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The Older Martin (ESPAÑOL)

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Toda la tranquilidad de la vida de Clara Martin se había visto interrumpida al menos cuatro veces en lo que llevaba viviendo en Mystic Falls:

La primera vez fue cuando descubrió sus inestables poderes.

La segunda, cuando conoció a los hermanos Salvatore.

La tercera, cuando se convirtió en vampiro, siendo así la primera híbrida bruja-vampira en pisar la faz de la Tierra.

Aun cargando con ese título, la razón por la que deja Mystic Falls, y cuarta interrupción de su "tranquilidad", es bastante corriente: sus estudios. Debido a todo el drama sobrenatural y eso de intentar salvar -fallidamente- a una amiga suya, no tenía tiempo para el estudio, lo cual acabó con repercusiones negativas. Sus padres tomaron cartas en el asunto y la enviaron de vuelta a casa, Beacon Hills, donde se cerciorarían de que no volviera a pasar.

Esto hubiera sido menos complicado y estresante si el hermano de su mejor amigo no hubiera desaparecido con un -ahora- híbrido Original, que, por cierto, había sacrificado a su crush hacía menos de un mes.

Ahora estaba de vuelta en su pueblo, que ya no parecía tan tranquilo y aburrido como cuando se fue.

***

Las cuatro horas de avión desde Virginia hasta California le resultaron aburridas y largas a Clara. No pudo dormir durante el vuelo y se quedó sin batería en el móvil, por lo que no podría avisar a su madre cuando llegara. Ni a sus amigos.

Maletas en mano, se había montado hacía más o menos dos horas y media en un autobús que iba de pueblo en pueblo dejando y recogiendo pasajeros desde el aeropuerto. El tiempo transcurría despacio mientras el bus recorría la carretera. Miró en su reloj la hora que era: 10:23. Llevaba despierta nueve interminables horas y no había podido pegar ojo en el autobús tampoco. Pero el viaje estaba por terminar muy pronto, pues -según el conductor- quedaban veinte minutos para llegar a Beacon Hills.

El viaje hubiera sido menos horrible si su madre la hubiera recogido del aeropuerto. O si ella hubiera podido conducir su Volkswagen Beetle. Pero el coche no llegaría hasta dentro de una semana y su madre estaba ocupada (además de no muy contenta), así que tuvo que tragarse un viaje de dos horas y cincuenta minutos, en vez de tardar una hora y media.

Viendo el cartel que indicaba que estaban entrando en Beacon Hills, la pelirroja recogió su mochila y ató su ondulado cabello en una coleta alta, dejando algunos mechones más cortos sueltos. Esperó a que el autobusero parara el vehículo en el centro del pueblo para bajar y recoger sus maletas, mientras tamborileaba con sus dedos su pierna.

Estaba nerviosa, sí. Hacía mucho tiempo que no veía a su familia, pero estaba segura de que en casa le esperaba una regañina por parte de su madre. Esta ya había hablado con ella sobre sus notas y lo que debería de hacer en el verano: ir a una academia. Estaba muy nerviosa y enfadada consigo misma, ¡podría haber sacado al menos un suficiente en algunas clases! Pero debido a la llegada de Katherine y los Originales, había descuidado sus estudios y, con el sacrificio y Damon siendo mordido por su primo, se olvidó totalmente de que tenía que cambiar sus notas por unas aceptables.

Ya sabes, con un pequeño truquito que los vampiros tenían.

Con todo lo que había ocurrido en Mystic Falls y Clara se iba porque había suspendido el curso... Era sencillamente irónico. Su vida se veía constantemente en peligro tratando de salvar a sus amigos y era por los estudios por lo que se retiraba.

Sus amigos hicieron un par de bromas con ello, tratando de no entristecerse demasiado por la partida de la pelirroja, pero todos sabían que sería diferente sin ella en Mystic Falls. Además de que Stefan había desaparecido junto a un híbrido psicótico, quien podría volver en cualquier momento y descubrir que Elena seguía viva.

Maravilloso.

Por otra parte, Clara temía que su estatus sobrenatural fuera descubierto por su familia, que perdiera el control ante la sangre o que sus poderes decidieran aparecer en el peor momento. Damon le había dicho varias veces que no se preocupara demasiado, que tenía el control, pero... ¿Y si dejaba de tenerlo?

Negó con la cabeza un par de veces, despejándose de sus ideas, mientras empezaba a caminar por las viejas calles de su pueblo. Las cosas no parecían haber cambiado mucho, recordaba las calles casi con total exactitud y reconocía las caras de algunos habitantes. El centro de Beacon Hills no estaba muy alejado de su casa, a veinte minutos andando como mucho.

Por fin podía respirar aire fresco y mover sus entumecidas extremidades. Los primeros pasos le fueron algo dolorosos, pero poco a poco se fue acostumbrando a volver a sentir las piernas e intentó acelerar el paso, cargando con sus tropecientas maletas. En estas no tenía todo lo que quería traerse a Beacon Hills; solo ropa, calzado, accesorios, maquillaje, blocs de dibujo, pinturas, y sus dos plantas de verbena y acónito. Algunos muebles, fotos y libros no llegarían hasta días más tarde. En su mochila llevaba sus aparatos electrónicos y sus grimorios más importantes, ya que todos no le entraban en las maletas y la mochila.

Si no fuera por su condición sobrenatural, su espalda estaría realmente a dolorida y sus brazos y piernas cansadas del peso que cargaba. En ese momento agradeció mentalmente la superfuerza y supervelocidad que se le fue concedida. Llegó antes de lo previsto a su casa o, debería de decir, mansión.

Los Martin eran una familia adinerada (además de descendientes de brujas, claro) y eso no era algo difícil de percibir.

Subió las escaleras del porche de su casa y llamó a la puerta, los nervios cada vez haciéndose más notables. El timbre resonó por toda la mansión, llamando la atención de las dos residentes de esta. Natalie dejó de hacer lo que estaba haciendo para atender la puerta, siendo seguida por la pequeña Prada.

-¡Clara, cariño, pasa!

La susodicha sonrió un poco, más tranquila, mientras que entraba en su casa por primera vez después de haberse mudado a Mystic Falls hace un año y siete meses. Dejó sus maletas y mochila a un lado de la puerta para abrazar a su madre, a quien no había visto desde las vacaciones de primavera. Lo siguiente que hizo fue agacharse para acariciar a su perro, que saltaba de la alegría a los pies de la pelirroja.

-Te he echado mucho de menos, mamá -después de estar unos instantes acariciando a su mascota, volvió a dirigirse a su progenitora.

Con su afirmación no mentía, pero si era cierto que también hubiera preferido haberse quedado en Mystic Falls, junto a sus amigos, junto a Elena. No podía evitar pensar cómo debería estar sintiéndose en ese mismo momento: su tía había sido sacrificada, Stefan tuvo que seguir a Klaus y ella se había ido.

-Yo también, Clara, yo también. Pero ya sabes lo que acordamos…

-Sí, mamá, tengo que ir a la academia de verano -la interrumpió tras romper el abrazo.

-Tienes que esforzarte mucho si quieres volver a pisar ese pueblo, ¿eh? -su madre le dio una palmadita en la espalda antes de girarse para llamar a su otra hija- ¡Lydia, tu hermana ha llegado, baja ya!

La segunda pelirroja bajó segundos después, sonriendo al ver a su hermana mayor. No eran las hermanas más cercanas del mundo, pero sí era cierto que se llevaban bien y la había extrañado. Casi de inmediato Clara notó que había algo diferente en su hermana, no sabía el qué, pero lo había. No parecía ser la misma chica a la que lo único que le importaba era su reputación. Algo había cambiado y Clara no pensaba que fuese porque el estúpido de su novio se hubiera marchado del pueblo. Debía descubrirlo.

Si había algo que la denominaba por completo sería su curiosidad y testarudez, así que fuese lo que fuese que su hermana estuviera escondiendo, ella lo destaparía.

-Estar alejada de mí ha bajado tus notas, ¿cómo te sientes teniendo que ir a mi mismo curso? -fue su saludo tras aparecer en el campo de visión de la híbrida.

-No me lo recuerdes -soltó una risa y abrazó a su hermana, sintiéndose nostálgica. ¿Cuándo había sido la última vez que la había abrazado?

-Vamos a subir tus cosas, anda.

Las tres mujeres cargaron con las maletas y su mochila hasta su antigua habitación, que había permanecido intacta todo este tiempo. Las paredes estaban pintadas de lila y blanco, y la madera oscura del suelo era adornada con una alfombra blanca. La colcha blanca de su cama tenía dibujos de flores lilas y en las estanterías había peluches, libros y fotos con sus antiguos amigos. Sin duda alguna, su habitación le recordaba a la antigua ella: la animadora que no se sentía cómoda con su grupo de amigos.

No quería eso. No quería tener ese recuerdo plasmado en su cuarto. Tendría que hacer algo para cambiar aquello. Pronto, a ser posible.

Dejaron sus maletas en un rincón de la habitación y trajeron algunas cajas, en las que metería lo que ya no quisiese de su habitación. Tenía un largo trabajo por delante y ya estaba algo fatigada por el viaje, solo quería dormir.

Antes de irse su madre y su hermana de su habitación, les dio a ambas los regalos que había traído de Mystic Falls: el té típico del pueblo y joyería adornada con una planta aromática. Después se quitó las zapatillas y se tiró en la cama, lista echarse una larga siesta.

***

Ya habían pasado unas cuantas horas desde que se había despertado de la siesta y había empezado a recolocar su habitación. Estuvo pensando un rato si quería cambiar los colores de su habitación, llegando a la conclusión de que estos no le desagradaban en lo absoluto, era solo la decoración infantil y los vagos recuerdos lo que la molestaban. Algunas de estas cosas las había tirado, otras las había guardado en cajas para meterlas en el trastero o para el rastrillo.

Las fotos que tenía con sus antiguos amigos no las había tirado, pero tampoco las quería de por medio. Estas habían sido sustituidas por unas que tenía con las chicas (Elena, Bonnie y Caroline), con los Salvatore, con el pequeño Gilbert y también con su primo, Tyler, y Matt. Los libros de adolescente fantasiosa habían sido intercambiados por sus grimorios y algunos libros más educativos sobre temas sobrenaturales. Los peluches habían sido removidos y, en su lugar, sus plantas de acónito y verbena habían sido puestas. Debía de tener más cuidado con la última, pero siempre que la necesitara, la tendría a mano.

Su armario fue lo que más tardó en recolocar, pues tenía que ver con qué ropa se quedaría y cuál guardaría. Su estilo obviamente había cambiado, además de que había crecido un poco y había cosas que ya no le valían. La ropa que salvó fueron algunos vestidos oscuros, vaqueros no muy pasados moda, faldas que aún le valían y tops no muy coloridos, mientras que la ropa interior y zapatos la tuvo que meter en cajas para donarlos o dárselos a alguna prima menor que ella. También, salvó su antiguo uniforme de animadora, aunque le quedara algo más justo que antes, pues pensaba volver al equipo. Después, metió su ropa y calzado que trajo de Mystic Falls, que era en su mayoría de color negro. Sus accesorios los guardó en su tocador, entre estos se encontraban sus diferentes anillos y colgantes solares, además de algunas pulseras con verbena.

Ser bruja tenía sus ventajas y siempre tenía que tener complementos contra el sol por si perdía el que usaba normalmente. O alguien cercano a ella se convertía. Las pulseras con verbena eran más que nada por su seguridad y la de los que la rodean. Ahora que sabía de aquellas criaturas que rondaban por la noche siempre estaba alerta.

En su escritorio plantó su portátil y material de dibujo, ordenándolo de alguna manera para que no pareciese una pila de cuadernos y estuches. También, puso a cargar su teléfono, en el que -al encenderse de nuevo- vio que tenía un par de llamadas perdidas de quién menos quería: El Híbrido Psicótico.

No, en serio, así tenía agendado a Klaus. Si no, ¿de qué otra manera guardarle? ¿Mikaelson Dagueador? ¿Bro de Elijah? ¿Novio de Stefan? ¿Acosador de ojos azules #2? Y sí, por si lo estabais pensando, a Damon le tenía como "Acosador de ojos azules". Aunque Klaus estaba por quitarle el puesto...

Sus llamadas perdidas fueron lo que más le preocupó, más que los mensajes de sus amigos preguntándole qué tal el viaje. Eso podía esperar, pero Klaus no.

Era un híbrido impaciente.

Y quejicoso.

-Hola, amor -su voz grave y el apodo que eligió junto con su acento claramente inglés le pusieron nerviosa. Casi podía sentir su sonrisa pícara a través del teléfono.

-Hola, Klaus. Siento no haber cogido el teléfono antes, estaba sin batería -la híbrida pelirroja contestó, mientras guardaba en el trastero las cajas, agradeciendo mentalmente que su hermana y su madre no estuvieran en casa a estas horas.

Así no le preguntarían con quién estaba hablando.

-Me figuré aquello, no te preocupes -le dio una patada a una de las cajas para echarla a un lado, mientras rodaba los ojos-. Cambiando de tema, ¿qué tal el viaje hasta Beacon Hills?

-Ve al grano, Klaus, sé que no me llamas para preguntarme por el viaje -la pelirroja removió sus cabellos de su rostro y salió del trastero-. Y, para tu información, fue bastante aburrido.

El rubio soltó una leve risa antes de contestar:

-Estás en lo cierto, no te llamo para eso -hizo una breve pausa antes de volver a hablar, esta vez más serio-. Estoy teniendo bastantes problemas para encontrar hombres lobo, pensaba que tú podrías ayudarme con ello.

-¿Exactamente, qué es lo que quieres que haga? Puedo tener el poder de cien brujas, pero aún así no me sé todos y cada uno de los hechizos de mis grimorios -después de unos segundos, añadió-. Además, no tengo todos todavía, en algunos días vendrán el resto.

-Bueno, cariño, si tienes ese colgante de una de tus ancestros es por algo -llevó la mano al pecho, donde, por debajo de la ropa, estaba el susodicho-. Podrías preguntarle por mi problemita -a través del teléfono escuchó el sonido de sangre gotear, Klaus habría obligado a alguien-. O podrías buscar en tus libros más información sobre los lobos, saber dónde se encuentran las manadas más numerosas… -la respiración de la Martin se entrecortó al pensar en la sangre, no había tomado nada desde la noche anterior- Deberías de tomar un aperitivo, siento desde aquí tu sed.

-Se me ha olvidado completamente, he estado ocupada arreglando mi habitación… Buscaré algo para cenar y luego miraré en mis libros sobre lo que me has dicho, ¿vale?

-Está bien, te mandaré qué me tienes que encontrar específicamente, llámame si encuentras algo.

-Sí… Adiós, Klaus.

-Hasta pronto, amor.

Colgó la llamada y utilizó su supervelocidad para llegar hasta su habitación. Ya ahí, se quitó la ropa con la que llevaba todo el día puesta (una sudadera y unos leggins, ropa cómoda para el viaje) y se puso un top suelto de tirantes cruzados azul y unos vaqueros grises. Después, se calzó con unos botines negros y se cepilló el cabello, dejándoselo suelto y con la raya a un lado. Se lo había cortado recientemente y ahora le llegaba por debajo de los hombros. Se miró en el espejo de su tocador por un momento antes de coger una chaqueta vaquera negra y salir de la casa con sus llaves.

La oscuridad y la aparente tranquilidad del pueblo resultaron en un campo fácil para cazar. Normalmente Clara bebería de bolsas de sangre, pero hasta que no llegara su mini nevera de Mystic Falls tendría que realizarlo a la vieja usanza: esperar en una carretera solitaria a que algún habitante pase en coche y atacar. Era la manera más rápida y efectiva.

Con la tarea en mente, la joven anduvo por un tiempo hasta llegar a una carretera a las afueras del pueblo. No había edificios, solo bosque. Era un lugar poco concurrido, pero tenía el presentimiento que aquella noche encontraría una cena pronto. Tal y como Damon la había enseñado, se tumbó en el suelo y extendió los brazos. Su mirada se fijó en cielo estrellado mientras esperaba al pobre de aquel que pasara por la carretera. Fueron solo unos minutos los que esperó hasta que escuchar un coche aproximándose. Sonriendo para sí misma, cerró los ojos y se preparó para el espectáculo.

-Oh por Dios… -escuchó al conductor decir, justo antes de parar a menos de un metro de ella.

El chico salió del vehículo y casi corrió hasta ella, tropezándose con sus propios pies al salir.

-¿Lydia? Oh por Dios, ¿estás bien? ¿Qué te ha ocurrido? -comenzó a hablar rápidamente, el nerviosismo corriendo por sus venas.

El adolescente -intuyó la híbrida- debería de conocer a su hermana, pues la había confundido con ella. Como para no hacerlo, eran prácticamente idénticas, si no fuera por un par de detalles. Como el color de pelo y de ojos.

-No me encuentro bien, ayúdame, por favor… -fingió sentirse débil, poniendo la voz ronca. Fuese quien fuese su próxima víctima, la Martin sentía un poco de pena. Realmente parecía preocupado. Pero ella tenía que alimentarse y no es como si lo fuese a matar.

-¿Estás herida? ¿Qué te pasa? ¿Sabes cómo has llegado hasta aquí? -siguió preguntando rápidamente, agachándose a su lado.

Él continuaba hablando cuando Clara abrió sus ojos mieles. El chico le pareció vagamente familiar, pero no le prestó mucha atención a ese dato pues estaba tratando de fingir estar herida.

-No lo sé, no recuerdo nada… -usó la primera excusa que se le pasó por la mente.

-Aguanta ahí, voy a llamar a mi padre -el chico se incorporó y dio media vuelta, sacando su teléfono móvil del pantalón.

Clara aprovechó ese momento para levantarse y moverse rápidamente. Para cuando el adolescente se estaba girando para volver a mirarla, ella ya no estaba ahí.

-¿Lydia? -se volvió a girar, mirando hacia el otro lado, donde la híbrida apareció, asustándolo- ¿Lyd-?

Paró bruscamente en mitad de su llamamiento, viendo como la cara de la chica se transformaba: venas comenzaron a aparecer debajo de sus ojos y se empezaron a tornar rojos completamente, mientras que de su boca sonriente sobresalían sus afilados colmillos. La hambrienta chica no le dejó tiempo para reaccionar cuando se abalanzó contra su cuello e hincó sus dientes ahí, deseosa de probar su sangre ya.

Los gritos no tardaron en hacerse oír mientras ella bebía, por lo que agradeció que estuvieran solos. Paró cuando sintió que su víctima se estaba mareando y le dio su sangre para curarle, mordiendo su muñeca y haciéndole tragar el líquido. Chupó la sangre que le quedaba en la herida ya curada e hizo que clavara su mirada asustada en sus ojos, moviendo su barbilla con su mano.

-No recordarás que esto pasó, entrarás en tu coche y seguirás con lo que estabas haciendo. Serás lo más cuidadoso posible durante las 24 horas siguientes, ¿entendido?

-Sí, entendido.

Esas fueron las palabras que necesitó para desparecer en la noche, dejando al adolescente confundido mientras se volvía a meter en su vehículo.

***

A la mañana siguiente, la híbrida se despertó algo intranquila. Su compulsión no siempre era efectiva y temía que esta vez fuera una de esas veces en las que la víctima recordaba lo ocurrido. El problema ahora era que aquí estaba sola y parecía que el pueblo no conocía la existencia de lo sobrenatural, por lo que tener a un adolescente correteando por las calles gritando “vampiro” no era conveniente. Además de que, si conocía a su hermana, esto solo causaría problemas.

No quería que ella se viese envuelta en el drama sobrenatural, no como ella.

Esta vez, si respondió los mensajes de sus amigos, comentándoles lo aburrido que fue el viaje. Klaus la noche anterior le mandó lo que quería que buscara y ella lo apuntó en una libreta para buscarlo esta mañana. Después de desayunar, claro.

Vestida con su pijama negro, se hizo una coleta rápida y bajó a la cocina con el móvil en la mano. No se encontró a nadie en su camino hasta que llegó a la cocina, donde su hermana, también en pijama, desayunaba.

-Buenos días, Lydia -el nombre de su hermana le recordó lo ocurrido ayer por la noche.

Tendría que ser más cuidadosa la próxima vez, el top que llevó la noche pasada se manchó con la sangre del chico y ahora se encontraba arrugado en el fondo de su armario, donde lo había dejado después de intentar lavarlo -fallidamente, cabe aclarar.

En la cocina también se encontraba Prada, a quien saludó acariciando su cabecilla peluda. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que vio a la mascota, había echado de menos su presencia en la mansión de Lockwood. Ahí lo más parecido a un perro que tenía era Tyler.

-Buenos días, Claree -su hermana sonrió, mientras tomaba sus cereales.

La mayor cogió lo que necesitaría para hacer su desayuno: dos rebanadas de pan, mantequilla y mermelada. Metió el pan en la tostadora y cogió un plato y una taza, pues haría té. El plato lo dejó al lado de la tostadora mientras que la taza la dejó en la encimera, junto a la vitrocerámica. Sacó una tetera y comenzó a hervir el agua para el té. Mientras, sacó de una alacena el “té” que se había traído de Mystic Falls como regalo para su madre y su hermana.

La caja estaba abierta, su madre debería de haberlo probado ya. Como estaréis suponiendo, sí el té lleva verbena, no mucha, pero sí algo. Clara había escogido un té con sabor fuerte para opacar el mal sabor de la verbena, para que de alguna forma su madre no pudiera ser obligada por un vampiro. No sabía si en este pueblo había, pero era mejor prevenir que curar.

Por ello, también le había regalado un colgante con verbena. A su hermana, por otro lado, le había dado una pulsera con verbena; quería que estuvieran a salvo. Para ello, no solo ellas deberían tomar verbena, sino Clara también, aunque eso en cierta parte le perjudicara.

Si tomaba una pequeña cantidad diariamente, podría poder acostumbrarse a ella, además de que estaría a salvo de ser obligada por un Original; más específicamente, por Klaus. No se fiaba de él, ni de sus planes con ella. En momentos como estos, agradecía que no fuera totalmente vampira y no todo le afectara igual. Soportaba la verbena mejor que otros vampiros normales, como el sol. Aunque también era verdad que se curaba más lentamente y que la supervelocidad y superfuerza que tenía era menor a la de un vampiro normal de su edad.

Después de hacer el desayuno, se sentó junto a su hermana a tomarlo también. Los primeros sorbos del té le abrasaron la garganta, pero poco a poco se acostumbró y, junto las tostadas, se fue terminando el desayuno. Ahora que estaban solas, Clara podría hacerle un mini-interrogatorio a su hermana, quería saber qué le había ocurrido. Tenía una especie de "aura" -por llamarlo de alguna manera- diferente, sobrenatural se atrevía a suponer. Aunque esperaba que no fuera así, con una hermana Martin arriesgando su vida en lo sobrenatural tenía suficiente.

-Bueno, Lydia, ¿qué tal todo? ¿Algún ligue nuevo? -la mayor trató de empezar la conversación, causando que la menor levantara su mirada de su desayuno y la plantara en ella.

-Todo... todo bien -la de ojos verdes pareció dudar en contestar, como si tuviera algo que esconder-. De momento ninguno, ¿y tú? ¿Qué tal con Elena, algún progreso? -ágilmente cambió de tema, sonriéndole a su hermana.

-Tiene novio -de eso no estaba muy segura, ¿al final Stefan y ella lo dejaron? Con todo el drama sobrenatural había dejado de prestarle atención a la vida romántica de su crush-, o eso creo, y sigue sin saber que me gusta -eso no era del todo cierto, pues se lo había dicho estando borracha y luego la había obligado a olvidarlo, así que en teoría sí lo sabía. Pero no se acordaba-. Y me lié con el hermano de su novio, así que no creo que sospeche nada.

-Algún día tendrás que decírselo, Claree -su hermana la aconsejó-. Te lleva gustando desde que eras pequeña, no pierdes nada con intentarlo.

-Además de la dignidad, también perdería su amistad, así que prefiero seguir siendo solo su amiga -Lydia se encogió de hombros y Clara continuó hablando-. ¡Ah! Otra cosa que quería preguntarte, ¿al final por qué Jackson se marchó de Beacon Hills? Pensé que el equipo de lacrosse era muy importante para él -astutamente la hermana mayor volvió a dirigir el tema hacia su hermana, quien se vio sorprendida con la pregunta, pensando que ya la había despistado.

-Sus padres y él se mudaron a Reino Unido, no le quedaba opción.

Clara asintió y, justo cuando iba a hacer otra pregunta, escuchó algo de la televisión -que estaba encendida desde antes de que llegara ella- que captó inmediatamente su atención. Cerró la boca y giró su cabeza hacia dicho aparato:

Esta mañana, dos mujeres de Tennessee han sido encontradas en su casa después de que hubiera un incendio en la propiedad. Los forenses afirman que fueron drenadas de sangre antes de ser decapitadas y quemadas en el incendio, en un intento de cubrir las pruebas.

-Oh por dios... -expresó su sorpresa la mayor.

Klaus le había mencionado en llamadas anteriores que se dirigían (Stefan y él, por supuesto) a Tennessee. Esto podría no inculparles del todo si no fuera porque Stefan, como destripador, era conocido por dejar sin cabeza a sus víctimas. Además de que Damon los llevaba siguiendo la pista desde que se recuperó y ya le había comentado lo que había encontrado junto a Alaric.

Lydia la observó confundida por su sorpresa y Clara tuvo que inventarse rápidamente una excusa por su sorpresa:

-Es que hace mucho tiempo que no veo este tipo de noticias, en Mystic Falls todo es muy tranquilo.

Mentira. Mentira. Mentira.

La menor asintió no muy convencida y se levantó para empezar a recoger su desayuno. Segundos después, la de ojos mieles copió sus acciones y corrió de vuelta a su habitación. Se cepilló los dientes y dedicó una media hora buscando en sus grimorios información. Que le pudiera servir a Klaus sin mucho éxito. Después, cogió la ropa que se pondría para ir a la academia y entró a su cuarto de baño. Se dio una ducha rápida y se secó el pelo con una toalla antes de cepillárselo y vestirse. En una bandolera negra metió un estuche y los libros y cuadernos que necesitaría para las lecciones que daría.

Su madre había enfurecido enormemente cuando se enteró de que había suspendido la mayoría de las asignaturas (cortesía de su tía Carol) y había decidido que tendría que ir a una academia todo el verano para estudiar las asignaturas que había reprobado, como matemáticas y física y química. 

No era algo que le agradase realmente y, aunque podría evitarlo con un pequeño truquito vampírico, decidió no hacerlo. Al menos esta vida la quería vivir sin hacer trampas, tenía una eternidad por delante para elegir el camino fácil.

Después de las clases, tenía planeado acudir al gimnasio local, para practicar un poco los saltos, volteretas y demás piruetas que se realizaban en los equipos de animadoras. Estaba decidida a volver a inscribirse en el equipo del instituto, a riesgo de encontrarse con sus antiguas amigas. Más que vergüenza, lo que sentía era una enorme preocupación. ¿Tratarían de volver hablar con ella? ¿La mirarían mal por no haberse contactado con ellas desde que se fue? Fuese la que fuese su reacción, estaba un poco nerviosa. No porque estuvieran enfadadas con ella, sino porque no quería que hubiera problemas tan pronto como llegara a la escuela. Aunque casi estaba segura de que habría algún que otro rumor.

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El verano es una estación que muchos describirían como la etapa del año dedicada a pasar un buen rato en piscinas y playas, pero para Clara Martin ese no era el caso. Si pasar el verano en un pueblo en el que no tenía amigos (porque, seamos honestos, por más que quedara con la mejor amiga de su hermana y esta, no significaba que fueran amigas) ya era de por sí deprimente, imaginaos lo aburrido que tuvo que ser si además tenía que ir a una academia.

Insufrible, ¿verdad?

Gracias a esto, encontró el tiempo y el lugar en el que practicar su desmesurada magia sin tener espectadores y también aprovechó el verano para mejorar sus piruetas de animadora. Ya que Caroline no estaba para obligarla a unirse a las prácticas de verano, tuvo que entrenar sola, no podía perder la destreza que tenía con las volteretas y saltos. Realmente, no le vendría mal una pequeña ayudita para sorprender a las actuales líderes del grupo.

Sus prácticas fueron lo único interesante que le ocurrió en todo el verano. Se perdió la fiesta de cumpleaños de Elena y con ella todo el drama alrededor de la búsqueda secreta. O no tan secreta, pues los implicados le iban actualizando sobre el tema. Al final Damon y Elena fueron tras Stefan dos veces, dos veces en las que ella pudo ser vista por Klaus. Y eso podría haber acabado mal, muy mal.

Volviendo a la actualidad, ahora Clara se encontraba saliendo de su Volkswagen Beetle aparcado en el aparcamiento de la escuela, sintiendo la mirada de muchos otros estudiantes en ella. No era un secreto que la hermana mayor de Lydia había vuelto al pueblo y muchos habían aprovechado el revuelo para lanzar sus incongruentes hipótesis sobre el por qué de su regreso. Que si el novio la había dejado, que si había peleado con sus amigos de Mystic Falls, que si se había quedado embarazada y había vuelto para cuidar al bebé...

Todas eran bobadas y cosas sin sentido que venían de gente que, claramente, no la conocían.

Llevando su distintiva bandolera marrón al hombro, caminó sobre el asfalto hasta llegar al edificio en el que se realizaban las clases. Allison le había ofrecido ir con ella y Lydia al instituto, pero Clara se negó, pues no quería ser un estorbo para la morena y disfrutaba de conducir en la soledad. Las miradas que se posaban en ella iban acompañadas de murmullos y susurros, lo cual hizo que la pelirroja no pudiera evitar rodar los ojos. La gente no era muy discreta.

A pasos rápidos, sus botines resonaron por los pasillos del instituto mientras avanzaba hasta llegar a secretaría. Su falda negra se ondeó en el aire cuando frenó repentinamente delante del escritorio de la secretaria, regalándole una pequeña sonrisa a la susodicha. La mujer le entregó su horario y la combinación de su nueva taquilla, y le devolvió la sonrisa. Después del intercambio de información, la de ojos mieles se marchó en búsqueda de su taquilla, que no tardó mucho en encontrar, recordando con casi con plena exactitud cómo era el instituto.

Cuando llegó a la taquilla, metió dentro de esta una mochila de cuerdas en la que llevaba ropa de cambio que se pondría para entrar en el equipo de animadoras. Había practicado lo suficiente durante el verano e incluso había creado un baile por si lo requerían. Estaba más que lista.

Encontró fácilmente el aula en el que tendría la primera clase del día no muy lejos de su taquilla. La clase no estaba muy llena y todavía quedaban bastantes asientos a elegir. Aleatoriamente se sentó en uno en la segunda fila, en las columnas del centro. Comenzó a sacar su material para la clase justo cuando dos chicos que se le hacían bastante conocidos entraron. Estos se le quedaron mirando mientras se sentaban detrás de ella y ella hizo lo mismo, con una ceja alzada. Les analizó durante unos segundos hasta que recordó quiénes eran: Scott McCall y Stiles Stilinski.

Los conocía a ambos porque se encontraban varias veces en la biblioteca y frecuentaban los mismos lugares a la hora del patio. Obviamente, eso era cuando vivía en Beacon Hills, hace años. Ambos chicos habían crecido y no era algo que le desagradara del todo a Clara. Stiles se había dejado crecer el pelo, ya no llevaba el pelo tan cortito que le identificaba por excelencia, y le quedaba bastante, bastante bien. Justo cuando les estuvo observando recordó la primera vez que tuvo que ir a cazar desde que llegó al pueblo.

Sí, fue de Stiles. Lo único que deseaba en ese momento es que no se acordara de lo ocurrido.

Volviendo al tema: Scott, por el otro lado, había hecho lo contrario, ahora su cabello rizado estaba más corto. Con estos dos en su clase iba a tener varias razones por las que querer asistir. Pensando eso, esbozó una sonrisa pícara y se incorporó en su asiento, escuchando la conversación en susurros que los menores estaban teniendo:

-¿Es...? ¿Es Clara?

-Sí, creo que sí es ella... Todo el mundo ha estado hablando de su llegada, pero ¿qué hace en nuestra clase? Es mayor que nosotros.

-Creo que ha repetido y por eso ha vuelto, tiene más sentido que todo lo que han dicho los demás...

La pelirroja aprovechó ese momento para girarse y responderle a Stiles, que era el que estaba hablando en aquel momento:

-Me sorprende que hayas sido el único que ha llegado a esa conclusión -el chico me miró a la mayor, sobresaltándose un poco-. Desde que he llegado, he llegado a oír de todo menos eso.

-¿Gracias…? -el humano no supo cómo responder- Entonces, ¿es por eso por lo que has vuelto?

-Así es.

Dando un asentimiento firme, se volvió a girar y apoyó su cabeza en su mano. Su hermana y Allison no tardaron en aparecer por la puerta y tomar asiento en el aula. Percibió un poco vacilación en Allison para sentarse, pues el único sitio libre quedaba frente a Scott, quien parecía casi igual de incómodo que ella con la situación.

-¿Hay alguien? -la morena preguntó, señalando el asiento, que estaba a la derecha de la pelirroja.

-No, no, no, no, no, es todo tuyo. Todo tuyo -empezó a contestar rápidamente-. Eh... Está totalmente libre.

Clara miró como la chica avergonzada se sentaba, mientras que Stiles le expresaba su aprobación alzando el pulgar. De repente, todos y cada uno de los estudiantes recibieron un mensaje en sus teléfonos móviles. La híbrida sacó el suyo propio de uno de los bolsillos de su bandolera y vio el mensaje que les había llegado a todos por igual:

El mar estaba cubierto por una densa faja de nubes negras y la tranquila corriente que llevaba a los últimos confines de la Tierra fluía sombríamente bajo el cielo cubierto. Parecía conducir directamente al corazón de las inmensas tinieblas.

Según lo iba leyendo, una voz femenina lo leía en alto, mientras sus tacones anunciaban su llegada. Clara, algo consternada por lo ocurrido, miró extrañamente a su nueva profesora de lengua, la señorita Blake. ¿Cómo podía tener el número de teléfono de todos sus estudiantes? Era algo perturbador.

-Esta es la última frase del primer libro que vamos a leer -anunció tras su dramática entrada-. También es el último mensaje que recibiréis en esta clase -sonrió a todos sus alumnos antes de continuar-. Teléfonos apagados, todo el mundo.

Y todos así lo hicieron.

Eso fue lo más interesante de la clase, que transcurrió tranquila y en silencio después de aquello, mientras los estudiantes realizaban algunos ejercicios. En algún momento Scott se retiró del aula tras haber sido llamado por su madre, pero eso no fue ninguna interrupción para la clase, que seguía trabajando. Minutos después, Clara escuchó a Stiles preguntarle a su hermana:

-Oye Lydia, ¿qué es eso? ¿Es del accidente?

¿Qué accidente?

-No, Prada me mordió.

Oh, de eso sí se acordaba. Ahora su hermana tenía una venda en el tobillo por aquello. Lo que seguía sin saber era a qué accidente se refería Stiles.

-¿Tu perro?

-No, mi bolso de diseño -tras una pausa, añadió-. Sí, mi perro.

-¿Y te había mordido alguna vez antes? -Lydia negó con un pequeño tarareo- Vale, ¿y si es por lo mismo que por lo del ciervo? -¿qué ciervo?- Como cuando los animales empiezan a actuar raro justo antes de un terremoto.

-¿Qué quieres decir? ¿Va a haber un terremoto?

-O algo así, tal vez signifique que viene algo -¿se estaba refiriendo a Clara? Claro que ella era una aberración de la naturaleza, pero no creía que su llegada fuese a impactar tanto al pueblo. No planeaba hacer nada malo-. Algo malo.

-Ha sido un ciervo y un perro -Stiles no respondió-. ¿Cómo es eso que dices que, a la tercera vez, dos veces-?

Justo en ese momento, un cuervo se estrelló contra la ventana a la izquierda de la pelirroja menor. Todos, incluida Clara observaron con asombro lo ocurrido, mirando con expectación la ventana manchada de sangre. La profesora dio pasos indecisos hasta la ventana, hacia donde un montón de cuervos se dirigían. La adulta se quedó mirando el paisaje, petrificada, cuando los ya nombrados pájaros negros repitieron las acciones del primero.

Todo el mundo se alteró rápidamente, viendo como los pájaros atravesaban las ventanas y sobrevolaban la habitación, y la mujer pidió que todo el mundo se agachara. El primer impulso que tuvo Clara fue proteger a su hermana y así lo hizo, abalanzándose hacia esta, tal vez más rápido de lo que un humano podría hacerlo. En aquel momento no le importó que la descubrieran, tenía que resguardarla de los enloquecidos animales. La mayor abrazó a la menor, cubriendo la mayor parte de su cuerpo, mientras que Lydia escondía su cabeza entre los brazos de su hermana, inmóvil.

***

Tras lo ocurrido en la clase de lengua, los alumnos pudieron marcharse del instituto. Clara aún estaba algo espantada horas después cuando terminó de comer en su casa, la escena de los cuervos estrellándose contra las ventanas repitiéndose una y otra vez. Había buscado en sus grimorios algún tipo de respuesta para lo ocurrido, pero no quería admitir que eso era producto algo sobrenatural. De algo sobrenatural malo. Muy malo.

En sus grimorios encontró información sobre cómo la fauna cercana a algún tipo de ente maligno (brujas que practiquen magia oscura con no muy buenas intenciones, druidas que mediante sacrificios obtienen poder, vampiros que pierden el control, seres que destruyen el balance de la naturaleza) podría enloquecer, como si la naturaleza en sí estuviera avisando de la llegada de algo malvado.

Tal y como dijo Stiles en clase, aunque el realmente no supiera la verdad tan grande que sus palabras resguardaban.

En el tiempo que llevaba viviendo en Beacon Hills no había sentido ni una vez a otra bruja, así que tachó esa posibilidad. Tampoco había oído de recientes masacres en pueblos cercanos o este, así lo del druida y el vampiro destripador lo tachó por igual. Aunque sí era cierto que había sentido algo sobrenatural en su hermana y hubiera escuchado ciertos aullidos durante la Luna Llena, descartaba que su hermana fuera mujer lobo, pues el gen venía por parte de la familia del padre de Tyler, con quien no estaban relacionadas. Además de que Lydia actuaba normal cuando había Luna Llena, así que eso quedó totalmente descartado.

Seguramente, si había una manada en Beacon Hills de hombres lobo, estarían a las afueras, cerca del bosque.

También, dudaba que su hermana fuera una bruja, sus ancestros podían corroborar aquello. A lo largo del tiempo y las generaciones, las mujeres por parte de la familia de su madre han tenido una hija que seguiría con el legado familiar. La primera niña que tuvieran sería la que obtendría los poderes de las anteriores (ya fallecidas) y la única que podría dar descendientes con poderes. Debido a que las brujas ahora ya no solo se casaban con los de su misma especie, que una descendiente actual obtuviera poderes era algo más difícil que hace 150 años. Debido a esto, ni su madre (que era mayor por minutos que su tía Carol), ni su abuela tenían los poderes; pero si podían pasarlo a futuras generaciones.

Que Clara supiera, el gen de bruja se había saltado dos generaciones al menos -debido al cruce con humanos- y eso había causado que quedara mucha magia acumulada para ella, lo que provocaba la inestabilidad de sus poderes. El tipo de magia que se usa en su familia es la Magia Espiritual, en la que los brujos que la practican son dados parte de la magia de sus ancestros, por eso ella recibió la magia de anteriores brujas. Estas se comunican con Clara mediante los sueños, lo que es posible gracias al colgante que lleva desde siempre.

Lo único que le quedaba en la lista de razones -sobrenaturales- por las que lo de los cuervos había sucedido era la llegada de algo que destruía el balance de la naturaleza. ¿Con esto se estaba refiriendo a aberraciones sobrenaturales como Klaus y ella? ¿O se refería a que un ser sobrenatural común estaba desequilibrando la balanza? Sí, era cierto que Klaus estaba intentando hacer híbridos con Stefan (por más mal que sonase aquella frase), pero hasta el momento él no había tenido éxito, ¿verdad?

Por el bien del mundo, deseaba que no hubiera conseguido nada aún, pero algo le decía que había descubierto la manera de hacerlo y que estaba más cerca de ella de lo que pensaba.

Trató de olvidar aquello de momento, ahora tenía una prueba de animadoras impertinentes que tenía que pasar con nota.

***

Nos veremos pronto, amor.

Ese fue el mensaje que recibió Clara un par de semanas después del comienzo del instituto. No le hizo falta mirar de quién era el mensaje para saberlo, el apodo indicaba perfectamente que le pertenecía a cierto híbrido original. ¿Era a caso ese mensaje algún tipo de advertencia? ¿Había hecho algo mal y Klaus había descubierto que Elena seguía viva?

Las manos de la híbrida temblaron mientras releía una y otra vez el mensaje, el nerviosismo apoderándose de su cuerpo. ¿Le haría daño a su familia? ¿La perseguiría por toda la eternidad como a Katherine? ¿Qué le habrá hecho a Stefan? Lanzando un par de palabrotas, escondió su rostro en sus manos y luego las pasó por su cabello. Tal vez tendría tiempo para esconder a su familia y huir, tenía que encontrar un lugar en el que estuvieran a sal…

-¡Clara! ¡Ha venido un amigo tuyo a verte!

¿Qué?

Cogió una estaca que tenía escondida debajo de su cama, junto a la neverita en la que guardaba bolsas de sangre y más estacas, y la escondió en la manga del ancho suéter que llevaba puesto. Salió de su habitación, andando cautelosamente, tratando de oír al visitante. Solo escuchó su respiración en la entrada de la casa, su madre debería de haber vuelto a sus quehaceres. Clara cerró fuertemente los ojos antes de bajar las escaleras, rezando para que su madre no hubiera invitado a un vampiro a entrar. Trató de pensar en la posibilidad de que no fuera uno mandado por Klaus o este mismo, pero ¿quién la visitaría un jueves por la tarde?

-Eh... -el adolescente dejó de cotillear la entrada al ver a la pelirroja entrar- Hola, Clara. Te dejaste esto hoy en matemáticas, vine a devolvértelo -se rascó la nuca, mientras le mostraba el estuche morado que le pertenecía.

Oh, sí, Stiles.

La mayor cambió rápidamente su actitud a la defensiva, lista para atacar, por una agradecida. Una pequeña sonrisa se plasmó en sus labios mientras colocaba un mechón de su pelo recientemente alisado detrás de su oreja. Escondiendo el brazo que llevaba la estaca detrás de su espalda, se acercó a él y recogió el estuche.

-Gracias por traérmelo, no me acordaba de haberlo perdido -pero sí a Stiles pidiéndole un bolígrafo y ella vagamente dándole el estuche entero-. Soy muy despistada.

Stiles asintió y le dio una sonrisa amable. Se pasó la mano por su cabello antes de continuar hablando, algo cortado.

-Esta tarde vamos a ir a ver una peli Scott y yo, ¿te gustaría venirte con nosotros? -más tarde, ante la estupefacción de la mayor, añadió:- Nos caes bien y sabemos que es no tener muchos amigos en el instituto.

Clara salió de su sorpresa e inventó una excusa rápida, tapando que en realidad tenía que encontrar una manera de esconder a su familia y huir antes de que Klaus les encontrara:

-Me gustaría ir con vosotros, pero tengo que repasar para el examen de física, no se me está dando muy bien.

-Si quieres podemos posponer lo de la peli y te puedo ayudar esta tarde -insistió el humano, causando que las sospechas de Clara incrementaran.

¿Y si Klaus le había obligado a que quedara con ella para sacarla de su casa y luego asesinarla brutalmente? Sabía con certeza que ni Allison ni su familia podía ser obligada, pues ingerían o llevaban algo de verbena, pero Stiles podía haber sido perfectamente obligado por algún vampiro. Debido a que no sabía si Stiles estaba siendo obligado o no, se hizo una nota mental de darle algo de verbena y no estar mucho tiempo alrededor de él mientras que no la tuviera.

-No hace falta, si tengo alguna duda no dudaré en mandarte un mensaje, pero ahora prefiero concentrarme sola -le dio una sonrisa por última vez y, con un gesto hacia la puerta, le indicó al visitante que era hora de marcharse, ya que estaba ocupada. Stiles lo entendió al segundo y se fue de la casa, tras Clara abrirle la puerta y despedirse.

Que se hubiera tomado las molestias de venir a su casa a entregarle el estuche (cuando podía dárselo perfectamente al día siguiente) e invitarla a pasar tiempo con él le pareció raro y solo esperaba que no tuviera nada que ver con Klaus. Después de todo, Stiles era un chico raro. Para asegurarse de que no tenía que ver con el híbrido, escuchó cómo se metía en su todoterreno e intercambiaba algunas palabras con Scott, antes de arrancar el coche e irse del lugar. No entendió nada de lo que estaban hablando ambos adolescentes, pero, como no tenía nada que ver con Klaus, no le dio más importancia.

Aún algo preocupada por el mensaje que recibió, volvió a su habitación, esta vez algo más tranquila.

Pero toda esa tranquilidad se esfumó cuando vio a cierta vampira doppelgänger haciéndole señas para que la dejara entrar desde su balcón. Se abstuvo de gritar o lanzarle la estaca cuando la de pelo rizado le hizo un gesto para que se mantuviera en silencio. Clara abrió la puerta del balcón y salió para saber qué quería la morena, después de dejar la estaca tirada en su cama:

-¿Se puede saber qué haces aquí, Katherine?

-Tenemos que hablar, tengo información que tal vez te pueda resultar útil -la mayor sonrió ladeadamente.

-Vale, ¿qué es? -todavía sorprendida de verla aquí, la pelirroja se cruzó de brazos y frunció el ceño. Aunque se pareciera a Elena, Katherine no tenía nada que ver con ella.

-Puede que prefieras hablar de esto dentro.

-¡No te pienso invitar a entrar! -la menor exclamó, sin creerse que la de 500 años tuviera la cara de insinuarlo.

-¿Estás segura? ¿Realmente quieres que oídos ajenos escuchen nuestra conversación? -la hizo dudar- Sabes que dentro puedes utilizar salvia y evitar ya sabes qué.

Clara la miró por unos segundos, pensándolo concienzudamente. En cierta parte, tenía razón: si Klaus andaba detrás de ella, no dudaba en que habría mandado a alguien a espiarla. Lo malo era que entonces ella tendría acceso a su casa… Y fiarse de Katherine era algo que podía acabar mal.

-Te dejaré entrar solo si prometes no hacer nada en contra de mi familia-la morena rodó los ojos, pero asintió. Suspirando por última vez, comenzó a hablar, ya tendría tiempo en el futuro de arrepentirse de esto-. Está bien, puedes pasar.

La sonrisa de victoria de la mayor no pasó desapercibida mientras entraba en el cuarto de Clara. Esta la siguió y cerró la puerta detrás de ella, mientras intentaba ver si había alguien observándolas. Para asegurarse completamente, corrió las cortinas y echó una ojeada por última vez, sin ver nada.

Rebuscó en su armario el cajón secreto en el que guardaba algunas hierbas que se utilizaban para hechizos, verbena, acónito, salvia y un quemador de incienso. Sacó estos dos últimos y los colocó en su escritorio. Cogió una de las varitas de salvia, que se parecían bastante a las de incienso, y solo le bastó una mirada para que esta se encendiera. Después de eso, la colocó en el pequeño y redondo quemador de incienso. Cuando se giró para mirar a Katherine, esta estaba tumba con las piernas cruzadas, observando la estaca.

-Bueno, ya puedes empezar a hablar -comenzó la conversación la pelirroja, impaciente.

La visitante no invitada se incorporó en la cama, soltó el arma de madera y comenzó a hablar:

-Klaus ha descubierto que Stefan estaba mintiendo y se dirige a Mystic Falls.

-¿Estás segura? -Clara exasperadamente se pasó las manos por el cabello, suspirando mientras se sentaba en la silla de su escritorio.

-Sí -afirmó mirándola, parecía sincera-. ¿Acaso crees que te mentiría sobre esto?

-Bueno, tienes una larga lista de traiciones… - Katherine rodó los ojos- Pero no dudo de tus dotes de acosadora de Stefan y de mí.

-¿Entonces?

-Creo que antes de ir a Mystic Falls va a hacer una paradita aquí, en Beacon Hills -y, para contrastar sus palabras, se levantó y le enseñó a Katherine el mensaje del híbrido.

Chapter Text

Aquella noche, a Clara le costó bastante conciliar el sueño, lo sucedido repitiéndose en su mente en bucle. Rodó una última vez en la cama, quedando tumbada sobre su espalda, y miró entre las penumbras el techo de su habitación, dando un suspiro.

Katherine se había ido tiempo después de saber que Klaus andaba tras la híbrida, alegando que ya no tenía nada más que decirle, aunque ambas mujeres sabían la verdad. Estaba asustada, si Klaus iba a por Clara, ya debería de saber que ella estaba con la menor, así que debía irse cuanto antes. Katherine le prometió contactarla de nuevo si se enteraba de algo, pero si eso significaba poner su vida en peligro, bien Clara sabía que Katherine no vendría.

Aburrida y cansada por no poder dormir, la pelirroja comenzó a observar la oscuridad de su cuarto: la montaña de cuadernos de su escritorio, sus botines favoritos desperdigados cerca de la alfombra, la silueta pegada a su puerta que parecía una persona... Espera, eso no parecía una persona, eso era una persona.

Antes de que se pudiera poner a chillar, una mano le tapó la boca y torció el cuello de tal manera que dejaría inconsciente un par de horitas.

***

Cuando Clara despertó, se encontraba un lugar totalmente diferente del que se había ido a dormir: el gimnasio de su antiguo instituto en Mystic Falls.

Ella estaba tumbada en el suelo cuando abrió los ojos, escuchando quejidos de una adolescente no muy lejos de ella. Desorientada y algo mareada, se estabilizó sobre sus codos para poder ver qué estaba ocurriendo. La adolescente, probablemente estudiante del instituto, tenía la pierna levantada y luchaba por mantener el equilibrio; a su lado, otro joven permanecía impasible ante la escena. Estaban obligados...

¿Pero por quién?

-Mira quién se ha despertado -aquella voz... ¡Klaus!-. Bienvenida al mundo de los vivos, amor.

La pelirroja giró su cabeza hasta mirar al rubio, que estaba a pocos pasos detrás de ella. El híbrido milenario sonreía satisfechamente, pero bien Clara sabía que esa sonrisa no era de real alegría: ella, después de todo, no le había contado que Elena seguía viva. Esta estaba a pocos metros de Klaus, con una mueca de nerviosismo en su rostro además de una postura cautelosa, mientras observaba al de mil años interactuar con su amiga. Después de Klaus prometerle salvarle la vida a Damon, Clara le juró lealtad, así que el Original estaba más que molesto con ella.

-Pensé que habíamos hecho un trato.

-Y aún así te llevaste a Stefan, los dos hemos roto nuestras promesas -mientras se ponía de pie, la pelirroja (que aún seguía llevando el pijama con el que se fue a dormir) le rebatió. Klaus murmuró alguna respuesta afirmativa antes de que la híbrida continuara hablando:-. ¿Por qué me has traído aquí? Ya tienes a Elena, no creo serte de mucha ayuda.

-Todo a su tiempo, pequeña Clara -volvió a lanzarle una de sus típicas sonrisas mientras que ella se acercaba a Elena y la abrazaba protectoramente.

Pasaron unos segundos en silencio, hasta que Elena decidió hablar, tras romper el abrazo:

-¿Dónde está Stefan? ¿Qué es lo que le has hecho?

Aunque Clara también tuviera aquellas dudas, no creía realmente que el temible híbrido respondiera con sinceridad a sus incógnitas.

-Está tomándose un descanso -se cruzó de brazos mientras respondía, echándoles a ambas una pequeña mirada.

Otro cuello roto, ¿eh?

Fue en ese entonces cuando escucharon la puerta del gimnasio ser abierta. Bonnie y Matt acababan de entrar.

-¡Matt, Bonnie, salid de aquí! -fue lo que Elena alcanzó a gritar antes de que Klaus utilizara su supervelocidad para llegar a ellos.

-Por fin, ya era hora -la morena se sobresaltó al encontrárselo justo detrás de ella-. Ya podemos empezar -luego, se giró a los dos adolescentes obligados y se dirigió a ellos:- Eh, Tana, ¿por qué no te relajas? Siéntate ahí con Chad -la susodicha bajó su pierna mientras Chad la sujetaba y la dejaba en el suelo. El híbrido volvió su mirada hacia Bonnie y Clara-. Supongo que Clara y tú sois la razón por la que Elena sigue viva.

-Así es -la pelirroja dio un par de pasos hasta estar junto a Bonnie.

-Si buscas culpables, cúlpanos a nosotras -la bruja añadió, tratando de verse no muy aterrada.

-No busco venganza, cielo -entrecerró los ojos con disgusto-. Pero vuestra intervención ha tenido unos efectos secundarios no deseados, y ya habéis causado el problema. Quiero que busquéis la solución.

Justo en ese momento, una rubia entró en el gimnasio arrastrando a su primo Tyler.

-¡Suéltame! -masculló el hombre lobo, mientras que la hermosa mujer le agarraba del brazo.

-Calla y sigue -fue su repuesta, caminando hasta donde el resto estaban.

-Os presento a mi hermanita, Rebekah -el Original señaló a la rubia. La pelirroja la observó con sorpresa, pues ella pensaba que se trataba de un vampiro obligado. Además de Elijah, no sabía quiénes eran el resto de sus hermanos-. Y os lo advierto puede ser perversa.

-Idiota -murmuró antes de pasarle su primo de un empujón.

-¡No le toques! -casi le gruñó al otro híbrido. Esto era una de las cosas que le había prometido, no tocar a Tyler, además de al resto de sus amigos, claro.

-Tú rompiste tu promesa, ahora voy a romper yo la mía... -la miró desafiante por unos segundos, hasta que empezó a caminar a otro lado del grupo, mientras empezaba con su discurso:- Os lo explicaré, es muy simple. Cada vez que intento convertir a un hombre lobo en un vampiro híbrido, muere durante la transición -observó al grupo de adolescente, antes de comentar:-. Es deplorable, la verdad.

Entonces, dándole una última mirada a Clara, Klaus mordió su muñeca e hizo que Tyler bebiera de ella. La Martin estaba a punto de lanzarse contra el híbrido, pero se retuvo antes de hacer alguna estupidez.

-Encontrad la forma de salvar a mis híbridos y, por el bien de Tyler, daos prisa.

Y como si sus huesos estuvieran hechos de porcelana, le rompió expertamente el cuello. Luego, le dejó en el suelo y se retiró con su hermana. Clara y Matt se agacharon al lado de hombre lobo. La pelirroja le acarició la mejilla, guardando su ira y tristeza para más tarde. Tenía que contactar con sus ancestros, cuando antes mejor.

-Le ha matado -el humano no se lo podía creer, viendo conmocionado a su mejor amigo.

-No está muerto, la sangre de Klaus lo convertirá en vampiro -Elena le aseguró, pero, aunque le doliera admitirlo, Clara encontraba muy pocas posibilidades de que su primo sobreviviera a esto. ¿Y si tardaban en encontrar la solución? Entonces solo tendrían un cuerpo más que enterrar.

-Y si las chicas cumplen su parte, sobrevivirá a la transición -los Originales se acercaron al grupo de menores, mientras el odioso rubio hablaba:-. Venga, id a consultar vuestros grimorios y encantamientos, yo me quedo con Elena -el hombre la cogió del brazo y la pelirroja se tensó notablemente-. Para asegurarme.

Al ver que las brujas dudaban de dejarla con el híbrido, la doppelgänger les asintió para que se fueran. Matt las acompañó y juntos los tres corrieron fuera del lugar. Al comenzar a caminar por los pasillos, Clara se dio cuenta de lo fríos que eran. Sus pies descalzos temblaban con cada andada, mientras que con sus brazos trataba de darle calor a su cuerpo. Matt en cuanto notó aquello le prestó su chaqueta, pues era el único que tenía una.

-¿Qué vais a hacer? -fue lo primero que Matt les preguntó a ambas cuando estuvieron algo lejos del gimnasio.

-No tengo ni idea, la maldición de la que habla es de hace mil años, nuestros grimorios no son tan viejos -Bonnie respondió, tan nerviosa como el resto.

-Pregunta a los brujos muertos que te ayudaron -el rubio humano trató de proponer una idea.

-Ya no puedo contar con ellos, me aislaron cuando reviví a Jeremy -negó la morena-. ¿Y tú, Clara? ¿Crees que puedes contactar con tus ancestros?

-Sí, pero necesito hacer un hechizo para dormirme por un tiempo si ellas no son las que me intentan contactar -explicó la pelirroja-. Me llevará mucho tiempo, tenéis que encontrar una alternativa mientras que yo pruebo.

Los tres continuaron andando, cada uno sumido en sus pensamientos, hasta que Bonnie paró abruptamente.

-Yo ya no contacto con los muertos... Pero Jeremy sí -tras unos segundos de pensarlo, la bruja comprendió quién podía ayudarlos.

Tras eso, los tres se separaron.

***

Cuando Clara despertó por segunda vez y vio que se encontraba en la versión alterada de su mundo, supo que lo había hecho bien.

Era la segunda vez que lo hacía y estaba contenta de recordar bien los pasos: llamar a sus ancestros a través de su colgante para que acudieran a ella y realizar el hechizo que la dormiría por unos veinte minutos para poder hablar. Para hacerlo, se había metido en una clase vacía de la que estaba segura de que nadie la encontraría, para que no interfirieran durante el ritual, y se había tumbado en unas mesas que había juntado.

Estaba casi igual de alterada que la primera vez que intentó contactar con sus ancestros, la única diferencia es que ahora alguien diferente se moría: su primo. La primera vez que lo intentó fue cuando mordieron a Damon y, aunque las brujas muertas no estaban muy contentas con el vampiro, no se opusieron a ayudar a la muchacha. Esas mismas brujas fueron las que le devolvieron la magia, así que con esto podrás intuir que no son totalmente seguidoras del balance de la naturaleza.

Su meta, sobre las demás cosas, siempre fue y será ayudar a los que lo necesiten. Por eso, y porque hasta el momento no las había decepcionado, supo que la ayudarían.

Cuatro brujas rodearon a Clara, que estaba de pie al lado de su cuerpo, y esta las reconoció a todas. No siempre venían las mismas, pero estas sí que frecuentaban sus sueños para advertirla o aconsejarla. Algunas eran más antiguas que otras, más mayores, más expertas..., pero todas venían para ayudar.

-Necesito vuestra ayuda, Klaus quiere saber cómo hacer que sus híbridos funcionen y para ello ha utilizado a Tyler -suplicó la pelirroja, mientras que las mujeres asentían.

-El hecho de que consiguierais que la joven Elena pudiera vivir después del ritual alteró la maldición, según como la Bruja Original la tenía planeada -una de ellas, Mary Jane, respondió muy pausadamente.

-Para romper la maldición, se necesitó un hombre lobo, un vampiro y una réplica -otra de ellas prosiguió, tratando de llegar al punto, pues sabía que disponían de poco tiempo.

-No creo que desvelar lo que se necesita le haga mucho bien al resto de la Tierra, Ava -una bruja mayor, Victoria, le reprochó. Y tenía razón, aunque estuviera salvando a Tyler, ¿cuánta gente sufriría por ello?

-Pero Tyler es familia y necesita nuestra ayuda -Abigail, la más joven del grupo, explicó-. Tyler es hombre lobo, Klaus le hace vampiro, entonces, ¿qué hace la réplica?

Después de que ella hablara, le dejaron unos minutos a Clara para pensar, todas en silencio. No siempre las brujas eran muy claras con sus respuestas, pero al menos le habían aclarado que Elena era parte de la transición de los híbridos.

-Tu tiempo aquí ha acabado, esperamos que hagas lo correcto -Victoria anunció, haciendo que Clara asintiendo en respuesta. Victoria podía estar en ocasiones algo reacia a ayudar en casos que envolvían a Klaus, pero si se nombraba a la familia acababa accediendo.

Ella perdió a la suya en un incendio y no quería que futuras generaciones pasaran por la pérdida de seres queridos como ella sufrió.

-Hasta la próxima -se despidió así la pelirroja, recibiendo un asentimiento por parte de sus ancestros, antes de despertar.

***

Clara despertó por tercera vez, ahora sí donde se había ido a dormir. Salió del aula lo más rápido que pudo y con sus sentidos mejorados buscó a sus amigos. Desde los pasillos pudo escuchar las voces de Matt y Bonnie cerca de la piscina, así que se dirigió allí. Les encontró a ambos empapados, tiritando.

¿Qué había ocurrido?

-¿Qué os ha pasado? -preocupada por su bienestar, la pelirroja preguntó.

Rápidamente, se quitó la chaqueta que Matt le había prestado y se la devolvió. Ahora él la necesitaba más que ella.

-Matt ha intentado ver fantasmas poniéndose al borde de la muerte -respondió la morena, con un tono de reproche.

-¿Y Jeremy? ¿No hubiera sido menos complicado pidiéndole ayuda a él? -Clara trataba de entender por qué el humano había hecho tal estupidez, si podían haber llamado al menor de los Gilbert.

-No sabemos dónde está, pero ha funcionado -sorprendidas, ambas brujas miraron expectantes al rubio-. He visto a Vicky.

-¿En serio? -incrédula preguntó la morena y Matt asintió.

-Me ha dado un mensaje para ti -se dirigió solo a Bonnie.

-¿Para mí?

-De la bruja que creó la maldición de Klaus -ambas adolescentes miraron con sorpresa al rubio-. Dice que Elena no debería haber sobrevivido al ritual, los híbridos no sobreviven porque Elena sigue viva.

-Tyler... Va a morir, ¿verdad? -intuyó la pelirroja.

Sabía que esto tenía algo que ver con Elena habiendo sobrevivido al ritual, pero aún así no entendía qué se tenía que hacer con ella. ¿Matarla o darla su sangre a los híbridos como en el ritual? De todos modos, no parecía que Tyler fuese a sobrevivir.

-Yo no estaría tan segura -la voz de Klaus hizo eco en los silenciosos pasillos-. Puestos a elegir la réplica o el híbrido, me quedo con el híbrido.

Tras sus palabras, el híbrido se marchó por los oscuros pasillos. Los tres adolescentes se quedaron en silencio por un par de segundos antes de que la pelirroja decidiera hablar:

-Debéis iros ya, yo voy a ver cómo está Tyler.

El humano y la bruja asintieron y, tras darse un abrazo de despedida, se marcharon. Dando un suspiro, Clara comenzó su búsqueda. Tenía que encontrar a Tyler, al menos antes de que Klaus hiciera lo que sea que tenía planeado hacer.

Tras un par de minutos deambulando por los silenciosos pasillos, escuchó la dificultada voz de su primo en un aula cercana. Cuando entró en esta, Caroline y Rebekah también se encontraban dentro.

-¿Qué haces aquí? -masculló la hermana de Klaus al verla entrar, lista para atacarla si hacía falta.

-Vengo a ver a Tyler, no a llevármelo -tuvo que explicar la híbrida, guardándose las ganas de realizar un comentario sarcástico.

La rubia asintió, observándola cuidadosamente. Caroline le sonrió tristemente mientras se lanzaba para darle un abrazo, ella todavía no la había visto.

-Me alegro de que estés aquí, aunque sea en estas condiciones -le dijo en un susurro.

-Yo también -le respondió rompiendo el abrazo.

-¿Crees que funcionará, que será como lo tuyo? -le preguntó algo esperanzada, mientras la más bajita se acercaba a su primo, que estaba apoyado en una mesa.

-No estoy segura, lo mío fue diferente, ya sabes... -le agarró la mano a Tyler, en forma de saludo, y este se la apretó durante unos segundos, como respuesta.

No sabía cómo de grande era el dolor que Tyler estaba sufriendo, pero tenía que ser lo suficientemente potente como que para formar palabras le contase. Caroline suspiró levemente, antes de ponerse al otro lado de Tyler y acariciarle la espalda.

Eso enterneció a Clara, cuando Caroline le contó que empezaron a salir, no pudo evitar contentarse por ambos.

-Ya tenemos veredicto. Según la Bruja Original, la réplica debe morir -esas fueron las primeras palabras que Klaus dijo al entrar en la sala.

Clara y Caroline compartieron una mirada de preocupación, pero permanecieron en silencio.

-¿Podemos matarla? -Rebekah sonó ansiosa al preguntar aquello.

¿Por qué tenía ganas de matarla? Apenas la había conocido hoy y ya tenía el instinto asesino a cien.

-No, sospecho que significa lo contrario -respondió el rubio antes de mostrarle a Tyler un tubo de ensayo en el que tenía sangre. ¿De quién era?

-¿Qué? -la hermana del híbrido no le entendió, pero aún así agarró a Caroline y a Clara del brazo, inmovilizándolas.

-Es una intuición -no explicó más-. Sangre de Elena, bébetela.

-¡No! ¡No, no, no, no! ¡Tyler no! -la novia trató de impedirlo, luchando contra el agarre de acero en el que Rebekah las tenía.

-Si no bebe morirá igual, cielo -ni miró a Caroline mientras la respondía-. Considéralo un experimento.

Tyler luchaba por mantenerse estable apoyado en la mesa mientras cogía el tubo de ensayo y se lo llevaba a los labios. Cuando ingirió su contenido, el adolescente comenzó a convulsionar, cayendo al suelo.

-¡Tyler! -la pelirroja no pudo evitar gritar su nombre.

Esto era su culpa, si hubiera hecho todo bien, su primo no tendría que sufrir las consecuencias de sus actos.

-¡No! -Caroline y Clara trataron de soltarse, sin tener éxito alguno.

El antiguo hombre lobo gritaba y se agarraba de la cabeza, incorporándose un poco, parecía que la sangre estaba dando efecto. Tras caer al suelo de nuevo, levantó su mirada y mostró sus ojos de hombre lobo, que ahora eran acompañados por venas y colmillos de vampiro.

-Eso es buena señal.

Klaus lo había conseguido.

***

Clara se encontraba sentada en la acera de la calle del instituto, minutos después de que Tyler completara su transición, esperando. Después de asegurarse de que su primo estaba bien, salió del edificio pensando en cómo volver a casa.

Rebekah y Klaus habían desparecido poco tiempo después de ver que su experimento había funcionado, Bonnie y Matt se habían ido juntos y Tyler y Caroline lo mismo. No sabía qué había ocurrido con Elena, ni con Stefan, pero sabía que pronto lo descubriría. Antes de que Caroline se fuera, le dijo que Bonnie le había mandado un mensaje en el que decía que Damon iba a recogerla para luego ir a por Elena.

Así que ahora se encontraba sentada en la acera, con algo de frío, esperando a que su mejor amigo apareciera. Esto no sucedió hasta unos largos diez minutos después, cuando este apareció en su coche. Pitó un par de veces para llamar la atención de la menor y esta subió rápidamente en el vehículo cuando lo reconoció.

-Gracias por venir a recogerme, no sé qué habría hecho después de todo esto -le agradeció al de ojos azul nada más ponerse el cinturón. El vampiro le sonrió de lado, mientras ponía el coche en marcha y le respondía:

-No es nada, Clara -le quitó importancia-. No sabía que vendrías y, por la ropa que llevas, diría que tú tampoco.

-Klaus me rompió el cuello cuando estaba en la cama, ¿tú qué crees? -explicó la pelirroja, rondando los ojos, aunque en el fondo le hizo gracia el comentario-. No sé cómo logró ser invitado a entrar y, ahora que lo está, tengo miedo por mi madre y mi hermana.

-Siempre puedes cambiar de dueño.

-¿Para que vuelva a ser invitado entrar? Creo que deberíamos mudarnos, mejor -la híbrida reflexionó mirando por la ventana-. Lo que no sé es cómo voy a volver a mi casa a tiempo para que mi madre no se entere de mi ausencia.

-Oblígala a creer que ella te dejó ir a visitarnos -Damon trató de proponer, haciendo una mueca con los labios, como si fuera simple-. Luego, vuelves y te quedas unos días.

-Está en verbena, así que no va a colar, Damon.

-Puedes intentarlo.

Clara se encogió de hombros y el resto del viaje fue en silencio. Cuando Damon paró el coche en el hospital, la pelirroja se sorprendió un poco. ¿Cómo sabía Damon que estaba Elena aquí? Ignorando aquella duda, siguió al vampiro cuando salió del coche. Caminaron hasta el aparcamiento, donde antes habían oído a dos personas hablar: Klaus y Rebekah.

-Mira quién se ha decidido presentarse en la fiesta -el híbrido, de espaldas, sintió la presencia de los otros dos seres sobrenaturales. Damon avanzó hacia Klaus, Clara siguiéndole por detrás como un patito sigue a su mamá pato. El mayor de los tres se giró para verlos, sonriendo altaneramente al ver a la híbrida-. Y, cómo no, la pequeña Clara ha decidido seguirle.

-¿Dónde está? -el de cabello negro casi escupió la pregunta, mirando asqueado a Klaus.

-¿Elena? -se hizo el desentendido- Está haciendo una donación para una buena causa -a pesar de su actitud despreocupada, cuando Damon se acercó a él le frenó apoyando la mano en su pecho-. No te metas en esto.

Clara se mantuvo alerta, cerca por si sus palabrerías acababan en algo físico. Aunque su magia no estuviera perfeccionada, sabía cómo romper un cuello o dar una aneurisma si era necesario.

-Tendrás que matarme -otra vez, Damon intentó avanzar, siendo parado de nuevo por Klaus.

-Me encantaría hacerlo. Pero le hice una promesa a tu hermano y yo sí cumplo mi palabra -mientras decía esas palabras, fijó su mirada en la otra híbrida. Esta rodó los ojos y contestó en un susurro:

-Parece que tienes una idea retorcida de cumplir tus promesas.

-Aunque, espera, pensándolo mejor. Creo que ya no le importas demasiado -ignoró el comentario de la pelirroja y estrelló al vampiro contra un coche, agarrándolo del cuello.

Clara se acercó a ambos con su supervelocidad, dispuesta a separarlos, antes de que el vampiro hablara e hiciera que Klaus parara en seco, al igual que la híbrida:

-¿No quieres saber nada de tu amigo Mikael?

¿Mikael?

-¿Qué sabes sobre Mikael?

Klaus parecía realmente nervioso con el tema y eso solo alimentaba más la curiosidad de Clara. Debería ser alguien importante o poderoso, intuyó la menor.

-Que sabe que estás aquí.

-Mentira.

-Katherine y yo lo encontramos, es nuestro comodín.

Esas fueron las últimas palabras que Damon dijo antes de que Klaus le lanzara contra un coche y desapareciera en la noche, con el rabo entre las piernas. Clara corrió a socorrer al vampiro y le ayudó a levantarse.

-Se ha ido -afirmó la híbrida, a lo que su mejor amigo asintió-. Vamos a por Elena.

Juntos caminaron hasta la entrada del hospital y ya ahí dentro decidieron separarse, para tardar menos tiempo en encontrar a la réplica. Clara deambuló por la segunda planta, en búsqueda de algún sonido u olor que delatara dónde la morena estaba. Los pasillos estaban a oscuras y no se había cruzado con mucha gente en lo que llevaba de camino. Gracias a sus sentidos conseguía orientarse en el casi desértico hospital, en el que al menos no tenía frío.

Miró en varias habitaciones y cuartos, pero solo se encontraba con pacientes durmiendo o salas vacías. Se asomó a un par de ventanas, tratando de encontrarla, sin éxito alguno. Estaba a punto de darse por vencida y reunirse con Damon, cuando de pura casualidad encontró la habitación que estaba buscando.

Entró sigilosamente en ella al ver el rostro durmiente de su amiga. Era Elena. Tenía un vendaje en el cuello con algo de esparadrapo y una aguja en el brazo que le estaba sacando la sangre. Delicadamente, Clara le retiró esto último y justo cuando iba a cargarla en brazos, sintió la presencia de alguien más en el cuarto.

-Klaus... -cuando se giró hacia la puerta le vio ahí plantado.

Eso fue lo último que vio antes de que el híbrido le rompiera -de nuevo- el cuello.

Se le estaba haciendo una mala costumbre secuestrarla de esta manera.

***

Eran alrededor de las diez de la mañana cuando Clara se despertó. Estaba cómodamente tumbada en una enorme cama de matrimonio, enrollada como un burrito entre las sábanas y mantas. Gracias a la luz que entraba en la habitación, pudo apreciar sus paredes blancas y escasa decoración. Reconoció un gran armario con puerta corredera enfrente de la cama, dos mesillas de noche a sus lados, una mesa con un televisor encima y a Klaus sentado en un sillón cerca de la ventana.

Oh, es verdad, le rompió el cuello.

-Ya era hora de que despertaras, amor, temía que habías entrado en coma -bromeó el híbrido, sonriendo pícaramente.

-¿Por qué me has traído aquí? -inquirió la muchacha, irguiéndose sobre la cama- Pensé que con lo de Tyler ya estarías contento y me dejarías en paz.

-Estoy contento con los resultados, pero todavía no he acabado contigo -se limitó a contestar el rubio.

-¿Qué clase de tortura me espera? -cruzándose de brazos, le preguntó.

-Ninguna -Klaus se levantó de su asiento y se dirigió a la salida-. Vístete, tenemos muchas cosas que hacer hoy. Te espero fuera.

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Tras el rubio salir de la habitación del hotel, la pequeña pelirroja giró su mirada hacia la mesilla de noche de su derecha, donde había notado un pequeño montón de ropa doblada. Rodando los ojos, salió de la cama y recogió el conjunto que Klaus le había preparado: un top marrón con un retorcido en la parte delantera, una falda de skater negra, unos calcetines largos negros y, obviamente, ropa interior. En el suelo se encontraban un par de botines militares con algo de tacón.

Clara hizo una mueca de aprobación, junto con un asentimiento. Klaus tenía buen gusto.

Eso o había conseguido descifrar su estilo de tanto espiarla y acosarla. Clara esperó que fuese lo primero, aunque todos sabemos que es más bien lo segundo.

Mientras se desvestía y vestía, no pudo evitar pensar si se estaba preparando para cualquier tipo de trampa mortal que Klaus le tenía planeado. Sí que era cierto que el híbrido no quería matarla el 100% del tiempo y que estaba bastante intrigado con su condición, pero ella le había fallado. ¿Quién querría a una traidora como aliada? Fuese lo que fuese que el Original planeara, tenía que estar alerta. Ya no tenía a Elijah para negociar nada con él.

La pelirroja entró en el cuarto de baño de la habitación, para ver cómo arreglar el nido de pájaros en el que su cabello se seguramente había convertido. Cuando vio su reflejo en el espejo pudo confirmarlo, tras los eventos de la noche pasada su pelo se había enmarañado más de lo normal. De pura casualidad encontró el neceser -posiblemente- de Klaus del cual sacó un cepillo, unas gomas y una colonia que le pareció ser de fragancia femenina.

Era bastante probable que el híbrido hubiera planeado este viaje con antelación.

Tras desenredar lo que llamaba pelo, se hizo dos moños bajos. Se echó un poco de la colonia y guardó lo utilizado. Salió del baño y recogió la ropa que antes estaba utilizando, guardándola en una bolsa que había en la mesilla de noche. Antes de salir de la habitación, reconoció una chaqueta de cuero sobre el sillón en el que el híbrido antes estaba y, sonriendo para sí misma, se acercó a ella y se la puso.

-Al fin -suspiró el hombre al ver a la menor salir del cuarto, mientras dejaba de estar apoyado en la pared.

Clara no respondió al fruto de su impaciencia y resopló cruzándose de brazos.

-¿Nos vamos ya o qué? -la pelirroja interrumpió la sorpresa de Klaus al verla llevando su chaqueta.

¿Qué? Con juntaba con lo que llevaba puesto.

-Sí...

Juntos comenzaron a caminar por los pasillos del hotel hasta llegar al ascensor. Tras pulsar el botón de este, la híbrida decidió volver a hablar:

-¿Puedo saber cuáles son tus planes malvados para hoy?

El mayor se tomó un par de segundos para pensar en la respuesta, antes de contestar:

-¿Sabes? -Clara, que pensaba que el Original no respondería, se sorprendió al escucharle hablar de nuevo- Me equivoqué al llevarme a Stefan en vez de a ti a hacer híbridos.

-¿Es eso un intento de disculpa por haber roto nuestro trato? -la adolescente inquirió, mientras que entraba al ascensor junto con Klaus.

-No jugué bien mis cartas, debería haber utilizado a Stefan para que me informara de lo que ocurría en Mystic Falls y a ti, haberte llevado conmigo, amor -el híbrido ignoró su sarcástico comentario, como solía hacer. Oh, así que para eso la había llevado hasta aquí-. Las brujas más vale tenerlas vigiladas o te traicionan -le echó una miradita a la pelirroja, antes de volver su mirada al frente, como antes estaba.

Cómo no, seguía enfadado.

Qué híbrido más rencoroso.

-Lo mismo hizo Stefan y estaba contigo, ¿qué te hace creer que estando yo contigo te hubiera dicho que Elena estaba viva?

-¿Tanto te importa Elena? -preguntó y, sin esperar respuesta, continuó hablando- De Stefan me esperaba la traición, estando él perdidamente enamorado de ella. Pero ¿de ti?

-¿Qué pasa conmigo? Soy su amiga, claro que me va a importar -Clara siguió al híbrido cuando salieron del ascensor, incrédula y algo a la defensiva.

-Siendo lo que eres, dudo que las amistades te sean lo más importante...

¿Siendo lo que era?

-No todos somos híbridos por gusto.

***

Clara se encontraba sentada sobre una roca poco tiempo después de su conversación con Klaus. Tras su comentario, no hubo más intercambios de palabras entre los dos más allá de intentos de iniciar una conversación por parte del Original. El viaje en coche hasta el bosque en el que se encontraban fue en silencio, incluso cuando el mayor le ofreció una bolsa de sangre y ella la aceptó a regañadientes. Estaba molesta, muy molesta, con el híbrido.

Para empezar, sacrifica a la chica que le gusta y a la tía de esta para convertirse en un híbrido. Después, rompe su trato y la secuestra en mitad de la noche. Y ahora la lleva a ver como crea a más de los suyos después de haber insinuado que su única meta en la vida era adquirir poder.

O sea, hizo un trato con él para salvar a su mejor amigo, ¿y Klaus aún así piensa que sus amigos no le importan? ¿Es eso lo que ella transmitía a las otras especies, que era un ser hambriento de poder?

La pelirroja bufó una vez más, sin poder creerse lo surrealista que era lo ocurrido.

-Como sigas resoplando voy a empezar a pensar que eres un toro, amor.

Clara -aunque tentada de hacer algún tipo de comentario sarcástico en respuesta- permaneció en silencio y se abstuvo de tirarle alguna piedra a la cara. Cruzándose de brazos, vio como el temido híbrido distribuía su sangre a los hombres lobo y luego les partía el cuello. No era algo agradable de ver y todavía menos al Klaus ser todo menos delicado con sus futuros aliados.

-No pienso realmente que solo te importe el poder, si eso te alivia -el hombre partió un cuello más mientras hablaba de nuevo. Esta vez, lo que dijo causó curiosidad en Clara, quien le miró interrogante para que continuara-. Pero sí que creo que te gusta. Además de que Damon está terriblemente enamorado de la réplica.

-¿Qué tiene que ver Damon en todo esto? -después de mirar al híbrido por unos instantes, le preguntó. Klaus soltó una pequeña risa mientras que seguía con lo suyo. Clara saltó de la roca en la que estaba sentada y se acercó al Original- ¿A qué te refieres?

-A que -clack, otro híbrido en transición- no te hace gracia que Damon vaya detrás de Elena.

¿A caso estaba insinuando que le gustaba Elena? Porque entonces había dado en el bote.

-Explícate -la pelirroja insistió, cruzándose de brazos, mientras que el rubio se giraba para verla.

Aunque tuviera sus sospechas, quería asegurarse de que era aquello lo que pensaba. No creía que a Klaus le hiciera mucha gracia que sus aliados (o, más bien, esclavos) estuvieran enamorados de su fuente de híbridos.

-Está claro que sientes algo por Damon -tal cual las palabras salieron de su boca, la menor soltó un par de carcajadas.

-Para tener mil años no eres muy listo -fue lo que le consiguió responder entre risotadas.

Al hombre le cambió la cara al ver su reacción y una mueca de confusión se plasmo en su rostro causando que la pelirroja riera aún más. Poco tardó en recomponer su postura y responderle a la chica:

-Entonces, ¿por qué estabas dispuesta a dar tu vida para salvar la suya?

La risa de la adolescente murió tras su pregunta. Al igual que el híbrido, volvió a su semblante serio y contestó:

-Es mi mejor amigo, haría lo que fuese por él -Klaus entrecerró sus ojos por unos segundos, como si estuviera comprendiendo algo oculto para ella-. Él me salvó la vida y me ayudó cuando lo necesitaba, le debo todo.

-Entiendo... -el rubio murmuró antes de seguir con su labor. Algunos gruñidos pertenecientes a los híbridos en transición fueron oídos por ambos seres sobrenaturales, quienes giraron sus cabezas para ver a los recién despertados-. Encárgate de ellos, las bolsas de sangre están cerca del árbol de allí -señaló al susodicho, que estaba a pocos metros del par de híbridos despiertos-. No les des una dosis muy grande, no podemos malgastar ni una sola gota.

Clara rodó los ojos al oír su orden. Claro, ahora evade el tema para que no le hiciera preguntas.

***

El resto del día le resultó a Clara algo aburrido.

Klaus y ella se dedicaron mayoritariamente a convertir a los hombres lobo y explicarles lo que ocurría. Curiosamente, los recientes híbridos no parecían muy furiosos con el de ojos azules. Más bien, estaban agradecidos. Y los que no... Bueno, Klaus se encargó de ellos. Después de eso, el Original le dio al alfa su número de teléfono para así poder contactar con ellos cuando los necesitara.

Como si fueran un pequeño ejército. Lo cual eran, pero Clara no entendía para qué; él ya había ganado, había completado el ritual y había hecho más de los suyos. ¿Qué más quería?

Ante sus dudas, la joven Martin dudó un poco en preguntar, pero así lo hizo en el viaje de vuelta al hotel:

-¿Por qué?

La luz que las farolas era lo único que alumbraba el rostro de Klaus, que se había contorsionado por la confusión. Miró de reojo a la pelirroja, mientras conducía por las vacías carreteras que estaban cerca del bosque. Ya había anochecido y a nadie de aquel pueblo parecía ilusionarle demasiado visitar el bosque durante la noche.

-¿"Por qué" qué? -inquirió, mientras la híbrida se removía incómoda desde su asiento, arrepintiéndose de haber abierto la boca.

-¿Por qué haces híbridos? ¿Para qué? -el rubio aprovechó que el semáforo estuviera en rojo para observar mejor a la menor- ¿Qué quieres hacer con ellos?

El rubio se tomó un tiempo en contestar, pensando qué respuesta darle.

-¿A ti no te gustaría que hubiera más de tu tipo, que no fueras la única así? -la pregunta dejó a Clara pensando sobre aquello en silencio. Sin esperar respuesta por su parte, Klaus continuó hablando:- Llevo mil años esperando poder romper la maldición y crear a más como yo. Además de que me podrían ser de utilidad en el futuro.

Tras su respuesta, la pelirroja no insistió más ni le cuestionó más sus actos, a pesar de tener más dudas. En vez de eso, se acomodó en el asiento del coche y apoyó su cabeza en la ventanilla. Estaba algo cansada, romper cuellos y repartir sangre de réplica entre hombres lobo podía ser tedioso si se resistían. O la mordían. Uno de ellos casi le habría hincado el diente sino fuera porque Klaus se encargó de él a tiempo.

El día se le había hecho eterno y ahora lo único que quería era dormir.

***

El resto de la semana continuó con la rutina de viajar hasta un lugar estratégico, convertir a más hombres lobo y, si a Klaus le apetecía, descansar. Ese era el caso de hoy: Klaus, queriendo extender su viaje con Clara, no dudó en darle una “día libre” a la híbrida menor. Entre pequeñas discusiones y extrañas conversaciones, ella se había medio acostumbrado a la presencia del Mikaelson.

Se podría decir que la toleraba; incluso, en algún momento, había disfrutado de ella. No era tan despreciable cuando no intentaba matar a todos, claro está.

Vestida con la chaqueta de cuero de Klaus, un vestido negro de skater y las botas del primer día, Clara salió del cuarto de baño del quinto hotel que llevaban ya. En la habitación, sentado en un sofá, estaba el milenario híbrido viendo… ¿dibujos animados?

-¿Por qué estás viendo eso? -fue lo primero que soltó la híbrida nada más salir del baño, agitándose su húmedo cabello.

-De los cinco canales que deja ver este televisor, este… programa es lo mejor que he encontrado -la clara irritación en el rostro de Klaus causó una sonrisa burlona en Clara, mientras que de fondo se escuchaba el sin sentido de los dibujos animados-. Bueno, ya que has terminado, es hora de irnos.

-Pensé que tenía “día libre”, como tú lo llamaste -inquirió la pelirroja, confusa.

-Así es, he reservado mesa en uno de los mejores restaurantes de esta ciudad -respondió mientras apagaba la televisión y se levantaba-. Pensé que después podríamos ir a dar una vuelta… Si tienes ganas, claro.

¿Era eso timidez lo que sentía en su voz?

Clara se encogió de hombros sin darle mucha más importancia y salió de la habitación detrás de Klaus. El viaje desde el hotel fue corto y la espera para entrar en el restaurante, igual. Tras sentarse ambos en la mesa que el híbrido había reservado, Clara se quitó la chaqueta y le preguntó directamente a Klaus lo que llevaba preguntándose desde que salieron del hotel:

-¿Por qué? -el rubio levantó la mirada de la carta y le miró interrogante:- ¿Por qué tomarse tantas molestias en pasar tiempo con una traidora?

Klaus pareció sorprenderse con la pregunta, pero respondió sin titubear:

-¿Y por qué no? Somos aliados, debo conocerte mejor. Después de todo, no somos tan diferentes tú y yo.

-Pero no me conoces, o al menos no sabes cosas sobre mí porque yo te las haya contado -defendió su posición la menor, fijando su mirada castaña en la azul del temido híbrido.

-Bueno, entonces cuéntame algo -sin saber que contestar la pelirroja se mantuvo en silencio-. Cuéntame cómo te convertiste en híbrida.

Clara abría y cerraba la boca, tratando de explicar que eso era un recuerdo muy personal suyo, pero finalmente se rindió al no saber cómo explicarse. Sin mucho que decir, abrió la carta y comenzó a leer los platos, pero no podía concentrarse realmente.

Klaus era el enemigo, ¿cómo podría contarle aquello sin estar “traicionando” a sus amigos, al amistarse con quién supuestamente no debía?

-Bueno, ¿has decidido ya qué pedir? -el híbrido cambió de tema al ver lo dudosa que estaba la pelirroja de responder.

-No estoy muy segura…

Todos los platos eran muy refinados y, si decía la verdad, con una hamburguesa sentía que le bastaba aquella noche. El ambiente entre Klaus y Clara se había tornado algo incómodo.

-Puedes pedir por mí, confío en tu criterio -trató de aligerar el ambiente soltando una pequeña risa, pero todo seguía algo tenso.

El camarero no tardó en llegar a su mesa y tomar nota de sus pedidos. La pequeña híbrida no le tomó importancia a la conversación entre el camarero y Klaus, y se quedó absorta en sus pensamientos.

Por una parte, estaba preocupada por sus amigos, por cómo su primo estaría llevando lo de ser híbrido, y estresada por no poder contactar con ellos para hacerles saber que estaba viva. Aunque no dudaba de que Klaus se hubiese regodeado sobre su segundo exitoso secuestro con Damon, al haber insinuado que había hablado con este un par de noches atrás.

Por otro lado y, por estúpido que sonase, estaba preocupada por cómo reaccionaría su madre al llegar a casa. Sí, había sido secuestrada por el psicópata híbrido y se estaba preocupando por la posible regañina por parte de su madre.

Abandonó sus tristes pensamientos cuando el camarero volvió con la comida, sin haberse dado cuenta de que minutos atrás había traído la bebida: vino. Miró con aprobación el filetón de ternera con patatas asadas que Klaus había elegido para ella. Al poco tiempo de empezar con la cena, el Mikaelson preguntó:

-¿Qué es lo que te ha mantenido callada hasta ahora? ¿Es por lo de an-?

-No, no es por eso -la menor le interrumpió rápidamente, prefiriendo no tocar el tema-. Es una tontería, pero… ¿cuando me secuestraste, de casualidad no se te ocurrió obligar a mi madre a pensar en alguna excusa por la que no estoy o algo?

Klaus, ante lo absurdo de la situación, no pudo aguantar las carcajadas y la sonrisa. Esto causó que Clara rodara los ojos y maldijera el momento en el que se le ocurrió contestar con sinceridad.

La verdad es que no le agradaba que Klaus tuviera acceso a su hogar y que hubiera hurgado en la mente de su madre, pero no quería ser castigada. Y dudaba de sus habilidades en el ámbito de la obligación.

-Sí, le hice creer que te habías ido a visitar a tus amiguitos en Mystic Falls -después de dejar de reírse, respondió y le dio un sorbo a su copa de vino-. También tuve que obligar a tu hermana a que me dejase entrar y que ambas se olvidarán de mí, pero nada más. Puedes estar tranquila.

Clara asintió, tratando no recordar que ahora el híbrido podría entrar en su casa cuando le plázcase. Y que había hecho que su familia dejase de tomar verbena, porque sino no podría haberlas obligado. El resto de la cena siguió entre pequeñas charlas y algunos silencios incómodos. Después del postre y pagar la cuenta, Clara y Klaus salieron del restaurante.

-¿Te apetece ir a dar un paseo? -fue lo primero que le preguntó el rubio nada más abandonar el edificio.

La pelirroja, algo llena por toda la comida que había ingerido, asintió. No le vendría mal. Ambos híbridos comenzaron a caminar sin un rumbo fijo, en silencio.

Este, esta vez, no era tan incómodo cómo el anterior en el restaurante. Clara agradeció haberse llevado la chaqueta del híbrido, pues a estas horas el frío estaba algo presente, acompañado de pequeñas brisas. Siguieron andando hasta llegar a un parque, repleto de árboles que tapaban la luna.

-Fue un accidente -se animó a comenzar a relatar la historia de cómo fue convertida.

-¿El qué?

-MI transformación en vampiro, fue un accidente-Klaus asintió, esperando a que continuara mientras seguían andando por el parque-. Fue hace casi un año, yo estaba volviendo a casa en el coche de Tyler con Caroline y Matt…

Una Clara medio dormida apoyó su cabeza en la ventanilla, sentada en el asiento trasero junto con Matt. Delante, Caroline ocupaba el puesto de copiloto y su primo, el del conductor. El día había sido agotador, empezando por la cabalgata y terminando con el pequeño accidente que había tenido horas antes.

-Tenía sangre de vampiro en mi cuerpo, de Damon.

Anteriormente, yendo de vuelta a casa y vistiendo con el ostentoso vestido que su tía le había regalado para la cabalgata, se tropezó en las escaleras de su casa y cayó suelo, partiéndose el tobillo. Damon, que la había acompañado hasta la mansión de los Lockwood, le ofreció a su amiga curarse con su sangre y la bruja, que muchas ganas de ir al hospital y cargar con muletas no tenía, aceptó.

Así que sí, había sido un día agotador.

-Aquel día, pusieron en funcionamiento un cachivache que emitía un sonido que supuestamente solo los vampiros podían oír, para cazarlos. Pero Tyler también podía oírlo.

En mitad del trayecto, Tyler empezó a gritar, algo le estaba perforando el oído. Un ruido que el resto de las personas en el coche no podían escuchar. El coche se empezó a descontrolar y acabó chocando con algo.

Clara no vio el qué era exactamente, simplemente cerró los ojos y esperó lo peor.

-Los doctores pensaron que fue un milagro que simplemente me dejó inconsciente el golpe que me di, o al menos eso es lo que Damon les hizo creer.

Klaus asintió, pero aún no entendía cómo podía seguir siendo bruja. Era, simplemente, imposible. No había visto nada igual en sus mil años de existencia.

-Pero, ¿cómo es que conseguiste mantener tus poderes? -se atrevió a preguntar.

Clara, que sentía que ya había dado demasiada información, se limitó a responder:

-Esa es una historia para otro momento.

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La vuelta a Beacon Hills le pareció algo aburrida y larga, siendo esto debido a que no estaba inconsciente como a la ida a Mystic Falls. Klaus había sido lo suficientemente amable como para dejarla justo en su casa, para luego ir a no-sé-dónde a continuar con sus planes malvados.

Aún seguía algo preocupada por sus amigos y su primo, pero estaba más tranquila respecto al tema de su madre y su hermana preguntándose dónde estaba. Klaus podría haberla mentido, pero realmente no había razón para que lo hiciese y, si Clara era sincera consigo misma, le odiaba un pelín menos.

No lo suficiente como para llamarle amigo, pero sí como para no estar al cien por cien en su contra.

Mientras que él no intentará de hacer daño a nadie (que le importase, en concreto), sus quehaceres le daban un poquito igual. Puede que sonase un poco frívolo, pero -al convertirse en lo que era ahora- ya no le importaban mucho la vida de las personas que no conocía. Esto podía ser a causa de que su mentor y su ejemplo a seguir como vampiro era Damon.

Si bien él no era el más santo de todos e incluso se podría decir que era algo despiadado, Clara tenía que defenderle con que él sí que se preocupaba por la gente que le importaba. Por esto, a la pelirroja no le llegaba a importar demasiado que muriese un desconocido, pero sí que trataba de evitar que eso pasase.

No eran su prioridad, pero, si podía hacer algo, lo hacía.

Al llegar a su casa, cargando con una mochila con la ropa que Klaus le había regalado en su viaje, fue buenamente recibida por Prada y su madre; quien no dudó en acribillarla con preguntas nada más cruzar el umbral de la puerta:

-¿Qué tal está Tyler? ¿Y Caroline, Bonnie y Elena? ¿Y la tía Carol?

Clara respondió hábilmente sus preguntas, no hablando mucho sobre su tía por si en algún momento llegaba a comentarle algo a esta sobre su viaje hasta Mystic Falls. Después de pasar un tiempo con su madre y acariciando a su peluda mascota, la híbrida se encaminó a su habitación y se tiró en la cama, dejando su mochila en algún lugar del cuarto.

Los últimos acontecimientos habían sido estresantes y necesitaba descanso, un poco de paz... Justo cuando empezaba a adormilarse, detectó un extraño olor a perro.

No, no a perro, a hombre lobo.

¿Qué?

Alerta, se incorporó de golpe en su cama, analizando la habitación. Todo parecía normal y ordenado, casi demasiado ordenado. Fiándose de su instinto, de un salto bajó de la cama y abrió su armario. Rebuscó entre la ropa el cajón secreto donde guardaba el acónito y la verbena, encontrándose con las bolsas de estas plantas revueltas.

¿Por qué un chucho había entrado en su cuarto y había rebuscado en sus cosas? ¿Alguien sabía quién o qué era? Podría haber sido Klaus... Pero él no olía así y, además, parecía reciente.

En ese momento, su hermana entró en su cuarto, causando que Clara cerrara a una velocidad sobrenatural el cajón y su armario.

-Hola, Clara, ¿qué tal el viaje? -fue lo primero que dijo Lydia nada más entrar en su habitación, mirando algo raro a la susodicha, que estaba apoyada en su armario como si no hubiera estado investigándolo.

-Bien, bien… -entre las dos hermanas se formó un silencio incómodo, mientras que la menor escrutaba con la mirada a la mayor, como si estuviese buscando señas de que algo malo la había ocurrido. Eso Clara lo notó- Bueno, pensaba en echarme una siesta, así que…

-Clara, sabes que si te pasa algo puedes contar conmigo, ¿no? -Lydia interrumpió a su hermana, utilizando un tono más serio esta vez, y dio un paso hacia su hermana. Clara asintió algo confusa por lo que dijo, pero no tuvo tiempo para objetar pues su hermana siguió hablando- Si te ocurre algo, lo que sea, no dudes en contármelo. No pensaré que estás loca.

La mayor asintió y, sin mediar una sola palabra más, Lydia salió de la habitación.

¿Qué demonios acababa de pasar?

***

Para la desgracia de Clara, justo el día que volvió al instituto hubo algo a lo que llamaban "carrera de campo a través", en la que la mayoría de los estudiantes de su año tenían que participar, incluida ella. Debido a su condición de vampiro, ella no tenía problemas a la hora de hacer ejercicio, pero eso no significaba que correr por el campo le hiciera mucha gracia.

No cuando no podía utilizar su supervelocidad.

Vestida con una chaqueta gris, una camiseta de tirantes azul marino, unos leggins negros y unas deportivas blancas, Clara se hizo una coleta rápida mientras esperaba a que comenzara la carrera. Muchos otros estudiantes, incluidos Scott y Stiles, se preparaban para esta atándose los cordones o estirando. Como si fuesen a ser más rápidos que un vampiro.

Bueno, o que algo que es en parte un vampiro. Sus habilidades como tal no estaban totalmente desarrolladas. A la hora de combatir eso se había convertido en una carga, pero tenía magia y eso la hacía más fuerte. Más poderosa.

El entrenador Finstock hizo sonar su silbato, dando comienzo a la carrera. Clara, aún empezando algo atrás no tuvo problemas para esquivar a los alumnos y posicionarse de las primeras del grupo de alumnos. Cerca de ella estaban unos gemelos y un chico rubio, a ninguno de los tres les conocía, pero juntos concentraban un olor con el que ya se había hecho familiar: hombres lobo.

Ya decía Clara que iban un pelín demasiado rápido para ser humanos.

Los tres hombres lobo se miraban desafiantes entre sí, hasta que notaron la presencia de la pelirroja. Confundidos por su extraordinaria velocidad, la miraron fijamente, hasta que uno consiguió articular:

-¿Lydia?

-No, hermana errónea -casi sin esfuerzo contestó esta, para luego aumentar de velocidad y dejarles atrás.

Los tres hombres lobo se desviaron del camino y ella aprovechó eso para descansar un poco bajando de velocidad. Poco a poco algunos alumnos la alcanzaron, así que ella volvió a subir un poco la velocidad, hasta encontrarse con una escena que causó gritos de terror entre los alumnos: un joven muerto, colgado de un árbol.

En shock -y, por frívolo que sonase, sedienta-, Clara paró como otros alumnos cerca del cuerpo. Pocos segundos después, sintió a alguien posicionarse a su lado.

-¿Qué pasa? ¿Por qué ha parado tod-? -el chico, Stiles, se cortó en medio de lo que estaba diciendo al ver qué era lo que todo el mundo observaba, horrorizado.

-Lo acabamos de encontrar, ya han llamado a la policía -informó la pelirroja, girando el cuerpo de la escena. Se le había olvidado tomar sangre esta mañana y ahora lo estaba pagando.

Entre la sangre del cuerpo y la cercanía de Stiles, estaba teniendo pequeños problemas para controlarse. Clara escondió su cara, que sentía que estaba empezando transformarse, entre sus manos.

-¿Estás bien? -fue Scott quién preguntó esto, apoyando una mano en el hombro de su compañera.

Eau de hombre lobo, perfecta para cuando no puedes contener tu sed de sangre alrededor de humanos.

Espera, ¿eau de hombre lobo? ¡¿Scott también era hombre lobo?!

-Me estoy mareando -mintió hábilmente la pelirroja, tocándose la frente mientras se movía un poco, simulando estarlo.

-¿Quieres agua o algo? -el de pelo rizado se preocupó, junto con el humano que también miraba a la híbrida como si se fuese a desmayar en cualquier momento.

-Solo quiero ir a tomar un poco de aire... -con eso, se retiró del cúmulo de alumnos y se encaminó hasta su mochila en el bus.

Tenía que ser fuerte y contraatacar sus impulsos, se obligaba Clara mientras sacaba la botella oscura en la que tenía mezclado un zumo con sangre humana. La pelirroja se sentó en su asiento del bus, mientras le daba sorbos a su botella, escuchando a Scott, Stiles y el hombre lobo rubio hablar en la distancia:

-¿Veis cómo le miran los gemelos? -el rubio habló, con un tono de voz algo paranoico.

-¿Te refieres a que no tienen ni idea de lo que ha pasado? -el sarcasmo del humano era palpable en su voz. Se estaban acercando, escuchaba sus pasos.

Sentada en la parte del autobús que daba al grupo de jóvenes, bajó la mirada hacia sus manos mientras cogía la otra botella que tenía -de agua, esta vez- y guardaba la de sangre.

-No, no... Sí que lo saben -seguía insistiendo.

-¡Le han estrangulado con un garrote vil! ¿Soy el único que reconoce la falta de "hombre-lobidad" en estos asesinatos? -Stiles le contestó, sonando desesperado.

Así que sabía de la existencia de lo sobrenatural, ¿eh? Y, ¿cómo que asesinatos? ¿Había ocurrido algo en su ausencia?

-¿Crees que es una coincidencia? Ellos aparecen y la gente empieza a morir -el rubio trató de demostrar su punto-. Lo mismo podríamos decir de la pelirroja, la que se parece a Lydia.

Justo en ese momento, al ser nombrada, la híbrida comenzó a atragantarse con el agua que estaba bebiendo; captando la atención del hombre lobo que había permanecido callado toda la charla.

-No, pero sigo creyendo que no son ellos -negó Stiles-. Y Clara no es malvada, la conozco desde que soy pequeño; es inofensiva.

Buen Stiles, defendiendo a la para nada mortífera y hábil híbrida, toma una galletita.

-Bueno, puede haber cambiado -siguió erre que erre el hombre lobo rubio-. No puede ser tan inocente, tiene que ser algo. Es muy rápida, demasiado para ser humana -el humano tuvo que hacer algún tipo de gesto de desinterés, ya que se formó un silencio entre los tres por unos segundos; hasta que el rubio volvió a hablar:- Scott, ¿tú qué crees?

-Todavía no lo sé.

-¿Todavía no lo sabes? -preguntó incrédulo Stiles.

-Él tiene un buen argumento -se sinceró el moreno-. En serio, tío, ¿sacrificios humanos?

-Scott, tus ojos se te ponen amarillos resplandecientes, el pelo te crece en las mejillas y luego desaparece inmediatamente, ¡y, si te apuñalase ahora, te curarías mágicamente! -Stiles comenzó a elevar el tono de voz palabra a palabra- ¡¿Y tienes problemas para entender unos sacrificios humanos?!

-Eso es un buen argumento también -Scott finalmente afirmó ante lo dicho por su mejor amigo-. Pero tienes razón, hay algo extraño con Clara. No digo que sea mala, solo que lo que encontramos apunta a que puede que no sea humana. ¿Quién esconde tantas bolsas de sangre?

Oh, no.

Necesitaba acabar con esa conversación, estaban llegando a conclusiones muy acertadas en poco tiempo. Tenía que pararles antes de que supieran mucho si quería salvar su tapadera e identidad.

-Definitivamente no lo es o sabe sobre este tema -respondió el rubio-. También, ¿quién guarda tantos libros de magia y plantas extrañas sin saber de lo sobrenatural? Tienes que ser ella.

Clara guardó la botella de agua en su mochila y cerró la cremallera de esta antes de levantarse del asiento y dejarla en su sitio.

-A lo mejor simplemente le gusta Harry Potter, ¡Clara era bastante friki antes! -Stiles siguió tratando de defenderla- Y, ¿estáis seguros sobre lo de la sangre?

¿Harry Potter? ¿En serio? En la vida real no había escuelas de brujas y brujos; normalmente te tocaba aprenderlo todo por ti solo. A no ser que tuvieses la suerte o la desgracia de pertenecer a un aquelarre activo. La híbrida negó con la cabeza mientras salía del autobús.

-¿Por qué la defiendes? Fuiste tú el primero en dudar de ella cuando nos contaste la pesadilla que habías tenido con ella antes de siquiera haberla vuelto a ver -contraatacó el rubio mientras Clara se acercaba a ellos.

-¿Una pesadilla o un sueño húmedo, Stiles? -bromeó la pelirroja, actuando como si solo hubiese escuchado lo último de su conversación.

Scott le lanzó una sonrisa amable, mientras que Stiles se ponía rojo como un tomate y el rubio la miraba desconfiado. Clara soltó una pequeña risa al ver las mejillas rojas del humano, qué fácil era causarle reacciones de este tipo. Con un par de bromas había conseguido la misma respuesta por su parte. Scott, por otro lado, era un hueso duro de roer, en ese sentido.

Era más confiado que hace unos años, le sentaba bien.

-Soy Clara, ¿y tú? -amablemente se presentó al rubio.

-Isaac -respondió el hombre lobo rubio, sin intentar dar más conversación.

-Siento que hayas tenido que escuchar hablar a Stiles sobre mí como un niño enamorado, suelo causar ese efecto en las personas -bromeó, tratando de aligerar el ambiente que parecía que se había formándose entre los dos.

-No lo dudo -Isaac contestó, dándole una pequeña sonrisa.

Algo es algo.

***

-¿Qué Stefan hizo qué? -fue lo primero que consiguió vocalizar la pelirrojas tras escuchar lo que su mejor amigo le acababa de contar.

Stefan había apagado su humanidad la noche en la que Klaus la secuestró, a modo de castigo por parte de Klaus por no haberle contado lo de Elena.

Vaya, sí que era cierto que el híbrido era más benevolente con la joven, tal y como Damon lo había llamado. Por no decir que tenía la impresión de que el malvado Mikaelson la tenía como favorita.

-Sí, apagó su humanidad. Y ahora hay fantasmas rondando por Mystic Falls -afirmó y aportó más información el de ojos azules-. Uno de ellos quiere verte, es Mason.

-¿Mason? -pronunció su nombre con lentitud, aún presente el dolor por su muerte. O, más bien, asesinato.

Puede que él no fuese realmente su tío, pero para ella él así lo había sido. Como un hermano mayor que cuidaba de Tyler y de ella.

-Es una larga historia -bufó el vampiro, por lo que Clara intuyó que su tío habría tomado cuentas con el mayor-. Bueno, ¿qué te parecería venir a hacernos una visita y, de paso, ayudarnos a acabar con los fantasmas?

Cómo no, quería su ayuda. Claro que ella se la daría, pero últimamente no habían hablado mucho más de cuando le hizo saber que estaba bien después de lo de Klaus. Aún así, supuso que estaba liado con todo lo que estaba pasando y por eso lo había podido hablar más con ella.

Cuando Damon terminó de ponerla al día sobre los acontecimientos ocurridos en Mystic Falls, Clara comenzó a contarle lo que le estaba sucediendo a ella:

-¿Te comenté en algún momento que Beacon Hills está infectado de hombres lobo? Porque hay al menos cuatro en mi instituto -el de ojos azules soltó una maldición entre dientes, preocupado por su mejor amiga-. Uno de ellos, el alfa creo, no es una amenaza. El resto me traen sin cuidado, pero no creo que esté en un gran peligro -tras unos segundos en silencio, se atrevió a continuar-. Lo único que peligra es mi tapadera, creo que sospechan que soy algo sobrenatural.

-Tienes que irte de ahí. Cuanto antes.

-¿Y dejar a mi madre y a mi hermana aquí solas? Ni en broma, Damon.

-Es muy peligroso, Clara. Sería mejor que…

-Nada, nada es mejor. No puedo escapar de lo sobrenatural, así que prefiero quedarme aquí vigilando que nada las pase a lamentarme porque no pude salvarlas.

Tras un silencio tenso, Damon volvió a hablar:

-Está bien, pero tienes que venir lo más pronto posible -la pelirroja suspiró, pasándose una mano por el cabello-. ¿Qué ocurre?

-Tardaré al menos un día en llegar, Damon y tengo que convencer a mi madre.

-Siempre puedes obligarla -propuso lo obvio.

-Sí, pero ya sabes que eso no funciona siempre bien. Además, está tomando verbena -respondió rápidamente, pero luego recordó cómo Klaus había podido obligarla. Ese estúpido Original…- O no, ya no sé, Klaus consiguió obligarla. Pero da igual, sabes que no funciona como debería.

-Eres en parte una bruja, busca un hechizo de teletransportación, yo qué sé.

-Eres un genio, Damon -fue lo último que dijo la pelirroja antes de colgar, sin despedirse.

A velocidad sobrenatural, llegó hasta la estantería de su habitación donde guardaba todos sus grimorios y los miró fijamente. Uno debía caer si sus ancestros estaban escuchando. Antes de que el susodicho lo hiciese, su mano lo alcanzó y lo abrió. Las páginas comenzaron la pasarse solas, hasta llegar al hechizo que estaba buscando: teletransportación temporal.

En este se especificaba las horas que se le permitía estar antes de que le mandara a su punto de partida. No tenía ningún efecto secundario y no parecía complicado.

Dejó el viejo libro abierto en su cama mientras sacaba una bolsa de sangre de su neverita. Bebió de esta hasta vaciarla y la tiró a la basura. De debajo de su cama sacó un par de estacas, si había fantasmas en Mystic Falls significaba que habría un par de enemigos de los cuales debería estar atenta, y las dejó junto al grimorio. Clara cambió su ropa de pijama por la chaqueta de cuero de Klaus (no porque era suya, sino porque le gustaba cómo le quedaba), un top blanco de manga corta, unos vaqueros verdes caqui de cintura alta y las botas que Klaus le regaló.

Tras guardar las dos estacas en sus botines, desenredó y ató su cabello en una trenza. Después de eso, preparó lo que necesitaba para el hechizo: un mapa (del mundo, del país, de donde estuviese… dependiendo de adónde quería ir), un cuchillo y su sangre.

El hechizo era similar al de rastrear a una persona, solo que en este en vez de rastrear a una persona, rastreaba un sitio y te mandaba hacia ahí.

Materializó un mapa de Mystic Falls y cerró con pestillo la puerta de su habitación, para evitar que su hermana o su madre entrasen. Le mandó un mensaje a Damon diciéndole que ya iba y preguntándole donde estaba. Después de que este respondiera, comenzó con el hechizo.

***

-¿Dónde está? -fue lo primero que dijo nada más acercarse a Damon y Alaric en el Grill. Ellos estaban sentados en la barra y parecía haber una extraña tensión entre ambos. Se había perdido demasiado.

-Vaya, has sido más rápida de lo que esperaba -no respondió a su pregunta el de cabello negro.

-¿Clara? ¿Qué haces aquí? -su ex-profesor de historia se sorprendió al verla.

-Damon me comentó vuestros problemas, vine a salvaros el culo -se cruzó de brazos mientras Damon le sonreía de lado, levantándose de su asiento- Te he echado de menos -el Salvatore la abrazó y ella le devolvió el abrazo-, pero tienes que responder a mi pregunta. ¿Dónde está Mason?

-No lo sé, ya aparecerá -respondió tras separarse de la pelirroja-. Nuestro último encuentro no fue muy agradable, vendrá en busca de venganza en muy poco -con eso, le hizo un gesto a la menor para que se sentase un taburete que había al lado del suyo, mientras que se sentaba.

La híbrida bufó y rodó los ojos, pero lo hizo. Si él no le hubiera matado en primer lugar, no estaría teniendo este tipo de problemas. Había perdonado al vampiro hace mucho tiempo, pero eso no significaba que no le doliese la pérdida de su tío.

-Póngame tres vasos de bourbon -el Salvatore le pidió al camarero, sin preguntar qué querían sus dos mejores amigos.

Mientras esperaban, el silencio se hizo entre los tres. Damon y Alaric no se veían con muchas ganas de hablar entre ellos, y Clara solo podía pensar en su tío. ¿Sabría cuánto sentía no haber podido impedir lo ocurrido? ¿La habría visto llorar su muerte desde donde estuviese? ¿Estaría enfadado con ella por no haber vengado su muerte?

Tan sumergida en su mente estaba que ni cuenta se dio de que les habían servido ya el bourbon, pero no tuvo tiempo de alcanzar el vaso ya que una mano desconocida la cogió antes.

-Mason -el profesor de historia pronunció su nombre, sorprendido.

-Echaba de menos el whisky -esas fueron las primeras palabras del hombre lobo muerto antes de beberse de un trago todo el contenido del vaso.

La pelirroja estaba tan sorprendida que no podía vocalizar ningún tipo de saludo, pero la atención de su tío no se centraba en ella. Estaba mirando a Damon. Antes de que ninguno pudiera reaccionar, Mason estrelló el vaso contra el perfecto rostro del vampiro; quien, tras el impacto, logró mascullar un "te lo dije". Tras lo ocurrido, Mason sonrió cálidamente a su sobrina.

-Siento que tuvieras que ver eso -fue lo único que dijo antes de estrecharla entre sus brazos.

-Siento no haber podid... -comenzó a disculparse la pelirroja, pero el hombre lobo rápidamente la cortó:

-No tienes la culpa de nada, Clara -miró despectivamente al vampiro, que rodó los ojos antes de comentar:

-Creo que con lo de esta mañana ya has tenido suficiente, lo del vaso no hacía falta.

-Agradece que a Clara le importas, porque sino no hubiera sido el atizador lo que te hubiera clavado.

La pequeña pelea y la batalla de miradas de odio entre los dos hombres finalizó cuando la menor se separó de su tío. Se volvió a sentar y Mason hizo lo mismo, a su lado. Pidió otra ronda y, para picar al que llevaba más de cien años existiendo, comentó:

-Pagáis vosotros, ¿verdad? -levantó el vaso señalando al cazador y al vampiro. La menor miró a su mejor amigo, dándose cuenta de que estaba mandando un mensaje. Algo sobre el colgante de Elena había comentado segundos atrás- Chinchín.

El hombre lobo se tomó el chupito que había pedido y la pelirroja, negando con la cabeza, le siguió.

-Vamos al tema: te maté y quieres venganza, ponte a la cola -Damon volvió a hablar.

-En realidad, quiero una disculpa.

La risa de Alaric inundó el local, mientras le deseaba suerte. Damon, por otra parte, empezó a hacer un comentario de los suyos:

-¿No tienes más familia, aparte de Clara, a la que acosar? -Clara miró mal a su mejor amigo, tenía que disculparse (aunque fuese, por lo menos, falsamente)-. Tu sobrino es un peón híbrido descerebrado y tu otra sobrina, una víctima de acoso por parte del temible Klaus y tu ex.

-¿Cómo que un peón? -la menor le preguntó, desconcertada, Damon no le había mencionado nada sobre Tyler; pensó que no había tenido efectos secundarios la transformación de su primo.

-Por eso he venido, para ayudarles a ambos y asegurarme de que a Lydia no le pase nada -Mason ignoró la pregunta de la pelirroja, al igual que el vampiro lo hizo.

El de ojos azules soltó una pequeña risa sarcástica, antes de responderle:

-Ah, pues, siento decírtelo, pero no hay forma de ayudar a Tyler, ni de salvar a Clara -alzó las cejas y puso su característica sonrisa-. Al menos no mientras Klaus siga vivo... y eso es para siempre -su tono de voz se tornó más amargo con esto último.

-Puede que no, si encuentras un arma que le mate.

-No hay un arma que le mate -le contradijo Damon, pero el silencio del hombre lobo sugería lo contrario-. ¿Qué sabes?

-Sé que quiero una disculpa -le vaciló el muerto.

-No me fastidies -maldijo el vampiro, con desdén.

-¿Es que no tienes ningún tipo de remordimientos? Pídele disculpas, Damon -defendió a su tío Clara, ganándose una sonrisa de satisfacción por parte de Mason, sabía que Damon cedería.

-Tienes razón -dijo después de un par de segundos en silencio, algo forzado-. No tenía que haberte matado. Hago muchas cosas que no debo hacer -en ese momento miró a Clara, las disculpas iban más dirigidas a ella que a su tío.

Mason le importaba una mierda, pero necesitaba la información que tenía. Además, no quería a su mejor amiga enfadada con él, ya tenía suficiente con Alaric.

-Me basta -afirmó después de soltar un par de risotadas el muerto-. Te espero en los sótanos de Lockwood, trae una pala -se levantó de su asiento y miró de reojo a su sobrina-. Y ven solo.

-¿Vas a enterrarme vivo?

-No me tientes.

Sin decir nada más, se marchó.

Chapter Text

-El colgante no está donde dijo Damon que estaría y no encontramos a Damon -Caroline le explicó a Elena nada más esta aceptar la llamada, mientras caminaba por la habitación del susodicho.

Caroline, Bonnie y Clara llevaban buscando el colgante de Elena en la mansión Salvatore durante un buen rato ya. Lo necesitaban para destruirlo con un hechizo que dividiría el mundo de los vivos del de los muertos. No era algo muy complicado, mucho menos cuando Clara y Bonnie contaban con la ayuda de Sheila Bennett.

Clara no había tenido oportunidad de ver a su antigua maestra, pero Bonnie le había asegurado que también estaba orgullosa de ella. Echaba de menos a esa mujer, echaba de menos que la guiase. Sí que era verdad que tenía a sus ancestros, pero no podía contactar con ellas siempre. Además, fue gracias a Sheila que obtuvo el colgante y aprendió a contactarse con ellas.

-Oye, tienes que decirles a Bonnie y a Claree que no envíen de vuelta a los fantasmas -escuchó la pelirroja con su oído sobrehumano.

¿Qué?

-¿Qué? Pero si has dicho que estás de acuerdo con deshacernos de ellos -esto captó la atención de la bruja, que miró a Caroline desconcertada, mientras rebuscaba en la cómoda de Damon.

Clara empezó a abrir cajones en busca del colgante, mientras seguía escuchando la conversación

-Y lo estoy, de verdad... -la morena pausó por unos segundos- Es que... Lexi está aquí, ayudando a Stefan.

La pelirroja lanzó un triste suspiro. Era por Stefan, siempre por Stefan. La rubia le echó una mirada a su mejor amiga, de compasión, y continuó hablando con la morena:

-Primero, encontrémoslo y, luego, elegiremos entre problemas de novios o de fantasmas.

Bonnie y Clara miraron a Caroline sin entender. ¿Problemas de novios? ¿En plural?

Tras la rubia terminar la llamada, la bruja no tardó en preguntar:

-¿De qué estás hablando?

-Lexi ha vuelto, así que Elena quiere que esperemos para destruir el colgante... -parecía que escondía algo, que había más. Conocía la mirada entristecida de Caroline, algo más estaba pasando.

Clara sintió un pinchazo en su pecho. Celos, eso era. Con o sin humanidad, Elena nunca dejaría de querer a Stefan. Caroline observó con algo de pena a sus amigas, mientras que la pelirroja se acercaba a ella junto con Bonnie.

-Has dicho problemas de novios, en plural -esta vez fue la híbrida y no la bruja la que preguntó-. ¿Qué pasa?

La vampira dudó por unos segundos en contestar, mas lo hizo mientras abrazaba de lado a la híbrida:

-Elena ha pillado a Jeremy besando a Anna.

-¿Qué?

-Lo siento...

-¿La ha besado? -a Bonnie parecía costarle tragar la información recién recibida.

-Ahora tiene un punto de apoyo, seguro que pensará que puede quedarse -se separó de la pelirroja y se acercó a la morena-; pero nosotras tres vamos a encontrar el colgante, ¿vale? -la morena asintió, con los ojos llorosos- Venga.

***

Tan pronto como llegó su optimismo, se fue al cabo de una hora.

Habían estado rebuscando por la mayoría de las habitaciones de la mansión y ni rastro del colgante de la réplica. Ni en la cómoda, ni en las estanterías, ni debajo de la almohada y mucho menos donde los jabones, lugar donde decidió esconder hace no mucho tiempo la piedra lunar. Incluso habían pensado que Anna se lo había llevado, pero Jeremy les aseguró que no había sido ella, pues estaba con él.

Esto causó que le hirviera la sangre a la rubia y a la pelirroja.

Qué cara que tenía.

Así que, tras el desastre de búsqueda del colgante, las tres amigas volvían a casa, menos Clara. No sabía cuánto tiempo le quedaba, pero quería aprovecharlo al máximo después de separar el mundo de los muertos del de los vivos. Habían acordado las tres que, después de destruir el colgante, tendrían una noche de pijamas como en los viejos tiempos. También se lo habían dicho a Elena, quien se acercaría tras Lexi desaparecer.

Para la bruja y la vampira el paradero de Damon seguía siendo desconocido, no sabían dónde estaba y Clara no se animó a explicarles que estaba buscando el arma que mataría a Klaus junto con Mason. En cierta parte, temía que su tío aprovechara su momento a solas para matarlo, pero parecía que se había tragado las disculpas de Damon.

La pelirroja en el fondo sabía que no eran para el difunto hombre lobo, sino para ella. Clara se enteró por Jules y cometió algunas decisiones estúpidas, que trató de enmendar al enterarse de que habían capturado a Caroline:

La recientemente convertida en híbrida pasó las páginas de su grimorio en busca de un sencillo hechizo para mover objetos. Desde su transformación, sus poderes se habían vuelto mucho más peligrosos e inestables. Al principio había tratado de ocultarlo, pero cuando se empezó a despertar con su habitación en llamas tuvo que empezar a trabajar en el problema. Esto, más el haber descubierto que su mejor amigo había matado y torturado a su tío, estaba complicando su existencia y su objetivo. Ya había pasado varias semanas marginada en su habitación, asustada y desolada. Era hora de actuar.

Su plan consistía en utilizar su magia y aprender a controlarla lo máximo posible, para que no tuviera explosiones de esta por tenerla retenida. La magia le pedía libertad y esconderla solo había hecho las cosas más difíciles. Cuando encontró lo que buscaba, le puso un "post-it" a la página y copió el hechizo en su cuaderno.

-Motus -pronunció la pelirroja, alzando lentamente su mano con la vista fija en el objeto que quería mover: un lápiz.

Este, al principio, solo se tambaleó un poco en el suelo de madera en el que estaba. Clara había venido al lugar donde muchas brujas fueron quemadas, para practicar tranquilamente y rodeada de las suyas. Sus ancestros la habían visto sufrir y desde el otro lado trataban de ayudarla.

Clara se concentró de nuevo en el lápiz, mientras repetía el simple hechizo. Esta vez, levantó la mano con más rapidez y el lápiz acabó estrellando en el torso de alguien. Escuchó cómo la persona maldijo en voz alta y se giró para ver quién era: Damon.

Justo quien quería ver, claro.

-¿Esto es a lo que te has estado dedicando? ¿A lanzar lápices? -trató de bromear el vampiro, mientras se sacaba el lápiz del cuerpo y lo tiraba al suelo.

Él permaneció en el lumbral de la puerta de la semiderruida casa, no le dejaban entrar los ancestros. Clara agradeció mentalmente que hicieran eso, no quería tener que verle y mucho menos hablarle.

Tras sus palabras, se giró y volvió a su trabajo: buscar hechizos sencillos con los que poder trabajar con su magia. Hechizos que pudiera hacer en su vida diaria, como uno que recogiera su habitación o que le diera una aneurisma al estúpido vampiro que tenía en la entrada.

-Venga, Clara, no seas así. Sé que la he cagado, pero no tenía otra opción -el hombre continuó.

Pero sí que la tenía, había un millón de cosas que podría haber hecho, menos eso.

-Tengo que hablar contigo, es importante.

Exasperada por su insistencia, cerró su grimorio de golpe, con un hechizo que recién había descubierto y se levantó para mirar al de ojos azules.

-Mataste a mi tío, Damon. Y no te atreviste a contármelo -le espetó, apretando los puños en los que se habían convertido sus manos-. Me he enterado tarde por una mujer que ni conozco -continuó hablando, cada vez más enfadada-. Te consideraba mi amigo, pero ahora solo quiero verte lejos de aquí, ¿me entiendes?

-Clara, yo...

-"Clara" nada, Damon. Te he dicho que me dejes.

-Tienes que escuchar...

-¡No tengo por qué hacer nada por ti!

Tras sus palabras, movió sus manos en dirección al vampiro, causando que una fuerza invisible le tirara lejos de la casa. Magullado, se incorporó en el suelo y volvió a intentar hablar:

-Es sobre Caroline, Jules la ha secuestrado.

¿Qué?

Después de eso, se dirigieron a donde la manada de Jules estaba y el cómo les partieron el culo ya es historia. Suerte que Elijah hizo un trato con Elena para protegerles, porque sino aquel día habrían acabado muy mal.

Clara salió de sus pensamientos al escuchar Caroline hablar:

-Es el coche de Carol Lockwood.

Su tía. La pelirroja no dudó en fijar su vista en el coche estrellado contra un árbol. Bonnie dio un frenazo brusco al ver a un hombre cruzar la carretera, este se les quedó mirando. Había más personas, se dirigían al coche. ¿Qué estaban haciendo?

-Chicas, voy a salir del coche -afirmó la pelirroja, deduciendo quiénes eran.

Los fantasmas de los vampiros de la tumba.

-¿Qué? -Bonnie se giró para mirar a la híbrida, desconcertada.

-Voy contigo -le siguió la vampira, entendiendo lo mismo que su mejor amiga.

-Tienes que irte muy lejos de aquí -Clara se dirigió a la morena.

-No, no pienso dejaros solas -la morena se negó rotundamente.

-Bonnie, tienes el problema de tu novio, Elena tiene el suyo y ahora la madre del mío va a ser cebo de fantasmas; así que manda a los fantasmas de vuelta al otro lado -la rubia le ordenó a su amiga.

Sin esperar respuesta por su parte, la híbrida y la vampira salieron del vehículo y caminaron hacia los vampiros. La cara de la Forbes se transformó al igual que la de la Martin, mientras que mentalmente recitaba un hechizo para infligirle dolor al vampiro que casi atropellan. Este no tardó en llevarse las manos a la cabeza y lanzar un alarido de dolor, alertando al resto.

Con un movimiento de muñeca, le rompió el cuello mientras que Caroline peleaba con otro. Tras clavarle una de las estacas que llevaba escondidas en el pecho, los dos vampiros restantes la rodearon entre sonrisas maliciosas.

-Motus -y los dos vampiros colisionaron entre ellos.

Creyendo que los dejó inconscientes, se giró para acercarse a su tía, que permanecía dormida en el coche, con un hilo de sangre cayendo por su frente. Entonces, uno de los vampiros atravesó su torso con un palo, antes de desaparecer. La pelirroja agarró el palo, incapaz de sacárselo, mientras miraba a su alrededor buscando a los vampiros con los que estaban peleando. Caroline hizo lo mismo, hasta encontrar con la mirada a su mejor amiga.

A velocidad sobrenatural, corrió a socorrerla, arrancando el objeto que tenía ente pecho y pecho. Soltó un gruñido mientras una luz blanca la empezó a rodear, su tiempo había acabado.

-Adiós, Carolin...

No le dio tiempo a terminar el nombre de su amiga cuando se volvió a encontrar en su desordenada habitación. Entre dificultados suspiros, cayó en su cama. La herida estaba curándose, poco a poco. Se quitó la chaqueta y las botas descuidadamente, y trató de normalizar su respiración mientras el boquete de entre sus pechos se cerraba. Con un chasqueo de dedos, su habitación se recogió por sí sola y así se permitió cerrar los ojos.

Escuchó pasos y varias voces hablando no muy lejos de su habitación. Lydia, Scott y Stiles, dedujo gracias a sus voces y olores.

-Lleva desde por la mañana sin aparecer -la voz angustiada de su hermana fue lo primero que entendió de la conversación-. ¿Y si el Darach la ha utilizado como sacrificio?

¿Un druida maligno? ¿Eso era el causante de las recientes desapariciones y muertes?

-No te preocupes, Lydia, encontraremos a Clara antes de que eso ocurra -la voz de Stiles trató de reconfortarla, aunque había cierta duda en ella-. Vamos a su habitación, para que Scott capte su olor y la pueda rastrear.

-La puerta está cerrada con pestillo -comentó la pelirroja menor.

Clara escuchó sus pasos hacerse más fuertes, se estaban acercando a su habitación. El pánico inundó a la híbrida. ¿Qué hacía, qué hacía? ¿Salía por la ventana para hacer como que no estaba? ¿Se quedaba quieta? No es como si se pudiese volver invisible...

O sí.

Clara se levantó con cuidado de su cama, la herida aún no se curaba. Abrió mágicamente la ventana -para airear la habitación y, con suerte, despistar al hombre lobo- y pronunció las palabras que la convertirían en invisible:

-Invisique.

Fue a penas un susurro, tan bajo que ni el hombre lobo podría escucharla, pero efectivo.

Los pasos de los tres adolescentes siguieron haciéndose todavía más fuertes hasta que pararon delante de la puerta de su habitación.

-Eso no es un problema, Lydia -Scott le contestó a su anterior comentario, antes de abrir la puerta de su cuarto de una patada.

La híbrida, que se mantuvo de pie al lado de la ventana, rodó los ojos mientras dejaba caer sus brazos a los lados de su cuerpo, tratando de mantenerse serena. Ya tendría tiempo de arreglar la puerta más, tarde, ahora tenía que intentar pasar desapercibida. Rezó mentalmente para que Scott no pudiese olerla.

-¿Qué necesitas para rastrearla? -la hermana menor le preguntó nada más entrar en la habitación, que le pareció demasiado ordenada para como solía estar.

-Ropa, usada a poder ser -el joven hombre lobo le respondió mientras inspeccionaba la habitación.

Lydia abrió el armario de su hermana y comenzó a rebuscar entre su ropa. Ignoró las prendas que permanecían intactas y siguió rebuscando, hasta encontrar una chaqueta de cuero que le resultó muy familiar.

-¿Qué es, Lydia? -le preguntó Stiles, pero la chica parecía estar en una especie de limbo, viendo algo que ellos no podían ver.

Imágenes del hombre rubio que un día se presentó en su hogar, diciendo que era un amigo de Clara, le pasaron la cabeza. Las imágenes siguieron y le mostraron a Lydia el monstruo que era. La supuesta humana salió de su ensoñación con una última imagen de aquel monstruo acariciándole la mejilla a su hermana.

Clara observó a su hermana tocar la chaqueta de cuero que Klaus le regaló.

-¿Os acordáis de que os dije que mi madre dejó que Clara se fuese unos días a Mystic Falls, que me pareció muy extraño? -la chica preguntó, sacando la chaqueta del armario.

-Sí, ¿qué tiene que ver la chaqueta? ¿Crees que es del hombre con el que soñaste? -el humano enseguida preguntó, uniendo las incógnitas que la pelirroja menor había tenido la semana anterior.

-No lo creo, sé que es de ese hombre -sus palabras dejaron a los dos amigos confundidos, no entendían qué quería decir-. Lo he visto, no fue un sueño, pasó de verdad. Él secuestró a mi hermana.

Scott y Stiles intercambiaron una mirada, mientras que el primero se acercaba a la pelirroja, que sostenía la percha con la mirada llorosa. El hombre lobo cogió la chaqueta y la olisqueó, solo sintiendo el olor de la hermana.

-No capto nada -admitió después del intento. Clara se relajó notablemente al Scott decir eso, no podrían encontrarla-. Sigue buscando, vamos a encontrarla, te lo prometo.

Con sus palabras, se volvió a tensar la híbrida. Claro que no se darían por vencidos tan rápidamente.

Su hermana dejó la percha en su sitio y volvió a rebuscar en su armario, esta vez con la ayuda de Stiles. Scott siguió esnifando la habitación, había algo que no le terminaba de convencer. Sentía una presencia, pero no oía ni veía nada. Clara jugó con un par de mechones que tenía sueltos de la trenza que llevaba, tratando de calmarse.

Esta vez, fue Stiles el que se topó con algo que podría resultar de ayuda. Sacó lo que había encontrado: una blusa azul, limpia y bien doblada, pero que tenía una notable mancha de sangre.

¿Es en serio? ¿Tienen que encontrar todo lo incriminatorio hoy?

El humano se la pasó a su mejor amigo y este la inspeccionó, para después olisquearla como había hecho con la chaqueta.

-Huele a limpio -sentenció finalmente, alejando la blusa de su nariz-, pero hay algo más... -continuó, mientras observaba la blusa. Se la volvió a acercar a la nariz y olfateó la mancha- Huele a ti, Stiles.

El chico le miró frunciendo el ceño, no entendiendo a qué se refería con que olía a él. Lydia miró a Scott también con confusión.

-La mancha, la sangre, huele a ti, Stiles -los que no tenían sentidos sobrehumanos abrieron los ojos como platos-. Hace tiempo, me contaste que tuviste un sueño. Sobre ella.

-Espera, espera, ¿cómo que soñaste con mi hermana? ¿Por qué me estoy enterando de esto ahora? -Lydia les inquirió, cruzándose de brazos, como si lo que acabasen de decir fuese información crucial en la hipótesis que acababa de formar en su cabeza.

-Cuéntaselo, Stiles.

El chico se movió algo incómodo desde donde estaba, recordando el supuesto sueño.

Clara se sentía impotente, por no poder hacer nada para impedir que la descubriesen. Era de esta manera o haciéndose visible. No tenía escapatoria, estaba entre la espada y la pared.

-Fue a principios de verano y, más que un sueño, me pareció una pesadilla -comenzó a explicar-. Yo estaba en mi coche, conduciendo por la noche cuando vi en mitad de la carretera a una chica tirada en el suelo -en este momento miró a Lydia-. Cuando salí del coche para ver qué le ocurría, pensé que eras tú. Tenía que haber sabido que no eras tú, ella tenía el pelo más corto y sus ojos no eran iguales -negó con la cabeza, mientras que la híbrida maldijo que sus poderes de vampira fuesen tan inútiles-. Además, parecía no saber quién era yo, actuaba raro. Dijo que se encontraba mal, que necesitaba mi ayuda... Me giré un momento para llamar a mi padre y, al volverme, solo vi unos ojos rojos rodeados de venas y unos colmillos -el adolescente suspiró, recordando el traumático evento-. Después, me mordió.

Lydia trató de entender qué era su hermana, viendo similitudes entre el monstruo y ella. Los ojos del hombre rubio brillaban como los de un alfa, además tenía los colmillos y las venas que Stiles había descrito. Por otro lado, Stiles no volvió a decir nada, angustiado por los recuerdos, mientras que Scott miraba algo en el suelo: sangre.

-Chicos, mirad -el hombre lobo señaló en la dirección que estaba Clara, refiriéndose al pequeño charco de sangre que se había formado debajo de ella.

¡Oh, no! La herida había estado goteando y había formado un diminuto charco a su lado. Ahora sí que la habían descubierto.

-Eso no estaba cuando hemos entrado -aclaró el de pelo rizado. Los tres amigos se miraron entre sí antes de sentenciar a la vez:-. Hay alguien aquí.

Solo le bastó olisquear un poco el aire de la habitación para saber de quién se trataba: Clara.

-Clara, sé que estás aquí, muéstrate -trató de sonar firme el hombre lobo, mientras que la hermana y el humano miraban donde el charco estaba con algo de terror y desconfianza.

Aceptando su derrota, Clara deshizo el hechizo que la mantenía oculta.

-Espero que arregles la puerta que has tirado.

Chapter Text

El intento de broma para aligerar el ambiente de Clara resultó en los tres intrusos cambiando sus expresiones de unas desconfiadas a unas desconcertadas, pero aliviadas. Hasta que notaron la sangre en su torso. La mayor soltó una pequeña sonrisa incómoda antes de volver a hablar:

-No os preocupéis por esto -señaló la mancha-, ya me he curado.

Se hizo un silencio entre los cuatro, hasta que su hermana pequeña corrió a abrazarla.

-¿Dónde has estado? ¿Qué te ha pasado? ¡Me tenías muy preocupada! -a pesar de la incertidumbre sobre qué era realmente su hermana, algo dentro de ella le decía que no era malvada.

-Te lo contaré todo -la mayor le devolvió el abrazo-, pero antes necesito darme una ducha, ¿vale?

Lydia asintió y salió de la habitación, seguida por Scott y Stiles. Scott trató de poner la puerta en su sitio, sin éxito. Clara solo necesitó un chasqueo de dedos para que la puerta estuviera perfectamente puesta. Los tres miraron a la menor con sorpresa.

-¿Eres maga? -el humano preguntó, expresando su sorpresa y curiosidad.

-Esto no es Harry Potter, Stilinski -dicho eso, cerró la puerta y entró en su baño personal.

Iba a ser una noche larga.

***

Tras una refrescante ducha y haberse vestido cómodamente, Clara se encontraba en el salón de su casa desenredándose el pelo, sentada junto a su hermana y sus amigos.

-Si no eres maga, ¿entonces cómo pudiste hacer esas cosas antes? -Stiles no dudó en preguntar, rápidamente emocionado por el tema de la conversación. El adolescente hizo varios gestos con las manos, enfatizando las "cosas" que hizo.

Magia, chico, magia.

Stilinski pasaba de tenerle miedo a querer cotillear con ella en muy poco tiempo, ¿realmente está bien de la cabeza o ha visto tantos seres sobrenaturales que ya no teme nada? Stiles era bastante extraño, a su parecer. Aunque, en mayor parte, estaba agradecida por la tranquilidad con la que estaban tratando el asunto. Podrían haberse puesto a la defensiva, pero habían decidido ser amigables con ella.

Sea lo que sea por lo que estuvieran pasando, no se lo merecían. El mundo sobrenatural era uno poco hospitalario e inadecuado para gente como ellos. Tarde o temprano algo horrible les acabaría pasando.

-No soy maga, soy bruja -la pelirroja mayor le corrigió, toda la atención de los meno respuesta en ella-. Bueno, en cierta parte. También soy vampira.

-¿Los vampiros también existen? -Stiles se emocionó, inclinándose para verla mejor. Parecía que disfrutaba de lo que la híbrida confesaba.

Espera a que se acuerde de que le atacó.

-¿Qué? ¿Cómo puedes ser las dos cosas a la vez? -le preguntó esta vez Scott, quien se había mantenido pacientemente en silencio hasta ahora, aunque podía ver que tenía casi la misma curiosidad que tenía su mejor amigo.

-Sí, los vampiros también existen -rodó los ojos-. Y soy las dos cosas a la vez por la misma razón por la que los hombres lobo existen, gracias a la magia -no explicó mucho, le parecía obvio lo que estaba contando.

-Entonces... ¿Yo también soy bruja? -sugirió Lydia, tratando de explicar con eso por qué tenía las habilidades que tenía.

-Oh, no. No eres bruja, no puedes serlo -se encogió de hombros, mientras seguía cepillando su cabello, negando con la cabeza.

-¿Por qué no? ¿Tenéis que hacer algún tipo de ritual para adquirir la magia o...?

-Si lo que estás aludiendo es que soy el monstruo psicópata que ha estado sacrificando a todas estas personas, no es así -rápidamente cortó al hombre lobo, algo dolida por su desconfianza. Una semana con Klaus y ya pensaban que era como él-. Nuestro aquelarre funciona de la siguiente manera: la primera hija se queda con la herencia de bruja. Por lo que Lydia, al ser la segunda, no puede ser bruja. Solo yo.

-¿Aquelarre? -Stiles preguntó, mirándola con curiosidad.

-Familia o asociación de brujas que siguen las mismas reglas y tradiciones, y utilizan el mismo tipo de magia -explicó sin darle mucha importancia-. Pero no importa mucho, están todas muertas, solo quedo yo. Lo que significa que quedan muchas reservas de magia, ergo tengo demasiado poder.

-Pero, ¿y mamá? Ella nació antes que la tía Carol, entonces también debería serlo... ¿No? -intentó comprender Lydia.

-Debido a que a lo largo de los años las brujas se han mezclado con otras especies, es menos probable que el gen de bruja salga. Es biología básica -se encogió de hombros al decir lo último.

-Vale, entonces si las especies no se puede mezclar, ¿cómo es que también eres vampiro? -el hombre lobo volvió a preguntar, cada vez más confundido.

-¿Es porque los vampiros pueden tener hijos? ¿Era vuestro padre un vampiro? ¿Es Lydia un vamp...?

-No, los vampiros no pueden tener hijos, otras especies se convierten en vampiros -cortó rápidamente al humano antes de que siguiera haciendo preguntas estúpidas.

Se frotó las sienes, explicar esto le estaba resultando más complicado de lo que parecía al principio. Ella también tuvo muchas preguntas cuando descubrió lo que era, pero no llegó a pensar que sería tan tedioso tener que explicárselo a un grupo de adolescentes que, para colmo, ya sabían de la existencia de ciertos seres. O sea, entendían por qué había hombres lobos y druidas malignos, ¿pero no esto?

-¿Entonces por qué tú eres vampiro, si también eres bruja? -volvió a hablar Stiles, queriendo llegar al fondo del asunto.

-Porque me lo permitieron mis ancestros -contestó brevemente, ganándose más miradas de confusión que de entendimiento-. Os recuerdo que soy la última bruja que queda de mi aquelarre, quieren que la línea continúe, para que haya más futuras brujas.

-Vale, entonces... si los vampiros no pueden tener hijos, ¿cómo se convierten en vampiros? ¿Cómo te convertiste en vampira? ¿Desde cuándo eres...? -Lydia comenzó a soltar incógnitas a su hermana, aún dudosa.

-La persona, da igual de la especie que sea, tiene que tener sangre de vampiro en su organismo y, después, morir. Cuando despierte, si bebe sangre humana, se convierte en vampiro. Sino, muere -explicó el proceso sin mucho más que decir, aunque se saltó un par de detalles importantes-. Desde el año pasado soy híbrida, tuve un accidente y morí. Fue el día de la cabalgata de los fundadores -diciendo esto último, miró a su hermana.

-La tía Carol dijo que no había sido grave, que estabas bien -le dijo Lydia a su hermana, entristecida por no haber sabido por lo que había pasado su hermana, a lo que esta se encogió de hombros.

Lo peor no fue convertirse, lo peor fue despertar y no tener poderes.

-La tía Carol es parte de un consejo que mata vampiros, no era buena idea contarle -se encogió de hombros de nuevo-. ¿Alguna otra pregunta?

-Eh... Sí -Scott contestó tras compartir miradas con sus amigos-, ¿cómo te alimentas? Es decir, los vampiros beben sangre y, si lo de Stiles no fue un sueño, ¿tendríamos que preocuparnos?

-Lo de Stiles fue una cosa puntual, tenía que beber y no tenía ninguna bolsa de sangre a mano -le aseguró al humano, que asintió no muy convencido-. Lo siento.

-Espera, ¿eres tú la que está robando la sangre del hospital? -Scott preguntó incrédulo, se esperaba una respuesta más... vampírica- Mi madre pensó que se estaba volviendo loca al ver que empezaron a faltar bolsas desde el verano.

-Lo siento también por eso -gesticuló con la mano la híbrida-, pero creo que sería peor si me alimentara de los habitantes de Beacon Hills.

-¡Podrías beber de animales, a lo "Crepúsculo"! -el humano propuso, ahora sí a la defensiva.

El recuerdo de haber sido su cena hace meses no le sentó muy bien, al parecer.

Clara soltó una risa y se llevó la mano a la boca para taparla, al ver la mirada de odio que el Stilinski le lanzó. ¿Beber de animales? ¿Pero quién se creía este? ¿Stefan?

-Sabe horrible y te hace débil, así que ni pienses que me voy a hacer un "Edward Cullen" -respondió cruzándose de brazos-. ¿Ya está?

Scott asintió, mientras que Lydia se quedó callada, echándole una mirada que quería decir que entre ellas dos no habían acabado. Oh, es verdad, tenía que contarle qué había estado haciendo hoy. Justo cuando Clara se iba a levantar para guardar su cepillo, dando por acaba la conversación, Stiles comenzó a hablar:

-Así que... Eres una bruja, ¿no? -el humano se rascó la nuca, comenzando con una ronda de preguntas innecesarias.

-Sí -contestó la mayor, ya cansada de que diese tantas vueltas. ¿Por qué no podía simplemente preguntar lo que quería realmente preguntar?

-Y un vampiro, ¿verdad?

-También.

-¿Y nos vas a desangrar a todos de un mordisco?

-No, no a todos, solo a ti como sigas hablando -para enfatizar sus palabras, sacó sus colmillos y cambió sus ojos. Stiles dio un pequeño salto, asustado; mientras que Lydia miraba reprobatoriamente a su hermana y Scott callaba su risa con una tos falsa-. ¿Qué? Él ha empezado.

-No me puedo creer que seas inmortal y te sigas comportando como una niña pequeña -negó con la cabeza la hermana.

***

-Hace semanas te fuiste a Mystic Falls, ¿qué pasó? ¿Cómo es que mamá te dejó ir tan fácilmente? ¿Quién era ese hombre?

Scott y Stiles se había ido hace apenas unos minutos, así que comenzó la ronda de preguntas más privadas entre las hermanas. Ambas pelirrojas estaban tumbadas en la cama de la habitación de la mayor, mientras la dueña de la habitación devoraba una bolsa de sangre. Lydia no pareció muy asqueada ante tal hecho y comenzó con su interrogatorio.

-No es que mamá me dejara ir, el hombre que viste es un híbrido psicópata que me secuestró para que le ayudara con sus planes malvados -el comienzo de su respuesta solo levantó más incógnitas en la menor, pero esta dejó que continuara antes de acribillarla con más preguntas-. Se llama Niklaus Mikaelson y es de los primeros vampiros creados, de los más viejos. Es un híbrido, mitad vampiro, mitad hombre lobo -Clara le dio otro sorbo a la bolsa de sangre que engullía antes de tirarla a la basura, aún tumbada en su cama-. Los vampiros pueden obligar a los humanos, Klaus obligó a mamá a pensar que me había dejado ir y a ambas para que os olvidarais de que le habíais visto. Intenté hacer yo esto con Stiles, pero no me funcionó bien.

-Vale, si me obligó a mí y no funcionó, ¿eso significa que no soy humana? -quiso saber Lydia.

-Eso es lo que creo yo -confirmó sus sospechas la mayor-. Puede que sea por el gen inactivo de bruja, pero no sé. ¿Has tenido premoniciones o cosas similares últimamente?

-Algo así... -la supuesta huma suspiró, su mirada perdida puesta en el techo- Suelo encontrar los cuerpos muertos de personas antes de que nadie los descubra. Lo hago sin pensar: puede que esté conduciendo de camino a casa y lo próximo que sé es que estoy en el bosque delante de un muerto.

La mayor se quedó unos segundos en silencio. No había visto algo igual nunca, si era sincera. Recordaba cierta leyenda irlandesa que le resultaba similar, pero nada concreto. Tendría que investigar en sus libros.

Las hermanas Martin estaban condenadas a pertenecer a lo sobrenatural, al parecer.

-No sé qué es lo que eres, pero te aseguro que lo peor que puedes hacer es negar tus "instintos", por así decirlo -comenzó a hablar la híbrida-. No estás loca, eres algo. Solo hay que descubrir el qué.

Lydia asintió y volvieron al tema inicial:

-¿Qué quería Klaus que hicieras?

-Quería que le ayudase a crear más como él y, a modo de venganza, convirtió a Tyler en híbrido -la mayor recordó la mirada que el rubio le echó antes de partirle el cuello a su primo. Ese idiota vengativo.

-¿Tyler también era brujo? -dudó- ¿Y vengarse por qué? ¿Qué le hiciste?

-No, brujo no, hombre lobo -corrigió la mayor. Después, dio un suspiro y continuó hablando:-. No le dije que Elena seguía viva, la había matado en un ritual para convertirse en híbrido, pero revivió. Él pensó que por eso no podía crear híbridos, pero el que ella siguiera con vida era crucial para hacer híbridos.

-¿Un sacrificio? ¿Para convertirte tú en híbrida también tuviste que...?

-No, yo no hice un sacrificio, nuestros ancestros se sacrificaron para que yo continuase con poderes -rápidamente cortó a su hermana, antes de que terminase de insinuar que ella había matado a inocentes para ser lo que era ahora-. Verás, cuando conviertes a una bruja en vampiro, sus ancestros le quitan sus poderes a modo de castigo por haberse convertido. A mí me devolvieron los poderes, Klaus tuvo que hacer el ritual porque una bruja le puso una maldición.

Lydia asintió, entendiendo mejor cómo funcionaban las brujas y los híbridos. Entendió que no les gustaban los vampiros, ni las mezclas con estos.

-Así que, ¿estuviste toda la semana con ese monstruo? -volvió al tema la menor, refiriéndose a Klaus como monstruo.

En el fondo todos lo eran.

-Así es, convirtiendo en híbridos a diferentes manadas -se encogió de hombros. Si quitaba el hecho de que Klaus rompió su promesa convirtiendo a Tyler, no se lo había pasado tan mal con Klaus. Obviamente, eso no lo admitiría en voz alta nunca-. Hoy volví a Mystic Falls porque necesitaban mi ayuda, algo había pasado que había fantasmas por todos lados. Vi a Mason.

-¿A Mason? ¿El tío Mason? -Clara asintió- ¿Qué ocurrió con él? ¿Ha muerto?

Clara volvió a asentir.

-Era un hombre lobo -Lydia se quedó en silencio, le costaba asimilar la información recién recibida. Ante su silencio, la mayor continuó hablando-. Pude hablar con él, nos echa de menos, ¿sabes?

La menor miró con tristeza a la híbrida y esta la abrazó. Prefirió no contarle más y se quedaron en silencio.

***

Clara buscó con la mirada a Stiles en el comedor del instituto.

Desde que empezaron las clases no había pisado el comedor, por lo que le costó encontrar al humano. Siempre se pasaba los recreos en la biblioteca leyendo o dibujando, como en los viejos tiempos. Más de una vez Lydia y Allison o Scott y Stiles le habían ofrecido que se sentará con ellos, pero Clara no tenía ganas. También, el grupo de las animadoras la habían insistido que se sentará con ellas, al haber sido aceptada en el equipo. De eso tenía aún menos ganas. Además, la comida del instituto no era algo que la apasionase, así que solo un "zumo de arándanos" era en lo que consistía su comida. Para evitar preguntas sobre por qué no comía, prefería refugiarse en su soledad.

La pelirroja encontró al moreno en una de las mesas del fondo, sentado junto a los hombres lobo, Scott e Isaac. Al acercarse al grupo, solo uno de ellos le sonrió, McCall.

-Hola, chicos -les saludó, ganándose un asentimiento por parte de Scott y Stiles y una mirada severa de Isaac-. Stiles, ¿puedo hablar contigo un momento?

Jugó con sus dedos al formular la pregunta. El castaño estaba al molesto por lo ocurrido en el verano, aunque bien Clara sabía que más que enfadado, ahora le tenía algo de miedo. Sobre todo después de enseñarle sus colmillos y sus ojos.

Estos humanos tan miedicas...

Volviendo al tema, la pelirroja siguió moviendo sus dedos mientras que se mordía el interior de su mejilla, nerviosa. Stiles la miró dubitativo, mientras que Isaac les lanzaba una mirada interrogante a Scott y a él.

-¿Qué quiere hablar esta chupasangre contigo?

Vaya... Clara pensó que el rubio habría abandonado su desconfianza tras sincerarse con el otro hombre lobo, pero se veía que era bastante tozudo.

-¿Qué? ¿Aún crees que yo he sido la que ha matado a toda esa gente? -la híbrida se dirigió al de ojos azules esta vez.

-No, pero aun así no confío en ti -su mirada azul chocó fríamente con la miel-. Me traes sin cuidado.

-El caso es... -la pelirroja apoyó las manos en la mesa, inclinándose intimidantemente hacia el susodicho-, que no estaba hablando contigo.

Isaac cambió el azul de sus ojos por el brillante amarillo que caracterizaba a los hombres lobo, y Clara le mostró sus ojos rojos.

-¡Parad! -les gritó en un susurro Scott- Alguien os va a ver, dejadlo ya.

La híbrida rodó los ojos, mientras se incorporaba, y Lahey bufó cual búfalo, enfadado a más no poder. La mayor se giró de nuevo al humano, que tenía una mueca de nerviosismo en la cara.

-¿Entonces? -su voz sonó angelical casi, como si no hubiera pasado nada apenas unos segundos atrás.

Stiles miró a Scott, quien le asintió, y se levantó de su asiento. Regalándole una sonrisa de suficiencia a Isaac, Clara caminó hasta los bancos de la entrada del instituto, siendo seguida por Stiles. Se sentó en uno de los nombrados bancos y se giró hacia el humano.

-Lo siento -el chico abrió la boca, dispuesto a aceptar sus disculpas lo más rápido posible para así poder irse cuanto antes, pero la pelirroja siguió hablando antes de que él dijese ni mu-. No pretendía traumarte, ni hacerte daño. Ese día no tenía bolsas de sangre a mano y no supe hasta más tarde que eras tú -el castaño asintió, algo menos desconfiado-. No quiero que te sientas indefenso, así que toma esto.

La pelirroja sacó de su bolsillo dos cosas: un colgante con una esfera metálica que tenía un relieve floral y un enganche para abrirla, y un anillo con una pequeña piedra roja que era rodeada por dos serpientes. Clara cogió la mano del castaño y dejó los dos objetos en su palma.

-¿Qué son? -preguntó tras quedarse unos largos diez segundos analizando ambas piezas de joyería.

-Esto -la pelirroja señaló el colgante- es un colgante con verbena, te protegerá contra la compulsión.

-¿Por qué verbena? ¿Es nociva para los...? -al llegar a la última parte, subió y bajó las cejas, no queriendo decir la palabra "vampiro" delante de la pequeña cantidad de alumnos que había en el patio.

-Así es, es como si le tuvieran alergia, solo que peor. Nos destruye la piel -Stiles asintió, entendiendo-. El Sol hace lo mismo, nos quema, por eso yo tengo esto -señaló su anillo.

Stiles miró con curiosidad a la híbrida mientras esta se sacaba con cuidado el anillo y acercaba su mano al sol, estaban sentados en la sombra de un árbol. Su piel, más despacio que la de un vampiro normal, comenzó a ponerse roja. Alejó la mano antes de que se pusiese peor o se prendiese fuego. Stiles la miró ojiplático, entre emocionado y sorprendido, y asustado y repugnado.

Ver la una mano quemándose a cámara lenta no era muy agradable.

La pelirroja volvió a ponerse su maravilloso anillo solar y continuó con su explicación:

-Lo otro -el anillo- es un anillo protector. Cuando estés en peligro eso te dará un pequeño campo de fuerza y me avisará. Si se vuelve negro, es que se le han agotado las "baterías", por así decirlo, me lo tendrás que devolver para que te lo recargue.

Stiles miró con curiosidad el anillo y, finalmente, se lo puso.

-No tenías por qué hacerlo.

-Sí, sí que tenía que hacerlo. Eres humano, el más indefenso del grupo -Clara no pretendía ofenderle con aquello, sino explicarle el por qué él lo necesitaba más que Scott o Allison, quien era una cazadora. Lydia también tenía uno, se lo dio el día anterior-. Scott no siempre va a poder estar ahí cuando algo te pase, está bien tener una segunda opción, Stiles.

***

Debido al haber tardado un poco en llegar al auditorio, Clara y Lydia no encontraron sitio disponible en las butacas y tuvieron que quedarse de pie en el fondo de la sala. Scott estaba a un par de pasos de ellas.

La señorita Blake había preparado un pequeño concierto con la banda del instituto, para conmemorar las recientes muertes y desapariciones. La mayoría de los alumnos y habitantes de Beacon Hills habían venido a verlo. Después de una corta presentación, la banda del instituto comenzó a tocar. Justo en ese momento, su hermana recibió un mensaje y se excusó:

-Ahora vuelvo.

Clara no alcanzó a ver de quién se trataba cuando ya había salido del auditorio. Tras un par de pasos, se situó al lado del hombre lobo, a quién saludó con un asentimiento. A la mayor se le erizó el bello al escuchar la música, que en un par de segundos se había vuelto un tanto... tétrica, por no clasificará directamente como una digna de película de miedo. Las personas del auditorio intercambiaron miradas, extrañados.

Esto incluyó a Clara y a Scott.

En ese momento, Allison su padre e Isaac entraron, ganándose la fija mirada de Scott. No pasaron más de cinco minutos cuando una extraña sensación se apropió del cuerpo de Clara y una pequeña migraña comenzó a aparecer. Llevándose la mano a la cabeza, buscó con la mirada a Stiles, quien no estaba muy alejado de Scott.

No, él no, Lydia.

Lydia. Lydia. Lydia. Lydia. Lydia.

-¿Clara, estás bien?

Lydia. Lydia. Lydia. Lydia. Lydia.

-No yo... -lanzó un pequeño gruñido, el anillo no unía al que protegía con el protector, pero su forma de informar sobre el peligro podía parecer aquello- Lydia, ¿dónde ha ido?

Scott buscó con la mirada a la pelirroja menor en el auditorio, sin éxito. Clara sacó su teléfono para llamarla, pero no lo cogía, mientras que Scott llamaba a Stiles para que se acercase.

-Lydia ha desaparecido, Clara... -comenzó a explicar algo confundido el hombre lobo- siente que le ha pasado algo.

-¿También le diste el anillo? -preguntó el humano, entendiendo a qué se refería con "sentir".

-Así es, pero no creo que el campo de fuerza le dure mucho. Hay que encontrarla.

***

-¡¿Lydia?! -gritaron al salir de la escuela, no la habían encontrado por los pasillos.

Se pararon en la salida y Scott comenzó a escanear la zona.

-¿Ves algo? -la mayor le preguntó, alterada.

Stiles sacó su teléfono y trató de contactar con la menor.

-No contesta los mensajes, ¿qué hacemos? -dijo al poco de ver que la adolescente no daba señales de vida. Clara lanzó un suspiro y se pasó las manos por la cara, exasperada. Pero Scott miraba algo- ¿Scott?

Justo en ese momento, ambos seres se llevaron las manos a los oídos. Un grito desgarrador era lo que oían. Un grito a un volumen sobrenatural. De un ser sobrenatural.

Lydia.

-Quédate aquí -le ordenó la pelirroja a Stiles cuando el grito cesó y, junto a Scott, corrió hasta dónde provenía.

Chapter Text

A una velocidad sobrehumana, Scott y Clara llegaron a la clase de la cual provenía el grito que oyeron. Lo primero que se encontraron nada más entrar fue al sheriff Stilinski tumbado en el suelo, con un cuchillo clavado en el hombro. A un par de metros más adelante, estaba Lydia y el Darach, quien mostraba su forma humana como la señorita Blake, su profesora de literatura.

Clara no tuvo tiempo para pensar por qué ella, cuando el hombre lobo se abalanzó contra la profesora. La híbrida socorrió rápidamente al sheriff. Tras morderse la muñeca, se la acercó al hombre a la boca, pero este se negaba a beber su sangre.

-Bebe, por favor -le pidió y el hombre finalmente cedió, pues si ella estaba con Scott es que no era alguien que le intentaría hacer daño. Poco a poco se comenzó a encontrar mejor.

Fue en ese entonces en el que Scott fue lanzado contra una pila de escritorios y sillas, cayendo al suelo inconsciente.

Era el turno de Clara para atacar.

-¡Motus! -con su magia elevó y movió una mesa hacia donde Jennifer se encontraba.

La mujer la esquivó con agilidad y se la envió de vuelta. La pelirroja la movió de su camino con otro “motus”. Entonces, decidió atacar de otra manera.

Si lanzándole cosas no la despistaba o aturdía, tal vez agarrarla del corazón la debilitaría. Con su supervelocidad, se acercó a la profesora y hundió su mano en su pecho, acariciando el músculo que bombardeaba sangre.

Después de todo, estar una semana con Klaus había hecho que cogiera uno de sus tantos hábitos. Como este, la vieja confiable para momentos de tensión.

-¡¿Qué le has hecho a mi hermana?! -a pesar de la situación en la que la Darach estaba, su sonrisa de autosuficiencia y macabridad no abandonaba su rostro.

Esto causó que a Clara le hirviese la sangre y mostrara sus verdaderos ojos, intentando asustar a la mujer cuyo corazón tenía en su mano.

-La híbrida… -comenzó a hablar Jennifer, ignorado su pregunta- Mitad bruja, mitad vampira. La protegida de los Mikaelson, la favorita…

¿Qué? ¿De qué demonios estaba hablando?

-¿A qué te refieres? -la mujer soltó una pequeña risa. Clara, instigada por la furia y la impaciencia, estrujó su corazón- Responde.

-Es todo un notición, ¿sabes? -su voz sonaba calmada y su macabra sonrisa seguía plasmada en su rostro, algo debía tramar- Que el híbrido le haya tomado cariño al único ser que podría ser casi tan peligroso como él. Una pena que seas tan ingenua...

En ese momento, con una habilidad sorprendente (y más si contábamos con que la tenía agarrada por el corazón), le rompió el cuello a la híbrida.

Vaya, otro hábito al que se había acostumbrado gracias a Klaus.

***

Los días siguientes al encuentro con el Darach, Clara se dedicó a cuidar de su hermana. Le había ofrecido tomar su sangre para curar la herida que se le había formado en el cuello, pero Lydia se negó, temiendo que algo le pasase teniendo su sangre en su organismo. Stiles y Scott se preocuparon en grandes cantidades por la mayor cuando vieron que estaba inconsciente y su cuello estaba en un ángulo que no era normal en un cuello sano. Ella, en cuanto despertó cuatro horas más tarde, no dudó en explicarles que solo había dos maneras de matarla: arrancándola la cabeza o el corazón; y que, entonces, no tenían por qué preocuparse.

Su cuello estaba totalmente recuperado, no como el de su hermana, que tenía una fea marca morada rodeándolo.

Además de eso, el sheriff había desaparecido. La madre de Scott y el padre de Allison igual. Serían el siguiente sacrificio, por lo visto. Así que, mientras que el hombre lobo y el humano se dedicaron a explicarles al resto de seres involucrados que Jennifer era el Darach, Clara y su hermana reunieron pistas sobre dónde estaban los padres desaparecidos.

Habían llegado a la conclusión de que estaban en el Nemeton, un árbol que daba poder a los seres sobrenaturales. O algo así ponía en los libros de Clara. El caso es que era algo importante y peligroso. Las únicas personas que Lydia conocía que habían estado ahí eran Derek y Peter Hale.

De la manada que Clara creía extinta.

Derek era el hombre lobo que medio-guió a Scott al convertirse y quien estaba con la señorita Blake, sin saber quién realmente era. Stiles le había advertido que podía ser algo gruñón de vez en cuando. Peter era el alfa que convirtió a Scott y que utilizó a Lydia para revivirle. Un completo psicópata.

Alguien con quien no debería hacer un trato. Nunca. Bajo ninguna circunstancia.

Con esa información almacenada en su cabeza, ambas hermanas esperaron a que el hombre lobo dueño del Loft les abriera la puerta. Pero, al parecer, no fue así:

-Tú… -la menor vocalizó, tras quedarse unos segundos mirando, sorprendida, al hombre que les acababa de abrir la puerta.

¿No era él Derek?

-Yo… -dijo el Hale, sorprendido de verla ahí, junto a una chica realmente parecida.

Su mirada bailaba entre Clara y Lydia, viéndolas casi idénticas. Y es que eran muy parecidas. Aunque Clara era más alta, sus ojos eran mieles (no como los verdes de Lydia), sus labios más finos, sus cejas más arqueadas, su cabello más oscuro...

En fin, que eran parecidas. Pero no iguales.

-Tú… -repitió la joven.

-¿Él…? - por primera vez la mayor, llamando la atención de su hermana y el hombre.

-¿Y tú…? -se dirigió a la híbrida el hombre lobo- ¿Quién eres?

Realmente, parecía sorprendido de verlas, eran muy parecidas. Pensaría que estaba alucinando si no fuese que, al analizar a la que creyó como la mayor, notó las diferencias entre ambas.

-Soy Clara, su hermana, ¿y tú? -interrumpió su escaneo al volver a hablar. Sus miradas se cruzaron, una con curiosidad y otra con desconfianza.

-Peter -se cruzó de brazos, apoyándose en el marco de la puerta.

-¿No es este el lobo que te usó para que le revivieses? -la pregunta iba dirigida hacia su hermana, pero fue Peter quien respondió.

-Vaya, parece que mi fama me precede -Clara le lanzó una mirada severa, mientras que Lydia miraba incómoda la escena. La mayor podía llegar a ser bastante protectora en ciertas ocasiones. El hombre se giró y miró el interior de la vivienda-. Derek, tenemos visita.

El hombre lobo se hizo a un lado, permitiendo que ambas adolescentes pasaran al interior de la casa. Lydia lo hizo y Clara dio un paso hacia delante, antes de recordar que no podía entrar sin ser invitada; por lo que paró de andar antes de darse una leche contra la barrera invisible. Peter la miró desconcertado.

-Bueno... -jugó con un mechón de su cabello pelirrojo. Este le había crecido un poco desde que se lo cortó, ahora le llegaba a la altura del pecho, en vez de por los hombros- ¿No me vas a invitar a entrar?

Para una mayor explicación, le mostró al hombre sus ojos vampíricos. Peter le dio una sonrisa curiosa.

-Vampira…

-En realidad, híbrida -le corrigió con desdén-. Entonces... ¿Me invitas o no a entrar?

Le costó un par de segundos plantearse si era buena idea que una vampira -o fuese lo que fuese aquella chica- tuviese acceso a la casa de Derek, antes de ceder:

-Pasa, Clara -finalmente dijo las palabras mágicas que permitieron a la joven cruzar el lumbral sin darse de bruces con la pared invisible.

Después de eso, la guió hasta la sala en la que su sobrino y Lydia se encontraban. Derek tenía cierto parecido con Peter y era más joven. Otro hombre lobo. La híbrida se quedó de pie junto su hermana, mientras que Peter se sentaba en… en algo. Derek estaba sentado en lo mismo, algo separado de su tío.

Tras Lydia explicar la información que habían recolectado y Derek responder simplemente con un “no sabemos dónde está”, exasperada volvió a hablar:

-¿No sabéis dónde está? Stiles me ha dicho que habíais estado ahí.

-Habíamos -recalcó Peter-. Pero después de algunas experiencias memorables, Talia, la madre de Derek y mi hermana mayor, decidió que no quería volver a vernos allí -le echó una mirada a Derek antes de volver a posarla en las hermanas-. Ella sabía lo peligroso que era y nos quitó el recuerdo de su ubicación.

-Pero, ¿entonces cómo vamos a encontrarlo? -Lydia quiso saber.

Peter se encogió de hombros, mientras que Derek se mantuvo en silencio. Clara entonces recordó que, como vampira, podía rebuscar recuerdos en mentes ajenas y, como bruja, los ancestros podían ayudarla.

-Tengo una idea -soltó una pequeña sonrisa, algo nerviosa por lo que iba a pedirles a los hombres lobo-, pero no os va a gustar -miró a los mayores, que la miraron interrogantes.

-Te escuchamos -se cruzó de brazos Derek, mirándola al igual que su tío.

-Puedo rebuscar en vuestras mentes el recuerdo -la mueca de desagrado de Derek hizo obvia la respuesta que daría-. Puede que vosotros no podáis recordarlo, pero eso no significa que otra persona no pueda encontrar le recuerdo -explicó brevemente la idea que se le acababa de ocurrir, colocándose tras la oreja un mechón de su cabello.

Clara no estaba segura de que funcionase al cien por cien su plan, mucho menos que ellos accediesen. Pero era vampira y, como tal, podía rebuscar en la mente de los demás. Como bruja, además, podía tener visiones. Podía funcionar, tenía que confiar en sí misma.

-No cuentes conmigo para eso -Derek fue claro con sus palabras.

Después de eso, se marchó. Solo quedaba Peter, el psicópata y manipulador hombre lobo. Hacer un trato con él podía acabar mal, pero era por un bien mayor. Para ayudar a encontrar a los desparecidos. Para acabar con Jennifer.

-¿Peter? -tras el menor desaparecer por una puerta, la híbrida se giró hacia el hombre lobo restante.

El hombre de ojos azules lo pensó por unos segundos, antes de poner sus reglas:

-Está bien, te dejo que hurgues en mi mente, con dos condiciones: -esbozó una pequeña sonrisa- no comentes nada que no tenga que ver con el Nemeton y me debes un favor.

Clara asintió, sin querer pensar mucho en lo último. Sentía como si estuviera haciendo un pacto con el diablo. Y en cierta parte lo era. Peter Hale era el diablo encarnado en un hombre lobo.

Trató de autoconvencerse de que no sería para tanto lo que le haría hacer a cambio.

-¿Cómo lo vas a hacer? ¿Necesitas algo, alguna hierba? -le preguntó enseguida la menor, agradecida de que su hermana estuviese ayudando a sus amigos.

-No, nada de eso -le aseguró antes de acercarse a Peter, que estaba sentado en... en algo. En serio, el apartamento en el que vivía Derek estaba medio en ruinas y los cimientos en los que estaba sentado Peter no se podían ni denominar "banco DIY"-. Solo necesito que te relajes y que me dejes entrar -el hombre le miró de manera burlona-. En tu mente, entrar en tu mente.

Rodó los ojos ante su estúpida elección de palabras y se quitó la chaqueta vaquera que llevaba puesta, para estar más tranquila. Le pasó su chaqueta a su hermana y agarró su colgante, cerrando los ojos.

Sentía la magia fluir en ella. Sentía los poderes vampíricos que tenía. Podía hacerlo. Estaba casi segura de que lo conseguiría. Si solo fuese vampira estaría más segura, sus poderes como tal funcionarían mejor.

Abrió los ojos y se agachó para estar a la altura de Peter.

-¿Estás preparado?

-Sí -le aseguró con asentimiento.

Acercó, con algo de nerviosismo, su mano al rostro del hombre lobo; quien se sorprendió un poco por la acción, pero no dijo nada. La chica cerró los ojos y el hombre la siguió. Buscar recuerdos que alguien no recordaba era una tarea un tanto complicada, pero esperaba que los espíritus la ayudaran.

Cuando volvió a abrir los ojos, estaba en una casa muy grande. Oía el sonido de las risas de niños, sus correteos; olía a comida reciente y a hombre lobo. La antigua mansión de los Hale.

Según iba caminando por la mansión, veía a la familia Hale hacer su vida como en un día normal. Hasta que un humo comenzó a inundar las estancias, los niños lloraban y los adultos gritaban.

El incendio.

La pelirroja corrió hasta una habitación, de la cual provenían unos gritos. Era Peter, ardiendo.

Eso no es, Clara, sigue buscando. La voz del susodicho explicó.

Clara dejó de mirar la traumática escena y abrió una puerta, que la llevó a un lugar completamente diferente. Estaba en un bosque, de noche. En la oscuridad pudo distinguir a un joven buscando frenéticamente algo en el suelo. Después, un grupo de ciervos asustados pasaron por su lado, aturdiendo al adolescente, Scott. Escuchó unos aullidos.

Para. Esta vez, no fue de Peter la voz que escuchó. Ni de Lydia. ¿Quién era?

Pero necesitaba seguir buscando. Clara siguió observando la escena hasta que llegó el alfa y mordisqueó a Scott en el costado. Al girarse para dejar de mirar la desagradable escena, se encontró en otro lugar del bosque.

El Nemeton.

La pelirroja vio como de una especie de sótano al lado del Nemeton salían Peter y Derek, una versión más joven de ellos. Derek tenía los ojos llorosos y cargaba a una adolescente, muerta. Ambos caminaron por el bosque en silencio, Clara decidió seguirles.

Para. Esa voz… Otra vez.

Pero ella no podía, necesitaba saber cómo llegar. Para salvar a los padres, para parar a Jennifer. Continuó caminando, siguiendo a los adolescentes. Trató de recordar todo: los árboles, el camino, el Nemeton…

PARA.

Pero esta vez, no fue una advertencia. Esta vez fue una acción.

Clara comenzó a sentir un terrible dolor en su cabeza, lo cual causó que separara su mano de la mejilla de Peter rápidamente. Esto alertó a Lydia y Peter, quien abrió los ojos al notar su desconexión. La híbrida se llevó la misma mano a la frente y se la frotó, pero, antes de que pudiera hacer nada, sus ojos se echaron para atrás y perdió la conciencia.

-¡Clara!

Antes de que su cuerpo cayera al suelo, el hombre lobo la agarró por la cintura.

***

Cuando Clara despertó, ya no estaba en el apartamento de Derek Hale. Ahora estaba en una especie de clínica.

Un veterinario, tal vez.

También, pudo notar -principalmente, por su cuerpo  inconsciente tumbado en una mesa-  que no estaba en su cuerpo y, por ende, las personas que había en la sala no podían verla. Stiles, Scott, Isaac, Allison, Lydia y un hombre humano al que no reconoció rodeaban su cuerpo. El hombre buscó algo que le hiciese saber que seguía con vida, pero su piel era muy fría y su corazón no latía. Por sus caras, juzgaba que pensaban que estaba muerta, pero el hombre parecía no estar muy seguro de ello.

Mientras no la enterraran viva, todo estaba correcto.

Un par de mujeres se materializaron a su alrededor, sus ancestros.

-¿Por qué hicisteis eso? -se atrevió a preguntar la joven híbrida, tras apartar la mirada de su cuerpo y posarla en las señoras.

Ambas mujeres intercambiaron una mirada entre ellas, antes de que la más mayor, Mary Louise, respondiese:

-El Nemeton es algo que no quieres despertar -hizo una breve pausa-. Es un imán de lo sobrenatural, de lo sobrenatural malo. Muy peligroso para una bruja tan joven.

-Puedo defenderme, tengo magia y poderes de vampiro -se defendió la menor, sintiéndose como cuando era pequeña y su madre la regañaba por hacer alguna trastada-. Quiero ayudar, ¡ese monstruo ha secuestrado a sus padres!

-Ese monstruo te rompió el cuello en un pestañeo -Elain, la otra bruja, le recriminó-. Es mejor que te mantengas al margen.

-¿Y que sufran ellos? Son adolescentes y, algunos, humanos -se cruzó de brazos.

-Es lo mejor para ti. No te involucres.

Y, con esa mínima respuesta, se esfumaron, pero Clara no volvió a su cuerpo. Sea lo que sea que la habían hecho no parecía que fuese a arreglarse en ningún momento cercano.

La pelirroja observó cómo empezaron a llenar unas bañeras con hielos y agua. Scott, Stiles y Allison se metieron cada uno en una bañera, con un objeto en mano. ¿Qué estaban haciendo?

Algo para encontrar a sus padres, supuso.

Quería gritar que pararan, que sabía dónde estaba el Nemeton, pero sabía a la perfección que, por más que gritara, no podrían escucharla. Después de todo, estaba en el otro lado. Y ellos en el mundo de los vivos.

Clara en ese entonces maldijo su estúpido aquelarre. Ella quería ayudar, ¿por qué no la dejaban ayudar?

Después de que los tres se sumergieran en el agua, Lydia, Isaac y el humano se acercaron hasta su cuerpo de nuevo.

-¿Cómo vamos a despertarla, en caso de que siga viva? -preguntó Isaac, quien no estaba muy seguro de que la híbrida estuviese viva aún. No la odiaba, pero si no tenía ni pulso es que algo debería de andar mal.

Lydia se movió incómoda, mientras agarraba la fría mano de su hermana mayor, y el hombre suspiró.

-Dijiste que se desmayó al rebuscar en la mente de Peter, ¿verdad? -el veterinario miró a la pelirroja consciente- Puede que vuestros ancestros la durmiesen para evitar que dijese nada sobre el paradero del Nemeton.

-¿Pueden hacer eso? ¿Pero no se supone que están muertas? -Isaac preguntó, desconcertado.

-Las brujas muertas pueden contactar con sus descendientes a través de objetos, como su colgante -Lydia explicó lo que su hermana anteriormente le contó-. Así que, puede ser eso.

-Entonces… ¿Hay forma de despertarla? -Isaac volvió a preguntar.

-Tal vez, una vez ellos despierten -el humano le echó una mirada a las tres bañeras- sabiendo donde está el Nemeton, las brujas la dejaran volver. Lo que está claro es que no quieren que Clara se involucre en eso.

Los adolescentes asintieron.

***

Cuando Clara despertó, ya no estaba en la clínica. Ahora estaba en su cuarto, tumbada y arropada en su cama. Notó que su ropa había sido cambiada por su pijama y que era de noche. Salió de su cama despacio, aún tratando de entender si realmente estaba en su cuerpo o era otro truco de las brujas.

Todo parecía normal.

Vagó por su casa, mirando si su madre, su hermana o Prada estaban en casa. A las dos primeras las encontró durmiendo pacíficamente en sus respectivos cuartos. Bajó las escaleras hasta el salón y se encontró con la bola de pelo que era Prada durmiendo en su camita.

No estaba sola.

Esto calmó notablemente a la pelirroja. Caminó hasta la cocina y encendió la luz. Tuvo que entrecerrar los ojos por un tiempo hasta que se acostumbraran a la luz, pues había estado a oscuras todo este tiempo. Cuando al fin sus ojos se acostumbraron a la luz y pudo ver con claridad, la silueta de Damon Salvatore hizo que diera un salto en su sitio y casi gritara.

-¡¿Damon?!  ¡¿Se puede saber qué haces aquí?!

Chapter Text

La sorpresa se hizo evidente en el tono de voz de Clara, mientras que con una mano se agarraba el pecho y trataba de normalizar su respiración. Tras lo ocurrido con el Darach se podría decir que estaba algo paranoica; sobre todo porque no había tenido noticias de Klaus, y ese maldito híbrido amaba acosarla al menos una vez por semana.

Y ahora esto. Ahora Damon se presentaba en su casa sin avisar. A altas horas de la noche.

¿Qué se supone que hace aquí?

-Cálmate -la mirada mortífera que le lanzó la híbrida hizo que el vampiro alzara sus brazos en el aire, en un signo de paz-. He venido para pedirte ayuda.

Otra vez con lo mismo... Incluso estando en otro Estado diferente, el drama de Mystic Falls nunca la abandonaría. Mientras que era cierto que a Clara le gustaba ayudar (y más a sus amigos), no es que le agradase mucho que le pidiese ayuda en la madrugada.

Ante la mirada de desagrado de Clara, Damon prosiguió:

-Sé que no es buen momento para estar pidiéndote esto -la pelirroja alzó las cejas y Damon se acercó un poco a ella-, pero de verdad que necesito tu ayuda. Es sobre Klaus.

***

Clara se sintió avergonzada consigo misma al haber accedido tan rápido a ayudar a Damon. Pensaba que tenía algo de resistencia contra sus encantos, pero solo le bastó explicarle lo ocurrido y Clara ya estaba aceptando. No es que no quisiera ayudarle, pero tampoco es como si las cosas estuvieran muy calmadas en Beacon Hills.

Antes de marcharse a Mystic Falls, Damon obligó a su madre y Clara le escribió a Lydia una nota explicando por qué no iba a estar presente los próximos días. Era algo  bobo y breve, pero prefería no despertarla y que la obligase a explicarle todo en ese momento. Ya tendría tiempo de liársela cuando se despertase.

Ahora estaba haciendo algo importante. O así Damon lo había llamado. Se había traído a Clara un bosque, ¿a qué? Clara no tenía ni idea, pues Damon era muy de no contar los planes y meter a la gente en estos sin consultarlo antes.

Su mirada miel se clavó en la cara pálida del vampiro, tratando de entender de qué demonios hablaba con Elena y Alaric por teléfono. Se había perdido muchas cosas, entre ella la aparente resurrección de Elijah.

-Elijah -pronunció la menor, mientras el moreno y ella se acercaban al Original. Este le regaló una pequeña sonrisa.

Clara adelantó a Damon y se puso delante de él para observar detalladamente al vampiro milenario. Se había cortado el pelo y llevaba un traje negro, como siempre.

-Elijah, mi Original favorito ha vuelto de entre los muertos -el de ojos azules hizo una pausa-. Te veo bien.

-Te dejaste esto en mi bolsillo -el vampiro trajeado sacó un pequeño papel del bolsillo de su chaqueta.

-Ah, sí -la mirada de la menor bailó entre ambos vampiros. ¿Por qué Damon no le contaba todo?-. "Querido Elijah, aliémonos para cargarnos a tu hermano. Besos y abrazos."

-Damon...

-¿Hice bien al despertarte o me traerás problemas? -le preguntó al Original, situándose al lado de Clara. Elijah se encogió de hombros.

-He venido -su mirada se cruzó con la de la menor y volvió a la de Damon-. Hablemos.

-Empezaré con una pregunta fácil -el sarcasmo en su voz era evidente-. ¿Qué arma capaz de matar a Klaus puede estar sellada en un ataúd por arte de magia?

***

Tras una buena charla con los vampiros, Clara pasó el día con Elena y Caroline. Alguien había atacado al padre de esta última y él había comenzado la transición a vampiro. No supo muy bien qué más ocurrió pues tuvo que irse a la mansión Salvatore rápidamente, para prepararse para la cena que iban a celebrar en la nueva mansión de Klaus. Por lo que había entendido, iban a falsear una tregua, solo para que Elijah despertase a sus hermanos y montarle una emboscada a Klaus.

Perfecto.

Porque desafiar al híbrido era justo lo que tenía previsto para el fin de semana.

Después de un relajante baño en la bañera de Damon, Clara salió en toalla hasta la habitación de Stefan, de donde escuchó sus voces provenir. La pelirroja solo había traído de ropa lo que antes llevaba puesto, por lo que tenía que pedirle algo a los hermanos. O a Damon, más concretamente. Stefan tenía más pinta de mandarla a la mierda que otra cosa.

Había pasado de ser aburrido y amable a ser aburrido y gruñón.

Por eso siempre le gustó más Damon, era divertido y sabía escuchar, aunque aparentase que nada le importaba. Clara había visto más allá de su máscara de vampiro asesino. Siempre había sido así.

Siempre.

-No te he preguntado -le respondió con desdén el hermano mayor al menor, justo cuando Clara entraba en la habitación-. Elijah, Clara y yo hemos montado una cena a la antigua usanza contigo y con Klaus.

Stefan siguió caminando por su habitación, sin molestarse en reconocer la existencia de la pelirroja, que rodó los ojos antes de molestarle.

-Ponte la camisa negra, te hará parecer más malvado -se burló, refiriéndose a una de las camisas que Damon sostenía.

-Klaus no negociará, Damon -ignoró el comentario de la pelirroja mientras se ponía una camisa.

Clara se acercó al mayor y esté la escaneó de arriba abajo. Stefan les sonrió falsamente a los dos. Damon persistió en hacer que Stefan viniera:

-No hace falta, solo quiero ganar tiempo para que las brujas pirujas abran el ataúd con su varita.

Oh, es verdad. El ataúd del que antes Damon habló. Una cosa que Clara no entendió era para qué la necesitaba a ella exactamente, si no era para abrir el ataúd.

-A todo esto, ¿qué pinto yo en este plan? -lanzó la pregunta al aire, más para Damon que para Stefan, quien respondió aún así el primero:

-Eso mismo me preguntaba yo.

-Tú, Clara, eres lo más importante de la primera fase del plan -la respuesta de su creador solo la dejó aún más desconcertada-. Tú vas a ser la distracción. Que Klaus te vea ahí le descolocará, tus encantos harán el resto.

-¿Por qué tengo que ser yo la distracción? ¿Por qué no Stefan? -la menor se colocó la toalla y se cruzó de brazos, disgustada con su misión.

-Porque tú le gustas, Stefan... no tanto -el de ojos azules lanzó una pequeña risa tras terminar su oración.

-¿Eses es tu plan? ¿Entretener a Klaus? -el vampiro de ojos verdes trató de comprender el absurdo plan de su hermano mayor.

-Si no hubieras linchado a sus híbridos, tendría más opciones -le reprochó este.

-Y has liberado a un Original para que le ayude -continuó Stefan.

-Quitarle la daga a Elijah es un filón, ¿no lo ves? -Damon trató de hacer ver a su hermano su punto de vista- Con lo que Klaus le hizo está en modo venganza, es perfecto.

-No es nada astuto confiar en Elijah -pasó por el lado de su hermano mayor-. Prometió ayudarnos a matar a Klaus y nos la jugó.

No del todo. A Clara le gustaría dar su punto de vista en el asunto, pero no tenía ganas de que Stefan la tomara con ella. Ya tenía bastante con hablarle mal. Pero en verdad Elijah ayudó a Clara a encontrar a Klaus y hacer un trato con él para salvar a Damon, así que en cierta parte sí que había sido útil. Además, les había mantenido vivos en anteriores situaciones.

-Pues, con lo rarito que estás, me fío tanto de él como de ti.

-Bueno -comenzó el menor, antes de girarse dramáticamente-, supongo que la confianza es mutua.

Lo siguiente que Damon dijo, Clara prefirió no haberlo escuchado:

-Oh, ya. Esto es porque besé a Elena -ouch-. Recuerda que de no ser por Klaus no te habrías vuelto tan capullo y no nos habríamos besado.

Clara no le prestó atención al resto de lo que le dijo a su hermano menor y salió de la habitación. A cada paso que daba hasta la habitación del mayor una sola cosa le rondaba la mente:

Damon ha besado a Elena.

Damon ha besado a Elena.

Damon ha besado a Elena.

Clara tuvo que contener su mala cara cuando el susodicho entró en su cuarto y le habló:

-Bueno, ¿qué querías? -le preguntó.

Clara, entre sus mechones mojados, escondió su cara, para evitar que viese que estaba a punto de llorar.

-No tengo ropa que ponerme...

-Oh, es verdad. Mira en el armario a la izquierda, a ver si algo te gusta -ante la cara asqueada que puso su amiga, Damon añadió:-. No te preocupes, está todo limpio.

***

Después del mal rato en la mansión de los Salvatore, Clara se había calmado y había decidido interrogar a Elena más adelante. Ahora tenía una misión más importante y sus sentimientos no podían interponerse en ella.

De entre todas las prendas de ropa olvidadas en el armario de Damon, encontró un vestido no muy elegante que ponerse. Era amarillo, corto y floreado, de escote en “v” y ajustado hasta la cintura. Muy bonito, pero no realmente de su estilo. Obviamente, se puso la ropa interior que anteriormente llevaba.

A saber de quién era toda esa ropa. Puaj.

Para finalizar su conjunto, se puso sus botas y su chaqueta de cuero. También, se hizo un semirecogido, retorciendo los mechones más cercanos a su rostro y uniéndolos por detrás. No se hizo nada muy complicado o elegante, sabiendo que Damon iría con su ropa oscura y su chaqueta de cuero, y Stefan con su ropa simple.

Ahora, los tres estaban a las puertas de la recientemente construida mansión de Klaus.

-Niklaus, han llegado nuestros invitados -la voz de Elijah informó, tras abrir la puerta que reveló a los hermanos y la híbrida.

Los tres invitados entraron uno a uno.

-Damon, Stefan y Clara -Klaus se sorprendió un poco al ver a la última-. Elijah no me informó de que el tercer invitado serías tú, Clara. Solo me dijo que los Salvatore querían verme, muy audaces. -Damon sonrió falsamente, mientras que Stefan mantuvo su cara de culo y Clara miraba con algo de asombro la casa. Era enorme y estaba exquisitamente decorada- Discutamos los términos de nuestro acuerdo como gente civilizada.

-Es mejor complacerlo -nos aseguró su hermano mientras se acercaba a la mesa.

Klaus sonrió justo cuando Stefan empezó a hablar:

-No he venido a comer, Klaus -el susodicho alzó las cejas. Clara no pudo evitar escanear al híbrido, aunque no se atreviese a decirlo en voz alta, le encontraba especialmente atractivo esa noche-. De hecho, lo cierto es que yo no quería venir, pero me han dicho -el vampiro de ojos verdes se giró hacia su hermano antes de volver la vista al Original- que accediera porque nos escucharías.

El rubio soltó un sonido de entendimiento, antes de dejar caer su sonrisa y volver a hablar, algo más amenazadoramente:

-Podemos sentarnos a comer o puedo sacaros las tripas por la garganta -se sentó en la silla que quedaba al frente de los tres invitados-. Como queráis.

Damon miró a su hermano, algo tenso, mientras que este mantuvo su mirada en el híbrido. Clara rodó los ojos y adelantó a los hermanos a sentarse. Elijah le echó una pequeña sonrisa cuando ella habló:

-No seáis niños y sentaos.

Stefan y Damon lo hicieron, desganados. Klaus en ese momento se giró hacia las humanas obligadas que había en la sala y les ordenó que trajesen a comida. Las tres mujeres no tardaron en poner en la mesa el vino y el plato que habían preparado, jamón asado con verduras.

-Gracias, cielo -aunque la humana no tuviese elección, Damon, que se había sentado a la derecha de Clara, le agradeció.

-¿Has perdido el apetito? -le preguntó Klaus, al notar como su antiguo esclavo no probaba la comida, que estaba realmente deliciosa.

-Come -le ordenó su hermano mayor-. Has dicho que dejarías en casa al Stefan gruñón.

Stefan, muy a su pesar, sonrió falsamente e hizo lo que se le dijo. Clara no podía estar más tensa. Por un lado, tenía a los hermanos Salvatore peleando como niños y, delante de ella, tenía a dos de los Mikaelson. Uno disfrutando del infierno que había creado y otro esperando a que culminase la velada para vengarse.

Estaba muy incómoda.

Sobre todo porque había visto que su hermana no paraba de mandarla mensajes que no podía contestar en ese momento.

-Esa es la actitud -como a un perro, Klaus halagó a Stefan-. ¿A que es agradable? Los cinco cenando juntos. Una delicia -las caras de sus acompañantes realmente decían lo contrario. El híbrido amaba hacer de rabiar a la gente-. ¿Esto buscabas cuando le quitaste la daga a mi hermano? -se dirigió a Clara.

-Fue Damon, no yo, Klaus -le respondió con desdén la pelirroja, antes de darle un sorbo a su bebida.

Así que volvía a insinuar que le estaba traicionando, ¿eh?

Klaus era un híbrido de lo más rencoroso. Y tampoco es como si Clara le debiese nada.

-¿En serio? -su sorpresa no podía ser más fingida. Clara no se detuvo en rodar los ojos y se concentró en ignorar las provocaciones del mayor.

Que llevase puesta su chaqueta no significaba nada.

-Sí, sabía lo que sentía por ti y pensé: cuantos más, mejor -el vampiro de cabello negro echó una pequeña risa y le guiñó el ojo al mayor de los Originales.

-Elijah y yo hemos tenido nuestras diferencias, pero siempre las solventamos -el rubio miró a su hermano mayor, como para corroborar lo dicho, mientras tomaba otro bocado de su comida.

-Igual que con Rebekah, ¿no? -la mirada de odio del híbrido significó problemas. Oh, no- Por cierto, ¿dónde está? La última vez que la vi, tenía la daga clavada porque temías plantarle cara.

-Si te refieres a que maté a nuestra madre, ya me he sincerado con Elijah -volvió a mirar a su hermano, su voz tornándose más oscura.

Elijah y Clara intercambiaron una mirada, la del primero mucho más calmada que la de la última. La híbrida tenía miedo de que en cualquier momento Klaus y Stefan comenzaran una pelea. Se comportaban como críos y ambos tenían más de un siglo de edad.

-Stef, ¿recuerdas cuando mataste a papá? Vamos a dejar el juicio para el postre -Damon intervino.

-Hemos venido a hacer un trato -el menor de los Salvatore comenzó, frotándose las manos-, no tenemos que besarle el culo toda la cena.

Clara suspiró y escondió su cara entre sus manos, mientras que Klaus sonreía tensamente. Disfrutaba diabólicamente de su sufrimiento y vergüenza.

-Solo digo que aún queda mucha noche, tranquilito.

El silencio reinó por unos incómodos segundos, hasta que Elijah decidió tomar cartas en el asunto y hablar:

-Stefan, ¿dónde está la adorable Elena? -su pregunta fue totalmente amable, solo por curiosidad, pero Stefan no se lo tomó así:

-No sé, pregúntale a Damon.

Klaus soltó una risa sonora, Clara rodó los ojos y Damon se tensó. Elijah observó sus reacciones con confusión, expresándolo con sus manos.

-Te has perdido muchas cosas, problemas en el paraíso -lo explicó burlescamente, entre risas.

-Una palabra más de Elena y se acabó la cena -el menor de los vampiros avisó, no muy contento por la situación.

Clara sabía que aún había algo dentro de él que al que le importaba Elena, aunque actuara como un idiota gruñón, y le dolía que Damon hubiese besado a Elena. Pero no más de lo que le dolía a Clara.

Por más que pasase lejos de ella, sus sentimientos siempre volvían.

Era horrible, no podía pasar página.

-Sí, mejor dejemos a Elena en el montón de temas a evitar -propuso Clara, viendo que el tema se les iba a salir de las manos.

-Tienes razón, amor, sí -le sonrió brevemente el híbrido, mientras seguía comiendo-. Es que… La atracción de la réplica Petrova sigue siendo muy fuerte. ¿Qué dices hermano? ¿Les hablamos de Tatia?

-¿Por qué sacar asuntos zanjados hace tanto tiempo? -claramente, el vampiro trajeado no quería hablar.

Pero, aún así, hablaron del tema. Clara no le prestó mucha atención a la historia que contaban los hermanos Mikaelson y siguió comiendo su cena tranquilamente. Ya tenía suficientes dramas con réplicas provenientes de los Salvatore, no necesitaba escuchar más.

-La familia ante todo -escuchó la pelirroja brindar a Elijah.

-La familia ante todo -le siguió Klaus.

Terminaron lo que les quedaba de comida y las mujeres obligadas retiraron lo utilizado, dejando las copas y el vino.

-¿Por qué no vamos discutiendo los términos de la propuesta? -Elijah, finalmente, llegó al asunto por el que se habían reunido.

Damon le enseñó por debajo de la mesa el mensaje que acababa de recibir de Bonnie. Algo sobre que les faltaba poco, pero que necesitaban más tiempo.

-Es muy simple, le devolvemos a Klaus su ataúd y, a cambio, él y toda la familia Original se largan de Mystic Falls para siempre; y Stefan, Elena y yo viviremos felices -la fantasiosa respuesta del vampiro de ojos azules no fue muy bien recibida. Alzó su copa hacia el híbrido mientras decía:-. Sin rencores.

Cómo no, todo giraba entorno estar con Elena para él.

-Tampoco podréis utilizar a Clara para vuestros planes malvados -añadió su creador, tras verla algo disgustada, y posó su mano sobre la de esta.

-Un trato justo, hermano -Elijah le habló a su hermano, sin apartar la mirada de las manos entrelazadas de Damon y Clara. Hubo algo de sorpresa en su rosto con lo que Damon dijo.

-Veo que no lo entendéis, la sangre de la réplica me asegura la creación de más híbridos para luchar contra mis oponentes -explicó el híbrido y se incorporó-. Jamás me iré sin ella -se levantó de la silla y cogió su copa-. Digamos que la dejo aquí, bajo vuestra protección, ¿cuánto tiempo tardaréis en convertirla en vampiro? -la mano de Clara se convirtió en un puño, Damon la acarició para calmarla, pero él estaba igual de tenso- O peor, ¿cuánto tardará en morir, víctima de vuestra rivalidad? -se apoyó en su asiento- Los dos os creéis que sois la única persona que puede protegerla, pero eso es lo que os gustaría. Caballeros, lo peor para Elena Gilbert sois vosotros.

Lo que dijo fue un golpe bajo para ambos hermanos Salvatore, que se quedaron en silencio tras sus palabras. Después, Damon se disculpó y se retiró, y Elijah le siguió. Clara, Stefan y Klaus se quedaron solos.

Yupi…

Clara sabía que el híbrido tenía razón en cierta parte, pero no totalmente. Los Salvatore por sí solos no serían suficiente para salvar a Elena de posibles futuros males, pero no estaban solos. Estaban Caroline, Bonnie, Tyler y ella. El problema era lo que Klaus dijo: creen que solo ellos la pueden protegerla. Además, tanto Damon como Klaus estaban siendo muy tozudos.

Había un consenso al que podían llegar, solo Clara tenía que decirlo y, tal vez, Klaus la escucharía.

-Con tanta charla me ha entrado sed, ¿te animas, Clara? -mientras que la humana obligada se acercaba, Klaus le sonrió a la pelirroja, que en aquel entonces recordó que llevaba al menos un día sin probar sangre. Estaba realmente sedienta. Sin pensarlo mucho ni mirar la cara de desagrado de Stefan, se levantó y caminó hasta el híbrido. Este sonrió complacido- ¿Y tú, Stefan? Un traguito para bajar la cena.

No esperó a que el menor respondiera, cuando agarró del brazo a la humana y se lo dio a Clara. Después, le retiró el pelo del cuello y ambos híbridos clavaron sus colmillos en su piel. Hacía mucho tiempo que Clara no bebía directamente de la vena y… Le asustaba aceptar que lo había echado de menos. Aunque también se sentía mal por la humana. Cuando acabaron con ella, Clara se alejó y Klaus la dejó caer al suelo.

-Deliciosa, ¿no lo crees? -el híbrido habló, haciendo todo lo que podía para poner incómodo a Stefan. Posó su mano en la barbilla de la pelirroja y, con el pulgar, le retiró una gota de sangre que caía de la comisura de sus labios- La edad de la perfección -se llevó dicho dedo a la boca.

-Bueno, Klaus -Stefan se levantó de su asiento-, creo que tu única intención al recibirnos era meter cizaña entre mi hermano y yo -después miró a la pelirroja-. Y, obviamente, tratar de intimar con Clara.

-Eso ya lo haces muy bien solo, por Elena perderás a tu hermano y serás el único culpable -le sonrió cínicamente, antes de proseguir-. Y no necesito intimar con Clara delante de ti o de tu hermano, ya la tuve una semana entera. Estoy seguro de que ya ha caído bajo mis encantos.

Clara rodó los ojos y se separó del mayor, mientras que el Salvatore alzaba las cejas. En ese momento, Damon y Elijah entraron en la habitación.

-Venga, Klaus, pon tus cartas sobre la mesa. Ya hemos hecho nuestra oferta, te toca a ti.

El rubio se sentó en la silla que estaba al lado de Elijah y se limpió los labios con su servilleta.

-Muy bien, os ofrezco la futura felicidad de Elena -los hermanos no entendieron-. Lo que necesita ahora es perderos de vista y enamorarse de un humano. Tal vez ese jugador de fútbol, el rubito.

-¿Matt? ¿En serio? -la voz sorprendida de la pelirroja causó que el híbrido sonriera.

-Se casarán, tendrán una vida próspera y una familia perfecta -siguió hablando el rubio.

-Y continuará el linaje Petrova, cada pocos siglos tendrás una réplica a la que drenar y no te faltarían híbridos, ¿no, Klaus? -Stefan entendió a dónde quería llegar Klaus.

-Es un pequeño beneficio por mi inversión en su bienestar -se defendió, mientras se levantaba-. Cuando me devolváis el ataúd, le garantizaré seguridad toda su vida natural. Sabéis qué es lo mejor para ella, ¿qué me decís? ¿Trato hecho?

Antes de que ninguno de los dos hermanos cometiese una estupidez, Clara dio un paso al frente y siguió hasta donde el otro híbrido estaba.

-¿Qué haces? -Damon, atónito, le preguntó, pero no insistió al ver la mirada que la pelirroja le dio.

Klaus, complacido, sonrió y dispuso su mano para que la pelirroja la tomara.

-Buen trato, pero todavía no habéis escuchado mi proposición -tomó la mano de Klaus descaradamente y le sonrió.

El susodicho se llevó la mano a la boca, para besar el dorso de su mano, antes de contestar:

-Es verdad, discúlpame, Clara -imitó los modales de su hermano con una pequeña risa, pero no soltó su mano.

Los hermanos Salvatore observaron la escena alerta, mientras que Elijah no entendía desde cuándo Clara y su hermano eran tan “cercanos”.

-Tú quieres híbridos y nosotros queremos que esté a salvo -el rubio asintió-. Hay un punto medio. En vez de llevártela, podrías reclamar una bolsa con su sangre por mes, mientras que ella vive aquí en Mystic Falls. De esta manera, tú tienes lo que quieres y nosotros, lo nuestro.

-¿Y quién me asegura que estará a salvo, que no la convertirán? -Klaus tuvo sus dudas.

-Yo, sus amigas y Stefan y Damon.

Klaus pareció realmente pensarlo por unos buenos diez segundos, mientras que Damon miraba incrédulo la escena. ¿Cómo estaba domando al híbrido con tanta facilidad? Mientras que Klaus pensaba, Stefan se acercó a ellos.

-Buen intento, Clara, pero no pienso hacer ningún trato con él.

El híbrido elevó la mirada del suelo y, en apenas segundos, soltó la mano de Clara para coger la de Stefan y retorcérsela. La otra la llevó al fuego, mientras le ponía de rodillas. Elijah cogió a Damon del cuello y le estampó contra la pared antes de que fuese a socorrer a su hermano. Clara no sabía qué hacer.

-¡Klaus, para!

-Dame mi ataúd antes de que lo queme vivo -el rubio ni miró a la pelirroja que estaba a su lado y se dirigió a Damon.

-Te lo traeré.

Chapter Text

-Acompáñale, hermano, no quiero trucos -le ordenó el híbrido a su hermano mayor, con quien Damon se había chocado al pasar por su lado-. Y, cuando vuelva, cumpliré lo que te he prometido y te entregaré a nuestra familia.

Clara se quedó helada a escasos metros del híbrido psicótico y el vampiro ex-psicótico, viendo como este último se calcinaba. Dudaba si interferir o no, sin saber si aquello empeoraría las cosas. Elijah miró sin expresión a su hermano por unos segundos, hasta que siguió el camino que segundos antes Damon había hecho y desapareció.

-¡Venga! ¡Mátame! -le animó entre gruñidos Stefan- Sé que lo harás cuando traiga el ataúd.

Klaus sacó el brazo de Stefan del fuego y, arrastras, le incorporó, alertando a la pelirroja.

-Así que, ¿te has rendido de verdad, ya no peleas? -su mirada asustó a Clara, se veía enloquecido.

Clara tenía que hacer algo. Lo que fuese. Levantó el brazo con intención de hacerle un "motus" a Klaus, pero este, deduciendo sus intenciones, la paró a tiempo. Empujó a Stefan a la otra punta de la habitación y se acercó a Clara, quedándose a unos mínimos centímetros lejos de ella, sin tocarla. La pelirroja tuvo que alzar la cabeza para sostenerle la mirada al rubio, que parecía -realmente- no querer tener que atacarla a ella:

-No, Clara -Klaus comenzó e, iba a continuar hablando, pero en ese momento su hermano, Damon y una de las humanas obligadas entraron en la sala-. Elijah, ¿por qué no te has ido?

Ahora comenzaba la peor parte del plan.

-¿Y tus modales, hermano? Olvidaste el postre -el tono burlesco del vampiro trajeado alarmó al rubio. La humana obligada levantó la tapa que cubría la bandeja que llevaba, revelando dos dagas.

Klaus, aún apenas centímetros de Clara, miró sorprendido la bandeja. No, sorprendido no. Asustado.

-¿Qué has hecho?

-¿Qué has hecho tú? -le devolvió la pregunta el mayor- He aprendido a no creerme tus promesas baratas, Klaus. Haremos esto a mi manera.

Un chico joven entró en la sala.

-Kol.

-¡Cuánto tiempo hermano! -el moreno sonreía, pero su mirada asesina no tenía nada de amable.

Otro hombre apareció, vistiendo ropas muy antiguas, y le clavó una de las dagas a Klaus.

-Finn.

El híbrido soltó un gruñido de dolor y la pelirroja se sintió un poquito mal. Pero solo un poquito, Finn parecía llevar al menos 500 años sin ser despertado. Se lo merecía. El rubio trató de huir del comedor, pero Rebekah se interpuso en su camino y le clavó otra daga.

-Esto es por madre.

La susodicha empujó a Klaus y Kol le agarró de los brazos. Ese fue el momento de Elijah de volver a hablar:

-Podéis iros.

Clara trató de ignorar la escena y compartió una mirada con el vampiro trajeado mientras pasaba por su lado. Antes de que siguiese a los Salvatore fuera de la mansión, Elijah le agarró delicadamente el brazo.

-Tenemos una conversación pendiente, Clara -le hizo saber a la pelirroja, que asintió.

-Búscame en la mansión Salvatore cuando termines.

***

Cuando Clara entró en la mansión Salvatore, no fue directamente tras terminar su misión.

No, ella había ido a casa de Caroline para estar un rato con ella. Su padre había muerto hacía al menos dos horas y la rubia necesitaba a su mejor amiga. La vampira lloró en su hombro durante interminables minutos, mientras que la híbrida sufría por su dolor. Clara sabía lo que era perder a alguien importante y entendía su sufrimiento.

Lo primero que hizo al llegar a la mansión de los Salvatore, fue a atacar el armario de Damon para ponerse algo más cómodo. Realmente, no pensaba salir de la casa para hablar con Elijah, pretendía quedarse en el salón con él. Cerca del fuego, del calor. De dicho armario, sacó una suave camisa negra, unos pantalones de pijama negros y unos calcetines. Rápidamente, se cambió de ropa y dejó lo que no le pertenecía encima de la cómoda del vampiro. El resto lo dejó en la habitación en la que se solía hospedar, dónde había dormido aquel día. Con una goma que encontró rebuscando en el baño de Damon, se hizo una coleta rápida y bajó al salón.

Sus pies descalzos se helaron con el contacto con el suelo. Puede que los Salvatore no pasasen frío en su casa, pero Clara estaba acostumbrada a espacios algo más pequeños que eran más fáciles de calentar. Agradeció que hubiese un par de maderas en la chimenea para así poder encenderla sin dificultad alguna. La pelirroja sacó su teléfono móvil del bolsillo del pantalón y lo encendió.

Había estado evitando todo este tiempo el mirarlo, porque eso significaría que tendría que contestar los mensajes de su hermana y no quería preocuparla más. Pero tenía que hacerlo, porque capaz era Lydia de venir hasta Mystic Falls. Y eso sería peor.

Lydia

Clara Martin

Cómo que te has ido a Mystic Falls?

Clara

Clara

Clara

Clara

Clara

Clara

Responde

Me estás preocupando

Te ha pasado algo?

Estas bien?

Necesitas ayuda?

Después de esos mensajes, alrededor de veinte "Clara" seguían. Eso y un montón de llamadas perdidas. La híbrida respondió, sin dar muchos detalles sobre sus quehaceres, cuando escuchó a alguien llamar a la puerta.

Elijah.

A velocidad sobrenatural se acercó a la entrada y abrió la puerta, dejando ver al Original esperando con las manos en sus bolsillos.

-Siento haber llegado tan tarde -se disculpó como saludo-, la situación tomó un giro drástico al poco de irte con los Salvatore.

-No pasa nada, no he estado esperando mucho -la pelirroja hizo un gesto con la mano expresando su desinterés-. Pasa.

Se echó a un lado y el hombre entró a la vivienda, observando con curiosidad la instancia, como si buscara algo. Ambos seres sobrenaturales caminaron hasta el salón y Clara le invitó a sentarse junto a ella en uno de los sofás.

-¿No están los hermanos? -preguntó casi de inmediato. Así que eso era lo que buscaba...

-No y, la verdad, es que no sé a dónde fueron -se encogió de hombros-. Pero así no nos interrumpen, así que mejor -volvió a encogerse de hombros.

En ese momento, el teléfono de la híbrida comenzó a vibrar en su bolsillo. Lydia.

-Es mi hermana -le hizo un gesto para que no dijese nada, al ver a Elijah a punto de comenzar a hablar. Nada más descolgar el teléfono, habló:-. ¿Sí?

-¿Eso es todo lo que tienes que decir? ¿Desapareces por la noche y todo lo que dices es "sí"? -la voz nerviosa de su hermana inundó su oído. Clara rodó los ojos y Elijah sonrió, divertido.

-Te puse una nota y tampoco es como que me estés dejando hablar mucho -se rascó en cuello, algo incómoda de que la estuvieran regañando delante del Original-. Ya te he dicho que estoy bien, no hace falta que te preocupes por mí. En un par de días estaré de vuelta.

-El caso es... que es un poco tarde para eso -le respondió su hermana y, en ese momento, percibió el ruido de un motor al otro lado del teléfono. No es posible que...

-¿Qué? -la híbrida frunció el ceño mientras que Elijah la observaba con curiosidad.

-Estamos de camino a Mystic Falls, Clara -la cara de incomodidad de la mayor cambió a una de preocupación-. Por la mañana ya estaremos allí, te avisaré cuando lleguemos.

Y, sin explicar nada más, la menor de las Martin colgó. Estupefacta, la híbrida miró su teléfono. ¿Cómo que “estamos de camino”? ¿Con quiénes venía? Clara supuso que, como mucho, habría venido con Scott y Allison. Pero algo dentro de ella le decía que su hermana se había llevado consigo a la manada entera. Incluso a Derek y a Peter. Clara quiso estar equivocándose, pero sabía que su instinto no podía estar fallando debido a su condición bruja.

Apagó el teléfono y lo dejó en la mesilla que había cerca del sofá. Después, volvió a girarse al Original.

-Tú tienes tu drama familiar, yo tengo el mío -fue su breve explicación al ver al Original queriendo cotillear.

Este Elijah...

-¿Eso significa que podré conocer a tu hermana? -quiso saber el susodicho.

Clara se encogió de hombros. Su relación con Elijah era difícil de explicar. Era una mezcla de amistad y enemistad, unida con alianza y curiosidad. El hombre siempre se interesó por la pelirroja, su condición le causaba curiosidad y, a diferencia de los Salvatore, no había mostrado hostilidad con él. Por lo que no se sentía amenazado con ella, sino muy a gusto.

-Creo que le espantaría un poco saber que eres el hermano de Klaus, pero claro, ¿por qué no? -le restó importancia, aunque una parte de ella temía que Lydia realmente tuviese miedo. Por eso no quería que viniese. Era un poco tarde para aquello- Vas a tener que aprender a diferenciarnos, somos muy parecidas.

-¿Gemelas?

-No, yo soy mayor por un año, pero somos muy parecidas -explicó la pelirroja-. Hablando de hermanos, ¿han torturado mucho los tuyos a Klaus?

-No hemos tenido el tiempo que nos hubiera gustado, nuestra madre apareció -le respondió con sinceridad, mientras que se relajaba en el sofá, apoyando su espalda en el respaldo-. ¿Por qué? ¿Te atrae mi hermano?

La pregunta que soltó -muy a la ligera- el Original, avergonzó tanto a la híbrida que sus mejillas comenzaron a tornarse rojas.

-¿Qué? No... -Elijah alzó sus cejas en su dirección, incrédulo- Bueno, sí, un poco, pero solo físicamente. Sería raro que me gustase de esa manera, es demasiado diabólico para mi gusto.

Elijah soltó una pequeña risa, divertido por su respuesta.

-No le digas esto a tu hermano, que se le sube el ego y ya tengo bastante con los Salvatore insinuando que siente algo por mí -Clara sonrió.

-Y no estarían muy equivocados -sonrió por una última vez, antes de volver a girarse a la joven-. Pero sabes que para hablar de esto no he venido -la menor asintió-. Me gustaría que me dieses tu punto de vista sobre los últimos acontecimientos desde que Klaus me clavó la daga. Klaus suele contar las cosas a medias por su propio bien.

-Bueno, realmente no deberías estar preguntándome esto a mí, ya no vivo aquí -esto confundió al mayor, pero no dijo nada-. Klaus huyó de Mystic Falls con Stefan, sin saber que Elena seguía viva, al poco tiempo de clavarte la daga. Me utilizó como brujipedia y buscadora de hombres lobo a tiempo completo durante el verano. En algún momento se enteró de que Elena seguía viva y me llevó a Mystic Falls con él porque se lo había ocultado -Clara hizo una pequeña pausa, recordando cuando convirtió a Tyler con una mueca de desagrado. Aún no sabía nada de Tyler, ¿dónde demonios se suponía que estaba?-. Convirtió a Tyler a modo de venganza y me llevó con él para hacer híbridos. Después de eso, volví a mi pueblo y no he sabido nada de él hasta ahora.

Elijah se quedó en silencio un tiempo, mirando hacia el frente.

-Siento que Klaus convirtiese a tu primo -se disculpó, volviéndola a mirar.

-No eres tú el que se debería estar disculpando -fue la respuesta de la pelirroja-, pero Tyler parece más contento al no tener que transformarse cada Luna Llena. No es lo peor que le ha podido pasar.

Justo en ese momento, Elijah y Clara escucharon como los Salvatore entraban en su casa y caminaban hasta el salón, ambos con una mueca de desagrado plasmada en sus caras.

-¿Qué hace él aquí, Clara? -Damon se acercó a ellos, quedándose justo detrás del sofá en el que estaban sentados, con los brazos cruzados.

-Clara y yo solo nos poníamos al día, no hay nada por lo que preocuparse, Damon -Elijah fue más rápido que Clara en responder, tratando de calmar al cada vez más nervioso vampiro.

-Creo que le he preguntado a Clara, no a ti, Elijah.

-Es verdad lo que dice -después de rodar los ojos y suspirar, la muchacha respondió. Como empezasen a pelear aquí y ahora, pensaba romperle el cuello a Damon durante horas. Ya era mayorcito para hacerle este tipo de escenitas de sobreprotección-. Solo hablábamos, no te preocupes.

-¿Por qué? -Stefan, con su cara típica de Stefan, miró al Original y a la pelirroja, algo alejado de Damon.

-Porque sí, ahora marchaos antes de que os haga iros yo misma -la mirada severa que les lanzó a ambos hermanos no les asustó, pero, como estaban cansados del largo día que tuvieron, se fueron sin rechistar más.

***

-¿Se puede saber qué ha sido eso de ahí abajo?

Cuando la pelirroja, casi una hora más tarde de la llegada de los Salvatore, se tiró en la cama del mayor, este apartó el libro que estaba leyendo de su cara y miró a la recién llegada. Clara no respondió de inmediato, pues tenía que sacar su cara que se había encajado entre dos almohadas de la gran y cómoda cama de Damon.

-Ya te lo he dicho, hablaba con Elijah -la híbrida apoyó media cara en una almohada, pasado sus brazos por debajo de esta.

-Sí, ya sé que hablabas con Elijah -rodó sus ojos azules con desesperación por el desdén de su amiga-, ¿pero de qué? ¿Qué quería esa momia de ti?

-Hablar... -la respuesta de Clara sonó más como una pregunta que como una afirmación y Damon la miró alzando las cejas. Aunque realmente no tuviera ganas, le contó a su creador de lo que hablaban:- Me preguntó qué había ocurrido en su ausencia, no se creía lo que Klaus le había dicho.

-Vale, ¿pero por qué te lo preguntó a ti? -quiso saber Damon, como si Clara pudiese leer mentes o lo que fuera y supiese por qué- Pudo habértelo preguntado esta mañana, si es que no se fiaba de mí.

-No sé, le caigo bien, tal vez... -se encogió de hombros. Justo cuando cerró los ojos, dando por cerrado el tema, cayó en la cuenta de que le faltaba algo que contarle y abrió rápidamente los ojos- Por cierto... Mi hermana está de camino a Mystic Falls.

Damon, que había vuelto a leer su libro (probablemente, un diario de Stefan), volvió a dejarlo en su mesilla y giró la vista a la menor.

-¿Cómo que está de camino? ¿Sabe lo que eres? -que Clara huyese de su mirada respondió a su incógnita- ¿Cómo se enteró? Pensé que lo tenías bajo control.

-¡Y lo tengo bajo control! -la híbrida se incorporó y se sentó, apoyando la espalda en el cabecero de la cama, tal y como Damon estaba- Es solo que no puedo evitar que vean manchas de sangre en mi habitación.

-¿Aún te puede venir el periodo? -Damon bromeó.

-Sí, pero ese no es el caso -se cruzó de brazos, indignada por la tontería del mayor. Damon ya sabía que aún tenía la menstruación, que le era bastante más irregular que antes. No fue muy divertido descubrirlo al ver una gran mancha roja en unas sábanas caras de dicho vampiro-. Se lo tuve que contar, el día que hice mi viaje exprés hasta aquí. Al volver, mi hermana y unos amigos suyos estaban tratando de rastrearme.

-Hombres lobo -Clara asintió-. ¿Con esto qué me quieres decir, que va a haber una convención de hombres lobo en Mystic Falls en cuestión de horas? -el silencio de la híbrida indicó que había algo más- Si estás pensando en que se queden aquí, la respuesta es no.

-Damon -alargó la última vocal de su nombre, mientras le zarandeaba un poco- Por favor.

-Ya he dicho que no -volvió a coger su libro, tratando de resistirse a la carita de pena de su amiga.

-Pero no todos son hombres lobo -le hizo ojitos a su creador, mientras que le seguía zarandeando.

-Está bien, tú ganas, pero te toca a ti decírselo al gruñón de Stefan.

***

-La que estaba en el ataúd era su madre, Esther -Clara explicó, cruzada de brazos al lado de Elena, mientras ella guardaba cosas en un armario cercano.

Esta les había pedido que vinieran a su casa, pues Elijah había hablado con ella también y quería informarles de lo que había descubierto. Al poco de llegar, Clara le contó a Elena que dicho Original también había hablado con ella y prosiguieron a contarles a los Salvatore de lo que habían hablado.

Bueno, Clara solo contó cierta parte.

-¿La bruja Original? -confundido habló Stefan, mirando a la pelirroja desde la lejanía.

-¿Qué? ¿Cómo puede estar viva? -Damon parecía igual de perdido que su hermano pequeño- ¿Su hijo híbrido no le arrancó el corazón hace mil años?

-No lo sé, supongo que tiene contactos en la comunidad de brujos -la morena se apoyó con las manos en la isla frente a ella-. Según Elijah, quiere vivir en paz con su familia.

-Incluido Klaus -añadió Clara.

-Pero ella era el arma para matar a Klaus -Stefan parecía no creerse del todo la información que revelaban ambas jóvenes.

-Pues, al parecer, ya no -le contestó Clara. Algo raro le olía el asunto, pero prefería guardarse sus sospechas para ella y expresarlas cuando estuviese frente a alguno de los implicados.

-El ataúd era lo único que impedía a Klaus hacernos pedazos -el vampiro menor prosiguió, a la defensiva, mientras caminaba por la cocina.

-¿No os sentís... utilizados? -expresó Damon con la mirada perdida.

-Elijah me prometió que su familia no nos haría daño -Elena defendió al honorable Original.

-A no ser que alguno de vosotros se interponga en su camino -supuso Clara, refiriéndose a ambos hermanos, que parecían siempre estar metidos en problemas.

Justo en ese momento, sonó el timbre. Elena fue a abrir y entró de nuevo en la casa con un sobre. Los hermanos y Clara se acercaron a la entrada de la casa para ver de qué se trataba.

-¿Qué es? -la híbrida preguntó.

-Una invitación -respondió brevemente antes de continuar-. La familia Mikaelson os invita esta noche a las siete. Habrá baile, brindis y festejos.

-¿Quiénes son los Mikaelson? -Stefan quiso saber.

-Los Originales.

Chapter Text

Después de una exhaustiva charla con lo Salvatore y Elena sobre si esta debería o no ir al baile, las dos amigas siguieron hablando. Ahora estaban en la habitación de Elena, desparramadas cómodamente en su cama.

-Y... ¿Qué tal la cena? -le preguntó la morena a la pelirroja- ¿Pasó algo interesante?

-Interesante no, tenso sí -la híbrida suspiró-. Fue muy aburrido estar ahí entre las amenazas y las historias. Eso y tener a Klaus tratando de hablar conmigo con los Salvatore delante y estos insinuando que le gusto. No fue una velada agradable, como verás.

-Le gustas -tras tragarse las chucherías que se estaba comiendo, la doppelgänger habló, muy segura de sus palabras.

-¿Por qué? ¿Porque me obligó a acompañarle a matar híbridos y no le intenté matar? -Clara miró mal a Elena cuando esta sonrió e hizo un movimiento de cejas digno de Damon.

-Exactamente por eso -se rió-. No, pero ya en serio, yo creo que siente algo por ti.

-¿Desprecio? ¿Odio? ¿Asco? ¿Sed de vengan-?

-Más bien: amor, cariño, confianza... -la morena no aguantó ni dos segundos en volver a reírse.

-Deja de tomarme el pelo, no tiene gracia -se cruzó de brazos-. Lo mismo podría decir de ti y Damon.

Entonces, la cara de la morena cambió de una divertida a una avergonzada.

-¿Qué?

-Sé que os besasteis -aunque por dentro eso le doliera terriblemente, Clara imitó a su amiga segundos atrás y subió y bajó las cejas.

-¿Quién te lo ha dicho? -la morena se incorporó en la cama, notablemente más tensa.

-Damon y... -la híbrida respondió, antes de añadir:- Bueno, no fue a mí, se lo escuché decírselo a Stefan en una discusión -Elena bajó la mirada-. ¿Por qué no me dijiste nada? Caroline también me ha dicho que tampoco se lo contaste a ella, que se enteró por otra persona.

-Tenía miedo de que me juzgaseis, lo siento -su voz sonaba arrepentida.

-Elena, Damon es mi mejor amigo y me he acostado con él. Puedo entender perfectamente por qué te gusta, de veras -le aseguró la pelirroja.

-No me gusta -negó rápidamente la morena, haciendo que la pelirroja asintiera mientras se reía.

***

Clara esperó en el porche de la casa de las Forbes a que la dejaran entrar. Tras haber estado un rato en casa de Elena, fue a visitar a su mejor amiga. Obviamente, Caroline no estaba bien y su madre tampoco, así que decidió pasar el día con ella. Por lo que sabía, Elena no iba a ir al baile y no esperaba que Caroline tuviese ganas de ir, así que supuso que sería un buen momento para tener un día de chicas.

La madre de Caroline le abrió la puerta y le dio una pequeña y triste sonrisa.

-Está en su cuarto, pasa.

A velocidad vampírica llegó hasta la habitación de su mejor amiga. Tocó un par de veces la puerta hasta que escuchó la voz cortada de Caroline diciéndole que pasase. Dentro del cuarto, la persiana estaba bajada y las cortinas, corridas; su mejor amiga enrollada en sus mantas la miraba con sus ojos llorosos. Clara cerró la puerta tras de sí cuando entró en su habitación. Se quito su chaqueta y botas y se tiró en su cama.

-¿Qué quieres hacer? ¿Ver una peli o una serie? ¿O prefieres hablar? -le preguntó después de meterse bajo las mantas.

-Una peli está bien -la rubia le sonrió débilmente.

Clara asintió y salió de la cama. Subió la persiana y abrió un poco las ventanas. Ahora, pudiendo ver bien la habitación, le costó menos encontrar el portátil de Caroline. Entre dos pilas de ropa, estaba. Su habitación estaba muy desordenada para lo que estaba usualmente, pero no comentó nada al respecto. Cuando se sintiese mejor, le ayudaría a recogerla.

Se tumbó de nuevo en la cama, bajo las mantas, y puso el ordenador en sus piernas. Lo encendió y puso una película que sabía que haría reír a Caroline, sin preguntarle.

-¿Crepúsculo? ¿En serio? -la rubia soltó una pequeña risa.

-¿Qué? Ahora que somos seres sobrenaturales tenemos que reírnos de esto -Caroline miró a Clara con las cejas alzadas-. Antes nos gustaba, ¿tengo que recordarte esa oscura etapa de nuestra vida?

-No -la vampira se rió de nuevo.

Después de ver la película, entre comentarios y críticas de ambas, Caroline por fin se vio con ganas de salir de su cama y darse una ducha. Clara aprovechó ese momento para hacerle la cama y calzarse. Su mejor amiga aún estaba en el baño cuando sonó el timbre. La Sheriff se había marchado hace un rato, así que Clara tenía que abrir la puerta. Caminó hasta llegar a la entrada y abrió la puerta, encontrándose una caja con un sobre y otro sobre solo.

Para Caroline Forbes, leyó en el que estaba solo.

Para Clara Martin, leyó en el que estaba sobre una caja.

Confundida, cogió los dos sobres y la caja y lo llevó todo a la habitación de Caroline.

-¿Quién era? -la rubia, vestida con ropa de salir y no su pijama, le preguntó, sentada en su cama mientras se desenredaba el cabello.

-Nadie -la rubia la miró desconcertada al fijarse en lo que llevaba en los brazos-. Sea quien sea, ha dejado esto -la pelirroja le dio su correspondiente sobre y dejó el suyo con la caja encima de la cama de Caroline-. Seguro que es del baile de esta noche, Elena también ha recibido una invitación.

-¿Y la caja? -apuntó con el cepillo a la caja. Era negra y tenía una cinta lila que la rodeaba, acabando en un lazo.

-No lo sé, venía con mi sobre -se encogió de hombros y deshizo el lazo, abriendo la caja con una mueca de confusión en sus labios-. Es un vestido.

Caroline miró la caja con la misma confusión que Clara.

-Mira, hay un papel -la vampira apuntó y la híbrida cogió dicho papelito-. ¿Qué pone? ¿Qué pone?

-Un pajarito me ha dicho que no tienes ropa, Klaus -al terminar de decir sus palabras alzó la mirada del papel a la cara de Caroline, quien la miraba con sorpresa-. No digas nada -Clara la apuntó con el dedo, "amenazadoramente".

Caroline, la hizo caso, no dijo nada, pero sus gestos y expresiones dejaban más que claro lo que quería decir. Se levantó de la cama y zarandeó un poco a su mejor amiga, entre risas.

-Ya, ya... No empieces como Elena tú también -se cruzó de brazos-. ¿Qué pone en tu invitación?

La rubia abrió el sobre y sacó la invitación. Leyó en voz alta lo que ponía: lo mismo que a Elena, excepto por lo de Esther.

-¿Y en la tuya? -la rubia alzó y bajó las cejas.

Clara rodó los ojos, riéndose, y sacó su respectiva invitación.

-Pone lo mismo -le contestó, al ver que, efectivamente, ponía lo mismo. Giró la invitación y vio que había algo más-. Bueno, no -su mejor amiga la miró confundida-. Espero que me reserves un baile, Klaus.

Clara la miró severamente, intentando evitar que comentase algo al respecto, pero Caroline ya estaba empezando a hablar cuando sintió su móvil vibrar en su bolsillo. Lo sacó de este y vio los mensajes que acababa de recibir de su hermana.

Lydia

Nos queda poco para llegar

Dónde quieres que quedemos para encontrarnos?

-Es mi hermana, dice que le falta poco -le explicó a Caroline, quien lo entendió pues Clara le había comentado que venían.

-¿Dónde se van a quedar? -preguntó antes de ofrecer su casa- Una o dos personas se pueden quedar aquí, si quieres le pregunto a Elena si alguien se puede quedar en su casa...

-No pasa nada, se van a quedar en casa de Damon -le explicó, haciendo que Caroline la mirase con los ojos abiertos.

-¿Quieres que Damon les mate cuando les vea?

-Tranquila, él lo sabe, me dejó ofrecer su casa -se encogió de hombros-. Después de todo, si él no me hubiese pedido ayuda no habría venido, ergo mi hermana no se habría asustado y habría venido con la manada.

-¿Y Stefan?

La cara de Clara cambió completamente.

-Puede que se me haya olvidado completamente comentárselo.

"En la casa de unos amigos, esta es su ubicación" Clara le contestó a su hermana, adjuntándole la ubicación de la casa de los Salvatore.

***

Cuando Clara y Caroline llegaron a la mansión de los Salvatore, la hermana de Clara todavía no había llegado y, para su suerte, solo encontró a Damon en la mansión. En casa de Caroline, se pudo cambiar de ropa interior tras haber estado casi dos días con la misma puesta; gracias a que esta le dejó ropa limpia. Clara no pensaba tocar nada de la ropa interior que había encontrado en el armario de Damon.

A saber de quién era, ugh.

Después de dejar la caja y su invitación en su habitación, llegó al salón siendo seguida por Caroline.

-Cuando venga mi hermana y sus amigos, nada de matar personas o comportarse como un vampiro psicótico, ¿eh? -le dijo a Damon al encontrárselo en el salón leyendo un libro.

Caroline se sentó en el sofá más alejado a él, mientras miraba el móvil, notablemente incómoda. Clara se sentó al lado de Damon, tratando de llamar su atención. El vampiro hizo simplemente un ruido de afirmación, que no dejó muy convencida a la pelirroja. Antes de que esta pudiese continuar hablando, unos golpes en la puerta llamaron la atención de los tres seres sobrenaturales.

-Ya están aquí.

La híbrida se movió a velocidad vampírica hasta la puerta, siendo seguida por la vampira a un paso más lento. Damon siguió leyendo lo que parecía ser un diario muy antiguo. Clara abrió la puerta, encontrándose con lo que sabía que iba a pasar: su hermana y su manada, incluidos Derek y Peter.

-Te dije que estaba bien, no entiendo por qué te has tenido que traer a todos tus... -miró la cara de los presentes, sin saber cómo denominar a Peter y a Derek- amiguitos.

-No seas borde, Clara -la rubia apareció detrás de la pelirroja, ofreciéndoles una sonrisa a los visitantes.

-Eso, Clara -Lydia se burló. La pelirroja mayor rió y engulló entre sus brazos a su hermana pequeñas-. Me tenías preocupada.

-Lo sé... -ambas hermanas se soltaron y este fue el turno de Caroline de abrazar a la menor, hacía mucho tiempo que no se veían- Bueno, pasad -la vampira y la híbrida se hicieron a un lado para que los visitantes entraran, cargando con pequeñas maletas.

Clara observó cómo Scott, Stiles e Isaac miraban todo sorprendidos y maravillados; Allison seguía a Lydia también sorprendida por la casa; y Peter y Derek caminaban los últimos, Derek sin ningún tipo de expresión y Peter, aburrido. Esperó que no armaran ningún escándalo o pelea, tanto por parte de ellos como por parte de los Salvatore.

-Cuidado con el gremlin del salón, no habla, pero sí que muerde -bromeó Clara mientras el resto pasaba, causando que algunos rieran.

-Te puedo oír, Clara -el vampiro de ojos azules le gruñó en un susurro solo audible para los que tenían oído sobrenatural.

-Esa era la intención, Damon -le gritó desde la entrada, mientras cerraba la puerta.

Ahora, la parte más complicada del día estaba por comenzar.

Clara y Caroline caminaron juntas hasta el salón, donde se habían quedado los demás. Damon aún seguía leyendo o, más bien, haciendo como que leía mientras ponía la oreja.

-Bueno... -los recién llegados pusieron su atención en la híbrida cuando esta comenzó a hablar- Las habitaciones están arriba, hay suficientes para todos si os agrupáis en dos parejas y un trío.

Se empezaron a mover, llevando sus cosas hasta el segundo piso y separándose en las tres habitaciones que Damon posteriormente le había dicho que podían utilizar. Clara dejó que se acomodaran y volvió al salón, donde Caroline le pedía ayuda con la mirada. Damon seguía "leyendo".

-Ya, deja de leer. Traigo noticias -se sentó a su lado de nuevo. Esta vez, el vampiro dejó el libro en la mesilla que tenía enfrente y puso su atención en Clara-. Cuando estaba en su casa -señaló con un movimiento de cabeza a Caroline-, nos llegaron a nosotras también las invitaciones -prefirió omitir el hecho de que también le había llegado otra cosa-. ¿Y a ti?

-No, pero pienso ir igual -luego, señaló a las dos adolescente-. Vosotras dos os encargáis de que Elena no vaya.

-¿Y quién controla que tú no la líes? -le recriminó la pelirroja.

-No necesito una niñera, Clara.

-Me da igual, vamos a ir -afirmó la pelirroja, cruzándose de brazos.

-¿Ir a dónde?

Sorprendiendo a los tres que ya estaban en la casa, Stefan llegó al salón y les preguntó.

-Al baile de esta noche, Clara cree que necesito que alguien se haga cargo de mí -el de ojos azules le explicó a su hermano.

-¿Y no lo necesitas? -se burló- Que haga lo que quiera. Después de todo, si algo sale mal, nos puede ayudar a distraer a Klaus -se burló de nuevo de su hermano, recordándole lo de la anterior noche.

-No te reirás tanto cuando Clara te cuente lo que ha hecho -ahora fue el turno de Damon de cruzarse de brazos.

-En teoría, también tienes tú la culpa, la has dejado hacerlo -Caroline defendió a su amiga desde otro sofá.

-¿Qué es? ¿Tiene que ver con el hecho de que escucho a personas en el piso de arriba?

-Sí, son mi hermana y sus amigos -respondió su incógnita la híbrida-. Están... de visita, Damon me ha dejado utilizar vuestra casa como hotel.

Stefan se encogió de hombros y desapareció del salón.

***

-No sé si ponérmelo… -la mirada de Clara se centró en el vestido que le había sido obsequiado.

Su hermana y Allison la miraron extrañadas, mientras que Caroline le lanzó una pequeña sonrisa.

-¿Por qué? Es muy bonito… -Lydia le preguntó sin entenderla.

Ya era por la tarde cuando se pusieron manos a la obra para prepararse para la noche. Horas antes habían hablado con el grupo de visitantes para explicarles que había algo que podían hacer, para que no sintiesen que habían venido para nada (aunque es lo que habían hecho). Aún buscaban una forma para acabar con Klaus, o los Originales en general, así que su estadía podía ser de provecho al fin y al cabo.

-Me lo ha dado Klaus y… No sé, ¿no os parece raro que lo lleve puesto esta noche? -la híbrida suspiró.

-Ya llevas su chaqueta, creo que esto es lo de menos -su hermana le rebatió, como si no hubiese ningún problema en llevar el vestido que le había regalado al baile.

Clara rodó los ojos y se quitó dicha chaqueta, mientras Caroline la miraba sorprendida.

-Bueno, ¿tienes otra cosa que ponerte? -su mejor amiga le preguntó y la híbrida se quedó callada- Pues ya sabes.

Clara rodó los ojos una última vez antes de entrar al baño de su habitación. Se dio una rápida ducha y, al salir, se secó y echó crema en el cuerpo. Se vistió con ropa interior suya que su hermana le había traído, se echó colonia y desodorante, se desenredó el cabello y, vestida con un albornoz, salió del baño. Recogió la ropa que antes llevaba puesta y dejó que Caroline alisase su pelo con el secador. Mientras tanto, Allison se metió en la ducha y Lydia, que ya se había duchado, comenzó a hacerse su maquillaje.

Cuando Caroline terminó de alisarle el pelo a Clara, esta le ayudó a hacerse un recogido. Después, ambas empezaron a hacerse sus maquillajes mientras Lydia se rizaba el cabello y Allison se secaba el suyo. La híbrida se metió en el baño de nuevo, esta vez para ponerse el vestido. Le volvió a echar una mirada a este antes de ponérselo decididamente.

El vestido era simplemente perfecto para ella, Klaus conocía su estilo a la perfección. Era negro y largo, ajustado de cintura para arriba y con mucho vuelo de cintura para abajo. Tenía unos tirantes que dejaban al descubierto sus hombros. Muy bonito era.

Cuando se observó en el espejo, no pudo evitar enamorarse del vestido. A pesar de que le parecía extraño llevarlo, le gustó mucho. Algún día tenía que ir con Klaus de compras, porque él entendía su estilo a la perfección. Clara salió del cuarto de baño con una sonrisa plasmada en su rostro.

-¿Qué os parece? -llamó la atención de las chicas, que dejaron lo que estaban haciendo para verla dar una vuelta con el hermoso vestido puesto.

Las respuestas que obtuvo fueron de aprobación absoluta.

Con ayuda de Caroline, Clara se hizo un semirecogido. Cuando terminó, la híbrida, ya más tranquila, observó como las demás iban vestidas: Caroline se había puesto un vestido azul largo, ajustado hasta la cintura y de tirantes; Allison, uno morado oscuro, de escote corazón y también ajustado solo hasta la cintura; y Lydia, uno rosa palo, de encaje en el bajo, el escote y los tirantes, que tenía forma de sirena. Sus vestidos eran bastante bonitos. Caroline les había dado a Lydia y Allison los suyos, al estas no tener la ropa necesaria para un baile.

Como toque final, Clara se puso unos tacones negros abiertos que se unían con una hebilla y unos guantes negros largos.

Ahora, sí estaba lista.

El camino hasta la nueva mansión de los Mikaelson no fue muy largo, pero sí algo tenso. Antes de entrar, Clara le habló al par de humanos que venían con ella, antes de que salieran del coche en el que habían llegado.

-No os separéis del grupo e intentad no llamar mucho la atención -después, se dirigió hacia Scott e Isaac, antes de salir del coche-. No os alejéis de Allison, Lydia y yo nos encargaremos de Stiles. Procurad de Peter y Derek se comporten.

Ambos menores le dieron un asentimiento como respuesta y la híbrida, más tranquila salió del automóvil. Se acercó a Stiles, que estaba de pie a unos pocos pasos del coche mirando todo asombrado, y entrelazó sus brazos, causando que el humano diera un espasmo del susto. Lydia, que no estaba muy lejos, hizo lo mismo y todos entraron en la mansión.

Por dentro, la mansión era igual de bonita que en el exterior. Muy grande y repleta de los habitantes de Mystic Falls. Mirando entre la multitud, encontró a su tía.

-Ahí está, Carol -Damon, quien aún no se había desperdigado entre la muchedumbre, apuntó con su mirada a la tía de las hermanas Martin.

-¿Esa no es vuestra madre? -Stiles preguntó vio a la misma mujer.

-Nuestra tía, son gemelas -Clara explicó, antes de comenzar a andar en su dirección.

El vampiro siguió al trío no sin antes haber cogido una copa para él y para la alcaldesa.

-¡Clara, Lydia, qué gusto veros por aquí! ¿Qué tal? -la humana saludó a sus sobrinas.

Ambas hermanas dejaron de agarrarle del brazo a Stiles y abrazaron a su tía.

-¿Intimando con tus nuevos amiguitos? -Damon saludó con aquella burla a su tía, ofreciéndole una copa.

-Soy la alcaldesa, Damon... -la mujer parecía querer darle más información al vampiro, pero con la presencia de los adolescentes no dijo más.

Clara sabía que su tía era parte del consejo y, sinceramente, prefería que no supiese que ella y su hermana también eran algo sobrenatural. Cuando se enteró de que Caroline lo era no es que le tratara muy bien...

-Alcaldesa -un joven se acercó al grupo. La híbrida dejó de mirar a su tía y a Damon para mirar ahora al perteneciente de aquella voz. ¿Kol? Sí, era Kol, uno de los hermanos Mikaelson al que le habían quitado la daga-, no nos han presentado: Kol Mikaelson -el vampiro besó la mano de su tía-. Espero que su hermoso pueblo nos dé la misma acogida que vamos a darle nosotros.

Clara miró nerviosamente a su hermana, señalándole que se fuese antes de que el vampiro se diese cuenta de su existencia; no quería que alguno de los vampiros de la fiesta pusiera en peligro a Stiles o a Lydia. Pero fue demasiado tarde, dicho Original ya se había percatado de su existencia.

-Clara, ¿verdad? -se dirigió hacia la pelirroja mayor, quien asintió, y el Original procedió a hacerle el mismo saludo que le había dado a su tía- ¿Y tus... acompañantes?

-Son...

-Damon Salvatore -el susodicho la cortó antes de que pudiera presentar a su hermana y su amigo, ofreciéndole la mano al vampiro-. ¿Nos conocemos?

-Conozco a mucha gente -se encogió de hombros antes de continuar- y no destacas entre ellos.

Clara tomó la pausa que se formó tras sus palabras para volver a hablar:

-Esta es Lydia, mi hermana, y Stiles, un amigo -la mirada de Kol se posó en dicho humano, tal vez más del tiempo requerido-. No son comida.

-Entiendo -Kol asintió, volviendo a posar la vista en ella-. Un placer haberos conocido.

Con sus palabras, dio finalizada la conversación y caminó lejos del grupo. Clara dejó escapar una maldición y un suspiro, antes de volver a hablar:

-Stiles, mantente lo más alejado que puedas de ese hombre.

El chico asintió, pero, para aquel entonces, la híbrida ya no le estaba mirando a él. Sino, a algo detrás de él.

-¿Qué hace Elena aquí?

La pregunta iba dirigida a Damon, quien también se había quedado embobado mirando a la morena. El vampiro de ojos azules se marchó sin dar algún tipo de respuesta. Clara apartó la vista del trío que se había formado en la entrada y miró a las tres personas con las que se había quedado:

-Voy a dar una vuelta, ahora vuelvo.

No tenía ganas de empezar la noche con la dolorosa vista de los hermanos Salvatore revoloteando alrededor de Elena. Muchas cosas podían salir mal y no quería estresarse por aquello.

Caminó un poco por las salas que estaban repletas de invitados, tratando de buscar una cara conocida que no le diera dolor de cabeza. Hablando con un invitado, encontró a Klaus. Tras verle, giró la cabeza hacia otro lado y trató de pasar desapercibida. Pero su enorme vestido negro era el centro de atención en aquella habitación llena de personas con vestidos coloridos. Su cabello tampoco era algo fácil de ignorar.

Por eso Klaus la notó o, al menos, eso era lo que Clara quería pensar.

-Buenas noches -dicho híbrido la alcanzó antes de que ella se diera cuenta.

-Buenas noches -en ese momento, Clara se sintió estúpida por estar llevando el vestido que él le regaló. Sintió sus mejillas enrojecer ligeramente al conectar miradas-. Gracias por el vestido -se obligó a sí misma a agradecerle, aunque preferiría seguir evitando su mirada en silencio.

-Veo que te ha gustado -la sonrisa que el hombre le regaló solo la puso más nerviosa-. Estás magnífica con él puesto... ¿No Elijah?

Klaus no tuvo que girarse para notar la presencia de su hermano mayor detrás de él.

-Así es, hermano -Elijah también le regaló una sonrisa a la joven-. Supongo que hice bien en contarle que era muy probable que no tuvieses qué ponerte.

-Sí, eh... -la híbrida habló sin saber muy bien cómo contestar- Gracias, otra vez.

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-Acercaos todos, por favor -la voz de Elijah llamó la atención de todos los presentes. Clara dejó de hablar con Caroline para mirar hacia la escalera en la que se encontraban los Mikaelson-. Bienvenidos, gracias por venir. Veréis, cada vez que mi madre -el Original señaló con un gesto a la única Mikaelson que Clara no consiguió reconocer, Esther- consigue reunir a la familia es tradición comenzar la velada con un baile. Para esta noche hemos elegido un vals centenario, así que elegid todos a vuestra pareja y acompañadnos al salón de baile.

El silencio fue interrumpido por los murmullos de los invitados, mientras que la familia bajaba las escaleras. Clara intercambió una mirada con Caroline.

-Apuntarme a Miss Mystic Falls ha servido de algo, después de todo -bromeó la pelirroja con la chica que, efectivamente, había ganado el concurso en su época-. Por otro lado, no creo que los amigos de mi hermana tengan tanta suerte -añadió mirando hacia el grupo de personas que no estaba muy alejado de ellas.

Stiles, muy nervioso, era llevado por Lydia hacia la pista de baile; Allison, tratando de ignorar a Scott, hizo lo mismo con Isaac; y Derek y Peter no estaban en su campo de vista. Scott se acabó quedando solo, algo incómodo.

-Voy a bailar con él -le dijo Caroline-, creo que tú ya tienes pareja.

La híbrida trató de entender a qué se refería mientras se marchaba en la dirección de Scott, hasta que se encontró a un par de ojos azules y una sonrisa diabólica a un par de metros de ella.

-Hola, amor -sus manos estaban entrelazadas por detrás, relajado y esperando a que la pelirroja notase su presencia, cuando le miró-. ¿Me concedes este baile? -le ofreció la mano.

-Sí.

Algo nerviosa, aceptó la mano del Original y juntos caminaron hacia la pista de baile. Los invitados hicieron dos filas en dicha sala y comenzaron a bailar cuando la música empezó a sonar. Clara no tuvo ningún problema en seguir la coreografía, mucho menos Klaus. Con sus manos entrelazadas y otra en su hombro, la pelirroja trató de evitar su mirada viendo al resto de parejas. Vio a Stiles y a Lydia bailar algo confusos; a Scott y Caroline, más confiados; a Isaac y a Allison, algo nerviosos; a Damon y a Elena como siempre; y a... ¿Peter y Rebekah juntos?

Klaus siguió su mirada y habló:

-Supongo que él es uno de los amigos de tu hermana.

-No, amigo no... -fue lo que contestó, sin querer explicar más- Supongo que Elijah te ha contado que venían.

-Así es -Klaus le sonrió-. Podrías haberme dicho que conocías a tantos hombres lobo -Klaus se ganó una mirada de odio de Clara al soltar una pequeña risa-. Bailas bien.

-Participé en Miss Mystic Falls el año pasado -le explicó la menor-. Me pareció una tontería en su tiempo, pero creo que, después de todo, ha servido para algo.

Su conversación se vio cortada por el cambio de parejas en el baile. Con una vuelta, Clara fue a parar a los brazos de otro Original: Elijah. Cuando vio de quién se trataba, se relajó notablemente, entrelazando una de sus manos con la suya y poniendo la otra en su hombro.

-Hola de nuevo, Elijah -le sonrió amablemente.

-Hola, Clara -el vampiro le devolvió la sonrisa-. Veo que Klaus se me ha adelantado a pedirte este baile.

-Hemos acabado juntos igual, ¿no es así? -la pelirroja se encogió de hombros- Necesito saber algo -tras una pequeña pausa, Clara le hizo saber al Original, que le asintió-. ¿Qué quiere Esther de Elena? Le ha pedido hablar a solas.

-He de serte sincero en esto: no tengo ni idea -la cara el moreno cambió de una divertida a una preocupada-. Y eso me perturba. Me cuesta creer que ha perdonado a Klaus después de todo.

-Lo entiendo -la menor le asintió-. Te haré saber de qué quería hablar con Elena cuando me entere -Clara miró a su alrededor-. Cuando no haya nadie cerca.

Elijah le asintió en respuesta y ambos pararon de bailar cuando la canción acabó. La híbrida deambuló por la mansión, buscando a alguien que reconociese, pero parecía que se habían esfumado todos. Clara suspiró y salió de la mansión.

Necesitaba tomar el aire. O, más bien, un aperitivo.

Tranquilamente, caminó por el aparcamiento, buscando una pobre alma que sería su cena esta noche. No es como si planease matar a su víctima, pero ser mordido por un vampiro no era la sensación más agradable. Vio a una persona sacando algo de un coche.

Bingo.

Clara sintió sus ojos cambiar mientras se acercaba a dicha persona. Sus afilados colmillos salieron a relucir y se preparó para atacar.

-Clara, ¿qué-? -la nombrada guardó sus colmillos al reconocer a la persona que tenía delante: Stiles. El humano estaba sacando su teléfono del coche cuando la pelirroja se había acercado- ¡¿Ibas a atacarme?!

-¡Lo siento! No sabía que eras tú -el humano siguió mirando mal a la híbrida-. Tengo hambre, ¿vale? Llevo sin probar una pizca de sangre desde ayer por la noche.

-¡¿Y por eso yo debo ser tu maldita cen-?! -Clara calló con una interjección a Stiles al ver, no muy lejos de ella, a Matt y a Rebekah juntos- ¿Qué?

-Es una de los Originales... -le explicó brevemente- ¿Qué hace con Matt? -el humano no supo qué decir, así que se quedó callado- Vámonos antes de quien te cene sea ella.

La broma de la pelirroja no fue muy bien tomada por parte de Stiles, pero este aún así la siguió cuando la vio volver a la mansión. Cuando entraron en esta, había camareros repartiendo copas a todos los invitados y Esther estaba de nuevo en la escalera. La pelirroja, seguida por el humano, caminó hasta Elijah, de quien se alejaba Elena.

-¿Te ha dicho para qué quería Esther hablar con ella al final? -le preguntó al vampiro nada más llegar a su lado.

-Sí -Elijah contestó, mientras le daba una copa a Stiles y a ella-, pero creo que me ha mentido.

La híbrida no pudo aportar algún tipo de respuesta al escuchar a la Bruja Original hacer un brindis. Elijah y Clara chocaron sus copas antes de darle un sorbo a estas, mientras que Stiles observaba extrañado el champán. Clara no encontró nada extraño en él, así que supuso que el humano estaba siendo simplemente curioso.

-Klaus me pidió que te dijese que quiere verte, Clara -le comentó el Original tras unos segundos en silencio, viendo a su hermano acercarse a los tres. Al ver la mirada la cara de Stiles, añadió-. A solas.

-Tranquilo, no te hará daño -le aseguró la híbrida al humano-. Busca al resto si quieres.

Con esas palabras y un pequeño asentimiento hacia Elijah, Clara caminó lo poco que le quedaba al híbrido para llegar hasta ella. Klaus le lanzó una sonrisa y cambió de dirección. La pelirroja siguió al rubio por unos pasillos hasta que llegaron a una sala llena de cuadros, caballetes y otros artilugios de pintura que Clara pudo reconocer fácilmente. Se acercaron hasta una mesa en la que Klaus tenía desperdigados varios bocetos.

-No sabía que pintabas -comentó Clara, mientras admiraba los dibujos. Hacía mucho que no dibujaba ella nada, sentía nostalgia viendo todo lo que tenía Klaus. Era un gran artista-. Pensé que en tu tiempo libre te dedicabas a hacer planes malvados y conspiraciones.

-Dibujar es una de mis pasiones, amor -el híbrido se rió por las palabras de la pelirroja-. ¿Te gustan?

-Sí... -la voz de Clara se cortó al encontrar un dibujo de ella.

Reconoció casi al instante el lugar en el que se encontraba su cuerpo dormido: uno de los hoteles en los que estuvo con Klaus cuando fueron a hacer híbridos. En el dibujo, ella estaba tumbada de lado en posición fetal, con un brazo debajo de la almohada y otro detrás de su espalda, girado de una manera extraña; su pelo, revuelto, estaba desperdigado en la almohada y en ella, sin parecer del todo un nido de pájaros; y su boca estaba un poco entreabierta. Clara agradeció mentalmente que no estuviese babeando en aquel momento. O que, al menos, Klaus no hubiese plasmado aquello en el dibujo.

Aún así, su aspecto de Bella Durmiente parecía haber sido favorecido por la habilidad del híbrido en lo relacionado con el arte.

-Es solo un boceto, no tuve el tiempo para dibujarte que hubiese deseado -el rubio habló de su obra como algo insignificante.

-¿Solo un boceto? -la pelirroja le preguntó atónita, a lo que el artista le respondió con un asentimiento.

Después de aquello, ambos híbridos siguieron charlando por un tiempo, mientras miraban los numerosos cuadros que había en la sala. Estuvo bien, aunque se le hizo extraño pasar tiempo con Klaus después de no haberle visto por un tiempo. Y no haber sabido nada de él. Fue en ese entonces en el que sintió un dolor atravesarle la mano izquierda. Confundida, se quitó el guante que llevaba en dicha mano y buscó el qué podría haber causado aquello. Al no encontrar nada, entendió qué estaba ocurriendo.

Lydia o Stiles estaban en peligro. Aunque supuso que sería más bien el último al ver cómo le había mirado Kol al principio de la noche. Tenía que encontrarlo.

-Tengo que irme.

No dio explicaciones de ningún tipo y, con su velocidad sobrenatural, buscó por la mansión al perteneciente del dolor. Intuyó que se debería de encontrar en un lugar alejado y apartado de los invitados, así que descartó la planta baja y subió unas escaleras lo más rápido que pudo. Con su fino oído, detectó al humano en un balcón siendo agarrado por Kol. La cara de Stiles estaba contorsionada por el dolor, incapaz de escapar de su agarre, mientras que el Original seguía apretando con fuerza su mano.

-Parece que no te quedó claro que no es comida, ¿eh? -fueron esas palabras las que hicieron que los ya presentes notaran su presencia.

-Todos los humanos lo son, cariño.

El rostro del Original cambió mientras se acercaba al cuello del humano para morderle. Con un hechizo sencillo, Clara inmovilizó al vampiro mientras se acercaba al humano. Hizo que Kol soltase del todo a Stiles y se mordió la muñeca para darle su sangre al herido. Este pudo darle los sorbos suficientes a la fuente de sangre antes de que fuese arrancada bruscamente de su boca porque el agresor, al deshacerse del hechizo que le mantenía sujeto, había lanzado a la híbrida al suelo. Kol agarró a Clara del cuello y la aplastó contra el suelo. Su fuerza era mayor y, debido a su incapacidad para respirar, la pelirroja no podía conjurar nada.

El agarre en su cuello se fue tan rápido como se puso, alguien había lanzado a Kol por el balcón. Entre bocanadas de aire, consiguió distinguir la silueta de Damon tirarse por donde había lanzado a Kol. Clara comprobó con un vistazo que Stiles estaba bien y siguió a Damon tirándose por el balcón. Cayó al suelo haciendo una voltereta con las manos y divisó a los vampiros peleando a pocos metros de ella. Con un movimiento de muñeca, rompió el cuello del Original y ayudó a Damon la levantarse del suelo.

-¡Damon! -Stefan apareció rápidamente, siendo seguido por el resto de los Originales y otras caras conocidas, como Elena- ¿Estás loco?

-Puede que un pelín -le respondió a su hermano y luego miró a la doppelgänger, que le miraba con el ceño fruncido-, pero no pretendía daros más problemas.

Tras sus palabras, se marchó, dejando que el silencio reinara por unos segundos entre los presentes. Clara tomó ese momento como su oportunidad para explicar lo sucedido.

-Vuestro hermano atacó a uno de mis amigos y a mí -se dirigió a los Originales. Después, se giró hacia Stefan y Elena en concreto, que la miraban juzgadoramente-. Me estaba protegiendo.

***

Clara no tardó más de media hora en encontrar a Damon. Sabía a la perfección que lo primero que haría sería ahogar su furia en alcohol. En bourbon, en específico. Para aquello solo había dos lugares en los que podía estar: su mansión o el Grill. Suponiendo que no quería encontrarse ni con su hermano ni Lydia y sus amigos, descartó la mansión por completo. Solo le hizo falta ir al Grill para encontrarle en la barra, bebiendo solo como de costumbre.

Sin perder ni un segundo más, abandonó la entrada del bar y se acercó a paso acelerado al vampiro, ondeando su voluminoso vestido. Sí, no se había ni cambiado de ropa. Como Damon, que aún llevaba el traje. Se había quitado la pajarita y desabrochado los primeros botones de la camisa que llevaba en algún momento desde que se fue del baile. Después de aquello, Clara se despidió de los Mikaelson y le explicó a su hermana a dónde se dirigía, antes de irse a por su creador.

-¿Realmente crees que bebiendo te vas a olvidar lo que ha pasado? -fue como inició la pelirroja la conversación, con sus manos en su cintura una vez llegó hasta el vampiro- ¿O que al menos vas a estar menos enfadado?

Pese al aspecto desaliñado del mayor, Clara pudo notar que -desgraciadamente- todavía iba por su primer vaso de bourbon. Sería más difícil convencerle de irse a su casa de esta manera.

-Si vienes a sermonearme, puedes irte por dónde has venido, brujita -sin mirarla, le gruñó antes de beberse de un trago lo que le quedaba en el vaso.

-Bruja, en realidad -le corrigió, aunque Damon sabía perfectamente qué era-. Y no vengo a sermonearte, vengo a hablar.

-Como verás, no estoy de humor para eso ahora mismo -le dedicó una falsa sonrisa y le hizo una seña al camarero para que le rellenase el vaso.

-Y yo no tenía ganas de venir a Mystic Falls a salvarte el culo, otra vez, pero aquí estoy -la híbrida volvió a hablar, llamando la atención del mayor-. Así que escúchame y deja de actuar como un niño pequeño.

Damon hizo un ruido de afirmación, mientras le daba un sorbo a su vaso recién rellenado.

-Estoy muy hambrienta y lo que menos quería para esta noche es ver que Kol… -su voz se cortó al ver a cierto hombre lobo salir del bar con una rubia Original.

-¿No es ese uno de los amiguitos de tu hermana yéndose con Barbie Klaus? -Damon miró a la misma dirección.

Ambos se quedaron callados mientras los miraban irse. Clara no fue lo suficientemente espabilada como para escuchar de qué hablaban, pero por la mano de Peter en la cintura de Rebekah, supuso que no se trataba de una pelea.

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Cuando Clara despertó a la mañana siguiente, tan solo vestida en su ropa interior y la camisa de Damon, temió lo peor. No recordó por dos segundos el por qué se encontraba así en la cama de su mejor amigo y rezó mentalmente no haberse acostado -de nuevo- con este. Al abrir sus ojos, se encontró de frente con la espalda de dicho vampiro; le estaba abrazando. Algo alterada, soltó lentamente el abdomen de Damon y se giró hasta estar de espaldas a él.

El vestido negro que divisó encima de una silla fue el causante de que recordara los eventos de la noche anterior.

Ah, es verdad, no se habían liado... Solo habían estado hablando y se había acabado quedando dormida.

-¿Tan pronto te quieres ir? -la voz del longevo vampiro sobresaltó levemente a la híbrida. Su brazo pasó por su cintura hasta llegar a su cadera, con su otro brazo apoyaba su rostro a escasos centímetros de Clara- No tienes de qué preocuparte: no hicimos nada.

-Eh... Ya, ya lo sé -su respuesta fue rápida, al igual que sus movimientos para salir de la cama-. Es solo que tengo cosas que hacer.

La mentira que soltó sobre la marcha le permitió largarse de la habitación sin oír más comentarios por parte del vampiro. Solo escuchó su risa antes de cerrar la puerta del dormitorio e ignorar cualquier sonido que proviniese de ahí. Su camino hasta su autoproclamado dormitorio se vio interrumpido por la aparición de cierta vampira Original: Rebekah Mikaelson.

La rubia estaba vestida con la ropa que la anterior noche llevó y su pelo estaba notablemente despeinado.

-No hagas ningún comentario -le advirtió la rubia, sin echarla siquiera un rápido vistazo.

La pelirroja se encogió de hombros y la siguió hasta el salón. Allí, Peter leía desinteresadamente un libro. Él, a diferencia de la rubia, llevaba ropa nueva y, por el olor a champú y gel que Clara detectó, supuso que se había duchado recientemente. La híbrida no pudo evitar recordar cómo los vio salir del Grill.

Sí, definitivamente se habían acostado.

-No le des mucha importancia a lo que has visto, ¿eh, pelirroja? -el tono demandante de la Original asustó a la susodicha, pues no pensaba que volvería a hablar.

Rebekah había llegado a la entrada, mientras que Clara se había quedado atrás, pensando. Solo le hizo falta dar un par de pasos y ya estaba de nuevo a su lado.

-No iba a hacerlo de todas formas -se cruzó de brazos mientras se apoyaba en el marco de la puerta.

Rebekah le dio una sonrisa de autosuficiencia y abrió la puerta. Para la sorpresa de Clara, Elena estaba en el porche de los Salvatore. Su mirada viajó de Rebekah a Clara varias veces antes de que la Original se marchase triunfal. La doppelgänger parecía decepcionada, su mirada y su boca entreabierta lo decían. La morena negó para sí misma antes de entrar en la mansión.

Clara ignoró a la humana y fue hasta su habitación, donde planeaba ir en un principio. De entre la ropa que su hermana le había traído escogió para ponerse un body negro de manga larga y unos vaqueros de cintura alta. Cuando se cambió de ropa, dejó la camisa de Damon doblada encima de la cama y la ropa interior, en una bolsa. Se puso su chaqueta de cuero y sus botas antes de hacerse un pequeño moño como semirecogido. Cuando volvió al salón, Damon -ya vestido- se encontraba hablando con Elena.

-He herido tus sentimientos y... esta es tu forma de castigarme -la voz de Elena trató de comprender.

-Pues, mira, por una vez lo que he hecho no tiene nada que ver contigo -Damon le dio un trago a su vaso de bourbon-. Aunque, la verdad es que no hice nada; me pasé toda la noche con Clara.

Elena hizo una mueca de desagrado mientras que Damon seguía bebiendo, Clara tomó ese momento para hacerle notar a la morena que estaba presente.

-Solo hablamos -la híbrida se acercó al moreno y se quitó el vaso, bebiéndose de un trago lo que le quedaba-. Damon tiende a exagerar las cosas.

-Debéis saber una cosa -la humana, después del cometario de la híbrida, habló de nuevo-. Esther pretende matar a toda su familia. Ha unido a sus hijos con un hechizo, lo que le pase a un les pasará a todos.

-Pues... ¡de lujo! -el vampiro respondió- Klaus la palmará de una vez, ¡perfecto! -tanto Elena como Clara le miraron mal- ¿Por qué me miráis como si hubiese matado a un panda?

-Porque para matarlo, morirán todos -respondió brevemente Clara, cruzándose de brazos.

-Incluido Elijah y él no se lo merece -le siguió Elena, casi igual de indignada que la pelirroja.

-Me importa un pimiento Elijah.

Mientras que Damon y Elena seguían discutiendo, Clara aprovechó ese momento para marcharse de la habitación en la que estaban y mandarle un mensaje a Elijah. El Original contestó rápido: quería verla cuanto antes. Ambos acordaron en que iría a su casa.

***

Cuando Elijah le abrió la puerta y la llevó hasta el interior de la casa, no esperó encontrarse con Rebekah y Kol peleando como niños pequeños y Klaus riéndose mientras dibujaba:

-Toda la noche fuera, ¡qué escándalo!  -el moreno incordiaba a la menor, impidiéndole pasar mientras se burlaba- Espero que no fuese con ese plebeyo, ¿Matt? ¿Se llamaba así?

-Cierra ya la boca o tendrás que aprender a hablar sin dientes -Klaus se rió ante las palabras de la rubia, mientras que esta empujaba a Kol y seguía su camino.

-No he dicho nada -se encogió de hombros.

-Me aburro -el moreno se tiró en uno de los sillones que había. Clara no pudo evitar solar una risa ante el espectáculo que se deshacía en la habitación. Los tres hermanos aún no habían notado la llegada de Elijah y ella hasta entonces-. Nuestra hermanita es una ramera -las dos mujeres que había en la habitación miraron mal al vampiro-, pero al menos se divierte. Elijah tiene compañía. Yo necesito entretenerme también.

-¿Y a qué estás esperando? Sal cuando quieras -Klaus no le prestó mucha atención a su hermano menor, regalándole una sonrisa a la pelirroja, aunque no entendía por qué estaba ahí.

-¡Solo no me divierto! Acompáñame, Nik -Kol se incorporó en su asiento, mientras esperaba una respuesta por parte de su hermano. Al no recibir una, añadió:-. Me lo debes, me clavaste una daga en el corazón.

-Vale, ¿por qué no? -el híbrido se dio por vencido y se levantó de su asiento, dejando el bloc en el que dibujaba a un lado- Anoche no pude beber contigo intentando matar al amigo de Clara.

Clara miró mal de nuevo a Kol al recordar lo ocurrido. No había visto a Stiles desde aquel incidente en la fiesta, cuando pudiese, tenía que hablar con él. Para asegurarse de que no estaba aún aterrorizado por lo ocurrido. Kol, Klaus y Rebekah salieron de la habitación algo después de aquella conversación, dejando a Elijah y a Clara solos.

-¿Qué, exactamente, es lo que sabes? -el Original le preguntó cuando estuvo seguro de que sus hermanos no se molestarían en escucharles.

-No es mucho. Elena solo me ha dicho que Esther hizo un hechizo para uniros a los cinco, utilizó su sangre y por eso quería hablar con ella -le respondió sinceramente y el mayor se quedó con una expresión pensativa-. Elena parecía arrepentida, quiere que Klaus muera, pero no quiere mataros a todos en el proceso. Si hablas con ella puedes sacarle más información.

El vampiro trajeado asintió.

-Gracias por contármelo, Clara -le agradeció-, pero no puedo interrogar a Elena y vigilar que nada les pase a mis hermanos al mismo tiempo.

-Elena no me va a contar más, estamos constantemente rodeadas por los Salvatore, pero a ti sí -le intentó convencer. Elijah no podía morir, mucho menos a manos de su propia madre-. Yo puedo estar con Klaus y Kol, te llamaré si pasa algo -el Original parecía indeciso-. Puedes obligarme a que lo haga si no me crees, no estoy en verbena.

El proceso de convencer al longevo vampiro no fue muy largo, pues él confiaba en ella. Clara se autoconvenció de que estaba haciendo lo correcto, de que no era justo matarlos a todos por uno y de que, entonces, estaba bien ir en contra de sus amigos.

Bueno, de Damon.

La mirada desaprobatoria con la que la miraría si se enterase de con quién se había aliado era algo que no le gustaba, por lo que decidió no contarle nada y alcanzar a los dos Originales antes de que estos cruzaran la puerta de entrada.

-Espero que no os importe que me una a vosotros -su voz sorprendió a ambos hermanos.

Uno la miró con una sonrisa y otro con una mueca. Clara predijo que este último estaría especialmente hostil con ella.

Oh, ¿así que está bien ir mordiendo a desconocidos, pero no que te rompan el cuello por ello?

-Pensé que íbamos a pasar el tiempo solos, Nik -Kol miró de arriba abajo a Clara, que alzó las cejas en respuesta, antes de girarse a mirar a su hermano-. No sabía que la habías invitado.

-No lo hice, pero Clara siempre es bienvenida a unirse a nosotros si quiere -el híbrido le respondió a su hermano, esperando que su respuesta fuera suficiente para callarlo-. Vamos.

Con eso, el trío salió de la mansión y se acercó a uno de los coches que había aparcados. Klaus se sentó en el asiento del piloto; Kol, en el del copiloto y Clara, atrás. El principio del viaje fue silencioso. Y tenso. Demasiado, Kol no paraba de mirarla fijamente desde el retrovisor.

Aún no había olvidado lo del baile.

Clara le devolvió la mirada al vampiro, con las cejas alzadas. Entonces, Kol le sonrió. Klaus, al notar la batalla de miradas que su hermano y la híbrida tenían, decidió intervenir:

-¿Qué, te aburriste de Elijah y decidiste unirte a nosotros?

-Más bien, me aburrí de seguir los planes de Damon -la pelirroja suspiró-. Me merezco un día libre.

En menos de un pestañeo, los tres ya se encontraban dentro del Grill. En la barra, Clara divisó a su antiguo profesor de historia junto a una mujer. Por la forma discreta con la que hablaban y por lo que escuchó, Clara entendió que era algo relacionado con lo sobrenatural. Los tres recién llegados caminaron hasta la barra, hasta llegar justo al lado de Alaric y la mujer.

-Por favor -la pareja se alarmó al escuchar su voz-, no culpemos a la familia nueva en el pueblo porque haya un asesino en serie -fue en ese entonces cuando Alaric notó la presencia de Clara junto a ellos. Él la miró sorprendido, pero no dijo nada al verla gesticular que luego se lo explicaría-. No molesto más, solo hemos venido a airearnos, ¿a que sí, Kol?

Este respondió con una afirmativa, sus ojos clavados en una nueva presa: la acompañante de Alaric. Después del espeluznante encuentro, la pareja se marchó al billar más alejado de ellos.

-Ni se te ocurra -Clara le advirtió a Kol, alzando un dedo en su dirección, mientras que Klaus pedía bebidas para los tres.

-¿Ocurrirme el qué? -se hizo el inocente, a modo de burla.

-La has mirado igual que a Stiles el otro día -explicó la pelirroja, aun sabiendo que él la vacilaba-; no hagas nada.

-He venido a divertirme, cariño -el vampiro se levantó de su asiento y caminó hasta quedarse entre las piernas de Clara-. Si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta.

-Puedes elegir a cualquier otra persona del bar -la híbrida hizo una breve pausa, mirando fijamente los ojos del vampiro. Él trataba de intimidarla, a escasos centímetros de su rostro-, atacándola a ella solo vas a conseguir que vayan a por ti.

-¿Crees que no me puedo defender solo? -la arrogancia sobresalía de su boca.

-Viendo lo fácil de derribar que fuiste anoche, no -se encogió de hombros, tentando a la suerte.

-Mira -el Original la agarró de la barbilla algo bruscamente e, iba a continuar hablando, pero Klaus le interrumpió.

-Me voy dos segundos y ya estáis a punto de romperos el cuello -el rubio dejó las bebidas en la barra-. ¿Podéis dejar de comportaros como críos?

La pelirroja se cruzó de brazos y frunció el ceño. Milagrosamente, Kol no hizo un comentario sobre aquello.

Chapter Text

Después de la intervención de Klaus y de terminarse su bebida, Clara se alejó del par de hermanos; necesitaba un respiro de las miradas asesinas de Kol. Y de las intrigadas de Klaus. Aún este no le había preguntado el porqué de que los hubiese acompañado, al menos no directamente, pero parecía estar intentando resolver el enigma con pequeños comentarios. Obviamente, Clara no iba a soltar nada estando en el mismo local que Alaric.

Ya estaba llamando la atención lo suficiente haciendo de niñera, no quería que sus amigos y conocidos se hiciesen ideas erróneas. O acertadas. ¿De qué parte estaban ellos? ¿Qué pretendían hacer? ¿Cuál era el plan? ¿Por qué solo se enteraba de lo que ocurría cuando la necesitaban? ¿Confiaban en ella? ¿Confiaba en ellos?

Aquellas interrogantes atravesaron la mente de Clara mientras se refrescaba la cara en el servicio del Grill. Soltó un suspiro y deshizo el moño que se había hecho horas antes. Se peinó el cabello con los dedos, antes de decidir volver a hacerse un moño.

Su pelo parecía más un nido de pájaros peludo que pelo.

Al salir del servicio, su cuerpo colisionó con otro. Cuando alzó la mirada, descubrió con quién se había chocado: Kol. Justo con quién quería estar, yuju…

-Sabes que es el baño de chicas, ¿no? -fue lo primero que le dijo al vampiro, tras reconocer su rostro. Clara dio un paso atrás, para crear el espacio debido entre ambos, mas poco se pudo mover. La puerta de dicho cuarto estaba a menos de un paso de ella. Kol no hizo ningún amago de alejarse, mantuvo la corta distancia entre ambos acercándose lo poco que ella se había alejado- ¿Qué quieres?

-Tengo hambre -la estúpida respuesta del moreno causó unas crecientes ganas de contestarle mal en Clara, que se disiparon al él seguir hablando-.  Y ya que parece que no te gustan las víctimas que elijo, te vienes conmigo.

Sin nada más que decir, Kol arrastró de la muñeca a Clara por todo el bar hasta llegar a un rincón desolado de este. Klaus les lanzó una mirada interrogante, que Clara respondió encogiéndose de hombros indiferentemente. Iba a cenar, no le importaba mucho con quién lo hacía. Pero sí de quién.

-Tienes que ser discreto -cuando pararon de andar, la híbrida le pidió al vampiro Original, mientras que observaban la multitud del bar-. Espera en el callejón de al lado a que te traiga a nuestra cena.

-¿Nuestra? -Kol alzó las cejas- Quiero ver a quién eliges, no me voy a quedar esperando afuera mientras tú haces la parte más interesante de la caza.

La pelirroja no puedo evitar rodar los ojos.

-¿Esperabas que me quedase mirándote comer? Yo también tengo hambre -se cruzó de brazos, totalmente indignada de que el vampiro que solo le había complicado la vida en estos dos días pensase que no iba a probar ni un poquito de sangre aquella noche-. Si te ven salir con un humano, van a saber lo que planeas y te van a ver como blanco fácil. Es mejor que salgas solo y me esperes.

-¿Cómo un blanco fácil? Tengo mil años, por favor -con su mirada interrogó a la menor- Sabía que no venías con nosotros para pasar la tarde porque te caemos bien, pero ¿para esto? ¿Elijah te ha mandado venir a hacer de niñera?

-Vale, chico mayor, tienes mil años, pero, ¿cuántos de esos diez siglos te los has pasado en un ataúd? -Clara alzó las cejas y se ganó una mirada oscura por parte de Kol- No digo que no puedas con ellos, solo que tal vez no cuentes con el factor sorpresa y eso derive en tú perdiendo.

-¿Qué sabes?

Clara sintió la mirada de Alaric en ella, no muy lejos de ambos. Por eso, no contestó y le echó una ojeada a la multitud del bar.

-¿Quién, sin contar la chica que iba con Alaric, te llama la atención? -el vampiro no respondió mientras escaneaba el bar- ¿Ese de ahí? -con la mirada señaló a un joven pidiendo algo en la barra.

-No, muy borracho -Clara notó entonces como se tambaleaba.

-¿Y esa? -esta vez se refirió a una chica que jugaba en un billar cercano.

-Muy acompañada -señaló a las tres personas que jugaban con ella.

-Eres muy tiquismiquis, ¿eh? -comentó Clara, rodando los ojos- Bien, elige tú -Kol no tardó ni dos segundos en apuntar a su presa predilecta: una chica que salía del Grill con el teléfono en la mano. Perfecto-. Venga, vamos.

Ambos salieron del bar y siguieron a la chica, que caminó hasta estar algo alejada de la entrada. Ya era de noche y no había mucha gente rondando por los alrededores, era un buen momento para cazar. Antes de que la chica consiguiera responder al teléfono, Clara ya la había agarrado del cuello y la había estampado contra la pared del callejón. El móvil se escapó de entre sus dedos y se estrelló contra el suelo, rompiéndose un poco la pantalla. La híbrida entonces le dio un pisotón, acabando con el molesto tono de la llamada, destruyendo el teléfono. Sus ojos cambiaron y sus colmillos salieron, cuando Kol se acercó a ella a paso lento.

-Eres rápida, pero no muy discreta -le comentó con sorpresa, antes de obligar a la chica a mantener la boca cerrada y quedarse quieta. Esta tenía una mirada aterrorizada.

-Luego me deshago de los cuerpos, mi compulsión no funciona muy bien que digamos -soltó el cuello de la chica con desdén-. Suelo beber de bolsas, es menos complicado.

Kol asintió, sin darle mucha importancia. Aunque no entendía muy bien por qué le daba igual matar a desconocidos, pero le importaba que él bebiese de sus conocidos o amigos de estos. Simplemente, no tenía mucha lógica.

-Pensé que no querrías hacer daño a nadie -expresó su confusión el Original, mientras le apartaba el cabello del cuello a la humana.

-No la conozco, así que da igual -su voz parecía casi monótona cuando dijo aquellas palabras. Kol puso una mueca de reflexión, antes de sonreír pícaramente-. ¿Qué? -la híbrida cogió el brazo de la chica, mientras miraba a Kol sin entender el porqué de su sonrisa.

-Nada -sin más dilación, clavó sus colmillos en el cuello de la joven.

***

Después de acabar con la chica en el callejón, Clara teletransportó su cuerpo al bosque y tranquilamente entraron de nuevo en el bar. Ahí dentro, Klaus ya no estaba en la barra, como antes. Ni en ninguna parte del bar. Clara y Kol buscaron rápidamente con la mirada al rubio, sin éxito.

-Busca fuera, yo voy a preguntar al cazador y la humana -Kol rápidamente desapareció entre la multitud.

Clara dio un suspiro y giró sobre sus talones, caminando hacia la salida del Grill. Ya fuera, divisó al Original charlando con cierta rubia en un banco de la acera de enfrente. Clara cruzó la calle extrañada, ¿por qué estaba Caroline hablando con Klaus? Algo sobre ello le olía mal.

-Klaus -la pelirroja llamó su atención, haciendo que la conversación que los dos rubios estaban teniendo acabase-, no estabas dentro.

Caroline miró a Clara y le dio una sonrisa cómplice antes de volverse al Grill, con una despedida corta. ¿Qué tramaba su mejor amiga?

-Tú tampoco -Klaus le contestó, alzando las cejas y encogiéndose de hombros.

-Kol tenía hambre, me obligó a que le acompañase -la pelirroja se sentó a su lado-. ¿Qué haces aquí?

-Cuando os fuisteis sin decir nada salí a buscaros, Caroline apareció más tarde -cuando vio que Clara le miraba curiosa, añadió burlonamente:-. Tranquila, no hace falta que te pongas celosa, me preguntaba por ti.

-No estoy celosa, Klaus -la híbrida negó riéndose, como si aquello fuera un chiste.

-¿Qué? Tengo entendido que ya has caído bajo mis encantos -el rubio se hizo el inocente mientras le regalaba una sonrisa orgullosa. Maldito Elijah-. Entre hermanos esas cosas se cuen…

El híbrido Original paró de hablar y se tocó el pecho, con una mueca de dolor. ¿Estaba teniendo un ataque al corazón? ¿Los vampiros podían tener eso? Clara no se permitió hacerse más preguntas estúpidas y se lanzó a su rescate. Tocó la mano que Klaus tenía sobre el pecho y la imagen de Kol disecado apareció en su mente.

-Es Kol.

Juntos se levantaron del banco y corrieron hasta el callejón en el que minutos antes Clara había devorado a una humana. Klaus le arrancó a Kol la daga del corazón y Clara noqueó a Alaric, golpeándolo contra la pared. Stefan se abalanzó contra los dos y Klaus se deshizo de él con un empujón.

-Tendría que haberte matado hace meses -el Original le dijo a Damon, a quien Clara acababa de notar.

Damon, por otro lado, no la miraba a ella. Tenía la vista fijada en Klaus.

-Hazlo -el vampiro se atrevió a responder-, pero eso no impedirá que Esther te mate.

-¿Qué has dicho de mi madre? -el rubio se acercó lentamente al moreno.

-¿No sabes que soy colega de tu mami? ¿Clara no te lo ha contado? -se burló Damon, echándole una breve mirada a su mejor amiga, sin entender por qué le estaba ayudando- Tenemos mucho en común, te odia tanto como yo.

Justo cuando Klaus se iba a lanzar contra Damon, Elijah apareció:

-Basta -los tres se giraron par ver al vampiro trajeado desde las escaleras del callejón-, aún le necesitamos -su mirada después pasó de Klaus a Clara-. Gracias, Clara.

La susodicha le asintió en respuesta, ganándose la mirada iracunda de Damon. Él no entendía nada de lo que estaba ocurriendo, no entendía por qué su mejor amiga estaba de parte de los Mikaelson, de Klaus. Este, por otro lado, supuso que Elijah era la razón por la que ella los había acompañado.

-¿Qué ha hecho madre? -el híbrido le preguntó a su hermano, mientras este se bajaba las escaleras y se acercaba.

-Dime donde están las brujas o mi hermana matará a Elena ahora mismo -el Original recién llegado ignoró la pregunta de su hermano y amenazó a Damon. Clara le miró sorprendida, no le había contado nada de eso.

-Nos diste hasta más de las nueve -Damon se quejó, mirando el reloj de la torre del pueblo.

-Seguro que a Rebekah le encantará intervenir antes.

Damon, entonces, les reveló el paradero de Esther y Finn. Klaus, Kol y Elijah desaparecieron poco después de aquello, dejando a Clara con los Salvatore y Alaric, inconsciente. La pelirroja contempló las minúsculas posibilidades que tenía de huir sin que Damon le pidiese respuestas, y, para cuando ya había formulado un rápido plan de escape, el vampiro ya estaba pidiéndolas.

-Clara, ¿qué hacías con ellos?

-Lo que me parecía correcto -la pelirroja se removió incómoda-. No podéis matar a todos por Klaus.

-Es la única manera que teníamos de hacerlo, Clara -Damon dio un par de pasos hacia la híbrida.

-Pues no me gusta -se cruzó de brazos-. Si tanta molestia os parece Klaus, ¿por qué no habéis intentado hacer un trato con él?

-Con él no se puede negociar -el moreno siguió dándole largas.

-Tampoco es como si lo hubieras intentado.

***

Era a principios de la siguiente semana cuando Clara empezó a notar que algo no estaba bien.

No consiguió descifrar qué era cuando se despertó de un confuso sueño. Tampoco cuando tuvo tiempo para pensar sobre ello en la ducha. Ni cuando su hermana le admitió tener la misma sensación. Pero, ahora que tenía a Scott, Stiles y Allison reunidos, supo que tenía que ver con ellos:

-Vaya, vaya, vaya, ¡fijaos quiénes son los locos ahora! -fue lo primero que Clara le escuchó a Lydia decir.

-No estamos locos -su mejor amiga negó.

-¿Alucinaciones? ¿Sueños raros? ¿Todo después de hacer un ritual? -Clara apareció detrás del grupo, metiéndose en la conversación con sorna- Sí, seguro que no es nada.

-La cosa es que morimos y volvimos a la vida, eso tiene que tener efectos secundarios -trató de razonar Scott, mientras que Clara caminaba hasta su hermana.

-Yo morí y reviví y estoy perfectamente -Clara le rebatió, a lo que Lydia le asintió dándole la razón.

-Bebes sangre, eso tiene que contar como efecto secundario -Stiles le respondió-. Vigilémonos mutuamente, ¿vale?

Las dos pelirrojas se encogieron de hombros y todos se dispersaron para llegar a sus respectivas clases. Clara, junto con Scott y Stiles, se dirigió al aula de historia. Se sentó delante de una chica que no recordaba que estuviese en la clase, al lado de Scott. Al solo juntarse con los amigos de su hermana, cosas como esta eran comunes. Entonces el nuevo profesor se presentó:

-Buenos días a todos -los alumnos dejaron de charlar entre sí y prestaron atención al nuevo profesor-, soy el señor Yukimura. Voy a relevar a vuestra profesora de historia. Mi familia y yo nos mudamos a aquí hace tres semanas, estoy seguro que a estas alturas todos conocéis a mi hija, Kira -después de eso, hizo una breve pausa en la que Clara aprovechó para intentar rebuscar en su mente algún recuerdo de una alumna nueva, pero estaba totalmente en blanco. Tampoco es como que conociese a más gente a parte de las animadoras, el grupo de amigos de su hermana y algunos de sus compañeros-. O puede que no, ya que hasta ahora no ha mencionado a nadie del instituto, ni traído a casa a ninguna amiga.

Clara escuchó a la chica que estaba detrás de ella soltar un suspiro, le siguió el ruido de su cabeza estrellándose contra el pupitre. Oh, ella debería de ser Kira, claro.

Después de eso, el profesor siguió hablando y la clase continuó con un trascurso normal. Cuando terminó la hora, Clara sintió su teléfono vibrar en su bolsillo. Lo sacó de esté y vio que era un mensaje de Elena:

“Me puedes hacer un favor? Es importante, llámame cuando puedas porfa”

La híbrida, sin entender mucho, caminó hasta el baño más cercano para llamar a la morena. Con Elena no se había enfadado, pero sí con los Salvatore, por lo que se sorprendió de que ella le llamara. Clara se había imaginado mil escenarios en los que los Salvatore la ponían en su contra, pero Elena era su amiga desde que eran pequeñas. No era tonta.

-¿Elena? ¿Qué pasa? -fue lo primero que dijo nada más Elena responderle la llamada.

-Es sobre Jeremy… -la morena comenzó- Necesito que se aleje de Mystic Falls, es demasiado peligroso para él seguir aquí -Clara escuchó a su crush suspirar-. Al principio pensaba mandarle a casa de unos amigos en Denver, pero temo que los problemas de aquí le sigan hasta allí y ya no tenga quién defenderle. ¿Podría quedarse contigo por un tiempo, hasta que las cosas se calmen?

Clara se quedó unos segundos en silencio. No es que no quisiese ayudarla, sino que no sabía si obligar a su madre funcionaría, solía no hacerlo muy bien. Pero podía esforzarse y, tal vez, funcionase. O, simplemente, podía preguntarle y esperar que accediese sin tener que usar la compulsión.

-Está bien -finalmente respondió-, mándalo cuando quieras. Hay espacio de sobra, ya lo sabes.

Chapter Text

Clara estaba sentada junto los amigos de su hermana en el patio, bebiendo su totalmente real zumo de arándanos, cuando estos volvieron a hablar sobre las cosas raras que les estaban ocurriendo a Allison, Scott y Stiles:

-¿Qué le pasa a una persona que tiene una experiencia cercana a la muerte y sale de ella teniendo visiones?

-Y es incapaz de saber qué es real y o no.

-Y le persiguen apariciones de parientes muertos.

-Están todos encerrados porque están locos -Isaac, muy amablemente, respondió a las preguntas que los tres afectados hacían, causando que Stiles rodase los ojos con Clara.

-¡Ja! -Stiles se rio sarcásticamente- Puedes intentar ser útil, por favor.

-He pasado mi infancia encerrado en un congelador, así que ser útil es algo nuevo para mí.

Clara observó confundida al hombre lobo rubio. No sabía mucho de él.

-Venga, tío, ¿sigues explotando eso? -el humano se burló, ganándose una mala mirada por parte de Clara. El abuso no era motivo de burla.

-Sí, sigo explotando eso.

Interrumpiendo su pelea matrimonial, la amable Kira se acercó al grupo de adolescentes.

-Hola -la morena recién llegada llamó la atención de todos-, lo siento, no he podido evitar oír vuestra conversación. Y… la verdad es que… -la chica tímidamente miró a Scott. Uh, crush- creo que puedo saber de qué habláis -Stiles, que estaba al lado de Clara, movió la cabeza para ver a Kira; tapándole la vista a la pelirroja, que tuvo que hacer lo mismo que él para poder verla. El resto del grupo también parecía sorprendido, pero no lo mostraron tanto como Stiles-. Hay una palabra tibetana para ello, se dice “bardo”. Literalmente significa “estado intermedio”, el estado entre la vida y la muerte.

-¿Y cómo dices que te llamas? -Lydia, siendo Lydia, le preguntó mandándole una de sus sonrisas.

-Kira -Scott pronunció, causando que los demás le mirasen sorprendidos, menos Clara-. Está en nuestra clase de historia.

-Sí -Clara afirmó, asintiendo. La recién llegada les sonrió a los dos que la habían reconocido.

-¿Nos estás hablando del bardo en el budismo tibetano o en el indio? -Lydia volvió al tema.

-De cualquiera supongo -Kira se encogió de hombros-, pero todas las cosas que acabáis de decir, todo eso, sucede en el bardo -se sentó al lado de Stiles-. Hay estados en los que se puede tener alucinaciones, algunas se ven, otras solo se oyen, y puede ser visitado por deidades pacíficas o coléricas.

-¿Deidades coléricas? -preguntó Isaac.

-¿Qué es eso? -le siguió Clara.

-Como demonios -la chica sonrió, pero el tema era demasiado espeluznante como para que alguno de ellos se sintiese más seguro con la información recién recolectada.

-Demonios -Stiles asintió-, ¿por qué no?

-Espera, si hay diferentes estados, ¿cuál es el último?

-La muerte -se encogió de hombros Kira-, te mueres.

***

-¡Hola, Jeremy! ¡Cuánto tiempo! -la voz de la madre de Clara inundó el salón aún estando en la entrada. La híbrida no se molestó en preocuparse por si la compulsión no había funcionado; no la había necesitado. Su madre había accedido al tragarse la mentirijilla que Clara le había contado el día anterior. Era, sin duda, un suceso realmente extraño- Venga, pasa. Clara está en el salón, ella te enseñará la habitación en la que estarás -después de eso, Clara escuchó cómo el hermano de Elena entraba en la vivienda, arrastrando unas pesadas maletas-. Yo me tengo que ir a hacer unos recados, así que luego nos vemos. ¡Clara! ¡Me voy ya al súper, ¿quieres algo?!

La pelirroja apartó la vista del libro que estaba leyendo, le regaló una sonrisa al recién llegado y le gritó de vuelta a su madre:

-¡¿Puedes traer palomitas?! ¡Y manzanilla, se nos ha acabado para hacer el té que me traje!

-¡Vale! ¡Adiós a los dos! ¡Sed buenos!

Después de aquello, se escuchó el pequeño portazo que la madre hizo al marcharse del hogar. Clara le puso su marcapáginas favorito al grimorio que estaba leyendo, aún seguía con sus estudios brujiles, y lo dejó en la mesa de café que tenía enfrente. Se levantó del sofá, cogió una de las maletas del humano y le guio hasta la habitación de invitados, el cuarto que le pertenecería por un periodo indefinido de tiempo. La tarde pasada, Clara se aseguró de que el cuarto estuviera limpio y ordenado para cuando llegara Jeremy, además de que estuvo ensayando mentalmente cómo le pediría a su madre que dejara a este hospedarse en su casa.

Todo para que luego la madre accediera rápido.

A pesar de Clara no haber usado la compulsión en ella, sentía que tenía que ver en algo con esta. Tal vez podría ser por la vez que Damon la obligó a permitir que Clara hiciese viajes espontáneos o por la vez en la que Klaus la hizo creer que ella le había dejado ir a Mystic Falls. Fuese la respuesta que fuese, no podía estar más contenta. No había tenido que intentar -muy fallidamente- utilizar la compulsión con ella; estaba satisfecha.

-Te dejo para que te acomodes -le dijo al invitado-. Si quieres algo, estoy en la habitación de enfrente. La nevera la puedes atracar cuando quieras.

Jeremy asintió en respuesta, algo cohibido, y Clara aprovechó ese momento para desaparecer al salón. Volvió a coger su grimorio, pero, esta vez, se dirigió a su habitación. En esta, se sentó en la silla de su escritorio y continuó leyendo la entrada por la que antes se había quedado. Además de buscar y aprender hechizos que le servían y facilitaban la vida diaria, Clara había decidido buscar información sobre el Nemeton y el “bardo”, lo que Kira había mencionado al mediodía. Del primero no encontró nada, del último solo cosas relacionadas. También, leyó las consecuencias que tenían algunos rituales similares al que Allison, Stiles y Scott hicieron. Todo lo que le parecía interesante y de ayuda lo recopiló a modo de notas en un cuaderno o le ponía un post-it. Después, pensaba pasarlo a un montón de folios, ya ordenado y escrito con un lenguaje más claro para los no-brujos. Cuando se terminó de leer todos los apartados que hablaban sobre lo que estaba buscando, ni se molestó en mirar el resto de los grimorios que tenía y empezó a pasar el gurruño de información que había creado a unos folios. El grimorio que había escogido era el único que contenía lo que necesitaba. Todos estaban ordenados por el tipo de hechizos que contenían en su estantería y este, en especial, era el único que hablaba de rituales en los que los participantes debían morir y, en algunos casos, revivir. Así que estaba segura de que había encontrado todo lo que podía sobre el tema, porque no tenía ninguno que hablase del Nemeton. Clara comenzó a escribir:

En la mayoría de los rituales y hechizos similares al que hicisteis que he encontrado, no se necesita tener magia, sino una conexión con el “Otro Lado”. Es decir, se necesita estar entre la muerte y la vida. En la muerte, para que los del Otro Lado te den lo que desees (en este caso, información; también puede ser fuerza, poder o, incluso, que uno de ellos entre en tu cuerpo temporalmente) y, en la vida, para que los vivos te “arrastren” de vuelta. El Otro Lado es una dimensión sobrenatural, invisible para los vivos, en la que residen los espíritus de seres sobrenaturales muertos que no han alcanzado la paz. Para contactar con estos se pueden hacer este tipo de hechizos y rituales, con o sin magia; o visitar un lugar importante para un aquelarre (un sitio donde muchos miembros fueron masacrados, un lugar sagrado para ellos…).

Los efectos secundarios que los hechizos y rituales pueden tener son, en resumidas cuentas, quedarte atrancado en la mitad. Como si hubiese una línea que dividiese al Otro Lado de este y vosotros tres estuvieseis en el medio. La parte de vosotros que está todavía en el Otro Lado os asusta y es por eso por lo que estáis teniendo problemas: vuestra mente está confusa y no sabe dónde está. Esto también podría estar siendo causado por el hecho de que despertasteis una fuerza sobrenatural que ni aparece en mis grimorios.

Clara tuvo la tentación de añadir algún otro comentario, pero se resistió. Después de eso, esquematizó todos los conjuros similares que encontró y habló brevemente de los seres que se solían aprovechar de personas que hacían ente tipo de cosas.

***

No eran más de las cinco de la tarde cuando Jeremy le pidió a Clara que le acompañase a dar una vuelta. Clara pretendía pasar lo que le quedaba de tarde viendo la tele y comiendo palomitas, pero supuso que sería una mejor idea acompañar a Jeremy por el pueblo que dejarle solo. También, pensó que después del viaje él solo tendría ganas de comer y dormir, pero no fue así.

Qué desgracia.

Clara se cambió el cómodo chándal que antes llevaba puesto y se puso un vestido ajustado negro, unas medias de rejilla y sus botines negros. Deshizo el moño que se había hecho para estar por casa, desenredó su pelo y se hizo una pequeña trenza de corona con los mechones más cercanos a su rostro, dejándose el resto del pelo suelto. Cuando se terminó de preparar, metió en un bolso su móvil, sus llaves y algo de dinero. Bajó con su supervelocidad hasta la entrada donde el menor de los Gilbert le esperaba.

-Vamos -llamó su atención antes de salir por la puerta. Caminaron hasta llegar a la acera fuera de la casa y entonces preguntó:-. ¿Qué te gustaría hacer?

Jeremy pareció pensarse la respuesta durante unos largos segundos. Eso o no la había escuchado bien. Clara supuso que fue lo primero, ya que el chico habló (o, más bien, balbuceó) sobre un sitio de béisbol que había visto mientras estaba de camino. La pelirroja se encogió de hombros y ambos se subieron al Volkswagen Beetle blanco que Clara tanto había extrañado. Siguiendo las dudosas instrucciones del humano, llegaron al barrio en el que Jeremy recordaba haber visto lo del béisbol y, después de darle dos vueltas, encontraron dicho lugar. Clara aparcó el coche en el aparcamiento del sitio y los dos juntos entraron al edificio. Ya dentro, Jeremy alquiló el equipamiento de béisbol para practicar un rato su bateo.

Mientras Jeremy se frustraba por su falta de habilidades, Clara se divirtió viéndolo sufrir. Después de quedarse un tiempo de pie al lado de la verja que daba a Jeremy, decidió sentarse en un banco cercano. Esta no era la manera en la que la híbrida esperaba pasar la tarde, pero tampoco podía quejarse; la torpeza del humano era realmente tronchante. Tanto era así que decidió mandarle un vídeo a Elena para que viese que Jeremy estaba perfectamente.

La razón por la que había mandado a su hermano lejos de Mystic Falls era porque Tyler, que seguía a Klaus cual cachorrito al haberse transformado en híbrido, le había puesto en peligro y quería llevarle a un lugar seguro. Debido a que su primo no podía controlar el seguir las órdenes de Klaus, decidió marcharse hasta conseguir romper lo que les “unía”, por eso no respondía ni los mensajes ni las llamadas de Clara. La híbrida se sintió mal al no haberse dado cuenta de que estaba mal, pero, por lo que Caroline le había comentado, Tyler prefería no hablar con nadie hasta llegar a su meta.

Cuando Clara alzó la vista del suelo, ya no más estando absorta en sus pensamientos, sintió una presencia a su lado. Giró su cabeza a un lado y solo pudo vocalizar:

-Kol -el moreno le mostró una de sus diabólicas sonrisas mientras la pelirroja trataba de formular algo coherente, balbuceando monosílabos-. ¿Qué…? Tú… ¿No…? -tras unos segundos de estupidez, consiguió salir de su sorpresa- ¿Qué se supone que estás haciendo aquí?

-¿Sabes? No creo que Jeremy sirva de bateador, ha fallado diez de quince -el susodicho ignoró lo que Clara le acababa de preguntar e hizo una mueca al decir lo último-. Podría ayudarle a mejorar.

-¡Kol! Dime qué estás haciendo aquí -la híbrida insistió.

-Pasar el rato, me gusta el béisbol -la mirada de odio e incredibilidad que Clara le dio hizo que continuara-. Bueno, en realidad me gustan más los bates, sobre todo los de madera. Hace mucho que no juego al beísb…

La híbrida, cansada de que le cambiase de tema, le conjuró una aneurisma que causó que dejase de hablar repentinamente. El Original se llevó las manos a la cabeza, con una expresión de dolor marcada en su rostro, y Clara paró en ese entonces. Kol miró de mala manera a Clara, sus oscuros ojos clavándose como dagas en los mieles de la menor.

-Klaus me ha mandado a vigilar a Jeremy -explicó brevemente y, al Clara alzar las cejas, interrogante, añadió-, para asegurarse de que la bruja Bennett hace el hechizo para separarnos.

Clara asintió, girando la cabeza hacia otra cosa que no fuera los penetrantes ojos de Kol. Claro, porque era más fácil obligar a Bonnie a hacer el hechizo en vez de pedírselo a ella. La pelirroja se levantó de su asiento y se cruzó de brazos.

-Bueno, ya has visto a Jeremy. Puedes vigilarle cualquier otro día en el que no tengas fines asesinos -le habló con desdén al vampiro, caminado hacia la verja.

-Eh, no te pongas borde conmigo porque Klaus no haya pensado en ti para el hechizo -Kol se levantó también, siguiéndola-. No estabas en Mystic Falls, le venía mejor Bonnie.

Clara volvió a asentir, esta vez sin mirarle, viendo a Jeremy batear las últimas bolas que le quedaban. Kol se posicionó a su lado, metiendo las manos en los bolsillos de la chaqueta negra que llevaba. El viento del atardecer hizo tiritar a la pelirroja.

-Me volverás a ver por aquí, pronto -el vampiro avisó, mientras se quitaba la chaqueta-. Y toma -le puso la chaqueta sobre los hombros, sorprendiéndola-, no vaya a ser que te resfríes, cariño.

Antes de que ella pudiese decir nada, él ya se había marchado.

Chapter Text

-Creo que te saldría más rentable contratar a un instructor.

De nuevo, Clara y Jeremy se encontraban en el sitio de béisbol. El humano ya había recogido el equipamiento y ahora se encontraban caminando hasta un cubículo libre para batear. Por enésima vez, Clara había bromeado sobre su falta de facultades y, también por enésima vez, Jeremy se defendió:

-¿Qué? Tampoco soy tan malo -el humano se paró en la puerta del cubículo en el que se puso la anterior vez. Clara se rió y él volvió a hablar, rascándose la nuca-. Bueno, tal vez un poco…

Clara negó con la cabeza y le dejó ponerse a lo suyo sin hacer ningún comentario más. Jeremy se preparaba para comenzar a batear, cuando Clara sintió la molesta presencia de Kol a su lado, otra vez.

¿A caso este maldito vampiro Original no tenía nada mejor que hacer que molestarla? Era peor que una garrapata, siempre cerca.

-¿No crees que es un poco raro que te pases las tardes viendo cómo un adolescente batea patosamente? -sin mirarle, la pelirroja comenzó a hablar, decidida a molestarle hasta que se fuera- Es decir, tienes mil años y él, dieciséis. ¿No eres un poquito mayor para estar acosándole?

-Tú también le estás mirando -Kol se encogió de hombros, siguiéndole el juego a la menor.

-Pero yo también tengo dieciséis -finalmente, Clara miró a Kol, cuyo rostro se mostraba indiferente- y le conozco, por lo que yo no soy la acosadora.

Después de su corto intercambio de palabras, la híbrida volvió a sentarse en el banco del otro día, cruzándose de piernas. El Original la siguió poco después, soltando un suspiro al sentarse.

-¿Por qué sigues haciendo de niñera? -este alzó las manos, como si aquella pregunta fuese un complicado enigma que resolver- Jeremy no parece necesitar tu ayuda -Kol señaló a dicho humano, que de nuevo fallaba otra bola, soltando una pequeña sonrisa pícara.

-Para alejarle de peligros como tú -Clara entrecerró los ojos y le señaló, causando que Kol fingiera sorpresa poniéndose una mano sobre el pecho, con incredibilidad. Clara rodó los ojos antes de volver a abrir la boca-. Bien, ¿qué es lo que quieres de mí?

-Por fin nos entendemos, cariño -una sonrisa triunfal se plasmó en el rostro del moreno-. Me aburro y sé que tú en el fondo también, así que acompáñame -se levantó del banco y le ofreció la mano a la chica, que pareció dudar-. No querrás que me aburra, ¿no?

Clara volvió a rodar los ojos antes de coger su mano y levantarse. Cómo no, tenía que insinuar que se comería a alguien. Le miró mal por unos segundos antes de caminar hasta la verja que daba a Jeremy.

-¡Jeremy! -llamó su atención, haciendo que este dejara de batear y se girase a ella- Me he encontrado con un amigo -señaló a Kol, quien saludó con la mano al humano, mostrándose lo más “amable” que podía-, vamos a ir a dar una vuelta. Cuando quieras que te recoja, dame un toque y vengo.

El adolescente le asintió y miró extrañado a Kol. ¿Este no era el chico que estaba con ella el otro día, el que le dio la chaqueta? Jeremy ignoró sus pensamientos y siguió con lo suyo, dejando que la pelirroja y el moreno se marchasen.

***

Lydia

Fiesta de Halloween de luz negra en el Loft de Derek

Te apuntas?? Hay que llevar un disfraz que tenga algo blanco

Hay en casa, Allison va a venir a prepararse conmigo

No había pasado más de hora y media desde que Clara y Kol habían salido y habían llegado a un bar de las afueras para que Kol disfrutase de un aperitivo, cuando la pelirroja recibió unos mensajes de su hermana. Kol alejó sus colmillos del cuello de su víctima y miró a Clara mientras dejaba caer el cuerpo al suelo, con desdén.

-¿Hoy no te apuntas? -el vampiro despiadado se limpió los labios con una servilleta.

Clara

Vale

Voy a preguntarle a Jeremy si le apetece

Te importa si llevo también a un amigo?

-No tengo ganas de tener que deshacerme de cinco cuerpos más -se encogió de hombros antes de prenderle fuego al cuerpo con un chasqueo. Kol hizo una mueca de entendimiento mientras se alejaba del fuego y seguía a Clara hasta su coche-. ¿Te apetece ir a una fiesta de Halloween en las afueras del pueblo? -Clara encendió el motor del coche y miró al Original, expectante. Kol pareció pensarlo durante unos segundos, antes de asentir con una mirada diabólica- Nada de comer a los asistentes.

-Vale, niñera.

La híbrida rodó los ojos antes de preguntarle a Jeremy vía mensaje lo mismo que le había preguntado a Kol. Condujo hasta donde Jeremy estaba y aparcó en la puerta del sitio, para esperar a dicho adolescente. Volvió a coger el móvil, viendo la respuesta afirmativa del Gilbert entre sus notificaciones. Poco después, salió del edificio y entró en el coche.

-Hola -el adolescente saludó a los que ya estaban dentro del vehículo.

-Hola -Clara le devolvió el saludo, mientras que Kol simplemente le asintió-. Vamos a casa para prepararnos antes de la fiesta, ¿te parece?

Por el espejo del retrovisor, vio cómo él tímidamente asentía. Volvió a poner en marcha el coche, antes de ver que su hermana le había respondido con un “vale”, y condujo de vuelta a su casa. El silencio incómodo del coche fue acompañado con la música de la radio, que Clara tarareaba en su mente. Cuando entraron en su casa, dejó que Jeremy entrase antes que Kol y ella.

-Tú te quedas aquí -le ordenó al longevo vampiro, antes de ir tras Jeremy. Kol la agarró del brazo antes de que pudiese entrar del todo en la casa, haciendo que ella le mirase expectante-. ¿Qué? ¿Pensabas que te invitaría a entrar?

Clara se soltó de su agarre moviendo suavemente su brazo hacia su cuerpo, que estaba dentro de la casa. Kol le miró mientras se cruzaba de brazos.

-¿Tiene más sentido para Jeremy y tu hermana que tu “amigo” se quede fuera esperando a que os disfracéis? -el vampiro hizo un gesto hacia donde estaba, como si fuese más que obvio que tarde o temprano alguien le invitaría a entrar.

-Mi hermana sabe qué eres, quién eres -Clara advirtió-. Creo que con eso sabrá que es mejor no invitarte a entrar.

El moreno suspiró y se pasó una mano por el cabello, antes de continuar hablando:

-¿Y dónde consigo yo un disfraz? -se cruzó de brazos- Vamos, invítame, sabes que no os voy a hacer daño -Clara le miró con una ceja alzada-. Bueno, al menos no a ti -la pelirroja se dispuso a cerrar la puerta, cansada de que siguiese hablando, cuando volvió a abrir la boca:-. Klaus ya no me necesita aquí para vigilar a Jeremy, Bonnie ya hizo el hechizo.

La híbrida suspiró y dejó la puerta abierta.

-Puedes entrar, Kol -se echó a un lado para dejarle pasar, mientras por dentro se debatía si había hecho la elección correcta o se arrepentiría en un futuro cercano.

La sonrisa triunfal que se había formado en los labios del moreno irritó a Clara.

Kol Mikaelson era un idiota.

Clara caminó hasta llegar a la escalera, siendo seguida por el petulante Kol, cuando ambos fueron interrumpidos por la voz de Lydia:

-¿Qué está haciendo él aquí? -la pelirroja más bajita se cruzó de brazos, mirando a la pareja, interrogante. Allison, que estaba a su lado, se puso notablemente alerta, metiendo la mano en el bolsillo trasero de su pantalón; lista para lanzarle un cuchillo a Kol o algo- ¿Clara?

-Kol está de paso -la hermana mayor se puso detrás de la oreja un mechón de su pelo, que se interponía en su campo de visión-. No hay de lo que preocuparse, está bajo control.

-Eso espero -la menor apoyó sus manos en su cintura, mirando con los ojos entrecerrados al vampiro-. A ver cómo le dices esta noche a Stiles que solo está de visita.

Clara rodó los ojos y arrastró a Kol del brazo hasta su cuarto. Cerró la puerta y miró al Original con las cejas alzadas.

-No te acerques a Stiles esta noche, ¿eh? -Kol le asintió con desinterés mientras Clara se giraba hacia su escritorio, donde había dejado la chaqueta del vampiro. La cogió y se la dio- Toma.

Pero el vampiro no la cogió. No, él se tumbó en su cama, cruzando piernas y brazos, y le respondió:

-Quédatela, tengo más chaquetas.

La pelirroja no entendió nada, pero igualmente la dejó donde la había cogido y se acercó a su armario, abriéndolo.

-Si Klaus te ha mandado a aquí para poder coaccionar a Bonnie, muy buen trabajo no es que hayas hecho -mientras sacaba una caja con disfraces de su armario, le comentó al vampiro que cómodamente estaba tumbado en su cama.

-Tal vez… -aun sin mirarle, podía imaginarle encogiéndose de hombros, como siempre- O, tal vez, no solo me pidió vigilar a Jeremy -Kol observó con una sonrisa diabólica a Clara, mientras esta dejaba la gran caja en la cama-. No soy tan idiota como para abandonar mis metas porque sí, tenía que pasar tiempo contigo.

-Y yo que pensaba que te caía bien.

Tras la burla de la pelirroja, el silencio reinó en la habitación. Solo se escuchaba a Clara rebuscar en la caja un disfraz que le pareciese lo suficientemente aceptable para llevarlo a la fiesta de aquella noche. ¿Enfermera loca? Ugh, no. Cogió el disfraz y lo sacó de la caja para poder ver mejor el contenido de la caja. ¿Bruja sexy? No, por Dios. Este también lo sacó de la caja y lo dejó junto al otro disfraz. Después, miró el único disfraz que quedaba en la caja que le entraba. ¿Novia cadáver? ¿Novia fantasma? ¿Novia zombi? Fuese lo que fuese, ese era el disfraz que escogió. Había más disfraces en la caja, pero eran o muy infantiles o no le cabían porque eran de cuando era más pequeña. Metió los dos primeros disfraces en la caja y la guardó donde la había encontrado.

-¿En serio? ¿Novia cadáver? -Kol criticó su elección, incorporándose en la cama- Me gustaba más el de bruja putona.

-Ja, ja, ja -Clara soltó una risa amarga. Miró el vestido blanco que imitaba los de las bodas y los guantes y la diadema de flores con velo que lo acompañaban. A ella le pareció aceptable, así que se encogió de hombros y cambió de tema-. Mucho reírte de mí y no tienes disfraz. ¿Qué te vas a poner?

-Ya que vas de novia, yo de novio, ¿no? -Kol se encogió de hombros y se levantó de la cama- Voy a pedirle ropa a Jeremy, te dejo cambiarte.

Clara asintió y observó cómo salió de la habitación a paso tranquilo. Kol, sin duda alguna, era un vampiro extraño. ¿Le caía bien o solo se juntaba con ella por lo que Klaus le dijo? ¿Realmente no iba a hacer daño a nadie o solo a ella porque Klaus así lo quería? ¿Por qué Klaus la quería vigilada? ¿Se lo había inventado y utilizado como excusa para acercarse a ella?

Salió de sus pensamientos y sacó de su cómoda ropa interior blanca limpia y unas medias, también blancas. Cogió lo que sacó y el disfraz, y se metió en su cuarto de baño. Se duchó el cuerpo rápidamente y, cuando terminó, se echó crema y colonia antes de ponerse el disfraz.

El vestido era azul claro y largo, arrastraba un poco por delante y por detrás, tenía un poco de cola. El bajo terminaba en picos, simulando estar roto, y era azul oscuro. Tenía un corte vertical en la parte delantera de la falda, que llegaba desde el final de esta hasta donde comenzaba; de esta manera, sus piernas se veían al caminar. El cuerpo imitaba a un corsé, ajustado y con encaje, no tenía mangas y el escote y el final eran de color azul oscuro; como el bajo de la falda.

Era bonito y cómodo. Ya lo había usado años anteriores.

El pelo se lo desenredó y se puso la diadema de flores azules con velo. De maquillaje, se pintó como normalmente lo hacía para momentos especiales (base, corrector, colorete, iluminador, máscara de pestañas…) y, además, se puso sombra azul y pintalabios negro. Para finalizar, se puso los guantes a juego con el vestido, que le llegaban hasta el codo, y unas manoletinas blancas que tenía en su armario.

Una vez ya terminó, salió al salón, donde su hermana y Allison ya estaban. Lydia estaba vestida de ángel y Allison, de demonio. Cómo no, ese era el disfraz estrella que las hermanas Martin tenían. Años anteriores, ambas se habían disfrazado de aquello y a Lydia le encantó; así que era de esperar que este año lo utilizase de nuevo. Jeremy apareció poco después saliendo de la cocina, vestido -irónicamente- de vampiro.

¿No había sido el año pasado cuando Vicky le atacó estando disfrazada de lo mismo?

El perturbador recuerdo de ver a la hermana de Matt morir hizo que Clara alejase la mirada del humano. Claro, Damon había obligado a Jeremy a no pensar en el dolor, en Vicky, por lo que tal disfraz no revolvía nada dentro de él. Sino no se le habría siquiera ocurrido en elegir ese disfraz.

-¿Nos vamos ya? -el adolescente preguntó, terminándose el bollo que estaba comiendo.

-Hay que esperar a Kol -le contestó Clara y Jeremy asintió, sentándose junto a su hermana y Allison-. Y yo debería cenar antes de ir a la fiesta…

Clara volvió rápidamente a su habitación. Sacó de su neverita una bolsa de sangre y se la bebió sedientamente. La dulce y fría sensación que el líquido le dio no terminaba de saciar su sed, pero aún así no cogió otra bolsa de sangre. No la necesitaba, era el ansia lo que hablaba por ella cuando se planteaba seguir bebiendo.

Se retocó el pintalabios y, justo cuando iba a salir, alguien entró. Un Kol vestido del conde Drácula se cruzó de brazos y se apoyó en el marco de la puerta.

-Parece más que vas disfrazado de vampiro que de novio cadáver -apuntó la pelirroja lo evidente, señalándole de arriba abajo.

-Bueno, soy un vampiro -se encogió de hombros-. Tú pareces una novia con un vestido roto, más que una novia muerta.

-Bueno, llevo un vestido roto -se burló de él la pelirroja, imitando su voz y sus gestos. Kol rodó los ojos-. Al menos yo soy original y no voy como Jeremy.

-Sigo votando por el disfraz de bruja putona -Clara rodó los ojos y caminó hacia la puerta, donde el Original seguía impidiéndole el paso-. Eh, no te enfades -la pelirroja le miró con las cejas alzadas-. El disfraz te queda bien, es solo que le falta sangre. Es Halloween, no Carnaval.

-¿Y qué pretendes, que me bañe en sangre falsa que no tengo? -Kol hizo una mueca pensativa, antes de mirarla con una sonrisa maliciosa- Ni se te ocurra -le apuntó con el dedo.

-¿Ocurrirme el qué? -el moreno posó inocentemente- Tu sangre, sangre falsa… Nadie notará la diferencia. Además, tenemos que ir conjuntados, así que acerca ese cuello -Clara le miró indignada, pero aún así se apartó el pelo del cuello y dejó que el Original hincase sus colmillos. Total, se iba a curar y solo necesitaba la mancha de sangre. El moreno no tragó ni una sola gota de su sangre, cosa que agradeció mentalmente-. ¿Ves? Así mejor.

La pelirroja observó la mancha que la sangre de su arteria principal expulsó. Sí que le daba un toque macabro al disfraz, sobre todo por la herida que lentamente se curaba en su cuello.

Chapter Text

Que la fiesta fuese en el Loft de Derek le resultó bastante extraño a Clara.

¿Cómo es que ese lobo gruñón les había permitido hacerla ahí?

¿Cómo es que a la gente no le asustaba que estuviese en la zona más solitaria de Beacon Hills?

Que Kol pudiese entrar sin haber sido invitado le resultó aún más extraño.

¿A caso estaba el lobo gruñón de okupa? O peor, muerto.

Con aquellos pensamientos rondando por su mente, Clara entró en la fiesta. Lydia y Allison tardaron poco en separarse lo más que pudieron de Kol; Jeremy las siguió al poco tiempo, sintiéndose más a gusto con las dos chicas que con el vampiro (aunque no supiese que era un vampiro) y Clara. Estos dos últimos acabaron cerca de una pared, observando el panorama de la fiesta.

Las luces parpadeantes y los disfraces brillantes confundían sus sentidos. La música electrónica que salía de los altavoces no era del gusto de Clara, pero ella aún así se balanceaba de pie a pie tratando de seguir el ritmo. Sin contar a los que se habían alejado, ella no conseguía distinguir ninguna cara de la multitud, dejándola sin opciones para huir de silencio incómodo que se había formado entre Kol y ella. La pelirroja miró por última vez a su acompañante, que parecía disfrutar del ambiente, antes de murmurar algo sobre ir a por una bebida.

No importaba, porque Kol ya había fijado sus ojos en una futura víctima y no le estaba prestando atención.

Clara caminó entre la multitud hasta llegar a la mesa en la que estaban las bebidas. Cogió un vaso y se sirvió la cerveza barata que habían comprado para la fiesta, alejándose de la multitud que hacía lo mismo. Atravesó la pista de baile, con la esperanza de que Kol siguiese donde antes estaba, pero no fue así. Maldiciendo para sí misma, dio media vuelta y se chocó con un cuerpo que emanaba eau de hombre lobo.

¡Isaac!

-¿Clara? -el rubio la miró extrañado. A pesar de haber él comenzado la conversación, su mente parecía estar atento a otra cosa; parecía que buscaba a alguien. Tras un par de segundos, olisqueó el aire y arrugó la nariz, mirando la mancha de sangre que había en su cuello- ¿Es tu sangre de verdad? Pensé que había alguien herido.

-Hola a ti también, Isaac -saludó al lobo, alzando su cerveza. Le dio un sorbo y se permitió observar al chico de arriba abajo-. ¿La parca? -él asintió- Un clásico.

-¿Novia asesinada por un… vampiro? -Isaac dedujo, viendo con desagrado la sangre seca que no solo había manchado su cuello, sino también el vestido

-Así es -le dio otro sorbo a su vaso, algo incomodada por lo tenso que su encuentro estaba siendo-. ¿Sabes dónde está el resto?

El hombre lobo negó y desapareció entre la multitud.

Genial, otro que no quería estar cerca de ella.

Clara tardó poco en terminar su vaso y empezar a bailar por su cuenta en la pista de baile. Aunque estuviese sola no pensaba quedarse en una esquina sin bailar. Ella había venido a pasárselo bien.

Cerró los ojos y comenzó a mover las caderas de un lado a otro, al son de la música. Abrió los ojos cuando sintió a alguien poner las manos en su cintura, lo cual hizo que se le cayese el vaso vacío que tenía en la mano y se preparase para conjurar una aneurisma. El rostro de Kol apoyado en su hombro frenó sus impulsos asesinos.

Oh, no era un posible depredador, era solo Kol.

Nunca creyó que se vería pensando aquello. Soltó una risa antes de hablar:

-¿Dónde te habías metido? -Clara miró de reojo a Kol, mientras seguía bailando. El cuerpo del Original copiaba sus movimientos, pegado a ella. Sus manos bajaron hasta las caderas de Clara, quién apoyó las suyas sobre las del Original.

-Había ido a por una bebida -la pelirroja rodó los ojos ante el eufemismo que el moreno utilizó -, pero no es divertido sino bebes conmigo -el moreno la hizo girar sobre sus talones hasta que estuvieron frente a frente. Hizo un puchero al tenerla de frente-. La he dejado ir.

-No me digas que vas a hacer una huelga de sed porque no te he acompañado -se burló mientras pasaba sus brazos por el cuello del vampiro, quien rodó los ojos-. No bebas de ningún estudiante, los amigos de mi hermana se darán cuenta de que fuiste tú.

-No seas aburrida… -le susurró en el oído, burlonamente, mientras pegaba de nuevo el cuerpo de Clara al suyo. Para la sorpresa de esta, el vampiro dejó la cabeza ahí mientras seguía hablando- Debe de haber alguien del que podamos beber.

-No me voy a dejar seducir para que te diviertas, Kol.

Clara se alejó del vampiro de intenciones ambiguas y desapareció entre la multitud.

***

No había pasado mucho tiempo desde que Clara se alejó de Kol cuando se encontró con Stiles. En ese tiempo, se había dedicado a bailar y a vaciar más de tres vasos de cerveza que se había servido. También, había hecho una ronda de chupitos… ¿O eran dos? Los recuerdos estaban algo borrosos como para llevar la cuenta de lo que había ingerido.

Estaba algo afectada por la cantidad de alcohol que había en su organismo. Lo notó cuando, al chocar con Stiles, se tropezó con sus propios pies y acabó teniendo que abrazarle para no caer. Aunque, de esa manera, casi hizo que los dos se cayeran.

-¿Clara? ¿Estás bien? -el humano se preocupó por la híbrida, levando su cara para poder ver su estado. Mientras que Stiles la escrutaba con la mirada, con su mano bajo la barbilla de Clara, esta balbuceaba algo sobre la cantidad de lunares que el chico tenía- Estás borracha, ¿verdad? -dijo más para sí mismo que para la chica. Esta carcajeó en respuesta, antes de posar las manos en las mejillas del humano, apretándoselas como solo las abuelitas sabían hacer- Sí, definitivamente, estás borracha -Stiles apartó las manos de Clara de sus entumecidas mejillas, causando que esta hiciera un puchero-. Venga, vamos a encontrar a tu hermana.

El humano cogió la mano de la híbrida y se dispuso a buscar entre la multitud a la otra Martin, pero no pudo avanzar mucho antes de que Clara le moviera hasta una esquina oscura, utilizando su velocidad sobrehumana. La mayor acorraló al menor apoyando ambas manos en la pared, inmovilizándolo con una de sus piernas entre las del humano. Clara inspiró una gran bocanada de aire, disfrutando del olor que la sangre de Stiles emanaba y haciendo que sus ojos cambiasen lentamente. Sintió sus colmillos aparecer.

-Clara, no hagas esto -el tono suplicante de la voz de Stiles deleitó a la híbrida-. Por favor. No eres así, no lo hagas.

-Pero estoy tan sedienta… -susurró en el oído del humano, que trataba de alejarse de ella lo más que podía- ¿Sabes qué es aguantar la sed en una habitación repleta de adolescentes que al día siguiente no recordarán nada? Es como si estuvieses en un buffet libre y te pidiesen que no comieses nada -sus ojos mieles se clavaron en los marrones suyos-. Prometo que no te dolerá, no mucho.

-Clara, por fa… -Stiles dejó de hablar en mitad de la frase al sentir los suaves labios de Clara en su cuello. Su corazón comenzó a latir a un más rápido, si eso era posible, y su piel se erizó cuando Clara comenzó a besar su cuello. El humano, ahora petrificado, no supo cómo reaccionar cuando sintió los dientes y lengua de la híbrida jugar con la piel de su cuello- Jo-joder…

Stiles cerró los ojos cuando creyó sentir los colmillos de Clara a punto de hincarse, para luego abrirlos abruptamente cuando escuchó la risa de la pelirroja.

-¿Realmente creías que iba a hacerlo? -la mayor se alejó del menor de un paso, tratando de contener las carcajadas histéricas que las mejillas enrojecidas de Stiles le causaban- ¡Realmente creías que iba a hacerlo! -el humano parecía estar recomponiéndose mientras la híbrida le sonreía pícaramente- Te prometí que no te volvería a morder, ¡yo cumplo mis promesas! -Stiles se incorporó, aún nervioso por lo que acababa de ocurrir. Clara se volvió a acercar a Stiles y vio la marca que había dejado en su cuello: un chupetón- Bueno, no del todo -señaló su descubrimiento.

Stiles se tocó el cuello, de nuevo sonrojado, y evitó su mirada. Cuando volvió a levantar la vista, la híbrida había desaparecido de su vista.

***

Después de su encuentro con Stiles, Clara tardó poco en toparse con Lydia, quien estaba sorprendida de encontrarse con su hermana en tal estado. Si los hombres lobo no se ponían borrachos, ¿por qué los vampiros y las brujas sí? La hermana menor negó con la cabeza al ver a la mayor reírse sola mientras bebía el vaso de agua que le había dado.

-¿No se supone que estabas con Kol? -Lydia le preguntó a su hermana, quien se encogió de hombros- ¿Dónde demonios se ha metido?

Aunque la pregunta era retórica, Clara se encogió de hombros igual, mientras que Lydia buscaba con la mirada al Original que se había quedado con ella.

-Paso de volver con Kol -la híbrida se cruzó de brazos infantilmente-, él quería que bebiésemos juntos y le dije que no. Luego encontré a Stiles -la banshee no hizo mucho caso a lo que la otra le contaba, aún buscando a alguien que pudiese llevársela a casa-. Quiero ir con Stiles.

Eso último lo dijo en un susurro inaudible para Lydia, quien no notó que se había levantado y marchado del lugar en el que estaban. Clara se metió entre la multitud de la pista de baile en busca del humano. La música alta y la cantidad de personas que había no la dejaban concentrarse para encontrarle con sus sentidos, su estado tampoco se lo permitía. Mientras caminaba en el mar de gente, encontró con la mirada a Kol en una esquina -sorprendentemente- sin los colmillos clavados en un adolescente. Clara evitó la mirada del vampiro, que se posó en ella al sentir la suya, y siguió caminando hasta encontrar a Stiles junto a Scott.

-¡Stiles! -exclamó su nombre al llegar hasta donde estaba, saludándolo con la mano exageradamente. Scott la miró curiosamente cuando vio a Stiles enrojecer rápidamente- Mi hermana quiere que me vaya con Kol, pero yo no quiero -el hombre lobo rió al notar que estaba borracha, mientras que el humano se rascaba nerviosamente la cabeza, aún recordando lo que había ocurrido hace no mucho tiempo. Ambos, sorprendentemente, parecieron no notar que el nombre que había dicho pertenecía al vampiro que la semana anterior había atacado a Stiles-. Yo quiero estar contigo, tú eres más divertido, no quieres beber y beber y beber como Kol.

Esta vez, sí escucharon el nombre que dijo. Los dos amigos compartieron miradas, recordando al instante a quién se refería. Ninguno de los dos se había encontrado con el Original, pero estaban listos para ponerse alerta y avisar al resto de que el vampiro estaba en la fiesta.

-¿Kol? ¿Como el vampiro que atac…?

-Sí, el que atacó a Stiles, estoy aquí. Hola -el Original hizo énfasis en el “hola” saludando con la mano, apareciendo por detrás de Clara-. Clara, tu hermana a te estaba buscando, quiere que te lleve a casa. Así que, vamos, venga -posó ambas manos en sus hombros y se dispuso a llevarla hasta la salida, hasta que ella volvió a hablar.

-Algo no está bien.

Se sentía mareada, pero sabía que no era por ella. Lydia. Se soltó del agarre que Kol recién había formado para tambalearse hasta Stiles, analizando a la multitud de la fiesta. No encontraba a su hermana y menos con todos los invitados corriendo hacia la salida.

Espera… ¿Corriendo?

Buscó con la mirada al posible causante de aquello y lo encontró, mirando enfadado la escena desde la tarima del DJ. Era Derek. Clara miró al hombre lobo recién llegado, pero este -y las personas que la acompañaban- estaba mirando a otra cosa. A otra persona. La única que no había salido del Loft.

La híbrida no necesitaba mirarle para saber que no se trataba de un ser humano, era algo sobrenatural. Vestía con una túnica negra y una máscara plateada. Clara pudo ver cómo su cuerpo emitía un humo negro cuando dio un paso al frente, agarrándose del brazo de Kol. El Original fruncía el ceño, con una mirada preocupada. Parecía saber qué era. O, más bien, qué eran. Clara distinguió en aquel entonces a otros tres seres idénticos. Pestañeó un par de veces al ver a la figura cuadriplicada; tratando de asegurarse de que no era el efecto del alcohol, sino que realmente había cuatro de ellos.

-Llévatelos fuera de aquí, Kol -Scott le ordenó a Kol, refiriéndose al humano y a la híbrida, ya que esta no estaba capacitada para defenderse en aquel momento.

Kol hizo lo pedido y llevó a ambos hasta la casa de las hermanas Martin, donde esperaba encontrarse con Lydia y dejarla a ella a cargo.

Desgraciadamente para Kol, eso no sería tan sencillo.

El camino hasta el coche en el que habían venido ya le resultó complicado a vampiro, pues, aparentemente, agitar a una híbrida borracha y a un humano asustadizo no era una buena idea. Stiles parecía que se iba a desmayar cuando se sentó en el asiento del copiloto y Clara no logró ni dar dos pasos cuando tuvo que agacharse a expulsar el alcohol que había ingerido. Ya no tenía la sensación de que a Lydia le ocurría algo, pero eso no significaba que en su estado perjudicado no entendiese que algo ocurría. Kol la ayudó a sentarse y abrocharse el cinturón en uno de los asientos traseros, antes de ir al del piloto y encender el motor.

Clara observó cómo el Original conducía en silencio, mientras el humano se revolvía incómodo en su asiento. Dejó de mirar a la pareja y apoyó su cabeza en la ventanilla. Algo dentro de su mente inquieta le decía que lo que acababa de pasar solo era el comienzo del caos que se avecinaba. El caos que el Nemeton había desatado.

-Él ha llegado a Beacon Hills.

Sin saber por qué aquellas palabras se escaparon de sus labios, la pelirroja cerró los ojos y se durmió ante las atentas miradas de sus acompañantes.

Chapter Text

Fue justo en el momento en el que Kol tumbó a la dormida pelirroja en su cama, cuando esta se despertó. Casi por impulso, agarró uno de los brazos del vampiro, aún sumida en la duermevela. De sus labios se escaparon un par de gruñidos al notar la luz que emitía la lámpara de su mesilla de noche y, tan rápido como lo notó, cubrió sus ojos con el brazo que previamente agarraba al Original. Cada vez más despierta, retiró el brazo de sus ojos y percibió que se hallaba vestida en uno de sus pijamas. ¿Cuándo se había cambiado? ¿Cómo había llegado hasta su cama?

Clara levantó la mirada hasta posarla en Kol, que la miraba con una ceja alzada. Oh, claro, él.

-Siento haberme quedado dormida -se disculpó al llegar a la conclusión de que no era sonámbula, mientras se incorporaba y sus ojos se ajustaban cada vez más a la luz-. ¿No me habrás…? -señaló su cuerpo con una mueca de incomodidad.

No le hacía mucha gracia que Kol, también conocido como el potente hermano del vampiro malo malísimo que había sido enviado a cuidarla por este último, la viese en ropa interior. Aunque en cierta parte agradecía que se hubiese tomado la molestia de ponerle algo más cómodo que el disfraz.

-Ha sido tu hermana -le aseguró indiferentemente-, yo solo te he traído. No he necesitado hacer un gran esfuerzo, no es nada -se encogió de hombros.

Clara asintió, sin saber muy bien qué más responderle. Una vez convertida en vampira, las cosas dejaron de pesarle como antes. Una caja pesada se había convertido en una caja vacía y el cuerpo de sus víctimas, en una caja pesada. La pelirroja abandonó la mirada del Original, algo cohibida: había un extraño aire incómodo entre los dos después lo ocurrido en la fiesta. Clara trató de ignorar aquello y salió de la cama, señalizándole a Kol que no se moviera. Caminó hasta el baño para limpiarse el cuello -aún manchado de sangre- y coger una toallita desmaquillante. Cuando volvió a su cuarto, el Original inspeccionaba uno de sus cuadernos de dibujo.

-Es de mala educación cotillear las cosas privadas de otra persona cuando no está -mientras se frotaba el rostro con la toallita húmeda, alertó al vampiro de su llegada.

Este se encogió de hombros, dejó el cuaderno donde estaba y se tumbó en la cama de la híbrida, con una mueca de indiferencia.

-Tú me has dicho que me quede, ahora acepta las consecuencias -Kol entrelazó sus brazos tras su cabeza, con un aspecto despreocupado-. ¿Qué es tan importante que no puede esperar a mañana?

Clara, ya no tan afectada por el alcohol y algo más despierta, se sentó en su cama con las piernas cruzadas. El Original la miró expectante mientras ella seguía desmaquillándose.

-Es sobre lo de antes -explicó brevemente.

-Ya te he dicho que no me importa que te hayas quedado dor… -Kol se incorporó en la cama, quedando sentado en frente de Clara.

-No es eso. Es sobre lo que hemos visto -el vampiro frunció el ceño cuando la híbrida le interrumpió-. Los seres. Siento que mis ancestros intentan decirme algo, saben qué son.

-¿Qué te dicen? -el moreno se separó algo de ella, como si la mención de lo ocurrido le hubiese incomodado. Clara percibió aquello, pero prefirió no mencionar nada al respecto, de lo que quería hablar se trataba de algo más importante que el comportamiento de Kol.

-Que él ha llegado a Beacon Hills -la pelirroja miró hacia un punto cualquiera de su habitación, recordando vagamente lo que había pasado en el coche-. No sé a quién se refieren -sus ancestros solían ser concretos, pero aquella vez no parecían tener intenciones de serlo. Como si le ocultaran algo. Clara notó la mueca de incomodidad que ser formaba en el rostro del Original-. ¿Kol? ¿Qué…?

-Clara, has dicho eso antes de dormirte -la mirada del vampiro penetró en los ojos mieles de la híbrida, como si tratara de descifrar algo-. ¿Crees que…?

-¿Se han intentado comunicar con alguno de vosotros? Sí -aún con la información revelada, el rostro preocupado del vampiro no desaparecía-. Sabes algo. ¿El qué?

-Es hora de que te vayas a dormir -la mirada del vampiro abandonó la suya mientras se levantaba de la cama-. Han pasado muchas cosas esta noche, tienes que descansar.

-¡Kol! -Clara llamó su nombre, mientras le veía avanzar hasta la puerta de su habitación.

-Adiós, Clara -ni se giró para despedirse.

-¡Kol! -Clara volvió a gritar, pero el vampiro ya había desaparecido ante sus ojos.

***

Obviamente, después de lo ocurrido, la testaruda y curiosa híbrida no podía quedarse dormida. Ni lo había intentado; la necesidad por saber qué estaba ocurriendo la carcomía por dentro. Era eso o el hambre. Al escuchar rugir su estómago, supuso que se debía a lo último. Mientras bajaba las escaleras y pasaba por el salón, divisó una figura retorcerse en el sofá. Escuchó el latido de su corazón y olisqueó el aire. Era Stiles.

Se había olvidado por completo de él, pensó que se habría marchado a su casa.

-¿Stiles? -encendió la luz del salón y se acercó al muchacho, que se revolvía incómodo enredado en una manta, como un burrito- ¿Eh? ¡Stiles! -comenzó a zarandear al chico cuando se dio cuenta de que estaba dormido, teniendo una pesadilla- ¡Stiles, despierta! -cuando el humano abrió los ojos de golpe, la híbrida dio un salto en su sitio- ¿Qué haces aquí?

-¿Uh? -el adolescente se tapó el rostro con la manta- Dormir, creo -cuando Clara le destapó , él resopló-. Pensé que estaría ya dormida.

-Y yo que tú estarías en tu casa, pero veo que no es así -la pelirroja posó sus manos en su cintura, observando al menor desde arriba-. ¿Por qué?

-No quería estar solo después de lo ocurrido -explicó antes de dar una pausa con un bostezo-, mi padre estará ya dormido y no quería molestarle tampoco. Tu madre me ha dejado quedarme aquí.

-Estabas teniendo una pesadilla -la pelirroja le señaló, recordando cómo se removía-, ¿estás bien?

-Oh, sí… Esto… Ya me he acostumbrado -Clara le miró interrogante-. Aparecieron después de lo del Nemeton.

-¿Y no te pareció buena idea preguntarle a tu bruja más cercana si tenía algún remedio? -se sentó al lado de Stiles, que se acababa de incorporar, frotándose un ojo.

-No creía que te apeteciese ayudarme en mitad de la noche -Clara alzó una ceja-. ¿Qué?

-Llevo teniendo un mal presentimiento desde entonces -la híbrida se colocó uno de sus mechones pelirrojos detrás de la oreja-, creí que era por lo que os ocurría a ti y a Allison y a Scott, pero con lo de esta noche… Ya no estoy tan segura de que sea eso.

Esta vez fue el turno de Stiles de mirar a Clara de manera interrogante, pero esta le ignoró y se levantó del sofá. Stiles la siguió hasta la cocina, donde empezó a prepararse una taza de leche con cereales. El humano estaba aún más confundido ahora, ¿quién desayuna en la madrugada?

-Por cierto, siento lo de antes -mientras abría la nevera, comenzó a hablar-. Por lo del chupetón, ya sabes. Me pasé un poquito.

Por instinto, el humano se tapó el cuello. Clara casi pudo sentir la vergüenza que emanaba Stiles y se le dibujó una sonrisa en los labios. Sacó leche de la nevera antes de cerrarla y siguió preparándose su comida.

-¿A qué te refería antes?

-A que puede que con el ritual despertaseis a un ente maligno del que me están avisando vagamente mis ancestros -ante el silencio por parte de Stiles, Clara se vio obligada a levantar la mirada y posarla en este, mientras se metía una cucharada de cereales en la boca-. ¿Qué?

-¿Eso significa que va a por nosotros? ¿A por mí? ¿Va a poseer mi cuerpo y a hacer más rituales? ¿Y si él ha mandado a los seres de antes? ¿Nos estará buscando?

El breve silencio de Stiles era preferible a su ráfaga de preguntas, cada una más paranoica que la anterior. Se estaba alarmando con facilidad y eso ponía de los nervios a la mayor. Tenía que calmarse.

-Stiles.

-¿Y si está ya dentro de alguien que conocemos? ¿Y si está cerca?

-¡Stiles!

-¿Y si nos hace daño? ¿Y si nos mata?

-¡Stiles! ¡Para de hablar! -con su supervelocidad se acercó al humano y le agarró por los hombros- Tranquilízate. No va a pasar nada, me aseguraré de eso.

-¿Cómo quieres que lo haga si utilizas tus poderes en momentos de tensión? -el susodicho se defendió, aún alterado.

Clara rodó los ojos y volvió a su sitio, para terminarse sus cereales. Realmente, comer no le era necesario, con algo de sangre al día le bastaba; pero aquello no impedía que echase de menos la actividad tan banal y cotidiana que comer era. Seguía pudiendo saborear la comida, así que, ¿por qué evitaría hacer lo único que echaba de menos de cuando era mortal?

Normalmente, no tenía pensamientos sobre su vida como bruja, pero a veces le entraba la nostalgia. Nostalgia por los tiempos en los que se hacía mayor y soñaba con alcanzar sus metas, en los que su mayor preocupación eran los estudios y controlar su magia. Pero todo eso se vio olvidado y dejado atrás una vez se convirtió en híbrida. Sus metas y sueños cambiaron, al igual que sus preocupaciones: ahora luchar contra seres malvados entraba en su top diez de prioridades.

Clara salió de su dilema mental al terminarse el bol. Notó que Stiles seguía ahí, notablemente más tranquilo, observándola. Parecía que quería decirle algo, pero aún así su boca se mantenía sellada. Tras dejar el bol en el fregadero, Clara le señaló a Stiles que la siguiese. Cuando llegaron a su habitación, la dueña de esta comenzó a hablar:

-Puedes quedarte a dormir aquí, yo me voy con Lydia -se giró sobre sus talones, dispuesta a salir del cuarto, cuando sintió que el humano la agarraba de la mano-. ¿Qué…?

-Quédate, por favor -le pidió, mostrándoles sus ojitos marrones de corderito degollado. Clara suspiró y se sentó a su lado, mientras que Stiles soltaba su mano al lograr su cometido; que la pelirroja no se fuera-. Dijiste que podías hacer algo, ¿qué es?

-Meterme en tu mente.

***

-No entiendo absolutamente nada.

La minuciosa mirada de Clara escaneaba el paisaje en el atardecer, buscando algún tipo de fallo que pudiese darle una pista para saber qué clase de pesadillas Stiles tenía. Pero, simplemente, no encontró ninguno en la pradera en la que se encontraban.

-¿A qué te refieres? -Stiles parecía mucho más tranquilo que minutos atrás, sentado entre las hierbas y las flores, apoyándose en sus brazos mientras disfrutaba del paisaje. La pelirroja supuso que el sitio en el que estaban se trataba de su lugar de paz; emanaba tranquilidad.

-A que no entiendo nada -Clara, tumbada y apoyando su cabeza en el regazo de Stiles, se expresó y miró frunciendo el ceño al menor-. Dijiste que tenías pesadillas, ¿dónde están?

-Supongo que como estás tú aquí -gesticuló hacia el paisaje y, después, a su cabeza-, no aparecen. Serán tímidas -la broma estúpida que el humano decidió soltar en ese preciso momento provocó que su sonrisa estúpida se plasmara también en los labios de la híbrida, mientras le daba un golpe de broma-. Gracias igualmente por esto.

Clara se encogió los hombros, sonriendo, antes de salir de su cabeza.

***

Clara aún no se había despertado por completo cuando los rayos de sol que se escapaban por las cortinas iluminaron su rostro. Medio dormida, consiguió recordar que se había dormido junto a Stiles, que tenía miedo de dormirse solo y que las pesadillas volvieran. La híbrida supo que el humano la abrazaba pues sentía su brazo rodear su cintura y el calor que emanaba su cuerpo. Casi por instinto, se pegó más a él y, estando tan cómoda, creyó poder volverse a dormir.

Eso fue, claramente, antes de darse cuenta de que una parte de Stiles se había despertando antes que el propio Stiles. Pero Clara estaba aún tan dormida que ignoró aquel pequeño dato, inundada en el aroma de Stiles y lo cómoda y calentita que estaba en su cama. Entonces, Stiles pegó lo que se había despertado al trasero de Clara.

-Clara… -la voz ronca del humano salió como un susurro de su boca entreabierta, mientras que su mano agarraba la cintura de la híbrida.

Un nuevo sentimiento atacó a la pelirroja. Cada roce que tenía con el humano causaba un pequeño suspiro en ella. Embelesada por la cercanía, abrió los ojos de golpe cuando escuchó los pasos de alguien acercarse a su habitación. Sin entender mucho, Stiles abrió los ojos también y miró confundido a Clara cuando ella se apartó de él rápidamente. Justo en ese momento, se abrió la puerta de la habitación:

-Levantad, bellos durmientes, reunión sobrenatural en el salón.

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La voz burlona de Kol sorprendió a ambos adolescentes recién despertados. El Original, sonriendo diabólicamente, se retiró de la habitación con una carcajada; dejándolos a los dos sumados en un incómodo silencio. Stiles enrojeció y se dedicó a mirar a cualquier otra cosa que no fuese Clara, mientras que esta cerraba la puerta mágicamente.

Kol y cualquier otro ser con oído sobrenatural seguiría pudiendo escucharlos hablar, pero era una costumbre cerrar la puerta para tratar de evitar aquello. Además, le daba pereza sacar la salvia y todo para tener una conversación de menos de un minuto con el menor.

La mirada de Clara se posó en Stiles, esperando a que el pobre dejase de estar tan avergonzado para hablar de lo ocurrido. ¿Tenía Stiles sentimientos hacia ella? ¿O tan solo había sido un sueño húmedo? Fuese lo que fuese, Clara no quería que él tuviera miedo de volver a hablarla; eran amigos.

-Voy a darte ropa de Jeremy -finalmente, la híbrida se atrevió a hablar-. Podemos hablar de esto cuando estés más tranquilo. Y no haya gente escuchándonos.

Casi creyó que imaginaba la risa de Kol en el salón.

Maldito bastardo.

La pelirroja cogió la ropa para el moreno y este se marchó tras musitar un rápido “gracias”. Clara se cambió de ropa por una camiseta negra de manga larga y unos vaqueros azules, aunque por dentro quisiese seguir en pijama. Después de guardar este y llevar el resto de ropa al cesto de la colada, se desenredó rápidamente el pelo y cogió una bolsa de sangre antes de bajar al salón. Ya ahí, le esperaban Scott, Stiles, Isaac, el estúpido Kol y Lydia. Escuchó un par de ladridos provenientes de Prada, que parecían estar dirigidos a Kol.

-Buena chica -Clara cogió a su peluda mascota tras bajar las escaleras y se sentó en un sillón, dejando la bolsa de sangre la mesa que tenía al lado-. ¿Y bien?

Los presentes no respondieron a su pregunta. Los dos hombres lobo observaban confundidos a la híbrida y al humano, quien se había tensado notablemente ante la llegada de la primera y esto había causado que la sonrisa maliciosa del Original se ensanchara, por lo que la supuesta humana y el otro humano no dudaron en mirarle con una ceja alzada; siendo los únicos que no se habían enterado de lo ocurrido. Clara carraspeó, para llamar su atención, y Lydia comenzó a hablar:

-Les he pedido que vinieran para hablar sobre lo que apareció ayer -su hermana asintió-. Kol dice que puede que sepa qué es.

-Los “seres” -enfatizó la palabra haciendo comillas con los dedos, mientras todos los presentes le miraban expectantes- que vimos son los Oni. Pertenecen a un kitsune, ¿conocéis a alguno que esté en el pueblo? -todos miraron confundidos a Kol, sin decir nada, esperando a que se explicase- Me lo tomaré como un no -rodó los ojos antes de dar la tan esperada explicación-. Un kitsune es, por así decirlo, un zorro con apariencia humana, muy ágil y que tiene poderes, como controlar la electricidad. ¿Os suena de algo?

Todos comenzaron a dar negativas, pues era la primera vez escuchaban hablar sobre aquello, excepto Clara. Ella se quedó en silencio, ausente. ¿Kitsune? La palabra le quería sonar a algo, algo que ya había leído en alguna parte.

-¿Clara?

La híbrida ignoró a su hermana, dejó a Prada en el suelo y, en menos de cinco segundos, había llegado a su habitación. Busco frenéticamente la pila de hojas que había olvidado dar a Scott y corrió de vuelta al salón con dichas hojas en mano. Los siete pares de ojos de los que estaban en el salón observaron cómo llegaba y le daba a Kol el montón de papeles.

Sí, incluso Prada la estaba mirando.

-¿Qué es esto? -el mayor le preguntó con una ceja alzada, tratando de descifrar qué quería mostrarle, pero Clara no respondió. Cogió de nuevo los papeles y rebuscó la hoja en la que estaba pensando, señalándole dónde tenía que leer. Tras unos segundos en silencio mientras leía, habló de nuevo- Nogitsune. Esa es la versión “maligna” de los kitsunes, ¿no creerás que le estén buscando?

-¿No crees que con lo que dije ayer es lo que más sentido tiene? -la pelirroja le rebatió- Él ha llegado a Beacon Hills -utilizó una voz de burla-. Kol, me tuviste que decir esto ayer.

-¿Y hablar de esto mientras estás borracha y tu hermana medio mareada? ¿Quieres que tu madre se entere? -Clara no tuvo forma de contradecirle, así que se calló mientras Kol explicaba lo que le había mostrado- Clara ha encontrado algo información sobre lo que pensamos que es y ayer dijo algo sobre ello mientras una de sus ancestros tomó control sobre su cuerpo.

-Lo encontré mientras buscaba respuestas para lo que les estaba pasando a Scott, Stiles y Allison -se cruzó de brazos-. Pero no es mucho, mis grimorios no están especializados en entes malignos, pero sí en sacrificios.

Los recién informados asintieron, preparados para oír de qué se trataba.

***

-Klaus -la voz de Clara pronunció su nombre cuando el susodicho respondió la llamada.

Después de la intensiva reunión sobrenatural, el grupo se disipó y Clara aprovechó ese momento para tener una charla privada con cierto Original. Después de prender algo de salvia y ponerle cerrojo a su habitación, decidió que su privacidad estaba lo suficientemente asegurada y llamó al dichoso híbrido.

-Amor, ¿a qué se debe esta totalmente inesperada llamada? -aun a kilómetros de distancia, Clara podía sentir la media sonrisa pícara que seguramente estuviera haciendo. Rodó los ojos ante ello; no estaba para sus jueguecitos.

-¿Por qué está Kol en Beacon Hills?

-Te echaba tanto de menos que fue a echarte una visita -soltó una pequeña risa-. ¿Se ha portado bien?

-Sí, sí. ¿Por qué está aquí? -la pelirroja volvió al tema y, cuando Klaus no respondió, siguió hablando- Klaus, respóndeme.

-Está bien, está bien. Le mandé para que os echase un ojo a los dos y Bonnie accediera a hacer el hechizo para separarme de mis hermanos -Clara ya se estaba preparando para protestar-. Antes de que digas nada, ya sé que podía haber contado contigo, pero ya estabas en Beacon Hills y no creo que traerte te hubiera hecho mucha gracia.

-Tiendes a secuestrarme demasiado, te has dado cuenta, ¿no?

-No seas dramática, nuestros viajes fueron muy agradables -el rubio rió de nuevo mientras la pelirroja rodaba los ojos con una sonrisa-. Bueno, cuéntame, ¿ha pasado algo interesante?

-¿A parte de que tu hermano es una bestia insaciable? No, creo que no -prefirió no comentarle la posibilidad de que hubieran descubierto que había un ente maligno rondando por Beacon Hills-. Siempre me está pidiendo que le acompañe a tomar a alguien y ya me estoy cansando de hacer de niñera. ¿Cuándo te lo llevas?

Toda la situación le parecía realmente divertida  a Clara, si quitaba el hecho de toda la muerte y destrucción que Kol dejaba a su paso. Ponte en su lugar, ¿quién iba a pensar que el vampiro hermano del híbrido malo malísimo iba a ser tan necesitado de atención? Porque Clara no, no se esperaba eso ni llevarse tan aceptablemente bien con la familia Original teniendo a Damon como mejor amigo.

O, más bien, supuesto mejor amigo. Hacía algo de tiempo que no hablaba con el susodicho y no le había contestado a sus mensajes; así que quiso suponer que estaba liado peleándose por Elena o lo que fuese que Damon hiciera en su tiempo libre.

-¿Todo bien por ahí, amor? Te has quedado callada -su voz la sacó de sus pensamientos.

-Sí, solo pensaba en que Damon no me ha contestado a los mensajes -tras su respuesta Klaus trató de callar su risa con una totalmente falsa tos, haciendo que Clara se diese cuenta de los gritos que sonaban de fondo. ¿Desde cuándo llevaban los gritos ahí?-. Klaus -alargó las vocales de su nombre, no queriendo adivinar a quién le pertenecían los gritos-, ¿qué le estás haciendo a Damon?

-Yo nada -fue rápido en defenderse el muy capullo, aún riéndose por la situación. ¿En qué clase de estado tendría a Damon?-. En todo caso, culpa a mi hermana, ella es el cerebro de esta tortura.

-¡Niklaus! ¡No interrumpas! ¡Fus! -la voz de dicha hermana resonó en los oídos de Clara, haciéndola suponer que mientras Rebekah no estaba, su hermano mayor había ido a cotillear.

-Clara me ha preguntado por Damon, solo me aseguraba de que sigue con vida.

-¡Pues si lo está! ¡Vete!

Mientras los dos hermanos peleaban, la pelirroja escuchó a alguien golpear su puerta, haciéndola rodar los ojos. Ya ni un poquito de intimidad, ¿eh?

-Veo que estás liado, hablamos luego -se apresuró en decir cuando los golpes persistieron y, sin esperar respuesta, colgó.

Abrió la puerta, encontrándose con el humano con el que menos ganas de hablar tenía en ese momento.

-¿Qué pasa, Stiles?

***

La conversación más incómoda del mundo estaba por desenvolverse en apenas segundos.

Clara y Stiles habían decidido salir a dar una vuelta juntos, prefiriendo hablar solos que en su casa con Lydia y Jeremy tratando de saber de qué hablaban, y ahora se encontraban en un claro del bosque, tranquilamente tumbados en la hierba. Sin duda, era un buen lugar para enterrar el cuerpo del humano, que parecía que iba a desmayarse de toda la energía gastada moviendo su pierna o jugando con sus manos. En todo el camino hasta el bosque no habían dicho mucho, cada uno perdido en su mente.

Clara no quería que la conversación fuese incómoda, que su amistad se viese echada a perder por lo ocurrido, pero no podía evitar que Stiles no supiese como empezar ni sabía cómo hacerle sentir más cómodo a su alrededor.

-No estoy enfadada contigo por lo de esta mañana -tragando fuerte, rompió el silencio que se había establecido desde que salieron de su casa-, no tienes que preocuparte por eso. Somos amigos.

Stiles en ese momento la miró a los ojos por primera vez desde que le pidió hablar. Sus cejas algo alzadas y su boca abierta no conseguían expresar nada coherente excepto sorpresa. El color de sus mejillas era el mismo que el del pelo de Clara cuando apartó la mirada de ella tan rápido como la puso, algo estaba pensando.

-No te hagas el tímido ahora, me has pedido hablar, así que habla.

Esta vez, sus palabras sonaron más firmes mientras cruzaba los brazos, viendo como el humano estaba menos incómodo con su presencia.

-No sé qué decirte que no sepas ya -se rascó la nuca con una pequeña sonrisa.

-A ver, soy bruja, no adivina -se colocó un mechón que le estorbaba detrás de la oreja, insistente-. Desembucha.

-No me gustas -Clara le miró con las cejas alzadas, imitando un gesto ofendido que hizo que el chico siguiese hablando atropelladamente-. Románticamente, me refiero. Solo me pareces muy guapa y pues… -se rascó el cuello esta vez, mientras se quedaba sin palabras- ¡Eres mi amiga, joder! Se me hace extraño explicarte que he tenido un sueño raro contigo.

-No hace falta que lo expliques, creo que lo sentí un poco -subió y bajó las cejas, haciendo que el moreno se colorara más que su pelo.

-¡No lo empeores! -Stiles escondió su cara entre sus manos, riéndose por la absurda situación.

-Nota mental: no empeorarlo.

***

Después de que aquella charla saliese mucho menos incómoda de lo que esperaba, Stiles, Clara y Jeremy se dirigieron al lugar que -probablemente- se había convertido en el favorito del pequeño Gilbert: la cancha de béisbol. Probablemente Kol se les uniría algo más tarde, sabiendo que rondaba siempre en los lugares estratégicos en los que Jeremy y ella se encontraban, pero prefirió omitir esta información a Stiles en caso de que huyese.

Jeremy ya llevaba un rato bateando (algo mejor que los anteriores días, todo hay que decirlo) cuando dos personas que no esperaba encontrarse ahí aparecieron en su campo de vista.

-¿Esos dos no son amigos tuyos de Mystic Falls?

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-¿Elena? ¿Damon? -la voz de Clara llamó la atención de los recién llegados, haciendo que se girasen en su dirección- ¿Qué hacéis aquí?

Jeremy, al escuchar esto, dejó de batear y salió del cubículo, mirando interrogante a su hermana y al vampiro. Clara se cruzó de brazos, adoptando una pose irritada, mientras que Stiles simplemente miraba la escena callado.

Si habían venido hasta Beacon Hills es porque necesitaban algo, ya sea la brujería de Clara o la  habilidad de Jeremy; y, justo después de descubrir la posible existencia de un ente maligno en el pueblo, no les quería ver si venían a pedir favores y no a llevarse a Jeremy cagando leches.

El estrés de los eventos ocurridos por la mañana estaba empezando a afectarle; a afectarles, en general. Por eso, habían decidido quedar Jeremy, Stiles, ella y -muy probablemente- Kol. Pero todo eso estaba por acabar mal en cuanto Clara vio a Damon y a Elena llegar.

Algo dentro de ella le dijo que algo malo ocurriría. Fuese o no un presentimiento brujil, la palabra “original” se formuló en su mente en cuanto les vio.

-Necesitamos a Jeremy, tenemos que hablar con Rose -Damon le contestó, siendo más conciso de lo que normalmente era. Pareció notar la mirada que Clara le echó y se acercó a darle un abrazo-. Te he echado de menos, también.

-Sí, sí, pero solo vienes a verme porque necesitas algo -la pelirroja le abrazó de vuelta y, al separarse, vio la mirada de culpa que Damon tenía; no había sido un buen amigo últimamente.

Mientras Clara abrazaba a Elena, Damon saludaba con un asentimiento a Jeremy y a Stiles. Se podía notar a distancia lo incómodos que los dos adolescentes estaban con la presencia del vampiro, quien era notablemente hostil.

-Bueno, ya que estás aquí me podrías contar por qué Rebekah te estaba torturando antes -después de los saludos, Clara no perdió el tiempo y le preguntó al vampiro uno de los causantes de su estrés.

Pero Damon no respondió directamente. No, él miró a Elena, como preguntándole algo que pretendía ocultarle, y esta asintió, como si quisiese que dijese la verdad.

-Hemos encontrado el arma capaz de matar a un Original -su respuesta causó que las manos de Clara sudaran y algo en su estómago se removiera-, pero esta también mata a todos los vampiros convertidos por él y necesitamos que Jeremy hable con Rose para decirnos quién la convirtió a ella.

Rose convirtió a Katherine, Katherine convirtió a los Salvatore y Damon convirtió a Clara y a Caroline. ¿A caso querían llegar hasta la persona que convirtió a Rose para saber a qué Originales exterminar y a quién daguear? ¿Cómo habían encontrado el arma del que hablaban? ¿Cómo sabían que mataba a todos los de la misma línea de sangre?

Mientras todas estas preguntas rondaban por su mente, Jeremy ya se empezó a negar:

-¿Habéis cruzado el país para que hable con una vampira muerta? -el humano se quitó el casco, incrédulo.

-Vampira muerta es redundante, pero sí -Damon y Elena empezaron a seguir a Jeremy mientras este dejaba el equipamiento, por lo que Clara y Stiles hicieron lo mismo.

-Pues no puedo -dejó el caso en una estantería y después se giró al grupo-. Podía hablar con Anna y Vicky porque las conocía, pero nunca conocí a Rose.

-¿De qué sirve que mueras y revivas si no hablas con el fantasma que necesito?

-Rose pasó mucho tiempo huyendo de Klaus, ella y Damon eran amigos -Elena trató de razonar con su hermano, mandándoles una mala mirada a Damon-. Podríamos usarle como vínculo.

Jeremy suspiró, por no querer involucrarle más en el mundo sobrenatural le habían traído a Beacon Hills y, en cuanto les venía bien, volvían a meterle en él.

-Vale -se rindió-. Pero lo haremos luego, he quedado con Clara y unos amigos suyos.

-¿Scott? -la hermana le preguntó, suponiendo que se trataba de él ya que Stiles ya estaba ahí.

-No, yo.

Detrás del grupo, y con una radiante sonrisa, estaba Kol.

Clara rodó los ojos ante su llegada y Elena y Damon se quedaron en shock, mientras que Stiles se tensaba y Jeremy observaba la escena en confusión. El recién llegado le pasó una chaqueta a Clara; la que le había dado hace unos días, exactamente.

-De nada, ¿eh? -la pelirroja rodó los ojos mientras se la ponía, cansada de la entrada triunfal que estaba haciendo. Minutos antes de ver a la parejita, Clara le había pedido que le trajese una chaqueta si se pasaba por la cancha y Kol, siendo el acosador que era, no dudó en traerle su chaqueta. Aún sin obtener como respuesta algo más que shock por parte de Elena y Damon, Kol le pasó el brazo por los hombros a Clara- No esperaba veros por aquí. ¿Qué hay?

Pero Kol no pudo seguir disfrutando de su espectáculo, pues Damon ya se había abalanzado contra él. El Original fue rápido en coger un bate de madera y estamparlo en su cabeza. Mientras todos empezaban a gritar, Clara empujó suavemente a los humanos para apartarles de la pelea y se preparó mentalmente para romper un par de cuellos.

-Nunca me acostumbro al aluminio, pero al menos no se romperá -Kol decidió que era un buen momento para bromear mientras cogía un nuevo bate y Damon estaba tirado en el suelo.

El vampiro más joven aprovechó su despiste para agarrar uno de los trozos del bate de madera mientras que Kol se giraba para darle con el nuevo bate. Clara, prediciendo sus acciones, se interpuso en su camino con su supervelocidad y frenó el bate con una mano, suplicándole con la mirada que no siguiera.

Pero no pudo predecir que Damon no se daría cuenta de sus movimientos y, por ende, la atravesase con el trozo de madera.

Auch.

-¡Damon!

Clara oyó a Elena gritarle a Damon, pero no se pudo concentrar en su conversación pues el dolor que atravesaba su tronco era demasiado como para ignorarlo. Kol bajó rápidamente el bate y ella se apoyó en sus hombros para estabilizarse. Cada respiración que tomaba, cada pestañeo, cada mínimo movimiento le dolía. ¿Y cómo no dolerle? ¡Sí aún tenía la maldita estaca DIY atravesada!

-Esto te va a doler un poco. Agárrate a mí para que no te caigas -la voz de Kol la devolvió a la Tierra y casi clavó sus uñas en los hombros de este cuando simplemente agarró la madera desde su espalda-. ¿Preparada?

La pelirroja asintió rápidamente, deseosa de poder curarse en cuanto se la sacase, pero eso no evitó que se escapase de sus labios un gruñido. Mientras lentamente se cerraba la enorme herida, Clara sintió la mirada de culpa que Damon le daba. Con un gesto con la mano le indicó que se marchase, cosa que hizo seguido de Jeremy y Elena.

-Stiles, es mejor que te vayas -Kol le habló al humano, notando cómo los ojos de la menor cambiaban; necesitaba sangre para curarse más rápido. El humano no rechistó tras los eventos ocurridos y se fue lo más silenciosamente que pudo-. ¿Crees que puedes aguantar hasta que lleguemos al bosque?

***

Después de beber de un habitante cualquiera de Beacon Hills y haberse curado, Clara Martin y Kol Mikaelson se encontraban en el apartamento de este último. Debido a que no quería lidiar con la preocupación de su hermana, con ni las preguntas de Stiles y, mucho menos, con el drama de Mystic Falls; el único lugar en el que podía pasar el tiempo tirada en el sofá era en la casa de Kol.

Su actitud arrogante había cambiado a una preocupada en cuestión de segundos. La había ayudado y no sabía cómo expresar su gratitud ahora que estaba tirada en su sofá y él duchándose; la herida había sangrado lo suficiente como para mancharle a él también. Después de su snack en el bosque, Kol le ofreció ir a su casa y su ducha; así que ahora estaba vestida en un pijama suyo, tumbada en su sofá y mirando su televisión.

Sí, nunca pensó que aquello ocurriría.

Le informó a su madre que se quedaría a dormir en casa de “una amiga”, cuando escuchó a Kol salir del baño.

-Así que, ¿ahora soy “una amiga”? -el Original leyó la conversación con su madre, apoyándose en el respaldo del sofá y asustando a Clara por su repentina aparición.

-¿Prefieres el término “vampiro psicópata”? -la pelirroja bloqueó la pantalla de su teléfono, apartándolo rápidamente del cotilla y mirándole con una ceja alzada.

-Bueno, este vampiro psicópata no te ha atravesado el estómago con una estaca -Kol le recordó y Clara asintió-. De todos modos, tenemos un viaje que hacer, así que vamos.

La híbrida se incorporó rápidamente y miró al vampiro expectantemente. Pero Kol no dijo nada más, simplemente apagó la televisión, se puso una de sus famosas chaquetas y cogió sus llaves. ¿Cómo que tenían que hacer un viaje? ¿A dónde quería llevarle?

-¿A dónde vamos? ¿Por qué tanta prisa? -la pelirroja se puso sus zapatillas y la chaqueta que Kol le había dado, siguiendo al moreno fuera del apartamento.

-Mientras te duchabas, Klaus me ha contado por qué Elena y Damon han decidido venir a visitar -Kol empezó a explicarle, mientras entraban al ascensor-. Sé a quién buscan y tenemos que llegar antes que ellos.

-Pero… Estoy en pijama, no voy a ir a ningún lado sin cambiarme de ropa -Clara se cruzó de brazos, sintiéndose infantil cuando Kol le miró con una sonrisa.

-Por eso vamos a ir primero a tu casa.

Del apartamento de Kol hasta la casa de Clara no se tardaba más de diez minutos en llegar, así que  la pelirroja no tuvo mucho tiempo para interrogar al moreno. Mientras este le esperaba en el coche, Clara llegó a su habitación saltando al pequeño balcón que tenía. Se cambió rápidamente el pijama del Original por un vestido jersey de cuello alto, que era gris y suelto. También, se puso unas mallas negras y unos botines marrones, que conjuntaban con la chaqueta de Kol. No sabía cuánto tiempo iba a durar el viaje, ni a dónde iba, así que el conjunto cómodo y calentito que eligió fue la mejor opción. Después de guardar el pijama del vampiro en su armario y hacerle una nota a su hermana informándola de su viaje, en caso de que durara más de lo que esperaba, salió por su balcón y aterrizó en el césped ágilmente. Cuando entró en el coche de Kol de nuevo, se preparó para acribillarle a preguntas, cosa que él ya parecía esperar.

-Mary Porter vive a dos horas de aquí, ella es la que convirtió a Rose. Es a quién buscan -tras arrancar el coche, comenzó a hablar. El Original sonrió al notar que aún llevaba puesta su chaqueta de cuero marrón-. Han matado a Finn, por eso saben lo que pasa si matas a un Original.

Kol miraba fijamente la carretera cuando dijo aquello, la sonrisa había desparecido de sus labios y una mueca se había formado en estos. Clara le miró ojiplática. ¿Por qué siempre se enteraba la última de estas cosas? ¿Por qué le habían matado? ¿Cómo lo habían hecho?

-No me contaron eso, solo me han dicho que tienen un arma que os puede matar -la híbrida sintió la necesidad de hacerle saber que ella no tuvo nada que ver en la muerte de su hermano-. Lo siento.

-No te disculpes, esto ha sido cosa de los Salvatore -sus puños agarraron con fuerza el volante, mientras frenaba en un semáforo. Clara le dio un apretón en la mano, queriendo que contase con ella y siguiese hablando-. Y no tienen un arma, tienen once.

-Entonces, ¿cuál es el plan? -quiso saber, cruzándose de brazos una vez el semáforo se puso en verde- ¿Obligar a Mary a no decir nada? ¿Esconderla?

-Matarla. No van a parar hasta saber quién les engendró, es lo más fácil y sencillo.

Clara quería oponerse a esa opción, pero sabía que si quería que no mataran a los Originales, tendría que hacerlo.

Después de su conversación, Clara no tardó en dormirse.

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Lo que Clara había planeado como un pequeño descanso duró todo el viaje. Se despertó cuando escuchó la puerta de su asiento abrirse y sintió algo picándole la mejilla. Trató de ignorarlo, girando la cabeza para el lado contrario a la puerta, pero lo que fuese que le estaba pinchando se hizo más insistente. El algo comenzó a moverse hasta su boca, que estaba abierta, y Clara por instinto la cerró de golpe.

-¡Auch!

Ahí fue cuando decidió abrir los ojos, encontrándose con Kol haciendo una mueca de dolor.

-Te lo has buscado.

Clara salió del coche, estirándose y bostezando un poco. La siestecita le había ayudado a recuperar fuerzas, pero también la había dejado somnolienta y desorientada. Kol la miró, fingiendo estar resentido por su mordisco, cuando emprendió su camino hacia la oscura y tétrica casa en la que Mary Porter vivía. ¿Qué cómo lo sabía, dices? Pues Clara no tenía ni idea. No sabía dónde estaba, ni qué iba a hacer Kol exactamente.

En realidad, Clara no sabía muchas cosas. Ella simplemente hacía cosas y seguía a personas, sin saber muy bien en qué iba a acabar todo. Como ahora mismo. ¿La mujer intentaría huir? ¿Le pediría clemencia? ¿O ya esperaba su destino? Fuese lo que fuese, la aún adormilada híbrida no quería pensar sobre aquello; prefería que el temible Original hiciese lo que tuviese que hacer mientras ella trataba de planear qué hacer para que Damon no la matase ahí mismo por haber acompañado a Kol, por ponerse de su lado en vez del de su supuesto mejor amigo.

¿Podrías llamar mejor amigo a alguien con el que cada vez te hablas menos y no tiene otra cosa que hacer que clavarte un trozo de madera cuando te ve?

Se habían distanciado y eso le dolía de una manera inexplicable a Clara. Era un dolor en el pe-

-¡Argh!

Un alarido interrumpió los pensamientos de Clara. La pelirroja apartó la mirada del suelo, donde había estado clavada todo este tiempo, y la levantó para ver que estaba en una de las habitaciones de la gran casa, junto con Kol.

Y su bate.

Y Mary Porter.

Clara agradeció mentalmente estar tan empanada que no se dio cuenta de su muerte, aunque verla colgada con una estaca atravesándole el pecho no era muy agradable tampoco. Kol, tras finalizar su trabajo, se sentó en uno de los sillones que había en el cuarto, quitándose el inexistente sudor de la frente.

-¿Ahora qué? ¿Esperamos a que vengan aquí en la oscuridad, como acosadores?

-Básicamente -el Original se encogió de hombros-. Anda, siéntate, acabo de escuchar un coche aparcando.

La pelirroja rodó los ojos y se sentó en el reposabrazos del sillón, con los brazos cruzados. Kol apagó la luz y, en silencio, les escucharon acercarse. Jeremy parecía haberse quedado en el coche, porque Clara solo escuchó dos personas caminar. Pronto vieron las luces de las linternas acercarse, hasta entrar en la habitación y alumbrar a Mary.

-Mary -Damon pronunció su nombre, cuando alumbraron su rostro.

Kol, siendo el dramático que era, encendió la luz en ese momento; asustando a los recién llegados. Sus caras se contorsionaron en confusión cuando la vieron de brazos cruzados al lado del Original.

-Una travesura -la mirada maniática con la que les miraba podía asustar a cualquiera, incluso a Clara. Se levantó de su asiento y se acercó a la difunta vampira-. Pobre Mary, era muy divertida. No sé qué pasó -se giró a la pareja, con una sonrisa-. El tiempo que pasó con mi familia acabó con ella -la miró por un par de segundos antes de volverse al grupo-. Le obsesionaban los Originales.

-¿Y tú eras su favorito?

-Quién sabe -Clara llamó la atención, tratando de desviar el tema de conversación. Tal vez si discutían con ella dejarían de buscar.

-¿Qué haces aquí, Clara? -Elena comenzó a reprocharle- Con él, ¿por qué?

-Quién sabe -repitió lo mismo, encogiéndose de hombros mientras se posicionaba al lado de Kol-. Tal vez estoy aquí porque no quiero que le matéis, tal vez porque él no me ha atravesado con un trozo de un bate. ¿Qué hacéis vosotros aquí? ¿Intentar matarle como a Finn?

-Clara, siento lo de antes, pero eso no es razón para que montes un berrinche y te vayas con el primer Original que se te cruce -Damon, como siempre, no podía callarse sus comentarios. No, él tenía que provocar a la pelirroja. Porque así iba a hacerle el caso que él quería que le hiciese. Kol vio con desagrado al vampiro, mientras la híbrida se planteaba si liarse a golpes con él o ser civilizada-. No seas tonta, sabes que solo te está utilizando.

Clara decidió que empezar la pelea era la mejor opción.

Y lo era.

En menos de un segundo, se había movido hasta llegar a estar enfrente de él y le había dado un puñetazo en la nariz. Escuchó cómo se rompía y cómo Damon gruñía por ello, algo más calmada.

-Cuida tu lengua, Damon -casi le escupió, echándose para atrás al ver cómo Elena le miraba. Se encogió de hombros, quitándole hierro al asunto.

-¿Queréis saber si la convertí? -Kol volvió el tema hacia él, haciendo que el vampiro y la réplica le miraran expectantes. El Original fingió pensarlo por unos segundos antes de sonreír- Creo que sí. No, espera. Quizá fue Rebekah, también tuvo su fase con Klaus y no olvidemos su romance con Elijah -Kol hábilmente les vaciló, causando que la molestia floreciera en los rostros de Elena y Damon. La sonrisa pícara de Kol desapareció cuando siguió hablando-. Sé por mi hermano que intentáis descubrir de quién descendéis. Ahora nunca lo sabréis -señaló con la mirada a Mary-. Bueno, ¿dónde nos quedamos?

Seguido de sus palabras, golpeó a Damon e las rodillas con el bate que tenía en las manos, sorprendiendo a las dos adolescentes. Golpeó un par de veces más al vampiro y este trató de salvar a Elena, rogándole que se fuera. Kol apareció en su camino cuando se dirigió a la puerta.

-Mi hermano me ha prohibido hacerte daño, y dudo que Clara lo quiera; así que no me provoques.

Kol empujó a la humana, haciendo que esta cayera en la cama que había en la habitación. La muy boba se golpeó con la cabecera de la cama y Damon trató de ir a por Kol, solo para ser frenado en el intento por Clara. Ella se tiró a horcajadas sobre él y le conjuró una aneurisma.

-Vaya, te he tocado la fibra -Kol se burló-. Relájate, hombre, solo quiero ajustar cuentas -abrió sus brazos, mientras le miraba desde arriba y Clara se separaba de él-. Me rompiste el cuello, mataste a mi hermano y eres una mierda de amigo con Clara -le golpeó tres veces exactamente con el bate antes de continuar:-. Muy bien, ya estamos en paz.

***

-No entiendo cómo eres capaz de aguantarle, es un pésimo amigo.

Estaban en el final del trayecto de la casa de Mary a Beacon Hills cuando Kol decidió abordar el tema. Clara se había pasado casi todo el viaje en silencio, respondiendo a Kol con monosílabos pues estaba sumida en sus pensamientos, pero cuando sacó a relucir el tema por el cual se estaba comiendo el coco, decidió que era hora de decir en voz alta lo que le molestaba.

-Lo creas o no, antes no era tan capullo conmigo -su voz sorprendió a Kol, que no parecía esperarse que dijese nada-. Desde que sus sentimientos hacia Elena son más claros, peor me trata. Es como si se olvidase de que no todo es sobre ella, ¿sabes? -miró al moreno para asegurarse de que, aunque sus ojos estuvieran puestos en la carretera, él le estaba escuchando. Cuando asintió continuó hablando:- Echo de menos a mi amigo, el que se acordaba de que existía no porque me necesitaba para hacerle un favor, sino porque le importaba.

Kol asintió, pero no dijo nada, dejándola seguir con su monólogo.

-Y lo peor de todo es que sabe lo que siento por ella. O sentía, ya ni sé si siguen existiendo esos sentimientos.

-Espera, espera, espera -esto definitivamente llamó su atención, mirándola por unos segundos antes de volver sus ojos a al desvío por el que iban-. ¿Te gusta Elena? No sabía que eras… ¿lesbiana? -la duda en su voz se debía a que no sabía si el término actual era aquel, lo cual le pareció divertido a Clara.

Después de todo, Kol Mikaelson había pasado alrededor de cien años dormido.

-Bisexual, en realidad. Y sí, me gusta Elena, o gustaba -se encogió de hombros y miró por la ventanilla, algo avergonzada de haberle admitido algo así al vampiro-. Desde que me fui de Mystic Falls mis sentimientos han ido desapareciendo, así que creo que será mejor que diga “gustaba”.

-Así que, ¿me estás diciendo que tu mejor amigo está “liándose” -hizo comillas con una de sus manos, mirándola por un par de segundos al utilizar la jerga actual- con la chica que sabe que te gusta, o gustaba, y no has considerado dejar de llamarlo mejor amigo?

-Pero él no elige de quién se enamora.

-Pero sí elige cómo tratarte, y obviamente lo está haciendo mal -la miró como si fuera obvio lo que estaba diciendo-. Te esconde cosas, te humilla y te usa. Es hora de que le des la patada, cariño.

-Gracias, Kol -ella rodó los ojos, pero sonrió igualmente-. Aunque seas un vampiro psicópata, eres un buen amigo vampiro psicópata.

-¿Ves? Tú y yo no nos llevamos tan mal -llegaron al edificio en el que estaba su apartamento y, entrando en el aparcamiento, dejó el coche en su plaza antes de continuar-. Voy a tener que decirle a Nik que soy tu Original favorito.

-Oh, no te creas, ¿eh? Elijah siempre lo fue y siempre lo va a ser -Clara se burló mientras salían del coche.

-Pues entonces lucharé por el puesto, pero sabes que tarde o temprano yo seré tu favorito.

La híbrida negó ante su afirmación y ambos se sumieron en un cómodo silencio. Caminaron tranquilamente hasta el portal, cuando una bombilla pareció encenderse en la cabeza de Clara.

-Espera -Kol paró sus movimientos, dejando la puerta del portal entreabierta y miró frunciendo el ceño a la menor-. ¿No debería de irme ya a mi casa? Es decir… -se colocó el pelo detrás de su hombro, mirando hacia otro lado mientras buscaba cómo expresarse correctamente- Ya ha terminado nuestra misión de espías chachis y mi hermana seguro que está de los nervios porque no puede contactar conmigo, así que…

-Oh, no te preocupes por eso, ya he hablado con ella -el vampiro se encogió de hombros mientras entraba en el portal y le sujetaba la puerta a Clara, quien le miró abriendo y cerrando la boca-. Después de todo, ¿no te ibas a quedar a dormir en casa de una amiga?

***

Kol fue muy amable al dejar a Clara dormir en su casa. Y en su cama. Y con otro de sus pijamas. Muy majo, si no fuera por el pequeño hecho de que habían dormido juntos. Y no, eso no le molestaba a Clara; sabía que el vampiro no haría nada raro con ella, ni estaba nerviosa. El único problema que tenía es que él ocupaba demasiado espacio. Claro, estaba acostumbrado a dormir solo, pero esto había llevado a Clara a tener que estar tumbada casi al borde de la cama. La otra opción sería acercarse a Kol, pero eso sería entrar en su espacio personal y no sabía si el vampiro estaría incomodado por es-

-¿Qué haces tan lejos? Ven.

Retiró lo pensado cuando el Original tiró de su brazo y la acercó al centro de la cama, con él. El cuerpo calentito de Clara chocó con el ligeramente más frío de Kol como resultado, estando ahora ella de espaldas al Original que parecía estar robándole todo el calor que había acumulado en sus horas de sueño. Cuando los brazos de Kol aplastaron su cuerpo decidió hablar:

-Nunca hubiera pensado que eras de los que abrazan.

-He pasado cien años solo en un ataúd, me merezco un poco de cariño, ¿no crees?

Clara rodó los ojos, pero aún así no se alejó. Tenía ganas de seguir durmiendo y ella no era alguien que le costase mucho conciliar el sueño, además de que habían tenido una noche movidita como para no estar cansada. La pelirroja abrazó los brazos de Kol y cerró los ojos, solo para tener que abrirlos unos segundos después al escuchar un terrible tono de llamada. Gruñó cuando Kol se intentó alejar de ella, aferrándose a sus brazos.

-Ahora quién es la que abraza, ¿eh? -la voz ronca de Kol se burló de ella.

Cuando volvió a intentar zafarse de su agarre, Clara cedió y el vampiro se levantó de la cama semidesnudo. ¿Se me ha olvidado narrar que el Original dormía sin camiseta? Porque así era. A Clara no le importó lo más mínimo mientras observaba a Kol buscar su teléfono por el dormitorio. Una vez lo encontró, descolgó la llamada y se llevó el móvil a la oreja.

-¿Se puede saber qué quieres a estas horas, Nik?

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Kol rodó los ojos en silencio, escuchando lo que fuese que Klaus le estuviera diciendo. Clara ni se molestó en escuchar lo que el híbrido decía a través del teléfono y se dedicó a rodar en la gran cama de Kol mientras esperaba a que terminaran de hablar. Eso fue hasta que escuchó al Original presente despedirse de su hermano.

-Sí, sí, ya vamos para allá.

Entonces la curiosidad tomó el control de Clara.

-¿Qué quería? ¿Cómo que “ya vamos para allá”? ¿A dónde vamos? ¿Por qué? -la pelirroja se incorporó en la cama, enredada en las sábanas mientras miraba con expectación al vampiro que tenía delante. Pero este no respondió directamente, no. Kol soltó una pequeña risa amordazada, mordiéndose el labio mientras rodaba los ojos- ¿Kol? ¿Qué pasa?

-Klaus quiere que te lleve a Mystic Falls para despedirse de ti -esto dejó con aún más dudas a Clara, aunque no dijo nada y le dejó continuar mientras que se ponía una camiseta-. A veces dudo de la inteligencia de mi hermano.

-¿Despedirse? ¿Se va a otra galaxia o qué? -mientras trataba de salir del nudo de sábanas, Clara comenzó a balbucear- Además, ya llevamos bastante tiempo sin vernos regularmente. ¿Qué clase de excusa barata para verme es que se quiere despedir?

Aunque no quisiese admitirlo, ella también tenía ganas de verle. Pero eso no lo admitiría delante de Kol, mucho menos después de que le contase algo así a Elijah y este corriese a Klaus a contárselo.

-No se lo he dicho porque se pondría a quejarse de que no le ayudo en nada -el moreno rodó los ojos exageradamente-, pero aquí estoy, ayudándole en uno de sus miles planes -señaló a la nada, claramente refiriéndose a lo de vigilar a Clara y a Jeremy-. Bueno, ¿tienes que coger algo o podemos irnos ya?

-Como te dije ayer, no pienso ir a ningún lado sin cambiarme de ropa -Clara le recordó mientras se hacía un moño rápido y le miraba alzando las cejas-. En estos momentos echo de menos que Klaus me rompiese el cuello para ir a cualquier parte. Así no me tenía que preocupar de cómo iba vestida.

-Bueno, si tú lo prefieres así…

Crack.

***

Ya habían pasado unas cuantísimas horas desde que Kol decidió tomar en serio a Clara. La híbrida no recordaba nada del viaje hasta Mystic Falls y el dolor de su cuello era bastante perceptible, así que era de suponer que Kol le había roto el cuello continuamente para que no se despertase en mitad del viaje.

Y, mayormente, para evitar que le cayese una regañina tremenda por su parte.

Ahora estaba despierta y en casa de Caroline, pues el Original había decidido que dejarla ahí sería la mejor opción. Debido a la falta de teléfono y el tortícolis que sentía, no pudo ni gritarle a Kol vía llamada, ni contarle todo lo que estaba sucediendo a su hermana.

Lydia iba a estar muy cabreada cuando volviese.

-¿Por qué no vienes al baile de esta noche? -Caroline, que estaba con ella en su habitación, le preguntó con una de sus alegres sonrisas. Estas que siempre escondían que respondieses lo que respondieses acabarías haciendo lo que ella quisiera- Está ambientado en los años veinte y lo he dirigido yo, ¡te va a encantar!

-No tengo muchas ganas, Care -girando su torso y no su cuello, le respondió obvia Clara-. Creo que ya sabes por qué.

La sonrisa de su amiga se ensanchó. Caroline se levantó de la cama, lugar en el que Kol había depositado a Clara, y salió de la habitación. Llegó en menos de cinco segundos con una bolsa de sangre fresquita.

-No seas quejica, anda.

Clara cogió la bolsa que la rubia le tendía con ansia. Se bebió todo su contenido, sonriendo un poco al dejar la bolsa a un lado. Su cuello empezó a dejar de dolerle gradualmente, hasta que finalmente pudo mirar a Caroline sin tener que girar su tronco.

En momentos como estos, maldecía ser híbrida por su incapacidad de sanar como los vampiros normales lo hacían.

-¿Ahora tienes ganas? -se burló Caroline.

-No, pero no tengo nada mejor que hacer, así que vale -se encogió de hombros mientras la vampira celebraba su victoria-. ¿Cuándo es?

-En cuatro horas, así que ve duchándote mientras que yo elijo qué nos vamos a poner -la rubia le dio un empujón amistoso mientras le sonreía-. ¡Corre!

Clara se rió ante su comportamiento, aunque no terminaba de entender por qué estaba tan emocionada. ¿Tendría que ver con el hecho de que Klaus quería verla? ¿Estaba Caroline compinchada? ¿O era solo que echaba de menos a su amiga? Clara no quiso pensar más sobre ello mientras se desnudaba y entraba en la ducha. El agua caliente le relajó bastante mientras se duchaba, olvidándose por unos minutos que tenía que darse algo de prisa. Se enjuagó el pelo y el cuerpo, para luego echarse en el pelo el acondicionador de olor frutal que Caroline siempre usaba. Se desenredó el pelo con el acondicionador y después se lo quitó.

Envuelta en dos toallas y con la ropa que antes llevaba en brazos, salió del baño y entró en la habitación de Caroline. Esta tenía el pelo recogido con muchos rulos y estaba vestida con un albornoz de satén. Frente a ella, dos conjuntos ambientados en el estereotipo de la época estaban puestos sobre su cama. Uno de ellos tenía un tocado con una pluma roja, un collar de perlas y unos guantes blancos, un vestido de tirantes rojo con flecos y unos tacones. El otro conjunto le llamó más la atención a Clara. En vez de un tocado, tenía una cinta estrecha decorada con brillantes y perlas, que a un lado tenía unas plumas negras; y, en vez de un largo collar de perlas, había uno más pequeño. El vestido de este conjunto era verde oscuro con decorados y rayas negras, y tenía también flecos negros en el bajo del vestido. Los tacones que finalizaban el conjunto eran negros, cerrados y bajos.

Clara supo que ese era su conjunto al ver la sonrisa satisfecha de Caroline.

-Sabía que te iba a gustar.

-¿Por qué tengo la sensación de que ya tenías todo planeado? -Clara se cruzó de brazos con una sonrisa.

-No sé, no sé -la rubia se encogió de hombros, haciéndose la tonta, y cogió su conjunto-. Bueno, me voy a vestir. Ve vistiéndote y desenredándote el pelo para que te lo rice, puedes coger ropa interior de mi cómoda si la necesitas.

La pelirroja agradeció mentalmente que su amiga y ella tuvieran tallas parecidas, porque no le hacía mucha gracia ir a un baile sin ropa interior. Clara no dormía con sujetador y Kol se la había llevado a Mystic Falls en pijama, así que podéis hacer las cuentas vosotros solos…

Sin rebuscar mucho, encontró un conjunto negro y simple en la cómoda de Caroline. Se lo puso y después cogió la ropa que había encima de la cama, excepto los tacones y la cinta del pelo. Mirándose en el espejo, vio su reflejo. El conjunto le quedaba bien, si ignoraba el hecho de que todavía tenía una toalla en el pelo y que su preciado colgante no pegaba con el disfraz. Se terminó de desenredar el pelo cuando Caroline volvió a la habitación, completamente vestida, peinada y maquillada para la ocasión.

Tener de amiga a Caroline no solo era una cosa buena por la amabilidad y el apoyo que le brindaba siempre, sino también porque era una ventaja en momentos como este. ¿Necesitas que alguien te haga un peinado complicado? Llama a Caroline. ¿No sabes qué ponerte para tu primera cita? Llama a Caroline. ¿Te está dando un ataque de ansiedad? Definitivamente, llama a Caroline.

Sin duda alguna Caroline Forbes era la mejor amiga que podía haber pedido. Una pena que miles de kilómetros las separaran continuamente.

Dicha amiga recogió el pelo pelirrojo de Clara en diferentes rulos, dejando que se secase así mientras la pelirroja se maquillaba un poco. Sin querer esforzarse demasiado, eligió delinearse los ojos y pintarse los labios de rojo. Cuando terminó, Caroline le secó el pelo con los rulos para rizarlo, le hizo un moño bajo dejando un gran mechón suelto y después le ayudó a ponerse la cinta, que sujetaba dicho rizo suelto.

-¿Estoy bien? -Clara le preguntó, dando una vuelta sobre sí misma, y notó que miraba su colgante.

-No me convence el colgante, ¿por qué no te lo dejas aquí y luego vuelves a por él? -la rubia, con sus manos en jarra y su mirada de experta, le comentó. Clara dudó, agarrando el medallón pensativamente- Sabes que nadie te lo va a quitar, lo puedes dejar aquí escondido si eso te hace sentir más segura.

-Está bien.

Con un suspiro, se lo quitó y lo dejó encima de la cómoda de Caroline, la superficie que le pillaba más cerca. Inmediatamente, sintió que algo le abandonaba, pero no le prestó mucha atención. El colgante, además de unirla a sus ancestros, le proporcionaba parte de su poder y cierta estabilidad.

Clara solo rezaba en esos momentos que sus poderes no hicieran una de las suyas y que pudiese pasar una noche tranquila.

Caroline miró hacia la nada, causando que la pelirroja la mirase extrañada, y luego sonrió cuando volvió a posar su mirada en Clara.

-Tu chófer ya ha llegado.

Cuando Caroline dijo aquello, realmente se esperó ver a un chófer y no a Kol vestido como los hombres lo hacían en los años veinte, apoyado en su coche de brazos cruzados. Cuando el moreno vio a la pelirroja y a la rubia salir de la casa, compartió una sonrisa con ambas.

-Espero que estés contenta con tu compañía de esta noche -Kol se quitó el bombín que llevaba, revelando su perfectamente peinado cabello hacia un lado-. Estás preciosa.

-Tú también -la pelirroja observó su conjunto, escaneándole de abajo arriba. Llevaba mocasines negros, unos pantalones de traje grises con tirantes negros, una camisa blanca, una pajarita verde oscuro y una americana gris-, incluso con ese estúpido sombrero.

-Gracias, ¿eh? -se rió y le abrió la puerta del coche, haciendo una reverencia exagerada- Su carruaje, bella dama.

-¿Tú no vienes, Care? -Clara se giró a su amiga, esperando su respuesta, extrañada.

-Sí, pero yo tengo mi propio acompañante -le guiñó un ojo mientras Kol se volvía a poner el bombín y Clara trataba de pensar quién podía ser-. Ya nos veremos ahí.

Clara le asintió y entró en el coche de Kol, quien muy amablemente también le cerró la puerta. Cuando entró en el vehículo y comenzó a conducir, la híbrida decidió hablar.

-No me tenías que haber tomado en serio.

-Era eso o tardar más -el Original le quitó importancia con una sonrisa.

No tardaron más de cinco minutos en llegar y dejar el coche en el aparcamiento de su antiguo instituto. Kol, de nuevo, le abrió la puerta y tendió su mano para salir. Con sus brazos unidos, caminaron junto a los adolescentes disfrazados para llegar al gimnasio, donde se celebraba el baile.

-No entiendo qué estamos haciendo aquí -le comentó la pelirroja, mirando a todos sus antiguos compañeros y a algunas cara que no reconoció-. ¿No se supone que tu hermano quería verme urgentemente?

-Bueno, supongo que estamos aquí para admirar lo fieles a los estereotipos que son los disfraces -Kol arrugó su nariz ante el paisaje-. En serio, no todas las mujeres vestían así. ¡Los vestidos ni siquiera llegaban hasta la rodilla, ni eran tan ajustados! -el vampiro exclamó, mirando ahora a Clara- Yo estuve muy cerca de vivir esta época y no la recuerdo así.

-Casi se me olvida que estabas dagueado por estas fechas -la pelirroja recordó, sonriendo ante las críticas de Kol-. ¿Qué pasó para que Klaus te hiciera eso?

La cara del vampiro se tornó más sombría. Sus labios se convirtieron en una fina línea y su cuerpo se tensó perceptiblemente.

-No es un tema para hablar en un baile.

Con sus palabras, le dejó muy claro su opinión respecto al tema. Clara supuso que el que su hermano le traicionase de dicha manera no era algo que le gustaba hablar, así no insistió más y arrastró al vampiro a la pista de baile. Con una mano en su cintura y sus manos entrelazadas, Kol comenzó a guiar a Clara en la música. El baile era sencillo, simplemente se movían de lado a lado y daban vueltas, pero la música y el ambiente hicieron que Clara sintiese la necesidad de apoyar su cabeza en el hombro del vampiro. Cerró los ojos y trató de calmar su respiración.

-Te noto nerviosa. ¿Qué pasa, cariño? -el apodo con el que se refirió a ella y el tono de su voz consiguieron sacarle una sonrisa mientras seguían bailando.

-No sé, la verdad -Clara se encogió de hombros-. Supongo que estoy nerviosa, nada más.

-Si quieres irte, solo tienes que decírmelo -Kol le susurró, con entendimiento, mientras miraba alrededor del gimnasio-. No importa que acabemos de llegar, podemos irnos y hacer otra cosa.

-No pasa nada -la pelirroja finalmente levantó la cabeza de su hombro-. Me lo estoy pasando bien, solo necesito salir de todo este mogollón de gente.

Dejaron de bailar y Kol comenzó a llevar a Clara por el gimnasio, buscando un rincón no muy habitado. Pero como obviamente todos los alumnos del instituto estaban desperdigados en el gimnasio, esto dejaba poco espacio para rincones solitarios. Caminaron un poco más hasta que Clara se topó con una agradable sorpresa.

-¿Tyler?

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Clara prácticamente corrió hacia su primo. Los dos se envolvieron en un abrazo que duró unos largos segundos.

-¿Cómo es que estás aquí? ¿Lo has conseguido? -sus ojos estaban muy abiertos, casi ni podía creerse que él estaba ahí. A su lado, notó que también estaba Caroline- ¿Sabías que estaba aquí y no me has dicho nada?

-Era una sorpresa -Tyler le sonrió a su prima-. Y sí, lo he conseguido. Soy libre.

Clara soltó un grito de alegría y volvió a abrazarle, mientras Caroline miraba la escena con una sonrisa.

-No me digas que hemos venido hasta aquí solo para esto -Kol hizo notar su presencia al hablar, haciendo que Tyler se separase de Clara y le mirase frunciendo un poco el ceño.

-¿Eres su novio? -intuyó el adolescente, al haberles visto llegar de la mano.

-Más bien, su cuñado -el Original le dio una sonrisa petulante al híbrido-. Kol Mikaelson, un placer. ¿Y tú eres?

-Tyler Lockwood, su primo.

Ambos estrecharon manos y Clara podía jurar que aquel gesto sería el más incómodo de la noche. Después de eso, Caroline arrastró a Kol lejos del par de primos para que tuvieran un reencuentro en condiciones. La música lenta cambió a una algo más animada y Clara se olvido de las ganas de salir del gimnasio que tenía minutos antes. Tyler y ella comenzaron a bailar torpemente, mientras se reían. Un par de canciones siguieron antes de que el híbrido desaparecido iniciara la conversación.

-No es por meterme donde no me llaman, ¿pero cómo es que eres amiga de ese Mikaelson -Tyler señaló hacia su espalda, donde estaba dicho Original con su novia, y dejó de bailar-¿Y a qué se refería con lo de cuñado? ¿No estarás…?

-No, Ty. Por Dios, ¡no! -su rostro se enrojeció y una mueca incómoda de formó en sus labios, mientras que dejaba de bailar también- Son cosas de Kol, no te preocupes. Y la verdad es que yo tampoco sé muy bien por qué nos juntamos -se encogió de hombros, haciendo reír a su primo-. Un día apareció en Beacon Hills y ha sido una lapa desde entonces.

-Bueno, seguro que los demás ya te han dado la lata, pero ten cuidado -le pidió, cruzándose de brazos como padre que regaña a su hijo cuando hace algo mal-. No ha hecho nada raro, ¿no?

-Sorprendentemente, ha ayudado más que otra cosa -se sinceró, mirando a los ojos del híbrido, pero este parecía estar mirando a algo detrás de ella-. ¿Qué pa…?

-Pero si aquí están mis dos híbridos favoritos -una voz con acento inglés les interrumpió, causando que Clara identificara de inmediato a su perteneciente.

-Sin contarte a ti, ¿no? -Tyler musitó, pero el hombre lo escuchó a la perfección- ¿Qué quieres, Klaus?

-Saber dónde te habías metido -sus ojos se clavaron en el chico, con cierto mosqueo, pero cuando miró a Clara cambió su cara y le sonrió ladeadamente- y hablar con Clara.

-He vuelto, ¿no? -Tyler trató de darle menos importancia, no queriendo empezar una pelea con su prima delante.

-Qué curioso, no recuerdo haberte dado permiso para marcharte -en su voz se notaba el veneno con el que le hablaba, volviendo a mirar fijamente a su primer híbrido-. No os importa que os interrumpa, ¿no?

-Sí, sí nos importa, Klaus -Clara se negó, viendo cómo había tratado a su primo y Klaus miró a este, una pequeña sonrisa formándose en sus labios-. Vete.

-No… Está bien -Tyler dijo repentinamente, haciendo que Clara le mirase con espanto.

¿Por qué ha reaccionado así? ¿No odia a Klaus? ¿No había conseguido romper el vínculo?

Clara dejó de mirar a su primo, mordiéndose el interior de su mejilla, y se giró a Klaus.

-¿Qué es esto? ¿Un intento de demostrar que eres el macho alfa? -se cruzó de brazos, mientras se posicionaba delante de su primo, queriendo evitar que el Original hiciese otro de sus trucos hipnóticos.

-No necesito demostrar nada, amor, soy el macho alfa -obvió el rubio, haciendo que la pelirroja rodara los ojos-. Bueno, Tyler, ¿por qué no te vas con uno de tus amiguitos? Tengo que hablar con Clara.

Clara vio a Tyler alejarse tras sus palabras, fuese o no por el vínculo, y suspiró con desagrado ante la actitud de Klaus.

-Podías haberle pedido amablemente que nos dejara solos, no hacía falta que utilizaras tus trucos.

-Creo que ya sabes que diga lo que diga, sea literal o no, Tyler lo hará -Klaus se acercó los pocos pasos que le quedaban para estar a su lado-. Sabes por experiencia que por más que se aleje el vínculo siempre va a estar ahí.

-¿De qué hablas? -la híbrida miró con una ceja alzada al hombre que tenía delante, no entendiendo ni una sola palabra que salía de su boca.

-Todavía no lo sabes… -sus ojos se entrecerraron, pero rápidamente cambió de tema para evitar que la pelirroja le preguntara algo al respecto- ¿Bailamos?

La música ahora era más lenta que con la que había bailado antes, así que cuando Clara cogió la mano que Klaus le ofrecía, puso su otra mano en su hombro y el Original la puso en su cintura. Durante los primeros segundos del baile, la pelirroja evitaba la mirada del rubio, aún algo enfadada por su comportamiento.

Klaus no tenía por qué haber sido así de desagradable. Podría al menos haberse guardado la chulería para cuando ella no estuviera delante, pero no Klaus Mikaelson “era” el macho alfa y como macho alfa…

-Estás preciosa esta noche, incluso si no me quieres mirar.

...tenía que ponerla nerviosa cada vez que la miraba de esa forma.

Las palabras no pudieron salir de inmediato de Clara y ella se le quedó mirando con sus grandes ojos mieles. Esos grandes ojos mieles no pudieron evitar escrutar al hermoso Original que bailaba con ella. Su pelo rizado estaba peinado hacia un lado, como Clara suponía que se hacía en la época, y sus gruesos labios parecían estar más rosados esa noche. Sus hoyuelos también estaban presentes, lo cual significaba que estaba sonriendo. Su traje era completamente blanco y su corbata era de rayas blancas y azules, lo cual resaltaba sus ojos.

La pelirroja no tuvo más remedio que mirarle a los ojos, pues se había quedado mirándole un rato largo y no quería incomodarle de más.

-T-tú tambié-én estás… -se obligó a sí misma a hablar, tratando de no sonar muy estúpida, y carraspeó al haber fallado estrepitosamente- Estás muy bien, incluso si me enfadas -Klaus le hizo dar una vuelta sobre sí misma mientras seguían bailando, y le rodó los ojos. Él. A Clara. Como si fuese ella la que le desconcertaba todo el tiempo-. Tienes muchas cosas que contarme -ambos sabían que no se refería solo a lo que había dicho minutos atrás-, así que voy a empezar por lo primero. ¿Por qué tenías tantas ganas de que viniera?

-Supongo que te habrá dicho mi hermano que me voy -intuyó el muy listo-, solo quería despedirme.

-Llevamos mucho tiempo sin vernos -se encogió de hombros-, ¿qué va a cambiar que te vayas de Mystic Falls? Te recuerdo que ya no vivo aquí.

-Esta vez es diferente -sus ojos azules no se encontraron con los mieles de Clara, ahora él evitaba su mirada-. Puede que el siguiente lugar al que vaya con mi familia esté muy lejos para vernos o puede que nos veamos con regularidad, tú eliges.

-¿Me estás dando a elegir entre acompañarte o no a donde sea que te vayas a ir? -Clara paró de moverse, haciendo que Klaus dejase de bailar también.

Mientras que la chica trataba de digerir lo que Klaus le acababa de proponer, este siguió evitando su mirada. La sonrisa había desaparecido de su boca y su mente parecía haber una batalla de pensamientos y emociones. Uno de ellos tuvo que ser más fuerte que el resto para obligar a Klaus a decir lo siguiente:

-No quiero pasar más tiempo alejado de ti, Clara -su mano se posó en la mejilla de la chica. Acarició su piel con el pulgar, mirándola detenidamente. Con sus ojos parecía querer capturar cada detalle de su rostro, de sus sentimientos y de sus muecas; pero Clara estaba segura de que en ese momento no estaba pensando cuerdamente, pues su cabeza se veía inundada con el deseo de besarle-, pero entiendo que no estés preparada aún para eso.

El vampiro se alejó de ella, dejándola estática en su sitio, y se marchó dejándole aún las ganas d estampar sus labios contra los suyos. Trató de respirar con normalidad y autoconvencerse de aunque no se hubiera alejado, ella no habría hecho algo prohibido.

Klaus tenía muchas cosas que responderle y aquella conversación solo la había dejado con más dudas de las que antes tenía.

***

Clara no sabía si las nauseas estaban relacionadas con el nerviosismo que Klaus le había provocado o si se debía al pánico que le había entrado nada más llegar al baile, pero estaba segura de que no saldría del baño del instituto en un buen rato.

Había venido a este hacía algo más de media hora, para refrescarse después de lo ocurrido, pero al encontrarse tan mareada repentinamente no se vio capaz de salir y pedir ayuda. Clara había sido tan inteligente de elegir el único aseo del instituto al que ningún alumno había ido en toda la noche para lavarse la cara y empezar a encontrase mal.

Así que ahora estaba sentada en el lavabo, porque ni loca se sentaba en el suelo, con la cinta que Caroline le había dado en una mano e intentando tranquilizarse y recobrar fuerzas para salir. Cuando se vio más calmada, puso todo su peso en sus brazos y… Ahora estaba en el suelo, se había caído. Genial. Simplemente genial.

En este momento se planteó utilizar su magia para salir de aquel infortunio, pero, como las otras veces que lo había intentado, sus poderes no parecían estar de su parte y se tuvo que intentar levantar sola.

Spoiler: no pudo.

Fuese lo que fuese que le estuviese pasando, tenía que ver con su magia. Algo no estaba bien y parecía haber caído en eso un poco más lento de lo normal.

Tal vez eso también estaría afectándole a su inteligencia…

-¿Clara? ¿Qué haces tumbada en el suelo?

Oh, perfecto, había venido alguien. Con cuidado de no tocar el suelo más de lo necesario, giró su rostro para ver de quién se trataba. Era Damon, que le miraba como si tuviera dos cabezas desde arriba.

-Disfrutar de las bacterias y el pis -Clara rodó los ojos mientras mascullaba aquello, no tenía muchas ganas de encontrársele-. Me he caído, ¿tú qué crees que hago aquí?

-Pues levántate, necesitamos tu asistencia brujil. Esther nos ha encerrado aquí dentro.

-¿No crees que si pudiera levantarme, ya lo habría hecho? -su tono de voz fue bajo, pero la mirada de odio que le lanzó a Damon fue suficiente para que este entendiera que no disfrutaba estar rebozándose en suciedad- ¿Me levantas o qué?

El vampiro reaccionó y se agachó para coger a la híbrida. Mientras que ella estaba algo incomodada por su presencia, Damon no parecía importarle en absoluto; no estaba enfadado por lo ocurrido días atrás. En sus brazos, pudo notar que él no estaba disfrazado y que tenía puesta la ropa que solía llevar. Por eso no le habría visto en el baile, ¿pero cómo pudo entrar si decía que Esther les había encerrado?

No pensó mucho más en lo que le dijo mientras entraban en la sala de informática.

-¿Clara? ¿Qué haces aquí?

Reconoció la voz de Bonnie, que estaba junto a un chico a quien no pudo identificar. Stefan, Klaus y Kol también estaban ahí. Damon dejó a Clara sentada en una mesa vacía que había, mientras todos tenían la atención puesta en ella.

-Si te soy sincera, no tengo ni idea -la pelirroja se encogió de hombros-. ¿Qué está pasando? ¿Cómo que Esther nos ha encerrado aquí?

-Ha hecho un hechizo de barrera y solo pueden salir los humanos -Stefan le explicó-. Bonnie está intentando deshacerlo, Esther se ha llevado a Elena y tenemos que salir.

Oh, entonces para eso Damon la había encontrado, ¿no?

-Y, como Bonnie no puede sola, esperábamos que pudieras ayudar -dicho vampiro continuó con la explicación de su hermano-. Aunque si no puedes ni mantenerte de pie, dudo que puedas ayudar.

Kol la miró alzando una ceja, mientras que Klaus se mantuvo con los brazos cruzados y Bonnie la miraba preocupada. Stefan también parecía algo preocupado y el chico cuyo nombre desconocía miraba atento la escena.

-Pero sigo teniendo magia, puede que no la pueda utilizar en este momento, pero Bonnie me puede canalizar, ¿no? -la morena asintió y se acercó a ella. Clara le tendió la mano y, cuando Bonnie la agarró, mirada se fijó en la nada durante unos segundos. Había tenido una visión- ¿Qué has visto, Bonnie?

-A Esther, ella… Te está canalizando -la bruja miró con el ceño fruncido y una mueca de preocupación a su amiga-. Tiene tu colgante y parece que está utilizando tu magia para un hechizo grande.

Subconscientemente, Clara se llevó la mano al pecho, donde debería de estar dicho colgante. ¿En qué momento se le ocurrió que quitárselo iba a ser seguro?

-Mientras esté utilizando su magia va a ser imparable -la voz de Kol sorprendió al grupo, pues no había dicho nada desde que se enteró de que no podían salir-. Puede incluso matarte, Clara.

La pelirroja se llevó las manos a la cabeza. ¿Quién le mandaría a ella venir hasta Mystic Falls con brujas asesinas como Esther rondando por las calles? Si no moría esta noche, moriría cuando Lydia le diera la regañina del siglo.

-Hay que encontrar a Esther.

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Clara observó a Bonnie arrancar un mapa de Mystic Falls y ponerlo sobre la mesa en la que ella estaba sentada, con Kol a su lado. Esta vez, estaban en un aula diferente y había sido Kol quien la había traído. Stefan se había ido a hablar con Caroline y Tyler, y no sabía qué estaban haciendo Damon y Klaus. Justo cuando pensó sobre sus paraderos, ambos hombres entraron en la clase.

-Toma -el vampiro de pelo negro le tendió un vial a la bruja-, Jeremy ha donado sangre Gilbert para el hechizo de seguimiento.

Ah, a eso se habían ido.

-¿Tengo que hacerlo con vosotros tres mirándome? -la bruja miró con disgusto a Damon y Clara, previendo que Damon haría un comentario estúpido, se adelantó en contestar.

-Me iría se pudiera, Bon -la morena le sonrió un poco y Damon pareció pensarse mejor si decir la estupidez que iba a soltar o no.

Muy bien, Damon, has demostrado tener más de una neurona.

-Sabes que no me refería a ti, pero no puedo concentrarme con tanta gente -señaló a los tres más viejos.

-Dejémonos de dramatismos -Klaus habló esta vez, acercándose a la mesa con sus manos detrás de su espalda-, Clara puede morir si no interrumpimos lo que esté haciendo Esther.

Bonnie dejó de pelear para que se fueran y echó la sangre de Jeremy en el mapa. Comenzó el hechizo de seguimiento, pero la sangre no se movía. Algo andaba mal. Clara compartió una mirada con Kol, antes de hablar.

-Está canalizando algo más que a mí.

La bruja asintió, lo que había sentido era mucho más que el poder de Clara. Klaus mantuvo su mirada en el mapa y Damon lo miraba frunciendo el ceño

-Está canalizando un punto de acceso -Bonnie dedujo y Klaus pareció pensarlo por unos segundos.

-Preparad a los humanos, sé dónde está.

Tras Klaus decir aquello, Damon y él se marcharon en busca de Matt y Jeremy. Bonnie se marchó poco después, dejando a Kol y a Clara asolas. La pelirroja no tenía mucha idea de qué iban a hacer ahora. No podían salir porque Esther no había quitado el hechizo de barrera y Bonnie no había conseguido romperlo. Tampoco podían volver al baile porque ya se había acabado. Y Kol no podía tomar su cena porque no había humanos.

Clara vio con una ceja alzada a Kol quitándose la chaqueta y poniéndosela sobre los hombros.

-Vamos fuera y hace frío -el moreno le respondió la pregunta que no hizo.

La cargó en brazos como a un bebé y, en menos de cinco segundos, ya estaban fuera. Kol en ningún momento la dejó en el suelo, mucho menos después de la cara pálida que se le puso cuando terminó su sprint. Obviamente, Kol había sido muy considerado en pensar que estaba mareada para cogerla, pero no para moverse a la velocidad de la luz. Tras pasársele las ganas de vomitar, Clara se dio cuenta que Stefan y Klaus estaban también fuera.

-Ya no quiero venganza -fue lo primero que escuchó de la conversación, una vez salió de sus nauseas y Kol se acercó a ellos- y en cuanto a Esther, la hemos parado antes, lo volveremos a hacer.

Stefan se veía muy seguro de sus palabras, así que Clara quiso tratar  de contagiarse con su positividad cuando él le dio un asentimiento.

Con Stefan nunca había tenido mucha relación, nunca se habían hablado mucho, ni se tenían mucha confianza, pero aún así se podrían considerar amigos. Y ahora, como amigo, estaba intentando reconfortarla.

-Somos una pareja peculiar -Klaus le regaló una sonrisa a su viejo amigo, con sus manos entrelazadas tras su espalda. Entonces miró a Clara, queriéndose asegurar de que no estaba tan mareada como antes, y continuó con su charla-. Esto me recuerda a nuestra época en los años veinte.

-Lo dices como si tuviera que recordarlo con alegría -la serenidad de Stefan hizo que Clara riera en los brazos de Kol.

-Hubo momentos en que fuimos amigos, hermanos.

-Ya tiene un hermano -Damon apareció, interrumpiendo el momento Klefan que Kol y Clara observaban en silencio-. Espero no marcar demasiado mi territorio.

-No, no. Claro, los Salvatore siempre inseparables -por el tono que Klaus estaba utilizando, Clara intuyó que se avecinaba un buen “zasca”-. Me pregunto qué pasará cuando Elena elija -Kol y Clara corearon como en las peleas-. ¿Os distanciaréis aunque sea un poquito?

Los hermanos Salvatore se quedaron en silencio cuando el híbrido terminó de hablar. Entonces, Bonnie llegó con las grandes noticias.

-He roto el hechizo, Esther ya no está canalizando nada.

***

Clara ya no se sentía nauseabunda por estar siendo canalizada, sus amigos ya se habían encargado de Esther y ahora Klaus y Kol se estaban deshaciendo del cuerpo. Aunque esto eran buenas noticias, Clara no sentía que se le había quitado un peso de encima, sino que se le había añadido más peso. Más problemas.

Damon le mandó un mensaje diciéndole que su colgante no estaba en el cementerio, donde Esther había estado, y eso le dejó un mal sabor de boca. Si no estaba con ella, ¿dónde recórcholis lo había puesto? Algo dentro de ella le dijo que la Bruja Original tenía planeado algo, que sabía que iba a morir y que canalizarla había sido solo para debilitarla. Y alejarla de sus ancestros.

Clara quería ir a por su colgante cuanto antes, hacer un hechizo de seguimiento y acabar con esto, pero sabía que lo más inteligente sería descansar e ir a buscarlo al día siguiente.

Ahora estaba en la mansión de los Mikaelson, pues Kol no tenía ganas de dejarla en casa de Caroline. Literalmente le había dicho eso y Clara le entendía, después de los acontecimientos de aquella noche es normal que no quisiera tener que hacerse cargo de ella. La híbrida se sentía como una carga para los dos Originales estando en su casa.

Klaus le había llevado hasta una habitación que Clara supuso que era de invitados, de la cual no se había atrevido a salir en ningún momento. Ni siquiera cuando les escuchó volver con el cuerpo de su difunta madre. Tenía miedo de salir y no saber cómo volver; la dichosa mansión era enorme. Así que, a sabiendas de que estaría un buen rato en aquel lugar, se quitó el disfraz y, en caso de que alguno de los hermanos apareciese de la nada, se quedó con la chaqueta de Kol puesta. También, se deshizo el moño que Caroline le había hecho y se intentó peinar con los dedos la maraña de pelos rizados que tenía. Cuando estuvo satisfecha con el resultado, se dejó caer en la cama gigante que había en la habitación.

El dormitorio estaba decorado con cuadros, probablemente hechos por Klaus, y tenía un estilo victoriano. En el centro de la habitación estaba la cama en la que Clara yacía y a sus dos lados, dos mesillas de noche con lámparas. En la pared había grandes ventanales y un espejo encima de la cabecera. También había dos puertas, además de por la que había entrado, que supuso que llevarían al baño y a un vestidor.

Clara observó el techo durante minutos, incapaz de conciliar el sueño, cuando sintió que alguien entraba en la habitación.

-¿Klaus? ¿Qué haces aquí?

Rápidamente, se incorporó en la cama y se tapó con la americana. El rubio recién llegado le miró con una sonrisa ladeada, casi burlona.

-Bueno, amor, esta es mi habitación -ya decía Clara que la habitación olía a una mezcla de chucho y colonia cara. Como Klaus olía, básicamente-. Pensé que ya estarías dormida.

-Bueno, me cuesta dormirme cuando una bruja malvada está jugando al escondite con mi colgante -la híbrida se encogió de hombros y Klaus terminó de entrar en su habitación.

El híbrido se quitó la chaqueta, el chaleco y la corbata que llevaba puesto y lo dejó en un cesto que Clara no había visto hasta entonces. Después, desapareció por una puerta y volvió al poco vestido con su pijama: unos pantalones de deporte negros.

¿Qué manía tienen los Mikaelson de dormir semidesnudos?

Clara nunca había visto al vampiro tan informal, pero tampoco se permitió admirarle por mucho tiempo y apartó la mirada. A diferencia de con Kol, con Klaus sí que estaba nerviosa si él andaba así. Pero era su casa, así que en todo caso era ella la que iba mal vestida estando en ropa interior y la americana de su hermano. De repente, una tela negra cayó en su cabeza y la sacó de sus pensamientos.

-¡¿Klaus?! ¡¿Qué demonios?! -la pelirroja se quitó la camiseta de la cara- ¡¿Por qué has hecho eso?!

-Te habías quedado mirando a la nada, amor. No me hacías caso -el Original se acercó a la cama y se sentó, alzando los brazos como símbolo de paz cuando Clara hizo el amago de lanzarle la camiseta de vuelta-. Te la he dado para que no tengas que dormir con eso.

Señaló la chaqueta de su hermano y ella rodó los ojos. Se quitó la americana y se puso la camiseta de Klaus, agradeciendo que fuese larga y cubriese lo que tenía que cubrir. Después, se quitó el sujetador con la camiseta puesta y se tumbó cruzándose de brazos.

-No puedo acompañarte a… donde sea que te vayas, no me has dicho realmente a dónde te ibas -Klaus ahora estaba tumbado de lado, mirándola mientras hablaba. Clara estaba mirando el techo, pero sentía sus ojos azules puestos en ella-. Me gustaría terminar viva el instituto y… después de esta noche, sé que realmente es peligroso ser tu amiga. No quiero ser una carga para ti y para tu familia.

-No eres una carga -el rubio le aseguró y en ese Clara sí le miró. Descruzó sus brazos y giró para mirarle más cómodamente- y nunca lo vas a ser. Esta noche Esther nos ha pillado por sorpresa, no te tortures por eso. La oferta seguirá en pie cuando termines el instituto, nos volveremos a ver -tímidamente, la mano de Klaus encontró la suya y la cogió con delicadeza, no queriendo espantar a la híbrida-. Te lo prometo.

Y, por segunda vez en esa noche, la inapropiada idea de besarle cruzó su mente.

Tomando algo de valor, se atrevió a acercar más sus cuerpos, con una pequeña sonrisa nerviosa. Soltó la mano de Klaus y la apoyó en su hombro. El rubio no entendió a qué se debía el gesto y observó sus movimientos con las cejas alzadas. Clara acarició con las yemas de sus cinco dedos su brazo, su antebrazo hasta llegar de nuevo a su mano y le dio un apretón antes de volver a soltarla. Cuando acarició su mejilla, una bombilla en la cabeza de Klaus se encendió. Acabó con el poco espacio que les separaba, poniendo una mano en la cintura de Clara y pegando sus frentes. Los ojos mieles de la híbrida miraron sus labios y luego sus ojos azules, pidiendo permiso; pero Klaus ya se estaba acercando y…

-¡Uy!

***

Puto Kol. Puto Kol. Puto Kol. Puto Kol. Puto Kol.

Clara no pudo maldecir más a su amigo. El muy capullo les había interrumpido cuando había sido lo suficientemente valiente para admitir que quería besar a Klaus y estaba por hacerlo; pero no se podía enfadar demasiado con él porque había venido para preguntarle si se encontraba mejor.

Aún así…

Puto Kol. Puto Kol. Puto Kol. Puto Kol. Puto Kol.

Después de su interrupción, Clara no se vio igual de valiente que antes, así que se limitó a abrazar a Klaus y dormirse, quedándose con las ganas de besarle. Por segunda vez. El híbrido no le dijo nada al respecto y le abrazó de vuelta. Klaus optó por actuar como si nada hubiera pasado a la mañana siguiente, cosa que Clara agradeció.

Si iban a hablar de lo que sentían que fuese cuando ella estuviese totalmente segura de lo que estaba haciendo, ¿no? Porque para responderle “no sé” Klaus podría simplemente mirarle a la cara.

La híbrida estaba desayunando un delicioso bol de cereales, con Kol sentado a su lado en el sofá y Klaus guardando el mobiliario del salón. Se iban a ir este mismo día y parecía ser que Klaus era el único que quería marcharse, pues Kol no le estaba ayudando en desmantelar la casa. En cierta manera sentía que estorbaba ahí, pero no tenía a dónde irse.

Alaric estaba muerto, así que Jeremy y Elena habían empezado el proceso de intentar olvidarse de él. Damon y Stefan estarían con ellos. Caroline tenía que recoger lo del baile y no tenía ni idea de dónde estaban Tyler y Bonnie. Viendo el panorama, no le quedaba otra que aceptar la petulante existencia de Kol, pues era el único que le hacía caso. Klaus estaba recogiendo y Rebekah solo le había hablado para dejarle ropa.

Así que ahora estaba vestida en un jersey negro, unos vaqueros azules y unos botines marrones; comiendo sus cereales y viendo “Keeping up with the Mikaelsons”.

-Alaric Saltzman ha intentado matarme.

Chapter Text

La atención de las tres personas que ya estaban en el salón se puso en Rebekah. La rubia acababa de entrar en la habitación diciendo aquel disparate.

-Pero si Alaric Saltzman está muerto -Klaus fue el primero en contradecir a su hermana.

Rebekah miró a Kol y a Clara, en busca de apoyo, pero ellos sabían lo mismo que Klaus. El profesor estaba muerto, no se convirtió en vampiro.

-No lo está y ahora es vampiro gracias al hechizo de madre -con la magia robada de Clara-. Tiene la estaca de roble blanco. Es fuerte, Nik, demasiado fuerte.

El miedo en la voz de la vampira le hizo dudar a Clara. Supuestamente estaba muerto, había elegido no tomar sangre y Rebekah acababa de llegar diciendo lo contrario. Aunque hace cinco segundos estuviese segura de que Alaric no estaba vivo, ahora empezaba a dudar. ¿Y si Esther hubiese conseguido hacerle beber?

-¿Dónde está ahora? -Klaus seguía metiendo decoración en una caja, indiferente ante el miedo de su hermana.

Kol parecía algo más preocupado, pues su ceño fruncido daba a pensar que le importaban algo más los hechos. Clara mantenía una mueca parecida, pensando en la cantidad de problemas que se le estaban acumulando.

El ente maligno, su colgante y, ahora, Alaric eran cosa que estaban en la lista de problemas que solucionar.

-Oculto, no tiene anillo de día -eso tranquilizó un poco a Clara, el número de lugares en los que podía estar se disminuyó notablemente-, pero nos buscará en cuanto anochezca. Tenemos que irnos ya.

-Bien -Klaus miró por el rabillo del ojo a Clara, su semblante serio ablandándose ante su mirada preocupada-, iré a por Elena y nos pondremos en marcha.

-Olvídate de la réplica, Nik -Kol se levantó de su asiento, poniéndose de parte de su hermana-. Si Alaric está vivo y tiene roble blanco, será mejor que nos vayamos cuanto antes.

-No necesitas más híbridos, tenemos que irnos -le suplicó Rebekah.

-Lo que necesito es protección de los continuos ataques de Esther contra nosotros.

Entonces, el rubio dejó lo que estaba haciendo y salió de la habitación tras echarles una mirada de advertencia a sus hermanos. Kol y Rebekah no intentaron pararle, ni tampoco Clara. Ella le siguió hasta el exterior de la casa.

-Si intentas pararme, no lo vas a conseguir.

Klaus ni se giró, sabiendo perfectamente que era ella quien le había seguido los pasos hasta ahí, y abrió la puerta de su coche. Clara no le dejó tiempo para meterse en el vehículo cuando ya le estaba hablando, cruzada de brazos.

-No te sigo por eso -los ojos azules del híbrido finalmente la miraron, Como la noche anterior, un sentimiento revolvió su estómago-. Eres muy cabezota, pero no vengo a pararte. Si Alaric anda suelto, va a ser mejor que haya alguien al que le importes que te cubra las espaldas. Dudo que los Salvatore se preocupen por eso si os le encontráis.

El híbrido le regaló una de sus famosas sonrisas ladeadas, mostrándole uno de sus hoyuelos.

-Crees que necesito protección -con su mirada escaneó a la pelirroja-. Es adorable, no me malinterpretes, pero creo que tú la necesitas más que yo.

Clara rodó los ojos y se metió en el asiento del copiloto, ignorando completamente el comentario que le hizo. Clara no era una chica indefensa e inofensiva, tampoco significaba que era una máquina creada para matar, pero no esperaba que el híbrido rechazara su ayuda y preocupación con tanta arrogancia.

Algún día eso iba a acabar con él.

***

-¿Qué coño quieres? -la amabilidad con la que Jeremy trató al Original hizo que Clara esbozara una sonrisa, entonces el adolescente la notó- ¿Qué haces con él?

Clara se encogió de hombros como respuesta. Le gustaría responder que era para vigilar que no cometiese ninguna estupidez, pero sabía que era porque quería pasar tiempo con él y estaba algo preocupada.

Klaus y ella acababan de llamar al timbre y fue Jeremy quien les abrió. El humano no estaba muy feliz con la presencia del rubio, a ser sinceros.

-¿Es esa la forma de tratar a un invitado? -Klaus, con las manos tras su espalda, se hizo el ofendido; haciendo que Clara rodara los ojos.

-¿Qué hacéis aquí? -Stefan apareció detrás del hermano de Elena, mirando confundido a la inusual pareja.

La híbrida fue a responder, pero el Original se le adelantó:

-Para empezar, Jeremy podía tener más educación e invitarme a pasar.

-Sube a tu cuarto -Stefan casi obligó a Jeremy, mientras su hermano aparecía también.

El humano le hizo caso, sabiendo que la cosa se pondría fea muy probablemente.

-Pobre chico -Klaus fingió lástima-, pierde a una dudosa figura paterna y la remplaza por algo como vosotros.

-Sí, hablando de eso, hay novedades -Damon les dirigió la palabra por primera vez.

Rebekah no mentía. El hecho de que Damon lo confirmara hizo que Clara se tensase un poco.

-Oh, sé lo de la criaturita invencible de mi madre, por eso he venido -les respondió con una sonrisa falsa-. Bueno, hemos -señaló a Clara, quien no quería formar parte de su conversación de machos-. Me voy y me hacen falta unas cositas para el viaje. Rueda de repuesto, una linterna, la réplica.

-Ve olvidándote.

Cuando los hermanos Salvatore intentaron cerrarles la puerta en sus narices, Clara dio un paso al frente y frenó la puerta con su mano.

-¿Os olvidáis de que yo sí que estoy invitada o qué? -empujó la puerta hasta que estuvo totalmente abierta- ¿Salís y hablamos?

Los hermanos se miraron entre sí, Stefan menos irritado que Damon.

-Brujilda, ahora no es un buen momento para que defiendas a tu novio -Damon señaló con una cara de asco a Klaus y Clara le sonrió falsamente-. Deja los temas de mayores a los…

-Alaric tiene a Elena y a Caroline, dice que las soltará si Klaus se entrega.

Jeremy bajó corriendo las escaleras, seguido de Bonnie, mientras anunciaba las noticias atropelladamente. La preocupación y la ansiedad tomaron el control de las facciones de la híbrida, que miró a los hermanos con urgencia. Stefan y Damon salieron de la casa, dejando a la bruja y al humano dentro.

-Tenemos que encontrar la forma de acabar con Alaric -Clara se cruzó de brazos, mirando a los mayores en busca de un plan. Damon se encogió de hombros y Stefan y Klaus simplemente la miraron, como si por ser bruja tuviera que saber qué hacer-. Esther utilizó mi magia para crearle, puede que con ella se pueda revertir el hechizo.

-Trabaja en eso con Bonnie, pero también necesitamos un plan para sacar a Elena y a Caroline.

Entonces los cuatro se quedaron en silencio, pensando. Miles de ideas pasaron por la mente de Clara, pero todas eran o muy peligrosas o muy difíciles de conseguir. Klaus pareció tener una idea viable, porque se giró dramáticamente y le regaló una de sus sonrisas al grupo.

-Vale, Damon distrae a Alaric mientras Stefan coge a Elena y la lleva a un lugar seguro.

-Una idea genial -Damon fue tan sarcástico como siempre-. ¿Qué le va a impedir matarme al instante?

-Nada -la sonrisa de Klaus se ensanchó.

Clara miró mal al Original y Stefan se apartó del grupo, con una mano en la frente. La pelirroja quiso hacer lo mismo, pero Damon comenzó a hablar de nuevo y temió que empezara una pelea.

-Caroline está allí y es amiga de Clara -el moreno hablaba como si la misma no estuviera a menos de dos metros de él-. ¿No tenías algo con Clara o te has dado cuenta de que eres demasiado mayor para ella?

-¿Y tú no? -el rubio inquirió, entrecerrando sus ojos azules.

Clara se sentía avergonzada. ¿Cómo se atrevía Damon a ponerse protector con ella después de haberla tratado tan mal? Quiso darle una aneurisma y patear su culo, pero Stefan fue más rápido y cortó la futura disputa que seguramente acabaría en varios cuellos rotos.

-No creo que esto nos ayude mucho.

-Acabo de tener una idea -Bonnie salió de la casa y se acercó al grupo, cosa que Clara agradeció-. Mi madre usó un hechizo de secación en Mikael que lo inmovilizó quince años. Si lo consigo, podríamos usarlo contra Alaric.

-Podemos hacerlo juntas -de inmediato, Clara se ofreció a ayudar a su amiga. La bruja le sonrió; al menos alguien era útil-. Alaric fue convertido con mi magia, pero Esther pudo haberlo hecho sin ella, así que supongo que puede ser un factor importante para incluso revertir el hechizo que usó en Alaric.

-Lo conseguiremos, pero necesitaremos la fuerza de muchos vampiros para derribarlo -la morena miró a Klaus y se dirigió a él-. Incluida la  tuya.

-Para que quede claro, el Sol se pondrá dentro de unas ocho horas. Si no lo conseguimos antes, Elena morirá, yo me iré, me llevaré a Clara y el resto quedaréis abandonados a vuestra suerte.

***

Poco tiempo había pasado desde el ultimátum de Klaus. Se habían dividido en dos grupos: Klaus y Stefan estaban en el instituto, donde Alaric tenía retenidas a Caroline y a Elena; y Damon, Bonnie y Clara estaban en la mansión Salvatore, esperando a que la madre de Bonnie llegara. Esta había abandonado a la bruja cuando era pequeña y por eso Clara no tenía ni idea de quién era. En algún momento del drama en el que estaban metidos, Bonnie se había rencontrado con su madre y, más tarde, esta se había convertido en vampiro por culpa de Damon. Por esto, huyó de nuevo de Bonnie.

Esta mujer había conseguido momificar a Mikael, por lo que había una pequeña parte de Clara que no la quería dar un puñetazo. Bonnie ya había sufrido bastante como para tener una madre así.

Bonnie no paraba de andar de lado a lado, sumida en sus pensamientos y a punto de arrancarse el pelo del estrés. Damon y Clara observaron su nerviosismo aumentar cuando llamaron al timbre. La bruja abrió la puerta y dejó pasar a su progenitora. Damon desapareció del salón por unos segundos. Bonnie se sentó al lado de Clara en el sofá y ella le dio un apretón en la mano, como signo de apoyo.

-¿Por qué no ha hecho falta que me inviten a entrar? -la mujer, Abby. Observó el salón, cruzada de brazos.

-Aquí solo viven vampiros -su hija le contestó.

-Pusimos la casa a nombre de Elena -Damon comenzó a hablar, apareciendo con un vaso con sangre-, pero, cuando murió, se rompió el sello y… Es una larga historia.

-Cuéntaselo -Clara animó a la bruja, poniendo su mano en su espalda.

Bonnie se levantó del sofá y Damon cogió su puesto, tomándose de un trago la sangre del vaso. Clara se alejó un poco de él, aún seguía enfadada y no tenía pudor en mostrarlo.

-Necesitamos que nos ayudes con un hechizo -esto captó la atención de la madre, que levantó la mirada en cuanto Bonnie abrió la boca-. Esther ha creado un vampiro que no puede morir, quiero desecarlo como hiciste con Mikael.

-Bonnie, es peligroso. Tu magia procede de la Tierra, es pura -Abby parecía dudar de los poderes de su hija-. Este hechizo supone que te adentres en lugares oscuros, lugares de tentación. No lo soportarás.

-No sabes que puede o no soportar -Clara defendió a su amiga-. No estará sola. ¿Cuánto costaría secar a un vampiro?

-El hechizo permite pararle el corazón. Al dejar de circular la sangre, su cuerpo se deseca.

-Eso es justo lo que queremos -la bruja asintió.

-Parar el corazón de un vampiro requiere buscar el equilibrio entre los vivos -eso significaba que…-. ¿Podrás hacerlo?

…tenían que pararle el corazón a un humano.

Chapter Text

-No te daré mi anillo.

Jeremy se negó rotundamente. Bonnie, Clara y Damon acababan de llegar al instituto, donde habían quedado con el hermano de Elena. El humano había ofrecido su corazón para el hechizo, ya que era su hermana la que estaba captiva por Alaric, pero eso no significaba que confiara en que todo saliera bien. Aun viendo lo que le podía pasar si seguía utilizando el anillo, Jeremy no quería tomar riesgos.

-Según mis cuentas ya has muerto una, o puede que, dos veces llevando ese anillo -Damon trató de razonar con el adolescente-. Y si las chicas no pudieran reanimar tu corazón y murieras, podríamos encontrarnos con otro caso de alter ego psicópata entre manos -Clara y Bonnie asintieron-. O sea, que dame el anillo.

-Es mío y Elena es mi hermana, nadie luchará tanto por ella como yo.

-Vale, cabezota -el moreno se tuvo que rendir, pues arrancarle la mano por el anillo no era una opción-. Intentad no matarle, anda.

-Fíjate, una gran familia feliz -Klaus se burló, llegando al punto de encuentro con Stefan.

El rubio le regaló una sonrisa a Clara y esta se limitó a darle un asentimiento. Sacó de su bolsillo un pequeño frasco.

-Bebeos esto -los tres inmortales miraron a la híbrida-. Es nuestra sangre, nos unirá para que cuando paremos el corazón de Jeremy, podamos detener el de Alaric.

Damon cogió el frasco y le dio un trago.

-Debéis conectar con su flujo sanguíneo -Bonnie explicó-, con una vena, una arteria, lo que sea que vaya al corazón.

-En cuanto le tengamos a tiro, nos tenemos que lanzar a él.

Damon asintió a lo que su hermano le dijo, pasándole el frasco. Stefan bebió un poco antes de darle a Klaus lo que quedaba. El Original decidió hablar antes de beber la sangre.

-Antes de cruzar esas puertas, vamos a dejar las cosas claras. Yo fui quien creó vuestro linaje vampírico y, por tanto, de mí dependen vuestras vidas -miró al grupo con advertencia, queriéndose asegurar de que no tenían nada planeado-. Y la de Tyler. Y la de Caroline. Y, por supuesto, la de Abby. Así que, si algo sale mal…

-Mientes para salvarte el culo -Damon, por supuesto, no se quería fiar.

-No estoy mintiendo -el rubio le aseguró-. Si quieres, compruébalo. Deja que Rick me mate y, acto seguido, moriréis todos.

Después de eso, los Salvatore y Klaus se marcharon al instituto. Clara, Bonnie y Jeremy fueron al bosque que había cerca, para que nadie les pudiera interrumpir mientras hacían el hechizo. Jeremy se tumbó en el suelo y las dos chicas se pusieron a sus lados, esperando a sentir que habían hecho lo que Bonnie les había explicado. Aquello no ocurrió mucho más tarde.

-Han conectado, es el momento.

Clara asintió y puso sus manos sobre el torso de Jeremy, al mismo tiempo que Bonnie lo hacía. Juntas, comenzaron a recitar el hechizo que se habían aprendido de memoria. Cada vez que repetían la misma oración, el hechizo se iba haciendo más fuerte. Clara podía sentirlo, estaba funcionando. De repente, dejaron de sentir la conexión con Alaric.

-¿Qué pasa? -Jeremy les preguntó cuando pararon.

-Se ha roto la conexión -Clara le respondió y se levantó rápidamente-. Voy a ver qué pasa, si consiguen tener la conexión de nuevo, volveré.

No les dejó tiempo para contestar y se marchó con su velocidad vampírica. Cuando entró al instituto, escuchó golpes y choques contra las taquillas. Alaric estaba cerca. Cuando vio los cuerpos de Stefan y Damon dormidos temporalmente, supo que era solo Klaus contra Alaric. Corrió hasta donde provenían los ruidos y lanzó a su antiguo profesor lejos de Klaus.

-Aléjate de él.

Crack.

***

Después de aquel encuentro con Alaric, Clara se llevó a Klaus su mansión. No quería dejarle otra vez solo y no tener tiempo para aparecer. Estaba asustada por su bienestar, pero el Original no parecía tomarla del todo en serio.

Cuando llegaron a la mansión, la híbrida no podía seguir aguantando la compañía de Klaus sin decirle todo lo que sentía respecto a lo ocurrido. ¿Cómo podía ser tan engreído y tonto de pensar que dos vampiros y él podrían acabar con la creación de su madre, cuando esta tenía una estaca de roble blanco? ¿Cómo había podido sobrevivir durante mil años haciendo este tipo de estupideces?

Mientras bebía de una bolsa de sangre, Clara no podía evitar revivir la escena. La cara de Klaus, el miedo momentáneo que sintió, la estaca y Alaric. Todo era demasiado para ella. Tiró la bolsa bien lejos de sí misma, llevando se las manos a la cara acto seguido.

Klaus Mikaelson era la persona más idiota que le podía importar.

-¿Clara? ¿Estás bien?

La susodicha se giró al híbrido. Obviamente, era él. Nadie más podía ser, pues sus hermanos se habían marchado ya sin él.

-Perfectamente -suspiró por última vez, antes de girarse hacia Klaus-. Estoy perfectamente.

-No lo pareces -Clara rodó los ojos cuando dijo aquello. Klaus se acercó a ella e inspeccionó su rostro-. ¿Es por lo que ha pasado? ¿Tienes…? ¿Tienes miedo de que me pase algo?

La pelirroja no contestó a su pregunta y le rodeó con sus brazos. Su atrevimiento fue bien recibido por el mayor, que le devolvió el abrazo dejando sus manos en su cintura. Klaus acercó sus cuerpos más, abrazándola ahora con un brazo y con su otra mano le acariciaba el pelo.

Clara levantó la mirada y puso en los ojos del rubio. Una de sus manos la llevó delicadamente a su mejilla, acariciándola mientras se miraban fijamente. Después, llevó su otra mano y repitió sus acciones. Klaus simplemente miraba a Clara, tratando de descifrar qué intentaba hacer.

Niklaus Mikaelson no parecía nunca saber leer el lenguaje corporal de Clara Martin. O no se quería creer lo que entendía.

Poniéndose de puntillas, la pelirroja unió sus frentes y rozó inocentemente los labios del temible híbrido. El que parecía un cuento para asustar a los niños. El que había hecho tanto daño. El que demostraba estar interesado en Clara, se derretía entre sus brazos por aquel gesto. Pero aquel gesto no duró, ni tampoco su cercanía.

Clara sintió como unas manos le arrancaban de los brazos del hombre que estaba a punto de besar. Asustada, se giró hacia la persona que la agarraba.

-¿Tyler? -escuchó un grito. Klaus. Miró en su dirección y vio a los Salvatore agarrándole- ¡Tyler! ¡¿Qué estáis haciendo?! ¡Suéltame!

Clara luchó contra el agarre de acero de su primo. Se zarandeó, le dio codazos y contempló la idea de morderle, pues su mano tapaba ahora su boca también; pero nada de eso funcionaba. No podía conjurar nada y, mientras les seguía gritando que pararan, vio como la mano de Stefan se hundía en el pecho de Klaus.

-¡No! ¡Por favor, parad!

Sus gritos amordazados no cesaron. Siguió pataleando y luchando. Klaus la miraba, inmovilizado, y los Salvatore intentaban no ceder ante sus súplicas. Escuchó a Tyler intentar calmarla, pero todos sus sentidos estaban puestos en Klaus.

-Cla-ra…

Su nombre salió estrangulado de los labios de Klaus. Su mirada se fijó en ella y, cuando su piel se tornó gris, supo que ya estaba desecado. Damon y Stefan no tardaron en marcharse con Klaus, pero Tyler se quedó con Clara. En cuanto su primo la soltó, ella le dio un buen golpe en la cara.

-¿Por qué sois tan idiotas?

Tyler se recolocó la nariz con un gruñido.

-No hacía falta que me pegaras de nuevo -cuando vio a Clara a punto de darle otro, siguió hablando-. Iba a matar a Elena. Alaric y ella están unidos; si muere, él también. Se libraría de él.

-¿Cómo lo sabéis? -la pelirroja parecía ahora más calmada, con sus hombros relajados y sus manos sin formarse en puños- ¿Quién os lo ha dicho?

-Alaric se lo ha dicho a Damon y a Stefan.

-¿Y se lo creen? -Clara quiso tenerles delante para golpearles a ellos también- O sea, Alaric quiere matar a Klaus. ¿No te parece sospechoso?

-Sigue siendo Klaus aunque le beses.

La pelirroja enrojeció. Estaba a punto de besarle, por tercera vez, antes de que llegaran. Clara estaba segura de que iba a hacerlo, pero parecía que todo el mundo amaba interrumpirles. Tyler se fue poco después de su conversación, algo incomodado por la cercanía que Clara tenía con su mayor enemigo.

Clara entonces, sola en la mansión de Klaus, decidió hacerles saber a sus hermanos lo que estaba pasando. Con un sencillo hechizo, le mandó a Kol una nota contándole lo ocurrido y se preparó para buscar su colgante. Lo primero que hizo fue coger un mapa de Mystic Falls y hacer un hechizo de seguimiento. Gracias a su suerte, el colgante seguía en Mystic Falls. Estaba en el bosque cerca del cementerio, probablemente lo habría tirado ahí después de usar su magia.

Sin esperar nada más, Clara salió de la mansión y cogió el coche de Klaus. Condujo hasta el cementerio y dejó el coche mal aparcado a un lado. Cuando llegó, ya era de noche y la Luna Llena adornaba el cielo estrellado. Temiendo encontrarse con alguna criatura de la noche, intentó ser lo más rápida posible en encontrar su maldito colgante.

Lo único que alumbraba el suelo era la Luna, pero la híbrida no tuvo problemas para orientarse. Con el pie removía el suelo, esperando encontrarlo debajo de las hojas secas, pero no fue así.  Siguió buscando y siguió buscando. Llegó un momento en el que se planteó si estaba dando vueltas.

-Esto es inútil.

Le dio una patada a un sospechoso montón de hojas y escuchó en tintineo del metal chocando contra los botines de Rebekah. Se agachó de inmediato y rebuscó en el suelo el causante del ruido. Sacó de la tierra un colgante. Su colgante. Le quitó los restos de tierra que tenía y se lo puso. De inmediato, un peso se le quitó de encima. Un problema menos, ya podía relajarse.

Un gruñido proveniente detrás de ella la sacó de su pequeña victoria. Solo tuvo que olfatear el aire para saber que se trataba de un lobo.

Maldita Luna Llena.

Se giró lo más rápido que pudo cuando el lobo se abalanzó a ella. Le clavó sus garras y ella le agarró del cuello. Su plan era alejarle, ahogarle incluso, pero no contó con que él fuese más rápido que ella y mordiese su brazo expuesto. Con un puñetazo, apartó la cabeza del lobo de su cuerpo y lo lanzó lo más lejos que pudo con un motus. El lobo chocó contra un árbol y cayó noqueado al suelo.

Clara inspeccionó su herida. Ya había visto qué efectos tenía en un vampiro, pero se sorprendió al ver que se estaba curando. La herida se cerró del todo y Clara pudo jurar que si no fuese porque vio al lobo morderle el brazo, no sabría ni que había pasado. Trató de no darle mucha importancia y salió del bosque.

No quería encontrarse con otro lobo rabioso.

En la salida del bosque, se encontró con alguien que creía que se había marchado ya.

-¿Kol? Pensé que ya te habías ido -cuando la pelirroja se acercó del todo a su amigo, pudo ver la mueca que tenía en sus labios y las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos-. ¿Qué haces aquí? ¿Qué pasa?

-Es Klaus, ha muerto.

Chapter Text

Clara sintió que se le formaba un nudo en la garganta cuando Kol dijo aquello. Su corazón pareció estrujarse dentro de su pecho y el aire abandonó sus pulmones.

-¿Qué?

Su voz salió de sus labios como un mísero susurro del viento, que les azotaba dándole escalofríos por la falta de abrigo, pero el Original lo escuchó perfectamente. Cuando sus ojos se conectaron, la híbrida pudo jurar que su corazón dejó de bombear sangre y se desintegró ahí mismo. Lo que más le aterrorizaba que ocurriera había pasado.

Klaus Mikaelson había muerto.

Y todo era culpa de los Salvatore, por tener la maravillosa idea de desecarle.

Y de Bonnie, por haber hecho el maldito hechizo.

Y de Alaric, por haberle matado.

Y de Esther, por no quedarse muerta.

-Lo siento muchísimo, Kol -tragó saliva fuertemente, tratando de ocultar el nudo en la garganta que tenía-. Siento no haber hecho algo cuando tuve la oportunidad. Tenía que haberle roto el cuello y habérosle dado para que os lo llevaseis lejos.

-Esto es culpa de Damon y Stefan -Kol casi gruñó, agarrando a Clara por los hombros-. Van a pagar por lo que han hecho, te lo aseguro.

La pelirroja le abrazó lo más fuerte que pudo. Era una despedida. Su promesa indicaba el inicio de una guerra de la que Clara no debía de formar parte. Kol hundió su cara en el cuello de la menor, oliendo su esencia por lo que creían que sería la última vez que se verían, y la abrazó de vuelta. La híbrida sintió una lágrima solitaria caer en su cuello y acarició la espalda del vampiro.

-Tengo que volver, ya encontré mi colgante.

La pelirroja separó un poco sus cuerpos, aún abrazándole, para poder mirar su rostro. El moreno jugó con dicho colgante por unos segundos, mientras una sonrisa triste se formaba en sus labios. Clara se preguntó en qué estaba pensando en aquel momento.

-Tengo que encontrarme con mis hermanos, tenemos que ajustar cuentas.

La híbrida entendió la referencia y asintió. Kol se alejó de ella, mucho a su pesar, y Clara cerró los ojos con un suspiro. Una lágrima se escapó de uno de sus ojos y sintió un pulgar quitársela de la mejilla. Cuando abrió los ojos, vio que Kol seguía ahí. El Original acercó sus labios a su frente y le plantó un tímido beso.

-Cuídate mucho, cariño.

Clara se quedó aturdida por unos segundos. Pestañeó un par de veces y se metió en el coche de Klaus, con rumbo al aeropuerto más cercano de Virginia. En el camino, no se le pasó por la mente despedirse, ni hablar con los pocos con los que no estaba enfadada. Solo quería largarse de ese maldito pueblucho.

Solo quería largarse.

Largarse.

Aprovechando que estaba sola, se permitió el luje de llorar. Ni la radio, ni la música consiguieron calmarla en todo el trayecto. Se tuvo que tomar unos segundos de más en el coche para que no se notase tanto que había estado llorando. Obligó a un trabajador del aeropuerto a que le diera un billete para el aeropuerto que más cerca estaba de Beacon Hills y se subió a dicho avión.

Cuando el avión aterrizó, ya en California, Clara comenzaba a encontrarse mal. Tenía un dolor de cabeza que había aparecido por culpa de haberse pasado todo el viaje llorando. También, se encontraba algo nauseabunda; había habido bastantes turbulencias y el bollo que se había tomado no le estaba sentando bien. Para llegar a Beacon Hills, obligó a un taxista y en una hora y media ya estaba en frente de su casa.

Se arregló el pelo y la cara lo más que pudo, pero se seguía viendo horrible. Como alguien que llevaba horas llorando. Puso la mejor cara de tranquilidad que tenía y entró en su casa. Ahí dentro fue recibida por su hermana pequeña.

-No me puedo creer que lo hayas hecho otra vez, Clara -Lydia empezó, mirándola con decepción-. Te has ido sin decir nada, dejando una mísera nota. Y me entero por Kol de que os habéis ido a Mystic Falls -Clara trató de ignorar a su hermana, caminando hacia las escaleras, pero esta la siguió-. Creí que confiabas en mí.

-Y confío en ti, pero no tenía el móvil y, si Kol ya te había dicho dónde estaba, no entiendo por qué te enfadas tanto.

-Porque estaba preocupada de que te hubiera pasado algo -Lydia insistió, subiendo las escaleras detrás de ella-. Jeremy vino a recoger sus cosas con Elena y Damon. Dijeron que Kol era peligroso, ¿qué esperabas que pensara?

-Kol no es el que va matando a personas porque le conviene -la híbrida no dudó en defender a su amigo, parando abruptamente al final de las escaleras-. Elena y Damon mataron a uno de sus hermanos, vinieron para saber de quién descendemos y así matar al resto. Hoy ha muerto Klaus por su culpa, así que no me vuelvas a decir que Kol es el peligroso.

Dicho eso, entró en su dormitorio y cerró la puerta de un portazo.

***

A la mañana siguiente, ya era lunes. Eso significaba que Clara tenía que ir al instituto, asistir a las clases, aguantar a sus compañeros e ir a la práctica. El simple hecho de pensar en todo aquello hizo que Clara ahogara un gruñido en su almohada.

La noche pasada solo pudo pegar ojo cuando sus lloros cesaron en la madrugada; así que, cuando se despertó cuatro horas después, las ganas de ir al instituto eran inexistentes.

Apagó la alarma de su teléfono, tomándose su tiempo para levantarse de la cama. Una vez puso todo su peso en sus pies, deseó no haberlo hecho. La migraña que sintió el día anterior parecía haber incrementado y no sabía con certeza si podría mantenerse mucho más tiempo de pie. Corrió hacia el baño cuando sintió la bilis en su garganta. Agazapada en el inodoro, su boca expulsó sangre. Su sangre.

Oh, no.

Temblando, miró su brazo izquierdo, encontrándose con la marca de la dentadura del hombre lobo que le atacó la anterior noche. La herida que había visto desaparecer había vuelto, viéndose mucho peor de lo que antes estaba. Parecía infectada y la piel de su alrededor estaba negra por el veneno de hombre lobo.

Consiguió levantarse de nuevo, sintiéndose algo menos mareada, y miró su reflejo en el espejo de su baño. Su piel había perdido el color que solía tener y se había vuelto de un pálido enfermizo, tenía unas ojeras muy marcadas y oscuras, y sus labios estaban morados. El dolor de cabeza le hacía sentir acalorada, sofocada, y eso había causado la aparición de gotas de sudor en su frente. Rápidamente, se las quitó y se lavó la cara. También, desenredó su cabello, dejándolo en una coleta alta para evitar que le diese calor, pero nada de lo que hizo pudo evitar que se siguiese viendo moribunda.

Mientras pensaba qué podía hacer, una nueva molestia se añadió a la lista. Su nariz consiguió olfatear la sangre de su hermana a habitaciones de ella, también la de Stiles y Scott. Este último consiguió provocar unas arcadas en Clara que la hicieron devolver de nuevo, agazapada otra vez.

Cuando terminó, volvió a su habitación y se tomó una bolsa de sangre con moderación, tratando de prevenir futuras ganas de vomitar. Se cambió el pijama por una blusa negra, que era suelta en los brazos y así no le haría daño en la herida; unos vaqueros y unos zapatos sin tacón. Hizo su cama y echó colonia en ella misma y en toda la habitación, notando el olor a putrefacción. Después de cepillarse los dientes, cogió su bandolera y salió de su habitación. Al llegar al salón, tres pares de ojos se posaron en ella.

-Clara, ¿vienes con nosotros  al instituto? -Scott le preguntó, con una sonrisa que le pareció algo forzada.

¿Qué tramaban estos ahora?

Clara quería seguir con su día, hacer como que no había descubierto lo que había descubierto y llorar por Klaus cuando estuviese sola, pero la manada no parecía tener esos planes.

-No hace falta, también tengo coche -la híbrida esquivó su sospechosa invitación, pasando entre ellos hasta la puerta.

Pensó que iba a escaquearse de lo que fuese que tuvieran planeado, cuando de repente Scott la sorprendió cogiéndola del antebrazo que tenía herido. Clara soltó un pequeño chillido, agarrando con fuerza el pomo de la puerta por instinto.

-¿Qué te pasa? -Lydia se acercó a ella, queriendo inspeccionar su brazo, y Clara lo escondió detrás de su cuerpo.

-No es nada -les aseguró con una sonrisa, que tal vez se vio más como una mueca de dolor e hizo que se preocuparan más.

-Clara. ¿Qué es? -Stiles habló esta vez.

Scott consiguió agarrar su brazo ante la distracción. Arremangó la blusa que llevaba, dejando a la vista la herida que empeoraba por momentos.

-¿No deberías de estar curándote? -la voz histérica de Lydia la sacó de la sorpresa de haber sido descubierta, remplazándola con un dolor en el pecho que solo podía significar angustia. Y miedo. Y pena. Y derrota- ¡¿Por qué no te estás curando?!

-Es un mordisco de hombre lobo -la mayor trató de explicar, evitando la mirada de su hermana porque sabía que si la miraba por más de dos segundos y viese su miedo, se rompería. Y tenía que ser fuerte, por las dos, por el tiempo que le quedase cuerda. Las alucinaciones no tardarían en llegar y en espantar al grupo-, no hay cura.

-Tiene que haberla -Scott fue positivo, inspeccionando la herida.

La piel alrededor de donde el lobo hincó sus dientes parecía estar muriéndose, pudriéndose; a eso y al veneno se le atribuía el color negruzco que tenía dicha porción de piel. Clara podía sentir el veneno distribuyéndose por el resto de su cuerpo: con cada bombeo que su corazón daba, más rápido se esparcía la sustancia letal. La fiebre y la desorientación eran algunos de los primeros efectos en notarse; si ignorabas la herida y el dolor que esta producía, claro. También estaban las náuseas y la sed incrementada.

En momentos como este maldecía haberse convertido en híbrida. En vampira, más bien. Su magia podría aliviar algunos síntomas de la mordida si estaba lo suficiente lúcida y, si no si hubiese convertido, no estaría en este embrollo. Y estaría muerta. Convertida o no llegaría al mismo destino: su muerte. Una más rápida y menos dolorosa que la otra, pero una muerte en sí.

-La única cura que existía ha muerto -casi escupió, recordando con amargor los eventos de la noche anterior. Lydia y sus amigos se tensaron por el tono que utilizó-. Moriré en menos de una semana, con suerte.

-No -Lydia no quería entender lo que estaba sucediendo, o eso pensaba su hermana mayor-. No vas a morir. No puedes.

-Encontraremos otra cura -Stiles habló esta vez, su voz temblando por lo descubierto. Después, miró a su mejor amigo y repitió sus palabras:-. Tiene que haberla.

-Aunque encontréis una alternativa, puede que no sea a tiempo -Clara no quería darles falsas esperanzas, ni tratarles con más desdén del necesario, pero se estaba volviendo cada vez más irritable con los síntomas de la mordida-. Pronto empezarán las alucinaciones, no os recomiendo estar cerca cuando eso ocurra. Encontraré un sitio en el que no pueda hacer daño a nadie y vosotros pensaréis en qué historia contarle a nuestra madre sobre mi desaparición.

-Mamá está de viaje, no vendrá hasta la próxima semana, y no te vamos a dejar sola así -la menor de las hermanas se negó rotundamente, señalándola-. Te vas a quedar aquí y encontraremos una solución.

Stiles y Scott estaban de su parte, pues ambos la miraban fijamente y asintieron cuando Lydia dejó de hablar. Scott tenía los brazos cruzados y el ceño fruncido, seguramente estaría pensando y planeando miles de posibles formas de salvarla. Su mirada era determinante, como la de un alfa. Le recordó a la mirada de Klaus cuando se dirigía a sus híbridos, en cierta manera; no tenía su hostilidad, pero sí su autoridad. Stiles, por otro lado, tenía una mirada que hizo que sintiera que sus órganos interiores se removían. Él no estaba ni histérico, ni decidido. No, él tenía una pena en sus ojos que solo podía significar pesimismo. Se había tratado de autoconvencer de que lograrían algo, pero sus ojos revelaban el miedo que estaba sintiendo en aquel momento. A diferencia de ella, Stiles tenía un poco de esperanza detrás del pesimismo, porque sino no habría intentado pensar que tenía que haber una solución.

Lydia era la que más devastada estaba. Sus ojos mostraban diferentes emociones al mismo tiempo, volviéndola histérica.  Clara sabía que su hermana estaba asustada y al borde de las lágrimas, por como mordía su labio; pero sospechaba que también estaba enfadada con ella por haber ido a Mystic Falls. También, se negaba a aceptar que no hubiese solución para su hermana. Se negaba a dejarla morir sin intentar todo lo posible por salvarla.

-Sabes que siempre he admirado tu capacidad para encontrar soluciones, pero esto no se trata de lógica, sino de magia -tras pasarse unos segundos observando al trío, se vio capaz de hablar. Se acercó un par de pasos hacia su hermana, abandonando la puerta ya que sabía que no la dejarían irse mientras la pudiesen vigilar-. Y, hasta donde yo sé, la única bruja soy yo; así que dudo que pueda encontrar una cura y curarme cuando esto empeore.

-Hay que intentarlo -Scott no quiso que su pesimismo les afectase, Después, se giró a sus amigos, cambiando de tema-. ¿Quién se queda con ella? Yo tengo un examen a primera, pero después podría venir.

-Yo tengo que entregar un trabajo, pero puedo quedarme hasta segunda.

-No tengo nada. ¿Qué le vamos a decir a los profesores?

-Yo puedo decir que me ha venido la regla y por eso he llegado tarde.

-Puedo pedirle un justificante médico a mi madre para irme y le puede hacer otro a Stiles.

Clara observó cómo el trío decidía qué hacer sin tomar en cuenta que estaban a menos de dos metros de ella. Finalmente, Scott se fue rápidamente al hospital para llegar a tiempo para el examen y Lydia obligó a Clara a ponerse algo cómodo y meterse en su cama. Así que eso hizo, se puso una camiseta de manga corta, que era ancha y larga, y se tumbó en su cama sin arroparse.

Poco después entraron Lydia y Stiles en su habitación. Stiles tenía un vaso en la mano y Lydia buscó algo debajo de su cama. Escuchó el ruido de su neverita abriéndose y supo lo que buscaba.

-Ya me he tomado una, no hace falta.

-Por si acaso te entra sed -su hermana ignoró su comentario y vertió la fría sangre en el vaso. Después, lo cogió de las manos de Stiles y se lo dio-. Bebe un poco.

Clara hizo lo que le pidió y le dio un pequeño sorbo. Dejó el vaso en su mesilla de noche y se tumbó en su cama, mirando el techo con aburrimiento. Lydia se tumbó a su lado, claramente queriendo aprovechar los últimos momentos que tendría con su hermana, y Stiles se sentó tímidamente a los pies de la cama.

***

Clara había conseguido dormir un poco después de que el silencio reinara en su habitación. Cuando abrió los ojos, notó que su hermana ya no estaba a su lado y que Stiles la miraba desde el borde de la cama. La pelirroja le miró directamente a los ojos y decidió interrumpir en concurso de miradas que estaban teniendo.

-Si tienes algo que decir, dilo. Puede que estos sean los últimos momentos que tengas conmigo cuerda.

Ella no pretendía sonar tan brusca como sonó, pero eso no impidió que Stiles se encogiera en su sitio, intimidado.

-Me refiero a que si quieres despedirte o hablar, que lo hagas ahora -esta vez, su tono de voz fue más tranquilo-. Ven aquí.

Su mano palmeó el lado de la cama en el que su hermana antes estaba y se giró hacia ese lado para poder ver a Stiles. El chico se quitó torpemente los zapatos y se tumbó a su lado, cuidadoso de no tocar su brazo. Sus ojos marrones escanearon su cuerpo en busca de alguna señal de sufrimiento, pero Clara no lo demostraría tan fácilmente. Por primera vez en lo que conocía a Stiles, su mirada le incomodó. No pudo evitar sentirse frágil y débil cuando el muchacho escrutaba su cuerpo paliducho, enfermizo y sin vida. Su piel se veía mucho mejor que la de ella, tenía un color saludable, y él olía muchísimo mejor que ella. Seguramente ella apestara a sudor y a putrefacción, y eso la hacía algo insegura de sí misma al tenerle tan cerca.

-Creo que eres de los humanos que mejor huelen -Clara decidió hablar, queriendo que él dejase de escrutarla sin tanta sutileza.

-¿Y a qué huelo?

-A sangre -Stiles arrugó su nariz con disgusto, haciendo que Clara sonriera un poco-. Cada persona tiene un olor propio, que no solo tiene que ver con la colonia que utilizan -el humano asintió, queriendo que siguiera hablando-. Scott, por ejemplo, huele a perro. Todos los lobos lo hacen, pero cada uno a su manera -esta vez fue el turno de Stiles para sonreír-. Cuando te conviertes en vampiro empiezas a sentir todo de una manera diferente, abrumadora. Al principio es horrible, hasta que consigues concentrarte. Esto nos sirve para cazar, para saber de qué te puedes alimentar y de qué no. Los humanos suelen oler y saber bien; pero, por alguna razón, a ciertos vampiros les resultan más exquisitas ciertas personas.

Clara se encogió de hombros ante la información que había ido recolectando a lo largo del tiempo sabiendo de esta especie. Stiles parecía pensar algo antes de hablar.

-Así que, ¿te atrae mi sangre?

-Así es -la pelirroja asintió y el moreno parecía tener más preguntas-. Pero el autocontrol es clave para la supervivencia. Podría beber de ti ahora mismo sin que nadie se diese cuenta, pero sé que no debo.

-¿Cómo conseguiste el autocontrol?

Con su pregunta, Clara se mordió el interior de su mejilla. No estaba orgullosa de cómo lo había hecho, no era lo más… moral. Pero Damon había sido su mentor y él siempre le decía lo mismo.

¿Cómo puedes controlarte si no sabes que es el descontrol?

Cada vez que Clara tenía dudas sobre su forma de enseñarle, su creador le repetía la misma pregunta. Todas las noches que pasó tumbada en la carretera a la espera de una presa nunca salieron de su mente, tanto las victorias como las derrotas. Damon siempre estaba cerca, sobre todo los primeros días que Clara aún no sabía cuándo parar. Poco a poco, ella fue aprendiendo a calcular lo que podían durar vivos y a curarlos a tiempo. Por desgracia, Damon aún así tenía que utilizar su compulsión por si la suya no funcionaba. Gracias a esto, sabía qué era beber de la vena directamente y no tuvo problemas con las bolsas de sangre. Aún así, había noches en las que solo eran Damon y ella, en las que solo eran dos vampiros pasándoselo bien en la oscuridad de la noche.

Por supuesto, sus amigos no sabían totalmente cómo había aprendido. Damon le había dicho que era mejor que no lo dijera y Damon solía tener razón.

-¿Clara?

La voz de Stiles la voz de Stiles la sacó de sus recuerdos oscuros, ocultos para muchos, y se preguntó si sincerarse en su lecho de muerte la quitaría algún peso de encima. Si decir la verdad la haría menos mala, menos vil. Si decir aquello en voz alta delataría que quedaba algo de humanidad en ella. Que no era una abominación de la naturaleza que nunca debió de ser creada.

Clara le quiso echar la culpa a la mordida por su repentina meditación.

-Mi mentor no es un buen vampiro -su mirada la puso en la nada, incapaz de mirarle a los ojos mientras hablaba de su mayor delito-, no es de esos que beben sangre de animales, ni de los que se preocupan por las vidas humanas. En cierta parte, su indiferencia por los humanos ha hecho que sepa controlarme bien, pero también ha hecho que me volviese casi tan inconsiderada como él -siguió evitando la mirada de Stiles por la falta de reacciones por su parte-. Seguramente pienses que soy un monstruo, después de todo te ataqué nada más llegar aquí.

Que las manos de Stiles tomasen sus mejillas la tomó por sorpresa.

-No pienso eso, Clara -en sus ojos vio varias emociones que no pudo identificar a tiempo-. Nunca he pensado eso, no de ti. Nunca.

Los ojos mieles de Clara se clavaron en los suyos marrones. Estaba pensando algo, decidiéndose si hacerlo o no; su ceño le delataba y sabía que Clara lo sabía. Ella le miraba con la boca entreabierta, tratando de procesar qué se estaba pensando tanto, cuando los labios se unieron con los suyos en un inocente beso. Un pico.

Un pico que la dejó con ganas de que se convirtiese en algo más.

-Me gustas. Eso es lo que tenía que decirte.

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Toda la confianza que Stiles había tenido segundos atrás, pareció disolverse en el aire cuando abrió los ojos después de su confesión, haciéndole separar sus manos de las mejillas de Clara. Tenía el sentimiento de que había sido un error decir aquello, de siquiera plantearse la idea de hacer aquello. ¿Qué estaba pensando? Clara se estaba muriendo y lo primero que se le ocurre es besarla, así la espantaría en su lecho de muerte.

Perfecto.

Grandioso.

Maravilloso.

Stiles se sentía como un idiota, incapaz de mirar a Clara y ver la pequeña sonrisa que tenía en sus labios. Hablar con él le había hecho olvidar un poco el dolor que estaba sintiendo y pensó que aquello era una buena señal. No pretendía jugar con sus sentimientos, pero tenía que admitir que aquel beso le había gustado más de lo que esperaba.

Era como un pequeño placer que la hacía culpable. Muy culpable.

Quería repetir la acción que Stiles acababa de hacer, así que lo hizo. Su beso fue mucho menos inocente que el del humano, pero siguió siendo un pico; no quería asustarle ya que parecía estar al borde de una crisis existencial. Cuando ganó su atención, repitió el acto una segunda vez.

Y una tercera.

Y una cuarta.

Pero no se atrevió a darle un beso de verdad; asustada de que la sangre que había ingerido le pareciese repugnante y no quisiese acercarse a ella en lo poco que le quedaba de vida. Pero Stiles la besó, la besó como ella quería. Con una mano acariciando su mejilla y la otra en su cadera. Ella llevó su mano derecha a su hombro, acercándole todo lo que podía sin utilizar su brazo herido, ni usar mucha fuerza. Mientras sus labios se movían, Stiles bajó tímidamente su mano hasta que llegó a su trasero y le dio un apretón. La sorpresa se manifestó en Clara haciéndola abrir la boca, cosa que Stiles aprovechó para meter su lengua en su boca. La mano de Stiles bajó hasta su muslo y lo movió para que rodeara su cuerpo. Clara entendió el mensaje y se separó de él momentáneamente, los segundos justos para que recuperaran el aliento y ella se sentara a horcajadas sobre él.

Sobre su miembro, para ser exactos.

Stiles estaba contento y Clara lo notó perfectamente cuando eso chocó contra su ropa interior; pues ella solo llevaba una camiseta. Volvieron a unir sus labios cuando Clara apoyó su peso en su brazo sano y en el cuerpo de Stiles. Este llevó sus manos a sus caderas y levantó la camiseta lo suficiente para tener sus caderas expuestas. Las manos frías de Stiles en su cuerpo caliente causaron diferentes sensaciones en Clara, la más dominante siendo el deseo. El humano pegó sus dos cuerpos lo más que pudo, moviendo sus propias caderas para obtener el roce íntimo que ambos anhelaban. Separaron sus bocas para respirar, pero solo salieron leves gemidos cuando chocaron. Clara comenzó a repartir besos por el cuello de Stiles, cuando sintió sus colmillos aparecer y sus ojos cambiar. Escondió su rostro en su cuello, inhalando su esencia y tratando de evitar que la viese de esa forma. No quería asustarle, pero el humano parecía haberse dado cuenta. Con su mano en la barbilla de Clara, elevó su mirada y acarició su rostro.

¿Qué tan mal estaría que decidiese beber de él en aquel prohibido momento?

¿Qué tan mal estaba que aquella idea la excitase de una manera extraordinaria?

¿Stiles de opondría?

¿O caería bajo sus encant…?

-¡Oh por dios! ¡Mis ojos!

La voz de Lydia les obligó a separarse con una velocidad impecable, pero la banshee ya había visto suficiente. Con su mano tapaba su vista y estaba dada la vuelta, asustada por lo que podría ver. Clara pudo ver una mueca de disgusto y vergüenza en su boca, pero nada se podía comparar a lo que ellos dos sentían al haber sido pillados.

-¿Estáis decentes ya? -preguntó primero, cautelosa, y se giró cuando recibió una respuesta afirmativa- ¿Os olvidáis de qué yo también estoy en la casa? -Lydia imitó el ruido que haría una persona al vomitar, tratando de olvidar lo que había visto. Esto hizo sonreír a Clara- Bueno, venía a avisaros de que Scott viene ya. A ver si tiene él más suerte y no os ve así -dijo lo último en un tono más bajo, por lo cual solo Clara lo pudo escuchar. Se rió y Stiles la miró con el ceño fruncido-. He llamado a Tyler para ver si sabe de alguna cura, dice que vendrá en cuanto pueda.

Clara asintió a las palabras de su hermana y esta se marchó con un portazo, dramatizando su vergüenza. Stiles volvió a ponerse tímido, más calmado que la primera vez, pero definitivamente estaba  avergonzado ahora que Lydia les había cortado el rollo. Clara le preguntó lo primero que se le pasó por la cabeza.

-¿Solo físicamente?

El humano la miró confundido por un par de segundos, hasta que recordó su declaración.

-Sí, eso creo. ¿Tú qué sientes?

Clara no respondió directamente. No, ella se tomó unos segundos en pensarlo concienzudamente. Iba a morir en menos de una semana, este sería el último contacto íntimo que recibiría. La última oportunidad que tendría para sucumbir a sus deseos egoístas y oscuros. ¿Sacrificaría la amistad de Stiles por un buen polvo? Tal vez no, si supiera con certeza que podría ser salvada de su fatídico final. ¿Utilizaría a Stiles sin sentirse culpable? No, ella moriría y él se quedaría destrozado por aquello. No era justo para él que ella solo pensase en sí misma, pero la vida no era justa.

Pero también tenía que meter a Klaus en esta ecuación. Él estaba muerto, pero eso no significaba que lo que había llegado a sentir con él también hubiese muerto. No sabía con exactitud qué sentimientos provocaba el difunto híbrido en ella, pero sabía que eran más fuertes que los que Stiles había causado. Cierta parte de ella se sentía como un ser despreciable. Había querido besar a Klaus días antes y ahora quería revolcarse con Stiles, horas después de que el híbrido hubiese muerto. No sabía si lo que le había motivado a hacer eso era la soledad o no. Tampoco quería pensar mucho, pero tenía que hacerlo.

Sintió sus ojos aguarse ante el recuerdo de que había perdido al temible híbrido Original.

-También físicamente -Stiles la miraba fijamente cuando le respondió, quitándole un lágrima que corría sola por su mejilla-, pero tienes que saber que tengo sentimientos hacia alguien más. Aunque sobreviva, no podemos estar juntos. Tampoco puedo estar con quien quiero porque ha muerto.

El humano asintió y le dio un beso en la frente.

***

Después de una sesión de caricias y silencios con Stiles, llegó Scott. Cuando entró en la habitación de Clara, les miró a ambos con una sonrisa. Este sabía algo.

-¿Podemos hablar, Stiles?

El susodicho asintió y siguió a su amigo fuera de la habitación. Clara aprovechó ese momento para ducharse, pues se sentía sucia con el sudor y el olor a muerte que parecía emanar. No entendía cómo Stiles había conseguido aguantar tanto tiempo junto a ella si olía así.

Tal vez era su olfato mejorado lo que le hacía oler su muerte, pero tampoco es como si se viese bonita en ese estado. ¿Quién querría besar a una híbrida moribunda? Su pelo había perdido su brillo y estaba sucio; su piel no tenía color y tenía unas ojeras enormes; y, además, estaba sudada y sentía que su cuerpo estaba en llamas.

Necesitaba una ducha refrescante.

Clara se vio lo suficientemente segura de sí misma para llegar a su cuarto de baño. Los síntomas no habían desaparecido, estaban aumentando, pero había podido olvidarse del dolor estando con Stiles. Tampoco es como si quisiese demostrarle que estaba sufriendo. Quería que la recordasen como ella siempre había sido, no como su “yo” moribundo. Por eso había planeado largarse y esconderse en un primer lugar, para evitar que la viesen agonizando. O, peor, alucinando.

Clara trató de no pensar mucho en ello y se desnudó. Metió la ropa en un cesto y se metió en su ducha. Cuando puso el agua, no pudo evitar escuchar la conversación que Scott y Stiles estaban teniendo.

-Me ha contado Lydia cómo os ha pillado. ¿Se lo has contado ya?

-Algo así…

-¿No estás seguro? ¿Qué le has dicho?

La híbrida dejó de escuchar en ese momento, respetando su privacidad. Que se estuviese muriendo no implicaba que pudiese ser una cotilla.

Cuando estuvo completamente mojada, se enjabonó el pelo con su champú favorito, que olía a frutos del bosque, y el cuerpo, con un gel que olía parecido. Se quitó ambos productos y se echó un acondicionador de fresa. Se desenredó el pelo con él antes de quitárselo y salir de la ducha con dos toallas, una en el pelo y otra en el cuerpo.

Cuando vio su reflejo en el espejo, vio que se seguía viendo horrible. La ducha no podía hacerla ver mejor, pero sí sentirse algo más refrescada. Se quitó la toalla del pelo y se lo desenredó. Cuando fue a agacharse para agitarlo, sintió una arcada. Se agazapó al lado del váter y vomitó sangre. Se quedó sentada ahí, sin las fuerzas ni las ganas necesarias para vestirse y volver a la cama. Tenía que beber algo de sangre; cada vez que vomitaba, perdía la ya ingerida.

Las luces del baño se apagaron y escuchó pasos acercarse hacia donde ella estaba. Clara se puso alerta cuando los pasos cesaron y el individuo agarró sus hombros. Con una velocidad sobrenatural, aprisionó al atacante en la pared más cercana. Le agarró del cuello y le hincó sus colmillos en este antes de que pudiera hacer nada.

-¡Clara!

De repente, otra fuerza sobrenatural la alejó del individuo y todo le vino de golpe.

La luz estaba encendida.

No había ninguna posible amenaza.

Era Stiles. Había atacado a Stiles y ella había jurado nunca más hacerlo.

Clara vio que era Scott quien la sujetaba, quien había frenado su ataque y esperaba que volviese a estar en sus cinco sentidos. Sus ojos se aguaron cuando vio a Stiles taparse el cuello, con una mirada aterrorizada.

***

El resto del día Stiles no se volvió a acercar a ella. Como para hacerlo después de haber tenido la primera alucinación, tenía que estar atemorizado. Después de curarle, desapareció lo más rápido que pudo de la habitación y no le volvió a ver.

Y así, chiques, es como se espanta a un posible pretendiente.

Clara sabía que seguía en la casa porque escuchaba su corazón, aunque era muy posible que no se quedara por mucho tiempo. Scott la ayudó a lavarse la cara, que estaba manchada con la sangre de su mejor amigo, y la llevó a su cama. Le dio una camiseta para no estar en toalla y se quedó con ella el resto del día.

Entre siestas, sorbos de sangre y síntomas de la mordida, Clara no habló con Scott en ningún momento. Se sentía culpable, muy culpable, aunque no lo dijese. Seguramente, por su aspecto el hombre lobo ya lo supiera. Aún así, el no dijo nada en ningún momento. Le estaba dejando su espacio, quiso creer la híbrida. Cuando se vio con ganas de hablar, se incorporó en su cama y se dirigió al lobo.

-Por eso no quería que supieseis que había sido mordida -Scott alzó la mirada cuando habló, sentado en su silla de escritorio-. Las alucinaciones. No mejorarán.

El hombre lobo se cruzó de brazos, estaba esperando a que hablara. Su mirada era tranquilizadora, él tenía ya planes ideados de cómo solucionar aquello. Una pena que las alucinaciones no se pudieran solucionar.

-Pero te he parado a tiempo. No vamos a dejarte a tu suerte por una enfermedad.

-Llevo sin ponerme mala casi un año -miró el techo, haciendo cuenta de cuánto tiempo llevaba convertida-. No lo he echado de menos -le dio una sonrisa triste al lobo-. Va a volver a pasar y puede que no llegues a tiempo una vez.

-Clara…

La susodicha le calló con un gesto y se acercó al borde de su cama. De debajo de esta, sacó una estaca.

-Si vuelve a pasar, clávame esto en el corazón.

Con su brazo extendido, le tendió la estaca que había cogido. Scott la miró con los ojos muy abiertos, abriendo y cerrando su boca al haberse quedado sin palabras. La pelirroja movió el brazo, para que lo cogiera.

-No, no, no. Clara, no voy a hacer eso. Ninguno lo va a hacer.

-¿Y si es la mejor opción?

-No lo es -Scott cogió la estaca, con miedo de que Clara pensase en clavársela en ese mismo momento-. La mejor opción es curarte. También es la única.

Dejó la estaca en el escritorio y se quedó mirando la nada por unos segundos. Después sonrió un poco y se volvió a girar a la moribunda híbrida.

-Tu hermana ha vuelto, parece que viene con compañía.

Con sus palabras, se  marchó de la habitación, dejando a Clara con muchas preguntas. ¿A quién había traído su hermana? ¿A Allison? ¿A Isaac? ¿Por qué?

Salió de sus pensamientos cuando la cabellera pelirroja de su hermana se asomó por su puerta. Dijo algo que Clara no entendió y la persona que menos esperaba ver en aquel momento entró en su cuarto. Sus ojos azules escanearon la figura enferma de Clara, con una mueca que la pelirroja no consiguió descifrar. El rubio se acercó hasta sentarse en el borde de su cama. Clara quería huir por la ventana.

-No eres real, no eres real -se dijo a sí misma, pero el fantasma respondió igualmente.

-Sí lo soy, amor.

-No, no, no. Tú estás muerto -con uno de sus dedos señaló al hombre que creía haber perdido-. No puede ser… No puedes estar…

-Estoy vivo -él repitió-, Bonnie me metió en el cuerpo de Tyler. Sabía lo que me iba a pasar.

-Pero Kol… -no se permitió terminar aquella oración.

Klaus acarició su mejilla y eso la llevó a la realidad. El Original llevó su propia muñeca a sus labios y la mordió, para después acercársela a la boca de Clara. Ella no dudó en beber la sangre que borboteaba de la herida y agarró su brazo para tener una sujeción. Cuando se sintió mejor, alejó el brazo de su boca, pero no lo soltó.

-No te vayas.

Klaus hizo caso a su súplica y se quedó sentado a su lado. Clara no tuvo vergüenza ninguna en abrazarle, pero eso no evitó que el abrazado se sorprendiese. Comenzó a acariciar su cabello cuando la escuchó llorar.

Clara Martin había llorado por su muerte.

El Original limpió sus lágrimas cuando ella levantó la cabeza de su pecho. A corta distancia, la pudo analizar mejor. Sus ojos estaban inyectados en sangre y su nariz estaba rojiza. Su piel tenía algo más de color ahora que estaba curada, pero las ojeras no se habían ido y su pelo seguía revuelto. Klaus, por otro lado, se veía tan bien como siempre. Olía tan bien como siempre y vestía tan bien como siempre, pero su mirada era diferente. Él parecía estar planteándose algo. Era una incógnita para Clara el qué se trataba, hasta que sintió los labios de Klaus en los suyos.

Su beso no fue inocente, ni corto.

Mientras movían sus labios, Klaus se puso encima de Clara, apoyándose con un brazo en la cama. Su otra mano seguía en su mejilla, acariciándola y al mismo tiempo uniendo sus bocas. Clara llevó sus manos al pelo rubio de Klaus y rodeó su torso con sus piernas. La única vez que se separaron fue para recuperar el aliento.

Y para quitarle la camiseta a Klaus.

El rubio la tiró a algún lado de la habitación y Clara aprovechó que sus músculos estaban desnudos para explorarlos. Con sus manos acarició su trabajado abdomen, causando unos cosquilleos en Klaus, y luego las subió por su espalda. Klaus no se quedó atrás, él movió su rostro para tener el espacio suficiente en su cuello y comenzó a llenarlo de besos. Movió sus caderas para crear fricción y se atrevió a meter sus manos debajo de la camiseta de Clara. El impacto que creó la diferencia de temperatura hizo que se le cortase la respiración a Clara. Cuando las manos de Klaus agarraron sus pechos, ella soltó un gemido.

Klaus levantó su camiseta hasta su clavícula y comenzó a jugar con sus pechos, ahora expuestos. El rubio disfrutó del placer que causaba en la pelirroja, besando y acariciándola. Ella llevó sus manos a su cabello de nuevo cuando su boca llegó a su pecho.

-No deberíamos… -la menor señaló su oído y Klaus asintió.

El híbrido le colocó la camiseta y le dio un beso en la frente antes de dejarla descansar, como si no hubiera pasado el día entero durmiendo.

Chapter Text

A la mañana siguiente, lo primero que vio Clara nada más abrir los ojos fue a Klaus. O, bueno, su pecho. El híbrido la tenía envuelta con sus brazos mientras dormía pacíficamente, con su cabeza apoyada en la de Clara, pero el agarre no era de hierro. Clara no tuvo dificultad en salir de sus brazos, moviéndose lo más lento que pudo para no interrumpir su sueño. Una vez incorporada en su cama, contempló qué cosas podría hacer.

Podía seguir en su cama, observando a Klaus. O podía intentar dibujarle, como él hizo una vez con ella. Clara observó su escritorio con pereza, no tenía ganas de levantarse, pero tampoco de quedarse tumbada. Finalmente, optó por darse una relajante ducha.

Esta vez, sí que podría darle buena cara, pues ya no se estaba muriendo y seguro que seguía oliendo a putrefacción.

Había una gran probabilidad de que aquel pensamiento fuera una inseguridad de Clara. Klaus tenía olfato sobrenatural, si oliese mal no hubiera… No se hubiera acercado tanto. Toda la paranoia se disipó de su mente al recordar los hechos ocurridos el día anterior. Y no solo los que compartió con Klaus.

Clara sabía perfectamente que en cuanto diese un paso fuera de su habitación, tendría que hacer frente a sus sentimientos. Eso la aterraba, en cierta manera. Si hubiera sabido que sobreviviría, no se habría lanzado con Stiles. Porque ser curada significaba que Klaus seguía vivo y ella quería estar con Klaus.

Clara quería estar con Klaus.

La híbrida se permitió olvidarse de sus preocupaciones por el momento. Como había pensado antes, en cuanto diese un paso fuera de su habitación se enfrentaría a sus dilemas; no ahora. Sabiendo que Klaus aún dormía, se quitó la camiseta que llevaba y se metió en su cuarto de baño. Metió su ropa interior en el cesto de la colada y observó su figura desnuda con recelo; la mordida de hombre lobo le había quitado cierta autoestima. Ver su piel blancuzca y sin vida convertirse en lo que era antes le hizo sentirse más segura de sí. La sangre de Klaus la había curado, pero eso no podía arreglar el nido de pájaros peludo que tenía en su cabeza.

Movió la mampara traslúcida de su ducha y se metió en ella. Encendió la alcachofa y esperó a que el agua se volviese caliente bajo la lluvia artificial. El agua fría no le molestaba, pero pretendía darse una larga ducha y prefería el agua caliente, ahora que no sentía que su cuerpo estaba en llamas. Cerró los ojos por unos segundos, hasta que escuchó la puerta abrirse.

-¿Qué quieres, Klaus?

Las palabras no salieron de su boca como un quejido irritado, sino como un sereno susurro. Clara escuchó con atención el silencio del Original, esperando su respuesta. Su silencio fue acompañado con el ruido del agua cayendo contra el plato de la ducha. Klaus no respondió con palabras, sino con actos. Clara miró con una ceja alzada al híbrido cuando la mampara fue abierta y se encontró con su sonrisa.

-Me preguntaba si me dejarías unirme a tu ducha, amor.

La pelirroja se echó a un lado, evitando mirar su cuerpo mientras le dejaba espacio para que entrase. Porque, sí, Klaus Mikaelson en toda su gloria se había presentado en su baño. Y ella no era tan tonta como para rechazar aquella oportunidad. A lo mejor lo suficiente como para liarse con dos personas en un mismo día, pero no para negarle a Klaus algo que ella quiso continuar la noche anterior.

En ese momento, se quiso olvidar de que hubiera más personas en su casa. De que tenía que romperle el corazón a Stiles. De que había sido egoísta. De que era egoísta.

La híbrida miró al hombre desnudo que estaba en su ducha con una pequeña sonrisa. Klaus no tuvo ningún pudor en estar así con ella, así que Clara tampoco lo tuvo; Klaus ya había visto (y tocado) más de lo que nadie lo había hecho en meses.

Puede que era la falta de cariño lo que la había llevado a tomar tantas malas decisiones.

Clara cogió su champú con olor frutal, pero Klaus se lo quitó de las manos. El rubio apagó la alcachofa y se echó el jabón en las manos, acto seguido acarició el cabello rojizo de la híbrida. Su pelo había crecido bastante desde que se lo cortó antes del verano, y ahora le llegaba por algo debajo del pecho. Klaus masajeó su cuero cabelludo, haciendo que Clara cerrara los ojos por instinto.

Los mil años de Klaus parecían haberle vuelto un experto. Ninguna de las personas con las que Clara había estado eran así, no Damon, no Stiles. Nadie.

Cuando Klaus apartó sus perfectas manos de su cabeza, Clara abrió los ojos. Esta vez se echó ella el champú en sus manos y trató de imitar los movimientos de Klaus. Su diferencia de altura se hizo notar de una manera divertida cuando tuvo que ponerse de puntillas para llegar a su cabello. El híbrido le regalo una de sus típicas sonrisas y encendió la alcachofa de nuevo. Mientras que el agua les quitaba el jabón, Clara no pudo evitar las ganas de agarrarle de las mejillas y darle un casto beso.

Klaus la pegó a la pared de la ducha en un pestañeo, atacando sus labios de una manera mucho menos inocente. Clara llevó sus manos a su cabello y jugó con él, causando que Klaus soltara algo parecido a un gruñido. El rubio separó sus labios y rodeó su cintura con una de las piernas de Clara. Mientras una mano sujetaba su muslo, la otra subió desde su cadera hasta unos de sus pechos y volvió a unir sus bocas. Clara dejó que sus manos acariciaran los brazos de del híbrido y que les dieran un apretón cuando Klaus pegó más sus cuerpos. Volvieron a separarse para tomar bocanadas de aire.

-Klaus… El agua…

El rubio asintió y apagó la alcachofa, sin separarse de Clara. Cuando volvió a mirarla, Clara pensó que volvería a estampar sus labios contra los suyos, pero se vio sorprendida cuando vio que tenía su gel en las manos y que una sonrisa traviesa adornaba sus rosados labios.

Será cabrón el muy idiota.

Klaus se rió al ver su mirada de decepción y su mueca. Con sus manos masajeó el cuerpo de la híbrida, que trataba de no hacer muy visible lo mucho que le estaba gustando.

No lo consiguió.

Cuando las manos del Original se acercaron a sus pechos, no pudo reprimir un gemido. Klaus pasó más tiempo masajeando esa zona del que utilizó para el resto de su cuerpo. Sus manos finalmente abandonaron su figura y Clara planeó mentalmente su venganza.

La híbrida paseó sus manos por cada centímetro de su piel a una velocidad dolorosamente lenta. Sus manos subieron desde el abdomen de Klaus hasta su pecho mientras le miraba sonriente. Movió sus manos hasta sus hombros, pasando por su clavícula, y se acercó lo más que pudo hacia él. Cuando sus labios se rozaban, Clara encendió la alcachofa, haciendo que el agua fría cayera de lleno en el híbrido Original.

Esta vez fue su turno de reír cuando Klaus la miró sorprendido, con la boca abierta mientras le seguía cayendo el agua helada.

Klaus la cogió del brazo y la llevó hasta el chorro de agua, junto a él. Cuando se quedaron sin jabón en el cuerpo, el Original cerró el grifo y volvió a besar a Clara. Después del quinto beso, Clara decidió que era mejor que salieran antes de que hicieran algo de lo que se enteraría el vecindario entero. Ella salió de la ducha envuelta en dos toallas y Klaus en una. Él simplemente se vistió y peinó un poco, mientras que Clara apenas empezaba su rutina de lavarse la cara, echarse crema y desenredarse el pelo. Al terminar, volvió a su habitación y se vistió con una camiseta azul marino de cuello alto, unos vaqueros grises y sus botas; sin importarle lo más mínimo que Klaus estaba también en la habitación.

Se miró en su espejo mientras se echaba colonia, preparándose mentalmente para lo que tendría que hacer. Escuchaba voces, muchas a decir verdad, provenientes del salón de su casa. Puede que ahora no fuera el mejor momento para decirle a Stiles lo que quería, no planeaba salir corriendo de su habitación y gritar “¡Oye, Stiles, sé que ayer nos liamos y que te dije que me gustabas, pero la razón por la que no iba a estar contigo no ha muerto y pues eso! ¡Chao pescao!”.

Tampoco es como si “Klara” se hubiera hecho oficial, pero para Clara era más que obvio que Klaus estaba mínimamente interesado en ella y tenía que ser sincera con el pobre.

Cuando recolectó suficiente confianza en sí misma, salió de su habitación. Klaus la siguió hasta el salón, en el que un gran número de personas que no esperaba ver estaban.

-…y es por eso por lo que hemos preferido salir un rato.

-La naturaleza de su reencuentro es demasiado sonora.

La voz burlona de Kol siguió a la explicación de Caroline, mientras Klaus y ella bajaban las escaleras; explicación de la que Clara solo pudo escuchar la última parte, pero inmediatamente supo de qué se trataba. La pelirroja sintió sus mejillas enrojecer cuando todas las miradas se posaron en Klaus y en ella. El rubio la abrazó por detrás cuando empezó a hablar, orgulloso:

-¿Envidias que tú no tienes con quién ser sonoro?

Kol le dirigió una mirada disgustada, frunciendo el ceño y haciendo una mueca con sus labios. Miró mal a su hermano y este le dio una de sus sonrisas maliciosas, antes de besar a Clara en la mejilla y soltarla. En ese momento la híbrida aprovechó para ver quiénes estaban en su salón:

Bonnie y Caroline eran las que más cerca estaban de la escalera, la primera alzaba las cejas ante la situación mientras que la última sonreía, dando pequeños aplausos. La vampira parecía haber estado esperando a que aquello pasara desde hace tiempo, Clara recordó las miradas que le daba cada vez Klaus estaba cerca; pero la bruja estaba confundida. La pelirroja les sonrió a ambas, encogiéndose de hombros ante la mirada interrogante de la morena. Cerca de ellas, estaban su hermana y su primo, ambos miraban con recelo al Original. Lydia estaba cruzada de brazos, sabiendo perfectamente de quién se trataba; mientras que Tyler parecía un pelín menos disgustado con la situación, seguramente por obra de Caroline. Algo alejados de ellos estaban Scott y Stiles, el hombre lobo sonreía al ver a Clara vivita y coleando; pero Stiles tenía los brazos cruzados y una mirada distante. Al verle así se le encogió el corazón a Clara, no quería hacerle daño y lo había hecho. Tenía que hablar con él lo antes posible. Kol estaba antes alejado del grupo, pero se había acercado mientras Clara pensaba.

-¿Te dije o no te dije que cuidaras? -la voz del vampiro Original la sacó de sus pensamientos y la asustó al ver que estaba ahora a un par de metros de ella, en vez de en la otra punta del salón- ¿Tienes instintos suicidas o qué?

-Un chucho me atacó mientras buscaba mi colgante -la pelirroja se cruzó de brazos-. Luego me dijiste que Klaus había muerto, ¿te acuerdas?

Kol pareció removerse incómodo en su sitio, pero luego le sonrió como siempre hacía y Clara no le dio más importancia. Supuso que su incomodidad se debía al hecho de que el moreno no quería recordar que le había visto en un momento de debilidad. Kol siempre actuaba como un vampiro psicótico y sin sentimientos, pero dentro de él había más de lo que dejaba mostrar y Clara había visto algo de ese interior.

-Sí que tienes un instinto suicida -Caroline se metió en la conversación, acercándose a su amiga antes de cogerla por los hombros y zarandearla-. ¡¿Por qué fuiste sola en plena Luna Llena?!

-Tal vez porque todos estabais planeando matar a Klaus -el susodicho rió por el tono que utilizó Clara-. Tal vez, ¿eh?

La rubia y su primo la miraron con algo de culpabilidad, pero Bonnie mantuvo su mirada inquisitiva en la pareja. Su mirada pasó de Klaus a Clara varias veces.

-Tienes muchas cosas que explicar.

-Sí, bueno…

Clara jugó con sus dedos, sin saber cómo explicarle a su amiga cómo había acabado en la situación que estaba. Sinceramente, ella tampoco lo sabía. Haber pasado tiempo con Klaus le había hecho ver otra parte de él y se había permitido caer en sus encantos, tal y como él había caídos en los suyos. No podía decir que le amaba, pero sí que había desarrollado aprecio por él. Pero tampoco podía olvidar quién era.

Con el paso del tiempo, sus morales parecían haberla abandonado y se había convertido en un sucio ser egoísta. Hacía cosas sin pensar en las consecuencias, era impulsiva; como Damon. Y eso iba a acabar con ella algún día.

Algún día nadie la podría salvar a tiempo de sí misma.

-¡Para eso vamos a tener tiempo! -Caroline corrió al rescate de Clara al verla en apuros- Tú hermana y yo hemos pensado en hacer un viaje a vuestra casa en la montaña, ¡para celebrar que no has muerto!

-No sé yo si hay mucho que celebrar… -Clara respondió en un susurro inaudible, recordando la mirada perdida de Stiles. Tal vez estaría mejor muerta- No tengo muchas ganas, Care. No creo que sea buena idea…

-¡Sí, sí es buena idea! Ya tengo preparado todo.

-Lo quieras o no vas a venir. Me vas a tener que explicar por qué Caroline sabe más que tu hermana -Lydia cruzó sus brazos.

Las tres chicas la miraban intensamente, haciendo que Clara deseara no haber salido nunca de su habitación. Quiso esconderse en los brazos de Klaus, pero este observaba divertido la escena, como Kol. Tyler trataba de suprimir una sonrisa, pero debía admitir que disfrutaba de ver a su prima ser acribillada a preguntas. Él quería hacer lo mismo, pero no lo haría delante de Klaus, temiendo que hiciera comentarios desagradables que no quería escuchar.

-¿Quiénes vamos?

Ante su respuesta, Caroline dio un pequeño grito de victoria y Bonnie y Lydia sonrieron. Tyler y Scott hicieron lo mismo, mientras que Stiles seguía distante. Kol y Klaus se rieron de ella por la pregunta que hizo.

-Los que estamos aquí, amor. ¿No has visto las maletas?

Clara se sintió muy estúpida cuando notó en ese mismo instante las maletas que estaban en la entrada. Le regaló una sonrisa a sus amigos, mientras la vaga sensación de que algo horrible iba a pasar inundó su mente.

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Una hora más tarde, ya estaban todos divididos en dos coches y con rumbo a la casa en la montaña. Klaus, cómo no, había insistido en conducir su propio coche; coche que Clara había descubierto que se trataba de un Range Rover Sport. En él había suficiente espacio para que Clara, Bonnie, Caroline y Kol fuesen con él.

No era una de las mejores combinaciones, pero no podían ir todos en el Jeep de Stiles. En él ya iban Scott, Lydia y Tyler. Los dos últimos no querían pasar las próximas dos horas en el mismo vehículo que los dos Originales. Bonnie tampoco es que quisiera, pero prefería estar con Caroline y Clara.

El hecho de que Caroline Forbes había conseguido hacer que todos accedieran al viaje era algo sorprendente para la híbrida. Clara todavía no terminaba de entender cómo lo había logrado sin que se tirasen de los pelos unos a otro; pero tampoco se iba a quejar. La rubia había convencido a Lydia, Scott y Stiles con decirles que obligaría a sus profesores, para que su ausencia no tuviera repercusiones; pero aún así Stiles y Scott se tuvieron que inventar una excusa para sus padres. A Bonnie y a Klaus no hizo falta insistirles mucho para que aceptaran, ambos querían estar con Clara a pesar de las compañías. Kol y Tyler, por otro lado, estaban más reacios a unirse. El vampiro no veía nada bueno en pasar unos días con la gente que le había intentado matar o a la que él había intentado matar, ni quería escuchar la banda sonara completa de “Klara” durante esos días. Las razones de Tyler se limitaban a que no quería estar cerca de Klaus.

Nada más sentarse en el asiento del copiloto, Clara supo que no había marcha atrás. No tuvo tiempo para saltar por la ventana porque Klaus pisó el acelerador y sus amigas empezaron con la tan esperada interrogación.

-Bueno, ¿nos vas a explicar ya cómo acabaste siendo tan amiguita de Klaus?

La pelirroja se giró a mirar a la rubia, con una expresión de sorpresa. Caroline estaba sentada entre Kol y Bonnie, quien miraba mal a su amiga por su pregunta. Solo Klaus y Kol estaban divirtiéndose con la escena, Clara estaba algo avergonzada porque ambos estuvieran presentes mientras la interrogaban.

Se suponía que iban a tener una charla de chicas, ¡no una de chicas con Klaus delante!

-No me mires así, Bonnie, ¡que tú te estás preguntando lo mismo! -la bruja miró a Clara a modo de disculpa cuando asintió a lo que dijo la vampira- Bueno, ¡cuéntanos!

-Eh… -la híbrida no sabía dónde meterse cuando sintió a Klaus mirarle de reojo, esperando a su respuesta mientras sonreía. Sus mejillas se tiñeron de rojo y carraspeó- Supongo que tendré que admitir que siempre me ha parecido… ¿Guapo? Y pues… No sé, creo que no me puede atraer solo por eso, porque entonces ya me hubiera espantado.

La sonrisa diabólica del híbrido se ensanchó.

-Tranquila, amor -Clara rodó los ojos ante el apodo-, no tienes que avergonzarte de encontrarme tan atractivo. Aunque me duele que esta sea la primera vez que lo dices estando yo delante, mis hermanos m…

-¡¿Es en serio, Kol?!  -la voz de Clara cortó a Klaus de repente, haciendo que sus dos amigas dieran un brinco en su sitio. Klaus, por otro lado, se lo esperaba y no podía contener su risa. Kol se limitó a sonreírle, sin sentirse ni un poquito culpable al respecto- ¡¿Tú también?!

-No me puedo creer que se haya enterado él antes que yo -aunque Bonnie hubiera susurrado aquello, los otros cuatro seres sobrenaturales lo escucharon a la perfección. Clara miró a la bruja con algo de pena-. No es por dudar de tu inteligencia, pero, ¿en serio tiene que ser Klaus? O sea, no es por ofender, pero es Klaus.

Kol se rió con lo que la bruja dijo, mientras que Clara veía a Klaus rodar los ojos en broma.

-No me ofende, pero creo saber dónde me estoy metiendo -mentira, Clara no tenía ni maldita idea de qué estaba haciendo, pero no quería asustar a su amiga diciéndole que tenía asuntos pendientes con Stiles cuando se había hecho público “Klara”-. Además, ¿qué esperas de mí? Después de Damon creo que he dejado mis expectativas muy bajas.

Bonnie asintió, recordando con una mueca de disgusto el día que fue a hablar con Clara después de haberse transformado. Digamos que tenía un asunto importante entre manos cuando la morena entró en su dormitorio. Literalmente. Caroline se rió con lo que Clara dijo, pues ella no sufrió lo que Bonnie vio, y Kol imitó que vomitaba. La reacción de Klaus fue la que más la hizo reír, pues dejó de sonreír burlonamente y alzó una ceja en su dirección.

Estaba celosillo.

-Sinceramente, no creo que haya nada peor que “Klamon” -Caroline afirmó y su amiga asintió efusivamente.

-¿No me dijiste que no te gustaba Damon? -el rubio le preguntó en cuanto pudo, haciendo que la atención del resto se pusiera en ellos.

Malditos cotillas.

-Que no me gusta, ni me ha gustado, ni me gustará jamás de esa forma -Clara suspiró, sabiendo que su no-novio le arrancaría la cabeza a Damon por los celos. Obviamente, estaba exagerando… O no-. Solo me acosté un par de veces con él y después…

Después, él le contó que le gustaba Elena, ella le admitió lo mismo y no se volvieron a acostar nunca más, a pesar del flirteo.

Clara se calló, no quería decir aquello en voz alta. Si le iba a contar a Klaus con quién tuvo su primera vez, no sería delante de sus amigos. Era una conversación…

-¡Pero dile también que fue tu primera vez!

…privada.

-¡Caroline! -Bonnie y Clara le gritaron a la rubia.

Entonces, Clara tuvo que mandar a la mierda el plan que tenía para contarle su vida a su no-novio porque tenía una amiga muy bocazas.

-Lo siento…

La híbrida rodó los ojos y se giró a Klaus, a quién le parecía haber explotado las últimas tres neuronas que le quedaban. Kol estaba asqueado y ojiplático, mientras que Bonnie miraba mal a Caroline.

-Me acababa de convertir en vampira, había perdido mi magia y vivía con mi tía, que es parte de un consejo anti-vampiros -antes de que Klaus pudiese decir nada, ella ya le estaba explicando. O, bueno, explicándoles; Kol y sus amigas seguían estando en el mismo coche que ellos dos, cotilleando-. No fue una de mis mejores elecciones, pero Damon me ayudó mucho y se veía venir que pasaría. No duró más de dos semanas porque le empezó a gustar Elena y nos quedamos como mejores amigos. Fin de la historia.

Mientras Klaus y Kol seguían digiriendo la información, sus amigas no dudaron en hacer comentarios sobre lo que tuvo con Damon.

-Fueron las dos peores semanas de la historia.

-Ni que lo digas, me empezó a dar miedo ir a su casa por si les volvía a ver.

-Tampoco seáis exageradas, no fue para tanto -Clara se defendió a sí misma y a sus estúpidas decisiones-. Hablando de Damon, ¿por qué no ha venido?

Bonnie y Caroline intercambiaron miradas, debatiendo quién de las dos respondería. Kol y Klaus salieron de su sorpresa y también se miraron. A través del retrovisor, claro, o sino Klaus ya hubiese estrellado el coche al menos un par de veces de los mini-infartos que le estaban dando.

-Bueno, creo que está un poco ocupado ayudando a la doppelgänger en la transición, junto a su hermano.

Kol fue el más rápido en contestar. Y, también, el que menos tacto tuvo.

Clara palideció en aquel momento, abriendo los ojos como platos con la información recibida. ¿A eso se refirió Kol con “encargarse de asuntos pendientes” cuando le dijo que Klaus había muerto? ¿O él no sabía que se convertiría? Si Elena había muerto, significaba que Alaric también. Pero Elena ahora recordaría todas las cosas que un vampiro le hubiera obligado a olvidar. Eso significaba que Clara estaba muerta, muy muerta.

No, no, no, no, no…

¡¿Por qué siempre tienen que ocurrirle las consecuencias de cosas que hace impulsivamente?!

Y, si lo estabais pensando, sí, Clara le había confesado su amor a Elena y le había hecho olvidarlo cuando era solo vampira y sus sentimientos por la réplica eran muy fuertes. Como siempre, cometiendo malas ideas en los peores momentos.

-Mierda -la voz de Clara interrumpieron los llamamientos de sus amigos, que no entendían por qué se había quedado mirando a la nada. Hasta que Caroline lo pilló.

-Mierda.

-Mierda -Bonnie fue la siguiente en entenderlo.

-¿Mierda? -Kol preguntó, mirando la escena con el ceño fruncido.

-¿Qué pasa, amor?

Klaus puso su mano en el puño de Clara, haciendo que elefantes bailasen break dance en su estómago. Ya no le gustaba Elena, tenía que ser lo suficientemente valiente como para decirle a Klaus este tipo de cosas. No quería escondérselas, iba a decírselo ahí y…

-Clara le dijo a Elena que le gustaba y luego le hizo olvidarlo.

…ahora.

La cara que puso Clara cuando fue esta vez Bonnie la que se fue de la lengua fue un poema. Corrijo lo que antes narré, Clara tiene dos amigas muy bocazas.

-¡¿Es que no me vais a dejar contar las cosas?!

***

El viaje llegó a su fin después de contarle a Klaus de su antiguo crush y este haber sido interrogado durante las dos horas de viaje que quedaban, sobre sus intenciones con Clara. Esta agradeció mentalmente no haberle contado a nadie lo ocurrido con Stiles, ¡porque ni Kol, ni Caroline, ni Bonnie podían mantener sus picos cerrados! Porque Elijah no estaba, que sino él también contaba algo.

El viaje fue divertido cuando dejaron de interrogarla a ella y empezaron a interrogar a Klaus. Ver su sufrimiento era mejor que ser acribillada con preguntas.

-Ya estamos, ¡por fin!

La voz de Caroline hizo que Clara dejase de mirar su teléfono, que había utilizado para preguntarle a su supuesto mejor amigo por qué demonios no había querido ir a verla en su lecho de muerte.

Dramático, sí, pero tenía sus razones.

Cuando Klaus aparcó el coche en la entrada de la casa, todos se desabrocharon los cinturones y salieron, menos Clara que estaba guardando aún su móvil. En menos de un segundo, la figura de Klaus se movió hasta la puerta del copiloto y la abrió. Le ofreció su mano y le ayudó a salir. Clara sonrió ante el acto tan “Edward Cullen” que hizo y le dio un beso en la mejilla como agradecimiento.

En la lejanía, pudo jurar que vio a Stiles rodar los ojos.

Una vez entraron en la casa -mansión, en realidad-, se dividieron las habitaciones y dejaron sus maletas. Clara se metió en una con su hermana y Bonnie, porque cierta vampira y cierto híbrido querían compartir habitación. Obviamente, Klaus y Kol se fueron por su lado y Scott y Stiles, por el suyo. Una vez Clara hubo acomodado parte de su ropa en el vestidor vacío y su neceser en el baño, salió dispuesta a hablar con Stiles.

Era ahora o nunca.

Por suerte, le encontró solo en el salón.

-¿Stiles? -el chico se sobresaltó al escuchar su voz llamarle- ¿Podemos hablar?

Stiles se giró para poder mirarla y Clara se agarró de las manos, con nerviosismo, mientras esperaba su respuesta.

-Eh… -el humano la miró confundido por unos segundos, antes de reaccionar rápidamente, dejándole espacio a Clara para que se sentara a su lado- Sí, sí. Claro. ¿De qué quieres hablar?

-Bueno -se dejó caer en el sofá con pesadez-, solo quería decirte que lo que pasó ayer no puede volver a pasar -Clara se mordió en interior de su mejilla, al ver la mirada decepcionada de Stiles-. Quiero estar con Klaus, te lo dije. Lo siento.

-Solo esperaba poder tener una oportunidad -el chico le regaló una sonrisa triste-, pero está bien. Seguimos siendo amigos, ¿no?

-Sí… Seguimos siendo amigos.

Clara se guardó que solo si pudieran tener conversaciones normales y no silencios incómodos, como el que estaban teniendo justo ahora. No pudieron disfrutar más de la incomodidad del asunto cuando Caroline y Bonnie entraron en el salón

-¡Vamos a hacer algo! -la rubia se posicionó en frente de los que ya estaban en el salón, poniendo sus brazos en jarra.

-¿Y no tienes nada planeado? -la pelirroja le preguntó, con una ceja alzada. Por dentro rezaba que ni Bonnie, ni Caroline notaran la tensión del ambiente- Has sido tú la que ha decidido arrastrarnos a todos hasta aquí, dime que al menos tienes algo pensado antes de que se empiecen a matar todos entre sí.

-Que no te sorprenda que tenga una libreta con todo apuntado -la bruja se burló, sentándose en un sofá que estaba al lado del en el que estaban sentados Stiles y Clara.

La híbrida le sonrió a la bruja, mientras que el humano volvía a ponerse distante.

-No tengo una libreta -la vampira se sentó con Bonnie, mirándola mal por unos segundos-. Estamos solos en mitad de la montaña, ¿es que a caso no recuerdas cuánto tiempo llevamos queriendo venir aquí sin padres? -la rubia parecía ser la única a la que le emocionaba la idea de estar solos en mitad de la montaña con una mala combinación de gente. Clara supo que Bonnie compartía aquel miedo por la mirada que le dio- ¡Tenemos que aprovechar! ¿Sigue guardando vuestra familia el alcohol en el armario con candado de la cocina?

-¡Sí! -la voz de Lydia fue la que respondió, llegando con Tyler al salón. Los dos se quedaron de pie junto a la chimenea, en frente de los dos sofás- Voy a buscar discos para poner música, podéis ir trayendo cosas.

Lydia desapareció del salón, casi tan entusiasmada por la fiesta como Caroline. Después de eso, la rubia obligó a los que ya estaban en el salón y a Scott -quien fue muy oportuno en venir justo cuando Caroline necesitaba más mano de obra- a que fueran trayendo vasos, snacks y servilletas. Y, también, bolsas de sangre para los vampiros. Clara se encargó de llevar el alcohol, sabiendo dónde escondían sus padres la llave, y Tyler hizo una bebida que había creado hacía un par de años. Beber aquello emborrachaba de un trago incluso a los vampiros y eso no era la mejor idea que podían haber tenido estando en la compañía de enemigos, pero Clara no le diría que no a un poco de diversión.

El drama sobrenatural era agobiante y casi había muerto por él, se merecía un descanso. Una noche de diversión, ya tendría tiempo de preocuparse por los males sin resolver en otro momento.

Una vez hubieron traído todo, encendieron el reproductor de música y pusieron un CD con la música que estaba de moda en el momento. Mientras se servían las bebidas, los dos hermanos Mikaelson  aparecieron en el salón, mirando la escena divertidos.

Malditos vagos.

-Adolescentes…

Dicho grupo dejó lo que estaba haciendo y miraron a los dos Originales como si fuesen un par de extraterrestres.

-Abueletes -Clara le respondió a Klaus, antes de beberse de un trago el contenido de su vaso.

Klaus rodó los ojos, burlonamente, y Kol le regaló una sonrisa. Los dos se sentaron a sus dos lados, ya que eran los únicos sitios libres. Lydia, Bonnie y Caroline estaban sentadas en el otro sofá y Tyler, en una silla a su lado. Scott y Stiles estaban sentados en suelo, al lado de la mesa en la que habían dejado las bebidas y las cosas para picar. Cuando Clara vio que los dos se sentaron ahí, se lo tomó como una señal de que el humano no la quería cerca.

Qué majete.

-¿Jugamos a “paranoia”? -la menor de las Martin preguntó a nadie en particular, viendo cómo se tornaba incómodo el aire del salón.

-¿Qué es? -sorprendentemente, fue Kol quien preguntó aquello.

-Es un juego -Clara le respondió mientras alzaba las cejas, haciendo que Kol rodara los ojos.

-Tienes que hacer una pregunta -Caroline respondió más elaboradamente, sonriendo de oreja a oreja, como siempre-, que se tenga que responder con el nombre de uno de los jugadores, a la persona que tengas a la derecha.

Kol sonrió diabólicamente con la respuesta.

¿Qué planes malvados acababa de idear?

-Se supone que lo tienes que susurrar para que el resto no se entere -Scott le dio un trago a su refresco, el cual había elegido debido a su incapacidad de emborracharse, y se encogió de hombros antes de continuar-, pero la mayoría vamos a poder oírlo.

-La respuesta la dices en voz alta y luego tiras una zapatilla -la vampira rubia siguió explicando como si el hombre lobo no hubiese dicho nada-, si cae la suela arriba se dice la pregunta en voz alta.

-Pero Scott tiene razón -el humano defendió a su mejor amigo, parecía no tener muchas ganas de jugar-, vais a escucharlo igual.

-Lo podemos escribir y así no hacéis trampa -Lydia propuso y todos asintieron.

Después de eso, empezaron a hacerse preguntas unos a otros. Algunas preguntas fueron tan ridículas como sobre quién era el más probable que acabase en la cárcel o sobre quién tenía más probabilidades de repetir el curso por segunda vez.

Sí, eso fue una pulla hacia Clara. Por parte de Tyler, por si os lo estabais preguntando.

Otros, hacían preguntas más interesantes, que probablemente eran difíciles de contestar. Kol, por ejemplo, parecía tener pensada una pregunta así para Clara, por la sonrisa ladina que le dio.

El vampiro cogió su teléfono y escribió con algo de lentitud la pregunta. En momentos como este, en los que veía a Kol utilizar la tecnología más avanzada, era en los que se acordaba de que el vampiro había estado casi cien años dormido. Aún así, no parecía tener mucha dificultad en usar las cosas, solo falta de práctica. Como los abuelitos.

La sonrisa que se le había formado en los labios a Clara despareció en cuanto leyó la pregunta que había escrito.

Sin contar a Nik, ¿a quién besarías?

La híbrida miró con una ceja alzada al vampiro y esté solo le sonrió inocentemente. Clara rodó los ojos y carraspeó antes de mentir.

-Caroline.

Subió y bajó las cejas en dirección a la rubia y esta le guiñó un ojo, pero Kol no se lo estaba tragando. ¿Cómo lo iba a hacer? Si él había sido el primero en ser un espectador de “Clares” en acción. Pero Clara ya había le dejado las cosas claras a Stiles, no iba a liarle y contradecirse delante de todos.

No quería hacerle sufrir más de lo que ya había hecho.

Kol le pasó la manoletina que estaban utilizando, cortesía de la semidescalza Caroline, y la lanzó al aire. La suela cayó mirando al suelo, así que no tuvo que decir la pregunta.

***

Ya habían pasado unas cuantas horas desde que empezaron a jugar y ahora estaban haciendo karaoke. Clara, desde su habitación, podía escuchar a la perfección las voces borrachas de Caroline y Bonnie cantar “I Will Always Love You” de Whitney Houston. Además de sus berridos, escuchaban las risas del grupo, que estaría más o menos igual de afectado por el alcohol que Clara. Excepto Scott y Stiles, este último no había probado ni una gota de alcohol más después de darle un trago a la bebida especial de Tyler.

No le había sentado muy bien…

Clara había llegado en zigzag a su habitación en busca de más bolsas de sangre, ya que se habían agotado las que habían llevado al mezclarlas con el alcohol, y ahora estaba agazapada al lado de la neverita portátil que se habían traído. Sacó tres bolsas de sangre y la cerró. Cuando se levantó, casi se cae del susto.

-¡Stiles! Qué susto me has dado -la pelirroja se guardó para sí las maldiciones que quería soltar, abrazando su cuerpo mientras sujetaba las bolsas- ¿Qué haces aquí?

-He visto que te has venido a coger más… -señaló las bolsas de sangre con la mano, arrugando la nariz- y he venido a ayudarte.

-No necesito ayuda -Clara subestimó su estabilidad estando bajo los efectos del alcohol y dio un par de pasos hasta la puerta, solo para tropezarse con sus propio pies. Stiles la agarró de la cintura antes de que se diera de bruces contra el suelo, pero no pudo impedir que las bolsas de sangre se cayeran al suelo-. Bueno, tal vez sí…

Su voz salió como un pequeño susurro desde su garganta, aún abrazada a Stiles. Con sus manos en los hombros del humano, trató de encontrar las fuerzas para separarse de él, pero no pudo mientras siguieran sus ojos conectados. Los ojos marrones de Stiles parecían casi negros con la tenue luz que iluminaba la habitación, y la miraban con una emoción que Clara no supo identificar en ese momento. La sonrisa que le regaló le pareció de todo menos inocente cuando se atrevió a unir sus labios.

Al contrario de los anteriores besos que habían compartido, este estaba lleno de malicia y perversidad. De hambre. De deseo. Y algo dentro de Clara -algo estúpido y muy, muy borracho- no supo qué hacer y petrificó a Clara. Stiles dejó de besarla, al notar que se había quedado congelada, y puso sus manos en sus mejillas. Entonces, las pocas neuronas que le quedaban en el cerebro le golpearon un poco de realidad.

¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué no le había apartado ya?

Clara quitó sus manos de sus hombros y las subió hasta su cuello, asegurándose de que llevaba el colgante de verbena que le había dado ella misma. Se lo quitó antes de que el humano pudiera registrar qué estaba pasando y le separó de un empujón. Respiró profundamente antes de agarrarle el rostro y esforzarse lo más que su yo borracha pudo.

-No ha pasado nada. No vas a contarle a nadie que esto ha pasado porque no ha pasado nada -sus pupilas se dilataron mientras obligaba al humano-. Viniste a ayudarme y me encontraste vomitando.

-No ha pasado nada, no voy a contar nada. Te encontré vomitando cuando vine a ayudarte -la voz monótona de Stiles respondió y Clara le volvió a poner el colgante, esperando que su compulsión funcionase.

La pelirroja recogió las bolsas de sangre olvidadas en el suelo y salió escopetada del dormitorio, con el sentimiento de los labios de Stiles aún en los suyos.

***

No fueron los cánticos de los pájaros lo que despertaron a Clara, sino los gruñidos de la bruja y la banshee por sufrir los efectos de la resaca. Los dos Originales parecían llevar ya horas despiertos cuando las tres chicas llegaron al salón, pues estaban bien vestidos. Mientras las que despertaron a la híbrida desayunaban, Clara se tiró en el sofá en el que Klaus estaba antes de darle un beso en la mejilla.

-Bonito pijama -el rubio le dio un cumplido al pijama de gatos que llevaba puesto, haciendo que la pelirroja rodara los ojos-. ¿Qué tal has dormido?

Si Clara era sincera, no había dormido una mierda. Se había quedado despierta pensando y arrepintiéndose de las decisiones que tomaba, y, cuando se pudo dormir, le despertaron Bonnie y Lydia sin querer. Así que no, no había dormido bien. Pero no quería explicarle a Klaus la razón por la que había trasnochado, así que hizo como que estaba bien descansada.

-Bien -se sentó cruzando las piernas encima del sofá-, aunque hubiera podido dormir mejor si ciertas individuas no me hubieran despertado.

Eso último lo dijo un poco más alto para que Bonnie y Lydia la escucharan, al entrar otra vez al salón con sus desayunos. Las dos le hicieron burla y Clara abrazó a Klaus. El Original le pasó un brazo por los hombros, con su típica sonrisa ladeada.

-¿Podéis dejar de dar muestras de amor en público? -Kol se quejó desde el otro sofá, sin apartar la vista de la televisión.

Clara le tiró un cojín, pero el vampiro lo esquivó con facilidad, como era de esperar. Scott y Stiles entraron al salón en ese momento. El lobo les dio una sonrisa como saludo mientras iba a la cocina, viéndose perfectamente descansado. El humano, por otro lado, parecía haber sido atropellado por un camión. Múltiples veces. Sus ojeras eran enormes y parecía no haber pegado ojo en toda la noche, además de que miraba a Clara con pena.

En ese momento, la pelirroja rezó mentalmente que hubiera funcionado por una vez su compulsión. No planeaba ocultarle a Klaus lo que había pasado, pero prefería contárselo cuando el humano no estuviese en la misma casa que el híbrido y este no tuviese oportunidad de matarle.

No mucho después de su aparición y desaparición, Caroline, seguida de Tyler, llegó al salón. La rubia les dio un asentimiento, en forma de saludo, y siguió caminando hasta la mesa del comedor. Ahí ya estaban sentados Scott, Stiles, Lydia y Bonnie, desayunando.

Tyler parecía haberse despertado con la pata izquierda. Él no estaba ojeroso, ni resacoso; solo malhumorado. El primo de Clara solía tener un temperamento bastante volátil, en parte por el gen de hombre lobo, pero aquella mañana parecía estar con un humor de lobos por otra razón. La mueca de asco que puso en cuanto vio el brazo de Klaus rodeándola le hizo saber de qué razón se trataba.

-Sí, justo lo que quería ver nada más levantarme… -por más que lo murmurara, todos los que tenían oído sobrenatural lo escucharon perfectamente.

Klaus entrecerró los ojos antes de sonreír y acercar a Clara más a su cuerpo. La pelirroja se tensó con la acción, pues sabía que lo estaba haciendo para provocar a Tyler.

¿Es que acaso no se podía comportar por una vez en su maldita existencia?

Caroline y Scott se giraron para ver la escena, haciendo que el resto de los que estaban sentados con ellos imitaran sus actos. El aire se tornó tenso y la conversación que estaban teniendo se acabó abruptamente.

-Si tienes un problema, dilo un poco más alto -el híbrido Original le retó, después de darle un beso en la sien a su no-novia.

-El problema eres tú, Klaus -la rabia fue lo que motivó a Tyler a dar un paso al frente, acercándose más a su creador-, haciendo como que no has hecho nada mientras está Clara delante.

-¿Quieres que salgamos fuera y haga algo de verdad?

Klaus soltó a Clara y se levantó del sofá, mirando a su primer híbrido con los ojos entrecerrados. Se acercó amenazadoramente a este, pero Tyler no se movió ni un centímetro. Antes de que Klaus dijese nada más o Tyler pudiera hacer alguna tontería, Clara cortó su estúpido concurso de miradas.

-Ya, basta los dos -agarró suavemente al Original del brazo, alejándole de su primo-. Dejad de ser críos, si os queréis reventar la cara el uno al otro esperad a que estéis en Mystic Falls.

Los dos dejaron su batalla de miradas, para posicionar sus ojos en Clara. Ella tenía los puños cerrados y miraba a ambos con cansancio. Era más que notable que estaba enfadada con los dos, pero mayormente con Klaus. ¿Por qué siempre tenía que actuar como el macho alfa cuando Tyler estaba cerca? ¿Por qué no podían ignorarse mutuamente? No es como si Clara esperase que se llevasen bien de la noche a la mañana, entendía por qué no se aguantaban; pero podrían al menos guardarse sus escenitas para cuando ella no estuviera delante.

Suspirando, les miró a los dos una última vez, antes de salir de la casa.

Los problemas solo acababan de empezar.

Chapter Text

Clara llevaba alrededor de diez minutos caminando por el bosque y ya se estaba arrepintiendo de haber salido en pijama y descalza. Y, aunque sabía perfectamente como volver, las únicas dos razones por la que no volvía eran su tozudez y su incapacidad de enfermar. A pesar de estar congelándose, no se había calmado lo suficiente como para volver a la casa y no romper ningún cuello.

Probablemente el de Klaus.

Clara había sido ingenua al pensar que todo estaría bien simplemente porque Klaus y ella estaban juntos, aunque no fuera oficialmente. Sus amigos y familiares seguían recordando quién era Niklaus Mikaelson, sobre todo Tyler. Por más que le demostrara a ella que no era solo un monstruo sin sentimientos, su relación estaba condenada si no lo hacía con el resto. Clara no esperaba que fuese un amor de persona de la noche a la mañana, pero si esperaba que fuese algo menos hostil.

O capullo.

Porque si bien no había amenazado a su primo, sí que le había tratado con condescendencia. Klaus estaba metido en su burbuja de intocable e inmortal superpoderoso, que podía hacer lo que le viniera en gana por tener una cara bonita, una sonrisa perfecta, unos ojazos azules…

-¡Puto Original!

Con su grito, le pegó un puñetazo a lo que le pilló más cerca. Creyó que se trataba de una roca, hasta que la roca empezó a sangrar y a quejarse…

-¡¿Por qué has golpeado mi bello rostro?! - Kol se colocó la nariz y se limpió la sangre- ¡¿No se supone que estabas enfadada con Nik?!

No era una roca, sino Kol.

Ups…

Clara se colocó los dedos que se le habían roto al colisionar su puño contra el “bello rostro” de Kol, como él mismo lo había denominado, y corrió a socorrerle. Puso sus manos en las mejillas del moreno, pese a sus quejidos, e inspeccionó su cara en busca de más daños. Cuando vio que su nariz se terminó de curar, se separó de él, preparada para disculparse:

-Y estoy enfadada con Klaus, pero tu “bello rostro” se ha interpuesto entre mi puño y esa roca de ahí -Clara señaló la roca que estaba detrás de Kol-. Lo siento.

-No hace falta que te disculpes, solo me has pillado por sorpresa -el moreno le dio una de sonrisas típicas-. No creo que seas capaz de pegarme sin ser por sorpresa.

-¿Me estás retando? -la pelirroja le miró con una ceja alzada, algo más calmada que cuando vino- ¿A esto has venido?

-He venido para ver cómo estabas, pero tus amiguitos no me han advertido que me caería un buen golpe -el vampiro se apoyó en la piedra, cruzándose de brazos-. Normal que ellos no quisieran venir…

Clara rodó los ojos por lo último que dijo. Ella no era una persona agresiva, pero si estaba enfadada y algo se interponía entre su puño y su objetivo, no era su culpa.

-Bueno, ya has visto cómo estoy, puedes volver a la casa y contarles a todos la paliza que te he dado.

-¿Y dejarte aquí a que te congeles? -Kol se dejó de apoyar el la piedra para quitarse la chaqueta que llevaba puesta y ponérsela sobre los hombros a Clara- Ya es la segunda vez que te doy una de mis chaquetas, siéntete afortunada -la híbrida rodó los ojos de nuevo, sonriendo un poco mientras se la ponía bien-. Ahora, cuéntame por qué llevas desde que saliste de tu habitación ayer con esa cara de preocupada.

La pelirroja abrió los ojos de sobremanera, alarmada al haber sido descubierta. ¿Cómo es que Kol había conseguido leerla tan bien? Le conocía desde hace unas cuantas semanas y ya había conseguido descifrar su leguaje corporal. Ni sus amigas, ni su hermana le habían dicho nada, así que supuso que no era tan obvio. ¿Acaso Kol le había estado observando? El Original no parecía ser de los que demostraban sus sentimientos, ni les gustaba ser débiles; pero Clara le había visto en su peor momento y en este mismo instante le estaba demostrando que le importaba, que él también le consideraba una amiga.

Que estaba ahí para ella como ella lo había estado para él.

Kol miró a Clara, esperando a que desembuchase, sin parecer demasiado insistente, y Clara se preparó para contarle sus preocupaciones.

-La he cagado, Kol. Mucho -el moreno se sorprendió cuando la escuchó responder en un susurro-. Me aproveché de Stiles cuando me dijo que le gustaba. Soy una zorra egoísta.

Kol se separó de la roca y abrazó a Clara cuando escuchó su voz quebrarse. Sus ojos se llenaron de lágrimas al decirlo en voz alta, porque una cosa era pensarlo y otra, reconocerlo. La híbrida rodeó con sus brazos el torso del vampiro y escondió su cara en su pecho. Kol la abrazó con fuerza y apoyó su cabeza en la suya, mientras acariciaba su pelo para que se calmara.

-Yo no sabía… No sabía que Klaus estaba vivo -su voz seguía rota, pero después de tragar saliva un par de veces consiguió apaciguar el nudo en la garganta-. Creía que me iba a morir de verdad y no pensé que besarle estaría mal, pero luego Klaus apareció… Y no pude aguantarlo más -Clara no quiso mirar a Kol, con miedo de que él la estuviera mirando con desagrado, pero cuando él le levantó la vista para quitarle las lágrimas, no vio ese tipo de emociones en su rostro-. Stiles es muy dulce, muy inocente… Y aunque me guste, sé que no es con quién quiero estar. Así que se lo dije -ya estaba más calmada cuando quiso de contarle lo que estaba rondando por su cabeza-. Kol… ¿Tú crees que soy mala persona?

El vampiro pareció mirarla incrédulo cuando esas palabras salieron de su boca.

-Claro que no. ¿Cómo puedes pensar eso? -Kol la agarró delicadamente de las mejillas, mirándola como si estuviese loca por siquiera pensar aquello, y le limpió una lágrima solitaria que corría por su mejilla- No estabas con ninguno de los dos y ya has hablado con Stiles, no puedes alejarte de Nik para que él se sienta bien.

-Pero es que duele -Clara puso sus manos sobre las de Kol, sintiéndose como que no merecía que la defendiera-. Prometí no volver a hacerle daño y se lo he hecho… Y cada vez que me mira es horrible -el Original frunció los labios cuando dijo aquello.

Kol alejó una de sus manos de la mejilla de Clara y, cuando fue a alejar la otra, la mano de Clara sujetando la suya se lo impidió.

-Si ya se lo has dejado claro, ¿qué es lo que te preocupa? -el moreno le acarició la mejilla cuando la vio morderse el labio.

-Ayer, cuando fui a coger más bolsas de sangre, me besó -Kol asintió, queriendo que continuara-. Pero fue raro, él estaba raro.... -la mirada de Clara se posó en la distancia, reflexionando sobre lo ocurrido- No pretendo ocultárselo a Klaus, solo estoy esperando a que tengamos un momento para hablar sin que sea un capullo -Kol la miró con una ceja alzada y ella se encogió de hombros-. Tampoco quiero que Stiles esté cera y Klaus lo pague con él.

-Si no se lo cuentas, será peor.

-Lo sé, lo sé -la pelirroja finalmente se alejó del moreno, respirando hondo-. Gracias por escucharme. Voy a hablar con él.

-¿No prefieres que te lleve? -Clara recordó en ese momento que estaba descalza y congelada, y asintió- Venga, vamos.

Gracias a que el Original la llevaba en brazos, no tardaron mucho en llegar a la casa. Clara agradeció mentalmente que Kol hubiese ido a buscarla, porque de lo contrario tendría los pies destrozados y el cuerpo, muchísimo más helado de lo que ya estaba. Cuando entraron al salón, los demás estaban reunidos en los sofás y había un ambiente tenso.

-Pues no parecías importarle mucho cuando la tenía encima el otro día -Clara escuchó ¿la voz de Stiles? Sí, fue la voz del humano la que dijo aquello.

La pelirroja no se permitió quedarse quieta observando la escena porque, en cuanto aquellas palabras salieron de la boca de Stiles, Klaus se lanzó a su cuello. Literalmente. El híbrido sacó sus colmillos y le estampó contra la pared más cercana, agarrándole del cuello. Esto, aún así, no consiguió quitarle la sonrisa a Stiles.

-¡Motus! -con un movimiento de mano, alejó a Klaus de Stiles, haciendo que cayese en la mesa de café y rompiéndola en mil pedazos, pues era de cristal. Clara no perdió tiempo llorando por la mesa rota y siguió hablando- ¡Tranquilitos los dos! -alzó las manos en signo de advertencia, previendo que uno de los dos soltaría una tontería- ¿Qué demonios os pasa?

-Tu amiguito aquí no parece apreciar mucho su vida -Klaus se levantó del suelo como si no hubiera pasado nada y Clara se interpuso en su camino hacia Stiles, poniendo su mano en su pecho.

-Sinceramente -el humano comenzó hablar, ignorando lo que el híbrido acababa de decir, y se apoyó en la pared a la que Klaus le había lanzado-, me gustó más cuando me hiciste tú todo eso de aplastarme contra la pared y sacar los colmillos. Fue en Halloween, ¿te acuerdas?

Clara miró con la boca abierta a Stiles. Definitivamente tenía que tener ganas de morir en ese momento, porque sino no se le hubiera pasado por la cabeza soltar esas palabras. La pelirroja vio como Klaus la miraba con una ceja alzada por el rabillo del ojo, pero lo ignoró y miró al resto de los presentes. Estos estaban casi igual de sorprendidos que ella.

-¿Se puede saber qué coño te pasa? -el humor de la pelirroja se fue a la mierda, de nuevo, pero esta vez por culpa de Stiles.

Sorprendente.

Clara se acercó a Stiles, no para intimidarle, sino para verle mejor.

-¿A mí? Nada -la sonrisa que le regaló a Clara le dio escalofríos, su mirada volvía a ser oscura y la pelirroja sentía que había algo diferente en él.

-¿Desde cuándo está así? -la pregunta no iba a nadie dirigida mientras seguía escaneando a Stiles, a quien vio ensancharle la sonrisa con su pregunta.

-Desde que se despertó de la siesta -Scott fue el que contestó-. Se durmió por media hora después de desayunar y cuando se despertó empezó a pelear con Klaus.

-Algo me dice que no es que se haya despertado con un humor de perros -Clara miró a Tyler cuando dijo aquello.

Tyler rodó los ojos, ya no estaba tan molesto como antes. Clara posó su mirada en Bonnie, quien no la miraba a ella, sino a Stiles. La bruja estaba escrutando al humano con la mirada, lo que hizo pensar a la híbrida que tenía la misma sensación que ella. Era difícil de percibir que algo estaba diferente en Stiles si no fuese por su comportamiento, pero que Bonnie también lo notase le dijo que no estaba loca, que tenía que hacer caso a ese presentimiento brujil.

Desde que intentaron encontrar el Nemeton, Allison, Scott y Stiles habían sufrido las consecuencias. Las pesadillas, las alucinaciones y la paranoia parecían haber cesado, o al menos Clara creyó que habían cesado para los tres. Pero Stiles seguía teniendo problemas para dormir, la híbrida había notado eso, pero no creyó que fuese por lo del Nemeton. No tenía sentido que fuese por eso, porque ya se había metido en su mente para ver las pesadillas y no las había encontrado.

¿Qué clase de pesadillas desaparecen cuando alguien se mete en la mente del que las tiene?

Las que no las causa la mente, sino un…

-Realmente, no pensé que tardarías tanto en darte cuenta -la voz de “Stiles” sacó a Clara de sus conclusiones, justo cuando sus ojos se abrieron de sobremanera y su boca se entreabrió, dando un paso hacia atrás-. Había estado dejando tantas pistas que pensé que tendría que acabar diciéndolo para que lo descubrieses. Pero, y como siempre, me has sorprendido Clara.

La pelirroja no suprimió sus impulsos y agarró a “Stiles” del cuello, levantándole del suelo lo justo para asfixiarle. Esto, aún así, no le quitó la sonrisa perversa.

-¡Clara! ¡Para! ¡¿Qué haces?! -la susodicha ignoró los gritos de su hermana mientras agarraba con aún más fuerza el cuello del humano- ¡Estás haciendo daño a Stiles! ¡Para!

Lydia pareció ser la única que reaccionó a lo que acababa de pasar. Corrió hasta su hermana mayor y trató de tirar del brazo que asfixiaba al humano, pero no consiguió ni moverlo un centímetro. Justo cuando Scott estaba por hacer lo mismo -cosa que hubiera terminado más exitosamente-, Kol dio un paso al frente.

-No es Stiles, Lydia -el Original la corrigió-. Es el Nogitsune.

Clara soltó de golpe al demonio, asqueada, y Lydia se alejó un par de pasos. “Stiles” recuperó el aliento y volvió a sonreír.

-Hola de nuevo, Kol -todos, excepto Klaus, miraron con sorpresa al vampiro-. ¿Cuánto ha pasado? ¿Doscientos, doscientos cincuenta años?

Clara miró expectante a Kol, tratando de descifrar qué edad tenía que tener el espíritu y por qué Kol le conocía; pero él, en vez de contestar, noqueó a Stiles en un pestañeo. La híbrida le cogió antes de que pudiese tocar el suelo, esperando respuestas.

-Siempre he estado involucrado con brujas. Cosas como esta -el moreno señaló al cuerpo de Stiles, hablando antes de que nadie pudiese rechistar- suelen aparecer y tentarlas. Sé cómo os podéis deshacer de él. ¿No os habréis topado con un kitsune recientemente, por casualidad?

-Pues… Sí, hay dos en Beacon Hills, en realidad.

***

Después de que Scott revelara que Kira y su madre eran kitsunes, recogieron sus cosas y se dividieron en los dos coches. En el Jeep de Stiles iban Scott, Lydia, Tyler, Caroline y Bonnie. Esta vez, todos tuvieron asiento en ese coche para no estar con Klaus.

Ni con Stiles.

Al revelar que un demonio japonés le estaba poseyendo, sus amigos no tenían muchas ganas de estar cerca. Más que por miedo, Clara pensó que se podía tratar de que, si se despertaba de nuevo, no sabrían cómo controlarle. O no tendrían fuerzas para hacerlo. Era duro ver a alguien cercano volverse malvado.

Como Alaric.

Clara no era muy cercana con él, pero seguía siendo su antiguo profesor y su muerte también tuvo un impacto en ella. Tal vez fuese la no-muerte de Klaus y su casi-muerte lo que le impidieron llorar la muerte de Alaric, lo que la dejó en un estado de shock. O, y una de las razones que más asustaban a Clara, que le importasen menos las muertes de las personas con cada suma de cuerpos añadidos a la lista.

No.

No, Clara no era así, se negaba a ser así.

Su humanidad estaba intacta, seguía sintiendo dolor con cada muerte que había sufrido y eso solo había sido el shock hablando, no ella.

Vicky.

Sheila.

Tío Richard.

Tío Mason.

Jenna.

Esas cinco muertes habían sido las que más la habían marcado. Y, aunque no las llorase a menudo, Clara las seguiría recordando como si fuese ayer.

La pelirroja salió de sus pensamientos con el portazo que Klaus había dado al entrar al coche. Estaba en su coche, con Kol y el inconsciente Stiles en el asiento trasero, de vuelta a Beacon Hills. Clara se calmó dando profundas respiraciones, tratando de ignorar la culpa y la pena que recorrían sus venas. Cuando miró al híbrido, todas esas emociones la envolvieron como una manta, ahogándola como una bufanda.

Klaus tenía los puños apretados en el volante, con la mirada fija en la carretera. Sus cejas rubias estaban fruncidas y sus ojos azules delataban que estaba inmerso en un dilema mental. A través del retrovisor, vio a Kol mirarle con las cejas alzadas cuando trató huir de las sensaciones que Klaus le transmitía.

La pelirroja se encogió de hombros en respuesta. ¿Esperaba Kol que hablase con él estando Stiles y él en el mismo coche? Al parecer, el moreno debía de pensar eso, porque le gesticuló “¡habla con él!”. Clara no estaba muy segura de hacerlo, hasta que le vio sacar unos audífonos de su bolsillo y ponerse a escuchar música. Eso hizo que rodara os ojos ante la “privacidad” que les estaba brindando.

Bueno, Kol ya se iba a enterar de todas formas y Stiles estaba echándose una siestecita, a parte de su dignidad, no perdería mucho más.

-Klaus… -Clara maldijo mentalmente que su voz saliese así de rota, como si fuese a empezar a llorar, pero híbrido no respondió. Solo se limitó a subir el volumen de la radio.

Pero será…

La pelirroja apagó la radio con desdén y se aclaró la garganta, tratando de calmar las ganas de estrangularle.

-Me da igual que estés enfadado -mentira- porque me vas a escuchar igualmente. Stiles me besó ayer y yo me aparté. La única vez que me ha besado y yo he querido fue antes de que tú y yo fuésemos… -Clara se quedó sin palabras al llegar a esa parte, preguntándose qué término describiría mejor la relación inexistente que tenían.

-¿No-novios? -Kol se quitó un casco, como si le hiciese falta hacer eso para escuchar su monólogo.

-Lo que sea -Clara le quitó importancia, tratando de ignorar que Kol la estaba escuchando mientras se hacía el desinteresado-. El caso es que quiero estar contigo, no con él. Ya se lo dejé bien claro a Stiles, no sabía que lo tenía que hacer contigo también.

-Siento que sus habladurías me hagan sentir inseguro, amor -la voz de Klaus finalmente respondiendo le sorprendió a Clara-. El patán dijo que “te tenía encima” -el rubio rodó los ojos cuando dijo aquello- el otro día. ¿Cuándo, exactamente, es el otro día?

Clara dejó de mirarle y empezó a jugar con sus dedos.

Yuju, preguntas incómodas…

A pesar de no estar mirándole, sabía perfectamente que Klaus le estaba mirando con una ceja alzada. Clara respiró profundamente, sabiendo que no podía huir más de la verdad.

-Puede que fuese unas cuantas horas antes de que tú vinieses a mi casa -vio por el retrovisor cómo Kol se ponía de nuevo el casco, tratando de ignorar el momento más incómodo que le tocaría presenciar de “Klara” (sin contar con la banda sonora completa, claro). Klaus casi hace que cayesen por el barranco que había a un lado de la carretera por estar mirándola ojiplático-. ¡No me mires así! ¡Yo no te he preguntado por tus líos del pasado!

-¡Yo no me he acostado con nadie cuando estabas a punto de morir!

-¡Porque estabas muy ocupado fingiendo estar muerto! -la pelirroja se cruzó de brazos, hiperventilando por la casi muerte que el rubio había provocado- Y no me acosté con él, solo nos besamos.

-¿Y qué hacías encima de él?

Clara no podía creerse de verdad que el rubio le estuviese preguntando aquello, muerta de la vergüenza.

-No creía que a estas alturas de tu existencia tendría que explicarte esto, pero cuando dos personas se quieren mucho físicamente…

-¡Ya, ya! -el híbrido puso una mueca, callándola de golpe. Clara le miró con las cejas alzadas. ¿Si no quería escuchar para qué preguntaba?- Sabes que no me refería eso, pero, bueno, guárdate los detalles.

-¿Entonces a qué te refieres? -Klaus le lanzó una mirada de obviedad- Ah… Bueno, sobre eso… -estúpidamente, jugó con sus dedos de nuevo, encontrando difícil mirar a Klaus mientras decía lo que tenía que decir- Me gusta Stiles, pero no más de lo que me gustas tú.

Kol fingió vomitar desde el asiento trasero, recordándoles a los dos híbridos que seguía con ellos y que no estaba disfrutando de escucharles absolutamente nada. Klaus se quedó en silencio por unos segundos, como meditando lo que Clara le acababa de decir, y esta estaba cada vez más nerviosa, haciendo que soltara una pequeña risa forzada antes de decir una de sus estupideces comunes.

-Ahora es cuando se supone que tienes que decir que yo te gusto o algo así…

-Tú me gustas, Clara -Klaus le respondió, mirándola por el rabillo del ojo-, lo sabes. Pero, ¿cómo estás tan segura de que te gusto yo más que él?

-Porque tu hermano es un pesado que me hace pensar -Clara miró a través del retrovisor a Kol-. Y cuando pienso en lo que quiero, pienso en ti.

-En serio, Clara, deja de decir cursiladas si quieres que no pote.

Chapter Text

-¡Cállate, Kol! -al unísono, el par de híbridos le gritaron.

El moreno alzó las manos, con inocencia fingida.

Muy mal fingida.

Clara tuvo que suprimir una sonrisa por el gesto infantil que el vampiro hizo, negando con la cabeza. Kol le sonrió antes de volver a lo suyo, confirmando las sospechas que Clara estaba teniendo: Kol estaba incordiándoles a los dos para que se relajara. Había dejado más que claro que estaba aterrada y nerviosa por enfrentar a Klaus, así que quiso pensar que sus interrupciones eran una manera de quitarle el miedo.

Y no que simplemente era un toca-ovarios.

Clara inhaló profundamente. Klaus no la había matado, no tenía que preocuparse más de lo necesario. Esta conversación tenía que pasar, ella ya había gastado suficiente tiempo huyendo de sus emociones y acciones.

Ya era hora de que hiciera frente a lo que sentía por Klaus.

-Quiero estar contigo -su voz fue firme, tras haber encontrado una seguridad que no pensaba que tenía en ella- y no quiero que sigas enfadado conmigo cuando te vayas. Si hubiera sabido que no estabas muerto-muerto, no me habría acercado a Stiles.

-No estoy enfadado contigo -el híbrido la sorprendió con aquella negación. Clara le notó más tranquilo a él también, sus hombros estaban relajados y sus manos ya no agarraban con tanta fuerza el volante-, pero entiende que me sienta inseguro. Me cuesta confiar en las personas y eso me ha tomado por sorpresa -la pelirroja asintió, queriendo que siguiera hablando-. No sabía que te gustaba ese patán y ayer me di cuenta de no sé muchas otras cosas de ti. Quiero conocerte mejor, no solo de aliado a aliado, sino como amigos.

Auch. Justo en mi “Klara”.

Acababa de ser friendzoneada por su crush de mil años. Qué chachi.

-Lo entiendo -Clara asintió lentamente-. Pero yo también tengo mis dudas. Tú ya sabes lo que yo quiero, pero yo no sé lo que tú quieres. ¿Qué somos? ¿Qué soy para ti? 

Klaus la miró momentáneamente, una sonrisa ladeada adornando su rostro. Uno de sus hoyuelos era visible y sus ojos emanaban una emoción que Clara no pudo identificar. Volvió a mirar al horizonte cuando la respondió.

-Clara, eres la chica que llamó mi atención desde el día que me ofreció su vida para salvar a los suyos. Que no tuvo miedo en llevarme la contraria. Que vio más allá de mis acciones.

El rubio tomó la mano de la pelirroja con una delicadeza que no sabía que poseía, dándole un apretón sin mirarla. La pelirroja miró sus manos entrelazadas con una sonrisa tonta.

-¿Eso significa que quieres ser mi novio?

-Sí.

-¡Por fin! -la exclamación de Kol arruinó el bonito momento que estaban teniendo- Pensé que tardaríais veinte capítulos más en empezar a salir.

Esta vez, ni Klaus ni Clara se molestaron en gritarle o intentar entender a qué se refería, y optaron por ignorarle. Una vez sumidos en un cómodo silencio, Clara cayó en los brazos de morfeo.

***

Cuando Elijah le pidió que le siguiera, Clara no esperaba que fuera por el bosque. Damon estaba muriendo y ella tenía que buscar una solución cuanto antes. Sus ancestros fueron muy vagos al respecto, diciéndole que buscara a Klaus, pero ya habían pasado casi dos días desde el ritual y no había encontrado al -ahora- híbrido.

Tampoco es como si supiese como era, nunca se lo había encontrado. Al menos, no en su cuerpo de verdad.

Como último recurso, consiguió dar con Elijah y le pidió hablar con su hermano. Pero, como ya he narrado antes, Clara no se esperaba que le llevase al bosque.

¿Acaso el Original trajeado pensaba matarla y esconderla ahí?

No es que Clara estuviese contenta con su traición, pero, debido a que el número de bajas no había sido causado por él, tampoco iba a pelear con él. Después de todo, Klaus era su hermano. Era de esperar que dudase en matarle, a pesar de sus promesas…

Clara hubiera preferido que no tuviera que haber sido Jenna la vampira a sacrificar.

La pelirroja salió de sus pensamientos cuando chocó con la espalda de Elijah, quien había parado abruptamente al lado de un árbol. Clara dio un paso hacia atrás, algo asustada, pero vio la pequeña sonrisa que el Original tenía en sus labios. Elijah le dejó de mirar y posó su mirada al frente. Clara siguió su mirada, encontrándose con el hombre más hermoso que había visto nunca.

Klaus estaba tumbado en el suelo, despeinado y manchado, como si hubiera estado estos tres últimos días en su forma lobuna. También estaba desnudo, recién despertado.

Clara apartó la mirada del híbrido, avergonzada por habérsele quedado mirando por tanto tiempo. Elijah le lanzó ropa a Klaus y ella se giró para asegurarse de que no veía nada. O, más bien, de que no le volvería a mirar así. Clara tuvo que recordarse a sí misma por qué estaba allí en ese momento.

-Has estado atareado -Elijah casualmente le comentó a su hermano, notando cómo la híbrida se había girado después de haberse quedado embobada con su hermano.

-Ha sido increíble -esta vez fue Klaus quien habló-. ¿Cuánto tiempo ha pasado?

-Casi dos días -el Original que estaba vestido confirmó las sospechas de Clara-. La Luna se puso y tú seguiste siendo un lobo.

-Puedo cambiar a voluntad. Es bueno saberlo. Y recuerdo cada muerte.

Clara rodó los ojos. Por supuesto, eso era lo que tenía que hacer nada más transformarse.

-He limpiado los destrozos que has ido haciendo.

-Como en los viejos tiempos, hermano -Klaus finalmente notó la presencia de Clara-. Ahora dime, ¿qué hace la peculiar híbrida Martin contigo? Pensé que estaba de parte de los Salvatore.

-Y lo estoy -Clara se giró dramáticamente, solo para encontrarse a Klaus sin terminarse de vestir-. Elegiré ignorar tus indiscreciones a cambio de un favor.

Klaus le regaló una sonrisa feroz cuando sintió su mirada escanearle, de nuevo. Clara fue lista y puso su mirada en sus ojos lo antes que pudo.

-¿Y de qué favor se trata, amor?

Clara eligió ignorar el apodo que utilizó.

-Las brujas dicen que tienes algo que me puede ayudar con un problemilla -Clara se cruzó de brazos, dando un paso al frente. Debía verse calmada si quería que Klaus no se aprovechase de su miedo, porque ya no estaba tan segura de que Elijah la ayudaría-. Verás, Damon fue mordido por un hombre lobo y algo me dice que tú eres la clave para curarle.

La sonrisa del híbrido original se ensanchó.

-¿Y qué gano yo a cambio? -Klaus cogió la camiseta que su hermano le había dado y se la puso- No hago favores porque sí.

-Tú ganas que no me meta en tus asuntos.

-Soy inmortal, amor. Y más poderoso que antes -su mirada fría debería de haber causado terror en Clara, pero esta se recordó a sí misma que nada sería peor que perder a Damon-. Ahora nadie puede matarme. Ni siquiera tú, hermano -el rostro de Elijah se endureció-. Pero he de admitir que tenerte de mi parte no me vendría mal -Klaus acercó su mano al mentón de la menor-. ¿Qué dices, amor? ¿Haces un trato con el diablo?

-Solo si me das lo que necesito para salvar a Damon -Clara se apartó bruscamente de su agarre, asqueada.

-Todo a su tiempo, tengo primero que cumplir lo que le prometí a mi hermano.

Elijah le dio un asentimiento a Clara, lo cual la calmó un poco. Después de eso, fueron al lugar que Clara supuso que era donde Elijah se había estado quedando para que Klaus se pudiera duchar y, luego, fueron al apartamento de Alaric.

¿Tenía Klaus a su familia escondida ahí?

Clara salió de sus pensamientos cuando escuchó la voz de Katherine desde dentro del apartamento.

-Klaus, has vuelto. Mira quién ha venido a verte.

La pelirroja no pudo ver de quién se trataba, pues los dos Originales tapaban su campo de visión. Aún así, trató de ver poniéndose de puntillas, sin conseguir nada.

-Siempre llegas sin avisar, ¿no? -Klaus no pareció muy sorprendido. Cuando volvió a hablar, se echó a un lado, dejando a Clara a la vista- Supongo que vienes por lo mismo que ella.

-¿Clara? -el castaño la miró confundido, pero igual de confundida estaba ella.

-¿Stefan? ¿Qué haces aquí?

Clara maldijo mentalmente la presencia del Salvatore, que obviamente sabía lo mismo que ella. Esto era uno de los contras de trabajar por su cuenta, que la gente acababa haciendo lo mismo. Y ahora Klaus se aprovecharía de los dos.

-Vuestro favor va a tener que esperar. Tengo una obligación con mi hermano que requiere atención inmediata.

Klaus pasó por su lado y salió de la habitación, dejando a Clara con un sentimiento de que algo malo iba a pasar. La pelirroja se acercó a Stefan mientras Elijah cerraba la puerta.

-Sabes lo importante que es la familia o no estarías aquí -el Original se dirigió al Salvatore, antes de girarse a la híbrida-, como Clara. Mi hermano me prometió que me reuniría con los míos.

-Y así será.

Sin previo aviso, Klaus apareció detrás de Elijah y le clavó la daga que tenía en la mano. Clara dio un paso hacia atrás, ante los gritos del vampiro, y Katherine y Stefan reaccionaron igual.

Cualquier posibilidad de poder hacer un trato justo con Klaus se desvaneció en el aire cuando Elijah cayó al suelo.

El rubio aprovechó la conmoción de los tres presentes para abalanzarse contra Stefan y clavarle una estaca. Clara temió que le acabara de matar, pero, cuando vio que su piel no se puso grisácea, se preparó para intervenir.

-¿Lo notas? -Klaus se burló de Stefan- Está rozando tu corazón, al mínimo movimientos estás muerto -el rubio sonrió cuando sintió a Clara acercarse-. No tientes tu suerte, amor. Tú aún me vales.

Eso hizo que Clara se quedara clavada en su sitio, mientras seguía viendo a Klaus jugar con la vida de Stefan.

-Solo quiere ayudar a su hermano -Katherine fue lo suficientemente valiente como para hablar.

-Los brujos dicen que tienes la cura -a duras penas, Stefan consiguió hablar-. Hagamos un trato, dame la cura y haré lo que tú quieras.

Clara palideció ante sus palabras. ¿Por qué tenía que ser tan estúpido de ofrecerlo todo? La pelirroja se guardó para sí las quejas cuando vio a Klaus sacarle la estaca y soltarle, y corrió a socorrerle.

-El problema es que no sé si puedes serme de ayuda tal y como está ahora -mientras sostenía a Stefan, Clara vio a Klaus echar sangre en un vaso-. Así no tienes nada que ofrecerme. Clara, por otro lado, es perfecta.

-No le utilices a él, entonces -la híbrida dejó a Stefan en el suelo, acercándose a Klaus-. Me tienes aquí, en perfectas condiciones. Te puedo ayudar en lo que sea que planees hacer.

-Clara…

-No, Stefan, cállate -Clara le señaló, cortándole al momento, con un tono venenoso-. Me necesita a mí, no a un vampirucho que bebe de animales.

Stefan estaba de rodillas en el suelo y la miraba preocupado, no pretendía que Clara se regalase en bandeja de plata si él podía hacerlo. Katherine estaba cerca, pero no decía nada.

-En efecto -Klaus se giró hacia el par que quería hacer un trato con él, aún con el vaso de sangre en la mano-. He oído hablar de un vampiro, un tipo desquiciado, bebiendo y desenganchándose durante décadas -el rubio se agachó frente al moreno-. Cuando tomaba sangre, dicen que era magnífico. En 1917 fue a Monterrey y arrasó un pueblo entero de inmigrantes. Todo un destripador -Klaus sonreía al estar incomodando a los tres, mientras se levantaba-. ¿Te resulta familiar?

-Dejé de ser así hace mucho tiempo.

-Ese es el vampiro con el que haría un trato -el híbrido señaló a Stefan, mientras que este recobraba fuerzas para levantarse, con la ayuda de Clara-. Ese es el tipo de talento que necesito cuando deje este pueblo. Katerina -Klaus alzó la mano libre que tenía para que dicha vampira la tomara-, ven aquí.

Clara y Stefan observaron cómo Klaus mordía la muñeca de Katherine. La vampira la agarró con dolor, pero, antes de que pudiera seguir sufriendo, Klaus mordió su muñeca y la obligó a beber. La mordida despareció acto seguido.

-¿Queréis la cura? Aquí la tenéis.

-Tu sangre es la cura -Stefan dijo lo obvio y Clara quiso darle un pisotón.

-Nada como la madre naturaleza -el rubio les dio una sonrisa a ambos, antes de poner sus manos en los hombros de cada uno-. Bien, charlemos.

Klaus llevó a ambos a la cocina, mientras era seguido por Katherine. El rubio buscó un frasco en una alacena y sacó un cuchillo de un cajón. Con él, cortó su mano y dejó que la sangre cayera en el frasco. La sonrisa de autosuficiencia nunca abandonó su rostro.

-Aquí está -el Original observó el frasco-. ¿Quieres salvar a tu hermano? ¿Qué tal diez años de borrachera? -Clara vio por el rabillo del ojo la cara de desagrado que Stefan puso- Tengo grandes para ti cuando salgamos del pueblo, pero no me puedo olvidar de que Clara también se ha ofrecido -el rubio se giró a su otro lado, donde estaba Clara y le dio una de sus sonrisas siniestras-. Sería injusto no meterla en el trato. No tenía planeado llevarte conmigo, al menos no ahora, pero la vida está llena de sorpresas.

-Stefan ya no es así, déjale fuera de esto -Clara intentó de nuevo convencerle, aunque sabía que había pocas posibilidades de conseguir algo.

-Es una lástima -Klaus fingió pena, mientras derramaba su sangre por el fregadero-, podríamos habernos divertido los tres juntos.

-Espera -Stefan le frenó antes de que tirase todo, aunque sabía que Klaus estaba jugando con ellos.

-Eso está mejor -el híbrido dejó el frasco en la encimera, sonriente de nuevo-. Venga, tómate un trago conmigo.

Clara vio cómo le pasaba una bolsa de sangre y Stefan la cogía. Antes de que pudiera llevársela a la boca, Clara le frenó con magia.

-Mira que eres una chica insistente -el rubio bajó su vaso antes de que llegara a sus labios debido a su interrupción-. ¿Tantas ganas tienes de irte conmigo, amor?

Clara hizo una mueca de asco cuando Klaus la miró intimidantemente, porque 1) le acababa de conocer y  2) no le iban tan viejos. Los ojos azules de Klaus se clavaron en los suyos mieles, mientras se acercaba más de lo debido. La híbrida podía ver desde esa cercanía lo marcados que eran sus pómulos y lo rosados que estaban sus labios.

No pienses en lo guapo que es, no pienses en lo guapo que es…

-Clara es solo una niña -la voz de Stefan hizo que Klaus alejara su mirada de ella, aunque no se alejó-, déjala fuera de esto. Me quieres a mí, me tienes a mí.

Con sus palabras, comenzó a beber de la bolsa que le había dado. Tras darle un trago, la separó de sus labios.

-Acábatela, entera, si quieres que no me lleve a la pequeña Clara también -Klaus le dio un trago a su vaso-. Harás lo que yo te diga y salvaré a tu hermano, pero no puedo dejar cabos sueltos -se volvió a girar a Clara y la agarró del mentón para que le mirara a él y no a Stefan- ¿Puedes ser obligada?

Sus pupilas se dilataron cuando intentó obligar a Clara. Digo que lo intentó porque Clara había sido lo suficientemente lista como para beber verbena antes de buscar a Elijah.

-Sí -la híbrida fingió estar siendo obligada, pero no mintió.

-Perfecto -la sonrisa de Klaus era de satisfacción-. Vas a contarme cualquier cosa que necesite saber y me vas a ayudar a encontrar hombres lobo.

-Te voy a contar cualquier cosa que necesites saber y te voy a ayudar a encontrar hombres lobo -Clara siguió fingiendo, con un tono de voz monótono-. Quieres hacer más como tú…

-Chica lista -Klaus la soltó y vio que Stefan ya se había acabado la bolsa-. Otra ronda. Y tú también, Clara, quiero ver de lo que eres capaz.

La pelirroja tomó la bolsa que el mismísimo diablo le tendía, con algo de incertidumbre. Ella sabía controlarse, no tenía el mismo problema que Stefan; así que pensó que Klaus solo lo estaba haciendo para tocar las narices. Se bebió la bolsa con tranquilidad bajo la atenta mirada de Klaus. Cuando ella llevó un par, Stefan ya había acabado con otras cinco bolsas.

Entonces, Klaus volvió a burlarse de Stefan.

-Eres muy servicial, hasta diría que estás disfrutando -Klaus se acercó al vampiro, que estaba tirado en el suelo con muchas otras bolsas, y le lanzó otra más-. Clara, por otro lado, no parece tener tu mismo don.

La pelirroja rodó los ojos, mirando simplemente las dos bolsas que se había acabado.

-No beberé más -a Stefan le costó decir aquello, pero luchó contra sus impulsos para rechazar la siguiente bolsa-, no hasta que me des la cura y dejes que Clara se vaya.

-Cuando cerremos el trato -el Original le aseguró, pero Clara no se fiaba ni un pelo de él-. Tú eliges, Stefan. Puedes quedarte aquí y vivir tu vida en Mystic Falls o puedes aceptar lo que eres, dejar el pueblo conmigo y salvarle la vida a tu hermano -Klaus se agachó, hasta quedar a su altura, y le ofreció la bolsa que antes le había tirado. Stefan la cogió, más por lo prometido que por el ansia-. Esa es la actitud.

Se incorporó y se acercó a Katherine, que estaba sentada en el sofá. La agarró por el cuello hasta levantarla, para poder obligarla. Pero Katherine también tenía verbena en su organismo y no podía ser obligada.

-Llévale la cura a Damon y vuelve.

 Antes de que la réplica pudiera reaccionar, Klaus se movió a velocidad sobrenatural hacia la isla, donde Clara estaba sentada y la cura seguía. Klaus cogió el frasco y agarró de la barbilla a Clara para que le mirara.

-Asegúrate de que lo hace y no te olvides de nuestro trato.

Klaus le puso el frasco en la mano, pero Clara no se movió enseguida. La híbrida le agarró del brazo antes de que se pudiera alejar, cosa que le pilló por sorpresa.

-Prométeme que no irás a por Tyler.

-Mientras que tú cumplas con lo tuyo, yo cumpliré con eso -Klaus le dio un asentimiento que solo causó nerviosismo en Clara, pues no era una promesa fiable. Ella ya le estaba mintiendo y él no es que fuese la persona de la que más se fiaba en ese momento-. Ahora vete, yo que tú…

Y, antes de que pudiera terminar, Katherine se llevó a Clara fuera del apartamento, con velocidad vampírica.

Chapter Text

A Clara se le hizo bastante corto el viaje, pues estuvo dormida la mayor parte de él, soñando con la primera vez que vio a Klaus en carne y hueso. No fue en las mejores circunstancias y Clara realmente le odió aquel día, pero debido a sus insistentes llamadas e incesantes secuestros durante el verano se fue acostumbrando a él.

Eso no significaba que aprobaba todo lo que hacía.

La híbrida se despertó justo cuando Klaus aparcó en la entrada de su casa, al lado del Jeep de Stiles. Debido a que la madre de Lydia y Clara seguía de viaje, podían utilizar su casa para vigilar a “Stiles” y buscar alguna manera de hacerle un exorcismo, como Kol lo había llamado.

Claro que, para hacer eso, tendrían que buscar en sus grimorios y en los conocimientos brujiles de Kol. Esto le sorprendió mucho a Clara, porque normalmente los vampiros odiaban a las brujas y viceversa, pero no se iba a quejar de tener una ayudita. El resto carecían de ese tipo de sabiduría, excepto Bonnie y Klaus, claro; pero Lydia y sus amigos conocían a alguien que sí: el doctor Deaton. Sí, el mismo que les hizo hacer el ritual que les trajo hasta donde están ahora. El mismo. No es que Clara desconfiara del emisario, pero dadas las circunstancias algo le decía que sacaría un plan peligroso de la manga. Scott también llamó a Kira y a su madre; y Lydia, a Allison y a Isaac.

-¿No deberías de saber qué podemos hacer ya? -Clara le inquirió a Kol cuando salieron del coche.

-Bueno -el moreno comenzó, sacando al cuerpo inconsciente de Stiles del coche-, debido a que Nik me clavó la daga antes de que las brujas lo solucionaran, no, no sé qué puede funcionar -Kol miró mal a Klaus momentáneamente y este rodó los ojos-. Pero siempre podemos intentar trucos de magia e investigar. Algo se nos ocurrirá, no te preocupes.

-Eso espero…

Clara entró en su casa, seguida de los dos hermanos y les guió hasta el salón. Ahí ya estaban el resto, esparcidos en los sofás. La pelirroja ayudó a Kol a dejar a Stiles en uno de los sofás, dejándole tumbado.

-Kira y su madre ya están de camino -Scott anunció con su llegada.

-Deaton, Isaac y Allison también -Lydia comentó también, haciendo que el hombre lobo pusiese una mueca con los últimos dos nombres.

Ah, sí, celos de ex-novio.

Clara les dio un asentimiento y subió las escaleras hasta llegar a su habitación. Casi pegó un grito cuando vio a Kol ya ahí. Se llevó la mano al pecho mientras calmaba su respiración acelerada.

-¿Qué haces aquí? -Kol le regaló una sonrisa burlona mientras ella le miraba con el ceño fruncido- ¡Me has dado un susto!

-Ya lo veo, ya lo veo -Clara tuvo ganas de darle un tortazo para que dejara de sonreír, pero se calmó con lo siguiente que dijo-. Vengo a ayudarte, obvio.

Kol señaló los grimorios de su habitación, los que Clara estaba a punto de coger antes de que el apareciese como el acosador que era. Era muy observador y, en ocasiones, escurridizo, pero ya debía de estar acostumbrada.

Es Kol.

-¿Cómo sabías a qué venía?

-Eres una bruja y esta es tu casa -el moreno señaló la habitación, con obviedad emanando de sus palabras. Bueno, tampoco estaba equivocado-. ¿No pensarás que engañas a nadie poniendo tus grimorios como si de una saga de magos se tratara?

Lo que dijo le recordó a la vez que escuchó la conversación de Stiles con los dos lobos, él sí que se creyó que se trataba de eso. Pero también era porque era un poco tonto… O, más bien, ingenuo.

Sí, la chica que se parece bastante a la que te atacó en un sueño no tiene nada que ver con lo sobrenatural.

Stiles siempre la pintaría como un angelito por más que ella le demostrara ser más bien el diablo, pues incluso los corazones más puros caen por el encanto de la oscuridad. O, tal vez, él simplemente siguiese viendo a Clara como la chica tímida que no encajaba en ningún lado.

Puede que lo siguiese siendo, pues aun siendo sobrenatural, nadie era igual a ella.

-Lo creas o no, más de uno se ha creído eso… -Kol alzó las cejas cuando Clara dijo aquello- Una pregunta, ¿cómo es que te interesan tanto las brujas? ¿No se supone que deberías odiarlas?

-Son dos preguntas, pero bueno -Clara rodó los ojos-. Yo era brujo antes de que madre nos convirtiera a mis hermanos y a mí -tiene sentido que alguno de los Mikaelson saliera brujo-. Cuando me transformé, perdí todo lo que amaba. Entonces empezó mi periodo oscuro: no sabía controlar el hambre y nunca lo intenté, en realidad. Quería volver a tener magia, pero no por eso odio lo que soy ahora -Kol le dio una sonrisa reconfortante, al ver la mueca que Clara puso-. Tu condición me fascina, Clara. Creo que la razón por la que te odié cuando nos conocimos fue porque te envidiaba -la pelirroja alzó las cejas ante la confesión-. Eres lo que yo siempre quise ser, así que deja que te pregunte si no es muy personal, ¿cómo?

El moreno se apoyó con un brazo en la estantería que estaba detrás de Clara, mientras escaneaba con sus ojos marrones el rostro de la pelirroja. Sentía la magia emanar de su cuerpo, pero también la muerte. Que su hermano fuese un híbrido ya era en sí un milagro, pero su condición era aún más milagrosa.

Las brujas odian a los vampiros y viceversa.

Para la pelirroja, aquello era un tema delicado. Recordar el dolor de despertarse y sentir que estaba a medias no era una cosa que le gustase, pero Kol ya le había contado algo que ella entendía a la perfección y sabía que él era de fiar. Ignoró la pena que traían consigo sus recuerdos y comenzó a explicarle cómo había acabado siendo híbrida.

-Cuando me desperté en transición no tenía mis poderes. Me convertí por error, yo no quería ser vampira, pero lo acabé siendo -Clara dio un suspiro, recordado la noche que causó que Caroline y ella se convirtieran-. Las semanas que no tuve magia fueron las peores. Sentía que me faltaba algo y así era. Además de que intentar ocultárselo a mi tía y mi primo era horrible, eso y tener que acostumbrarme a tomar verbena diariamente -Kol la miró con una mueca de dolor, imaginándose su día a día-. Mi tía es parte de un consejo caza-vampiros, así que era beber verbena o que descubriera lo que era. Lo bueno es que ahora soy parcialmente inmune a la verbena -el Original parecía asombrado con lo revelado-. Intenté contactar con mis ancestros, para pedirles ayuda, y respondieron.

-¿Y te devolvieron los poderes tan fácilmente? ¿Así porque sí?

-Yo no diría que fue fácil -Clara se cruzó de brazos, algo insultada de que pensara que fue fácil o agradable el proceso-, muchas de las brujas que aportaron su magia acabaron siendo absorbidas por la nada. A la madre naturaleza no le hizo mucha gracia lo que hicieron… -Kol asintió- No es una cosa que hicieron porque sí. Mi aquelarre está extinto, las únicas brujas Spiritus que quedan están en el otro lado… Que yo sepa -la híbrida añadió lo último, pues dentro de ella esperaba poder conocer a alguna bruja viva de su aquelarre-. De vez en cuando aparecen brujas, pero solo pueden ser la primogénita de otra Spiritus. Por lo que sé, hay un porcentaje muy alto de que sea la única que quede con vida y para que el aquelarre no desaparezca por completo, necesitan que tenga una hija… -Clara hizo una mueca de incomodidad mientras que Kol procesaba la información- Te dejo que hagas las cuentas tú solo.

-Spiritus, ¿eh? -Kol parecía haberse quedado pensando en su aquelarre. ¿Podría ser porque se había cruzado con una Spiritus antes?- Así que… ¿Te devolvieron los poderes para tenerte como incubadora?

-Se podría decir que sí -Clara se encogió de hombros-, pero suena muy frívolo. Son buenas brujas y mentoras, no creo que sea solo por eso.

Kol asintió y empezó a coger los grimorios de la estantería.

-¿Cómo puedes estar tan segura de que eres la única que queda? -después de coger tres libros, inquirió el moreno- ¿Tu madre no debería ser también bruja?

-Bueno -la pelirroja imitó sus acciones y cogió otros tres libros-, las brujas ya no solo se casan con brujos. Es pura genética, ¿o acaso todos tus hermanos eran brujos antes de convertiros?

Kol dio un asentimiento, entendiéndola finalmente, y volvieron al salón.

Hora de retomar sus estudios brujiles.

***

Ya habían pasado tres horas desde que empezaron Klaus, Kol, Bonnie y Clara a investigar los grimorios, tres horas que les habían resultado especialmente largas y poco productivas. Como era de esperarse, en ninguno de los seis libros ponía nada concluyente sobre cómo podrían librarse del Nogitsune. Solo habían encontrado más información sobre el ser, sobre sus habilidades y poderes; pero nada sobre sus debilidades.

Las brujas a las que le pertenecieron estos grimorios se habían encontrado con el Nogitsune cuando estaban vivas, de eso estaba segura Clara. Pero ella también estaba segura de que eran grimorios muy antiguos que pertenecían, por ende, a brujas muy antiguas. Contactar con sus ancestros podría ser una pérdida de tiempo si no daba con esas brujas o estas habían encontrado la paz, además de que una parte de ella tenía miedo de hablar con ellas.

Porque Clara no es que hubiera estado siendo una buena bruja a seguir metiéndose en asuntos de vampiros, aliándose con ellos e incluso teniendo algo con uno de los Originales. Sus ancestros podían aceptar que Clara hubiese ayudado a Klaus a hacer más como él para salvar a Tyler, pero una cosa era aquella y otra muy distinta era tratar de evitar la muerte de los primeros vampiros porque se había encariñado con ellos.

Su aquelarre era muy abierto, pero, ¿hasta qué punto podrían llegar a serlo?

Clara sentía que había sobrepasado aquellos límites y prefería no contactar con las brujas, al menos, no hasta que fuese la última opción.

Aún podían buscar más respuestas en el bestiario de los Argent o preguntarles al emisario y las kitsunes.

-Esto es inútil -la voz de Klaus desconcentró a los otros tres lectores.

Kol y Clara giraron sus cabezas a la izquierda para mirar al híbrido, que estaba notablemente cansado de no obtener resultados. Bonnie ni siquiera alzó la mirada, pues era la tercera vez que lo decía en la última hora.

Sí, Klaus era un híbrido dramático.

Y quejicoso.

De eso se había estado cerciorando Klaus de que no se olvidaran.

-Nadie te ha obligado a ayudar -Bonnie le contestó  con un tono cansado, mientras cerraba el libro.

-El resto de vuestros amiguitos no habrían entendido los libros -el híbrido lo dejó en la mesita de café con desdén, por lo cual Clara le miró mal. Como rompiera uno de sus grimorios, él mismo se encargaría de copiarlo a mano-. Aunque no importa, porque no nos dicen nada.

-Al menos para Bonnie y para mí sí que han sido algo útiles -Clara cerró el grimorio que antes leía y lo dejó sobre sus piernas-. Es la primera vez que nos encontramos con algo como esto, es mejor saber de qué es capaz.

Klaus no dijo nada.

Buen Klaus, toma una galletita.

Después de eso, salieron al patio. Ahí estaban los demás, que habían salido para no interrumpir la lectura. Cuando los cuatro se acercaron, la madre de Kira abrió mucho los ojos.

-Kol y Klaus Mikaelson -la mujer dijo sus nombres como si no creyese que estuvieran frente a ella en realidad-. Kira, ¿me puedes explicar por qué conoces a dos Originales?

La susodicha miró a los recién llegado con una mueca extrañada. Clara no le prestó mucha atención al resto de personas que había a excepción de dichos Originales. Como Bonnie, Clara miró a los dos, boquiabierta.

El tono que utilizó la mujer le hizo plantearse en qué clase de circunstancias se debieron de conocer para reaccionar de aquella forma.

-Un gusto volver a verte, Noshiko -Klaus no parecía nada impactado por la reacción de la kitsune, con sus manos agarradas tras su espalda y su sonrisa diabólica puesta en sus labios.

-Es la primera vez que les veo, mamá -Kira se llevó una mano a la cabeza, lo que le hizo suponer a Clara que ella no tenía ni idea de quiénes eran-. Y no me puedes reprochar nada, ¡me acabas de contar que tienes más de novecientos años!

La madre de Kira suspiró, sabiendo que tenía razón.  Clara y los demás seguían esperando respuestas.

-La razón por la que he reaccionado así es porque son los primeros vampiros de la historia -Noshiko le explicó a su hija-, los Originales.

-Y tú, la kitsune que despertó al Nogitsune hace quinientos años -Kol se entrometió, como solía hacer, sonriendo como Klaus-. Cuéntame, ¿cómo le atrapasteis las brujas y tú? Estábamos muy cerca de conseguirlo cuando mi hermano decidió clavarme la daga.

Con eso último, clavó su mirada en Klaus, rencorosamente. Clara le dio un apretón en la mano, cosa que no pasó desapercibida en los ojos de su -ahora- novio. La pelirroja ignoró la mirada confundida del rubio y soltó la mano del moreno, tenía demasiadas preguntas para lidiar con su drama en aquel momento.

-Bueno, si no hubiera sido porque tus indiscreciones atrajeron a Mikael, no hubiera tenido que hacerlo.

-¿Cuántas veces te tengo que decir que las masacres no fueron por mi culpa?

-¿Cómo quieres que me crea que eras un vampiro reformado?

-Pues no sé, soy tu hermano, confía en mí un poquito.

-¿Para que luego te alíes con las brujas?

Clara ignoró la pelea que el par de hermanos estaba teniendo y dio un paso al frente. Bonnie la siguió no mucho después, porque tampoco quería formar parte de la disputa de los Mikaelson. Clara estaba segura de que en el fondo, muy en el fondo, se querían. A pesar de las amenazas y los intentos de matarse el uno al otro, seguían siendo familia.

-Soy Clara y ella es Bonnie -la híbrida las presentó a las dos-. Kol ha mencionado que despertaste al Nogitsune, ¿cómo lo dormiste?

-Sé quién eres, Clara -esto no sorprendió ni un poquito a la susodicha. Después de que la señorita Blake lo supiera, esperaba que el resto de la comunidad sobrenatural estuviese al tanto-. Pocas veces se oye que hay otro tipo de híbrido en el mundo. Y lo que Kol ha contado no es la historia completa -el tono a la defensiva que utilizó le hizo saber que no se trataría de una historia bonita-. Hace quinientos años Klaus estuvo muy cerca de completar el ritual, pero su doppelgänger desapareció. Pero supongo que eso ya lo sabéis, ¿no es así? -las dos adolescentes asintieron- Veinte años después me encontró. Quería que utilizara una de mis colas para que los Oni encontraran a Katerina, pero no accedí. Así que él mató a mi familia de aquel entonces -típico de Klaus- y el Nogitsune era mi única posibilidad de venganza. Las cosas no salieron como esperaba y las brujas del pueblo empezaron a desparecer. Los cuerpos se acumulaban y tenía que hacer algo al respecto. Con las brujas y Kol, hasta que desapareció misteriosamente junto con su familia, ideamos un plan para acabar con él -Clara sintió la emoción y la esperanza crecer en su interior, podrían salvar a Stiles-. Mi katana mató a la persona que estaba poseyendo y de su boca salió una mosca, que enterré en el Nemeton. Y ahí estuvo hasta que hicieron el ritual.

 Las caras de las dos adolescentes cambiaron abruptamente, poniéndose igual de sombrías de los que ya estaban ahí antes de que llegaran.

No, matar a Stiles no era una opción. No lo era y nunca lo iba a ser. Stiles no la había matado cuando ella estaba en su lecho de muerte y ella iba a hacer lo mismo. Tenía que tener esperanza.

-Tenemos que buscar otra solución. ¡No podemos matar a Stiles!

-Hay que buscar otra solución -Noshiko hizo énfasis en el “hay”-. Mi katana se destruyó después de eso, necesitamos una alternativa antes de que vaya a peor.

-Nosotros no hemos encontrado nada útil en los grimorios de Clara -Kol entró en la conversación, habiendo parado de pelear con su hermano-, pero estoy seguro de hay otras posibilidades que no requieren magia.

-No podemos hacer eso -Scott enseguida salió a la defensiva, entendiendo por donde se encaminaba Kol, pero Clara estaba casi tan confundida como Bonnie. El resto parecía entender también a qué se refería-. ¿Y si sale mal? ¿Y si su cuerpo lo rechaza?

-El Nogitsune solo puede ser zorro -la madre de Kira volvió a hablar, esta vez explicando a qué se referían-, si le muerde un hombre lobo o se convierte en vamp…

-Probaremos con magia hasta quedarnos sin opciones -Deaton habló esta vez, viendo bastante peligrosa la idea de convertirle en alguna de las dos cosas. Clara temió que si hiciesen eso, el Nogitsune se acabase convirtiendo en una especie de híbrido maligno. Vamos, como Klaus y ella-. Pero tenemos que mantenerle a raya hasta que tengamos una solución y por eso he traído esto.

El veterinario sacó una aguja gigante de su maletín.

-¿Una vacuna?

-No, un tranquilizante.

Clara miró al suelo, sintiéndose estúpida por no haber caído en aquello, mientras que Bonnie se reía de su pregunta. Deaton entró con Scott de vuelta al salón, solo para salir segundos después con una mueca preocupada.

-Stiles no está.

Oh no.

***

Después de que misteriosamente desapareciera el Nogitsune, todos volvieron dentro de la casa, excepto Deaton y las kitsunes. Deaton les dejó el tranquilizante antes de irse para cuando encontraran a Stiles y Noshiko obligó a su hija a irse con ella por la presencia de los dos Originales.

Clara sabía que no podía enfadarse realmente con Klaus por su pasado con la madre de Kira. Era una cosa que había ocurrido hace mucho tiempo y no la incumbía en nada, además de que Klaus parecía no ser tan asesino desde que las cosas con ella se habían oficializado. Podría perfectamente haber matado a Tyler por haber conseguido romper el vínculo, pero había sido más civilizado de lo que Clara esperaba.

Así que, aunque no apoyara lo que había hecho en el pasado, no le diría nada.

La historia que Noshiko les había contado le sorprendió en cierta manera. Por más que Kol le contase que le interesaban las brujas, nunca llegaría a tener una imagen clara de Kol ayudando y aliándose con brujas.

Y más cuando un demonio japonés andaba suelto.

“Kol” y “brujas” eran dos conceptos que no parecían pegar, pero una vez el vampiro se sinceró con ella sentía que las cosas tenían más sentido.

-Isaac y yo podemos rastrearle -Scott propuso en cuanto se quedaron solos-. Tyler, tú eres hombre lobo también, ¿verdad? ¿Crees que vas a poder también?

-Sí, sí puedo -el primo de las Martin accedió sin pensárselo por segunda vez.

Las dos pelirrojas le regalaron una sonrisa al verle ayudar. Clara sentía que un peso se le quitaba de los hombros, a pesar de la situación en la que estaban, porque todos pretendían ayudar aunque no conocieran a Stiles. Clara estaba segura de que tendrían suficientes problemas en Mystic Falls, con Elena estando recién convertida, como para tener tiempo para estar lidiando con un humano poseído.

-¿Y Klaus? -Scott preguntó, mirando ahora al rubio intimidante.

Clara sintió como el ambiente del salón se tensó con la pregunta. Caroline, Tyler y Bonnie pusieron una mueca, sabiendo la respuesta que daría el híbrido, mientras que el hermano de este sonreía. Allison e Isaac miraban la escena sin decir nada, pues acababan de conocerle, pero Clara intuía que sabían por dónde iban los tiros. Lydia y Scott, por otro lado, tenían la pequeña esperanza de que ayudase; pero Clara sabía que él seguía siendo el híbrido Original.

Clara había conseguido que no matase a nadie, no que se preocupase por su amigo poseído el cual no le caía exactamente bien…

-Si pensáis que voy a… -Clara le dio un codazo en el estómago, callando de golpe al híbrido Original que estaba a punto de hacer un comentario suyo- Lo siento, amor, pero no me ilusiona ir a cazar a un humano con lobos pubescentes.

-Lo dices como si tuvieses algo mejor que hacer -la pelirroja se cruzó de brazos, mirándole directamente a los ojos. Klaus rodó los ojos, divertido, y la miró también. Clara no planeaba hacerle ojitos, pero si funcionaba no se iba a quejar…-. Además, ¿qué más mayor que nosotros eres? Y no digo tus mil años.

-Tenía veinticinco años cuando me convertí, soy mayor -el rubio enfatizó sus últimas dos palabras antes de girarse a su hermano-. Kol tenía veinte años, ¿por qué no le mandas a él?

-Porque no soy un perro, Nik -el vampiro se encogió de hombros, mientras que los tres hombres lobo le miraban mal.

-Bueno -Bonnie se metió en la conversación antes de que gastasen más tiempo picándose unos a otros-, Clara y yo podemos hacer un hechizo de seguimiento mientras que le rastreáis

La híbrida asintió y los tres lobos se dirigieron a la salida. Klaus no se movió de su sitio, pero sí que miró a Clara. Esta le dio una mirada suplicante, haciendo una mueca.

-Cuando antes le encontremos, antes te podrás marchar -Lydia le recordó, viendo como dudaba en irse.

-Está bien.

Klaus se acercó a Clara, agarrándola con delicadeza de la barbilla, y le dio un casto beso en los la labios. La pelirroja se puso de puntillas para repetirlo, dejándole partir después. Clara escuchó los sonidos de disgusto que Kol y Tyler hicieron, mientras que Caroline aplaudía en las distancia. Los cuatro se fueron y las dos brujas se supusieron manos a la obra.

Pusieron un mapa de Beacon Hills estirado en la mesa del comedor y cogieron un cuchillo de la cocina. Mientras tanto, Allison, Lydia y Caroline buscaban algo de Stiles para que localizarlo fuese más fácil. Kol se acercó a las dos brujas con interés.

-El Nogitsune no puede ocultarse de la magia, ¿no? -Clara quiso saber, mientras miraba fijamente el mapa.

-No que yo sepa -Kol cogió el cuchillo que habían traído y empezó a jugar con él-. Solo tiene los poderes que un kitsune normal tendría, dependiendo de su tipo.

-¿Dependiendo de su tipo? -la otra bruja preguntó esta vez.

-Sí. El Nogitsune es de tipo trueno.

-Ni que fuese un Pokémon…

El comentario de Clara no pasó desapercibido por Kol, que la miró con una ceja alzada. Había cosas como esta que le hacían recordar que él se había perdido muchas cosas, y esto le enfurecía a Clara porque aún seguía sin entender cómo Klaus era capaz de daguear a su propia familia. Sin remordimientos, ni nada parecido.

¿Qué había hecho Kol para merecerse un sueño de cien años?

Entonces, las otras tres adolescentes entraron de nuevo a la casa, trayendo las llaves del Jeep de Stiles.

Ya tenían todo listo

Chapter Text

Veinte minutos y una llamada más tarde, se encontraban en el instituto los que podían curarse rápidamente.

Había anochecido y parecía que no había ni un alma en el edificio, pero sabían que no era así. Habían detectado al Nogitsune en el centro, además de que los lobos le rastrearon cerca.

Clara no sabía qué planeaba, ni qué hacía ahí. En realidad, ninguno lo sabía. Tenían claro que buscaba la destrucción y el sufrimiento, pero, ¿cómo lo haría estando en un edificio desértico a aquellas horas? ¿Era posible que les estuviese esperando?

El Nogitsune era conocido por sus juegos, mentiras y trucos. Fuese lo que fuese que estuviese planeando, no sería bueno. Tenían que estar preparados para contraatacar, pero la mayoría apenas llevaba un año siendo un ser sobrenatural. ¿Cómo podrían ganar a algo que era casi igual de viejo que Klaus y Kol? Los dos hermanos no parecían muy preocupados por el demonio, pues ellos no serían víctimas del Nogitsune. Pero, ¿y si “Stiles” les estaba tendiendo una trampa? ¿Y si él ganaba?

Entonces habrían fracasado y eso no entraba en los planes de Clara de aquella noche.

Si ella no había muerto todavía, el resto tampoco lo haría. La híbrida se había prometido a sí misma que salvaría a Stiles, no se iba a echar a atrás porque el demonio que le poseía tratase de jugar con ellos.

Los lobos, los vampiros y los híbridos acordaron en dividirse para poder encontrar más rápido al humano poseído. Scott e Isaac buscaban por el gimnasio y la piscina; Tyler y Kol estaban por la cafetería y el resto de la primera planta; y Klaus, Caroline y Clara andaban por la segunda.

La pelirroja sentía que el ambiente del instituto estaba diferente, lo que probablemente era causado por el demonio que se escondía en alguna de las clases. El aire se sentía frío, de un frío diferente. Sobrenatural. Clara había sentido eso mismo la primera vez que tocó a Damon, esa sensación fría y oscura que solo “muerte” significaba.

Sus instintos de bruja le decían que estaban  cerca. O, más bien, que ella estaba cerca. Klaus, Caroline y ella había cogido diferentes rutas para abarcar más espacio. Esto la hubiera dado escalofríos si no supiera que si algo pasara, Klaus y Caroline la escucharían.

Y viceversa.

Clara deambuló por uno de los pasillos a paso lento. Aunque la falta de luz provocase que no viese exactamente por dónde iba, su oído y su olfato la ayudaban en su búsqueda. También su tacto, que le había ayudado en varias ocasiones para saber que sí, era una pared con lo que se acababa de chocar. Concentrada en el silencio, detectó el latido de un corazón que sabía que no pertenecía a sus amigos. El leve sonido la guió en la oscuridad, hasta dar con una puerta. Clara leyó el cartel que había encima de la puerta, agradeciendo la luz de emergencia.

-El laboratorio, ¿eh?

Abrió la puerta con suavidad, frunciendo el ceño por el chirrido que soltó. Entonces la luz del laboratorio la envolvió, haciéndola pestañear un par de veces. Al quinto pestañeo pudo identificar el cuerpo de Stiles agazapado debajo de una de las mesas. Tenía la cabeza escondida entre sus piernas y no paraba de repetir incoherencias entre sollozos. Clara se acercó con delicadeza, no quería asustarle.

-¿Stiles? -Clara apartó el taburete que se interponía entre ambos y se sentó de rodillas enfrente de él, pero él no levantó la mirada- Stiles, soy Clara. ¿Cómo has llegado hasta aquí?

El humano sacó su cabeza de su escondite y la miró con sus ojos marrones. Seguían siendo más oscuros que de costumbre, rojizos por su llanto que parecía haberse apaciguado. Su piel carecía de color y tenía prominentes ojeras, que estaban mojadas por las lágrimas.

El corazón de Clara se partió al verle así. ¿Qué le había hecho el Nogitsune?

-No eres real, esto es un sueño… -el humano parecía asustado con su presencia, como si fuese a desvanecerse y convertirse en un monstruo.

Sus pesadillas… ¿Acaso creía que estaba teniendo una?

-Stiles, soy real -la pelirroja le aseguró, no queriendo acercarse más en caso de que le espantara-. Soy Clara, he venido a buscarte.

La híbrida le ofreció su mano en cuanto vio que bajaba la guardia, se estaba calmando. Temblando, su mano helada tocó la de la chica. Clara ayudó a Stiles a salir de su escondite y le envolvió en un fuerte abrazo. Su cuerpo estaba congelado en comparación con el suyo, recordándole a Clara que estaba en pijama y descalzo, lo cual causó que ella le pusiera su chaqueta sobre los hombros.

Hacía demasiado frío para que anduviera así, tenía que llevarle a casa antes de que pudiera enfermar, pero primero tenía que calmarle del todo. Tenía que dejarle claro que era real y que no le iba a pasar nada.

Clara envolvió con sus piernas el torso de Stiles para que pudiera entrar en calor más rápido, mientras que con sus manos le acariciaba la espalda. El humano apoyó su mejilla fría y húmeda en su cuello desnudo, tomando hondas respiraciones. Cuando sintió el aire de su respiración en su oreja y sus manos heladas agarrarla por la cintura, le dieron un par de escalofríos a Clara.

¿Cómo podía estar tan frío?

-No te va a pasar nada estando conmigo, ¿vale? -Clara le dijo mientras seguía intentando que se tranquilizara, sintiendo cómo temblaba. ¿O era ella? Entonces las manos de Stiles empezaron a acariciar su espalda baja, jugando con el bajo de su camiseta, y Clara supo que no era verdaderamente él- Tú…

En menos de un pestañeo, el Nogitsune la había tumbado tan solo agarrándola de cuello. Puso todo su peso en su cuerpo, acorralándola, y Clara soltó un suspiro ahogado por la sorpresa.

-De todos sus amigos, sabía que quien me encontraría aquí serías tú -la voz de “Stiles” salió de forma oscura de su boca, como un veneno que entraba por sus oídos y la dejaba sin aliento. El demonio acercó su rostro hasta su cuello, inhalando su esencia mientras añadía más presión en su yugular-. Has sido tan buena chica al venir hasta aquí sin hacer ni un ruido, aunque tampoco es como si tu noviecito y la rubia pudieran venir a salvarte.

Clara palideció con lo que dijo. ¿Les había matado? ¿O solo les había roto el cuello? Clara tenía miedo de siquiera pensarlo y el Nogitsune lo sabía perfectamente.

-Tranquila, todavía no están muertos -la mirada diabólica de “Stiles” se oscureció-. Tengo tantas cosas preparadas para ti, pequeña, que matarte sería un desperdicio. Tienes tanto potencial…

Con su dedo, el demonio delineó la curva de su mandíbula, haciendo que Clara se mordiese el labio para evitar arrancarle el dedo de cuajo. Se estaba quedando sin aire y, aunque sabía que no se moriría, sabía que se desmayaría y eso no entraba en sus planes. El shock la impedían moverse y la falta de aire, conjurar nada.

-Tu mera existencia ya me satisface, pero no puedo evitar ser avaricioso -Clara no entendía nada de lo que estaba diciendo, así que simplemente se le quedó mirando. Trataba de no verse muy intimidada; pero con sus amigos muertos, echándose una siesta o lejos, no sabía cuánto tiempo más le quedaba-. Siempre quiero más -el Nogitsune se lo susurró al oído para darle más dramatismo-. Tenerte cerca le proporciona una clase dolor inimaginable a Stiles, incluso más con ese Mikaelson. Podría abastecerme de ese dolor sin necesitad de matar a nadie, pero, ¿dónde estaría la gracia en eso?

Está exagerando, el Nogitsune se alimenta de destrucción y dolor. El efecto que tiene en Stiles no puede ser tan inmenso, le está intentando hacer sentir mal.

Eso es lo que tiene que ser.

-No me mires con esos ojitos, pequeña, tú misma te has metido en esto -le agarró con aún más fuerza de la garganta antes de soltarla completamente. Clara dio grandes bocanadas de aire, mirándole con los ojos bien abiertos, mientras que el Nogitsune le acariciaba la mejilla. Era el momento de actuar-. Respira, cariño, lo vas a necesitar para…

-¡Phasmatos dormienti!

Clara aprovechó que el demonio la había soltado para utilizar un hechizo que le dejaría inconsciente. En cuanto sus palabras salieron de sus labios, el humano poseído cayó encima de ella cual peso muerto. La híbrida no gastó ni un minuto más y le cargó en brazos. Salió del laboratorio lo más rápido que pudo y trató de buscar a sus amigos. En una clase en la otra punta de la planta, olió sangre y escuchó los gruñidos de Caroline.

Con su velocidad vampírica, llegó a la clase y dejó a Stiles en un pupitre para socorrer a su amiga. La rubia estaba tirada en el suelo, con varias estacas DIY en su estómago. Clara las arrancó todas lo más rápido que pudo y se acercó después a Klaus. El híbrido solo tenía una estaca, en el corazón, y su piel grisácea estaba cambiándose lentamente por un tono más natural. Clara hizo lo mismo con él y le cargó en brazos.

-Coge a Stiles y vámonos.

Caroline hizo lo que le pidió y Clara arregló el desastre que se había formado en la habitación con un chasquido de dedos, rezando para que el resto no se hubiera topado con el Nogitsune también.

***

-¿Qué vamos a hacer? -Scott miró a su mejor amigo con preocupación- Volverá a engañarnos y a escapar.

Ya estaban de vuelta todos en la casa de las hermanas Martin. Por suerte, los únicos dañados habían sido Caroline y Klaus; el resto no había dado con el Nogitsune. El Original mayor ya estaba despierto y perfectamente curado cuando llegaron a la casa, mirando con odio al humano que había sido poseído.

Clara pensaría que al ser un Original, el Nogitsune no podría haberle noqueado con tanta facilidad; pero luego recordó que dos vampiruchos y uno de sus híbridos le consiguieron hacer algo parecido y se preguntó cómo demonios había conseguido sobrevivir durante sus mil años de vida.

Antes cualquiera se asustaría con siquiera mencionar su nombre, pero ahora que estaba de su lado es como si se hubiera convertido en un indefenso gatito. Maldita sea.

-Podemos encerrarle aquí -Clara le respondió a Scott, antes de girarse a su hermana pequeña-, nuestra madre no viene hasta el martes, ¿no?

Lydia asintió, pero Scott seguía sin estar seguro. El resto no parecía muy convencido, excepto la única bruja y los dos Originales. Bonnie había entendido la connotación mágica de su idea y los hermanos Mikaelson ya tenían una idea así en mente.

-Pero seguiría pudiendo escaparse -el lobo siguió, tratando de hacerle entender a Clara su punto de vista-. Hoy éramos muchos y lo ha hecho.

Caroline miró a la híbrida con confusión, pero entonces pareció entender a qué se refería cuando Bonnie la miró. Tyler entendió lo mismo, pero los otros dos lobos seguían mirando a Clara como si se hubiera olvidado de lo que acababa de pasar. Allison y Lydia estaban igual.

-Se refiere a encerrarle mágicamente -Bonnie les explicó, viendo sus caras de confusión.

-¿Y cómo haríamos eso? -Allison entró en la conversación cuando nadie más dijo nada

-Con un hechizo -Clara la miró obvia. En momentos como este, la pelirroja debería de tragarse sus ganas de utilizar el sarcasmo porque los amigos de su hermana no sabían de la existencia de las brujas hasta hace poco. Echaba de menos que Stiles fuese Stiles, porque él era lo suficientemente listo como para comprender de lo que hablaba-. Nosotros podríamos entrar y salir, pero él no.

-Solo necesitaríamos algo de Stiles y una habitación en la que le podamos encerrar -la bruja le siguió-. Preferiblemente una sin ventanas, ni posibles armas que pudiera utilizar. No queremos que nadie salga herido, ni que alguien le vea.

Las dos hermanas Martin se miraron, debatiéndose cada una dónde podrían meter a Stiles. Si su madre llegaba antes de lo previsto, sería mejor que le metiesen en un cuarto al que Natalie no soliera ir. Como el cobertizo, un espacio minúsculo en su patio en el que guardaban las herramientas y otras cosas que su padre no se quiso llevar cuando se separaron.

Clara no solía pensar en la separación de sus padres, le resultaba incómodo y algo doloroso recordar aquello. Más bien, el cuándo ocurrió. Sus padres tuvieron una pelea muy grande en las Navidades de hace dos años, Clara nunca supo por qué. Tampoco quiso saberlo porque ya llevaban un tiempo así sus padres. La híbrida recordaba perfectamente escuchar sus gritos desde uno de los cuartos de invitados de la casa de su tía Carol, estaban pasando un par de días en Mystic Falls antes de ir a la casa en la montaña. Pero eso nunca llegó a ocurrir, porque tuvieron esa última discusión y su padre volvió a Beacon Hills antes de lo previsto.

Esa sería la primera Navidad que pasaría sin su familia completa.

***

Una Clara de quince años miraba con incomodidad su plato de patatas asadas con judías y pollo. Habían pasado tres días desde que su padre se fue solo a Beacon Hills y su madre se había limitado a decirles a ella y a su hermana que cuando volvieran a casa les explicaría todo, pero Clara no era estúpida. Les había escuchado pelear y sabía por qué no estaba su padre con ellas en ese mismo momento.

Natalie quería ocultarles a sus hijas lo ocurrido para no arruinarles las Navidades, sin darse cuenta de que mintiendo les hacía más daño.

Lydia estaba digiriendo la información bastante bien, pero Clara no. Ella estaba intentando fingir estar bien cuando tenía ganas de gritarle a todo el mundo y encerrarse en su habitación. Sin embargo, estaba en el comedor de la mansión Lockwood con su madre, su hermana, su tío Richard, su tía Carol, su primo Tyler y su tío Mason. En un tenso silencio, que Clara sabía que no ocurriría si su padre estuviera ahí en ese momento.

Sus dos tíos y él estarían haciendo bromas y recordando momentos de su juventud; su madre y su tía estarían hablando de los eventos de los dos pueblos y su madre fardaría de las notas que Lydia sacaba, porque Clara era un caso aparte; entonces Tyler la reconfortaría diciéndole que no era una fracasada y ella haría lo mismo cuando su padre insinuara que él lo era; y Lydia entraría de vez en cuando en la conversación para preguntarle sobre fútbol.

Clara suspiró, dejando el tenedor en la mesa sabiendo perfectamente que no probaría ni un bocado más. Su estómago se había cerrado con el recuerdo constante de que su padre ya no estaba.

-Clara, cariño, ¿por qué no comes? -Natalie tuvo la valentía de preguntarle aquello a su hija cuando sabía la razón por la que no comía- Es tu comida favorita.

-No tengo hambre.

-Pero si solo le has dado dos bocados -su madre insistió, sin darse cuenta de que Clara estaba al borde del llanto-. ¿Estás bien?

-No, mamá, no estoy bien -con desdén, la primogénita lanzó su servilleta a la mesa y se levantó, arrastrando la silla con un sonoro chirrido-. Por más que finjas que nada ha pasado no lo voy a estar.

Con su berrinche, Clara desapareció del comedor sin mirar atrás ni una vez. Cuando llegó al dormitorio en el que se estaba quedando -que en un futuro se convertiría en el suyo-, cerró la puerta con un dramático portazo y apartó su cabello pelirrojo de su rostro. Entonces lo tenía por debajo del pecho y estaba perfectamente ondulado, haciendo que lo único que la diferenciara de su hermana fuese que estaba ondulado y que sus ojos eran mieles.

Que Lydia y ella fuesen tan parecidas era algo que la molestaba bastante por aquel tiempo. Su madre solía compararlas mucho, así que Clara trataba de hacer todo lo posible para destacar y diferenciarse de ella. A Lydia se le daba bien los estudios, así que ella se metió en el equipo de las animadoras y en extraescolares más artísticas. Pero en cuanto empezó a sacar calificaciones bajas, su madre la sacó de dibujo y la metió en una academia de matemáticas. Y a Lydia se le empezó a dar bien también dibujar y a los ojos de su madre, era perfecta.

Clara veía todo como una competición con su hermana, lo cual causaba que no tuviesen una relación muy cercana.

La mayor de las dos sabía que a la mañana siguiente, Natalie la regañaría por su comportamiento y apremiaría el de Lydia; y eso no le gustaba. Estaba cansada de que su madre les ocultara cosas y que las hiciera daño sin darse cuenta. Estaba cansada de que sus padres pelearan y no tuvieran la valentía de sincerarse con sus propias hijas. Estaba cansada de competir con su hermana.

Estaba cansada.

Lanzó un grito de rabia, tirando al suelo lo primero que pilló, que fue su neceser. Pero el ruido que hizo no fue solo el del neceser cayendo, el estruendo fue mucho mayor y Clara no pudo evitar congelarse, apoyada en la puerta, con lo que vio. Todas las cosas que había en las estanterías, en la mesa; todas las decoraciones, los libros… Todo había caído al suelo.

Pero ella solo había empujado una maletita.

Entonces empezó la pesadilla de la que Clara no podría despertar. Su enfado había desencadenado sus poderes, de los que ella desconocía hasta ese mismo instante y de los que nadie podría saber. Hasta que la abuela de cierta amiga suya le explicó lo que le estaba pasando.

Y fue arrastrada al mundo sobrenatural.

Chapter Text

-¿Estáis seguros de que es un sitio fiable dejarle aquí? -Scott inspeccionó el pequeño cobertizo, como si con un soplo de viento se fuese a derrumbar. Era de madera y no podía medir más de cinco metros cuadrados, Clara entendió su inseguridad- No parece muy estable…

El lobo fijó su mirada en el cuerpo inconsciente de Stiles, que estaba tumbado al fondo del cobertizo. Minutos antes, le había cambiado de ropa por una más calentita mientras el resto llevaba todos los trastos de la minúscula habitación al desván. Clara y Lydia se quedaron en la cocina hasta que desalojaron el cobertizo, no se atrevieron a mirar lo que quedaba de su padre.

A pesar del tiempo que había pasado, se seguía sintiendo como si hubiera ocurrido ayer. El hecho de que su padre hubiera desaparecido de la faz de la Tierra después del divorcio no hizo más amenas sus dos vidas.

Clara pestañeó un par de veces para volver a la realidad.

-Tranquilo, el hechizo no le dejará salir -Bonnie le aseguró, estando sentada al lado de la puerta con un grimorio en sus manos. Clara estaba de pie a su lado-. También insonorizaré el cobertizo, no queremos llamar la atención de los vecinos.

-Y tampoco podrá entrar ninguno -Kol apareció obstaculizando la entrada, alzando las cejas hacia Scott-, para evitar alguna que otra desgracia.

Kol después miró a Clara, severamente. La híbrida no era estúpida, había caído una vez y no más. O eso quería decirse a sí misma.

-Pero… -Scott intentó objetar, pero Kol fue rápido en cortarle:

-La comida se la daremos con un palo e incluso tendrá una caja de arena para hacer sus necesidades -el original le regaló una sonrisa sarcástica-, no tienes nada de lo que preocuparte, Scotty.

Scotty estaba que echaba humo por la orejas.

-No me llames así.

-Qué más da -le quitó importancia dejando de apoyarse en la puerta. Entonces miró a Clara, como si se acabase de acordar a qué había venido-. Ah, sí. Clara, Klaus quiere hablar contigo.

La pelirroja miró con sorpresa a Kol, pues hace menos de media hora había estado hablando con su hermano. ¿De qué querría hablar que no podía esperar a que terminara el maldito hechizo?

-Pero no hemos…

-Está bien, puedo sola -Bonnie la interrumpió con una sonrisa.

Kol se echó a un lado y dejó salir a Clara, que le dio una mirada desconcertada. Cuando salió del cobertizo, vio a Klaus esperándola en el porche de su casa. Él le señaló que se acercara y la híbrida caminó hasta él, preguntándose por qué Klaus estaba actuando con tanto secretismo. El rubio no respondió sus dudas y se adentró en la casa. Caminaron juntos hasta su dormitorio, alejados de los oídos ajenos.

Clara pensó que entonces el Original abordaría el tema, pero no fue así. El rubio se detuvo al lado de una estantería, observando minuciosamente una fotografía de su decimoséptimo cumpleaños. Era de su cumpleaños del año pasado, había pasado una semana desde que consiguió tener de nuevo sus poderes, lo cual le hizo sentir que ese era el regalo de sus ancestros. En la foto, Clara tenía el pelo larguísimo y liso, y una sonrisa de oreja a oreja. Todavía no había descubierto que Damon había matado a Mason, porque el vampiro de ojos azules estaba a su lado agarrándola de la cintura. A su otro lado estaba Caroline que, como Bonnie, hacía una mueca graciosa. Las dos adolescentes habían olvidado sus diferencias al menos por un día. Matt, Elena y Tyler estaban detrás de ellos y el último le estaba haciendo cuernos a Clara. Al lado de Damon estaba Stefan, con una sonrisa sincera. El marco de la fotografía era metálico y tenía un grabado que decía “felices diecisiete, brujita” y la fecha de su cumpleaños.

Ese fue el regalo que Damon le dio. Cuando al poco después descubrió lo que había hecho, Clara quiso quemarlo con sus poderes. Pero no pudo, porque Damon era muy importante para ella y si destruía un recuerdo tan bonito como ese, no se lo perdonaría a sí misma cuando dejase de estar furiosa. Sin embargo, eso no impidió que Clara desatase su furia directamente en Damon.

-Falta muy poco para tu cumpleaños -la híbrida salió de sus recuerdos cuando escuchó la voz de su novio. Clara se abofeteó mentalmente cuando sonrió como una idiota al pensar aquello-. El veinte de noviembre…

La híbrida asintió y se acercó a él, dispuesta a preguntarle sus dudas.

-¿Por qué querías hablar?

-¿No puedo querer simplemente hablar contigo, amor? -Klaus le regaló una de sus sonrisas ladeadas, mostrándole uno de sus preciosos hoyuelos. El rubio trataba de sonar inocente, pero Clara sabía que eso no era nada más que una fachada. La pelirroja le miró obvia- Quiero hacerte una propuesta, ahora que las cosas se han calmado un poco.

-¿Qué tipo de propuesta?

El híbrido apartó la mirada. Clara le agarró de la mano suavemente, y acarició con el pulgar su dorso. Klaus siguió evitando su mirada por unos segundos, haciéndole creer a Clara que se trataba de algo malo.

-¿Qué es? ¿Es algo malo? -la pelirroja volvió a preguntar, mirando fijamente los ojos azules de Klaus que se volvieron a posar en los suyos.

-No es algo malo -esto relajó un poco a Clara, pero su preocupación persistió-, es solo que no sé cómo llevar eso de no estar contigo cuando me vaya a Mystic Falls. Y me he dado cuenta de que no me quiero ir sin ti.

-¿Me estás diciendo que me vaya contigo? -el rubio no necesitó contestar a esa pregunta y le dio un beso en los labios. Klaus la pegó a sí con sus manos en su cintura y Clara llevó las suyas a su cuello. Cuando se apartaron, la híbrida siguió hablando- Sabes que sigo teniendo clase, ¿no?

-Cada vez que lo dices me haces sentir mayor.

-Eres mayor -Clara le dio un beso en la mejilla riéndose-. Puedo faltar lo que queda de semana, estoy enferma supuestamente. Pero después tendré que volver y seguir mi vida de adolescente normal, lo sabes, ¿no?

-Lo sé perfectamente -Klaus acarició su cintura, suspirando-. Lo que me lleva a mi siguiente duda, ¿qué vamos a hacer cuando la semana acabe?

Clara se quedó en silencio con su pregunta. Jugó con los mechones rubios de Klaus y se mordió el interior de su mejilla, pensando en soluciones tan fáciles pero a la vez tan complicadas a las que sabía que Klaus se opondría. Ella no pretendía cambiar a Klaus, cambiar su personalidad, sus planes, su forma de ser; pero sí quería cambiar su forma de ver el mundo. Quería que él conociese lo bonito del mundo, la estabilidad, lo cotidiano.

Clara quería que él se sintiese querido y a gusto, pero su versión de final feliz con Klaus difería con los planes de este.

El Original quería una armada que le defendiese a él, quería un reino, quería ser temido y obedecido; pero Clara sabía por qué. Ella no quería cambiarle, ella quería que el Klaus homicida dejara al Klaus sentimental salir de vez en cuando.

Todas las soluciones que Clara se planteaba necesitaban que Klaus le dejase ver que en la vida había más que enemigos y planes malvados. Tenía el presentimiento de que el Original no aceptaría lo que ella le planteaba, pero tenía que probar suerte. O darle un pedacito del cielo en lo que les quedaba de semana.

-Yo creo que es muy simple -sus ojos mieles no miraron directamente a los suyos, sus ojos mieles se pasearon por su pecho, su cuello, sus labios… Lo mismo hizo una de sus manos-. Cuando termine la semana, tú y yo volvemos a Beacon Hills. Dejas aparcados tus planes malvados y tus híbridos hasta que termine el curso y me dejas que te enseñe cómo es la vida normal. No te pido que abandones todo en lo que crees, solo que te dejes tener un poco de tranquilidad en tu vida.

-Nuestras vidas son de todo menos normales, Clara -la pelirroja acarició la mejilla cuando terminó de hablar, aún sin atreverse a mirarle-. No sé si siendo un Original tendré tranquilidad en mi vida.

-Puedes tenerla si quieres -Clara entonces levantó la mirada y clavó sus ojos en los de Klaus. El híbrido no estaba disgustado con ella, eso era una buena señal-. Si en lo que queda de semana no te convence mi idea, no volveré a insistir. Pero me tienes que dejar mimarte un poco y no empieces con los planes malvados.

-Está bien.

***

Unas cuantas horas más tarde, llegaron a Mystic Falls. Bonnie, Caroline y Tyler fueron por su cuenta; mientras que Clara, Klaus y Kol fueron en un avión privado.

Originales, ugh.

Las cosas en su casa estaban controladas. Stiles no había hecho ninguna de las suyas y la manada pudo ir a clase sin preocuparse más de lo necesario, así que Clara estaba tranquila. Con todo controlado, Clara se permitió tener una acalorada sesión de besos con Klaus en el avión, para el disgusto de Kol.

Cuando llegaron al pueblo, los dos Originales se fueron a hacer cosas de Originales y Clara fue en busca de su mejor amiga. Dicha rubia parecía no estar recibiendo sus mensajes, así que se dirigió a la casa de Tyler. Él era el más probable en saber dónde estaba Caroline, si es que no estaba con él.

Cuando llamó al timbre de la mansión Lockwood, fue una mujer desconocida la que le abrió la puerta.

-¿Hola? -Clara escrutó con la mirada a la mujer. Tenía el cabello castaño y la piel morena, y con sus ojos verdes hacía lo mismo que la híbrida hacía; mirarla. Cuando detectó el aroma mujer lobo, alzó una ceja. Algo había comentado Tyler sobre cómo había roto el vínculo…- ¿Halsey?

-Hayley, en realidad -la morena la corrigió, mirándola de arriba abajo. Maleducada-. Tú debes de ser Lydia.

-Clara, en realidad -la híbrida la imitó, con una sonrisa un poco tensa. No quería ser criticona, pero habían pasado menos de cinco minutos y no le estaba dando una buena impresión. ¿Esta mujer es la que había ayudado a su primo?-. ¿Está Tyler?

-Sí, ha llegado hace poco…

Clara no se tomó la molestia de seguir escuchando lo que tenía que decir y pasó por su lado para entrar. Mientras caminaba, sintió la mirada de la loba fijarse en ella.

-¿Tyler? -la prima le llamó, alargando las vocales de su nombre, mientras llegaba a la entrada.

En la casa parecía haber más híbridos porque apestaba a eau de hombre lobo fusionado con eau de muerto. A todo esto, ¿dónde estaba su tía Carol? La pelirroja observó la estancia, tratando de detectar dónde estaba Tyler.

-Clara, aquí -la voz de su primo sonó desde el salón. La susodicha caminó hasta la habitación en la que estaba, topándose con la grata sorpresa de que Caroline estaba con él-. ¿Qué pasa?

-Estaba buscando a Caroline -miró a la rubia, que tenía cara de cabreo-, necesitamos momento de chicas, ya sabes -Tyler asintió, dudoso, y la vampira casi corrió hasta su mejor amiga-. Por cierto, ya he conocido a Halsey, muy maja.

Agarrando de la mano a Caroline, salió de la casa, no sin antes regalarle una sonrisa a Hayley. Clara no sabía el qué era, pero la loba no le inspiraba mucha confianza. Debido a que había ayudado a su primo, no sería muy desagradable con ella.

A no ser que Caroline dijera lo contrario.

Las dos amigas fueron al Grill, en necesidad de una bebida y algo para picar para que Caroline le contara qué es lo que había provocado su mal humor. Juntas se sentaron en una mesa cualquiera e hicieron sus pedidos. Cuando trajeron sus platos de patatas y alitas, y sus dos refrescos, Clara abordó el tema directamente.

-Vale, ¿qué ha hecho Tyler para enfadarte tanto? -la rubia la miró sorprendida. Clara le dio un sorbo a su bebida antes de continuar- ¿Es sobre Halsey?

-Hayley, pero sí -la vampira admitió s derrota y aceptó que estaba molesta-. Lleva en su casa desde antes de que fuéramos a Beacon Hills y no me lo ha dicho hasta hoy. ¡Ni siquiera me ha dicho que existía! -Caroline pinchó una patata con rabia- No quiero ser de esas novias celosas y locas, pero es que me cabrea que no me lo haya contando.

Clara asintió.

-¿Son solo amigos?

-Eso me ha dicho -se encogió de hombros-. ¿Estoy exagerando? Dime que no estoy exagerando.

-No estás exagerando -Clara fue sincera y empezó a comer también de su plato-, es normal que te parezca extraño que no te lo cuente si son solo amigos -su amiga hizo una mueca-, pero no pienses demasiado en eso. Te vas a rayar.

-Ya me estoy rayando.

-Lo sé.

Clara le dio un sorbo a su refresco, mientras miraba como Caroline pasaba de estar agobiada a estar cotilla. La pelirroja se rió cuando vio la sonrisa que la rubia le dio

-Bueno, ya hemos hablado de mis problemas de novio -le quitó importancia con un gesto-, cuéntame los tuyos.

-Además de Klaus siendo Klaus, no hay mucho más que contar-Clara se encogió de hombros, debatiéndose mentalmente si contarle lo del trato era buena idea. No dudaba por si se lo contaba a todo el mundo, sino por si se reía de ella-. Bueno, en realidad sí, pero prométeme que no te vas a reír.

-¿De qué me reiría yo? -Caroline posó con falsa inocencia- ¿Qué es? ¿Os ha interrumpido Kol en una sesión acalorada de “Klara”?

-Caroline.

-¡Vale, vale! Te prometo que no me voy a reír -la rubia le prometió, antes de susurrar:-, excepto si es lo que acabo de decir…

-Tal vez consiga que Klaus reduzca sus planes malvados -su amiga la miró con curiosidad-, al menos hasta un punto en el que no tenga que preocuparme por su vida o la vuestra.

-¿Cómo? -Caroline quiso saber, mirándola con expectación mientras bebía de su refresco- O sea, Klaus cambia cuando está contigo, pero no sé...

-Le he prometido una semana normal, una semana tranquila sin nadie tratando de matar a nadie -Clara se explicó-, si le parece bien, cuando acabe la semana vendrá conmigo a Beacon Hills. Sino, supongo que seguirá con sus planes para dominar el mundo.

La híbrida se encogió de hombros, haciendo como si no le preocupara en absoluto la situación, pero Caroline sabía cómo se sentía en realidad.

-Eso ha sonado a ultimátum -la rubia abrió los ojos de sobremanera, sorbiendo de su refresco hasa que no quedaba ni una gota.

-No ha sido un ultimátum -Clara se defendió-, decida lo que decida voy a seguir estando con él. Lo único malo es que si decide seguir siendo malvado tendremos una relación a distancia o yo qué sé.

-Ahora te estás rayando tú -Caroline se burló, haciendo que Clara rodara los ojos. Entonces, vio algo detrás de Clara que hizo que se pusiera incómoda rápidamente y empezara a susurrar-. Oye, no mires, pero detrás de ti está tú-ya-sabes-quién.

-¿Quién es tú-ya-sabes-quién?

-Supongo que se refiere a mí -la voz de cierta réplica asustó a ambas adolescentes. Elena estaba ahora al lado de su mesa, sonriéndolas incómodamente. A Clara le costó un poco mirarla por la vergüenza-. Hola, chicas. ¿Puedo hablar contigo un momento, Clara?

-Eh… -la pelirroja se empanó por unos segundos, hasta que pudo vocalizar algo con sentido- Sí, sí.

Clara siguió a Elena hasta la salida del Grill, quien buscaba privacidad del oído sobrenatural de Caroline. Cuando pararon de caminar en la acera de enfrente, Clara fue rápida en hablar.

-Sé lo que has recordado, pero yo ya no me siento así -la híbrida se dijo a sí misma que cuanto antes desembuchara, antes podría irse-. No debería de haberlo hecho. Lo siento.

Clara giró sobre sus talones y se dirigió de vuelta al Grill, hasta que el brazo de Elena la impidió dar ningún paso más. La híbrida se giró a la vampira con una mueca.

-No es por eso lo que quería hablar contigo -Elena soltó su brazo cuando vio que no intentaría huir de nuevo-. Quería pedirte perdón por no haber ido a verte.

-No he muerto, no pasa nada -Clara le quitó importancia, aún incómoda.

-Sí, sí pasa -la recién convertida en vampiro le dio la importancia que tenía-. He sido muy egoísta últimamente, Clara. He ignorado cómo te sentías durante mucho tiempo, solo he ido a verte cuando necesitaba algo y la he pagado contigo cuando las cosas no salían bien -Elena hablaba y hablaba, sintiéndose más culpable de lo que debía. Clara notó que eran sus emociones magnificadas lo que hicieron que sus ojos se aguaran-. He sido una mala amiga, así que te pido perdón.

-Yo tampoco he sido la mejor amiga que has podido tener últimamente -Clara admitió, sintiéndose mal porque Elena estaba llorando-. Me he juntado con gente que no debía y ni siquiera he venido a Mystic Falls por ti, así que yo también te pido perdón -la vampira casi asfixió a Clara con el abrazo repentino en el que la envolvió. Clara le devolvió el abrazo, sin sentir aquellas mariposas que antes sentía cuando estaba así con ella-. ¿Qué te parece si tenemos un día de chicas Bonnie, Caroline, tú y yo?

Chapter Text

Después de una sesión intensiva de compras, las cuatro adolescentes fueron a la mansión de los Salvatore. Elena le había explicado a Clara que la razón por la que no podían ir a su casa era porque Jeremy odiaba a los vampiros y, tras dicha explicación, surgieron un millón de preguntas por parte de la híbrida. Al parecer, Damon y Stefan habían encontrado una supuesta cura para el vampirismo y para llegar a ella necesitaban que Jeremy completase un tatuaje invisible, que serviría como mapa si lo conseguían traducir con una espada. Para completar el tatuaje, Jeremy debía matar vampiros y esto incrementaba su odio por ellos.

La historia en sí dejó a Clara perpleja.

¿Recién se convertía Elena y los dos vampiruchos estos ya estaban buscando maneras de volverla humana, como si fuese la única que no quería ser vampiro? ¿Cómo sabían si la cura era real? ¿O si había para todos? Porque sí, Stefan también quería tomarla y Clara estaba segura de que Rebekah también querría.

Una vez las cuatro chicas entraron en la mansión, se toparon con los hermanos. Clara ni se molestó en mirar a Damon y saludó solo a Stefan, que le dio un asentimiento y una pequeña sonrisa en respuesta. Las chicas también les saludaron, unas más rápido que otras, y siguieron su camino hasta el salón. La híbrida caminó detrás de ellas hasta que un cuerpo se interpuso en su camino.

-Apártate, Damon -Clara no pudo mirarle a la cara, fijando su vista en sus amigas que miraban la escena como cotillas.

-No seas infantil, Clara -la pelirroja siguió mirando hacia otro lado, haciendo que el vampiro chasqueara la lengua-. Sabes que tenemos que hablar.

Eso captó su atención, haciendo que le mirara con el ceño fruncido.

-Yo no tengo nada que hablar contigo.

-¿Ah, sí? Pues yo creo que sí -Damon agarró a Clara del brazo y la llevó hasta la cocina, como si no les fueran a escuchar ahí-. Me parece que se te ha olvidado contarme que estás con cierto híbrido psicótico y que me has remplazado por su hermano chalado.

Clara se debatió entre pegarle un bofetón bien dado o reírse amargamente, y acabó decidiendo por lo último porque no quería empezar una pelea. Su día iba a ser arruinado por culpa de su creador, justo lo que quería.

-Y a ti se te ha olvidado ser un buen amigo -en su voz se notó el recelo con el que hablaba, cruzándose de brazos-, creo que estamos a pachas.

-Clara… -el vampiro dio un suspiro y puso su mano en la mejilla de su amiga, como solía hacer cuando ella se enfadaba con él.

Eso solía ocurrir muchas veces porque Damon era muy estúpido.

-No, Damon -Clara apartó su mano, como si de fuego se tratase, y él le miró dolido-. No puedes tratarme como la mierda y luego esperar que te perdone. Ya no más.

-Lo siento. Solo quiero que las cosas sean como antes, déjame arreglarlo.

La mirada insistente de Damon nunca abandonó sus ojos y Clara estaba teniendo una lucha interna por no saltar a sus brazos. Echaba de menos a su amigo, ¿pero cuántas veces tendría que soportar sus malos tratos?

-Clara, por favor -el vampiro puso esta vez sus dos manos en sus mejillas y Clara no pudo seguir evitando su mirada. Los ojos de Damon estaban más azules que nunca y realmente mostraban su arrepentimiento. La única otra vez que le había visto así fue cuando se enteró de lo de Mason-. Prometo no volver a defraudarte.

-Solo si mañana pasamos tiempo juntos -la pelirroja acabó rompiendo su fachada de chica dura y rodeó con sus brazos el cuerpo de Damon, pegando su frente a la suya-, quiero recuperar a mi mejor amigo.

-Ten por asegurado que no me separaré de ti -el vampiro sonrió, separándose finalmente de la híbrida-, pero ahora tengo que irme.

-¿A dónde vas?

-Mañana te lo explico todo -evadió su pregunta acercándose a la salida-, diviértete con las chicas.

Con esas palabras, desapareció de la casa con su hermano. Clara rodó los ojos y buscó en uno de los armarios cierta botella de bourbon. Eso es por no responder a sus preguntas. Cuando volvió al salón, sus amigas estaban muy ocupadas fingiendo tener una conversación interesante.

-Tranquilas, chicas, ya podéis dejar de fingir que no nos estabais espiando.

Bonnie le dio un sorbo a la botella de champán que tenía en la mano, mientras que Elena se coloraba y Caroline rodaba los ojos. Clara le dio un trago a su bebida y se dejó caer en uno de los sofás.

-Nos lo ibas a contar igual -la rubia se encogió de hombros-. ¿No se supone que estabas muy enfadada con Damon? ¿A qué ha venido todo eso de estar juntitos mañana?

-Es mi mejor amigo y se ha disculpado -esta vez fue el turno de Clara de encogerse de hombros-. Siempre que peleamos lo arreglamos, no puedo seguir enfadada por la eternidad.

-Clara, te trató fatal el otro día y ni siquiera preguntó por ti cuando estabas a punto de morir -Bonnie miró ojiplática a Clara, sin creerse que la misma persona que se había estado quejando de Damon hace días ahora estuviera defendiéndole.

Y Clara no era una hipócrita, eso sus amigas lo sabían muy bien. Algo estaba raro, aunque Clara no quisiese admitirlo.

-Ya ha dicho que lo han arreglado, ¿por qué insistís tanto en que siga enfadada? -Elena defendió a su amiga- Ya sé que no os cae bien, pero ha ayudado mucho a Clara, me ha ayudado a mí también. ¿No podéis aparcar todo ese odio por una noche?

Caroline miró con intensidad a Elena y Bonnie decidió acabar la conversación antes de que fuera a peor.

-Vale, tenemos una nueva regla: no se habla de Damon.

Clara vio como Caroline rodaba los ojos y Elena se calmaba notablemente. La híbrida no sabía cómo se sentía en ese momento, habían pasado una tarde genial y ahora empezaban a pelear.

-Pues cuéntanos, Clara -la voz de la recién convertida llamó la atención de la híbrida-. ¿Cómo es que me entero ahora de que estás con Klaus?

A Clara se le fue todo el color de la cara y miró a Elena con la boca entreabierta. De sus tres amigas, suponía que Elena sería la que más reacia a su relación estaría. No es que Clara quisiese ser insensible, pero Elena aprobara o no su relación era el menor de sus problemas. Eso no significaba que la cara de asco que la morena le dio no le hiciese daño. Ella ya no le gustaba, pero dolía que su amiga la repudiase por querer a alguien cuando esta misma se quejaría si Caroline le hiciera lo mismo.

-Otra regla: no se habla de chicos -Bonnie volvió a hablar, cuando vio que otro tema tenso comenzaba, y le dio un golpe al cojín que tenía en las piernas para llamar la atención de sus amigas-. Además, para qué hablar cuando tenemos esto.

La bruja sacó de su mochila una bolsa llena de una sustancia sospechosa, causando que las tres otras chicas la miraran con sorpresa.

-¿Es té del que droga? -Caroline fue la primera en hablar, mirando a Bonnie aún sin creerse lo que tenía en sus manos

-Es té espiritual, ¿verdad? -Clara la corrigió, ganándose un asentimiento por parte de Bonnie y una sonrisa por parte de Elena.

-Libera el chi o algo parecido... -Caroline resopló con lo que Bonnie dijo- Venga, no es droga. Shane me está ayudando a hacer magia natural, sin contactar con los espíritus.

Clara miró con curiosidad a Bonnie, no le había contado aquello cuando estaban en Beacon Hills. Nunca había oído hablar de ese tipo de magia, pero tampoco se iba a poner a juzgar a su amiga por probar cosas nuevas.

Incluso si se trataba de droga.

No les costó mucho a las cuatro encontrar las ganas de bailar con la ayuda del té y sus respectivas bebidas. Eran los momentos como este los que echaba de menos, la normalidad de ser adolescente. Su vida se había vuelto muy ajetreada por culpa de lo sobrenatural, se sentía bien tener una noche para olvidarse de ello.

Después de unas cuantas canciones y hacer el bobo, llegaron al baño de Damon y se tumbaron torpemente donde pudieron. Clara y Elena estaban en la bañera mientras que Bonnie y Caroline en el suelo. La risa tonta de Elena llamó la atención de sus amigas.

-Mirad, la postal de navidad de este año -la morena les enseñó una parte del vídeo en el que salía corriendo con supervelocidad. Su risa contagió a las demás-. Ser vampiro es rarísimo. Por Dios, ¡me encanta esta bañera! -Elena se tumbó encima de Clara con una sonrisa tonta- ¿Por qué no venimos aquí más a menudo?

-Yo os lo dije, ladillas -Caroline señaló la bañera, haciendo que sus amigas la miraran confundidas-. A saber cuántos ligues llenos de gérmenes se habrá traído Damon a su guarida de perversión.

Caroline soltó una risotada y Clara la miró con la ceja alzada.

-A veces te olvidas de que ambas hemos sido uno de sus ligues llenos de gérmenes, Caroline -la susodicha dejó de reírse cuando vio lo seria que estaba Clara aun alcoholizada.

-Vale, vale, ya paro -Caroline alzó las manos en signo de paz, pero seguía riéndose.

-No, no pares por nosotras, sigue -Elena habló esta vez, también cabreada con el comportamiento de su amiga-. Ponle verde, solo es Damon, qué más da.

-Criticas a Stefan por ser un destripador, pero al menos no era un mujeriego.

Las dos vampiras se miraron entre sí, retándose la una a la otra, y Clara clavó sus ojos en Caroline con molestia. Bonnie, exasperada por la situación las cortó antes de que fuera a más, por tercera vez en lo que llevaban de noche.

-Chicas, ya basta. Dejad de pelear, hemos dicho que nada de Damon.

***

El resto de la noche después de la disputa fue a mejor. Las cuatro amigas bailaron y cotillearon, dejando a lado los temas prohibidos. A la mañana siguiente, Bonnie fue la única que tuvo que soportar los efectos de la resaca.

Tal y como Damon le había prometido, pasarían el día juntos. Clara se sorprendió de que cumpliera con su promesa llevándola al concurso de Miss Mystic Falls, en vez de llevar a Elena.

En la ropa que compró el día anterior encontró un conjunto perfecto para la ocasión. Se trataba de un vestido rosa palo de tirantes que mostraban los hombros. Era ajustado hasta la cintura y después caía con mucho vuelto hasta una mano arriba de su rodilla. De calzado eligió unos tacones blancos y se hizo una trenza corona con los mechones más cercanos a su rostro, dejando el resto de su pelo suelto. Una vez estuvo satisfecha con cómo se veía, salió de la habitación en la que se solía quedar y se encontró con Damon ya vestido en el salón, esperándola.

-Estás preciosa, como siempre -el de ojos azules le dio un cumplido antes de darle un beso en la mejilla.

-Lo sé -Clara le sonrió con autosuficiencia-. ¿Vamos?

Damon asintió y juntos caminaron hasta su coche. Clara se metió en el asiento del copiloto y esperó pacientemente a que Damon arrancara el vehículo, para empezar con su ronda de preguntas.

-¿Me vas a contar ya qué hiciste ayer?

-Sí, pero no se lo puedes contar a Elena -sus ojos azules se posaron en los de Clara cuando pararon en un semáforo. La pelirroja, pese a las dudas, accedió-. Desde que se convirtió, ha estado actuando de una manera nos hizo sospechar a Stefan y a mí de que está vinculada. A mí.

¿Qué?

-¿Cómo ha…?

-No lo sé -Damon parecía sincero-. Ayer fuimos a Nueva Orleans para probar algo y… descubrimos que no hay forma de romperlo. Stefan quiere que tome la cura.

Clara notó el cambio de humor de su mejor amigo. Los sentimientos que tenían por Elena estaban destruyendo su relación y eso era evidente. Clara no sabía qué había pasado en los últimos días entre los tres, pero estaba segura de que Elena no se había decidido aún. Stefan aún tenía esperanzas y Damon, posibilidades.

-¿Y qué quieres tú?

-Estar con mi mejor amiga.

Con eso dio por terminada la conversación, Damon no quería seguir hablando de sus sentimientos. Y era entendible, ¿quién no querría olvidarse de sus problemas  por un rato? Damon aparcó su coche en la mansión Lockwood y entraron juntos. El exterior estaba perfectamente decorado y preparado para el concurso que celebraría en menos de una hora, cortesía de Caroline. Clara recordaba haber escuchado a la rubia quejarse del estrés la noche pasada, con el viaje no había podido asegurarse de que todo lo que había planeado se llevaría a cabo a la perfección.

A pesar de haber estado más de dos semanas preparándolo…

En el interior de la casa se encontró con su tía Carol, a quien abrazó calurosamente. Tyler le había contado que ya sabía que él era un híbrido y que Caroline era una vampira, pero no le había contado lo de Clara por respeto a lo que su prima quisiese hacer. Clara agradecía que había hecho eso, porque le costaba imaginar la reacción de su tía al enterarse de que tenía un vampiro viviendo debajo de sus narices y no se había dado cuenta; pero otra parte de ella quería sincerarse con su tía, sobre todo. Desgraciadamente, Clara no podía hacer eso con su madre como Tyler había hecho con la suya.

Damon guió a Clara hasta una de las habitaciones de la mansión. En cuanto abrió la puerta, supo a dónde se habían ido tan temprano Elena y Caroline.

-El rojo, sin duda -Damon asustó a las tres personas que estaban en la habitación con su repentina aparición.

En el cuarto estaban Caroline y Elena junto a una chica joven, April. Elena solía ser su niñera cuando eran más pequeñas, si mal no recordaba Clara. Las dos vampiras estaban aconsejando a la humana, que tenía dos vestidos en las manos. El azul era bonito, pero el color no le terminaba de convencer. El rojo era mejor, April tenía que elegirlo.

-Ya hemos hablado que el rojo es demasiado llamativo -la rubia se cruzó de brazos, dejando de mirar a Damon.

-¿No se supone que debe de llamar la atención? -Clara se posicionó al lado de su amigo, ganándose una sonrisa por su parte- Con su pelo negro necesita un color fuerte, el rojo es el que más le pega.

-¿Ganaste tú Miss Mystic Falls el año pasado con el vestido rojo? -Caroline trató de mostrar su punto, llevándose las manos a sus caderas. El estrés de la ceremonia le estaba afectando si creía que el azul era mejor…

-Era granate y Elena tampoco ganó llevando azul -Damon defendió a su amiga, pasando su brazo por sus hombros.

-A nadie le importa tu opinión, Damon.

-A mí sí -April habló por primera vez, claramente de acuerdo con los recién llegados-. Me voy a poner el rojo.

-Ya he cumplido mi misión -el vampiro se burló-. Vámonos, Clara.

La susodicha siguió a su amigo hasta el jardín donde los asistentes no paraban de llegar. El mayor consiguió dos copas de champán y le tendió una a su amiga. Clara le dio un sorbo y comenzó a pasear en el mar de gente con Damon a su lado.

-No me digas que me has traído hasta aquí solo para rabiar a Caroline -la pelirroja después miró su copa, con una sonrisa- o para emborracharme.

-Son dos cosas que no pretendía hacer hoy, por más que eche de menos beber contigo y molestar a Caroline -Clara rodó los ojos-. Estás aquí porque necesito a mi mejor amiga para aguatar este tostón. Por la amistad.

Damon alzó su copa y Clara copió sus actos, riéndose ante el gesto absurdo.

-Por la amistad.

La híbrida y el vampiro se bebieron de un trago sus copas y las dejaron en la bandeja de un camarero. En cuanto Clara se giró para volver a mirar a Damon, otra figura se hallaba detrás de él.

-Qué bonito -el rubio se acercó con un par de pasos hasta el par, con sus manos tras la espalda y su típica sonrisa maligna-, no sé nada de ti desde que llegamos y te encuentro bebiendo con este patán.

Ups.

Ya decía Clara que se le estaba olvidando algo: su teléfono. Entre los vagos y borrosos recuerdos de anoche recordó que se quedó sin batería y lo dejó en el baño de Damon.

-Hola a ti también Klaus -la sonrisa de Damon se ensanchó, girándose completamente hacia el híbrido-. ¿Qué? ¿Celoso de que esté con ella?

-Oh, no -Clara intervino rápidamente, poniendo una mano en el pecho de Klaus antes de que atacase a Damon-. No os vais a poner a pelear como trogloditas ahora -Damon alzó las cejas, retándola-, a no ser que queráis que os rompa el cuello a los dos.

-Calma, amor, no montes una escena -el híbrido cogió la mano que ella había puesto en su pecho-. Esto se soluciona rápido con un corazón de menos.

-Os dejo que resolváis este problema vosotros solos -el Salvatore hizo una mueca de asco, dirigida a Klaus-. Gracias por arruinarme el día con tu presencia, Klaus.

-Y, como siempre, yo soy el malo.

Klaus rodó los ojos con una sonrisa petulante, habiendo conseguido su cometido: espantar a Damon. Clara le dio un codazo, riéndose, y siguió caminando hasta que encontró un lugar en el que podía ver el concurso sin estar demasiado cerca. Su tía estaba haciendo la presentación y llamó a Caroline al podio. La rubia, con una sonrisa de oreja a oreja, dio su discurso y comenzó a llamar a las parejas. En cuanto la música comenzó a sonar y los concursantes, a bailar, Klaus inició una conversación con ella.

-Veo que Caroline se ha esmerado -el rubio abrazó a la pelirroja por la cintura y apoyó su cabeza en su cuello-. Estás hermosa, amor.

Su voz causó escalofríos en Clara. Su aliento y su cercanía nublaban su mente, casi haciéndola olvidar de que estaban en público y que su tía podría verles. Un sentimiento de temor surgió de la nada en Clara.

-Klaus, no… -Clara dudó en quitar la mano de Klaus de su cintura, en alejar su cuerpo, porque realmente no quería y no pudo; pero que su tía la viera así con un vampiro Original era algo que no se había planteado hasta ese momento. Y eso la había petrificado- Mi tía..

-¿…nos podría ver? -Klaus terminó su oración, dándole un beso en el cuello como si aquello fuese a calmarla en lo más mínimo- Tú eras la que estaba decidida a enseñarme a vivir con normalidad, preséntame a tu tía.

Clara se dio la vuelta hasta estar cara a cara con Klaus. Dando la espalda al mogollón de gente, trató de ignorar que si su tía miraba en su dirección la notaría lo que estaba ocurriendo. Al menos estaba lo suficientemente lejos como para que no les estuviera escuchando, pero eso no implicaba que los nervios que tenía se disminuyeran. Estos eran por otra causa.

-Carol ya te conoce.

-Conoce al Original que convirtió a su hijo en un híbrido, no a tu novio -el híbrido Original replicó-. ¿Tienes miedo de lo que pueda pensar?

-No es eso, es que… -la pelirroja evitó su mirada, suspirando mientras buscaba las palabras correctas con las que expresarse- No me había planteado presentarte a mi familia. Casi todos te conocen y ya han estado contigo, pero mi tía y mi madre son un asunto diferente -Klaus acarició su espalda baja, tratando de tranquilizarla pues estaba hablando muy rápido por los nervios-. Una se desmayaría y la otra me desheredaría, pero… -Clara consiguió finalmente el valor de mirar a Klaus a los ojos- No quiero que nos escondamos.

-Yo creo que si se lo cuentas no reaccionará mal -el Original estaba tan sumamente calmado que Clara se preguntaba si algo le podía poner nervioso-. Si te sientes más segura, si sale mal puedo borrarle la memoria.

-Está bien, pero hoy no -Klaus frunció el ceño con sus palabras-. Tengo que practicar en el espejo qué decirle.

El rubio rodó los ojos con su broma y ella le sonrió algo más tranquila. Escucharon la música acabar y el bullicio del público aumentar, haciéndoles separarse hasta que dejaron de estar abrazados. Entonces, escucharon un carraspeo detrás de ellos y Clara se giró para encontrarse con Caroline mirándoles con una sonrisa.

-Veo que ya es oficial y público -los ojos de la rubia pasaban de Klaus a Clara, alzando las cejas.

-Algo así -la pelirroja sintió que se convertía en un tomate-, todavía no he podido hablar con mi tía así que no digas nada.

-Claro -Caroline asintió-. Por más que me guste veros juntitos, venía a hablarte de otra cosa. ¿No habrás visto a Damon?

-No desde hace un rato, ¿por?

-Stefan se ha llevado a Jeremy a matar vampiros y Elena no está muy contenta -Clara hizo una mueca de disgusto, Jeremy era muy joven para estar aniquilando vampiros. Y más por la causa que era. Entonces, Caroline cambió de tema-. ¿No se supone que ibais a tener un día de mejores amigos o algo así?

-Se ha enfadado conmigo -la híbrida explicó brevemente, mordiéndose el interior de la mejilla-, debería de buscarle.

-¿Qué has hecho para que se enfadara?

-Absolutamente nada -esta vez, fue Klaus quien respondió, con un tono de aburrimiento-, he llegado y se ha enfurruñado porque no tenía a Clara para sí solo.

-No ha sido por eso…

-¿Entonces? -Caroline levantó las cejas con incredibilidad, haciendo que Clara se sintiera insegura. No sabía qué responder a aquello- Clara, no me puedo creer que sigas dejando que te mangoneé. Llevabas meses sin actuar así y ahora pareces Elen… -la vampira se calló cuando una bombilla pareció encenderse en su cabeza, dejándola boquiabierta por unos segundos- Estás vinculada a Damon.

Chapter Text

-No.

Clara se negaba rotundamente a que aquello fuese cierto. No, simplemente no podía ser cierto. No lo era. Si realmente fuese así, ella estaría peor que Elena. Si fuera cierto, ella no le hubiera podido llevar la contraria a Damon. Si fuera cierto, ella no habría podido tomar ninguna decisión. No estaría con Klaus, no sería amiga de Kol, les habría dejado morir a manos de su madre y habría ayudado a Damon en todo lo que él quería.

Pero eso no era así, porque ella no estaba vinculada a su mejor amigo. Ella no había sido manipulada durante un año, ella tenía libre albedrío.

-¡Piénsalo, Clara! -Caroline hizo hincapié en su nombre, gesticulando con sus manos por la loca idea que se había formado en su mente. Klaus estaba muy callado, tanto que sorprendió a Clara al cogerle la mano- Desde que te convertiste, haces todo lo que Damon te dice, te fías de él de inmediato y nunca dudas de él.

-Eso no es verdad y lo sabes -la pelirroja no puso de qué otra manera defenderse que llamándola mentirosa. Porque es lo que era, Clara no estaba vinculada a Damon-. Damon es mi amigo, mi mejor amigo, y nunca haría nada para hacerme daño, ¡claro que me fio de él!

La híbrida dio un paso al frente, cruzándose de brazos, y la vampira hizo lo mismo.

-¡A Damon no le importas! -la rubia le gritó en la cara y Clara tuvo que aguantarse las ganas de pegarla por el bien común- Solo te está utilizando. ¿Por qué te cuesta tanto verlo?

-¿Por qué te cuesta a ti aceptar que ser su amiga me hace feliz? -Clara ya no podía aguantarlo más, tenía que sacar de su pecho lo que se había estado guardando desde la noche anterior. Caroline no podía seguir provocándola- ¿Por qué todos estáis en contra de que sea feliz?

La rubia entonces pareció quedarse sin palabras y Clara aprovechó su sorpresa para desaparecer con velocidad vampírica.

¿Qué demonios estaba mal con sus amigas? Antes de volver, Clara, Caroline y Bonnie estaban genial; no habían peleado en ningún momento y parecían estar menos opuestas a que estuviese con Klaus a que fuese amiga de Damon. Clara tenía sus razones por las que no querer soportar más las críticas de Caroline, una de ellas siendo que la rubia parecía haber cambiado de chip nada más llegar al pueblo. Era cierto que Caroline era directa y bocazas, pero no de una manera desagradable, y hoy estaba más que hostil con ella. Clara sabía que ni a la rubia, ni a la morena les caía bien Damon, pero nunca habían puesto tantas pegas a su amistad.

Más que enfadada, Clara estaba frustrada y decepcionada. Esta iba ser una semana de normalidad y se había echado todo a perder por culpa de sus amigas.

Klaus seguramente no querría tener nada que ver en esto. Era muy probable que todo el drama que estaba saliendo de debajo de las piedras le hubiera espantado…

Clara le pegó una patada a una piedra, maldiciéndose a sí misma acto seguido porque los zapatos que llevaba eran abiertos y había golpeado a la piedra con el meñique.

Justo lo que necesitaba para mejorar su día. Yuju.

-¿Qué te ha hecho esa piedra, amor?

La voz del mismísimo híbrido Original la hizo dar un salto desde su sitio, aunque trató de disimularlo mientras se cruzaba de brazos. El rubio la miró con una pequeña sonrisa a algunos metros de ella. Clara no pudo evitar embobarse mirándole, porque -aunque estuviera enfadada con el mundo entero- seguía teniendo ojos y ese fue el momento en el que pudo apreciar bien a Klaus. Tal vez fue la privacidad que tenían en la entrada del bosque lo que le impulsó a hacerlo.

Su cabello rubio estaba perfectamente peinado y sus rizos impecables le daban ganas a Clara de desordenarlos, como aquella primera vez que le vio después de haberse transformado. Sus ojos seguían igual de bonitos que siempre y resaltaban con la vestimenta oscura que llevaba. Otra cosa que Clara podía destacar era su sonrisa con hoyuelos que la ponían nerviosa siempre.

-¿Tan guapo soy que no me escuchas?

La híbrida pestañeó un par de veces, avergonzándose por su falta de sutileza.

Nota mental: admirar a Klaus cuando no esté mirando.

-Lo siento -estaba segura de que sus mejillas eran del mismo color que su pelo en aquel momento-. ¿Qué decías?

-Que si quieres que te lleve a casa -entonces el Original puso una mueca que solo significaba que iba a hacer un comentario burlón-, viendo que tu mejor amigo te ha abandonado.

Clara rodó los ojos con lo último, pero asintió igualmente. Klaus agarró a Clara de la mano y la llevó hasta su coche. El viaje hasta la mansión Mikaelson no duró demasiado gracias a la habilidad de Klaus de saltarse los límites de velocidad, y en menos de un pestañeo ya estaban en la habitación del susodicho. El rubio había desparecido por una de las puertas de su cuarto hacía ya un rato cuando Clara encontró dificultades a la hora de quitarse el vestido. Ya se había quitado los tacones y había conseguido deshacerse del sujetador, que la estaba matando, pero era incapaz de bajar la cremallera del vestido.

-¡Klaus! -la pelirroja llamó al Original, dándose por vencida, y este apareció cómodamente vestido con su pijama. Lo único que le faltaba era la camiseta, que la llevaba en la mano- Necesito ayuda.

A través del espejo que tenía en frente, el cual había intentado utilizar para ayudarse a quitarse el vestido, vio como Klaus le sonreía ladeadamente mientras se acercaba a ella. Clara se apartó el pelo hacia un lado, para que pudiese tener acceso a su espalda. El rubio dejó su camiseta en la cama y llevó sus manos a la cremallera, cortándosele la respiración cuando el vestido cayó a las piernas de Clara.

Su cuerpo semidesnudo no le dio vergüenza mostrar, Klaus ya la había visto así antes, pero el híbrido pareció olvidar cómo respirar cuando fijó la mirada en el espejo.

-Um… ¿Klaus? Mis ojos están aquí -Clara se burló del Original, con una sonrisa divertida al ver el efecto que tenía en él.

Cuando Klaus pegó su cuerpo al suyo, sintió otro de los efectos que tenía en él. Las manos de Klaus sostenían su cintura mientras su mirada cambiaba notablemente. Sus ojos le mostraron el brillo amarillo que los lobos solían tener y le regaló una sonrisa feroz. Esto la habría podido haber asustado en otra ocasión, pero ese no era exactamente el sentimiento que le causaba Klaus en aquel momento.

Los labios suaves del híbrido jugaron con el hombro de Clara, moviéndose lentamente con besos hasta la curva entre el cuello y el hombro. Succionó su piel mientras miraba fijamente los ojos de Clara, captando perfectamente cada jadeo y mueca que causó en ella. La marca que dejó no tardó mucho en desaparecer.

Esto, en vez de hacer que Klaus dejase de intentarlo, le animó a seguir torturándola.

Clara, cansada de sus juegos, cogió ella misma las manos de Klaus y las subió lentamente hasta sus pechos, admirando la mirada de asombro por parte del híbrido.

-Algo me dice que tienes prisa -ahora fue su turno de burlarse. Klaus masajeó sus pechos con delicadeza, deleitándose con satisfacción el gusto de Clara. Después de repartir una serie de besos por su cuello, volvió a hablar:-. Tu seducción no quita que tengamos que hablar.

Cuando las manos expertas de Klaus abandonaron sus pechos, Clara hizo un mohín. El rubio comenzó a acariciar su vientre, apoyando su cabeza en su hombro mientras esperaba a que le contestara.

-¿Sobre qué?

-Sobre el vínculo -Clara frunció el ceño- y la cura.

Dándole un beso en la mejilla, Klaus se apartó de Clara y le tendió su camiseta para evitar posibles tentaciones. Clara se la puso a regañadientes y se lanzó en la cómoda cama de su novio, rodando en ella mientras evitaba la pregunta. Eventualmente, Klaus se tumbó con ella y su espacio para rodar se limitó bastante. El Original le mostró sus hoyuelos y acercó a Clara a su pecho, esperando a que respondiera.

-No estoy vinculada a Damon -su mata de pelo pelirrojo se espació en el pecho de Klaus cuando se acurrucó con él, aunque la cercanía del híbrido no consiguió quitar su mueca-, no sé por qué todos insistís en que sí.

-Amor, yo creo que sí lo estás -Klaus fue bastante directo, jugando con su pelo como si acabara de decir algo normal-. Él fue quien te convirtió y tú te sentías agradecida en cuanto terminaste la transición, tú misma lo dijiste.

-Pero…

Clara se incorporó, con un argumento contrario en la punta de la lengua, pero Klaus siguió hablando y acarició sus mejillas.

-El vínculo cambia tu forma de actuar, no de pensar. Creo que, porque eres bruja, el vínculo no siempre funciona, has podido resistirte a él en ocasiones -con su mirada azul inspeccionaba la cara confundida de Clara. Estaba en negación, no se permitía aceptar aquella posibilidad-. Es fascinante.

-Pero ha pasado mucho tiempo -Clara se sentó a horcajadas en Klaus, cruzándose de brazos-, ¿cómo puede seguir?

-Los vínculos duran hasta que se rompen -el rubio no dio muchos detalles-. En el caso de Tyler es porque ya no siente dolor al transformarse y ya no se siente agradecido, ¿sientes que estás en deuda todavía con Damon?

-Yo… -la híbrida se quedó en blanco- No lo sé. No sé qué pensar, pero espero que no sea cierto.

Clara se tumbó en Klaus, escondiendo su rostro en su cuello, y el susodicho continuó jugando con su cabello. El rubio le dio un beso en sus cabellos pelirrojos, mientras en un agonizante silencio ella pensaba en lo ocurrido.

Que Caroline pensase que ella estaba vinculada a Damon no era algo que le preocupase, pero que Klaus lo hiciera sí. El Original había vivido mil años, había conocido a millones de personas, había visto millones de cosas y Clara estaba segura de que él estaba experimentado en el tema de los vínculos. Que él lo creyese era una preocupación para Clara porque significaba que podía ser real.

Entonces, ¿era ella responsable de sus actos y dueña de sus pensamientos? ¿O Damon controlaba aquello sin saberlo? ¿Seguía siendo Clara la misma que antes de convertirse? ¿O su personalidad se había amoldado al gusto de Damon? ¿Quién era la persona que había estado siendo desde el primer día que bebió sangre?

Todas aquellas preguntas no podían ser respondidas en aquel momento, y Clara se alegraba de ello en cierta parte. Saber la verdad la consumiría o la calmaría, pero no saber la verdad la dejaba inquieta.

Necesitaba cambiar de tema antes de que se alterase más de la cuenta.

-Has dicho que querías hablar de la cura -Clara recordó-. ¿A qué te refieres?

Klaus no dijo nada. No dijo nada cuando Clara se incorporó, ni cuando ella se acercó hasta que sus narices se rozaban y tampoco dijo nada cuando llamó su atención acariciando su mejilla. Sus ojos azules estaban distantes, miraban a Clara con un deje de tristeza que la pelirroja no supo entender. Con su dedo índice, delineó su mandíbula, esperando a que saliera de sus pensamientos.

-Si pudieras, ¿tomarías la cura? -la voz de Klaus salió como un tímido susurro, lo cual hizo a Clara caer en la cuenta de cuán inseguro el híbrido estaba- Si la encontrásemos, ¿la tomarías?

Desde que llegó a sus oídos la existencia de una supuesta cura para el vampirismo, Clara no se había planteado la posibilidad de tomarla ella misma. Sin embargo, preguntas sobre el cómo, el dónde y demás fueron protagonistas en su mente. Por la poca información que tenían, Clara podía intuir que la búsqueda de la cura sería un fiasco o una gran tragedia. El principal problema que tenía con la cura era la manera en la que tenían que buscarla: usando a Jeremy con su tatuaje, quitándole la inocencia que le quedaba al pobre adolescente. Clara no arriesgaría la vida de Jeremy por una estúpida posibilidad, pero parecía que el resto sí y todo por una única razón: Elena. Otra cosa que le mosqueaba es que se hubieran interesado por la cura solo porque Elena se había convertido en vampiro, como si el resto no quisiese ser humano de nuevo.

Clara no se incluía en ese grupo.

-No -la respuesta de Clara fue firme, sentándose con los brazos en jarra, aún a horcajadas-, no creo tenga nada que curar.

La cara de Klaus cambió de una tensa a una de curiosidad. Estaba ojiplático, pero poco tardó en quitar la sorpresa de su rostro y plantar una sonrisa. Sus manos las puso en los muslos de Clara, subiéndolas hasta que llegaron a su cintura.

-Bien, porque no aguantaría una eternidad sin ti.

Y en menos de un pestañeo, la camiseta que Clara llevaba puesta desapareció y continuaron con su sesión de besuqueos.

***

-Has dicho que era urgente.

La voz de uno de los híbridos de Klaus sacó a Clara de su concentración. Levantó la mirada de su dibujo y vio cómo dicho híbrido esperaba una respuesta por parte del rubio. Era la mañana siguiente cuando esto ocurrió, mientras que Clara dibujaba y Klaus admiraba la obra maestra que había creado.

Era un cuadro de colores fríos en el que Klaus había representado un copo de nieve postmoderno. Sus palabras textuales, no las de Clara. Aunque supiera dibujar, Clara no era alguien que recordase fechas y estilos, pero sí que podía apreciar el esfuerzo y técnica que Klaus tenía. Clara sentía cierta envidia por su don, hasta que recordaba que había tenido mil años para perfeccionarlo.

-Sí, lleva esto al Mystic Grill enseguida.

La pelirroja vio como su pareja señalaba su cuadro y el híbrido le miraba con desagrado.

-¿Quieres que sea tu recadero?

-Lo que quiero es que hagas lo que te ordene -Klaus se acercó unos pasos a su siervo, con una mirada fría que nunca le había dado a Clara- y bajes esos humos -capullo-. Y ten cuidado con él, aún está húmedo.

A regañadientes, el híbrido obedeció. Clara rodó los ojos y dejó su bloc en la mesa que tenía enfrente. Mientras se levantaba del sofá en el que estaba, Klaus observó con una sonrisa a su esclavo marcharse. Clara se acercó a él por detrás y le abrazó el torso, apoyando su cabeza en su espalda.

-¿Por qué eres tan capullo con tus híbridos?

-Solo le he pedido un favor -Klaus fingió inocencia, mirándola de reojo con sus ojos azules. Se giró y capturó sus labios en un corto beso-. Stefan, ¿qué haces aquí?

Clara se sorprendió cuando escuchó el nombre del vampiro, girando la cabeza hacia donde Klaus miraba. El Salvatore estaba apoyado en el marco de la puerta con una pose casual, aunque Clara podía ver que en sus ojos había cierta sorpresa. Klaus se separó de Clara, escondiéndola detrás de él casi por instinto.

-Bueno, no he venido para ver cómo te morreas con Clara -Clara vio a Stefan hacer una mueca de disgusto-. No pensé que Caroline estuviese hablando en serio, pero bueno... Elena está vinculada a Damon.

-Ya lo sé.

Klaus le sonrió abiertamente y Stefan se acercó a él.

-Ahora más que nunca necesito la cura -el vampiro anunció antes de señalar a Clara con un vago gesto- y tú aquí con Clara y tus copos de nieve gigantes.

-Es una representación del arte postmoderno, Stefan -Clara rodó los ojos ante su corrección-, pero no te preocupes. Además de disfrutar con mi novia, encontré la espada de Italia que utilizaremos para descifrar el mapa oculto en la marca del cazador. Yo ya he cumplido -Klaus se limpió las mano de pintura con un trapo -. Tu parte era conseguir traer al cazador y la marca.

-El cazador es Jeremy y tiene que matar vampiros para completar su marca -Stefan se trató de defender-, pero aún no sabemos cómo impedir que no nos mate a nosotros.

-La cosa va para largo -el rubio alzó las cejas, dejando el trapo y agarrando por la cintura a Clara-, por lo que no veo ningún problema en que haga una obrita de caridad o esté de vacaciones con mi novia.

El híbrido le dio un beso en la frente a la susodicha, tratando de incomodar a Stefan.

-O a lo mejor mientes y no has encontrado la espada.

-¿Por qué iba a mentirte, Stefan? -Klaus salió del salón y entró a la habitación continua, siendo seguido por Stefan y Clara- Estamos juntos en esto -el rubio se acercó a una caja fuerte y de esta sacó la espada de la que hablaban. Clara no dijo nada mientras trataba de entender qué clase de trapicheos tramaban entre los dos-. La empuñadura es el código para descifrar el tatuaje de Jeremy cuando haya matado los vampiros suficientes para completarlo -dejó la espada en una mesa y se sentó en el sofá tranquilamente, viendo con una sonrisa ladina a Stefan coger la espada-. Dicen que te has marchado de casa, te has puesto en plan mártir.

-No vayas de amigo, Klaus -Stefan dejó sin delicadeza la espada en la mesa.

-De lo contrario, ahora mismo soy el mejor que tienes.

***

-Vamos, Clara, puedes hacer esto -la mismísima híbrida se alentó mirándose en el espejo del cuarto de baño de Klaus-. No, no puedo. No puedo. Joder…

Se llevó las manos al rostro y se apartó los mechones que obstaculizaban su visión. Metida en un vestido caro que Klaus le había dado, se planteaba una y otra vez si era buena idea decirle a su tía que el hombre que había aterrorizado al pueblo desde que llegó era su novio. O que ella no era humana. O que era amiga de los Originales.

Su tía iba a enloquecer si se lo contaba.

Clara estaba a punto de echarse atrás completamente y escapar por la ventana, cuando vio el reflejo de Klaus apoyado en el marco de la puerta. Lanzó un grito del susto mientras que Klaus se reía de su reacción.

-Cuanto más huyas de la verdad, más te va a costar contarla -el rubio la aconsejó cuando consiguió calmar su risa y se acercó a ella-. Prometo que me portaré bien. Después de todo, le he perdonado la vida a Tyler por ti.

Clara rodó los ojos y suspiró, girándose hacia el híbrido.

-Como si eso fuera a quitar todo lo demás que has hecho -el Original frunció el ceño-. Mi tía no te ve como te veo yo, tengo miedo de que reaccione mal.

-Si acaba reaccionando así, siempre puedo obligarla a olvidar si quieres -Klaus levantó la mirada de Clara poniendo su mano en su barbilla-. No te preocupes, saldrá bien.

Clara sintió y le dio un beso a Klaus en la mejilla, separándose de él acto seguido.

-Bueno, vete ya, que aún me tengo que maquillar y peinar.

La pelirroja le echó del cuarto de baño con un gesto y el rubio se fue, negando con la cabeza. Cerró la puerta e inspeccionó el maquillaje que Klaus le había conseguido. Clara no había traído consigo nada más que ropa normal y un brillo de labios, olvidándose por completo de que en Mystic Falls cada día había un evento importante al que no podía asistir pareciendo una vagabunda; así que había tenido que recurrir a Klaus. El Original estaba más que contento con poder darle cosas, pues no le costaba ni un dólar hacerlo.

Maldita compulsión.

Clara estaba segura de que los híbridos de Klaus estaban hasta los cojones de ella también. Porque sí, Klaus había llamado a uno de sus híbridos para que fuese a comprar lo que necesitaba. Esto venía siendo un corrector de su tono, colorete y mascara de pestañas; parecía ser que Klaus había estado guardando el vestido que le había dado para un momento como este.

Dicho vestido era azul oscuro, de cuello cisne y manga larga. Por la espalda tenía encaje y botones hasta el cuello, y era ajustado hasta la cintura. La falda tenía mucho vuelto y caía hasta dos manos por encima de la rodilla.

Era precioso.

Clara secó su cabello con el secador, pues estaba chorreando ya que había salido de la ducha un poco antes de que Klaus apareciese en el baño, y se lo alisó. Se hizo una coleta rápida para aplicarse el maquillaje simple que había elegido, con la suma del pintalabios que se había traído.

Cuando terminó, salió del cuarto de baño y caminó hasta el salón de la casa de Klaus. Clara sentía la casa muy sola sin sus hermanos; pues Rebekah se había comprado otra casa en el pueblo, Elijah había desaparecido y Kol estaba liándola quién sabe dónde. Hacer cosas con Klaus sin tener que preocuparse por los oídos de sus hermanos estaba bien, pero Clara sabía que el híbrido echaba de menos a su familia. Rebekah estaba enfadada con él, Elijah se estaba tomando unas vacaciones de Klaus y Kol estaba divirtiéndose por su cuenta, por lo que le había contado.

Sabía que la razón por la que este último no estaba en la casa era porque les quería dar más intimidad, pero tampoco es como si Klaus y ella hubieran llevado las cosas más allá de los besos.

¿Quién hubiera pensado que no estarían follando como conejos al momento en el que se quedaran solos?

Clara apartó aquellos sucios pensamientos de su mente cuando vio a Klaus levantarse de su asiento y caminar hacia la salida. Le siguió hasta su coche y en pocos minutos llegaron al Grill. Cuando Klaus aparcó el vehículo, Clara tomó grandes bocanadas de aire.

Todo podría salir bien o mal en cuestión de segundos. Yuju…

Klaus le abrió la puerta del coche, como el caballero que era, y entraron agarrados de la mano al restaurante. No fue muy difícil encontrar el cuadro de Klaus expuesto a un lado del bar, en sinfonía con el ambiente navideño que se había creado en el recinto y las calles. Por suerte, no divisó a su tía Carol y se permitió relajarse un poco.

A quien si encontró fue a Kol, bebiendo casualmente en la barra.

-¿Kol? -Clara soltó la mano de Klaus y prácticamente corrió a ver a su hermano- Pensé que estabas a kilómetros de aquí. ¿Por qué has vuelto?

Clara asfixió a Kol en un abrazo durante unos segundos, con una sonrisa de oreja a oreja. El Original también sonreía, pero con menos intensidad.

-Nik me ha contado que tu cumpleaños es mañana -entonces el moreno miró detrás de ella, dándole un asentimiento a Klaus-. No me habías dicho nada.

-Con todo eso de que estaba a punto de morir y tal pues como que se me olvidó -Clara exageró con un gesto-. Ya sabes, lo normal.

Kol rodó los ojos con su respuesta infantil.

-¿Y qué vas a hacer para tu cumpleaños? -Klaus la abrazó por la cintura cuando le preguntó aquello, mirándola con una sonrisa.

-No sé, no he planeado nada -Clara se encogió de hombros y cambió de tema. Sí que tenía planeado algo, pero no selo diría con su hermano delante-. ¿Dónde has estado desde que volvimos, Kol?

-Con Rebekah -el moreno le dio un trago a su bebida, encogiéndose de hombros-, su casa está insonorizada. Quería daros intimidad -entonces, se giró a Klaus con una mueca de disgusto plantada en sus labios- o esperar a que a Klaus se le ocurriese insonorizar la casa.

-Yo no tengo ningún problema, hermano -el híbrido sonrió burlonamente.

-Lo hubiera podido hacer si me lo hubieses dicho -Clara se sintió mal por lo que había tenido que soportar Kol-. Cambiando de tema, Klaus y Caroline creen que estoy vinculada a Damon. Es una estupidez, ¿verdad?

Clara se quedó mirando a Kol, esperando que él se pusiera de su parte, pero el Original se limitó a mirarla pensativamente antes de sonreírla.

-En realidad, tiene sentido -Clara miró a su amigo con cara de ofendida cuando respondió. ¿Es que nadie la iba a defender?-. Es demasiado idiota para que siguieras siendo su amiga por voluntad propia.

Clara rodó los ojos con su respuesta y se cruzó de brazos. Pensar en el posible vínculo la estaba matando y que dos Originales pensaran que lo tenía, todavía más.

-Bueno, pues ya que mi cumpleaños es mañana, ¿podéis fingir que cabe la posibilidad de que no esté vinculada a Damon?

***

Después de una charla con Kol, Clara reunió el valor suficiente para hacer lo que Klaus le había pedido el día anterior: presentarle a su tía.

Así que ahí estaban los dos, en el parque enfrente del Grill observando a su tía en la distancia. Carol estaba hablando con Tyler cuando les vio a Klaus y a ella mirándola. Desde el banco en el que estaba sentada, su tía la miró confundida.

Clara tomó un par de bocanadas de aire antes de agarrar a Klaus de la mano y caminar hasta donde su familia estaba.

-Adiós, mamá. Adiós, Clara.

Tyler se despidió rápidamente de las dos mujeres y se marchó, dejando a una Carol incómoda con su sobrina y su pareja. Clara entendía perfectamente por qué se fue tan rápido, Klaus le seguía intimidando.

La pelirroja suspiró profundamente antes de hablar.

-Tía, quiero presentarte a mi novio. Se llama Klaus.

-Clara, ya le conozco -Carol se levantó de su asiento, mirando a Klaus con una mezcla de miedo y sorpresa. La mujer agarró suavemente a su sobrina del brazo, cautelosa-. No deberías de estar…

-Soy una híbrida -Clara soltó directamente, haciendo que su tía se congelara en su sitio-. Sé perfectamente quién es.

Carol Lockwood miró a su sobrina con los ojos bien abiertos, soltándola por la sorpresa. Clara se mordió el interior de su mejilla mientras esperaba a que dijera algo.

-¿Qué?

-Soy una híbrida, tía Carol. Lo llevo siendo desde hace un año -esta vez, Clara habló más calmadamente, tratando de ayudar a su tía a procesar la información-. Era bruja y morí con sangre de vampiro cuando tuve el accidente de coche después de la cabalgata. Estoy saliendo con Klaus.

-Es imposible, Clara. Te daba verbena, veía cómo te la tomabas -la mujer trataba de contradecirla, mientras que la híbrida en cuestión temía que la odiara-. No puede ser…

Carol se llevó la mano a la boca, tratando de contener el hecho de que estaba boquiabierta mientras sus ojos paseaban de Klaus a Clara múltiples veces. Por suerte, el híbrido se había mantenido en silencio en todo momento. Clara estaba segura de que si hubiera dicho algo, su tía se hubiera desmayado.

La mujer se había quedado petrificada, porque no dijo nada más y simplemente se les quedó mirando.

-Es real, tía -Clara trató de llamar su atención cogiendo una de sus manos-. Por favor, dime que no me odias.

-Nunca podría odiarte, Clara -Carol le aseguró, finalmente saliendo de su trance y dándole un apretón en la mano que había agarrado-, aunque me pegues estos sustos -entonces miró a Klaus severamente-. Creo que no hace falta que te diga que como la hagas daño tendrás serios problemas, ¿verdad?

Chapter Text

Carol mantuvo su mirada en Klaus durante los pocos minutos por los que le pudo interrogar, antes de que se tuviera que ir repentinamente. Klaus no dijo mucho cuando empezó a sonar su teléfono y se marchó. Clara y Carol comenzaron a pasear por el recinto al poco de quedarse solas.

-¿Cómo lo conseguiste? -la mujer humana inició la conversación tras dar unos pasos en silencio- ¿Cómo conseguiste que no descubriese que eras… -su tono de voz bajó notablemente, mientras miraba a su alrededor- un vampiro? ¿Natalie lo sabe?

Clara le dio una pequeña sonrisa a su tía. Se lo estaba tomando muchísimo mejor de lo que esperaba, seguro que era a causa de que Tyler se había sincerado con ella hace meses. Había tenido el tiempo necesario para digerir la información y entender que en Mystic Falls el drama sobrenatural acababa afectando a todos.

-La verbena no me afecta tanto y, al cabo del tiempo, me conseguí acostumbrar un poco -Carol asintió, queriendo que continuara-. Bebo de bolsas de sangre y Tyler al principio no lo sabía, así que no fue muy difícil actuar normal. Pero mi madre no lo sabe, no sabe nada -entonces Clara frunció el ceño cuando una nueva incógnita le surgió-. No sabe del consejo, ¿verdad?

Su tía negó con la cabeza, lo que hizo que Clara soltara un suspiro de alivio. Le daba mucho más miedo tener que sincerarse con ella.

-No, cuando entré en el consejo sabía muy bien que no debía decírselo a nadie -Carol abrió mucho los ojos, dándole énfasis a “nadie”-. Hacía mucho tiempo que no había vampiros en Mystic Falls y estaba casi segura de que en Beacon Hills no había.

-Eso es porque está repleto de hombres lobo -la híbrida explicó-. Y cazadores. Parece que, cuando hay algo sobrenatural, gente tratando de aniquilarlos los sigue.

-Si son asesinos, es normal.

-Yo no soy una asesina, tía -Clara se defendió de inmediato, aunque lo que dijo no fue realmente verdad.

Una parte de Clara se preguntaba si su indiferencia a la hora de matar para alimentarse era por el vínculo o era culpa suya. Quería culpar a Damon de todas las cosas malas que había hecho, pero dentro de ella sabía que convertirse en vampiro implicaba perder parte de su humanidad. Y temía que ya la hubiese perdido, sin ni siquiera haberse dado cuenta.

-Lo sé -la mayor la aseguró con un apretón en la mano, parando para llamar su atención-, pero sabes que hay gente que no es como tú. Klaus no es exactamente un modelo a seguir, Clara -la susodicha se contuvo de rodar los ojos. En este mundo sobrenatural en el que vivían, era irónico que fuese la humana la que tratase de defenderla-. Puedo aceptar que estés con él, pero no dudaré en ponerle caza en cuanto se pase de la raya.

-Me aseguraré de que se comporte -Clara se cruzó de brazos, mirando a su tía con una mueca-. Hemos venido para tener una semana normal, sin planes ni muertes. Será como si solo fuésemos una pareja normal.

-¿Crees que es capaz de hacer eso? -la humana abrió de sobremanera sus ojos azules.

-Klaus es capaz de muchas cosas, solo tiene que ver que son posibles -la pelirroja apartó la mirada de la mujer mayor, poniéndola en una fuente que había cerca-. Él intenta hacerse ver más malo de lo que es, pero sé que hay más que esa fachada.

-De verdad quieres estar con él, ¿eh?

Cuando Clara volvió a mirar a Carol, esta tenía cierta mueca de nerviosismo plantada en sus labios. La humana abrazaba su chal alrededor de su cuerpo, mirando a la híbrida con una sonrisa tensa. La híbrida quiso pensar que se trataba por lo que estaba a punto de admitir:

-Sí, tía. No sé qué es, pero no puedo alejarme de él. No puedo evitar pensar en él. No puedo evitar preocuparme por él -dio un largo suspiro antes de decir algo que le aterraba decirle a su tía-. Quiero estar con él.

La mujer pareció tensarse muchísimo más, mirándola con un toque de pena en sus ojos.

-Oh, Clara -Carol suspiró, lo que hizo que las sospechas de Clara se confirmaran.

La híbrida frunció el ceño con preocupación.

-¿Qué es?

-No es nada, no pasa nada -su tía trató de quitarle importancia, pero Clara no dejaría el tema tan fácilmente.

-Sí pasa algo, estás triste -Clara vio a su tía tragar saliva-. ¿En qué piensas, tía?

-No puedo decírtelo.

Aquella frase hizo que algo hiciera clic en su cabeza. Clara miró a su tía con los ojos entrecerrados, respirando profundamente. Un millón de preguntas y sentimientos la abarcaron en menos de un segundo, pero quiso mantener el semblante serio hasta que supiera qué estaba pasando.

-Es sobre Klaus, por eso Tyler estaba tan raro. ¿Qué es? ¿Qué le ha hecho?

Pero Carol no la respondió directamente. La humana evitó su mirada hasta que la culpa que la carcomía la obligó a hablar. Eso y la mirada insistente de su sobrina.

-Tyler y los híbridos se van a deshacer de Klaus -Clara cerró sus puños con fuerza, reprimiendo las ganas de soltar alguna maldición-. Están en el bosque, cerca de donde Tyler se transformaba en Luna Llena.

Clara no le dejó tiempo a su tía para seguir hablando porque ya había desaparecido de su vista, ya sabía todo lo que necesitaba saber.

Como hubiesen conseguido su cometido, Clara no dudaría en arrancar todos y cada uno de los corazones de los híbridos de Klaus. Se las iban a ver con ella.

Gracias a su supervelocidad y a la adrenalina, Clara llegó lo más rápido que pudo. Para su suerte o su desgracia, no escuchó ni un sonido en el bosque. Eso solo podía significar que o no estaban donde le había dicho su tía o ya habían finalizado el plan. Debido al fuerte olor a sangre que entraba por sus fosas nasales, descartó la primera opción.

Definitivamente, había ocurrido una masacre en ese mismísimo bosque.

Clara trató de no romper a llorar cuando se topo con la espalda ensangrentada de Klaus en su camino. Ignorando los cuerpos, se acercó lentamente al rubio que le daba la espalda. Cuando abrazó su torso y apoyó su rostro en su espalda, se dejó soltar un suspiro. La sangre no era suya, no le habían hecho daño.

Estaba bien.

Estaba a salvo.

-Tuve que matarlos.

-Lo sé.

Clara suspiró, abrazándole con fuerza. Toda la ira que sentía no desapareció de su cuerpo por verle sin ningún rasguño, pero la contuvo por Klaus. Se separó de él y le agarró de la mano, pero él no le miró.

El Original tenía la mirada perdida; estaba en shock. Él no era un monstruo, estaba asustado y ensangrentado. No parecía estar procesando del todo lo que había ocurrido, porque entonces Tyler no tendría cabeza y dicho idiota no estaba por ningún lado.

Clara suspiró de nuevo y se llevó a Klaus a su mansión lo más rápido que pudo. El rubio no rechistó y siguió en silencio cuando la híbrida le dio un pijama cualquiera y le ayudó a desnudarse. Clara abandonó el lujoso cuarto de baño con la ropa manchada en sus brazos y la dejó en un cesto. Dejó la que ella llevaba en el mismo cesto porque también se había manchado, y se puso una de las camisetas de Klaus. Se tumbó en su cama para esperarle.

Le había prometido una semana de paz a Klaus, pero parecía que el mundo estaba en contra de aquello. Clara sabía que tarde o temprano los híbridos harían una revolución, pero no les esperaba tan imbéciles. Lo único que no le cuadraba era que Tyler no había aparecido.

Clara salió de sus pensamientos cuando sintió un peso al otro lado de la cama. Giró su cabeza hacia Klaus con una mueca. Su pelo rubio estaba aún mojado y ya no tenía ningún rastro de sangre. Olía a la colonia cara que se solía echar y se le veía más relajado.

-En los mil años que llevo viviendo siempre he estado asustado de algo -Clara no dijo nada cuando habló, queriendo que se desahogase-. Por más que Mikael nos persiguiera a mis hermanos y a mí, me mantenía cuerdo que estuviéramos juntos. Cuando hacían algo que no me gustaba, les clavaba la daga. Esos eran los peores momentos -Klaus miraba fijamente el techo mientras hablaba-. Ahora están cada uno por su cuenta y he tenido que masacrar a mis híbridos. Tyler es el culpable, Stefan me odia y solo me quedas tú -el híbrido inspiró y suspiró con pesadez antes de mirar a Clara-. No quiero estar solo.

A Clara se le encogió el corazón cuando vio sus ojos azules posarse en los suyos mieles. Klaus la miraba con miedo, con miedo a que ella le rechazase, pero Clara no tuvo ni que pensárselo dos veces. Su mano agarró la de Klaus y le dio un apretón:

-No lo vas a estar, te lo prometo.

Clara se acercó lo más que pudo al híbrido y le dio un beso en los labios. Repartió varios besitos por su mandíbula hasta llegar a su cuello. Klaus la abrazó por la cintura y la subió a su regazo, desapareciendo la mueca que tenía. La pelirroja acarició su mejilla con la yema de sus dedos, mirando con decisión a su novio.

***

-Feliz cumpleaños, Clara.

La voz ronca de Klaus sonando justo en su oído fue lo que la despertó. Enredada entre las sábanas y los brazos de Klaus, la cumpleañera consiguió girarse hasta que estuvo de frente al culpable de que no siguiese dormida. Se encontró con la mirada dulce de Klaus y la hermosa sonrisa que le contagió. Clara se mordió el labio pensando en lo que habían hecho la noche anterior, había sido una buena forma de empezar su cumpleaños.

Y de olvidar que Tyler era un idiota.

-Voy a matar a Tyler en cuanto le vea -el buen humor con el que se despertó, se desvaneció en el aire al acordarse de lo sucedido la anterior noche.

Klaus, en cuanto notó su cambio de humor, la pegó más a él y comenzó a acariciarle el pelo. Clara pensaría que el híbrido estaría furioso, pero parecía incluso más calmado que ella.

-Es tu cumpleaños, mátale mañana.

Clara le miró con los ojos bien abiertos, pero Klaus siguió acariciándola como si acabase de decir algo normal. Como si no tuviese que estar enfadado y a punto de hacer una pataleta. La pelirroja no sabía si debía de estar más preocupada por eso o por lo que solía hacer.

-¿Es por eso por lo que estás tan calmado? -Clara se atrevió a preguntar, agarrando la mano que la acariciaba.

-Puede ser… -el rubio cerró los ojos cuando la mano de Clara se posó en su cuello- O puede que simplemente esté contento -cuando volvió a abrir los ojos, se encontró con la mirada desconcertada de Clara-. ¿Qué vas a querer hacer hoy, cumpleañera?

-Estar aquí metida todo el día suena bien -la híbrida llevó la mano hacia la nuca de Klaus, jugando con sus rizos rubios-, pero supongo que en algún momento tendremos que salir.

-Siempre podemos quedarnos un poquito más…

Después empezar el día de una manera bastante memorable, Clara se dio una ducha rápida y respondió las llamadas y los mensajes que tenía en el móvil. Su madre y su hermana la habían felicitado por mensaje y le habían dejado un par de llamadas perdidas. Scott, Allison, Isaac y Kira simplemente le mandaron un mensaje. Cuando terminó de hablar con su hermana y su madre por teléfono, se secó el pelo y se maquilló ligeramente. Clara salió el cuarto de baño, encontrándose con ropa bien doblada en la cama de Klaus.

Se trataba de una chaqueta de cuero, un jersey negro ajustado  de cuello alto, unos vaqueros azules y unos botines negros. Algo cómodo y calentito para el frío de noviembre.

Después de vestirse, sintió su teléfono vibrar en el bolsillo de su pantalón.

Caroline

Ven a casa de Elena

No tardes mucho!

Los dos mensajes le hicieron saber a Clara que, aunque ella no hubiera planeado nada para su cumpleaños, Caroline no desperdiciaría la oportunidad de hacer una fiesta. La pelirroja negó con la cabeza, sonriendo ante las viejas costumbres de su amiga.

Clara no solía querer hacer grandes fiestas para su cumpleaños, en las que todos los de su instituto estaban invitados y su casa se llenaba de adolescentes alcoholizados. Esta idea le empezó a gustar mucho menos después de convertirse, pues los invitados se podían convertir en su cena. Los años anteriores había celebrado su cumpleaños solo con sus amigos, pero algo le decía que esta vez sería diferente.

Unir a los Salvatore y, al menos, a un Mikaelson no era una buena idea.

Tratando de ser optimista, Clara abandonó sus pensamientos y salió de la casa junto a Klaus.

Iba a ser un día interesante.

***

Ding-dong.

Clara esperó pacientemente a que la puerta de la casa de los Gilbert se abriera, y se mordió el labio echándole un vistazo a su novio. Klaus la abrazaba casualmente, como si no estuviese a punto de entrar en una casa llena de personas que le odiaban. O le toleraban mínimamente. Contarle a Caroline y a Bonnie que estaba con Klaus había sido una cosa, pero que se enterasen Elena, Stefan y Damon era otra muy distinta. La doppelgänger era la que más razones tenía de estar en contra -además de Tyler y Jeremy- y aún así todos parecían querer opinar sobre el tema, tanto en contra como a favor.

Damon había reaccionado claramente mal y Clara no sabía si siquiera iba a ir a su cumpleaños por estar enfadado con ella; Stefan parecía tener una extraña tregua con Klaus, pero eso no le impedía sorprenderse e incluso disgustarse con la relación; y Elena se había mordido la lengua lo más que pudo. Seguro que en sus cabezas no entraría una respuesta coherente al por qué “Klara” era real, y eso asustaba a la híbrida. No quería que su cumpleaños se convirtiera en un mal día.

Otra cosa que le preocupaba era que Tyler apareciese, después de la noche pasada Clara no estaba segura de poder aguantar las ganas de darle un bofetón. Y, aunque Klaus estuviese conteniéndose, sabía que él no dudaría en quitarle la vida si le veía. Por más que estuviese enfadada con su primo, Clara no le quería muerto ni torturado, y esperó que el regalo de Klaus fuese mantenerle con vida.

Para la decepción de Clara, quien le abrió la puerta fue Elena. La morena tenía una gran sonrisa que tembló cuando vio a Klaus. Aún así, no dudó en estrechar entre sus brazos a la pelirroja, cosa que la calmó bastante.

-¡Felicidades, Clara! -la réplica la soltó y se hizo a un lado para dejarla pasar. Clara lo hizo y se quedó en la entrada, viendo como la morena adoptaba una pose más rígida- No necesitas que te invite a entrar.

-No tengas miedo, Elena -el rubio sonrió aún más abiertamente, haciendo que la cumpleañera rodara los ojos-. Estoy aquí por Clara.

-Lo sé.

Después de aquel incómodo intercambio de palabras, la morena abandonó la entrada dejando pasar al temible híbrido Original. Ambos híbridos caminaron juntos hasta el salón, donde fueron recibidos por el resto de los invitados con un sonoro “¡felicidades!”.

Stefan y Caroline eran los que más cerca estaban de los recién llegados, apoyados en el respaldo del sofá. Una de los dos estaba más contenta que el otro de verles juntos. Aún así, los dos sonrieron en su dirección. Sentada en el sofá estaba Bonnie con Matt, quien hizo una mueca mirando a Klaus. Mientras que Matt trataba de disimular que no estaba disgustado por la presencia del híbrido, la bruja les saludó a ambos con un asentimiento. Casi en la otra punta de la habitación, estaba Damon con Elena. El moreno se giró dramáticamente ante su llegada.

-Cómo no, le traes contigo -sus ojos azules escrutaron a su pareja, con molestia. Clara rodó los ojos anticipando la ronda de estupideces-. Tú nunca sabes cuándo desaparecer, ¿verdad?

Klaus cerró uno de sus puños, mirando a Damon sin que su sonrisa altanera desapareciera. La de Damon tampoco se desvaneció a pesar de las miradas que Elena y Clara le echaron, y se preparó para abrir de nuevo su gran bocaza.

-Damon… -Caroline trató de reprimirle junto con Stefan, al este ver que la paciencia de Klaus estaba desapareciendo, pero eso no frenó a Damon.

-No pintas nada aquí -el vampiro le escupió-. Elena es un vampiro y te has quedado sin híbridos, ¿obligarla a estar contigo es realmente lo único que te queda?

-Estoy con Klaus porque le quiero, no porque estoy vinculada a él.

Sin poder evitarlo, Clara dijo lo primero que pensó y el salón entero se quedó en silencio. Clara ignoró las caras sorprendidas de la mayoría y clavó la mirada en la de Damon. Sus ojos azules mostraron un ápice de dolor antes de tornarse igual de fríos que siempre. Esto era Damon cerrándose y ocultando sus sentimientos, Clara lo sabía muy bien porque le conocía. Cuando algo hería al mayor de los Salvatore, ella era la primera en ir detrás de él.

Pero hoy haría una excepción, hoy no toleraría que Damon se saliera con la suya y que su cumpleaños se arruinase. Vínculo o amistad, Damon no podía seguir mangoneándola. Tenía que entender que ella era una persona con pensamientos y elecciones propios, que no podía seguir controlándola como si de una marioneta se tratase.

El vampiro pasó por su lado con un rostro estoico, sin siquiera mirarla, y Clara se quedó quieta en su sitio. No iría tras él, pero Elena sí. Clara vio la melena morena de Elena marchar tras el vampiro, mientras el resto de personas del salón observaron en silencio la escena. El grupo siguió en silencio hasta que una voz llamó su atención.

-Ya era hora -la híbrida se giró en dirección de la entrada, donde cierto moreno Original acababa de hacer su entrada triunfal-, creo que todos hemos estado esperando con ansias a que le dieses la patada ya. Un poco dramático, pero ha estado bien -la pelirroja miró boquiabierta a Kol, no esperándose que también viniera-. Felicidades, Clara.

-¡Kol!

El grito y el abrazo que le dio pillaron por sorpresa al recién llegado, pero esto no le impidió abrazarla de vuelta. Después de la tensa escenita de Damon, Clara pensaba que su cumpleaños iba a ser un fiasco, pero con la llegada de Kol se alegró un poco. Dicho vampiro la asfixió con cariño hasta que Clara se separó de él. Volvió a los brazos de su novio y le dio un casto beso.

-Que se joda Damon.

-Amén a eso -fue Caroline quien la siguió, levantando el vaso que tenía en la mano.

Aquel comentario hizo que varios rieran y elevaran sus vasos antes de darle un trago. La pelirroja sintió el ambiente relajarse notablemente y sonrió para sí misma.

Después de todo, no había nada que pudiera arruinar más su cumpleaños, ¿verdad?

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Por suerte o por desgracia, el buen rollo que se había formado en la fiesta mientras Elena y Damon estaban ausentes se vio interrumpido por su regreso. Durante su ausencia, el grupo había puesto música para bailar y hacer un poco el tonto. Clara sabía que estaban haciendo tiempo para que volvieran sin perderse los regalos ni la tarta. Tarta que Clara aún no había encontrado.

Damon y Elena estaban acompañados por Jeremy, que traía consigo una gran tarta de chocolate negro, la favorita de Clara. El adolescente le sonrió incómodo cuando la vio, como a modo de disculpa por su tardanza; Damon se veía muchísimo más calmado y Elena sonreía como la chica buena que era. Algo le dijo a Clara que no habían tardado por la tarta...

Jeremy fue a dejar la tarta al comedor y Damon alejó a Clara del grupo cuando esta trató de ir a echarla un vistazo.

-¿Te vas a dejar de comportar como un niño pequeño ya, Damon? ¿O me quieres hablar para seguir diciendo estupideces?

La pelirroja no se contuvo ni un poquito, cruzándose de brazos muy fastidiada. Damon miró a Clara con ojos de corderito, dejando que sus sentimientos salieran a la luz, sin intentar ocultarlos.

-Lo siento mucho -el vampiro ignoró su provocación y se disculpó. Clara estaba sorprendida por su rápida disculpa, pero decidió no mostrarlo y dejar que siguiera hablando-. Soy un idiota.

-Sí, sí que lo eres.

Los ojos de Damon ya no tenían ese azul frío que tanto le caracterizaba; ahora se mostraban más cálidos y arrepentidos, posiblemente por el hecho de que estaban solos. Damon parecía realmente dolido, cosa que hacía que Clara quisiese perdonarle rápido, pero no iba a dejar que le pusiera ojitos y se fuera de rositas.

Se había disculpado con ella hace unos días y ya había vuelto a hacerla daño. Y encima en su cumpleaños.

Damon Salvatore no tenía tacto, ni sabía controlar sus impulsos y ya era hora de que Clara le plantara cara. Aunque eso no significaba que quisiese estar peleando en su cumpleaños.

-Lo siento, Clara -Damon se repitió cuando Clara se le quedó mirando sin ninguna expresión en su rostro-. Me cuesta aceptar que estás con Klaus y por eso he reaccionado así. Eres como una hermana pequeña para mí -la susodicha alzó las cejas ante su confesión. En todo caso, ella no era como la hermana pequeña de Damon, sino su hermana mayor: siempre tenía que frenarle antes de que hiciera estupideces y decirle cosas como a un niño pequeño-. Preferiría mil veces que estuvieras con el chico ese rarito, el humano…

-¿Stiles? -la pelirroja intentó aguantar las ganas de reírse ante su explicación, mordiéndose el interior de su mejilla, se supone que debía estar enfadada- Está poseído, yo no diría que es una buena opción, Damon.

-Sigue siendo una mejor opción que Klaus -Clara rodó los ojos-. Bueno, ¿estamos en paz?

Justo cuando Clara estaba a punto de contestar, una voz detrás de ella se adelantó.

-Al menos por hoy -la pelirroja se giró para ver a su pareja sonreírles diabólicamente. El humor de Klaus también se había mejorado con la ausencia de Damon-. Dejemos que Clara disfrute de su cumpleaños y luego ya veré qué haré contigo.

Idiotas.

Clara se sintió orgullosa de su creador cuando este se mordió la lengua y se marchó del pasillo antes de que las ganas de soltar una barbaridad se hiciesen mayores. La pelirroja negó con la cabeza a Klaus y este le dio un beso en la frente. Entraron juntos al salón donde ya estaba el resto, y Clara se sentó en la silla que tenía la tarta enfrente. Klaus se quedó de pie a su lado mientras que los demás estaban desperdigados en otras sillas. Caroline y Bonnie eran las que más cerca estaban, seguidas de Matt, Elena y Jeremy; Kol estaba de pie detrás de las chicas y los Salvatore estaban al fondo.

Sus amigos comenzaron a cantarle canciones de cumpleaños, pero Klaus y Kol se quedaron en silencio. Esto le hizo recordar que su novio y su hermano tenían mil años; que su mejor amigo y el hermano de este tenían casi doscientos; que dos de sus amigas eran vampiras y la otra era bruja; que solo había dos humanos y que ella era una híbrida. El mundo en el que vivían estaba lleno de seres sobrenaturales; de muerte y de inmortalidad; de mal y de bien…  Cada día era impredecible y ella no le podía asegurar a Klaus la paz y la tranquilidad que deseaba que hubiera, pero siempre podía estar a su lado y hacerle las cosas menos difíciles.

Más humanas.

-¡Pide un deseo! -Caroline la animó con una sonrisa.

Clara miró las velas que alumbraban el salón. Una era un uno y otra, un ocho. Dieciocho. Hoy cumplía dieciocho años a pesar de haberse quedado encerrada en el cuerpo de una de dieciséis. Llevaba dos cumpleaños siendo inmortal y no se había parado a pensar en aquello hasta ahora.

A Clara se le contagió la sonrisa de Caroline y sopló las velas con los ojos cerrados.

Ojalá hoy sea un día inolvidable.

Después de partir la tarta y cada uno coger un trozo, empezaron a darle los regalos a Clara. No era algo que la pelirroja esperase con ansias, pues al convertirse en vampiro la posibilidad de adquirir lo que quisiese era realmente infinita, pero era una tradición en el grupo.

Elena y Bonnie fueron las primeras en darle el regalo. Se trataba de un bloc nuevo y ciertos materiales que se le habían gastado. Stefan y Caroline fueron los siguientes. Ellos le regalaron ropa (obviamente escogida por Caroline) y también le dieron un gorro de panda, que Clara gustosamente se puso. Jeremy y Matt le trajeron un álbum de fotos. Las fotos eran las que tenía con ellos y con su familia desde que eran pequeños hasta la actualidad. Estuvieron un rato riendo por las fotos más antiguas. Damon le dio una cámara polaroid e hizo un par de fotos de Clara con Klaus y los demás. Clara las guardó en el álbum para no perderlas. Kol, sorprendentemente, le regaló otra de sus chaquetas. Clara se quitó la que llevaba para ponérsela. Klaus fue el último en darle el regalo.

Cuando vio que se trataba de la típica caja de guardar anillos, se ruborizó.

-Klaus Mikaelson, no te me estarás proponiendo, ¿eh? -la pelirroja no pudo evitar decir, sonriendo de oreja a oreja.

-Claro que no -el híbrido le devolvió la sonrisa-. Anda ábrelo.

Clara hizo eso mismo, encontrándose un anillo que no era de boda. La cumpleañera fingió suspirar con alivio, cogió el anillo. Era fino y de oro, y tenía una hilera de cinco pequeños diamantes. Viniendo de Klaus, se esperaba algo muchísimo más extravagante. Cuando giró la pequeña joya para ponérsela en el dedo anular de la mano derecha, vio las iniciales de Klaus grabadas. Clara miró el anillo brillar en su dedo con una sonrisa y, cuando fue a cerrar la cajita, notó que había un pequeño papel metido dentro.

Tyler es libre.

Clara cerró la caja con el mensaje dentro y se lanzó a los brazos del Original. Sus amigos corearon varias vocales, pensando que se trataba de algún mensaje ñoño. Pero eso no se podía alejar más de la realidad.

Esas tres palabras habían hecho que la angustia que sentía desde por la mañana desapareciera. Aún con todo lo que había pasado, Klaus estaba dispuesto a abandonar su sed de venganza por ella. Eso era muy importante para Clara porque significaba que le importaba, que la estaba poniendo por encima de todo.

La pelirroja no dudó en atacar los labios del rubio en un beso dulce. Klaus sonreía aún besándola, agarrándola por la cintura. Después de un par de picos, Clara apoyó su cabeza en su hombro.

-Necesito ir al servicio -la voz de Kol fue la que interrumpió aquel adorable momento, con una mueca en el rostro.

-Te llevo -Jeremy enseguida se ofreció, casi con la misma expresión.

La híbrida rodó los ojos ante su desagrado y finalmente soltó al Original, notando que no eran aquellos dos los únicos que no habían disfrutado de la escena.

Tampoco había sido para tanto…

-Vamos al salón, no puedo dejar que la lista de música que llevo preparando toda la semana se desperdicie -Caroline demandó-. ¡Vamos!

Los siguientes cincuenta minutos se los pasaron bailando y cantando, sobre todo las cuatro adolescentes. Matt se les unía de vez en cuando, pero los Salvatore se mantuvieron alejados viendo la escena. Al igual que Klaus.

-Sigo sin entender por qué está contigo -Clara alcanzó a escuchar a Damon, pero decidió no decir nada y fingir como que no lo escuchó mientras seguía bailando.

-Ni yo por qué lo estuvo contigo -Klaus refunfuñó.

-Oh, lo sabes. ¿Celoso?

Como se volvieran a poner a pelear, Clara no dudaría en ponerse a romper cuellos. La cumpleañera intercambió miradas con Stefan, quien se veía casi tan exasperado como ella.

-No exactamente -la híbrida casi podía oír su sonrisa ladeada en su voz-. Estoy con ella, mientras que tú te dedicas a seguir a la novia de tu hermano.

-Como si tú no supieras sobre el tema.

-Precisamente por eso, Damon. Estoy con Clara, quiero estar con ella y voy a estar con ella. Porque ella te vea como alguien importante en su vida no significa que tengas carta blanca para lo que sea -y ya empezaron con las amenazas-. Tengas lo que tengas planeado, olvídalo.

-Lo mismo te digo.

Clara ignoró el resto de su regañina, dejando de bailar cuando notó la alargada ausencia de Kol y Jeremy. ¿Dónde demonios se había metido? ¿les habría tragado el váter o se estarían peleando?

-Oye, chicas -Clara llamó la atención de sus amigas, quienes dejaron de hacer el bobo cuando notaron la preocupación en su voz-, ¿no están tardando mucho Kol y Jeremy en venir?

-Voy a ver qué les pasa, no te preocupes.

Y con eso, Elena se marchó. Clara no tuvo ni tiempo para decir nada  porque su melena morena había desaparecido en menos de un pestañeo. La pelirroja intentó seguir bailando con sus amigas, pero una mala sensación se adueñó de su cuerpo. Sentía que algo le revolvió las tripas cuando escuchó unas voces distorsionadas.

La cocina.

Ve a la cocina.

La híbrida se aseguró de que Damon y Stefan estaban muy liados para verla marchar, y de que las chicas y Matt estaban lo suficientemente pedo para no preguntar por su ausencia; y desapareció del salón. Cuando se alejó del ruidoso salón, no escuchó nada.

Algo andaba mal. Muy mal.

Ve a la cocina, Clara.

A la cocina.

Clara siguió su instinto y entró en la aparentemente silenciosa cocina. Solo que cuando entró ya no estaba tan silenciosa, ni tranquila. Lo primero que vio fueron las llamas que engullían el cuerpo de Kol y lo segundo, los cuerpos de los Gilbert observando la escena. Lo único que Clara escuchaba, además del latido de su corazón, eran los gritos del Original.

Su cuerpo estaba en llamas porque tenía la estaca de roble blanco clavada en el pecho. La estaca que Jeremy le había clavado. El cazador miraba  su brazo mientras unos símbolos extraños comenzaban a aparecer. Elena y su hermano notaron su presencia y Clara supo que no podía gastar más tiempo en blanco. Habían insonorizado mágicamente la habitación y tenía que llamar a Klaus.

Clara dio un paso fuera de la cocina, silenciando los gritos de su amigo, y gritó con todas sus fuerzas.

-¡Klaus!

Corrió de vuelta a la cocina y trató de socorrer al vampiro que se estaba muriendo, pero unos fuertes brazos la atraparon y cerraron la boca. Clara pataleó, dio codazos y puñetazos al aire, pero no consiguió escapar.

-Clara, tienes que tranquilizarte -Damon, era Damon quien la sujetaba. La híbrida no podía pensar, su única meta era soltarse, salvar a Kol-. Escúchame, Clara. Tienes que tranquilizarte. Necesitábamos hacer esto.

La híbrida trató de darle un aneurisma, pero no pudo. Trató que se le rompiera el cuello y tampoco pudo. ¿Qué habían hecho con su magia?

-¡Déjame! ¡No me toques! -Clara siguió pataleando y chillando. Aunque Damon le hubiera tapado la boca, sus gritos no fueron totalmente amordazados- ¡No! ¡No! ¡No! ¡No podéis hacer esto! ¡Kol!

Clara gritó hasta que se quedó sin aire, lloró hasta que se quedó sin lágrimas y luchó hasta que se quedó sin fuerzas, pero sus ojos nunca pudieron abandonar a Kol mientras era obligada a verle convertirse en cenizas. El Original también luchó, trató de quitarse la estaca, pero las llamas pudieron con él. Jeremy y Elena desaparecieron en cuanto Damon contuvo a Clara, preparados para huir si era necesario.

Por esos largos diez minutos, Clara no escuchó otra cosa que los gritos y los lloros de Kol. Por esos largos diez minutos, solo vio el fuego que abrasaba su piel. Por esos largos diez minutos, Clara vio a su real mejor amigo morir.

Su mente no supo procesar lo que estaba ocurriendo cuando sintió que Damon tiraba su cuerpo dentro del salón y todo se volvió negro.

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-Cuídate mucho, cariño.

Unos labios fríos y salados se estrellaron con cierto dolor en los de Clara. El beso no duró mucho, a penas segundos, pero cada uno de los segundos en los que sus labios estaban unidos se hizo eterno.

-¿Qué creéis que voy a hacer en cuanto salga de aquí? -una voz ajena, distante, inquirió- ¿Realmente pensáis que nada de esto tiene excusa?

Sus manos acariciaban las mejillas de Clara, sabiendo que esa sería la última vez que lo podría hacer, y ella no se atrevió a abrir los ojos. Era un beso de despedida, que solo hacía que el peso de su pecho se hiciese aún mayor.

-¿Por qué?

-Nosotros no tuvimos nada que ver -otra voz se defendió, algo menos distorsionada que la anterior.

-¿Por qué? -Clara abrió sus ojos mieles, sintiéndolos aguarse cuando el nudo de su garganta le obligó a repetir aquellos dos monosílabos.

Una de las manos que estaban en sus mejillas desapareció, pero la otra no tuvo problemas en hacer que su mirada no pudiese alejarse. Clara se mordió el labio, intuyendo lo que venía.

-Bien, entonces vuestras muertes serán más rápidas -la híbrida se revolvió en cuanto empezó a sentir las voces más cerca.

-Porque no puedes recordar esto… -una lágrima solitaria recorrió su rostro y Clara comenzó a negar, sin poder evitar lo inevitable.

-No, no, K…

-…ni lo harás -las pupilas de sus ojos marrones se dilataron, haciendo que las de Clara repitieran sus acciones-. Eras suya desde antes de que yo siquiera tuviera una oportunidad. Vete a casa, Clara, es lo único que quieres en este momento.

-Klaus, os sacaríamos sí pudiéramos -otra voz se unió a la conversación, era una voz femenina-, pero no sabemos cómo. Bonnie está trabajando en ello, solo queda esperar.

-Es lo único que quiero en este momento.

Clara pestañeó un par de veces antes de incorporarse. Las voces que antes sonaban distorsionadas y distantes, ahora se habían aclarado, al igual que su entorno. La habitación en la que estaba era alumbrada por una única lámpara, pero aún así pudo distinguir lo destrozada que estaba. Era casi irreconocible…

Entonces, miró donde había estado delirando y vio que se trataba de un sofá. Ella conocía ese sofá, era del salón de la casa de Elena.

¿Qué estaba haciendo ahí? ¿Por qué estaba todo así?

Clara se trató de acostumbrar a la luz que provenía de otra habitación, de la entrada, y reconoció a tres figuras: Klaus, que estaba de espaldas a ella, y Caroline y Tyler, que estaban de pie detrás del arco que conectaba las dos habitaciones. Solo le hizo falta a Clara un par de pestañeos más para acordarse de todo.

Y un dolor similar al que sentía en el re… No, en el sueño se plantó en su pecho.

-¿Qué estáis haciendo aquí?

Con una velocidad espectacular, Clara llegó hasta estar al lado de Klaus. El rubio carecía de expresión en el rostro y miraba con cierta pesadez a los dos adolescentes.

-Clara, no sabíamos…

La susodicha se lanzó hacia su mejor amiga, solo para que aquello resultase en ella chocando contra una pared invisible. Golpeó a la nada, teniendo el mismo resultado. Cuando intentó conjurar algo, se topó con la realidad de que no tenía magia. Se llevó la mano al pecho, donde su colgante debería estar, llevándose una tercera sorpresa desde que se había despertado.

-¿Dónde está mi colgante? ¡¿Qué habéis hecho?!

-¡Clara! -Caroline gritó su nombre, mirándola con los ojiplática por su actitud- ¡Déjanos explicar!

-¿El qué? -Clara preguntó, cruzándose de brazos. No podría romperles el cuello, pero podía fulminarles con la mirada- ¡¿Qué habéis matado a mi mejor amigo en mi cumpleaños?!

-¡No ha sido cosa nuestra! -Tyler le grito de vuelta, haciendo que Clara temblara. La pelirroja se mordía el labio tratando de contener los gritos que quería seguir soltando- No sabíamos nada. No nos dijeron nada. Por favor, déjanos explicar.

La pelirroja se llevó las manos a la cara, tratando de calmar su respiración. Estaba pagando su maraña de sentimientos con las dos de las personas que más quería; tenía que escucharles y conocer todas las razones por las que tendría que matar a Damon y a Elena.

-Debieron de quitarte el colgante en algún momento de la noche para hacer esto -Tyler explicó, mientras Clara seguía cubriendo su rostro. No quería empezar a llorar de la impotencia, pero parecía ser lo único de lo que era capaz en ese momento-. Shane les ayudó, Hayley me ha confesado lo que sabía.

-¿A qué te refieres? -la híbrida dejó de tapar su rostro, respirando lentamente para apaciguar el nudo que sentía en la garganta- ¿Qué tiene que ver Halsey en todo esto?

-Shane le dijo que le ayudaría a encontrar a su familia si le hacía un favor -Clara asintió para que Caroline continuara-. Tenía que conseguir que Klaus matara a sus híbridos.

Clara se sorprendió cuando sintió los brazos de Klaus rodear su cuerpo. El rubio seguía con el semblante serio y la mirada perdida, pero aún así había notado que la pelirroja estaba lagrimeando. Clara rodeó sus brazos y apoyó su cabeza en su pecho.

Habían pasado menos de cuarenta y ocho horas desde aquello, y las cosas solo habían hecho nada más que empeorar. Lo único bueno que Clara podía sacar de esto es que estaban juntos.

-¿Para qué lo necesitaba? -Clara se atrevió a preguntar.

El profesor Shane no era brujo, ¿qué tendría que ver él en todo esto?

-Hayley dijo que era por una leyenda, Shane no paraba de hablar de algo así -la rubia le respondió, confirmando que sabían casi tan poco como Clara y Klaus-. Damon hizo un trato con él, Shane le ayudaría si a cambio le llevaba con él a por la cura. Lo único que necesitaba era tu colgante.

La cura.

Cómo no, los deseos de Damon por complacer a Elena le habían llevado a cometer un grave error.

Otra vez.

Clara no podía perdonarlo, no una tercera vez. Lo había hecho sabiendo las consecuencias y ahora debería pagar por ellas. Después de todo, Damon estaba acostumbrado a matar mejores amigos en cumpleaños de sus seres queridos; sabía perfectamente cuál sería su destino en cuanto Clara pudiera salir de la casa de los Gilbert.

Lo que Clara no terminaba de entender era el por qué de la masacre. Una persona no provoca la muerte por una simple y dudosa leyenda, tenía que tener algún tipo de información que corroborara sus acciones.

O, sencillamente, Shane estaba loco, pero algo a Clara le decía que eso no era así. En el mundo sobrenatural en el que vivían, las masacres no eran simples masacres. No eran obra de un loco, de un maniático.

Todo apuntaba a algo oscuro, terrible.

-Es Expresión -su voz fue firme al caer en la única posibilidad que tenía sentido. Caroline y Tyler miraron a Clara como si le hubiera salido otra cabeza-. Está utilizando mi magia para canalizar la masacre; por eso necesitaba mi colgante, él solo no podía desencadenarla.

***

Después de soltar aquella bomba, Caroline y Tyler fueron a la casa de Bonnie. No solo para informarla de la suposición de Clara, sino también para darles intimidad a Klaus y a la híbrida. Después de los últimos acontecimientos, Tyler no creía que su antiguo alfa apreciara mucho su compañía. A pesar de su ayuda, él seguía siendo la razón por la que se había quedado sin manada.

Tyler había aprendido la lección: no confiar en desconocidos.

O eso esperaba Clara.

Sus amigos tenían que ver que Klaus ya no era el villano porque ellos ya no eran de su incumbencia. ¿Por qué pelear con los Salvatore si Elena ya se había convertido? ¿Por qué focalizar su odio en Tyler si no era el culpable de lo de los híbridos? Todos aquellos pensamientos de paz y amor quedaron desterrados de la mente de Klaus en cuanto escuchó a Clara gritar, la pelirroja lo sabía por su mirada distante y distraída.

Pese a estar en diferentes puntos del salón, dándose espacio el uno al otro, Clara sentía la tristeza que Klaus irradiaba. A la que ella misma sentía se le añadió el peso de lo que había descubierto y el dolor y la impotencia de ver a quien quería de esa manera. Tenía ganas de llorar y descuartizar y distribuir por el océano los cuerpos de Damon y Elena principalmente, pero sentía la necesidad de mantener la compostura por Klaus. Tenía que ser su punto de apoyo, su ayuda.

Lo que ella misma estaba sintiendo no podía interferir.

Clara analizó e inspeccionó la barrera invisible, sintiendo las malas vibraciones que aquella casa le daba. Tenía ganas de quemarla con tal de no volver a ver el sitio en el que Kol fue asesinado. Pensar en aquello estrujó su corazón y formó un nudo en su garganta que trató de disipar.

Su sufrimiento no sería ni una fracción de lo que el otro Original estaba sintiendo, pero aún así dolía como algo nunca antes le había dolido. Excepto que no era la primera vez que sentía aquello, las muertes de Mason y de Sheila se ilustraron en su mente; pero por alguna razón está vez dolía más.

Clara abrazó la chaqueta que le había regalado, oliendo lo que quedaba de su olor en ella mientras una lágrima rebelde se escapaba de su ojo.

Por más que aquel pensamiento oscuro se le pasara por la mente, Clara se veía incapaz de hacer eso. De hacérselo a Klaus. Como a cualquier otro vampiro en su situación, la idea de apagar su humanidad se le había cruzado por la cabeza como una estrella fugaz. Si hubiera sido en otras circunstancias, no se lo estaría siquiera planteado. Tal vez hablaría con sus amigos o le pediría consejo a su creador, pero esta vez él no era la solución. Él ya no podía decir un par de palabras y hacer que su cerebro se olvidara del dolor que la estaba machacando.

Clara no sabía mucho sobre los vínculos, no sabía cómo se rompían, pero tenía la sensación de que, al igual que los híbridos dejaron de lamerle el culo a Klaus cuando dejaron de sentir dolor con las transformaciones, ella había dejado de creer en Damon cuando dejó de ser un bebé vampiro, cuando él la decepcionó.

Cuando lo que la unía a él se había desvanecido.

Damon iba a ser su mentor, su guardaespaldas, su amigo… Y había conseguido fallar estrepitosamente en todas las cosas posibles.

Clara cubrió su boca con sus manos, tratando de que no se escucharan sus sollozos. Claramente, no pudo evitar que el oído sobrehumano de Klaus la escuchara y que el Original estuviera a su lado en un pestañeo. Su mirada azul, antes llena de picardía, ahora parecía vacía y calculadora. Klaus dejó que su mirada mostrara algo de calor para Clara y la abrazó despacio.

Clara solo había visto a Klaus vulnerable una vez y esa vez fue la noche anterior, cuando no supo reaccionar ante la masacre de sus híbridos y se sinceró con ella; y en cuanto vio que sus hermosos ojos se permitieron mostrarle sus verdaderos sentimientos, Clara no dudó en abrazarle con la mayor fuerza que pudo.

Por él no apagaría su humanidad, aunque aquello la consumiera por dentro. Por ahora tenía que mantener la mente fría y centrarse en sacarles de esa maldita casa.

***

No fue hasta la noche  siguiente que recibieron noticias por parte de la mismísima Bonnie. La joven bruja se había pasado la mayor parte del día tratando de descifrar la forma de sacarles, incluso contactando con sus antepasados. Las noticias, por desgracia, no fueron especialmente buenas:

-He encontrado poca cosa sobre Expresión en mis grimorios -Bonnie parecía disculparse con la mirada-, no creo que sirva de mucho; pero mis ancestros han descubierto algo.

Clara alzó las cejas, expectante. Sus dos amigas y su primo estaban al otro lado de la barrera, la miraban con pena. Clara sabía que no podía evitar verse destruida, con el pelo enmarañado, vistiendo un pijama y la chaqueta de Kol, y sintiéndose en la mierda en general. Aún así, hizo un esfuerzo por no llorar y se interesó por lo que su amiga había descubierto:

-¿El qué?

-Shane no puede estar canalizando tu magia para siempre -la morena le dio una sonrisa de seguridad, tratando de contagiarla con ese sentimiento-, la ha debido de encadenar a un evento celeste. Un cometa, la Luna… -Clara asintió- Todavía no sé a qué, pero por lo menos sabemos que no va a ser eterno.

La híbrida podía ver que su amiga estaba esforzándose todo lo que podía para sonar convincente, para darla esperanza, pero Clara no sabía para qué tenía que estar esperanzada. Eventualmente Klaus y ella saldrían, Clara tendría que volver a Beacon Hill y lidiar con el Nogitsune; estaba segurísima de que Klaus y su familia se encargarían de Elena y Damon muy bien solos. Salir de la casa de Elena no iba a hacer otra cosa que darle un golpe de realidad, de hacerla ver que no había nada que pudiese traer de vuelta a Kol; pero por Klaus estaba tratando de comportarse.

Centrarse en algo que no fuese su dolor ayudaba a Clara a sobrellevar la situación, el único problema es que no sabía cuánto tiempo podría durar aquella farsa.

-¿Hay alguna manera de acelerarlo? -la pelirroja quiso saber, frunciendo los labios- Ya sabes, encontrando mi colgante y tal.

Otra de las preocupaciones que rondaba por su cabeza era el hecho de que tenía que hablar con Lydia sobre lo ocurrido. Clara no dudaba de que Tyler hubiese informado a su hermana sobre los últimos sucesos, pero sabía que su hermana menor querría saber por ella misma los hechos.

Y Clara no se veía con fuerzas suficientes para afrontar aquello.

-Puede ser -Bonnie se quedó pensante, mientras que Tyler y Caroline analizaban a Clara, tratando de determinar en qué condiciones estaba la pelirroja-, pero todos los intentos que he hecho para encontrarlo han sido inútiles. La expresión lo está ocultando.

-Es como funciona esa magia -la voz de Klaus sorprendió a los cuatro adolescentes, desde la otra punta del salón-, acabas abriéndole a puerta a algo con vida propia. Es impredecible.

Cuando Bonnie, Caroline y Tyler llegaron, Klaus se mantuvo en la distancia, escuchando. Clara sabía que miles de cosas debían estar cruzando su mente; estaba agobiado y eso se notaba aunque tratase de actuar lo más frío y calculador posible.

-Entonces tenemos que pararlo cuanto antes -Caroline sentenció-. ¿Cómo podemos ayudar?

Bonnie empezó a proponer un par de ideas, a las que Klaus aportaba su conocimiento sobre la Expresión, y Caroline y Tyler se ofrecieron a ayudar en lo que pudieran.

Clara pensaba que mantenerse ocupada la ayudaría a mantener su cabeza fría, pero no se dio cuenta de cuán errónea estaba hasta que se pusieron manos a la obra.

Y ella no era capaz de hacer nada.

Sin magia y con un conocimiento bastante limitado sobre la Expresión, Clara se encontró a sí misma desvaneciendo de la conversación, de la situación en la que estaba… De la realidad. Y se vio tristemente inmersa en malas ideas.

Clara se alejó del grupo y se sentó en el sofá en el que la madrugada anterior había despertado. Un vez más sus expectativas y esperanzas habían sido destruidas, no solo por Damon, sino por Elena también. Clara creería que eran amigas, pero las amigas no matan a las personas importantes de sus amigas por un deseo egoísta.

Quién sabe si la maldita cura era real y Shane no les estaba mintiendo para matarles también.

La sed de venganza no era capaz de superar la tristeza en la que se veía metida, pero tal vez quitándoles algo que les importaba, sentirían lo que ella estaba sintiendo. Eso no llenaría ninguno de los agujeros que se habían formado en su pecho, ni arreglaría las cosas.

Esto era la ira hablando, un sentimiento que Clara había dejado entrar como a muchos otros: de sopetón.

Pero Clara no era así, ella no era una asesina. O puede que sí. Puede que Damon hubiera conseguido corromperla, convertirla en un monstruo gracias al vínculo. En algo como él: un ser egoísta. Al fin y al cabo, Clara no era más que el producto de Damon como mentor y sabía que los bordes que delimitaban sus morales eran ya demasiado difusos para enmendarlo.

Entonces, ¿qué repercusión tendría en ella la venganza? ¿Qué diría de ella?

Tal vez nada o tal vez mucho. Clara solo deseaba que sus sentimientos no se interpusieran por una vez en su vida. Sabía que podía hacerlo, que el interruptor estaba por ahí metido, pero pensar en Klaus la echaba para atrás.

Sin sentimientos, no tendría que ser molestada por la tristeza, el arrepentimiento o el amor. No sufriría por ver lo que causaba en los demás, lo cual hacía más tentadora aquella idea.

Clara acabó descartando la idea por una segunda vez y trató de recomponerse antes de volver con el resto.

-Está aquí, creo -fue lo primero que escuchó decir a Bonnie, lo primero que entendió de la conversación que se estaba perdiendo.

La híbrida no pudo evitar tener esperanza:

-¿El colgante? -la morena asintió con su pregunta, haciendo que Clara se pasase las manos por el rostro con desesperación- ¿Han sido tan idiotas como para hacer eso?

-Shane lo necesitaba, pero supongo que tenía que estar cerca de vosotros para funcionar -Bonnie reflexionó en voz alta-. Vamos a buscarlo, en cuanto lo tenga podré probar lo que encontré anoche.

Tyler y Caroline asintieron y los tres desaparecieron de su campo de vista en diferentes direcciones. Entonces Klaus se giró a Clara. Se veía cansado, tanto física como mentalmente. Los recientes eventos habían agotado sus baterías, pero igualmente estrechó a Clara entre sus brazos.

-Todo va a ir bien.

Klaus trató de tranquilizarla, acariciando su espalda con lentitud, y Clara deseó que sus palabras hubieran tenido ese efecto. El rubio pegó sus frentes y se acercó a sus labios, pero la pelirroja esquivó el beso y apoyó su cabeza en su pecho.

-No puedo.

-Está bien.

Clara no podía y no podía simplemente porque su mente estaba enmarañada y plagada con cosas que no sabía si eran ciertas. Todo lo que había surgido en las últimas cuarenta y ocho horas la estaban afectando también, no se sentía preparada para tener ese tipo de intimidad en el mismo lugar en el que Kol había muerto.

Fue en cuestión de veinte minutos que los tres desaparecidos volvieron al punto de partida. El silencio que se había formado entre Clara y Klaus había sido más de confort que de incomodidad, pero eso no quitaba el extraño sentir que había resurgido de una alucinación.

-Aquí está.

La voz de Bonnie fue confiada. La bruja Bennett sostenía el colgante entre sus manos, mientras que la amatista brillaba furiosamente, algo que Clara que nunca le había visto hacer.

Chapter Text

Cuando Bonnie se sentó en el suelo y comenzó a probar un hechizo, Clara no pudo evitar sentirse inútil. Sin podres y encerrada, lejos de las tres personas a las que quería matar, resultaba en cualquier intento de ayudar inefectivo. Cuando vio los ojos de su amiga tornarse blancos, la preocupación sustituyó a la rabia.

-¿Qué ocurre? ¿Es normal? -la híbrida anduvo de lado a lado viendo como la bruja hablaba en otro idioma, con el colgante aún brillante.

Caroline y Tyler tenían la misma expresión de preocupación mientras que Klaus solo hacía una mueca con los labios. No podía ser bueno.

-No lo sé, no nos había dicho nada del hechizo -la vampira rubia fue la que le respondió, agachándose al lado de la morena-. Creo que está funcionando…

La tenue tranquilidad no duró mucho, pues la cabeza de Bonnie miró repentinamente al techo, dejando a la vista la sangre que borboteaba de su nariz y sus oídos. Caroline pegó un brinco a su lado, sobresaltada por el repentino movimiento.

-¡Bonnie! -Clara gritó su nombre, dando un paso al frente, chocándose con la invisible barrera.

La voz de la bruja se hizo más fuerte cuando Caroline la agitó en sus brazos, la magia estaba fluyendo por sí sola. El cuerpo de la morena cayó en sus brazos al mismo tiempo que el colgante dejó de brillar y un pesó se levantó del cuerpo de Clara. La pelirroja corrió al cuerpo de su amiga, quien se hallaba inconsciente, y tocó su mejilla.

Aquel intento de despertarla solo dio como resultado una visión oscura.

Bonnie había utilizado la Expresión para acabar con el hechizo.

-Ha utilizado Expresión -Clara afirmó, mirando con terror a la chica inconsciente-. ¿Cómo ha podido utilizar…?

-Shane la estaba enseñando otro tipo de magia -Caroline la interrumpió, con una mueca mientras miraba a Bonnie-. No sabía que era eso.

Clara se levantó y se pasó las manos por el rostro. No solo tenían a tres idiotas en busca de una supuesta cura del vampirismo y a un chico poseído, sino que también tenían a una bruja posiblemente controlada por la Expresión.

-Joder.

La híbrida recogió su colgante y se lo puso, prometiéndose a sí misma que no lo volvería a perder por la seguridad de los que la rodeaban; siempre que lo perdía, alguien estaba detrás que lo utilizaba. Miró con arrepentimiento a la morena, sintiéndose culpable por su estado.

Bonnie siempre se estaba sacrificando por sus amigos, no era justo.

-Vamos a llevarla a su casa -Tyler propuso tras haber estado todo este tiempo en silencio-, mañana veremos que tal está.

Clara asintió y Caroline y su primo salieron de la casa con Bonnie en brazos. Jugando con su colgante, evitó la mirada de Klaus mientras se debatía qué se suponía que debía hacer. ¿Se quedaba en Mystic Falls y se metía en fregaos que no iban con ella? ¿Trataba de ayudar a Bonnie o se vengaba? ¿O volvía a Beacon Hills y tomaba cartas en el asunto del Nogitsune? ¿Y sí tenía que convertir a Stiles?

Todas aquellas incógnitas eran realmente un quebradero de cabeza para Clara, y más aún cuando todavía podía elegir el camino fácil.

-¿Y ahora qué? -Clara se atrevió a preguntar, finalmente mirando a su novio.

La expresión de Klaus había vuelto a su composición fría y calculadora. Miraba la estancia sin emociones ni sentimientos, aquello no cambió cuando sus ojos se posaron en Clara.

-Ahora vuelves a Beacon Hills. Tengo que encargarme de esto con mis hermanos.

Sus palabras pillaron por sorpresa a Clara, quien creería que después de lo ocurrido querría que se quedara con él. Pero la simpleza con la que dijo las palabras le dejó más que claro que eso no era así.

Después de todo, Klaus Mikaelson había vivido mil años sin ella, estaba seguro de que podía abarcar la situación sin ella de por medio.

Clara, por otra parte, no podía decir lo mismo. A sus dieciocho años de vida, había perdido a varias personas por el camino, en el sentido metafórico y literal de la palabra; pero eso no significaba que estuviese prepara ni supiese como llevarlo. Para qué mentirse, no quería apagar la humanidad porque no se quería quedar sola, porque quería que Klaus estuviera con ella.

Pero ahora que el rubio le había desvelado que él no la necesitaba, que era más bien un estorbo, aquella razón desapareció.

-Está bien.

Clara adoptó el mismo rostro estoico que el Original tenía y se giró sobre sus talones, lo cual la impidió ver la mirada de arrepentimiento que Klaus tuvo por un segundo. En cuanto sus pies cruzaron el lumbral de la puerta, se liberó y escapó en la noche, mientras podía.

***

Clara Martin no tenía un rumbo pensado en cuanto puso su plan espontáneo en acción, pero eso no impedía que su subconsciente le llevara sin darse cuenta a uno de los lugares en los que sus problemas estaban focalizados.

Así es, la híbrida sin humanidad había decidido que Beacon Hills sería su destino si no quería levantar sospechas. Esta Clara tenía muy claro lo que quería: que la dejaran en paz. Y eso solo podría ser llevado a cabo si todos pensaban que todo estaba bien.

Bueno, todo lo bien que podría estar después de que hubiesen matado a tu mejor amigo, ¿verdad?

Lagrimeando un poco y encerrándose en su habitación planeaba llevar a cabo la farsa. Nadie sospecharía si quisiese estar sola, además de que podría salir sin que preguntaran mucho.

Lo primero que hizo la pelirroja después de salir de la casa de los Gilbert fue ir a una tienda y coger prestada la ropa que más le gustase, había pasado demasiado tiempo en la misma ropa. También cogió prestada la ducha de una amable señora, y su sangre.

Despareció de aquella casa de las afueras después de vestirse. La ropa que había escogido no era lo que alguien creería que una persona de luto llevaría, mucho menos en inverno. Se trataba de una camiseta negra ajustada trasparente, una corta falda y unos botines. Al conjunto le añadió la chaqueta que Kol le había regalado, pero solo para cubrir un poco más su cuerpo.

Aunque fuese incapaz de morir de hipotermia.

También cogió otras prendas de ropa para el futuro. Gracias a la compulsión, obtuvo un buen billete de avión de vuelta a Beacon Hills y un chófer la llevó muy amablemente hasta Beacon Hills. El conductor aceptó incluso el pago con colmillo.

Le prendió fuego al coche a las afueras del pueblo para no llamar mucho la atención, no más de la que llamaría ya de por sí, y se adentró en el bosque. Clara haría su entrada triunfal a la mañana siguiente, para que aquello no fuera asociado con ella.

Estaba segura de que había otros problemas en el pueblo, principalmente porque llevaba ya un buen rato sintiendo a cierto individuo caminando detrás de ella. Una vez cansada de que no hiciese ni un amago de atacarla, Clara decidió parar su caminata e intervino:

-¿Qué haces aquí?

La pelirroja se giró en la oscuridad y observó el rostro del chico que la llevaba siguiendo desde que entró en el bosque. Gracias a sus sentidos sobrenaturales, no tuvo problemas para reconocerle.

Stiles.

O, más bien, el Nogitsune.

-Deberías saberlo, después de todo es gracias a ti que estoy libre -el demonio le regaló una sonrisa, que obviamente no causó ningún tipo de respuesta en ella. Eso hizo que la sonrisa se agrandara-. Aunque por tu pregunta me temo que eso no estaba en tus  planes. Así que, dime, ¿qué haces tú aquí?

Clara cayó en la cuenta en ese momento de que al haber perdido los poderes, el hechizo que inmovilizaba a “Stiles” debía de haber desaparecido. Supuso también que al Bonnie haber utilizado Expresión, la magia que había utilizado para encerrarle había sido quitada.

Qué curioso.

-¿Por qué deberías saberlo? -la chica clavó sus ojos mieles en los suyos negros sin  ningún tipo de expresión, mientras que el demonio se acercaba como si fuese un depredador. Clara no estaba segura quién de los dos era el más peligroso- No me sigas.

-¿Por qué debería hacerlo? -el moreno la imitó, acercándose los pasos que necesitaba para estar justo al frente de ella. Sus respiraciones se mezclaban y, aún así, la pelirroja no mostraba ningún signo de repugnancia ni miedo- Ya veo… Has apagado tu humanidad.

-Ding, ding, ding -su voz monótona respondió-. Ya sabes por qué deberías dejar de seguirme.

La sonrisa no desapareció aún así de su rostro y el demonio siguió observando con interés el suyo.

-¿O qué? ¿Me vas a hacer daño? -él la provocó, sin conseguir nada por su parte todavía- ¿No te parecería más interesante que uniésemos fuerzas? -Clara rodó los ojos de forma burlesca- He visto lo que has hecho en el coche…

-Y es por eso por lo que no deberías estar aquí -la híbrida le interrumpió, girándose dramáticamente-. ¿Qué pasaría si mato al cuerpo en el que estás de huésped?

-Encontraría otro.

-Pues haz lo mismo ahora, encuentra otra persona para que te entretenga.

***

El resto de la madrugada la pasó en un hotel. Aunque trató de dormir, la presencia del demonio no la terminaba de dejar dormir en tranquilidad. No le importó demasiado, pues realmente no necesitaba pasar aquellas horas con los ojos cerrados.

El Nogitsune tampoco parecía necesitarlas.

Tras darse un baño de burbujas y haberle pedido a la recepción que le trajeran la mejor bolsa de sangre humana que tenían, Clara salió del cuarto de baño para ponerse el conjunto del día. Lo que había estado tratando de ignorar era el hecho de que el Nogitsune no quería entender que la híbrida no le quería cerca.

Con la suerte que tenía, el demonio acabaría desmantelando su farsa.

-¿Algún problema? -Clara pasó por al lado del demonio sin ningún tipo de vergüenza, mientras que este no se detuvo en mirarla- Nunca habías visto a una mujer desnuda en toda tu existencia, ¿o qué?

-No pensé que fueras a salir así, querida -la pelirroja rodó los ojos mientras se ponía la ropa interior. Él estaba sentado en un sillón detrás de ella, para nada pareciendo un acosador con mucho tiempo libre-. Vengo en son de paz.

-Ja -sin ningún tipo de emoción en su rostro Clara se burló, conectando miradas a través del espejo con el paliducho y ojeroso “Stiles”-. ¿Y esperas que no te tire por la ventana porque…?

-Necesitas un compañero. ¿No crees que es un poco aburrido tener que fingir todo el tiempo? -en cierta parte, tenía razón, pero Clara nunca lo admitiría en voz alta. La parte sentimental, a la que había enterrado entre tantos asesinatos, gritaba que él nunca sería sus compañero del crimen; ese espacio estaba ocupado por alguien que ya había muerto- Sabes que los dos ganamos si estamos juntos.

El demonio se levantó para enfatizar sus palabras, sonriendo como el zorro astuto que era.

-¿El qué iba a ganar yo estando cerca de ti? -Clara se metió dentro del vestido verde oliva, girándose ante el espejo para verse mejor. Al mismo tiempo, hablaba sin interés- Solo me traerás problemas.

-Tú nada -“Stiles” se acercó un poco a ella. Clara le vio a través del espejo, mientras se peinaba-. Yo bastante. Verás, dejarme encerrado me ha debilitado bastante, pero no me deshago de ti por una razón.

-¿Y esa es…? -la pelirroja dejó el cepillo en la mesa que tenía en frente, desinteresada en la conversación.

Clara ansiaba que el demonio se fuera y la dejase sola, por más tentador que fuese causar un poco de caos junto a él.

-Vas a asegurarte de que no se enteren de que no estoy encerrado -la expresión de la híbrida siguió siendo seria, por dentro preguntándose quién se creía el demonio para insinuar que ella le ayudaría-, por tu bien. No querrás que se enteren de que las muertes han sido tuyas, ¿verdad?

El demonio, que estaba entonces a escasos centímetros de ella, apoyó ambas manos en la mesa, arrinconándola. Clara sentía su respiración en su cuello, mientras la miraba fijamente, y ella se limitó a alzar las cejas.

-Podría matarlos a todos si se interpusieran en mi camino -el Nogitsune pasó su nariz por su cuello, provocándola, pero la híbrida no cambió su compostura-. Incluido a ti. Tus amenazas no tienen ningún efecto en mí.

Un poquito de concentración hizo falta para que “Stiles” se separase de ella como si quemara. Se llevó las manos a la cabeza mientras sufría una aneurisma, agazapándose a metros de la híbrida. Clara observó satisfecha la escena y paró cuando se cansó de escuchar su agonía.

-Está bien, mantendré esto en secreto, pero no vuelvas a meterte en mis asuntos -la mirada oscura del demonio la analizaba con disgusto; ya no sonreía-. A no ser que seas masoquista…

***

El Nogitsune no se atrevió a pasar más tiempo a solas con ella, habiendo probado un pedacito de lo que era capaz. Clara sabía perfectamente que no estaba asustado; simplemente no quería tentar su suerte y tener que buscar otro cuerpo. El demonio se había acostumbrado al cuerpo en el que residía, era bastante fácil de percibir por varias razones. Una de ellas era que sabía que tenía que mantenerse oculto si no quería que le echaran del cuerpo antes de lo previsto.

La otra era que siempre estaba cerca de Clara, pues ella no le haría daño por más que no fuese realmente Stiles.

Al menos eso era así cuando tenía su humanidad. Ahora el demonio parecía estar tanteando el terreno, viendo hasta dónde podía llegar para causar una reacción en ella. Encontró la respuesta cuando se pasó de la raya.

Clara esperó dejárselo suficientemente claro.

Ignorando lo ocurrido, la pelirroja puso en marcha su farsa. Fingió una mirada enrojecida y un rostro pálido, y entró en su hogar. Gracias a su oído sobrenatural, escuchó a su hermana desde el salón. Lydia estaba hablando con Allison, sobre ella:

-…ha dicho que está mal y que estemos pendientes por si…

-Lydia, tu hermana es fuerte no hará es…

En cuanto ambas adolescentes escucharon la puerta abrir y cerrarse, salieron escopetadas hacia la entrada. La mayor borró la sonrisa burlona que se había formado en sus labios sin dase cuenta y fingió que no las había visto, poniendo la cabeza gacha mientras se arrastraba hasta la escalera. Se giró cuando sintió su presencia detrás de ella.

-Hola, chicas -su voz salió atropellada y sin fuerza, mientras les regalaba una pequeña sonrisa forzada.

Lydia y Allison la miraron con pena. La primera suspiró y dio un paso al frente, mientras que la otra se mordía el labio observando a las hermanas.

-Clara… -Lydia dijo su nombre, dudando qué decir- ¿Qué tal est…?

La híbrida quiso resoplar ante la patética pregunta, pero optó por evadirla.

-Estoy muy cansada -la interrumpió con esa estúpida sonrisa que tenía que poner-, luego… Luego hablamos.

Clara no esperó a que respondiera y desapareció de ahí mientras podía. Cerró la puerta de su habitación con un portazo y se tiró en su cama. Después de contemplar sus posibilidades, optó por ponerse un pijama y descansar por un rato. Sin la incesante y molesta compañía del Nogitsune, podría pasar un par de horas tumbada. Además, estaba segura de que su hermana la dejaría sola hasta que hubiera pasado un tiempo, según la conversación que estaba teniendo con Allison.

La híbrida cogió unos cuantos pañuelos y los arrugó, para después desperdigarlos por su cama. Bajó la persiana y se metió dentro de su cama, para finalizar el espectáculo en caso de que alguien entrara en cuarto.

Clara ya tendría todo planeado.

Cerró los ojos y se acomodó en la cama, pero no consiguió pegar ojo. Giró y rodó en su cama un par de veces, sin obtener ningún resultado. Finalmente, cogió su teléfono de la mesilla de noche y lo encendió. Tenía muchas notificaciones, pues había estado ignorando el aparatito desde que fue a la fiesta en casa de los Gilbert. Algunas notificaciones eran de su cumpleaños, de gente felicitándola; otros eran de Caroline, preguntándola dónde estaba e informándola sobre Bonnie; y luego estaba Klaus, quien le había dejado infinitas llamadas perdidas y trillones de mensajes.

Qué pesado.

Híbrido Psicótico

Lo siento. No debería de haber reaccionado así contigo, Clara

¿Podemos hablar?

¿Clara?

La lista de mensajes seguía y seguía, Clara no pudo evitar rodar los ojos mientras bajaba e ignoraba todo lo que el Original le estaba diciendo.

La quería fuera de su camino, ¿no?

La quería en Beacon Hills, ¿verdad?

Híbrido Psicótico

Por favor, responde cuando puedas. Te quiero

Aquel mensaje debería haber activado algo dentro de ella, debería haber causado algo; pero Clara se limitó a hacer sonidos de que vomitaba y salió de la conversación. ¿Cómo podía aguantar estas ñoñerías con la humanidad encendida? Acto seguido, recibió un mensaje de Caroline y entró en su chat. Ignoró los mensajes más antiguos y leyó los que acababa de recibir.

Care

Damon, Elena y Jeremy han vuelto, no tienen la cura y el profesor Shane ha muerto

Klaus les ha dejado con vida y Bonnie sigue un poco rara

Responde cuando quieras, ya sabes que puedes contar conmigo para lo que sea

Estamos muy preocupados

Clara pensó en ignorar sus mensajes también, pero sabía que debía responder si quería que dejara de atosigarla a preguntas. Sus amigos eran conocidos por no dejarla en paz.

Clara

Estoy viva

Llegué hace unas horas a Beacon Hills

Me encontraba mal, siento no haber respondido

La híbrida dio por terminada la conversación y dejó el móvil en la mesilla, solo para que este se volviera a iluminar y mostrase la llamada entrante de Caroline. ¿En serio?

-Hola -Clara se obligó a sonar ronca y fingió un bostezo-. ¿Qué tal estás?

-Hola, Clara -la voz de Caroline no fue tan cantarina como solía ser-. Las cosas están raras. Klaus no ha matado a Damon y a Elena como creía que iba a hacer, y les estoy evitando.

-¿Cómo está Bonnie? -la pelirroja cambió de tema, mientras salía de su cama.

-Está bien, creo que no le pasa nada, pero está un poco sonámbula -Clara afirmó con un tarareo, esperando que siguiese hablado de la bruja. Para su desgracia, no fue así-. ¿Por qué no contestas los mensajes de Klaus? Está preocupado.

La híbrida dio un suspiro ante la mención de su nombre, que pareció de cansancio en vez de aburrimiento, como realmente era. Obviamente, Caroline no iba a dejar el tema.

-No tengo ganas de hablar con él.

-¿Y eso? -Clara rodó los ojos por el intento de sonsacarla información- ¿Ha pasado algo?

Por el tono que utilizaba, la pelirroja estaba segura de que sabía lo que había pasado. No necesitaba tener un presentimiento brujil para ello. Una sonrisa diabólica se formó en sus labios ante la idea de tergiversar aquello para que cierto Original la dejase en paz de una vez por todas.

En momentos como este le venía de perlas que Caroline no supiese mantener la boca cerrada.

-Bueno… -fingió dudar en contárselo- Creo que no siento nada por él.

-¡¿Qué?!

-Me trató mal y… -Clara suspiró- me he dado cuenta de que así es como es. No es una buena persona, Caroline -hizo una innecesariamente larga pausa-, y no puedo estar con él después de todo lo que ha hecho.

-¿Cómo…?-la vampira no podía contenerse-  Clara, es normal que estés enfadada y, con todo lo que ha pasado, puede que…

-Estoy casi segura, Caroline, de lo que te estoy diciendo -la híbrida le interrumpió antes de que terminara la oración-. Prométeme que no se lo dirás a nadie, por favor.

-Claro…

En la otra punta del país, la rubia colgó la llamada con el rostro pálido. Tragó fuertemente antes de girarse. Plantado estaba ahí el Original en cuestión. Su mirada se endureció, desapareciendo cualquier ápice de sentimientos que antes había, y apretó los labios. Caroline hizo una mueca y dio un paso adelante, solo para ser frenada por el híbrido.

-No necesito tu lástima, Caroline.

-Clara está confundida -la vampira le intentó asegurar, pero ni su voz era estable-, obviamente no lo decía de verdad. Tienes que hablar con ella.

-Ya veré.

Chapter Text

Solo hizo falta que Clara subiese la persiana y abriera la ventana minutos más tarde para sentir su estúpida presencia de nuevo.

¿En serio iba a estar pegado a ella como una lapa todo el tiempo? ¿Es que no tiene demonios de su edad para jugar?

-Tú no tienes muchos hobbies, ¿verdad? -la pelirroja se pasó una mano por su cabello, colocándoselo hacia un lado.

Su pelo estaba tan sumamente enredado que no había manera de que pareciese estilizado, y su pijama y su cara embobada ayudaban a finalizar su aspecto entristecido. Aquella farsa no serviría nada si el pesado Nogitsune estaba con ella. Dicho demonio ignoró su comentario y se dedicó a cotillear uno de sus blocs. Pasó un par de hojas antes de hablar:

-Bueno,  eres la única persona con la que puedo hablar sin que salga gritando. Y, aunque eso fuese de lo más delicioso -el demonio se relamió los labios ante la impasible mirada de Clara, dejando bastante claro en qué estaba pensando-, me gusta tu compañía.

-¿Qué quieres?

“Stiles” volvió a ignorar su pregunta y siguió pasando hojas. La híbrida rodó los ojos y se acercó a él. El demonio dejó de hojear cuando un dibujo captó su atención. Era un pequeño boceto de Stiles sin finalizar, que empezó en una clase por puro aburrimiento.

Clases

¿Tendría que acudir a ellas cuando el cuento se le acabara? ¿O podría simplemente desaparecer?

-Qué teatrillo te has montado -el demonio cerró el bloc y lo dejó en el escritorio, apoyándose en este acto seguido. Volvía a tener una sonrisa en su rostro, un nuevo plan puesto en marcha-. ¿Crees que realmente te van a dejar en paz, que el Original lo va a hacer?

-¿Qué quieres decir con eso?

Clara sabía que no debía fiarse de aquel individuo, pues si quería que todo funcionase como ella quería, tenía que trabajar sola. Por otro lado, fingir ser Clara con humanidad por mucho tiempo no entraba en sus planes. Quería divertirse y no quería que fuesen detrás de ella si se marchaba a un lugar más interesante, como Nueva Orleans, en donde sabía que existía una fuerte comunidad sobrenatural.

Así que, naturalmente, escuchó con atención al Nogitsune:

-Obviamente, todos van a pensar que estás triste, que necesitas tiempo para pensar -hizo un gesto con la mano de burla-. Pero sabes que tu farsa tiene los días contados y eventualmente tendrás que plantarle cara.

El demonio alzó las cejas, dando a entender que él había planificado una supuesta mejor alternativa, y esperó a que Clara preguntara.

-¿O…?

-Podrías dejárselo bien claro.

-¿Qué insinúas -Clara se acercó al demonio, con la intención de recordarle cuán indefensa era-, que no se arreglármelas solita?

-Sé perfectamente de lo que eres capaz -su sonrisa se ensanchó cuando la híbrida estuvo a meros centímetros, tomándose la libertad de acercarse más-, pero dime, ¿no tienes ganas de divertirte un poco?

La expresión fría de Clara no cambió cuando sus narices casi rozaron. Sus ojos mieles se movieron de los suyos negros a sus labios por un segundo. La híbrida hizo un amago de besarle, pero giró su cabeza en el último momento, hasta llegar a oreja.

-No contigo.

Con satisfacción resguardada tras su expresión estoica, se alejó del demonio. Este la escrudiñó por unos segundos, parecía estar analizando lo ocurrido. Si el rechazo de Clara consiguió herir su ego de alguna manera, el Nogitsune lo ocultó bastante bien.

Clara podía tener en aquel momento la humanidad apagada, pero no era tonta; sabía con quién debía y no debía acostarse. El demonio era uno de los seres con los que se había prohibido liarse, por más atractivo que le pareciese.

Después de todo, estaba lo suficientemente cuerda como para no mezclar negocios con placer; menos si se trataba de un demonio de a saber cuántos años.

-Tu hermana viene, te dejo hasta mañana para pensarlo.

Y con eso, se esfumó de su dormitorio. Clara esprintó hasta su cama, en la que se metió y arropó como un burrito, justo a tiempo de que Lydia llamara a su puerta. La híbrida la dejó entrar con un “pasa” y eso hizo la menor de las dos hermanas.

-Hola, Clara… -Lydia se quedó en la puerta, jugando con el dobladillo del vestido que llevaba- Scott me ha llamado, dice que vayamos a casa de Derek urgentemente, y pues… -¿tan rápido han descubierto las cuerpos?- ¿Te apetece venir? Si no, no pasa nada, te puedes quedar aq…

-Voy.

Si se trataba de lo que Clara estaba pensando y no de una estratagema para hacerla hablar de sus sentimientos, necesitaba enterarse para no meter la pata. También cabía la mínima posibilidad de que supieran que había apagado la humanidad, pero era casi imposible. Ninguna de las muertes la incriminaba, ni sabían que el Nogitsune estaba suelto.

Casi todo estaba bajo control, todo lo estaría en cuanto se encargase de su intento de ser investigadores de lo sobrenatural.

Con suerte pensarían que había un nuevo vampiro en el pueblo.

-¿Estás se…?

-Si Scott ha dicho que es urgente, tenemos que ayudarle.

Su respuesta, además de dejarla algo patidifusa, le convenció lo suficiente para marcharse por donde había venido. Clara rodó los ojos en cuanto cerró la puerta, le deberían dar un premio por lo bien que fingía.

La híbrida salió de su cama y se cambió el pijama que llevaba por un suéter verde, unos vaqueros negros y unos botines. Se recogió el cabello en un moño deshecho y no se molestó en ocultar las prominentes ojeras que se habían desarrollado en su rostro. Con un chasqueo de dedos hizo su cama y se puso la chaqueta que Kol la había regalo.

El Original había muerto y, como se suponía que estaba lamentando su muerte, llevar algo suyo parecía conjuntar con la farsa.

Las dos hermanas Martin entraron en el coche de la menor, quien parecía estar en mejor estado para conducir. No hizo falta que pasaran más de cinco minutos para que Lydia intentara entablar conversación con su hermana.

-Sabes que puedes hablar conmigo siempre, ¿no?

La híbrida contuvo las ganas de hacer un gesto desinteresado, y se limitó a asentir. Apoyó la cabeza en la ventanilla mientras miraba el paisaje tardío. Realmente no tenía ganas de una charla de hermana a hermana.

-Clara… -por el rabillo del ojo vio a Lydia morderse el labio, la susodicha la miró en cuanto llegaron a un semáforo en rojo- Sé que nunca no voy a entender cómo te sientes, pero háblame por favor. Me duele verte así.

-Contarte cómo ha muerto mi mejor amigo no va a hacer que me sienta mejor -se encogió de hombros-. No tengo ganas de hablar de esto. Deja de insistir.

Clara cerró los ojos y juró creer que la menor pararía de intentar que hablase, pero estaba tristemente equivocada.

-Caroline me ha dicho que le has dicho que no sientes nada por Klaus -Lydia soltó de golpe casi un minuto más tarde-. Sé que estás dolida, ¿pero no crees que estás exagerando un poc…?

-Es mala persona, Lydia -Clara la cortó antes de que siguiera dándole el sermón. Klaus era el malo de la historia, ¿por qué nadie dejaba el tema en paz y se alegraba?-. Lo sabes. Después de lo que le hizo a Elena y a Tyler, ¿cómo puedo estar con él?

Lydia pareció callarse un par de comentarios por la mirada triste que le dio su hermana. La Clara llorona y estúpida había desaparecido, y ahora una más inteligente y calculadora había ocupado su lugar. Esta nueva persona era más astuta debido a la falta de sentimientos, que la obstaculizarían de una manera u otra.

Por el bien de la paciencia de Clara, Lydia no volvió a intentar que hablara. Un silencio se estableció entre ellas y no desapareció hasta que llamaron a la puerta de la casa de Derek. El susodicho les abrió con la misma cara de culo que tenía la última vez que Clara le vio.

Derek les dio un asentimiento a ambas, su mirada posándose e Clara tal vez un poquito más de lo necesario. Esto le hizo pensar que todo el grupito de chuchos salvajes se había enterado de su desdicha. Ignorando aquello, la híbrida fue arrastrada hacia el interior del Loft por su hermana.

La casa de Derek seguía pareciendo un edificio a medio construir, con un par de muebles esparcidos y un claro estilo industrial. La última vez que puso un pie en la casa fue en la fiesta de Halloween, que parecía haber sido hace mucho más tiempo. Más de los dos meses que realmente habían pasado.

Vagamente, Clara recordó que la casa no debía ser propiedad de nadie, porque Kol pudo pasar sin una invitación. En otras palabras: Derek estaba de okupa.

Clara salió de sus pensamientos cuando se dio cuenta de que Lydia la acababa de llevar a un sofá. Se sentó en este y elevó por primera vez la vista desde que había entrado en la casa. A su lado, su hermana y la mejor amiga de esta estaban sentadas, hablando entre ellas. A su otro lado, estaba Kira, quien la sonreía tímidamente. La kitsune estaba de pie y, en diagonal a ella, estaba Peter. Clara había notado su mirada puesta en ella desde que entró por la puerta; después de todo, tenían asuntos sin resolver. Sentados en un escalón que había, Scott e Isaac miraban algo en un móvil. Derek observaba lo que fuese que estaban viendo detrás de ellos.

La híbrida conectó su mirada con Peter y le alzó una ceja, el hombre lobo en respuesta apartó la mirada. Se descruzó de brazos y dejó de apoyarse en una columna cuando Scott comenzó a hablar:

-El sheriff ha encontrado esta mañana dos cuerpos -el hombre lobo se levantó de su asiento, guardándose el teléfono en el pantalón-. Uno en las afueras y otro en un motel. El sheriff nos lo ha contado porque… -inconscientemente, miró a Clara- Porque… Bueno, estaban drenados de sangre y…

Deliberadamente, Scott acababa de acusarla. Qué chachi.

-Y Clara es la única chupasangre del pueblo -Isaac finalizó lo que su alfa estaba insinuando, con una mirada más directa en la híbrida.

Ganarse su confianza era un trabajo difícil y Clara nunca parecía conseguirlo del todo, pues el maldito hombre lobo la acusaba a la primera evidencia de  vampiros en el pueblo. Isaac era demasiado estúpido si pensaba que ella era la única “chupasangre” que podía haber en el pueblo. Los vampiros eran mucho más numerosos que los hombres lobo, acusarla sin pruebas era sumamente irracional.

Aunque realmente ella fuera la culpable…

-Pero no ha podido ser ella -como Clara había presupuesto, Lydia fue bastante rápida en negar las acusaciones-, ha llegado al mediodía.

Allison asintió a lo que dijo su mejor amiga. Excelente.

-¿Y no habrá hecho una paradita para desayunar en el bosque? -Isaac no parecía muy convencido- ¿O en un motel?

-Isaac, los cuerpos llevaban demasiadas horas muertos como para que fuese ella -Scott tranquilizó a su amigo, con menos ganas de acusar a Clara-. Tiene que ser otro vampiro.

Entonces, un tenso silencio se asentó en el Loft. Entre la acusación persistente de Isaac, la defensa de Lydia y los demás que no querían participar en su batalla de miradas, el ambiente estaba tornándose incómodo.

Ahora era el turno de Clara, para hacerse ver como si ayudar estuviese en su naturaleza; pese a haber sido atacada y tener otros problemas con los que lidiar.

-Si ha sido por la noche puede que sea un novato -todas la miradas se posaron en ella-. Puede que no tenga anillo y se esté escondiendo en alguna casa vacía, si no quiere llamar más la atención.

Se revolvió en su asiento y Kira le dio un apretón en el hombro, confiaba en ella. Lydia le dio una sonrisa tranquilizadora, mientras Allison asentía y Scott parecía pensar en ello. Por suerte, tenía la confianza de cuatro personas. Con lo que Clara no había contado era con los conocimientos de Peter:

-Algunos vampiros disfrutan del juego -le dio un punto de vista diferente al asunto-. Si no es un novato, está intentando captar nuestra atención.

-Pues lo ha conseguido -Isaac se cruzó de brazos-. ¿Ahora qué hacemos?

-Ahora le buscamos.

***

Para la sorpresa de Clara, el grupo de jóvenes ingenuos estuvo listo y preparado para entrar en la boca del lobo lo más rápido posible. Se habían autoproclamado los investigadores sobrenaturales del pueblo y no había quién les sacara aquella idea de sus estúpidas cabezas. Clara sabía con certeza que ellos pensaban que podían combatir todos los males de Beacon Hills hasta que hubiera paz, como si pudieran crear una barrera anti-tragedias metiendo las narices en todos los problemas.

Era inevitable que una tragedia acabara pasando.

Por más apetecible que le pareciese a Clara causar aquello, necesitaba mantenerse al margen de las sospechas. Mientras más metidos estuvieran en resolver los asesinatos, más tiempo tendría para pensar un plan de escape. La híbrida sabía perfectamente que tarde o temprano acabarían descubriendo que tenía la humanidad apagada; necesitaba tener todo planeado y no cometer ningún error.

Como hacer caso al Nogitsune.

Suplicando para sí misma que dicho demonio no hubiera salido a pasear aquella noche, Clara accedió a unirse a la búsqueda del gamusino. La manada se dividió en diferentes grupos para abarcar más terreno y ella acabó con Scott y Peter.

El porqué habían puesto a los tres más fuertes juntos era una duda existencial para Clara. De esta manera, dejaban al resto de la manada ciertamente en desventaja. La híbrida tampoco tenía ganas de cuestionar la autoridad de “su alfa”.

Una parte de ella intuía que era porque no se fiaban de ella, como si fuese una bomba a punto de explotar. Cosa que ciertamente era, como cualquier otro vampiro podía serlo.

Se había hecho bastante tarde cuando llegaron al bosque, cerca de donde Clara había dejado a una de sus víctimas, y ya había anochecido. El frío hizo que la pelirroja se abrazara así misma, sintiendo el olor de Kol aún impregnado en la chaqueta que llevaba. Scott arrugó la nariz, también lo había notado.

El trío se adentró en el bosque sin hacer realmente una conversación, tratando de concentrarse en cualquier otra presencia que no fuese la suya. De vez en cuando, sentía la mirada del antiguo alfa en ella, así que ella, de vez en cuando, también le miraba. Después de repetir aquello un par de veces, Peter decidió expresar sus pensamientos:

-Era un Original, ¿verdad? ¿Cole?

-Kol -Clara le corrigió sin mirarle, como si buscar algo inexistente le pareciese más interesante.

Scott no se metió en su conversación y se adelantó un par de pasos hacia delante. Clara estaba por hacer lo mismo cuando la voz de Peter la frenó.

-¿Cómo pudo ocurrir?

-Nada puede ser totalmente inmortal -la pelirroja suspiró, cruzándose de brazos-. Tiene que haber un balance en la naturaleza, todo tiene soluciones y consecuencias. Supongo que ya lo has tenido que experimentar al haber revivido.

El hombre lobo frunció los labios, queriendo responder, pero el sonido de alguien cayendo se le adelantó. Clara utilizó su velocidad vampírica para llegar hasta donde los ruidos provenían, encontrándose con Scott tirado en suelo y un cazador apuntándole con una ballesta. El hombre lobo se retorcía en el suelo con tres flechas clavadas en el cuerpo.

¿Y este era el alfa que pretendía acabar con un vampiro?

El cazador entonces apuntó a Clara, quien sentía su rostro transformarse. El hombre tembló y le disparó una flecha, que Clara cogió y tiró al suelo. La híbrida no le dejó tiempo para gritar cuando se lanzó a su cuello. Tiró su arma a sus pies y hundió sus colmillos en su cuello. Le agarró de los brazos para que dejara de intentar alejarla, rompiéndole unos cuantos huesos.

La pelirroja no dio cuenta de lo que estaba haciendo hasta que la cabeza del cazador cayó al suelo. Con verdadera sorpresa, dejó el resto de su cuerpo caer y observó la escena que había causado. Pestañeó un par de veces, sintiendo el silencio y la expectación por parte de los dos hombres lobos.

Genial.

Clara puso una sonrisa burlona en sus labios antes de girarse hacia los únicos dos testigos.

-De nada.

Se relamió los labios ante su atenta mirada, en un fallido intento de deshacerse de la sangre que manchaba su rostro. Scott, quien ya se había quitado las flechas del cuerpo, miraba horrorizado la cabeza y el cuerpo del cazador. Peter, por otro lado, simplemente tenía una mueca de fastidio.

-Deberíais haberle hecho caso a Isaac.

-Sí, deberían.

Las manos de cierto rubio en su cuello la sorprendieron y, antes de que pudiera reaccionar, su cuello ya estaba roto.

Chapter Text

Cuando Clara abrió los ojos, se encontró a oscuras en una habitación que no conocía, atada a una silla y sin su indispensable anillo solar. No fue muy difícil de identificar el olor a verbena en la habitación y el círculo de ceniza de montaña que la rodeaba. Trató de romper el nudo de las cuerdas y cadenas que la atrapaban, gruñendo al darse cuenta de que contenían verbena.

Genial.

Fue en ese entonces en el que la puerta que estaba detrás de ella se abrió. Clara entrecerró los ojos por la cantidad de luz que entraba y pestañeó hasta poder reconocer a las tres figuras que habían entrado: Scott, Peter y Lydia. Claro, ahora intentarían devolverla la humanidad, como Elena lo había intentado con Stefan.

Clara sonrió al darse cuenta de que tenía más cosas en común de las que se esperaba con ese vampiro gruñón.

-¿Venís a torturarme hasta que encienda la humanidad? -los tres recién llegados no respondieron ante su provocación- Os advierto, os va a costar un poco más que esto.

La híbrida intentó mover los brazos, haciendo alusión a la cuerda. Con sus ojos escrudiñó sus rostros. Peter la miraba de la misma forma que lo hizo la última vez que le vio; Scott había dejado de estar tan sorprendido, parecía tener una mezcla de sentimientos en su cabeza; y Lydia la miraba con pena y los ojos llorosos.

¿Realmente no esperaba que Clara acabara así?

Era inevitable que ocurriese. Ella era en parte un vampiro, estaba en su instinto matar. Lo había rechazado por tanto tiempo, por sus morales y el vínculo con Damon… Se sentía bien dejarse llevar por sus instintos.

Incluso había aprendido algo nuevo sobre sí misma.

-Clara… -su hermana menor ignoró sus comentarios- Siento no haberme dado cuenta antes de que habías apagado la humanidad. Siento que por Kol hayas hecho esto.

-Esto no tiene nada que ver con que él esté muerto, hermanita -el apodo salió de sus labios como un golpe-. Esto soy yo. Soy un vampiro, un monstruo y, aparentemente, también una destripadora.

-Tú no eres así, Clara -esta vez, fue Scott quien habló, más seguro de sí estando fuera de la barrera de ceniza de montaña. Una pena que no tuviese la misma cara de miedo que tenía la última vez que se vieron-. Solo lo dices porque has apagado la humanidad.

-¿Realmente lo creéis? -la sonrisa no se disipó de sus labios mientras veía cómo respondían- La Clara con humanidad no era yo; era una construcción, algo inventado por Damon Salvatore. ¿O de verdad pensáis que ahora destripo porque no tengo sentimientos? -Clara rió con sorna- No sabéis como soy cuando no estoy intentando entrar en vuestros estándares. Y eso os jode.

-Está bien, creo que es hora de que te eches otra siestecita.

Y, con esas palabras, Peter se despidió antes de golpearla y mandarla a dormir. Auch.

***

La siguiente vez que Clara se despertó no fue tan tranquila ni agradable como la anterior. Sus muñecas ardían por una dosis mayor de verbena en las cuerdas y sentía algo afilado picar su mejilla.

-Despierta ya, bella durmiente.

Los pinchazos siguieron siendo persistentes y se retorció en su incómodo asiento. ¿Qué estaba pasando?

-Damon, para ya. Se está despertando.

Clara escuchó una voz femenina reprimirle y al instante los pinchazos desaparecieron.

Elena, cómo no.

La pelirroja abrió los ojos y colocó su cabeza bien alta para poder ver a los recién llegados. Se estiró todo lo que pudo y su característica sonrisa falsa se plantó en sus labios. Entonces, gracias a la luz proveniente de la puerta tras ella, pudo reconocer los rostros de Damon, Elena y Stefan.

Justo los tres que quería ver.

¿Estos eran los refuerzos que Scott había conseguido?

Damon llevaba un atizador de chimenea en la mano; con ello supuso que le había estado picando la cara, pues aún había ceniza de montaña rodeándola. Damon la miraba con su típica máscara de aburrimiento, pero sabía por sus ojos que estaba preocupado.

Otro que se había pensado que no apagaría la humanidad después de que la forzara a ver como Kol agonizaba.

Elena, por otro lado, no se molestó en fingir tener el rostro impasible y dejó ver el miedo que sentía. Se mordía el labio y estaba escondida detrás de los dos Salvatore. La doppelgänger le regalaba sus ojos de corderito, como si aquello tuviera que causar algún tipo de sentimiento en ella.

Stefan, al lado de Damon, estaba con los brazos cruzados, con una mueca seria. Clara supuso que debió de escuchar sus recién descubiertas tendencias de destripadora. Recordar aquello agrandó su sonrisa.

Sus planes habían acabado fatídicamente, pero se las arreglaría. Después de todo, ¿de qué sirve tener a un demonio de acosador si no le viene a buscar cuando le necesitaba?

-¿Vais a intentarlo vosotros también? -la pelirroja les provocó, sabiendo que el más mayor se calentaría rápidamente.

Tal vez, enfadándoles acabaría con sus esperanzas. O podría despistarlos…

Clara notó cierto bulto circular en el bolsillo de Damon. Su anillo solar.

Si conseguía que Damon rompiera la barrera, podría hacer algo. Cualquier cosa.

-Mira, Clara, esto lo vamos a hacer por las buenas o por las malas -el más mayor apoyó el atizador sobre su espalda.

Clara quiso reír ante su intento de aterrarla.

-Déjame adivinar -la maniatada fingió pensar-, si me porto bien me daréis mi anillo y si no, me clavarás el atizador.

-Oh, no, no, no… -Damon se metió la mano en el bolsillo y sacó el anillo- Esto ahora es mío, a ti solo te toca el atizador.

La pelirroja soltó una risa histérica cuando su creador zarandeó el atizador. Elena y Stefan se miraron entre sí, justo antes de que Damon cogiera dicho objeto punzante y se lo clavara en el pecho. La risa de Clara fue sustituida por un gruñido.

-¿Quieres reírte un rato? Venga, vamos a ver como tu querido tío Mason murió.

La habitación en la que estaba se transformó en el salón de la casa de los Salvatore. Atado como ella estaba en aquel momento, Clara veía a Mason en una silla. Su cara estaba pálida y sudorosa, tenía ronchones por todo lo que el acónito tocaba. La única otra persona que estaba era Damon. Él le daba la espalda mientras le sacaba el atizador del estómago.

El Damon del recuerdo se giró hacia ella y le regaló una sonrisa.

-¿Te hace esto gracia?

El vampiro cogió un puñado de acónito y se lo restregó por todo el rostro. Cuando estuvo satisfecho con el resultado, se lo metió en la boca y se la tapó. Los gritos ahogados de Mason no tardaron en hacerse oír. Finalmente, Damon apartó la mano y dejó que el hombre lobo escupiera el acónito.

Todo su rostro estaba rojo.

-¿Tenías ganas de verlo?

Damon volvió a girarse para ver la reacción de Clara, quien permanecía impasible. Con el atizador le golpeó y se lo clavó en diferentes partes del cuerpo. Se lo hincó cerca del corazón, acompañado de las respiraciones lentas de Mason. Sus ojos encontraron los de Clara.

-¿Quieres ver lo mejor?

Entonces metió la mano en el pecho del lobo, donde su corazón estaba. Mason abrió mucho los ojos y trató de decir algo con sus últimos alientos.

-Clara, sie...

Antes de que pudiera terminar, el vampiro le arrancó el corazón y lo tiró al suelo con asco. Pasaron varios segundos hasta que Clara habló, observando con frialdad el cuerpo inerte de su tío.

-¿Realmente crees que metiéndote en mi cabeza vas a hacer algo? -los alrededores de Clara volvieron a ser la realidad. Damon había salido de su cabeza- ¿…que hacerme ver cómo torturaste y mataste a Mason me va a devolver la humanidad? En realidad, todo esto solo te está haciendo recordar el monstruo que eres.

-Basta.

-¿Disfrutaste cuando le clavabas el atizador -Clara se inclinó todo lo que pudo en su asiento, tratando de acercarse lo máximo al borde que les separaba-, cuando le arrancaste el corazón?

-Para ya -su creador volvió a escupir, apretando los puños.

-Tranquilo, Damon, todos en esta habitación sabemos cómo eres. No hace falta que lo niegues -una sonrisa se comenzó a formar en sus labios, echándole un vistazo a su siguiente víctima-. Tampoco es como si fueras el único, Stefan y yo tenemos mucho en común después de todo.

Stefan tomó una profunda respiración y Elena le dio una mirada asesina. La pobre tampoco se iba a salvar de sus comentarios.

Clara debía admitir que había estado esperando aquel momento con ansias.

-Y creo que incluso Elena es un poquito como nosotros. Dime, ¿has matado ya? Damon tiende a… Bueno, ya sabéis que es un mentor poco ortodoxo.

Damon no dudó en clavarle de nuevo el atizador ante su ataque a Elena.

Qué predecible.

-Damon, para -el vampiro frenó sus movimientos ante la orden de la doppelgänger-. Déjame probar a mí.

El vampiro sacó el atizador de su estómago, acompañado de un resoplo. Clara observó atenta los movimientos de Elena. Ella no era capaz de hacer daño ni a una mosca, a no ser que esa mosca se interpusiera en su camino y ella tuviera una justificación para hacerla añicos.

Era ciertamente triste ver a todas las personas de su alrededor morir por sus antojos, ver a los hermanos peleándose por un poco de atención y verla juzgar a todo aquel que no entrara en sus caprichosos estándares.

Clara Martin había estado en ese lugar, pero ya no.

La híbrida preparó una falsa sonrisa cuando Elena se metió en su cabeza. La habitación en la que estaba cambió por completo. Ahora Clara veía una versión feliz y humana de ella misma, tumbada en una cama. A su lado, estaba una versión aún más feliz y humana de Elena. Ambas adolescentes estaban en la habitación de esta última, abrazadas.

La Elena de la visión acariciaba cariñosamente el cabello de Clara. La pelirroja la abrazó y empezó a hacerla cosquillas. Las risas de la morena no tardaron en llegar, además de las náuseas de la verdadera Clara.

¿Tan egocéntrica tenía que ser? ¿Realmente creía que intentando sacar sentimientos enterrados, conseguiría devolverle la humanidad? ¿Era así de tonta Elena?

Aún estando algo débil por la dosis de verbena circulando por sus venas, Clara consiguió cambiar la escena. Ahora Clara y Elena estaban en su cocina, junto al montículo de cenizas en el que Kol se había convertido. La híbrida tenía una estaca en la mano y la vampira estaba agazapada.

-¿Crees que puedes meterte en mi mente como si nada? -la pelirroja le regaló una sonrisa severa mientras se acercaba lentamente hacia la morena. Elena, totalmente asustada, se echó todo lo que pudo hacia atrás. Finalmente, chocó contra una de las encimeras y se limitó a mirarla con ojitos de corderito- Oh, no me mires así… Sabes que he fantaseado más con esto que con lo que tú me has enseñado.

Clara alzó su brazo y, antes de que pudiera cumplir su sueño, fue sacada de la mente de Elena abruptamente.

Damon la miraba como si quisiera arrancarle el corazón ahí mismo mientras Stefan calmaba a Elena, que había empezado a llorar.

No me jodas.

-¿Qué? -Clara se burló, fingiendo inocencia- Si no le gusta lo que ha visto, que no se meta en mi cabeza.

Su creador agarraba el atizador amenazadoramente, pero entonces Stefan le puso la mano en el hombro y le murmuró algo que Clara ni se molestó en escuchar. Damon tiró al suelo el objeto con el que la había estado torturando y se marchó con la berrinchuda. La híbrida les observó partir con una sonrisa de satisfacción. Dicha sensación no duró mucho, pues Stefan seguía ahí y parecía querer darle un tostón de charla.

El vampiro estaba cruzado de brazos y la analizaba desde la distancia. Como ella había dicho, se parecían más de lo que pensaba. Tal vez, contarle una de sus historias como destripador sin humanidad la ablandaría.

-¿Sabes cómo conocí a Klaus?

-Sí, sí… Eráis amiguitos en los años veinte -la pelirroja rodó los ojos-, hasta que Mikael le encontró y te hizo olvidarte de él. ¿Qué pretendes que tu historieta haga?

O tal vez no… Pero Stefan era, además de gruñón, muy persistente. Y, como Clara era su amiga, quería ayudarla. Sirviese o no lo que fuese que tuviera en mente…

-Puede que no haga nada, pero creo que tienes curiosidad por saber cómo eres -el castaño se encogió de hombros, tranquilo-. No hay muchos como nosotros. Después de todo, incluso Klaus estaba fascinado conmigo.

Stefan no esperaba realmente ninguna respuesta por parte de Clara, y esta tampoco pensaba responder nada. Los dos se miraron fijamente por unos segundos.

-Sé que lo has sentido... -Stefan comenzó a hablar de nuevo, sin apartar su mirada verde de la suya miel- La necesidad de acabar con su vida, de beber toda su sangre. También sé que no supiste cómo parar, que no te esperabas ver su cabeza desmembrada -Clara no quería admitirlo, pero incluso estando sin humanidad, ver la cabeza del cazador en el suelo la sorprendió-. Sé que ahora te da igual, que lo harías más veces se pudieses -empezando por Elena-, pero déjame decirte una cosa: te vas a arrepentir -moral y ética, bla, bla, bla…-. Tu humanidad volverá en algún momento y todas las muertes que causaste te perseguirán. Y, aunque creas que tienes el control, el deseo de volver a hacerlo estará siempre contigo.

Clara torció un poco la cabeza, mirando a Stefan sin ninguna expresión. Pestañeó un par de veces antes de hablar.

-¿Cómo lo haces?

Al principio, el vampiro no supo si realmente había hablado o si se trataba de su imaginación, pero se acercó un par de pasos hacia Clara igualmente. Algo había captado su atención.

-¿El qué? -Stefan se descruzó los brazos.

-¿Cómo puedes tan jodidamente atractivo y aburrido al mismo tiempo?

El vampiro dejó escapar una risa incrédula. Claro.

-¿Crees que seduciéndome te voy a dejar salir?

-Funcionó con Damon la primera vez que maté a alguien -Stefan no pareció un sorprendido con la información que aportó, estaba más bien disgustado con las tácticas de su hermano-. La verdad es que tuvo suerte de tener el vínculo, o sino este pequeño don se hubiera mostrado mucho, mucho antes.

-¿Qué quieres decir?

El mayor volvió a su posición inicial y Clara se encogió de hombros.

-Quiero decir que la Clara que estaba vinculada a Damon no es realmente la Clara híbrida -Stefan la miró con curiosidad-, la que debería haber sido. El vínculo me cambió y moldeó.

-El vínculo solo te hizo controlar tu lado destripador, no te cambió como persona -parecía muy seguro de lo que estaba diciendo-. No te gusta matar a gente.

-O tal vez sí.

La batalla de miradas que habían comenzado minutos atrás se vio interrumpida por la llegada de cierto chucho rubio. Isaac parecía algo satisfecho de verla así, después de todo ella era de quien sospechaba.

Y sus sospechas habían sido ciertas.

-¿Has terminado ya?

Stefan le echó un último vistazo a la híbrida antes de contestar.

-Sí.

Isaac no dudó en volver a romperle el cuello.

Chapter Text

Clara recobró sus sentidos al día siguiente, cuando los huesos de su cuello volvieron a estar en la posición correcta. Por el dolor acentuado que sentía, sabía que le habían roto el cuello más de una vez desde que se quedó inconsciente.

Aunque a penas llevase un día sin beber sangre, estaba débil por la cantidad de heridas causadas y las cuantiosas dosis de verbena. El simple hecho de recordar que Damon estaba vengativo le dio ganas de hacerse la muerta por un rato más.

Para su desgracia, su torturador y antiguo mejor amigo estaba ya preparado frente a ella. El muy mamón incluso había traído una mesa para dejar a disposición los objetos punzantes con los que la apuñalaría. Además de su arsenal de armas, se había traído unos guantes; mucha, mucha verbena y…

¿Era eso un flus-flus?

¿En serio se había traído un maldito pulverizador?

Con un gruñido, Clara se intentó poner en una posición más cómoda y se permitió rodar los ojos ante la escena que había montado Damon.

-No me ruedes los ojitos, Clara -alzó las cejas con su característica falsa sonrisa ladeada-, todavía no he empezado siquiera.

El moreno se acercó a la mesa, se puso los guantes y empezó a echar verbena en el pulverizador.

-¿Por qué tengo la sensación de que estás disfrutando con esto?

-Porque lo estoy haciendo -cerró el pulverizador con cuidado y se giró sobre sus talones-. ¿Sabes qué? Tenías razón, soy un monstruo -Damon se agachó hasta estar a la altura de Clara, mirándola con sus fríos ojos azules. ¿Desde cuándo había desaparecido la barrera de ceniza de montaña?-. No tú. Por eso tengo que hacer esto -una nube de verbena flotó hasta estar en su cara acto seguido, haciendo que la pelirroja empezara a toser-, ya me lo agradecerás cuando tengas de nuevo tu humanidad.

Capullo.

Cuando consiguió dejar de toser, tiró de las cuerdas que la atrapaban; pero, como era de esperar, no consiguió nada. Damon, en respuesta, le pulverizó un par de veces más la verbena. Clara apretó los dientes, tratando de no respirar, pero la verbena quemaba su piel.

-¿Crees que después de todo lo que has hecho voy a perdonarte -a Clara le costó conseguir que su voz fuese más que un hilo casi inaudible-, que cuando encienda mi humanidad correré a tus brazos?

-Correré el riesgo, Clara -Damon rodó los ojos mientras se ponía de pie. No la estaba tomando en serio-. Empezaremos de cero si hace falta.

-Pareces muy seguro de ti mismo.

La híbrida se volvió a revolver entre las cuerdas, viendo a su creador moverse hasta la mesa. Dejó ahí el pulverizador y empezó a mover los trastos que había traído.

En estos momentos se replanteaba seriamente si tendría que acabar salvándose solita o si cierto demonio pesado la rescataría. Todo apuntaba a lo primero.

Puto Nogitsune.

-Lo estoy.

-No, no lo estás -la híbrida sonrió cuando el vampiro dejó de hacer lo que fuera que estuviese haciendo-. Estás acojonado porque sabes que eso no va a pasar, porque sabes que no eres nada para…

Damon tiró de la cortina que resguardaba a Clara del sol, pillándola por sorpresa en mitad de su provocación. Más despacio de lo que un vampiro normal se chamuscaría, la piel de la híbrida se enrojeció. Su grito fue desgarrador y duradero; no paró hasta que Damon volvió a colocar la cortina en su posición inicial.

Para cuando eso ocurrió, todo su cuerpo estaba ensangrentado.

Entonces, la puerta que había detrás de ella se abrió de un portazo. Clara no necesitaba abrir los ojos y mirar al recién llegado para saber de quién se trataba.

-¿Qué se supone que está ocurriendo aquí?

Klaus dio varios pasos, adentrándose en la habitación. La sonrisa satisfecha de Damon se desvaneció ante la llegada del Original. Su pose relajada cambió por una más recta y tensa; estaba acojonado.

Y ahora de verdad.

-No es nada más que un pequeño empujón para que Clara encienda la humanidad -Clara podía prácticamente oír el nerviosismo botando de sus palabras-. No hay necesidad de que te alarmes, Romeo.

Los dos hombres se quedaron en silencio, uno más incómodo que el otro. La híbrida se recostó en la silla y dejó salir una risa histérica, captando la atención de los dos mayores.

-Estaría bien que echaras una mano -Damon apartó la mirada hacia Clara, señalándola con un gesto-. Si le quitamos la verbena, podrías acabar con todo esto en cuestión de minutos.

Klaus no respondió directamente. Se quedó callado, mirándole con los ojos entrecerrados y casi frunciendo los labios.

Alguien estaba un pelín cabreado.

-No voy a obligarla. Si ha apagado la humanidad es por algo y me temo que tú eres precisamente el culpable -Damon le miró con las cejas alzadas. Por más miedo que le tuviera, era lo suficientemente estúpido como para seguir provocándole-. Vete de aquí.

El vampiro se cruzó de brazos, volviendo a colocar su estúpida sonrisa. La mirada azul de Klaus se volvió aún más severa, si aquello era posible.

-Mira, Klaus…

Crack.

-Dulces sueños, Damon…

La voz atontada de Clara devolvió a la realidad a Klaus. Cuando sus ojos se posaron en la pelirroja, se suavizaron. El rubio tiró el cuerpo de Damon fuera de la habitación y cerró la puerta, todo ante la atenta mirada de Clara.

Espantar a Lydia y a Scott había sido fácil. Espantar a Elena, aún más. Damon y Stefan habían sido más difíciles, pero ya se había deshecho de ellos. Y ahora solo le quedaba Klaus. Clara, sabiendo lo orgulloso y tozudo que era, pensaba que no intentaría contactarla más viendo cómo le había ignorado e incluso esperaba que a Caroline se le hubiera escapado algo sobre la inexistencia de sus sentimientos hacia él.

Para su desgracia, eso no parecía ser así.

Así que ahora tenía varios planes rápidamente formulados en mente. Uno de ellos trataba de seducirle para escapar, pero no era muy factible debido a la falta de anillo solar. Otro trataba de fingir haber encendido la humanidad, pero Klaus no se lo tragaría. Era demasiado mayor y siempre estaba a un paso por delante.

Ninguna de las ideas que se le cruzaron por la mente la convencieron.

Tal vez podría espantarle a él también, para ganar tiempo y recuperar las fuerzas. Con un cuerpo curado podría pensar mejor en un plan de escape.

Clara salió de sus maquinaciones cuando sintió a Klaus agacharse a su lado. El híbrido ni rechistó cuando agarró y tiró de las cuerdas empapadas de verbena que la retenían. La pelirroja pestañeó un par de veces, tratando de comprender si lo que estaba viendo era la realidad y no una mera alucinación. Su piel ya no tenía las quemaduras que Damon había causado, pero seguía débil.

Tan débil que ni se había acordado de sus poderes.

Clara casi se cayó hacia un lado, ahora que no tenía las cuerdas para sujetarla en su sitio. Le repugnó ver la mueca de rabia y las cejas fruncidas de Klaus.

Ugh.

-Va a sufrir más de un cuello roto la próxima vez que le vea -el Original habló más para sí mismo que para Clara, mientras tiraba las cuerdas a una punta cualquiera de la habitación. Puso sus manos en sus hombros y entonces la miró-. Te lo aseguro.

Klaus despareció y volvió a aparecer en un largo pestañeo de Clara. La mesa en la que Damon había dejado los chuchillos, la verbena y el pulverizador tenía ahora un par de bolsas de sangre, un vaso y un pequeño montón de ropa doblada. El híbrido se giró y se agachó en frente de Clara con el vaso de sangre en la mano.

-Bebe despacio -Klaus guió el vaso hasta sus labios. La pelirroja ignoró sus advertencias y bebió con ansia, resultando ella tosiendo lo poco que había conseguido beber-. Despacio, Clara.

Rodó los ojos, pero esta vez sí obedeció. Klaus retiró el vaso y lo dejó en la mesa. Clara se sentía mejor, pero no lo suficientemente mejor como para huir. Mucho menos de un Original.

-¿Por qué me has quitado la verbena si no es para obligarme? -Clara se relamió los labios, con la mirada perdida en la sangre. Tal vez podría alcanzarla.

-No me gusta verte así -sin siquiera echarle un vistazo, sabía cómo la estaba mirando-. No te voy a obligar. Si enciendes tu humanidad, que sea porque quieres.

Esto se ganó un bufido incrédulo por parte de Clara.

-¿Entonces por qué sigo aquí, sin mi anillo? -la pelirroja se removió en su asiento e hizo un gesto a la habitación.

-No te voy a obligar -Klaus repitió-, pero eso no significa que te vaya a dejar ir sin hablar contigo -la híbrida rodó los ojos y se quedaron en silencio por unos segundos. Klaus la observó frunciendo el ceño antes de cambar de tema-. Te he traído ropa para que te cambies, estás llena de verbena.

Acto seguido, se levantó y le tendió la ropa doblaba. Se trataba de una camiseta negra y suelta, unos pantalones de chándal grises y ropa interior. Clara miró la ropa con una ceja alzada, pero la cogió igualmente. Se quitó los botines que llevaba y, con un poco de estabilidad, se consiguió levantar apoyándose en los reposabrazos de la silla. Klaus la miraba atentamente, como si tuviera miedo de que se rompiera en ese momento, pero cuando Clara sacó el suéter agujereado que llevaba por encima de la cabeza, apartó la mirada.

Qué caballero.

-Supongo que no te parezco atractiva ahora que tengo heridas -la pelirroja hondeó su cabello, tratando de desenredarlo mínimamente, y desabrochó su sujetador.

-No estás en condiciones de que te mire así, Clara.

Klaus siguió con la mirada apartada mientras ella se terminaba de desvestir y vestir, y un silencio se formó entre los cuando no respondió. La híbrida dejó toda la ropa amontonada en la silla y caminó hasta estar de frente al Original. Se mordió el labio mientras pensaba de qué maneras conseguiría cabrearle, con qué comentarios conseguiría una reacción, cómo conseguiría que la dejase en paz.

Si aún no se había enterado por Caroline, se enteraría por ella.

-Sabes que después de esto -Clara gesticuló su alrededor-, cuando recupere la humanidad o lo que sea, voy a seguir sin querer estar contigo, ¿verdad? -se apoyó en la pared con una sonrisa ladeada, viendo a Klaus mirarla con un semblante serio. Ni rastro de sorpresa…- No me mires así, te lo has buscado tú solito -esto sí pareció llamar su atención. Clara se rió para sí por la mueca de confusión que el rubio puso-. Apagué la humanidad por tu culpa, amor -el apodo que él utilizaba con ella salió como veneno de sus labios-. Después de todo, es verdad que destruyes todo lo que tocas. No debiste haberme echado si no pretendías que todo esto pasara.

Aún después de ese discurso tan bien improvisado, Klaus siguió sin responder. Clara rodó los ojos.

¿Por qué el híbrido gruñón no se estaba enfadando?

Tenía que llevarlo más lejos si realmente quería una respuesta por su parte, tenía que llegar hasta donde dolía de verdad. Y Clara sabía exactamente qué ingredientes mezclar si quería herirle bien.

-¿Sabes? En cierta parte echo de menos a Kol -la sonrisa traviesa volvió a formarse en sus labios y Klaus la miró con curiosidad-. Era más divertido y… -dejó de apoyarse en la pared para estar totalmente de frente al híbrido, siguiendo hablando con su voz monótona- definitivamente, besaba mejor que tú -esto finalmente consiguió un resoplo por parte de Klaus. Estaba funcionando-. ¿Quieres ver?

Clara cogió su mano y la acercó a su mejilla, para que entrara en su mente. Cerró los ojos y se concentró para que Klaus viera lo mismo que ella estaba viendo. Jugar con la mente de Elena había sido fácil, pero la de Klaus era un trabajo más complicado.

Cuando abrió los ojos, ambos estaban en una carretera deshabitada a altas horas de la noche. Frente a ambos, el recuerdo de Kol besándola se desenvolvía como una obra de teatro a la que solo ellos dos podían ver.

-Cuídate mucho, cariño.

Los labios de Kol encontraron los de la Clara del recuerdo, trasmitiendo el dolor y la pasión que sentía incluso a los dos espectadores. Ambos estaban llorando desde antes de que el beso empezara.

Fue bastante breve, pero lo suficientemente intenso como para causar una reacción en Klaus. Los siguientes acontecimientos le parecieron sin importancia a Clara, así que se limitó a congelar la escena cuando sus labios aún estaban unidos.

-Tienes un mal hábito de besar a otras personas cuando crees que estoy muerto -el Original comentó, apartando la mirada del recuerdo y posándola en la actual Clara.

Esta sonrió al percibir cierto dolor en su voz. Klaus podría intentar suprimir sus sentimientos, pero Clara le conocía lo suficientemente bien como para poderlos notar. Miró el recuerdo congelado con la mirada perdida.

No, ningún sentimiento. Nada de nada.

-No éramos nada en aquel entonces -la pelirroja giró su cabeza hacia el rubio, con el rosto impasible y su voz monótona-. No somos nada.

-Si es así, ¿por qué estabas llorando ahí?

Sin que ella pudiera controlarlo, Klaus rebobinó el recuerdo hasta el momento en el que se encontró con Kol y se posicionó a su lado.

Ahora la Clara y el Kol del recuerdo estaban separados. Ella no lloraba, pero tenía una mirada preocupada antes de siquiera notar que Kol estaba al borde de las lágrimas.

-¿Kol? Pensé que ya te habías ido -la híbrida se acercó al vampiro, notando así su estado-. ¿Qué haces aquí? ¿Qué pasa?

-Es Klaus, ha muerto.

-¿Qué? -su voz salió dejándola casi sin aliento, mientras miraba a Kol en shock. Aún así, salió rápidamente de su sorpresa para disculparse- Lo siento muchísimo, Kol. Siento no haber hecho algo cuando tuve la oportunidad. Tenía que haberle roto el cuello y habérosle dado para que os lo llevaseis lejos.

-Esto es culpa de Damon y Stefan -Kol escupió cuando agarró a Clara de los hombros de una manera delicada-. Van a pagar por lo que han hecho, te lo aseguro.

La Clara del recuerdo le abrazó lo más fuerte que pudo y él hundió su cara en su cuello, abrazándola de vuelta. Las lágrimas de Kol mojaban su cuello mientras ella le acariciaba la espada. Desde donde Klaus y Clara estaban, el abrazo se veía muy íntimo.

Esto le hizo recordar a Klaus que él no era el único que había perdido a Kol, que Clara también le necesitaba y que haberla empujado cuando estaba al borde del abismo no había sido buena idea.

Klaus Mikaelson se acababa de dar cuenta de que por su culpa Clara había apagado la humanidad y eso le hizo más daño que cualquier comentario malintencionado ahora ella le diese.

Clara observó la mirada perdida de Klaus y aprovechó que estaba inmerso en el recuerdo para cambiarlo.

Una vez tuvo las riendas, la Clara del recuerdo llevó sus manos a las mejillas de Kol y acercó su rostro al suyo con necesidad. Kol pegó sus cuerpos y siguió el beso con la misma pasión que Clara le besaba. Se separaron por unos segundos para recuperar el aliento y Clara torció el cuello para dejarlo expuesto. Kol empezó a besarlo y, en un determinado momento, le clavó sus colmillos. La Clara del recuerdo soltó un suspiro y dirigió su mirada hacia Klaus, con una sonrisa perversa.

-¿Es en esto en lo que fantaseas?

Acto seguido de su pregunta, la escena se pausó. Klaus llevaba una máscara de aburrimiento en su rostro, pero Clara sabía que le estaba doliendo ver aquello.

-No, pero Kol probablemente sí -la pelirroja le regaló una de sus falsas sonrisas inocentes-. El pobre estaba esperando hacer esto desde hace mucho tiempo, pero se tuvo que conformar con un triste pico y hacerme olvidar.

Las manos de Kol acariciaron con pena las mejillas de la Clara del recuerdo, quien tenía los ojos cerrados tras el beso tan repentino que su mejor amigo le dio. Trataba de procesar lo que acababa de ocurrir, con un revoltijo de sentimientos dentro de ella.

-¿Por qué? -Clara abrió sus ojos mieles, llorosos.

La híbrida trataba de contener el nudo que se estaba formando en su garganta cuando una de las manos que estaban en sus mejillas desapareció.

-Porque no puedes recordar esto… -una lágrima se escapó y recorrió el rostro del Kol. Clara comenzó a negar con la cabeza.

-No, no, K…

-…ni lo harás -las pupilas de sus ojos marrones se dilataron, haciendo que las de Clara repitieran sus acciones-. Eras suya desde antes de que yo siquiera tuviera una oportunidad. Vete a casa, Clara, es lo único que quieres en este momento.

Tras repetir lo mismo, Clara se quedó aturdida por unos segundos. Pestañeó un par de veces y se marchó.

-Me pregunto qué hubiera pasado si no me lo hubiera hecho olvidar… -la pelirroja fingió pensar, su mirada posándose ahora en Klaus- Tal vez ni se me hubiera ocurrido estar contigo.

-¿Eso crees?

-Sí -mintió bruscamente, alzando las cejas como si fuera lo más real que le hubiera dicho nunca-. Estoy muy segura, en realidad.

-Tú me has enseñado tus recuerdos, ahora me toca a mí enseñarte los míos.