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Otra Oportunidad

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Prologo.


 

La amenaza que el Rey Demonio había impuesto sobre Britannia había llegado a su fin. Después del gran esfuerzo de los 7 Pecados Capitales y odas las fuerzas armadas de Britannia, lograron acabar en una contundente victoria sobre las fuerzas del Rey Demonio y contra Estarossa del Amor alias el Arcángel Mael.

La gran guerra dejo daños en toda su amplitud a un grado casi imposibles de reparar, pero la satisfacción de haber acabado con una amenaza inminente superaba cualquier rastro de insatisfacción alguna; los reinos podrían reconstruirse, los imperios podrían volver a alzarse más fuertes y las vidas perdidas serían memoradas...

Pero no todo era felicidad; la guerra había dejado una gran cicatriz al presenciar la partida de vidas inocentes y la caída de bastos imperios... Como Camelot...

El Reino de Camelot había sido el principal espectador de la feroz toma y destrucción del mismo, la traición del Noble Caballero Sagrado de Camelot, Meliodas y la caída de su amado soberano a filos de su espada. Con la ayuda de los sobrevivientes y los mismísimos 7 Pecados Capitales lograron reconstruir aquel magno reino, sin embargo, los habitantes de Camelot no podían ver sino con odio al "Capitán" de los 7 Pecados por no haber tomado acción alguna para salvar la vida de su joven y tan amado rey.

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Una vez que Camelot estuvo completamente reconstruido, el reino entero se sumió en amargas lágrimas de pena, augurio y dolor al notar la total ausencia del rey. Fue aun más grande el dolor y la agonía al presenciar con creces el inerte cadáver de aquel joven y amado rey en brazos de aquella considerada su principal mentora y figura materna; con una gran abertura en su corazón hecha por la mismísima espada Excalibur... La cual se desconocía por completo su paradero...

La realeza de toda Britannia se reunió en el reino de Camelot para poder brindar apoyo y pésame a los agonizantes habitantes del mismo para poder despedirlo como tal, deseándole un eterno descanso a su alma dentro de la Excalibur...

Alma la cual aun no estaba lista para abandonar este plano...

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En otro lugar...


Aquellos fieros y radiantes rayos de sol se colaban de entre los espesos follajes de los arboles de aquel misterioso bosque, cayendo de lleno en la gloriosa presencia de aquella magna e imponente espada aferrada con fiereza a esa gran roca que posaba con tal descaro ante la luz del astro rey. 

Entre las sombras del bosque, cuales tigres al asecho de su presa, desconocidas criaturas observaban con total asombro y sospecha aquella misteriosa pero atractiva arma.

-Hay que avisarle a su alteza cuanto antes...

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.Continuara...

 

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Capítulo 1:  El Comienzo de una Odisea.


 

*2 Años atrás*


 

Pasos agitados se oían a la largo del amplio pasillo, oyéndose una que otra queja de las sirvientas que transitaban por ese pasillo, tropezando con as de una. Una vez que llego a su destino, abrió sin miramiento alguno aquellas ornamentadas y amplias puertas, importándole poco el haber irrumpido de forma abrupta la lectura de la joven presente en la habitación.

-¿Que sucede? ¿Por que irrumpes en mi habitación de ese modo paladina?- Exclamo la joven a la soldado presente delante de ella

-Mis mas sinceras disculpas su alteza- Musito la soldado con una leve reverencia ante la joven- Pero es requerida su presencia en el Bosque de las Satiresas de manera inminente.

-¿Por que? ¿Sucedió algo?- Cuestiono alarmada 

-Sera mejor si usted lo ve con sus propios ojos alteza

Creyendo eso una señal de algún peligro siguió con la misma prisa a la soldado, orando en su interior porgue no fuera nada malo.

Una vez que llegaron al bosque se encontraron con una súbita cantidad de mujeres rodeando lo que parecía ser una roza con algo incrustado en ella.

-¿Que esta sucediendo aquí?- Alzando la voz, soltó aquella pregunta llamando la atención de las presentes habidas en el lugar

-¡Princesa!

-¡Finalmente esta aquí!

-¡Gracias a Lisipe!

Exclamaban varias de las presentes en el lugar a la recién llegada, quien seguía totalmente ajena a lo que sucedía.

-Pueden por favor explicarme ¿A que se debe esta amonestación?- Pidió algo cansada de no saber lo que sucedía 

-Véalo por usted misma...-

Las demás mujeres se alejaron, dejando a la vista aquella obra de arte enmarcada a modo de espada fervientemente ceñida a esa roca. Sus ojos se ampliaron a mas no poder al presenciar la espada; monumental como el porte mas regio jamás visto con filos esplendidos a su vista, una placa metálica resplandeciente con siete gemas adornándola, una guarda con la forma de un diamante hueco sostenido por una fina empuñadura con forma de múltiples remolinos y pomo diamantado.

Sin embargo, dicha obra se hallaba en una condición un tanto deplorable...

Restos de sangre seca y suciedad a lo largo y amplio de la hoja con leves salpicaduras en el pomo y empuñadura sin mencionar las claras marcas de óxido que presentaba y las largas plantas y enredaderas que la rodeaban con afanes de no dejarla ir...

Parecía una espada recién salida de la batalla mas sangrienta de todas y a la vez, un arma abandonada en el campo de batalla, ahora perteneciente a la madre naturaleza...

La joven observo con detenimiento la espada, observando su reflejo en este viendo un tanto desastroso or las marcas de sangre, óxido y suciedad... 

Fuera de eso... 

Era la mas bella obra de la herrería jamás vista...

-Es una hermosa espada... Pero... ¿Como llego a Temiscira... En deplorables condiciones?- Cuestiono la princesa en susurro mientras deslizaba su ano por uno de los desgastados filos de esta

-No lo sabemos con certeza, su alteza- Hablo una de las soldados- Las satiresas la encontraron en su pastoreo y nos avisaron cuanto antes 

-¿Y por que no la han sacado de esa roca?- Preguntó incrédula

-Ese es el problema princesa...

La princesa descendió un poco su rostro para visualizar a la dueña de esa voz. Una criatura de aspecto grácil y delicado con una peculiar parte inferior en forma de patas de cabra- Hemos intentado de todo para sacar esa espada de allí, pero nada resulta efectivo.

-Las guerreras y paladinas mas fuertes de las Amazonias lo intentaron y no hubo resultados favorecedores, majestad- Hablo una de las soldados amazonias

-Las arpías trataron de sacarla con la fuerza de sus dragones amaestrados y bestias aladas- Explico una satiresa- Pero las bestias terminaron por agotarse.

-Incluso las satiresas intentaron aflojarla con su magia, pero los resultados fueron los mismos- Hablo otra soldado- Por eso es que usted esta aquí majestad.

-Temíamos interrumpir la audiencia de la reina con las demás líderes de Temiscira- Hablo una de la arpías desde la altura- Así que pensamos que usted podría sacar las espada de allí...

-Muy bien... Lo intentare...

A pasos decididos se fue acercando a la espada hasta tenerla a su disposición. Paso su mano por el mango de esta sintiendo la humedad del mismo a consecuencia de los consecuentes esfuerzos de todas las presente en el bosque; una fuerte corriente subió por su brazo y extenderse por todo su cuerpo seguido de una voz llamándola casi con suplica...

Libérame... Te lo imploro...

Al momento de oír esas palabras, se sumió en un completo trance que la mantuvo ajena a todo lo que la rodeaba... No supo como ni en que momento sucedió, lo único que llego a sentir fue como las mujeres que la rodeaban celebraban con total jubilo a su nombre junto a eso un leve peso en sus manos...

Había sacado la espada y ni cuenta se había dado...


*Tiempo Actual*


Desde aquel día en adelante, la joven princesa se dedico a cuidar de la espada. Admiro con sumo aprecio la gran diferencia del aspecto de la espada; pulcra, imponente y regia diferenciando por completo a su aspecto de antes...

Ahora parecía una espada digna de un rey; o reina en su caso.

-Has pasado por mucho ¿No?- Como si de suaves hebras se tratara, deslizo la obsidiana por uno de los bordes dándole el filo que había perdido hace dos años- Pero descuida, e encargare de devolverte a tu dueño como recién salida del herrero.

Dejo la obsidiana a un lado y admiro aquella magnificente obra de arte de la herrería

-Ahora si luces como nueva...- Dijo apreciando la belleza de la espada contra la luz del sol.

De la nada, sintió aquella misma corriente expandirse por todo su cuerpo, como hace dos años cuando desprendió la espada de esa roca en el bosque, pero esta corriente era muy diferente a la anterior soltado una simples y escasas palabras...

Sombrero de Jabalí...

Camelot...

Merlín...

-Uhm... ¿Que me quieres decir con esas palabras?- Soltó ella aun en trance...

Búscalos ...

Por favor...

Con esas ultimas palabras, la espada dejo el estado de trance en la cual había dejado a la joven, mirando con total incredulidad la espada en sus manos...

-Amphora...

Una guardia real entro en la habitación ante el llamado de la princesa, ofreciendo una sutil reverencia ante esta

-¿Me llamo su alteza?- Hablo esta

-¿Esta mi madre aun en su audiencia con las demás lideres de Temiscira?

-No majestad. La audiencia acabo hace poco ¿Por que desea saberlo su alteza?- Preguntó la guardia

-Necesito hablar algo urgente con ella de manera inmediata- Se levanto de donde estaba sentada y dejo la espada dentro de una funda hecha a su medida

-Como usted desee majestad- Apremió esta con una reverencia- Pero... ¿Puedo saber el por que?

-Tiene algo que ver con esta espada, Amphora, y las palabras que me dirigió hace unos momentos antes de llamarte...

-¿Palabras? ¿La espada de la roca le hablo?- Exclamo sin creerlo

-Si...

-¿Y que fue lo que le dijo, alteza?

-No mucho... Pero parece que tendré que impartir una travesía al destino que me impuso esta espada para mi...

La seriedad con la cual soltó esas palabras pareció haber hecho una fuerte resonancia en la guardia al sentir el peso de sus palabras.

-Avisare a la reina de inmediato...- Estaba por salir de la habitación pero la voz de la princesa la detuvo

-Por favor... Evita que las demás líderes se marchen, si están ellas presentes... Sera mucho mejor...

-Como usted ordene...- Con una ultima reverencia se retiro por completo de la habitación dejando a la joven sola con la espada.

En su interior sabía que esas palabras no habían salido así por así, esta era la segunda ocasión en la cual la espada soltaba escasas palabras...

Pero lo que mas le intrigaba era... ¿Por que ahora  no cuando la libero de esa roca?

No lo sabía...

-Sea como sea... Te prometo... Que te regresare a tu dueño o dueña, aun si la vida se me va en ello... O dejo de llamarme Halia Adara Idylla de Temiscira... Princesa de las Amazonias...


Continuara...


 

 

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Capítulo 2: Travesía a lo Desconocido


*Seis meses atrás*


-Entonces... Pides el permiso de corte imperial de Temiscira, para abandonar tu basto imperio... Solo para devolver una espada- Habló una de las de las hermanas de la reina

-Así es...

-¿Y por que habríamos nosotras de permitirte eso, princesa?- Volvió a hablar la mencionada

-Esta espada, desde el momento en que la toque pude sentir una gran cantidad de magia en su interior...- Comenzó a explicar la princesa, pero fue interrumpida por la misma mujer

-Con mas razón. La espada elije a su portador. Esta mas que claro que esa espada quiere que usted la blanda para futuras batallas...

-¿En que batalla voy a blandir yo esta espada, Antíope? Todas las batallas, guerras y combates en las que nuestro glorioso y regio ejercito a participado, las hemos ganado sin adversidad alguna- Hablo la princesa seria

-Con mas razón debería conservarla...- Seguía insistiendo Antíope 

-Sería un acto de total egoísmo hacer eso, Antíope. Conservar un arma que no esta destinada a ninguna de nosotras sería considerado un acto impío a nuestras tradiciones y creencias y mas aun, si ninguna habitante puede acarrearla mas que yo- Explico la princesa comenzando a hartarse de la actitud de la hermana de su madre- Eso no es parte de las enseñanzas que Lísipe nos dejo antes de ser alzado al plano divino por las Diosas...

La sala se sumió en un silencio sepulcral, el único sonido presente en la habitación parecían ser las respiraciones de las líderes de Temiscira. Antíope dispuesta a no darse por vencida con sus insistencias abrió la boca dispuesta a seguir hablando...

-¡Suficiente!- Lo potente voz de Hipolita resonó en la sala- Ya e oído suficiente

-Pero... Mi reina...

-E dicho silencio Antíope, si vas a abrir la boca que ea para algo con sentido- Asevero esta de forma autoritaria haciendo callar a la mencionada

Alejo la vista de su hermana y la fijo en su hija... Tarde o temprano esto tenía que pasar...

-Las demás líderes y yo te dejaremos ir...- Hablo la reina, sorprendiendo a todas las presentes de la sala- Pero... Deberás acatar nuestras condiciones...

-Bien...

La reina dirigió su mirada a las demás autoridades a sus costados quienes asintieron con la cabeza en señal de complicidad.

-Primero: Deberás ocultar tu identidad en el exterior, negando en su totalidad tu procedencia, linaje y persona; niégalo todo o dí lo que quieras. Al salir de los terrenos de Temiscira, dejaras de ser la Princesa Halia Adara Idylla y te convertirás en una mortal- La primera condición fue impuesta por una criatura de aspecto rapaz; una figura agraciada y poderosa, facciones sutilmente afiladas cual ave de rapiña y garras afiladas cuales cuchillas letales, siendo bellamente decoradas por la alas de llamativos colores. La líder de las Arpías, Podarge.

-Segundo: Deberás ocultar tu apariencia a todo individuo. Solo podrás mostrarle tu rostro a las demás personas, si una autoridad femenina con un rango superior a las masas te lo permite- La segunda en condicionar fue otra mujer de un aspecto un poco mas femenino que la primera, sus largos caireles negro caían cual cascada y sus azules ojos escrutaban a la princesa; vestida únicamente con ropajes similares al oleaje del mar. La líder de las Sirena, Anfitrita.

-Tercero: No llevaras ningún tipo de armamento o equipamiento para tu viaje, está en tu responsabilidad el cuidar de ti misma sea con tu magia y fuerza o sin ellas. El único objeto que acarrearas contigo sera la funda de la espada con la misma y eso sera todo- La tercera en hablar fue, esta vez, una criatura mucho mas grácil y delicada, de su cadera hasta arriba tenía el aspecto de una joven encantadora y juvenil con patas de cabra como parte inferior. La líder de las Satiresas, Faunnia.

-Cuarto y último: Deberás mantenerte reclusa y rígida hacia los hombres, incapacitada totalmente a complacerlos en peticiones, deseos u ordenes hacia ellos, solo estarás permitida a acatar ordenes de una autoridad femenina de rango superior- Hablo por último la madre de esta; compartiendo las mismas facciones que la princesa pero mucho mas maduras y oscuras, enfundada en los ropajes reales de su imperio. Líder las Amazonias y Reina del Imperio de Temiscira, Hipolita.

-Como ustedes digan...- La princesa dio una corta reverencia y alzó la mirada al presentir la voz de su madre hablarle.

-Antes de que te vallas, debo aclararte algo hija mía- Hablo la reina

-¿Y que es Madre?

-Acerca de las marcas de nacimiento en tu cuerpo- La joven princesa bajo su mirada a la piel visible de su pecho y brazos, en donde se podían ver las marcas nobles del imperio de Temiscira- Aquellas marcas que rigen tu linaje serán visibles solo a aquellos que denoten emociones activas y positivas hacia ti; esos tendrán el derecho de conocer tu vida. Los que no, vivirán a tu estancias con una venda de total ignorancia en sus ojos...

-Comprendo... Madre...

-Ve... Hija mía... Y cumple con el cometido de la espada...


*Tiempo Actual*


 

-Quien diría que las tierras fuera del Imperio serían tan hermosas...

Los brillantes azules de la joven apreciaron con sumo deleite el paisaje que le presentaba; los rayos del sol iluminaban las verdes praderas que eran levemente mecidas por la cálida brisa del oeste con el cantar de las aves de fondo. Era una vista maravillosa para la joven.

Un rugido un tanto extraño fue el causante de liberar a la joven de su ensoñación...

-Oh vaya... Creo que ya tengo hambre...- Soltó un tanto avergonzada consigo misma por no haberse dado cuenta antes- Veamos y hay algo por aquí que yo pueda comer...

Observo detenidamente el paisaje ansiando encontrar algo con lo cual alimentarse, de repente, su vista se poso en unos arbustos al pie de una pequeña colina con lo que parecían ser bayas silvestres...

-Oh... Que suerte la mía...- Bajo de la roca en la que estaba y se acercando a los arbustos, una vez cerca el agridulce sabor de las bayas impacto en su nariz deleitándose con la frescura de estas- Y se ven que están frescas...

Arremango las mangas de su vestido y tomo el extremo de su falda para así empezar a recolectar las bayas, llevándose una que otra a su boca. Se levanto de la mota de arbustos y se fue a otra dispuesta a tomar mas, pero no contó con un pequeño vigilante.

Sus ojos veían incrédulos como el cerdo olfateaba la tierra y movía la boca de manera incongruente; observo como el hocico del cerdo se acercaba cada vez mas a ella hasta tenerlo sobre su falda. Este alzó su vista para mirar el encapuchado rostro de la joven para luego bajarla hacia las bayas.

-Espero y no te vallas a comer eso tu sola...- Hablo el cerdo mirando a la joven. Esta miro expectante al animal y como este olfateaba sin descaro alguno las bayas que ella había recolectado... 

-Un... Cerdo que habla...- Soltó ella

-Oh... ¡Genial! Ahora vas a decir que es imposible que un cerdo hable ¿Cierto?- Dijo este molesto, su reprimenda saco a la joven de su asombro 

-No... Al contrario, me sorprende ver un cerdo, solo, por estas praderas y aun mas si no hay una granja cerca. A todas estas ¿Como ste llamas?- Dijo ella, el cerdo cambió su ceño molesto y miro con admiración a la joven

-¡Al fin! ¡Alguien que se digna a saber de mi!- Hablo el cerdo- Yo soy Hawk, Capitán de la Orden de las Sobras y maestro de los 7 Pecados Capitales, siéntete afortunada de conocerme niña.

-Oh... ¿Puede un animal domestico ser merecedor de tan gran título?- Dijo la joven con asombro a lo cual Hawk rió con orgullo

-Tal se ve que eres muy ingenua, mi pequeña saltamontes- Dijo este con sorna- ¿Que hace una niña como tu rondando por estas tierras sola?

-Pues... Vera gran Maestro Hawk, vengo de una tierra lejana y estoy tratando de llegar a un lugar o mejor dicho tres- Empezó a explicar la joven- ¿Por casualidad usted sabe de un lugar llamado Sombrero de Jabalí?

-¿Sombrero de Jabalí? ¡Ja! Tal parece que hoy es tu día de suerte niña- Dijo Hawk

-¿Por que Maestro Hawk?

-Por que mis nobles caballeros y yo venimos de ahí

-¿Podría guiarme hasta allá por favor?- Pidió la joven 

-Por supuesto que si, sígueme misteriosa extraña y asegúrate de traer todas y cada una de esas bayas

-¡Si!

Obedeciendo las palabras de Hawk, la joven siguió al cerdo por la pequeña colina puesta arriba, llegando a lo que parecía ser un gran establecimiento con forma de tarro cervecero invertido con un pequeño jardín a modo de terraza rodeado de arboles de colores y el nombre enmarcado en grande.

Sombrero de Jabalí

-¿Una taberna? ¿Por que la voz de la espada me habrá pedido venir aquí? ¿Acaso es esta una pista para encontrar al dueño de la espada?- Pensó la joven en su interior 

Hawk empujo la puerta con su cabeza y permitió la entrada a la joven, quien miraba el lugar con una mezcla de asombro y duda

-¡Ya regrese!- Grito Hawk, pero no hubo respuesta alguna a su grito- Mhm... De seguro salieron y no me avisaron... Cuando vuelvan se las verán conmigo...

Hawk empezó a soltar palabras incoherentes mientras que era visto de reojo por una confundida joven...

-Uhm... ¿Maestro Hawk? ¿Esta usted bien?- Preguntó ella

-Mhm! Estoy bien, es solo que me molesta que mis caballeros no estén aquí para recibirme- Di molesto mirando a la joven- A todas estas, niña, no se tu nombre

-¡Oh! Mis disculpas maestro Hawk. Soy Rose, Rose de Temiscira- Dijo la joven con una corta reverencia

-Mhm... Un gusto Rose- Dijo Hawk- Puedes dejar esas bayas en la mesa si gustas

-Muchas gracias Maestro Hawk- Obedeciendo al cerdo, alzo su falda y dejo que las bayas cayeran de lleno en la mesa, pero no conto con que el rugido de su estomago volviera a sonar- ¡Oh! 

-Mhm... Se ve que tienes hambre ¿Eh?- Comento al ver el abochornado rostro de Rose

-Si...

-Mhm... Puedes usar la cocina de la taberna para preparar algo y así aprovechas y me das de las sobras- Propuso Hawk a Rose

-Oh... Muchas gracias maestro, pero... ¿Por que las sobras?- Cuestiono Rose 

-¡Por que son deliciosas!- Exclamo como si nada logrando que una pequeña gota de sudor descendiera por la cabeza de Rose 

-Esta bien...


Unos minutos después...


 

-¡Wah! ¡Es el banquete mas grande que e visto en mi vida!- Exclamo maravillado por lo que veía puesto sobre el recibidor del bar. Una exuberante cantidad de comida dispuesta sobre la mesa a modo de banquete real, y no era solo como se veía sino como olía, ya ansiaba saborearlo. Rose extendió un tazón rebosante de vegetales y frutas mezcladas a Hawk, quien no dudo medio segundo en lanzarse sobre este importándole poco la presencia de Rose- ¡Wah! ¡Esto esta delicioso! ¡Es mucho mejor que la porquería que hace Meliodas y la comida de Ban! 

-Buen provecho maestro... Y buen provecho a mi- Dijo Rose empezando a comer lo que ella había preparado.

-Oye... ¿Rose?- La llamo Hawk

-¿Si maestro?

-¿Que pasará con el resto de la comida?- Preguntó este con la boca llena

-Oh... Bueno, podría compartirla con sus caballeros, maestro- Respondió esta sin mas prosiguiendo con su comida 

-¿Y por que usas esa capa? Es de mala educación comer con eso puesto, aparte de incomodo- Dijo Hawk, le intrigaba mucho el hecho de que su "Invitada" no se halla quitado la capa

-Discúlpeme maestro, pero de donde yo vengo las mujeres no tienen permitido mostrar el rostro a no ser que una autoridad nos lo autorice- Explico ella

-¡Yo soy una autoridad!- Exclamo Hawk

-Pero no es mujer- Soltó ella rompiendo la burbuja de Hawk 

-Uh...- Soltó decaído, pero recompuso al instante- A todas estas ¿Hacia donde te diriges?

-A Camelot. ¿Sabe usted como llegar hasta allá?- Preguntó esperanzada

-Si, mis caballeros y nos dirigimos para allá- Explicó Hawk- Si quieres puedes venir con nosotros

Al escuchar la propuesta de Hawk, Rose negó la cabeza soltando una pequeña sonrisa 

-De verdad aprecio mucho su consideración maestro Hawk, pero esto es algo que debo hacer por mi cuenta- Dijo Rose- Aun si ofrece llevarme ya sería demasiado; con decirme donde queda es suficiente...

-Bien...- Hawk dejo sus sobras de lado y se dirigió hacia una de las ventanas de la taberna- Si sigues por ese camino llegaras hasta Camelot

-¿Y como sabre que e llegado?- Preguntó confundida

-Cuando veas una gran muralla protegida por guardias y banderas con el símbolo de un dragón, habrás llegado a Camelot.

-¡Muchas gracias Maestro Hawk!- Rose tomo las patas de Hawk y las sacudió en señal de gratitud- Sera mejor salir cuanto antes

Rose soltó a Hawk y fue corriendo hasta la puerta

-¡Espera!- Se detuvo ante el llamado de Hawk, quien llego donde ella con una cesta con algunas frutas dentro de esta- El viaje es algo largo, te tomará cerca de tres días llegar a Camelot a pie, esto te servirá para el camino

-Muchas gracias maestro Hawk- Dijo Rose recibiendo la cesta- Espero que usted y sus caballeros disfruten la comida

-¡Ten por seguro que lo haremos!

Tras despedirse de Hawk, Rose siguió las indicaciones del mismo caminando tranquilamente por el camino que el cerdo le había dicho. 

-¿Con que tres días? Serán dos días y medio antes de me de cuenta- Dijo Rose para si misma


*Mientras tanto en el Sombrero de Jabalí*


 

Hawk seguía como si nada, saboreando las deliciosas sobras que Rose había hecho para el; oyó la puerta del bar abrirse seguido de los 7 Pecados Capitales entrar a la taberna

-Mhm... ¿Hawk? ¿Que estas comiendo...? ¿¡Y quien hizo este banquete!?- Exclamo Meliodas sorprendido al ver la gran cantidad de comida en la mesa- ¡Ah! ¡Huele delicioso!

-¿Tu hiciste esto Hawk?- Preguntó Elizabeth igual de sorprendida que el resto

-No... Encontré a una chica en la pradera y ella nos hizo este banquete... ¡Y me sirvió estas deliciosas sobras!- Exclamo Hawk con la boca llena

-¿Una extraña hizo esto? No me sorprende que mañana amanezca con un dolor de estómago, maestro- Dijo Ban examinando la comida

-¿A quien le importa quien hizo esto? ¡Esta delicioso!- Exclamo Meliodas en las mismas condiciones que Hawk

-Capitán, no creo que sea apropiado comer la comida hecho por una perfecta desconocida- Dijo King levitando sobre la mesa

-¡Ah! ¡No seas miedoso y prueba!- Sin pudor alguno tomo un poco del platillo que estaba comiendo y lo metió de lleno en la boca del Rey Hada

-Mhm... Oye.. Sabe muy bien...- Dijo este tomando uno de los platillos de la mesa

-¡Oigan! ¡Yo también quiero probar!- Exclamo Diane desde fuera de la taberna; King tomo el plato mas grande y se lo extendió a la gigante- ¡Esta bueno! 

Poco a poco todos fueron tomando asiento en la mesa degustando la deliciosa comida hecha por Rose

-Que delicia, sabe mejor que la comida del castillo- Dijo Elizabeth

-¡Sabe mejor que la porquería que cocina el capitán!- Exclamo Ban, a quien se le ocurrió la brillante idea de acompañar la comida con licor

-Si llego a encontrar a esa chica la contrataré para que trabaje para el Sombrero de Jabalí- Dijo Meliodas con la boca llena- Su comida sin duda atraerá mas clientela y junto con Ban ¡El negocio prosperará!

-Se ocupará de eso mas tarde Capitán, justo ahora tenemos que partir rumbo a Camelot- Dijo Merlin- Si ya sabe usted el por que... 

-Cierto...- Dijo este serio dejando de comer- ¡Nos iremos luego de terminar este festín!

-¡Si!

El resto siguió comiendo tranquilamente, no notando como el rostro de la hechicera se ensombrecía levemente 

-¿Señorita Merlin? ¿Esta usted bien?- Preguntó Escanor al ver el semblante de la mencionada

-Si... Es solo que...- No quiso seguir sus palabras, el simple hecho de pronunciar el motivo de su ida a Camelot le daba malestar, pensar en como su pupilo y rey del mismo reino había perecido a mano de los demonios le producía una inmensa cantidad de dolor

-Estoy seguro de que el joven Arthur, estará muy complacido de que usted vuelva a Camelot para su velatorio- Dijo Escanor tratando de consolar a la hechicera; esta simplemente sonrió de forma enigmática

-Si tu lo dices; aunque alma de Arthur esta dentro de la extraviada Excalibur, espero que donde sea que este, e encuentre bien...- Dijo esta mirando el atardecer a través de la ventana 

Lo que no sabía es que una encapuchada Rose se dirigía a Camelot con un cometido un tanto idéntico...


Continuara...