era la madre de ellos, que ella había llegado poco después de la muerte de la primera esposa de su padre y que el se había enamorado perdidamente de la joven mujer. No era su culpa, era una pequeña niña, quien poco tiempo después también la perdería a ella, y quedaría a merced de aquellos hermanos crueles que nunca supieron darle el cariño que añoraba.

Pero ahora y con algo de lectura de los viejos diarios de su madre y abuela, tendría ese cariño, sin importar que tuviera que forzarlo, un poco, nada mas. Ella vio ese amor en los ojos de esos chicos, ese cariño fraterno que tanto buscaba, entonces porque ellos no la veían igual!! Cual era la diferencia? Ella se veía necesitada, sola, desamparada, falta de cariño, porque no lograba que esos ojos que antes brillaban de amor la vieran a ella de igual modo? Quizás estaba buscando mal, quizás debía buscar en otro lugar, en otro tipo de persona, quizás ............. y lo encontró.
Un amor tan grande que podía verlo sin usar runas, la forma en la que miraba al otro, la forma en que lo tocaba, tan gentil, tan suave, como si fuera de cristal, la forma de hablarle, ese tono dulce debajo de palabras toscas y comunes, podía verlo!! Al fin lo había encontrado, había estado buscando en el lugar equivocado, por supuesto que un niño no podía albergar tan poderosos sentimientos. Pero ese joven de hermosos y brillantes ojos verdes, de labios gruesos y voz aterciopelada, de fuerte espalda y valeroso semblante, era el hermano perfecto. Y no iba a perderlo, lo tendría para ella, aunque fuera por corto tiempo, si el amor que profesaba, por el joven alto, era correspondido y devuelto en igual medida, sino, bueno, tendría toda la eternidad un amor único, que podía traspasar el tiempo y el espacio, porque ella había visto gracias a sus runas, todo lo que ese valeroso hombre haría por el otro, ella había visto el verdadero valor de el noble caballero que llevaba una armadura alrededor de su propio corazón.