Actions

Work Header

Consejos navideños de dummies

Chapter Text

It’s Begging To Look A Lot Like Christmas

 

 


 

Diciembre 11

Ser novio de Bakugou Katsuki no es una tarea fácil. Tiene una tendencia a ser muy explosivo si las cosas no son como las planea, o las dice, o quiere, o hay un Midoriya de por medio. No le es fácil demostrar emociones más allá de la molestia, el enojo, la ira o cualquiera de sus derivados. Tampoco suele tener tacto al usar las palabras, ni siquiera con sus padres, lo más suave que usa para decir que estás haciendo algo mal es "eres un completo incompetente que no vale una mierda". Las palabras o acciones dulces y melosas no son algo que vayan con él, por donde lo mires, no encaja con la concepción del novio perfecto.

Aunque Todoroki Shouto tampoco quería al novio perfecto.

Él amaba cada pequeño defecto que todos se habían dedicado a señalar desde el día en que empezaron a salir. Sus amigos decían que eran opuestos, no sabían cómo alguien tan tranquilo como él podía estar con alguien tan volátil. Al principio había intentado explicarles que sólo tenían una concepción errónea de Bakugou, él no dejaría ver su forma más suave ante nadie que no ganara antes su confianza o demostrara que valía un poco la pena. Pero después de un tiempo, Bakugou le había dicho que dejara de molestarse en eso pues debería bastar con que él lo supiera y punto.

Además, Todoroki no era tan ciego como para no notar sus propias deficiencias emocionales; desde muy joven su padre lo había obligado a reprimir lo que sentía, aun con la ayuda de sus amigos en U.A. seguía teniendo dificultades para reconocer emociones, ya no hablemos de demostrarlas. Había sido todo un logro que se diera cuenta que sentía algo por Bakugou y fue como un milagro que lo nombrara una atracción. El engorroso resultado fue la pareja más deficiente cuando de demostrar sentimientos se refería, al principio todos pensaron que eso no duraría y que cualquier día simplemente esos dos se mandarían al diablo en una de sus recurrentes peleas. Ellos sospechaban que aún después de todo este tiempo las apuestas seguían en pie. Ni siquiera su círculo cercano terminaba de comprender cómo funcionaban, no por nada Kaminari le había dicho algunos años atrás que no entendía como las dos personas más emocionalmente estreñidas que conocía podían haber terminado juntos. Shouto no había entendido el comentario, pero supuso que no había sido muy amable cuando Kirishima se había disculpado en nombre de su amigo y Sero se aseguraba que Katsuki no hubiera escuchado.

Había aprendido a ignorar los comentarios de los demás, las cosas funcionaban muy bien en su relación, no por nada estaba a nada de cumplir diez años a lado de su explosivo hombre.durante todo ese tiempo desde su segundo año en U.A. había visto una faceta de Bakugou que sabía que nadie más podría ver, ni siquiera Kirishima que era su mejor amigo tenía el privilegio de ver las sonrisas suaves que le dedicaba cuando estaban a solas, o la preocupación de sus ojos cuando regresaba levemente lastimado después de una misión, ni lo tranquilo que se veía al dormir, pero sobre todo sabía que nadie más escucharía salir de esos labios un "Te amo" con la fuerza para detenerte el corazón.

Amor... Sí, no había otra palabra que pudiera nombrar todo lo que sentía. Shouto amaba a Katsuki, lo amaba tanto como nunca creyó amar a nadie. Pero lo más importante era que se sentía amado y eso es algo que cuando era más joven no creyó tener jamás.

Es por eso por lo que, en momentos como ese, en los que tenía a su novio frente a él en un silencio cómodo mientras cenaban en un restaurante en su tradicional cita de martes, confirmaba que no había persona en el mundo con quien quisiera pasar el resto de su vida. Él no tenía duda al respecto, pero... ¿Bakugou querría lo mismo?

Ellos vivían juntos prácticamente desde sus días en U.A., bueno en realidad en ese entonces solo eran vecinos en los dormitorios y habían intentado tener departamentos separados después de graduarse, pero eso no había resultado muy bien cuando se dieron cuenta que uno de ellos podía pasar hasta tres semanas enteras viviendo en el departamento del otro sin ningún problema. Al final decidieron encontrar un bonito departamento lo mas céntrico que se pudiera de sus respectivos trabajos, en parte por ser prácticos y también por ser algo que ambos deseaban.

También se entendían perfectamente, no necesitaban palabras para saber cuando el otro necesitaba un poco de espacio porque tenía un mal día, reconocían cuando necesitaban muestras de afecto o nombrar lo que sentían, conocían esos pequeños comportamientos que solo si ponías atención podían decirte que algo andaba mal.

Y aunque habían empezado a salir muy jóvenes nunca habían perdido de vista su objetivo: convertirse en grandes héroes. Shouto había aprendido que las decisiones que tomaba Bakugou no eran para tomarse a la ligera, una vez que decía que iba a hacer algo nada lograría frenarlo hasta lograrlo y no se conformaría con menos. En su forma nada sutil de ser, el rubio había dejado claro que tendría que esforzarse para que no lo dejara atrás. Él había preguntado por qué creería que no sería al revés, sin intención de dar lugar a un desafío, pero fue así como lo tomó su novio. Pero no es como si esperara otra cosa de la persona más competitiva del mundo. Al final, eso esa inintencionada competencia sirvió para que ambos crecieran académica y físicamente, saliendo como los mejores de la clase y ganándose merecidamente un lugar en las mejores agencias. Todos se habían sorprendido cuando dos años atrás habían decidido formar agencias por separado, aunque había cierta lógica en eso, incluso ellos necesitaban marcar un poco de espacio, quienes vieron esa relación crecer sabían perfectamente que lo mejor era separar su vida personal del trabajo.

Aun así, la palabra matrimonio nunca había estado sobre la mesa, así que no podía saber la opinión de su novio al respecto. Pero si llevaban tanto tiempo juntos no podía haber mucha duda, ¿no? El documento solo sería una formalidad para que dejaran en claro que ellos iban muy en serio con su relación. Ellos estaban en sintonía, se complementaban, Shouto no podía pensar en nadie más con quien estar, incluso había buscado hace unos meses el anillo para poder pedírselo, había ido a recogerlo aquella mañana y su plan era dárselo como un regalo por navidad. No porque necesitara una fecha especial para eso, había sido más un impulso. Aunque ahora no sabía si era una buena idea, ¿no tendría que escoger una fecha diferente? Tal vez algo que fuera solo para ellos, al menos así si lo rechazaba (que esperaba que no fuera así) Bakugou todavía tendría un regalo de navidad. Sí, eso sonaba mejor.

Pero ahora tenía un nuevo problema; ¿qué le daría a su novio por navidad?

— Oye, ¿estás bien? — la voz de su novio lo regresó a la realidad.

— Sí, ¿por qué no lo estaría? — preguntó un poco confundido.

— ¿Tal vez por que llevas diez minutos con la mirada perdida? Incluso dejaste de comer — aclaró con un tono irritado, señalando el plato a medio comer frente a él — Vamos, si algo te molesta solo escúpelo, maldita sea.

— Yo… — dudó por un segundo, ¿qué le diría? ¿que se quería casar con él pero no sabía si él querría lo mismo? No parecía que fuera el mejor momento para eso. —¿Qué te parece que volvamos a salir el siguiente martes? Tú sabes, para no romper con la tradición — dijo desviando la conversación de su verdadera preocupación.

— ¿Era eso lo que te tenía preocupado? Idiota —preguntó suavizando su voz — A veces eres asquerosamente cursi, ¿lo sabías? No pasará nada si perdemos una de nuestras malditas citas mensuales, como tú te empeñas en llamar a esto -dijo Bakugou mientras señalaba todo su alrededor con los palillos en mano.

— Aún así, fuiste tú el que las sugirió al principio…

— Eso solo fue porque no soportaba tu estúpida cara después de que no nos veíamos después de un tiempo — se defendió el rubio mientras el rubor aparecía leve en su rostro y apartaba la mirada.

No era del todo mentira, cuando recién empezaban a trabajar como héroes profesionales y aún no vivían juntos, tuvieron una época donde apenas y se veían durante la semana, Bakugou aún recordaba lo tristes que se veían los ojos de su novio cuando al fin se vieron unos minutos después de casi un mes. Fue ahí cuando decidió que obligatoriamente se reunirían en lo que Shouto de aferraba en llamar “citas” dos veces al mes, en donde nadie ni nada sería más importante que pasar tiempo juntos, bajo la excusa que no soportaba verlo así, aunque no admitiría que a él también le afectaba la distancia, y eso se volvió tradición incluso después de mudarse juntos.— Como sea, supongo que podemos salir, si eso te deja más tranquilo. Pero yo escojo el puto lugar.

Shouto solo sonrió y asintió. Después de eso volvió su atención a la cita en curso, dejando de lado su conflicto mental, tal vez solamente debía hacer las cosas como las había planeado en un principio y entregarle el anillo. Era lo único que había pensado para darle, eso debía significar algo, ¿no?

 


 

Diciembre 12

Shouto terminó el último informe, había tenido un tranquilo día en el trabajo, apenas algunos delitos menores durante su patrullaje, parecía que incluso los villanos eran afectados por las fiestas. Y hablando de fiestas… Abrió el primer cajón de su escritorio y observó por milésima vez la caja negra con el anillo. Anoche se había decidido por dárselo a Katsuki, pero ahora no se sentía tan seguro de ello. ¿Sería adecuado? ¿Conveniente? ¿No tendría que darle algo más tradicional? Pero, ¿qué? Se recargó por completo en su silla, intentado pensar en una mejor opción; se suponía que no había nadie conocía a su novio mejor que él. ¿Entonces porque era tan difícil pensar algo más?

Tal vez necesitaba el consejo de alguien, su deseo por pedirle matrimonio a su novio no lo dejaba pensar en nada más. Eso es, quizá debería hablar con Kirishima, si había alguien que conocía bien a Katsuki además de él, era el energético pelirrojo.

Miró la hora, eran las cuatro, si se daba prisa tal vez podría alcanzarlo antes de que terminara su turno. Tomó sus cosas antes de salir y mandó un mensaje a Midoriya para avisarle que se iba antes, sabiendo que su compañero era lo suficientemente competente para encargarse de todo ese día.

Le tomó una hora llegar a la agencia que Bakugou había creado junto con Kirishima, tal vez podría haber llegado antes, pero desde que la gente lo reconocía era más difícil moverse sin tener que detenerse para atender a algún fan. Al principio le había resultado incómodo, pero con el paso del tiempo se había acostumbrado a que todos lo reconocieran, eso era parte de ser héroe. Y ya que por la temporada las calles estaban repletas de gente entre tanta decoración, celebraciones y compras adelantadas, mantener un perfil bajo resultaba difícil. El guardia lo dejó pasar apenas lo vio, todos sabían que sobre la relación con el héroe Ground Zero, ni siquiera iban a preguntar que hacía ahí.

— Bienvenido, señor — saludó la recepcionista animadamente, era claro que esa chica había sido contratada por Kirishima, pues incluso parecía que por las fechas su uniforme incluía una corbata festiva. Se preguntó qué opinaba Katsuki al respecto.— Ground Zero no ha vuelto de su patrullaje, pero puede pasar a su oficina y esperarlo.

— Gracias…Kobayashi — dijo leyendo el nombre en la placa de identificación, después de tanto tiempo no recordaba el nombre de la chica — pero hoy estoy buscando a Red Riot. ¿Sabes dónde puedo encontrarlo?

— ¿Red Riot? Sí, creo que estaba en su oficina.

No espero más y fue en busca del pelirrojo, no necesitaba direcciones pues conocía ese lugar casi tan bien como su propia agencia, lo que necesitaba en ese momento era un consejo. Caminó por los pasillos hasta que dio con la oficina que buscaba, iba a entrar sin más, pero unas voces que escuchó dentro lo detuvieron.

— Denki, ahora no, sabes que estoy trabajando. Si alguien nos atrapa…

— Eijirou, por favor, nadie sabrá lo que hicimos.

Shouto reconoció el tono de excitación en ambas voces y no necesito más para entender lo que pasaba dentro de esa oficina. Sin hacer ruido se alejó de ahí, no estaba interesado de encontrarse en medio de una situación tan incómoda y tampoco tenía ganas de esperar fuera hasta que acabaran, probablemente para entonces Bakugou ya habría regresado y no podría preguntarle nada a Kirishima frente a él.

Salió de la agencia un poco desanimado, pensando en lo que haría ahora, podía volver a intentarlo el día siguiente si volvía a tener un día igual de tranquilo. También podía usar el resto de la tarde para pensar en algo más por su cuenta o en todo caso enviarle un mensaje al celular del pelirrojo… No, era algo que quería pedir ayuda frente a frente.

Comenzó a caminar sin rumbo por las calles, hasta que un fuerte estruendo lo sacó de sus pensamientos, el sonido era de un par de calles al frente y sin pensarlo echó a correr hasta ahí.

El sonido al parecer había provenido de los cristales de un banco, podía ver aún al villano con una larga cola de serpiente correr en dirección opuesta a él. Alzó su mano derecha y estaba por congelarlo cuando fuertes ráfagas de viento lo rodearon. Al instante, un héroe apareció bajando casi volando de un edificio cercano; una gran capa roja se ondeaba detrás y controlaba las corrientes de aire maniobrando con sus manos, una de ellas usando un enorme guantelete.

-¡Es una pena ver espíritus tan ardientes del otro lado de la batalla!

La dirección del viento cambió, enviando al villano, al igual que un par de civiles hacia atrás; la maleta que llevaba el sujeto salió volando de regreso al banco, donde se escuchó que se estrellaba y Todoroki vio como el dinero salía volando en todas direcciones. Al parecer el personal trabajaría horas extra.

Todo había pasado demasiado rápido, tanto que no notó cuando el héroe había logrado apresar al villano, y ese mismo héroe hablaba ahora con un agente de la policía, al menos hasta que notó la presencia de Shouto.

— ¡TODOROKI! — escuchó, seguramente al igual que todo Japón como el héroe lo ¿saludaba? efusivamente mientras se acercaba rápidamente a él.

— Yoarashi — saludó mirando al hombre musculoso.

— ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Vienes de la agencia de Bakugou? ¿Fuiste a verlo? ¡La pasión en su relación es tan palpable! — dijo con su característica energía.

Su relación con él había mejorado durante las clases extras para la licencia de héroes en su primer año, aunque seguía siendo un tanto desconfiado en algunos aspectos por ser hijo de Endeavor.

— Yo, en realidad fui a buscar a Kirishima, pero…

— ¿Kirishima? ¿Por qué? ¿Va algo mal con Bakugou? ¿Sus apasionados corazones se han visto en algún conflicto recientemente? Aunque tú eres mi camarada, ¡Bakugou es mi amigo también! y no te perdonare si le haces daño — las palabras del moreno salían a una increíble velocidad que le costo un poco entender lo que decía, sin mencionar sus extraños ademanes.

— ¿Conflicto? No, yo solo quería un consejo para el regalo de Katsuki — aclaró no queriendo que su amigo tuviera una mala impresión.

— Oh, entiendo. ¡Quieres un regalo que muestre todos los sentimientos de tu apasionado corazón¡, ¡eso es magnífico! ¿Conseguiste el consejo que buscabas? ¡Nada como la sabiduría del compañero de batalla de tu amado! ¿Sabes ahora lo que le quieres entregar?

— No, Kirishima estaba… ocupado, así que no. — contestó evitando entrar en detalles.

— Vaya, eso es desafortunado. -el humor de Yoarashi pareció menguar solo un segundo antes de volver con aun más energía si era posible- ¡No te desanimes, amigo mío! ¡Tengo una idea! ¡Yo también soy amigo de Bakugou-san! ¡podría ayudarte a escoger algo! ¡Nada deberá impedir una demostración como esa de la pasión tan pura que existe en su relación!— se ofreció con una enorme sonrisa en el rostro.

Shouto lo medito un momento, Inasa no era tan cercano a Katsuki ni a él, pero aun así podría ayudarlo.

— De acuerdo -terminó accediendo- ¿tienes alguna idea?

El héroe más alto se quedó paralizado unos segundos, quizá no totalmente listo para que Todoroki aceptara su ayuda, pareció como si ante sus ojos pasaran una seria de imágenes que solo él podía ver. Luego, Inasa volvió a hablar con la misma efusividad que lo caracterizaba.

—¡Por supuesto! ¡Sí, eso es! ¡Bakugou es un hombre apasionado que cuida su condición física! Él aún me acompaña a veces al gimnasio. ¡Está claro! La última vez que fuimos al gimnasio vi que su mochila estaba muy desgastada, tal vez viene siendo hora de que la cambie. Oye, hay una tienda de deportes cerca de aquí, ¡podríamos ir ahora! ¡vamos! — sin esperar la respuesta del chico de doble quirk, Yoarashi lo tomó por el brazo y lo jaló, arrastrándolo un par de calles hasta que llegaron.

Lo siguiente que Todoroki supo fue que se encontraba en medio de la tienda mientras Yoarashi mostraba varias opciones de mochilas, cada una más llamativa que la anterior. Después de que le enseñara una mochila azul eléctrico con detalles amarillos y rojos, decidió que la elección no quedaría a cargo de su amigo. Miró atento las opciones y se decidió por una mochila más sobria que el resto, de color negro con unos detalles anaranjados que daban la ilusión de llamas. Inasa no parecía muy convencido al respecto, pero respetó su decisión. Una vez con el regalo pagado, salió de la tienda con su apasionado amigo detrás.

— Yoarashi, gracias por la ayuda. — dijo con sinceridad — Fue una suerte encontrarte.

— Bueno, ¡no sé si fue suerte! tenía que llevar unos informes a la agencia de Ground Zero y Red Riot y… ¡Oh, no! — la cara del hombre se lleno de preocupación — ¡Me concentré tanto en ayudarte que olvidé por completo que sigo trabajando!

— Lo siento, creo que te he entretenido demasiado. — se disculpó al ver lo alterado que se ponía el otro.

— ¡No te preocupes! ha sido mi culpa. Bien tengo que…

—¡Espera! ¿Puedo pedirte que mantengas nuestro encuentro como secreto por favor? Como te dije, se trata de un regalo para Katsuki.

—¡Por supuesto! ¡Faltaba más! ¡Se tratará de un secreto entre hombres por el bien de una relación tan apasionada como la tuya! Buen, tengo que irme ahora, antes de que Ground Zero me mate, ¡hasta luego! — se despidió antes de salir corriendo en dirección a las oficinas de Bakugou.

Una vez que el héroe del viento desapareció de su vista, caminó en dirección contraria para volver a su oficina y guardar ahí el regalo, pues era el único lugar donde lo mantendría fuera de la vista de Katsuki. Miró la bolsa y sonrió, ¿en qué había estado pensando cuando eligió pedirle matrimonio como regalo de navidad? La mochila para el gimnasio sin duda era un mejor regalo, más adecuado a la fecha, pensó mas tranquilo.

Todoroki estaba satisfecho con el regalo.

 

Chapter Text

It’s A Holly Jolly Christmas

 

 


 

Diciembre 13

Todoroki no estaba satisfecho con el regalo.

Después de pensarlo toda la mañana, se había dado cuenta que la mochila tal vez no sería de agrado de Katsuk. Además no entendía como se suponía que una mochila deportiva pudiera demostrar “la pasión de una relación” como había dicho Yoarashi.

Por otro lado, había pensado en los dos posibles finales para ese regalo; Uno, que se diera cuenta que alguien lo ayudo a escogerlo y aunque probablemente no diría nada, Shouto no quería que se diera cuenta de lo problemático que había sido para él escoger un regalo. O dos, que sacara a relucir uno de sus más pulidos talentos, hacer drama, y lo tomara como una indirecta de que necesitaba ponerse en forma. Un drama navideño era último que quería vivir.

Así que estaba como al principio, sin regalo y sin ideas. Bueno, tenía el anillo, pero la duda volvía a atacarlo en cuanto miraba la cajita negra en su cajón. No, una propuesta de matrimonio era demasiado, necesitaba algo más, y sabía que la ayuda de Kirishima era esencial pues él que no tendría sentimientos encontrados de por medio. Pero su trabajo no parecía acabar pronto. Si Japón era tan grande, ¿por qué ese día todos los villanos se habían concentrado solo en su zona? Apenas puso en pie fuera para su patrullaje matutino y no había parado de intervenir altercados, ni siquiera cuando cambio con Midoriya estuvo tranquilo, pues fue llamado como refuerzo en un robo fuera de control. A todo eso se sumó el tener que lidiar después con la prensa, que no paraban de hacer preguntas sobre lo sucedido y cuestionando sus capacidades para mantener a salvo a la gente.

Ya bien entrada la tarde, el héroe se encontraba sentado tras su escritorio escribiendo informe tras informe con la esperanza de poder salir de las oficinas antes de la media noche. En ese momento no podía evitar concordar con su novio cuando se quejaba de que el papeleo no debería ser parte de su trabajo, antes de recordar que esos informes servían para que no hubiera más villanos rondando por las calles.

— Todoroki-san, ¿todo bien? — alzo la mirada para encontrarse con la dueña de la voz tranquila que le llamaba. Una chica alta, rubia, esbelta y de labios gruesos se asomaba por la puerta de su oficina con sus ojos curiosos mirándolo.

— Sí, solo… mucho trabajo.

— Un día complicado, ¿cierto?  — dijo Camie, adentrándose en la oficina y sentándose en la silla del otro lado. — Es impresionante la cantidad de problemas que pueden ocasionar los villanos, aún no puedo creer que no paren los problemas. ¿Crees que fue algo planeado o solo fue una coincidencia?

— Todo parece más una coincidencia, hay muy mala organización en los crímenes, es imposible que lo planearan — contestó mientras intentaba avanzar con su trabajo, esperando que la chica no quisiera charlar demasiado.

— Sí, Midoriy-san y yo también pensamos en eso. Es gracioso ¿no? Era de esperarse, habíamos tenido unos días muy tranquilos, demasiado perfecto para ser verdad… Eh, Todoroki-san, ¿Qué es lo que tienes ahí? — buscó lo que su compañera señalaba e instintivamente tomó la bolsa de regalo que había dejado a un lado de su escritorio y no muy discretamente lo pateó para intentar ocultarlo.

— No es nada — se apresuró a aclarar.

— Para ser nada, parecía un regalo — dijo la chica suspicaz, con sus ojos llenos de curiosidad se inclinó al frente — ¿Es para Bakugou-san? Me parece muy tierno, creí que ustedes no eran de esos que se dieran presentes de Navidad. Vamos, puedes decirme, prometo que no diré nada.

Meditó un momento en lo que haría; contarle a Camie implicaba que su sorpresa dependiera de que más gente mantuviera el secreto, pero también conocía a la chica y no estaría satisfecha hasta obtener una respuesta, ella de verdad podría ejemplificar la frase “la curiosidad mato al gato”. Aunque, si lo pensaba mejor, bien podía pedirle ayuda, la castaña se había vuelto cercana tanto a él como a Bakugou durante las clases para obtener sus licencias provisionales y hasta  la fecha mantenían una buena relación llegando a ser compañeros de trabajo. Sabía que aunque Katsuki no lo admitiera, después de todos esos años había llegado a considerarla su amiga.

Tal vez el toque femenino, como solían decir, podría ser de utilidad.

— Camie, ¿sabes guardar un secreto?

— Claro, claro — la chica asintió entusiasmada mientras se acercaba aún más, quedando sentada en el filo de la silla— Entonces, ¿qué hay en la bolsa? Es un regalo para Bakugou, ¿verdad?

— Sí, pero no estoy seguro de dárselo — confesó mostrando la bolsa que tenía bajo le escritorio — Estaba pensando en algo, pero no me terminó de convencer y como no se me ocurría ninguna otra cosa, terminé aceptando el consejo de Yoarashi. Aunque ahora que lo pienso creo que tampoco es el adecuado. — se rascó la nuca levemente avergonzado.

— Y no te culpo, Inasa tiene un gusto horrible. No piensa nada más allá del ejercicio y su imagen. ¡No me extrañaría que te dijera que compraras una tontería como una mochila deportiva o algo así!— Camie soltó una risita que lo hizo sentir avergonzado, ella fue consciente de su incomodidad y paró de inmediato — Oh, no, ¿no me digas que de verdad te dijo eso?

— Tal vez, pero no importa, ya dije que no pienso que sea el adecuado — dijo a la defensiva volviendo a esconder la bolsa de regalo, aprovechando esos segundos para ocultar su rubor.

— Bueno, bueno, ¿qué tienes en mente ahora? — pregunto con verdadero interés.

— Yo… — Sacudió su cabeza conteniendo un suspiro, a su mente solamente llegó el anillo en su escritorio, pero ese era otro secreto que no estaba dispuesto a compartir.— Nada, no se me ocurre nada, ¿tienes alguna idea?

La chica se acomodó mejor en la silla y se tomó un momento para pensar, su mirada se enfocó en un punto especifico de la pared frente a ella mientras Todoroki la miraba expectante.

— ¿Sabes?, Bakugou tiene esa fachada de hombre fuerte, independiente, mal hablado e incluso agresivo, pero la relación de ambos es una prueba de que tiene un lado sensible — dijo la chica después de un momento con una sonrisa soñadora — Recuerdo que la última vez que fui a cenar con ustedes parecía ser alguien completamente diferente, ¿No notas eso cuando está cocinando?

Todoroki analizó las palabras de la rubia; era cierto que uno de los momentos de calma de Katsuki era mientras cocinaba, a menos que tuviera que hacerlo para más de cinco personas o que incluyera a Midoriya. Pero, aún así su novio tenía otras muchas facetas que muchos no veían. El enfocarse en una quizá sería buena idea, pues incluía una de las grandes pasiones de Bakugou.

— Es casi como si fuera otro, aunque tiene la mirada concentrada, no hay enojo, se ve incluso relajado.  —la chica volvió a perderse en sus pensamientos, esta vez recargada contra el respaldo de la silla y con los brazos cruzados. —¿Qué opinas de regalarle algo para la cocina?

— ¿Algo como una remodelación? — Shouto pensó que realmente era una buena idea, pero no había forma de que pasara desapercibido todo ese movimiento ante los ojos de Katsuki — ¿Cómo puedo hacerlo sin que se dé cuenta?

— ¿Qué? ¿No crees es un poco exagerado? Yo me refería a algo así como un nuevo juego de cuchillos, un electrodoméstico o alguno de esos utensilios raros para facilitarte la vida — aclaró la chica un poco confundida por el rumbo de los pensamientos de su amigo.

Eso tiene más sentido, pensó Todoroki, era más sencillo buscar algún utensilio que conseguir un contratista que lograra remodelar la cocina antes del nochebuena. Miró la hora en su computadora, era bastante tarde ya y aún tenía bastante que hacer, no importaba que tan rápido terminara el papeleo, era imposible que llegara al centro comercial antes del cierre. Suspiró derrotado, tendría que esperar que no tuviera tanto trabajo al día siguiente.

— Hey, ¿ahora qué pasa? Si no te gusta la idea podemos pensar en otra cosa — ofreció la chica al verlo decaído.

— No, no es eso, es solo que pensé que podría ir a comprar el regalo hoy, pero no pondré salir de aquí pronto — dijo señalando la pila de papeles en su escritorio.

 — Bueno, eso se puede solucionar fácil.

Camie le quito la laptop frente a él y antes de que le diera tiempo de preguntar que hacía, la tenía de vuelta, solo que ahora estaba abierta en una página de compras en línea. No costó mucho sumar dos más dos para entender lo que pretendía, la invitó a acercarse y pasaron la siguiente hora buscando por todo internet un regalo que terminara de convencer a Todoroki. Al final el chico compró una batería de cocina, en principio parecía un regalo sencillo, pero hablamos de Todoroki Shouto y él no podría haber comprado nada que no fuera de la mejor calidad, no porque creyera que con eso impresionaría a Katsuki, él seguramente le llamaría “maldito niño mimado” por eso, pero siendo prácticos, entre mejor fuera la calidad más duraría y con suerte soportarían el ritmo de trabajo del rubio. Bastó unos cuantos clics para que el pedido estuviera hecho, incluso le ofrecían entrega inmediata para el día siguiente a donde él quisiera. Colocó la dirección de su agencia y los datos de Deku por si acaso. Segundos después le llegó un correo confirmando su pedido, eso era impresionante ¿por qué no se le había ocurrido antes?

Conversó con Camie un rato más, divagando sobre sus vidas personales y laborales, hasta que ambos notaron la hora y recordaron la gran cantidad de trabajo pendiente que tenía cada uno.

— Lo siento, debí preguntar si tenías trabajo — Se sintió mal consigo mismo pues ¿no le había pasado algo parecido el día anterior? Debería ser un poco más considerado.

— No te preocupes, fue un gusto ayudar. Pero me tendré que ir ahora si quiero salir antes de la media noche de aquí.

Camie se fue a toda prisa, no sin antes regalarle una sonrisa al salir. Cuando se quedó solo miró una última vez la bolsa que contenía el antiguo regalo y luego la orden de pedido, sonrió satisfecho.

Cerró los ojos un momento para concentrarse en su trabajo pendiente, pero cuando volvió a abrirlos se encontró con las fotografías que tenía sobre su escritorio; se trataba de una serie de pequeñas imágenes sin orden alguno, todas solo tenían algo en común; fueron tomadas por Katsuki, independientemente si apareciera o no en ellas. Se trataba de representaciones de pequeños momentos de su vida, desde su graduación de U.A. hasta su último viaje juntos. En su rostro apareció una enorme sonrisa al pensar en todos los momentos por compartir que tenían delante.

Sacudió la cabeza intentando despejar su mente, sus pensamientos lo habían llevado de nuevo a esa cajita escondida en su cajón. No era el momento. Acercó su computadora, cerró la página de compras y se dispuso a terminar la parte aburrida de su trabajo.

Al menos lo intentó, hasta que comenzaron a llegarle los mensajes de Katsuki.


Una hora y media más tarde se encontraba llegando al departamento que compartía con su pareja, con un pesado paquete de papeleo a medio terminar debajo del brazo y en el otro una bolsa del mini súper de su calle con la bebida favorita de Katsuki.

—Estoy de vuelta.

—Bienvenido a casa — le contestó inmediatamente una voz muy familiar para él.

Shouto dejó sus zapatos en la entrada y caminó por el pequeño pasillo hasta la sala de estar; su hogar era una mezcla de estilo tradicional y moderno con ciertos detalles que mantenían clara la esencia de ambos. Era el lugar favorito de Todoroki en el mundo.

Y mejoraba aún más cuando incluía a su novio sentado frente a su computadora con sus anteojos de lectura puestos. Se acercó a él y sonrió al ver al rubio envuelto en un grueso abrigo además de tener junto a él el calentador. A Katsuki no le agradaba mucho el invierno, pues además de afectar su quirk lo volvía susceptible a resfriados.

Sin decir nada llegó a su lado y le dio un beso en la sien.

—¿Qué tal tu día? —preguntó mientras dejaba sobre la mesa las compras. Bakugou inmediatamente sacó su bebida.

—Un frío de mierda, imbéciles que creen que pueden hacer disturbios durante mis turno y un par de estúpidos en el trabajo.

—Un día normal entonces. — Le sonrió mientras el otro tomaba un trago a la botella y después por fin se giraba para que sus miradas se encontraran. Los ojos carmesí de Katsuki brillaron mientras ladeaba levemente su rostro y eso bastó para que Shouto entendiera el mensaje. Se acercó y junto sus labios suavemente durante unos segundos y al separarse se encontró con una leve sonrisa en el rostro de Bakugou.

El rubio se puso de pie y continuaron charlando a pesar de haberlo estado haciendo durante todo el día por sus celulares, ellos preferían siempre el hablar directamente con el otro. Shouto colocó la mesa mientras Katsuki calentaba la cena para ambos. Y mientras lo observaba, moviéndose experto en su pequeña cocina Todoroki pensó en el pedido que había hecho esa tarde.

¿En qué había pensado con la mochila? Ese si parecía ser un regalo más adecuado para su novio, algo que utilizaría casi a diario, durante una de sus actividades favoritas y que además le traía cierta tranquilidad mientras lo hacía.

Ese si era el regalo.

Chapter Text

Nothing For Christmas

 

Diciembre 14

Ese no era el regalo

Ayer le había parecido una idea estupenda. Esa misma mañana tampoco había tenido ninguna duda mientras observaba a Katsuki preparar el desayuno maldiciendo al sartén que citándolo “estaba arruinando su maldita comida”, después de escuchar eso solo se sentía más conforme con su decisión.

Es por eso por lo que una vez que terminó de desayunar con su pareja, se despidió alegando que aún tenía trabajo pendiente para así poder interceptar al repartidor que buscaría a Midoriya. Había tenido suerte pues su paquete llegó unos escasos minutos después de que entrara a la agencia, pero una vez que metió la caja en su oficina, le parecía todo menos un buen regalo.

¿Cacerolas por navidad? Era más un regalo para su casa que para Katsuki; si se lo entregaba tal vez saldría a relucir su lado sensible, pero quizá no como él quería y con ese pensamiento en la cabeza simplemente ya no podría dárselo. ¿Qué iba a hacer ahora? Tenía una gran caja envuelta en una esquina junto a la bolsa de regalo con la mochila, ninguna idea nueva y un anillo que lo miraba de manera acusadora desde su escondite como diciendo “esto no pasaría si me entregaras y punto”.

Se dejó caer en el suelo al lado de los obsequios y cubrió su rostro con frustración. ¿Por qué es tan difícil escoger un regalo para Katsuki? Se supone que lo conoce bien ¡llevaban años juntos! No debería tener ningún problema por encontrar algo que expresará lo que sentía sin caer en una propuesta de matrimonio. Su frustración era tanta que inconscientemente comenzó a golpear su cabeza contra la pared, ¿un intento de que sus ideas tomaran un nuevo orden tal vez? O al menos Kaminari insistía en que eso funcionaba cuando no tenía una idea clara de lo que quería hacer. Cayó en cuenta que debía estar muy desesperado si estaba siguiendo un consejo de Kaminari, pero era tan extrañamente relajante que podía no pensar en ello. Es posible que hubiera seguido así por un largo rato si alguien no hubiera irrumpido en su oficina.

—Todoroki, tengo los reportes de la misión conjunta que tuvimos hace una semana, solamente necesito que los firmes para… ¡Todoroki! ¿Qué estás haciendo? — Shouto detuvo sus movimientos y bajó las manos para poder mirar hacia la puerta encontrándose con un hombre musculoso, con el cabello negro y lentes en un traje que le daba un aspecto robótico — Las lesiones en la cabeza son un asunto serio, no deberías hacer esa clase de cosas.

Había cosas que Todoroki no terminaba de comprender del todo de Iida, una de ellas era su complejo de hermano mayor que tenía desde sus años en U.A., que se intensifico gracias a su papel como presidente de la clase, y aun después de tantos años y todos fuera de la escuela no dudaba en sermonear a quien creyera necesario. Como en ese momento, que recitaba todas las consecuencias que podría haber si seguía golpeándose junto con lo poco respetuoso que estaba siendo con su centro de trabajo al maltratarlo de esa forma, todo eso mientras repetía su característico ademán con su mano derecha que había sobrevivido al pasar de los años.

—No lo estaba haciendo con fuerza como para lastimarme —aclaró esperando que eso tranquilizara al otro.

—Esa no es ninguna excusa, ¿qué clase de ejemplo le das a tus empleados si llegarán a verte de esa forma? — amonestó el de lentes.

Shouto no creía que importara mucho que alguien lo viera así, había visto a personal de la agencia hacer cosas más raras cuando creían que nadie los veía. Decidió omitir eso, seguramente su amigo encontraría una forma de reprocharle sobre eso también.

—¿Qué es lo que tengo que firmar? Debe ser bastante urgente si cruzaste la ciudad tú mismo por ello— preguntó para cambiar el tema mientras se ponía de pie y se sacudía el pantalón.

—Tú sabes que fue una misión muy importante, —contestó acomodándose los lentes— no dejaría que nadie anduviera por ahí con información delicada si puedo evitarlo —su gran sentido de la responsabilidad era evidente con cada palabra.

La forma de actuar del hombre lo volvió el típico héroe que daría la vida sin pensarlo por cualquiera que lo necesitara, esa clase de héroe que siempre terminaría herido de más en batalla porque protegería incluso a sus compañeros. Algunos suponían que haberse hecho cargo de la agencia de su familia apenas salió de U.A. tenía algo que ver con aquello, aunque Todoroki sospechaba que tenía que ver más con el encuentro años atrás con el villano Stain, aún después de tanto parecía no poder terminar de perdonarse el haber puesto en peligro a sus compañeros por sus decisiones abruptas. Todoroki comprendía y no podía culparlo por ello, así que solo asintió y lo invitó a tomar asiento mientras revisa los documentos y los firmaba para él.

Trató de enfocarse en el trabajo para poder acabar pronto y no entretener de más a su compañero, pero su mente no estaba del todo ahí, había tenido que volver a leer varias veces la misma línea del informe pues no entendía nada, todo porque una parte de su cerebro seguía empeñado en encontrar el regalo ideal para su novio.

Su amigo debió notar que algo andaba mal, pues apenas terminó de revisar el informe no pudo evitar preguntarle al respecto — Todoroki, ¿te encuentras bien? Te ves más pensativo que de costumbre.

Shouto levantó la vista y se encontró con la mirada preocupada del otro sobre él, tal vez creyendo que si se había dañado severamente la cabeza por los golpes. Miró de reojo los paquetes en la esquina y de nuevo a su amigo, ¿qué tanto daño haría pedirle consejo a él? Ya había pedido ayuda dos veces, Kirishima parecía estar seguir fuera de su alcance y alguna vez había oído que la tercera es la vencida. Y aunque Iida no era un amigo cercano de Katsuki, tal vez una mirada diferente lo ayudaría, sin contar que sin duda alguna mantendría el secreto.

—Si tú fueras el novio de Katsuki, ¿qué le regalarías de navidad?—preguntó directamente viéndolo a los ojos.

—¿Si yo qué? —La cara de Iida denotaba consternación ante la pregunta. Se había quedado petrificado en su asiento, sus brazos fijos a cada lado de él una expresión de algo parecido al miedo — Eso es algo difícil de imaginar, yo no creo jamás sentirme así respecto a él… A ningún hombre en realidad. —Después del shock inicial, Iida se quitó los lentes y los limpió con un paño sacado de alguno de sus bolsillos. Los limpió con dedicación durante un par de segundos quizá intentando pasar el shock inicial que le había provocado la pregunta de su amigo.

—Pero suponiendo que sí, ¿qué le regalarías? —insistió dejando de lado los documentos.

—No lo sé, esto es un poco extraño —Se colocó los anteojos antes de volver a su posición de piedra. —¿A qué se debe la pregunta?

Bufó frustrado, “no lo sé” no era la respuesta que Iida aceptaría y le daría un consejo.

Bueno, tampoco podía culpar su escueta respuesta, parecía que ponerle esa imagen mental en su mente no lo ayudaba a pensar en nada más.

—Es que tengo problemas para encontrar un regalo adecuado para Katsuki por navidad — dijo dejando su cabeza reposar sobre el escritorio, derrotado.

—Oh, ya veo. —Pudo escuchar claramente un suspiro provenir del hombre frente a él—¿Estás seguro de que no te viene nada a la mente? — preguntó un poco incrédulo — Después de todo el tiempo que llevan juntos debería ser más fácil para ti pensar en algo que lo que yo te pueda decir.

El anillo apareció de inmediato en sus pensamientos, pero lo descartó en seguida. La propuesta de matrimonio quedaba fuera de la lista.

—Nada, no se me ocurre a nada — soltó en un tono casi lastimero. 

La imagen que daba debió ser suficiente para que Iida quisiera ayudarlo, pues se acomodó mejor en el asiento y llevó su mano derecha a la barbilla como solía hacer cuando meditaba algo importante.

—Bueno, Bakugou tiene muchos defectos, pero siempre me ha parecido un hombre comprometido con su trabajo y bien organizado ¿no es así? — expresó después de un momento, aun con la mirada fija en algún punto frente a él.

Eso era cierto, Katsuki solía llevar la organización de lo administrativo tanto en casa como en el trabajo, decía que algo tan importante no podía quedar a cargo de incompetentes. Espera, ¿eso lo incluía a él?

—Podrías darle algo que lo ayude a mantener un orden en su vida, como una agenda. —Lo sacó su amigo de sus pensamientos— Además con el fin de año tan cerca, el regalo es muy acorde a la fecha— siguió Iida, planteando la sugerencia como lo más lógico que debía hacer Todoroki. —Hay un lugar cerca del distrito comercial donde yo mando hacer la mía cada año, te puedo dar la dirección si gustas.

¿Una agenda? No sonaba como la mejor idea del mundo, pero tampoco sonaba fatal. Podría pensarlo y darse una vuelta más tarde si todo continuaba igual de tranquilo. Aceptó la oferta y anotó la dirección en su celular, después de eso el otro hombre no tardó en marcharse, después de todo, tenía una agencia que atender.

Las horas pasaron y la idea de la agenda seguía rondando la mente de Todoroki, mientras más lo pensaba, mejor sonaba. Era sencillo, algo de uso exclusivo de su novio y sin duda pensaría en él cada vez que lo usará. Quizá incluso podría pedir algún detalle personal en ella. En cuanto dieron las cinco y teniendo todos sus pendientes en orden, decidió que podría irse y dar un vistazo a la dirección que le habían dado esa mañana. Así pues salió de su oficina, ignorando por completo los mensajes de texto de Katsuki en su teléfono.

Como no quería retrasarse demasiado tomó un taxi fuera de la agencia y en menos de media hora estaba fuera del establecimiento.

Apenas entró sintió la calidez que guardaba un lugar cerrado durante el invierno acompañado del aroma característico de la piel y la tinta que provenía de los distintos cuadernos exhibidos en las estanterías del pequeño lugar.

Un hombre mayor salió detrás de una puerta tras escuchar la campanilla de la entrada y saludó jovial al héroe, para después preguntar por lo que buscaba. Después de revisar detenidamente todo lo que ofrecía el lugar, terminó escogiendo una agenda encuadernada en piel negra, con los bordes de las hojas pintadas de dorado, además el dependiente le ofreció grabarla con el nombre que deseara si no llevaba demasiada prisa. Después de una hora Shouto salía del lugar con un paquete envuelto en papel marrón que guardó dentro de su abrigo.

Pensó en ir a su oficina para dejar aquello y no tener que preocuparse de ocultarlo de su novio, pero un mensaje del mencionado preguntando si estaba bien y que llegaría temprano a casa para preparar la cena descartó la idea por completo. No tenía ganas de hacer esperar de más a su pareja, más aún al darse cuenta de que había ignorado todos sus mensajes de texto durante el día. Solamente tendría que ser cuidadoso el fin de semana y el lunes podría llevar eso consigo a su oficina.

Al llegar a casa fue recibido por el delicioso olor a comida y un Bakugou gruñón que se quejaba de que había llegado tarde además de discutirle el no haber contestado los mensajes durante el día. Un sentimiento cálido se instaló en su corazón al notar la preocupación del rubio y le dio un pequeño beso a modo de disculpa, aunque en realidad no había nada de que disculparse, y puso la mesa con rapidez para que pudieran cenar.

Todoroki estaba terminando de poner los últimos detalles cuando notó una caja enorme en medio de la sala de estar y al lado una más larga pero también más delgada.

Frunció el ceño y se dirigió de nuevo a la cocina.

—¿Qué hay en esas cajas Katsuki?

El aludido le dio la espalda, quizá para continuar con sus labores, pero Shouto alcanzó a ver las puntas de sus orejas rojas. ¿Se había sonrojado? ¿Por qué?

-Esa bruja me dio esas cosas, son mierdas navideñas. Ya sabes, decoración y esas estupideces.

Todoroki intentó ocultar su jadeo de emoción convirtiéndolo en tos; aunque nunca lo aceptara a él siempre le subía los ánimos la decoración navideña, pues cuando era pequeño no podía tener todo eso, ahora lo disfrutaba multiplicado por cien. Si fuera por él habría luces navideñas en todo el departamento durante todo el año.

Tomó lo que faltaba poner en la mesa, y aprovechó para asomarse levemente en las cajas, alcanzando a distinguir unos adornos rojos y algo que parecía un reno. Con una sonrisa en los labios volvió a la cocina a esperar a su novio.

—Por cierto, Kirishima y la bola se imbéciles que siempre se nos pegan no dejan de lanzar la misma mierda de que no nos hemos visto, já ¡como si quiera verlos! —Dijo Bakugou a penas lo vio entrar. —Así que me han obligado a aceptar ir con ellos mañana a tomar algo. ¿Vienes?

Todoroki sabía que sólo preguntaba por cortesía, Bakugou no solía sentirse cómodo rodeado del autodenominado Bakusquad y él al mismo tiempo, pues se volvía blanco fácil de las bromas de todos. Por otro lado, él no se sentía bien con los demás, no por no considerarlos sus amigos o que no le agradaran, solo que Bakugou los desplazaba un poco si él estaba ahí, cuando se suponía que debería estar conviviendo con sus amigos, además de que Katsuki prefería mantener los detalles de su relación solo para ellos, y sus amigos solían molestarlo con eso hasta el punto de hacerlo explotar, literalmente. Todoroki había pagado ya más de un par de sillas y mesas en distintos locales de la ciudad.

—Me gustaría, pero me quedé con Yaoyorozu para tomar el té —mintió, o al menos sería mentira hasta que le mandara un mensaje a la chica para quedar.

Bakugou gruñó algo sobre una reunión de estúpidos niños ricos, pero se veía levemente aliviado al saber que no iría, algo que él no tomó para nada como algo personal pues entendía a la perfección sus motivos.

Terminaron de cenar mientras hablaban de sus respectivos días y durante ello Todoroki no pudo evitar en el paquete escondido dentro de su abrigo, su novio era alguien que disfrutaba de tener un control sobre muchas cosas, tal vez el regalo que tenía preparado era un poco más sobrio de lo que espera, pero era la clase de cosas que uno no da a menos que conozcas bien a esa persona. Era un regalo que le das a tu pareja después de tanto tiempo, claramente.

Era un buen regalo.

Chapter Text

Diciembre 15  

Todoroki

Era un mal regalo.

Una buena noche de sueño y un tiempo a lado de su novio había sido suficiente para darse cuenta de que una agenda no es el tipo de cosas que le regalaría a Katsuki. Para empezar él nunca escribía nada en papel, su novio era de la clase de persona que volvía la tecnología su mejor amiga; cada pendiente, cita e incluso la lista de compras estaba dentro de su celular. ¿Qué sentido tenía regalarle una agenda que jamás utilizaría? Además, si la mochila era evidente que había requerido ayuda, la agenda gritaba que no era de él.

Aun con su nuevo problema en la mente, no pudo evitar dejarlo de lado mientras empezaban a decorar la casa con los adornos que había llevado Katsuki la noche anterior aprovechando que era sábado. Entre las maldiciones hacia las estúpidas luces que se enredan con solo mirarlas, las esferas malditamente frágiles y el reno que se ve como un idiota colgado en la puerta, la pareja logró decorar el departamento para el final de la mañana. Shouto había notado la pequeña sonrisa en el rostro de Katsuki cuando terminaron todo y él creía que no lo veía, Shouto había sospechado que todo eso era un detalle de su novio para hacerlo feliz y sintió como lo invadía de nuevo ese sentimiento cálido en su pecho. Sentimiento que fue remplazado por la culpa de no poder conseguir un regalo adecuado, mientras su pareja lo podía complacer con mucha facilidad. Tenía que hacer algo al respecto o pronto ganaría el premio al peor novio del mundo y Bakugou no merecía nada por debajo de lo mejor.

Y como si no estuviera maldiciéndose lo suficiente, una vez que se había despedido de su novio para que ambos fueran a ver a sus respectivos amigos se percató de su mayor error: no acompañarlo. Seguramente en medio de esa reunión podría haber abordado a Kirishima y al fin tener el consejo que estaba buscando, y de no ser así al menos tendría al resto de los amigos más cercanos de Katsuki en una sola habitación. Pero no, en vez de eso mejor estaba sentado en la sala de Momo bebiendo té y hablando de todo y nada a la vez, sin prestar verdadera atención a lo que decía pues estaba más concentrado en rebuscar alguna nueva idea para el regalo de navidad. Bien Todoroki, bien.

—Shouto-san, ¿está todo en orden? — su amiga le miraba con interés mientras acomodaba su taza en la mesita de centro con delicadeza. — Sabes que puedes contar conmigo para cualquier problema.

—Sí, todo en orden. ¿Por qué no lo estaría? —preguntó confundido, nada en su comportamiento decía lo contrario ¿o sí? Además, no es como que estuviera repitiendo esa frase casi a diario desde hace unos días.

—Bueno, no es que no aprecie tus visitas, pero tu mensaje llegó muy tarde anoche y has estado muy callado, más que de costumbre. —aun detrás de la característica voz tranquila de la mujer se escuchaba la preocupación —Pero me disculpo si me he imaginado cosas.

—Oh, no. Yo lo siento, no pensé que te preocuparías por eso — dijo con sinceridad, un tanto culpable por alterar así a su amiga. —No tengo ningún problema, solamente que...

—¿Qué ocurre? —preguntó acercándose más a él y recargando la mano en su hombro como gesto de apoyo, ella no parecía querer quitar la vista del asunto, no convencida por su “ningún problema”.

—Es un problema infantil —dijo rascándose la nuca con nerviosismo en un intento por cambiar el tema.

—No puede ser tan infantil si te causa ese tipo de angustia, de verdad Todoroki, solo dime, quiero ayudar de ser posible —pidió mirándolo a los ojos.

Shouto sabía que, si había un problema, no era uno que requiriera atención; él era consciente de que estaba creando una tormenta en un vaso de agua todo porque creía que estaba exagerando con la propuesta de matrimonio y pensar en ese anillo no le permitía encontrar algo diferente. Aunque si su amiga había notado que algo iba mal, tal vez lo mejor era decirle, lo menos que podía hacer era explicarle lo que le ocurría para que estuviera tranquila.

—Quiero hacerle un regalo a Katsuki por Navidad, pero no se me ocurre nada —admitió después de un momento.

Momo frunció el ceño confundida por un segundo antes de soltar una risita que buscó ocultar tras sus manos. La sangre empezó a subir por el rostro del hombre que desvió la mirada avergonzado, sabía que era un poco tonto, pero no esperaba que se riera de él.

—¿Eso es lo que te está molestando, Shouto-san? —preguntó la chica una vez que controló su risa.

—Sí, te dije que era algo infantil. —murmuró sin atreverse a mirarla.

—Oh, ¡lo siento tanto!, mi intención no es que te avergüences —se disculpó al notar la vergüenza del otro— Es que me parece adorable lo comprometido que puedes ser con lo que respecta a tu novio. Puedo ayudarte a pensar algo, solo si gustas, no quisiera parecer una entrometida.

El chico lo meditó un momento, ¿de verdad quería otro consejo? No es como si los tres anteriores hubieran sido de mucha utilidad, sospechaba que incluso lo confundían un poco más. Aunque ¿qué opción le quedaba? ¿El anillo? Y en todo caso, ¿qué daño podía hacer un poco de ayuda extra de nuevo? No es como si perdiera algo escuchándola.
—Sí, me gustaría que me ayudaras Momo-san —cedió después de debatirlo unos segundos.

Ella se concentró por un momento, con sus ojos bailando de arriba a abajo como si leyera una lista de incontables opciones, que conociéndola seguramente era así.

—Bueno, Bakugou no es alguien a quien le guste las cosas ostentosas ni llamativas, es alguien que le gusta brillar por su talento, no por lo que posee materialmente, ¿cierto? — dijo la chica después de pensar un poco.

Todoroki solo asintió estando de acuerdo con ella; Bakugou no solía aceptar de buena gana los regalos costosos y ostentosos, decía que aquella mierda era innecesaria si tú no valías nada por ti mismo. ¿Pero a dónde quería llegar con eso su amiga?

—Tal vez él apreciaría algo más sencillo. Más allá de lo material, podría ser una experiencia, por ejemplo como un viaje donde puedan pasar un poco de tiempo ustedes dos solos —siguió la chica entusiasmada con su propia idea —Podrías planear sus próximas vacaciones juntos, ¿no crees que es una buena idea?

¡Claro que era una buena idea! Pues aunque Katsuki no lo admitiera en voz alta como muchas otras cosas, él atesoraba los momentos que tenían juntos. Recordó lo relajado que se veía en sus últimas vacaciones, sin tener que lidiar con la gente de la agencia, sin preocuparse por ataques de villanos o el papeleo que generaba detenerlos. Tal vez podía buscar algún lugar pequeño donde pudieran incluso evitar ser reconocidos para pasar unos días como una pareja normal, sin tener que preocuparse por los paparazis o los fans que querían fotos.

Cuando le dijo a la chica que le parecía una estupenda idea, ella no dudó en ir por su laptop para que buscaran un destino y comprara de inmediato los boletos, bajo la excusa de que entre más pronto los tuviera sería mejor. Después de un par de horas en las que habían recorrido casi todo el globo en busca de un buen lugar, Shoto terminó comprando un par de boletos de viaje redondo y una estancia en una pequeña isla caribeña para sus siguientes vacaciones, sabiendo que el clima cálido era el preferido de su novio. Momo incluso lo había llevado a imprimir todo y le ayudó a guardarlo dentro de un sobre de color rojo para que luciera como un verdadero regalo.

Cuando ese asunto estuvo arreglado regresaron a la casa de ella para seguir conversando, pues con la compra hecha y sin la preocupación dando vueltas en su mente, esta vez Todoroki sí estaba prestando atención a todo lo que ella decía.

Después de ver tantos destinos ambos terminaron contando anécdotas de sus viajes pasados, comparando experiencias y recomendándose algunos sitios de interés par alguna futura ocasión. Estaba enfrascado en la conversación cuando su teléfono sonó, cuando lo miró se encontró con un mensaje de su novio que le decía que no aguantaría mucho más a esos imbéciles y que se iría pronto a casa. No pudo evitar reprimir una sonrisa al leerlo quejarse de esa manera de sus amigos, pues sabía que él de verdad disfrutaba estar con ellos más allá del trabajo... de vez en cuando.

—¿Es Bakugou? —le preguntó con curiosidad la chica al ver su sonrisa mientras respondía el texto.

—Sí, parece que volverá pronto —contestó mientras guardaba el celular y se levantaba del sofá —Creo que es hora de que me vaya, muchas gracias por tu ayuda.

—Fue un placer —la chica se levantó también para poder acompañarlo a la puerta. 

—Espero de verdad haber sido de ayuda.

Tras una breve despedida, el hombre se dirigió a su departamento. En el camino no pudo evitar sacar el sobre de su bolsillo y admirarlo, ¿cómo no había llegado a esa conclusión antes? Un tiempo para ellos dos solos lejos de todo parecía ser un buen regalo.


 

Bakugou

Apenas había pasado poco más de media hora cuando Bakugou Katsuki se dio cuenta del gran acierto que había sido no llevar a Shouto a esa maldita reunión. Y no es que se tratara de que no lo amara, o no le gustara pasar tiempo con él al mismo tiempo que con sus amigos, sin embargo tenía cuatro motivos completamente válidos por los que no llevar a su novio fue una buena decisión;

1) Sus amigos son un grupo de ridículos imbéciles. En serio. ¿cómo se las ingeniaban para hacer tantas estupideces en tan poco tiempo? A penas entrar, habían convencido a los empleados de darles un lugar apartado, lo suficiente para tener cierta privacidad pero aun pudiendo ver el resto del local. Durante su primera ronda, Kaminari había empezado con sus estúpidas imitaciones y Sero a demostrar su nueva “gran” habilidad adquirida de llevar las bebidas de un lado a otro de la mesa con su cinta. Cuando una botella de cerveza casi se estrella en la cara de Kaminari no reírse había sido imposible.

Sí, sus amigos eran unos imbéciles, pero al menos ahora su presencia era soportable.

2) Por algún motivo que desconocía, habían decidido elegir precisamente esa tarde para molestarlo directamente a él. Quizá no valoraban su vida, o se confiaban en que tardaría tiempo en tener su oportunidad y olvidaría cobrar venganza. Bakugou recuerda entonces el primer punto.

De cualquier forma, nada parecía detenerlos en recordarle sus momentos más vergonzosos de U.A. y algunos de su carrera como héroe profesional. ¿cómo rayos iba a saber que esa mocosa le vomitaría encima luego de salvarla de caer de un quinto piso? ¿o que el micrófono estaba encendido antes de que la conferencia de prensa empezara mientras él hablaba con Shouto?

3) Kirishima y Kaminari daban asco.

No es que, muy, muy, muy en el fondo le causara felicidad que por fin ese par de idiotas, después de mucho tiempo se hayan dado cuenta de sus sentimientos y finalmente estuvieran juntos. Solo que Bakugou había vivido de primera mano, tanto con uno como con otro el gran dilema que les causaba el no saber si serían correspondidos. Él mismo había intentado mover algunos hilos incluso desde que estaban en U.A. incluso con ayuda de Sero.

Pero absolutamente nada parecía convencer a ese par que en ese momento se encontraba abrazados frente a él.

No es que le molestara, quizá todo lo contrario aunque jamás lo admita en voz alta, pero la abstinencia que significaba estar enamorado de uno de tus mejores amigos y no poderlo decir, pasaba factura. Bakugou solo quería arrojarles un vaso de agua a la cara de ese par. O sino, solo irse y acabar con su tortura.

Pero no podía, y él bien lo sabía. Porque necesitaba la ayuda de ese grupo de ridículos imbéciles.

Por eso fue que él mismo había juntado a todos esa tarde.

—¡Oye Blasty! —Dijo Kirishima, inclinándose sobre la mesa sin quitar su brazo por encima de los hombros de su novio— ¿Nos dirás ya porqué nos citaste a todos?

—¡Apuesto a que nos extrañaba! —Ashido se recargó en su hombro derecho, quizá hace algunos años le habría volado la cabeza de alien, pero ahora la dejó ser.

—Les dije que esperen, maldita sea. —Murmuró tomando un trago de su cerveza.

Quizá debió dar otra respuesta, o cambiar el tema, pues de nueva cuenta volvieron a su entretenimiento y deporte extremo favorito; “Molestemos a Bakugou hasta que nos mande a la mierda”.

Continuaron así por un rato, afortunadamente sus aventuras normalmente involucraban a uno, dos, o a todos los presentes en esa mesa, así que llegó el punto en el que todos estaban riendo de las estupideces que habían hecho de estudiantes. Sí, incluso Bakugou.

—… ¡Pero lo mejor no fue eso! ¡Lo mejor fue la reacción de Kaminari cuando supo que Kirishima se tiñe el cabello! —decía Sero entre risas.

El aludido se sonrojó mientras su novio intentó callar al chico con quirk de cintas.

—¡Silencio Sero! ¡Es secreto!

—Claro claro es parte de su identidad secreta. —Agregó Bakugou aprovechando el momento de molestar a su mejor amigo.

Kirishima se giró para encararlo, cuando su mirada fue más allá, detrás de Bakugou y su sonrisa se ensanchó más si era posible.

—¡Ahí está! —se puso de pie y alzó la mano, llamando a alguien.

Todos se giraron para encontrarse con la persona que habían estado esperando; Kyoka Jirou.

Y es que, con el paso del tiempo la chica con los auriculares se había vuelto más cercana a ese pequeño grupo, siendo ahora de las amigas más cercanas de Katsuki, llegando a ser de las únicas atrevidas a pelar con él por más de dos minutos.

—¡Al fin llegas maldita sea! He tenido que aguantar a estos estúpidos mucho tiempo. —le gritó Bakugou a penas la chica se sentó en la mesa.

—A diferencia de ti, no todos somos nuestros propios jefes, gruñón. —La chica alzó una mano, pidió su respectiva bebida y por fin, con todos reunidos, Kirishima volvió a preguntar el motivo de su reunión.

Lo que lleva a Bakugou al cuarto punto de por qué no llevar a su novio fue buena idea;

4) Tenía un plan.

Por que al contrario de lo que muchos pensaban, él no era un bastardo sin sentimientos, o al menos no se cuando se trataba de su pareja por casi diez años. En todo ese tiempo había aprendido mucho acerca de Shouto; las cosas que amaba y aquellas que lograban hacerlo enojar, una de ellas era cuando le repetía algo más de tres veces y seguía sin prestarle atención.

Fue por eso que cuando su madre se ofreció a ayudarlo a comprar decoración navideña, no opuso gran resistencia, evitó que la bruja comprara esos estúpidos Santas que bailaban mientras sonaba una canción de mierda, pero más allá de eso se dedicó solo a observar y pagar las compras.

Todo ese suplicio había valido la pena cuando escuchó la emoción de Shouto y como se multiplicó por cien esa mañana que se dedicaron a decorar todo el departamento, un horrible pino incluido, artificial claramente pues no iba a dejar que su hogar se llenara de jodidas ramas o basura de uno natural.

—Tengo un plan, y ustedes me ayudarán. —Dijo seriamente observando a todos los presentes.

—Oh no, ¿qué hiciste ahora? —Preguntó Sero mientras ponía cara de resginación absoluta.

—¡No me digas que planeas otra broma para Midoriya! —Ante esa posibilidad los ojos de Ashido brillaron.

—¿Qué? No seas estúpida, ¿por qué perdería mi tiempo…?

—¿Entonces? ¿Qué ocurre, bro? —Como siempre, Kirishima decidió cortar el juego para volver al tema principal que claramente era importante para Bakugou.

—Quiero hacer una fiesta para Shouto por navidad. Y ustedes la van a planear.

Quizá si les hubiera dicho que iba a meter un león en la oficina del estúpido Deku o que había decidido dejar de ser héroe y convertirse en monje budista sus amigos habrían reaccionado mejor.

Después del shock inicial, Kaminari y Sero estallaron en carcajadas, llegando por fin a su límite, los hizo callar de una forma nada amable ganándose una reprimenda de la dueña del lugar. Ashido fue la primera en digerir la noticia y entre ella y Kirishima comenzaron a esparcir la emoción que implicaba una fiesta navideña.

—¡Podemos invitar a todos nuestros amigos! —decía el alien rosa— ¡Hace tiempo no veo a Uraraka!

—Los demás estarán emocionados, Deku…

—¡No voy a invitar a ese nerd!

Todos se giraron para observarlo, Jirou solo alzó una ceja, preguntándole si hablaba en serio. Bakugou entonces recordó el gusto de mierda de su pareja, pues precisamente ese maldito nerd era su mejor amigo, además de que muy en el fondo, la compañía de Deku ya no era tan mala, al menos los primeros cinco minutos.

La fiesta es para Shouto. Se recordó a sí mismo.

Así que solo gruñó pero no volvió a negarse en invitar al brócoli andante.

La emoción por el evento no hacía más que aumentar; cada uno comenzó a tomar respectivas responsabilidades, aceptando a “ayudarlo” (aunque nunca pronunciaría esa palabra en voz alta). Cuando el tema de la música apareció Jirou inmediatamente saltó en escena, y así los seis amigos continuaron planeando la fiesta que principalmente era para Shouto, pero que serviría a su vez como reunión de viejos amigos.

Porque esa era otra cosa que Katsuki había aprendido de Shouto; aunque este lo intentara ocultar, la época navideña era de sus favoritas actualmente. Al ver las primeras decoraciones en las calles el rostro de su novio se iluminaba, y jamás podría olvidar como fueron las primeras navidades que ese mitad y mitad había pasado en su casa. La ilusión en su rostro ante la perspectiva de una noche familiar. Bakugou quería darle todo eso y más.

Porque la otra parte eran sus amigos, los cuales Shouto apreciaba demasiado. Su pareja era alguien poco expresiva, o al menos con el resto de estúpidos mortales que no eran él, pero sabía que en el interior Shouto amaba pasar tiempo con esa bola de idiotas con los que habían vivido tres años.

Y si verlo feliz requería que Bakugou hiciera el mayor sacrificio de la vida teniendo que soportar la mierda de planificar un evento así y luego pasar horas encerrado con los extra que pensó que no volvería a ver, pues que así fuera.

Así pasaron varias horas, entre bebidas, aperitivos, bromas estúpidas e intentando de planear la mejor puta fiesta navideña.

Porque los regalos de Bakugou jamás serían mediocres, nunca nada de lo que él hiciera sería a medias. Y menos aún si dicho regalo incluía a su persona favorita en ese maldito mundo de mierda.


 

Al llegar a casa Shouto se encontró con un Katsuki envuelto en mantas en el sillón mientras maldecía a alguien en su teléfono.

—Ya estoy de vuelta —saludó depositando un beso sobre la cabeza de su pareja — ¿Te divertiste? —preguntó acomodándose a su lado.

—Tch.¿Quién podría divertirse con esos malditos perdedores? — gruño recargándose en él — Ellos de verdad quieren morir de tanto que me joden. No les basta con que tenga que soportarlos en la agencia, también quieren que les dedique mi tiempo libre. A este paso voy a pedir vacaciones solo para deshacerme de ellos.

Todoroki no puedo evitar reír por el comentario, pues el mejor que nadie sabía que Bakugou no hablaba del todo enserio.

Una parte de él, tal vez en lo más profundo de su ser, se sentiría mal si los chicos un dia simplemente le obedecieran y lo dejaran en paz. Aun así, no pudo evitar sentir cierta felicidad al escucharlo hablar de tomarse un descanso e inmediatamente su mente viajo a su nuevo regalo.

Tal vez esta vez sí había acertado.

Chapter Text

Diciembre 16

Ya no parecía haber acertado.

A Bakugou le gustaba ir de vacaciones pues ni siquiera él era tan amargado para no disfrutar de un poco de tiempo libre en algún lugar lejano de casa. El problema que veía ahora era que todos sus viajes de pareja tenían una sola cosa en común: lo había planeado juntos. Todo el proceso de elegir un destino, hotel y los días, lo habían planeado entre los dos pues era algo para ambos. de cierta manera dejarlo fuera esta vez de la jugada le provocaba malestar. Y con eso en mente, ahora que pensaba en el itinerario guardado en el sobre ya no sentía que fuera tan especial.

¿Y ahora que? Ya tenía cuatro regalos, ninguno le convencía y a este paso terminaría regalándole calcetines con dibujos de gatitos. Otra mala idea por supuesto, pues Bakugou no usaba calcetines con gatitos, aunque no es que tuviera algún par de esos para usarlos. Si le regalaba unos, ¿los usaría?

— ¿En qué tanto piensas? — gruñó el rubio recuperando su atención. Ambos estaban acurrucados en el sillón, aún en pijamas a pesar de la hora; se suponía que estaban viendo una película aunque si le preguntaban no sabía ni siquiera el nombre.

— En calcetines de gatitos — contestó honesto.

— ¿Por qué carajos estás…? No, olvídalo, prefiero no saber — soltó regresando su atención a la pantalla y acurrucándose más contra el lado izquierdo de Todoroki, éste entendiendo al instante activó levemente su quirk, lo suficiente para generar un agradable calor para ambos.

Después de eso había algo claro; no habría calcetines para Navidad. A Katsuki no parecía gustarle la idea. ¿Por qué había pensado en eso para empezar? Era oficial, sus ideas solo iban de mal en peor. Suspiró cansado, darle vueltas a todo eso no lo iba a llevar a ningún lado, tal vez lo mejor era dejar todo por la paz.

Por ahora aún tenía tiempo para encontrar algo. Se recargó más en su pareja e intentó prestar atención a lo que estaban viendo, casi lográndolo con éxito, excepto cuando su atención cambiaba de la televisión al rostro de su novio con facilidad.

— Katsuki, deberíamos ponernos en movimiento, Midoriya y Uraraka no deben tardar en llegar— dijo después de diez minutos que acabó la película y parecía no querer moverse del sillón.

— ¿Y porqué carajos tengo que verme presentable en MI casa para TUS invitados? — preguntó de mala gana el rubio sin moverse un milímetro de su cómoda posición. — Yo ni siquiera los quiero aquí.

Todoroki no pudo reprimir un suspiro de frustración: aquí iban de nuevo. Siempre era lo mismo con las visitas. Primero sus amigos los invitan a sus hogares, Todoroki acepta y Bakugou se niega pues “no comería ni una mierda que alguno de esos incompetentes cocinara”. Después de eso él no discutirá pero debía ser evidente su decepción pues al final de mala gana el rubio le diría que si tanto quería pasar tiempo con esos perdedores todo iba a ser en su departamento, para asegurarse que al menos no morirían por intoxicación esa noche. Aunque eso no exentaba de este momento previo donde se veía claro en el rostro de Bakugou cuanto se arrepentida de complacerlo.

— Katsuki… — amonestó bajito con los ojos llenos de súplica consciente que Bakugou no solía oponerse a esa mirada.

— Bien, bien, carajo. Pero no pienso ser amable o alguna mierda como esa. — gruñó levantándose del sofá en dirección al cuarto — eso no es parte del jodido trato.

Shouto solo sonrió, había un encanto particular en la forma de ser de su hombre gruñón. 

— ¿Y tú no piensas traer tu trasero para acá? — un grito desde la habitación lo hizo correr, lo mejor era no hacerlo esperar antes de que quisiera cambiar de opinión… De nuevo.

Se metieron juntos a la ducha pero solo con el fin de terminar rápido; Todoroki no permitiría que pasara nada con las visitas a minutos de llegar. Terminaron de arreglarse y limpiar el departamento justo a tiempo para atender la puerta cuando el timbre sonó. Al abrir la puerta se encontraron con una sonriente Uraraka y un nervioso Midoriya detrás.

— Hola, chicos — saludó alegre la joven con su característica sonrisa. — Sabemos que Bakugou dijo que no trajéramos nada, pero pensamos que un pastel para el postre no estaría mal — dijo alzando la mano de Midoriya que llevaba una bolsa plástica.

— Si ustedes lo escogieron esa cosa debe ser alguna mierda asquerosamente dulce — se quejó el rubio pero aceptó la bolsa para llevarla a la cocina, pasando a darle una palmada en la cabeza a la chica, lo más cercano a un saludo amable de su parte.

Luego Bakugou se digirió a la cocina con bolsa en mano.— ¿Van a quedarse parados ahí afuera toda la noche o qué demonios? Entren de una puta vez y siéntense en algún lado. Llegaron jodidamente temprano, así que no esperen que la cena esté lista.

Todoroki pensó en decirle que en realidad habían sido ellos los que se habían retrasado, pues habían citado a la pareja a las siete y solo habían llegado con unos escasos cinco minutos de antelación. Pero decidió dejarlo estar y sólo invitó a pasar a los otros dos de una manera más amable.

— Creo que se alegra de vernos — murmuró Izuku cuando creyó que Bakugou se había alejado lo suficiente. Mientras seguía a Shouto en dirección a la sala.

— Oí eso, maldito Deku — se escuchó gritar desde la cocina — En vez de murmurar cosas con esos otros dos imbéciles ven y sé de maldita ayuda — ordenó en medio del alboroto que se escuchaba por la toma de sartenes y ollas.

Deku se quedó paralizado por unos segundos antes de reaccionar a la orden e ir hacia la cocina a paso lento, como condenado a muerte. Cuando realmente lo que quería evitar era eso.

Aún con el pasar del tiempo, la costumbre de Katsuki de tratar como un inferior a Izuku continúa, aunque todos suponían que para este punto era más costumbre que cualquier otra cosa y Katsuki no lo admitiría pero Midoriya era su relación más antigua y eso valía algo… de alguna forma.

Era por eso mismo que quizá el chico con el quirk explosivo había estado intentando mejorar su relación. Muy lentamente y a su manera, claro.

Dentro de la cocina Bakugou le arrojó a la cara un mandil a Deku, él se colocó uno y comenzó a darle órdenes y quizá una o dos veces preguntando la opinión del otro antes de volver a gritarle por haber hecho algo mal.

A marcha forzada comenzaron a cocinar, con el paso de los minutos su ritmo aceleraba y mejoraba, demostrando que incluso en esa situación podían ser buen equipo. Bakugou tenía el celular cerca mientras cocinaba pues los imbéciles de sus amigos estaban enviando actualizaciones de la planificación de la fiesta; Jirou había pedido a Yaoyorozu si podían realizarla en su casa, y Cola de Caballo había accedido emocionada. Por otro lado Sero y Kaminari habían localizado a Sato quién aparentemente se encargaría de la comida. Y Kirishima… Su mejor amigo le estaba ayudando con algo más, otro plan que solo había compartido con el pelirrojo.

Contestaba los mensajes lo más rápido y discreto que podía, intentando mantener su regaño constante a Deku para no levantar sospechas en los presentes. Volvió a guardar el aparato en su bolsillo en el momento justo en que Deku sacaba aceite vegetal en lugar del de olivo que él claramente le había pedido. Ese idiota.

 


 

Mientras tanto en la sala de estar, ahora con sólo un invitado que atender, Shouto trató de conversar con la chica después de ofrecerle té, llevando la conversación de la vida laboral a temas más personales gracias a lo parlanchina que era Uraraka.

—… Me costó un poco encontrarlo, pero se que valdrá la pena cuando Deku lo vea —compartió en confidencia la chica con una sonrisa soñadora en los labios. — Sé lo mucho que amaba su vieja sudadera de All Might.

El hombre no pudo evitar sentir un pizca de celos por lo fácil que parecía haber sido para ella encontrar el regalo ideal para su pareja.¿Por qué no podía ser así para él? Aunque si se daba un poco de crédito, en su momento había estado seguro de su primera elección. Cuando había buscado el anillo le había resultado lo más sencillo del mundo, ni siquiera lo pensó, sólo fue cuando ya tenía la argolla en mano que la inseguridad atacó. Y ahora estaba buscando regalos a días de navidad.

— ¿Cómo supiste que regalarle a Midoriya? — preguntó con verdadero interés.

— Yo… Creo que solamente lo supe, después de tanto tiempo resulta fácil saber que le gusta y que no a tu pareja, ¿no es así? — contestó la chica sin rastro de duda — ¿No es lo mismo contigo con Bakugou?

Él quería decir que sí, él conocía a Katsuki mejor que nadie, pero el fiasco de los últimos días no salía de su mente y se sintió como un fracaso de novio comparado con Uraraka que se veía completamente segura de conocer a su novio y afirmarlo sin dudar. ¿Qué había de mal en él que no podía hacer lo mismo?

— Creo que no es así.— dijo por lo bajo, dejando ver sus inseguridades.

— ¿Por qué dices eso? — preguntó la chica preocupada al ver lo decaído que lucía.

— Es solo que creí que lo sabía, pero ahora… — dudó ¿qué tanto quería compartir?

Ochaco era una persona muy discreta y a diferencia de sus anteriores consejeros, ella conocía lo que era estar una relación larga, tal vez si le contara todo su plan ella podría darle la ayuda que requería en realidad. Más que un consejo para buscar un regalo nuevo, sería más sobre el que tuvo en mente desde el día uno.

En la cocina se seguía escuchando a su novio gritarle a Deku por su “incompetencia” en la cocina, no había posibilidad de que los escucharan por error. Se armó de valor, se acercó a la chica y susurró.— Tengo un anillo de compromiso oculto que no sé si debería entregarle.

— ¡Eso es fantástico, Todoroki! — felicitó con entusiasmo, juntando sus manos frente a ella aunque en voz baja para que los chicos en la cocina no escucharan — Si ustedes ya han hablado de ello, no deberías dudar, estoy segura que Bakugou no se negará.

— Respecto a eso —se rascó la nuca un tanto incómodo — nosotros no hemos hablado de matrimonio nunca. Lo hice porque fue lo que me pareció lo indicado, pero ahora no dejo de tener dudas. ¿No es muy pronto para pedirle matrimonio?

La chica lo miró confundida por un segundo, como si no lograra entender del todo su pregunta, para después mirarlo con comprensión, tanta como si ella supiera algo que él no.

— No sé si sea pronto —respondió ella escogiendo con cuidado su palabras — eso solo pueden saberlo ustedes. Pero si nunca lo han hablado, tampoco puedes estar muy seguro.

— ¿Qué es lo que hago entonces? — soltó totalmente perdido.

— Podrías preguntarle, sacarlo casualmente en una conversación, pero tienes que esperar que el momento se dé, si tú lo sacaras de la nada, él podría sospechar — le aconsejó.

¿Esperar el momento? ¿Y si eso no pasaba antes de navidad? Por lo que le decía la chica, lo mejor sería esperar a saber la opinión de su novio, pero eso seguía dejándole un problema.

—¿Qué podría obsequiarle entonces?

La castaña lo meditó por unos momentos, en los cuales el departamento se llenó de un Katsuki regañando a Midoriya por escoger el tipo equivocado de lechuga.

— El anillo es una especie de símbolo de tu amor por él , ¿no es así? Algo que use y cuando vea piense en ti y en lo mucho que lo amas. — meditó en voz alta — ¿Y si le das algo que simbolice eso más allá del matrimonio? Puede ser una cadena o una esclava. Aunque, si pensaste en el anillo, tal vez solo deberías seguir lo que dice tu corazón y dárselo.

¿Seguir a su corazón? Eso había intentado, pero su corazón dudaba tanto que ya ni él sabía lo que quería. Iba a preguntar al respecto cuando escuchó la voz de Katsuki pedirle, o más bien ordenarle, que pusiera la mesa para poder cenar. Ochaco se ofreció a ayudarle y con eso dieron por cerrado el tema. Pero eso no evitó que durante la cena Todoroki le diera vueltas a alas palabras de su amiga. ¿Estaba el preparado? ¿Estaría Katsuki preparado? ¿Podría averiguarlo antes de nochebuena? ¿Era mejor darle otra cosa y esperar? ¿Debía escuchar a su corazón aun cuando este cambiaba constantemente de decisión?

Con todo eso en la mente, apenas estaba consciente de lo que sucedía a su alrededor. Katsuki pareció notarlo pero no dijo nada, simplemente intento mantener la conversación y se abstuvo de mandar a volar a Midoriya por cualquier razón medianamente buena. Después de la cena y un poco de sobre mesa la pareja se marchó, dejando caer que tal vez la próxima vez ellos podrían ser los anfitriones.

— Estuviste jodidamente extraño toda la puta cena. — soltó el rubio una vez que estuvieron solos — ¿Qué carajo está pasando?

¿De verdad lo había estado? ¿O era algo que sólo Katsuki sabría por lo bien que lo conocía? Lo miró sin saber como responder a eso, admirando ese sueño fruncido y esos ojos rubí molestos, pero que solo ocultaban verdadera preocupación. Su corazón se aceleró automáticamente, algo que sólo provocaba su novio, nadie más.

— Katsuki — el aludido solo lo siguió mirando expectante ahora alzando una ceja, quizá esperando alguna explicación.— Te amo.

Los ojos del otro se agrandaron por la sorpresa y poco a poco el color fue subiendo a sus mejillas.

— ¿A qué jodidos viene eso? — preguntó una vez recuperó el control.

— Solo quería decirlo — respondió con simpleza.

—Eres un idiota — le dijo sin verdadera malicia acercando su rostro al de él, y dijo en voz muy baja, como un secreto susurrado directo al corazón de Shouto— Yo también te amo —y lo besó en los labios.

Los besos de Katsuki eran como él, demandantes y furiosos, pero siempre dejaban ver el amor que le profesaba. Ese amor que él correspondía con la misma intensidad, ese amor que a veces sentía que era tan grande que no sabía cómo demostrarlo, ese amor que le decía que no lo quería perder jamás. Y fue en ese beso que pensó que tal vez seguir a su corazón no era tan mala idea.

Él sabia lo que debía hacer.

Chapter Text

Christmas (Baby Please Come Home)

 

 

Diciembre 17

Todoroki

Oficialmente ya no sabía que hacer.

Primero su día no había empezado bien, en algún momento de la madrugada habían llamado a Katsuki para una misión, así que cuando despertó lo había hecho solo y eso lo había deprimido. Aunque no lo admitiría frente a su novio, estaba tan acostumbrado a ver al despertar al rubio, ya fuera a su lado durmiendo, gritándole desde la puerta que se moviera si no quería desayunar frío o entrando recién duchado, que cuando tenía que empezar su día sin él se sentía como si una pieza importante faltara.

Sin su novio en casa, él no tenía ninguna razón para quedarse más de lo necesario, por eso apenas estuvo listo tomó los fiascos de regalos que había preparado en el fin de semana y salió de ahí pensando en lo que había hablado la noche anterior con Uraraka. Sabía que la chica tenía razón, dar el siguiente paso debía ser si ambas partes estaban seguras. Pero la idea de un símbolo de su amor que él encontrara le había parecido lo indicado.

Con la idea cambiar el anillo por otra cosa que sirviera igual como un símbolo de su amor, terminó desviando su camino a su oficina para pasar a una joyería cercana. Se tomó su tiempo para observar con atención cada pieza en exhibición dentro de la tienda, nada parecía ser lo que buscaba hasta que se encontró con una cadena de eslabones dorados del que colgaba un dije en forma de un pequeño copo de nieve, un diseño bonito, sencillo y discreto. La dependienta que no había apartado la mirada de él en todo momento se acercó para mostrarle la pieza y hacer su trabajo para hacer que quisiera llevársela, un acto innecesario pues Todoroki ya estaba más que convencido de llevarla.

Minutos más tarde estaría llegando a su oficina con la cadena guardada en una cajita de regalo y una pequeña sonrisa satisfecha por su elección.

Le tomó toda la mañana y un poco de tiempo libre para encontrar los peros en el nuevo obsequio. ¿Sería del agrado de su novio? ¿Se entendería el mensaje? ¿No habría ido mejor algo que pudiera ser grabado para escribir una leyenda en él? Y entre más dudas que surgían algo menos satisfecho se sentía al respecto hasta que simplemente decidió que ese no era el regalo que quería darle a Katsuki. ¿Qué estaba mal con él?

Frustrado, se acomodó en su silla e inició su actividad favorita de los últimos días : pensar un regalo indicado, con los mismos resultados de siempre; un montón de nada, un anillo de compromiso apareciendo en su mente cada pocos minutos y él decidió a que no iría por ahí.

— Todoroki, hay un poco de tiempo y ya es tarde, no sé si… Oye, ¿Estás bien? ¿Qué pasa? — al levantar la vista se encontró con Midoriya que lo mira con cierta preocupación.

Shouto miró a su amigo y no pudo evitar querer decirle lo que le sucedía, esta vez pensando solo en él. Midoriya era su mejor amigo y uno le cuenta sus problemas a su mejor amigo, ¿cierto? O al menos eso era lo que el chico le decía constantemente para que no cargara solo sus problemas.

— No me gusta el regalo —se quejó después de pensarlo un poco.

— ¿Regalo? ¿Cuál regalo? — le preguntó confundido.

— Este regalo — dijo señalando la caja con la cadena dentro que tenía sobre el escritorio.

— He tenido problemas para elegir el regalo de navidad de Katsuki y creí que este era el indicado, pero ya no y ahora no se que hacer.

Midoriya lo miró con pena, mirando de reojo la pequeña montaña de obsequios en una esquina del cuarto. El asunto parecía ser más grande de lo que le estaban diciendo, pero no diría nada a menos que se lo pidiera.

Todoroki siguió la mirada de su amigo y vio la evidencia de sus fracasos. Frunció el ceño molesto: si lo pensaba bien todo esos regalos los había escogido con ayuda de personas que no conocían bien a Bakugou.¿No había pensado en pedirle ayuda a Kirishima en primer lugar? Se amonestó mentalmente por seguir con la búsqueda del regalo a pesar de no conseguir hablar con quien realmente quería. No podía seguir así, ese tipo de cosas requerían a alguien que conociera bien a la persona, que fuera tan cercano como para conocerlo y en el caso de Katsuki ese era Kirishima, pues no conocía a nadie que… Volvió a mirar a su amigo frente a él y no pudo evitar emocionarse. Izuku también conocía bien a Bakugou, ellos eran amigos de la infancia, para él era Kacchan. ¿Qué otra muestra necesitaba para eso?

— Tú eres cercano a Katsuki —afirmó esperanzado.

— Bueno, yo no diría cercano —murmuró nervioso el pecoso — nos conocemos desde niños y siempre lo he admirado. Tenemos una relación supongo ahora que podrías llamar amistad, pero Kacchan seguramente me mataría si escucha eso. Él solo es… Kacchan.

— Pero tú lo conoces bien, ¿no? — insistió Todoroki — Tu podrías ayudarme a encontrar un buen regalo.

— Yo… Yo no sé si podría hacer eso. — divagó un poco más, entrando en ese trance de eternos murmullos que lo caracterizaba. — No es que no lo conozca, yo creo que si existiera un concurso de conocimientos sobre él, no sé si ganaría, pero al menos quedaría en los finalistas. Kirishima es más cercano, él sí es su mejor amigo, Kacchan lo admitió una vez. Ni siquiera sé si estaría feliz sabiendo que yo ayudé a escoger su regalo, probablemente volaría el lugar a penas se dé cuenta.

— Entiendo… —dijo decepcionado, pero entendía a su amigo, su pareja no había sido la mejor persona con él, aún en la actualidad Katsuki no tenía ninguna clase de consideración con el chico.

— No es que no quiera ayudar —agregó nervioso, moviendo exageradamente las manos al frente cuando vio como decaía el ánimo de su amigo.— Tú eres mi mejor amigo y si tú necesitas mi ayuda te la daré.

—¿De verdad?

Midoriya solo asintió, su rostro tornándose serio, llevó su mano a su barbilla y empezó a divagar en murmullos tan rápidos que Todoroki no lograba atrapar nada. Después de un largo momento frenó en seco asintiendo y golpeando su palma con el puño.

— Kacchan desde siempre ha sido tan, eh, ¿nerd? como yo aunque no lo admita. De pequeños podíamos comprar los paquetes necesarios solo buscando una tarjeta. Ahora tiene en su oficina de esas figuras de colección que sólo un fanático consigue, porque requiere largas filas y mucha suerte, en su casa también he visto que tiene un par de ellas. Creo que es ese fanatismo por All Might lo que hizo que fuéramos unidos una época cuando éramos niños — describió muy concentrado en ello — Pero no es algo que uno no adivina, él… no cumple con el estereotipo, supongo. Podrías ir a una tienda de colección y conseguir algo, él estaría muy contento con lo que fuera.

Todoroki lo pensó un momento, eso era una buena idea sorprendentemente, él no habría pensado en eso por el simple hecho de que Katsuki no hablaba al respecto, simplemente llegaba con un artículo nuevo de vez en cuando y le hacía lugar en alguno de sus estanterías, o lo veía limpiar con cierta devoción su colección. Miró una vez más la montaña del fracaso antes de asentir, si había intentado eso, ¿por qué no hacer caso a lo que le aconsejaba su amigo? Miró la hora, tenían bastante tiempo de sobra, tal vez podría ir al centro comercial y buscarlo.

— Yo no soy muy bueno con esas cosas, ¿Puedes acompañarme? — pidió, sabiendo que no conseguiría mejor ayuda que la del mayor fan de All Might en la tierra para elegir ese obsequio.

—Claro, yo de hecho venía a preguntar si querías ir a comer algo. Todo esta muy tranquilo hoy, podemos ir a la tienda de colecciones en el centro comercial y después ir a comer algo. ¿Qué dices? —propuso Midoriya un tanto entusiasmado.

Todoroki no dudó en aceptar, no es que tuviera otra cosa que hacer y no tendría mejor ayuda para elegir que Izuku. —Sí, vamos.

Tomó apresurado su abrigo, su cartera y celular para poder salir y cuando estaba en la salida su teléfono sonó.

— ¿Hola? — contestó sin mirar el identificador, apresurando a su amigo para salir. Quería llegar lo más pronto posible.

Hey, terminé el maldito papeleo temprano y como me tienen aquí desde la jodida madrugada no creo que a nadie le importe que me pierda para que comamos juntos. ¿Vamos al lugar de ramen que abrieron? — paró por un segundo al escuchar la voz de Katsuki.

— Suena bien pero… — pudo escuchar como todo quedaba en silencio total al otro lado de la línea, una señal de que Bakugou no estaría feliz por lo que seguía. Sintió una punzada de culpa atravesarlo, pero ya tendrían otro momento para salir juntos. — Tengo cosas que hacer. Te veré en la noche, ¿de acuerdo? —dijo para cortar la conversación, sabiendo que no requeriría mucho para ceder a su novio.

Como sea. — soltó enojado el otro antes de colgar.

Miró su teléfono por un momento antes de guardarlo, no le gustaba hacer sentir mal a su novio pero asumió no sería nada grave, al final todo lo que estaba haciendo era por él.

— ¿Todo bien Todoroki? —pregunto Izuku que se había quedado callado, escuchando lo que sucedía en la corta llamada.

— Sí, ¿nos vamos ya?


— ¡Es la tarjeta de estadísticas de All Might de la edad de bronce! —exclamó Midoriya atrayendo la atención de Todoroki que estaba al otro lado de la tienda a donde lo había llevado.

— ¿Eso es algo bueno? —preguntó en verdad curioso mientras se acercaba para ver lo que había causado tanto revuelo en su amigo.

— ¿Bueno? —el chico casi pareció ofendido ante la pregunta —Fue una edición limitada a mil piezas por su debut en Japón, la fotografía lleva un holograma especial que te permite apreciar la ejecución de Carolina Smash. ¡Es casi un milagro que encontráramos una que esté en venta! pagaría lo que fuera por ella...

Todoroki miró la carta; para él no era más que un pedazo de cartón, pero por la reacción de su amigo supo que era lo que había venido a buscar. Regresó la vista a su amigo y se sorprendió de verlo listo para saltar sobre el mostrador para tener el objeto. Instintivamente le congeló los pies para impedir que lo consiguiera. Nada debía interponerse en conseguir el regalo perfecto, eso incluía a su mejor amigo.

—Lo siento, Midoriya —se disculpó antes de llamar al vendedor para pedir la tarjeta.

Minutos después estaban fuera de la tienda caminando por los pasillos del centro comercial, sintiendo que al fin había conseguido lo que había empezado días atrás. Iba a agradecer a su amigo por la ayuda cuando notó lo decaído que se veía, aunque no pensaba pelear por ello, se veía que de verdad había deseado conseguirla. Se sintió un poco culpable, a diferencia de su novio, el fanatismo en el chico de cabello verde era palpable y aunque le había dicho que no había ningún tipo de resentimiento pues entendía, ya que él habría hecho lo mismo de tener de por medio a Uraraka.

Aun así intentó compensarlo invitándolo a comer algo y después por un poco de helado. Izuku había dicho que no era necesario, pero aun así había aceptado todo de buena gana. Al final pasaron el resto de la tarde juntos, incluso fue el turno de Todoroki de ayudar con el regalo para Ochaco.

Ya que ninguno quería tener en casa el regalo de su pareja, regresaron juntos a la oficina. Antes de despedirse, Izuku bromeó con que tal vez la tarjeta no estaría ahí cuando regresara mañana, pero la mirada que le lanzó su amigo y la sutil amenaza al respecto fue suficiente para saber que el tema no ameritaba una broma.

Había sido un buen día, pensó mientras volvía a casa.

Tal vez, por fin, podría quitarse esa preocupación de encima.


 

Bakugou

¿Por qué carajo los villanos eran tan estúpidos como para intentar crear un disturbio en su zona? ¿Y en la madrugada? Peor si uno de ellos tenía un quirk de oscuridad que no tenía ni la minima esperanza contra sus explosiones, ni siquiera a media noche esos bastardos podrían haberle ganado a él y a Kirishima.

Una vez esos pobre diablos dentro de una celda, que su compañero se encargara de la parte social del altercado que requería hablar con la policía, ambos se dirigieron a su agencia al darse cuenta de que era demasiado tarde para incluso pensar en volver a sus hogares.

Bakugou le envió un texto a Todoroki explicándole lo sucedido, no recibió respuesta alguna aún después de un rato en su oficina, lo cual le consternó; usualmente era el otro quien se aferraba en que conversaran un poco durante el día por medio de sus celulares.

No quería ser paranoico, pero su pareja llevaba un par de días comportándose extraño, cada vez alejándose un poco más, y el rubio no lo entendía. Quizá solo estaba ocupado o alguna mierda como esa.

Continuó el maldito reporte de lo sucedido esa madrugada y con todos los papeles en regla y orgulloso de sí mismo notó que tenía tiempo suficiente de ir a la agencia de Todoroki y comer juntos. Quizá podrían probar ese nuevo lugar de ramen a dos estaciones de distancia.

Se cambió su traje de héroe por su ropa casual, le marcó a su pareja y esperó. Y minutos después colgó al ser rechazado. ¿Qué carajo le pasaba a Todoroki? Hizo recuerdo de los días anteriores, intentando buscar algún motivo por su extraño comportamiento, ¿acaso había cocinado algo demasiado picante? ¿Se acabo el agua caliente de la ducha? Si eso fuera, no debería haber sido un problema para el otro.

Se quedó perdido en sus pensamientos hasta que alguien entró a su oficina azotando la puerta.

—¡Bakubro! ¿Estás ocupado? Pensaba que… oye, ¿estás bien?

Bakugou observó a Kirishima, que al igual que él había dejado de lado su traje de héroe y ahora usaba ropa civil.

—¿Qué quieres, pelos de mierda?

Se dio cuenta de su error al usar ese viejo apodo cuando la preocupación se hizo clara en el rostro del pelirrojo.

—¿Qué pasa?

—Nada, déjame en paz.

—Bueno, eh… ¿seguro? —Al ver la mirada asesina de Bakugou decidió dejar de insistir, al contrario del resto de imbéciles Kirishima había aprendido con el tiempo a no tentar a su suerte. —Bueno, es que yo venía a preguntarte si estabas ocupado. Quedé de verme con Sato y no sé si quieras venir.

—¿Por qué querría yo ir a ver a ese sujeto?

Su amigo rodó los ojos y sonrió levemente. —Oh no sé, ¿quizá porque él se encargará de la mayoría de la comida para la fiesta? Si sabes de que hablo ¿no? La fiesta para Todoroki, creo que lo conoces.

Bakugou lo miró con aún más odio antes de digerir la situación; era cierto que había accedido a que su excompañero se encargara de ciertas comidas que serían requeridas para la fiesta, una fiesta para alguien que acababa de rechazar salir a comer con él, pero ese era otro tema. La comida de Sato, sin embago, consistía en su mayoría en comidas dulces, recetas con grandes cantidades de azúcar que había perfeccionado para ayudar a su quirk.

Pero fue por eso mismo, que Bakugou se negó a que todo quedara en manos de ese imbécil, así que él mismo se encargaría de preparar el resto de comida para la ocasión. Sería un gran esfuerzo pues además de estar atento a los preparativos tenía él que cocinar bastante para ese día. Un esfuerzo que imbécil mayor no apreciaba pues no podía hacerle espacio en su apretada agenda para salir a comer juntos. Pero no estaba molesto, para nada.

Suspiró resignado, pues no tenía nada mejor que hacer, tomó su grueso abrigo y se fue con su amigo.


—¡Esto es increíble Sato! ¡Es lo mejor que he probado en mi vida!

—¡Has dicho esa mierda de las últimas cinco cosas! ¡Elige de una puta vez!

Los dos amigos se encontraban en la casa del Rikido Sato, que los observaba divertido mientras discutían sobre diferentes pastelillos. Mientras Bakugou solo probó los primeros tres, Kirishima parecía dispuesto en acabarse los cinco recipientes él solo.

Habían elegido después de mucho esfuerzo un par de bebidas y unos sencillos bocadillos, pero aún les faltaban varios platillos. Bakugou hizo un enorme esfuerzo por no gritarle al héroe de azúcar, pues sino terminaría él mismo preparando mierda dulce que es su puta vida podría comer.

Mejor que alguien se quedara con esa estúpida responsabilidad. Así que canalizaba su ira hacia el siguiente objetivo más cercano; El maldito pelopincho.

Pasaron horas arreglando todos esos asuntos, Sato sugirió que continuaran otro día, como si fuera a soportar ese tipo de tortura más de lo necesario. Envió un mensaje a su asistente, asegurándose que se encargara de todo, revisó también si tenía algo de ese maldito con cabello de bandera canadiense. Pero no había nada.

Intentó concentrarse en la mierda de azúcar frente a él, intentando no pensar en todo el ejercicio que tendría que hacer para eliminarlo de su sistema. Estaban por terminar cuando decidió revisar de nuevo su celular, ahora entrando a sus redes sociales. Gran error.

No era para nadie un secreto su relación con Shouto, pero aún después de tanto tiempo a veces los medios y algunos fans más idiotas que Kaminari seguían creando rumores sobre ellos; había perdido la cuenta de la cantidad de veces que ellos habían “terminado” o que se habían distanciado, peleado o incluso los estúpidos rumores de que había alguien entrometiéndose en su relación.

Unos días antes, cuando se filtró una foto de Shouto con el estúpido Ventilador Descompuesto (¿Inuyasha? ¿Yorachi?) Bakugou solo se rio y continuó con su día.

Quizá las fotos de Todoroki y Deku no le hubieran molestado en cualquier otro día. Quizá su novio no lo hubiera rechazado para salir con él y prefirió ir con el maldito nerd. De compras. Ahora podía ver lo ocupado que estaba Shouto como para salir con él, mientras veía la foto de esos dos idiotas comiendo helado en medio de un centro comercial. Ambos intentado pasar desapercibidos pero fallando terriblemente solo como ellos podían.

El cabello de Shouto era obvio, al igual que el calzado característico de Deku ¿qué no se quitaba esas horribles cosas de mierda?
Con eso, su humor no hizo más que empeorar.

Sato y Kirishima se apresuraron a terminar de elegir el resto de comida, y poco más de una hora después, Bakugou se encontraba frente a su edificio.

—¿Estás bien, amigo? No luces muy contento, bueno, menos de lo normal. —Dijo Kirishima mientras se estacionaba frente al departamento de su amigo.

Bakugou solo gruñó y salió del auto.


El departamento estaba vacío. Genial.

Bakugou aventó sus zapatos en la entrada y se dirigió a la cocina. Bien, si Shouto seguía muy ocupado con el maldito de Deku bien podría hacerse él mismo su cena.

Pasaron casi dos horas más hasta que se escuchó un “Estoy de vuelta” al que solo contestó a regañadientes en voz baja.

Su novio apareció frente a él como si nada, después de un día normal. Bakugou no quitó la vista de su laptop. Ni siquiera cuando comenzaron a hablar sobre su día.

—¿Y qué tal tu día? —Le preguntó a su novio mientras este rebuscaba en el refrigerador sobras del día anterior cuando Bakugou le dijo que él ya había cenado. El maldito se había disculpado por llegar tan tarde, pero ni eso le bajó el humor de perros al rubio.

—Ah, bien, algo ocupado, ya sabes.

—Y… ¿fuiste a algún lado?

—No, estuve todo el día en la agencia.

Fue como si le hubieran arrancado los pulmones a Bakugou. Todoroki notó que se quedó en silencio y después de unos segundos decidió él continuar la conversación.

—Asi que… ¿dónde iremos mañana?

—¿Qué?

—Mañana, es martes, así que, ya sabes, ¿dónde iremos a cenar?

—No sé, me da igual.

—Es tu turno de elegir Katsuki, así que elige.

—¡Me importa una mierda, Todoroki!

Ambos se quedaron petrificados. Bakugou suspiró y cerró su laptop. Nunca habían tenido secretos entre ellos, sabían que ninguno era bueno hablando, pero desde muy temprano en su relación habían hecho el compromiso de intentarlo. Y ese momento no sería la excepción.

—¿A dónde fuiste con el maldito nerd?

La expresión de Todoroki solo hizo que su corazón se acelerara aún más; se quedó quieto, con un envase con comida en mano y pudo ver el cerebro de su pareja trabajando a mil por hora.

—Ah, eso, sí, eso, yo… Lo acompañé a comprar el regalo de Uraraka. Me pidió ayuda, y pues, lo ayudé. Se supone que es un secreto. 

No encontrando convencido del todo a Bakugou, Torodoki comenzó a contarle del cómo le había ayudado a elegir el regalo de la novia de su mejor amigo. Al final ninguno sabía sus sentimientos respecto a la conversación, pero decidieron dejar el tema a un lado, concentrándose mejor en dónde irían al día siguiente.

Y así se fueron a dormir, con el sonido del viento azotando fuertemente en sus ventanas, Bakugou le dio la espalda al otro, aunque muy renuente después al sentir el frío, volvió a acercarse a su calentador favorito.

 

Chapter Text

Christmas On The Road

 

Diciembre 18

Todoroki

Los problemas parecían no terminar.

Bakugou parecía aún molesto esa mañana, el desayuno había pasado muy rápido y apenas habían charlado.

Cuando lo vio marcharse por la puerta sintió un punzada en el corazón por la distancia que se había formado, tal vez porque ambos querían evitar hablar del tema que sensible de la noche anterior antes de que se volviera una verdadera palea. Shouto no entendía porque su comportamiento; sabía que Midoriya no era la persona favorita en el planeta para Katsuki pero su pareja también sabía perfectamente que era su mejor amigo y, si eran sinceros, trabajar juntos no era igual a pasar tiempo juntos; hacía tiempo que no salía con él por lo que no creyó que le molestara, ¿fue por no haber avisado con anticipación? Pero tampoco era como que lo hubiera planeado, se había dado la oportunidad y todo era por Katsuki, aunque no lo sabía.

Eso último también lo detuvo de habla de ello, sabía que solo necesitaría ver un poco más el ceño fruncido de su novio para terminar diciéndole lo que estaba haciendo, solo si eso lo tranquilizaba. Pero quería ser un poco egoísta por primera vez y guardar su sorpresa un poco más, deseaba sorprenderlo, hacer algo por esa persona que lo hacía tan feliz.

En todo caso, Katsuki no podría estar molesto para siempre, ¿cierto?

Decidió no darle más vueltas al asunto, esa noche compensaría todo, porque sabía que no importaba lo molesto que estuviera su novio, sus citas eran terreno neutral y hasta su malhumor estaba vetado de ellas.

Pero su mente no parecía dispuesta a darle tregua, pues durante todo el camino volvió al su tema favorito de esos días para darle vueltas durante el trayecto a su trabajo: el regalo de Katsuki.

Volvió a evaluar cada una de sus compras de los últimos días, no podía creer que había comprado todo eso a cambio del anillo, nada de eso le parecía un buen regalo en retrospectiva. Y el último era el peor, no habría que ser un genio para darse cuenta que había requerido la ayuda de Midoriya para ese, si el humor de su novio no mejoraba en esos días, recibir eso solo lo empeoraría.

Como si con eso no fuera suficiente, se estaba quedando sin tiempo, a este paso no tendría nada para navidad, porque de lo único de lo que sí estaba seguro es que no entregaría el anillo si no estaba seguro de que sería aceptado. Amaba demasiado a Katsuki y la mera idea de ser rechazado o que incluso terminara con él por no estar listo para el matrimonio era algo que le daba pesadillas.

Con ese debate en su cabeza apenas era consciente de su entorno, por lo que solo cuando se estaba poniendo su traje de héroe en la agencia fue que se dio cuenta de un mensaje que le había mandado Bakugou. No pudo evitar sonreír al leerlo, parecía que su molestia había desaparecido o al menos eso daban a entender las líneas del texto. Pensó en una manera de responderlo cuando un interno entró pidiendo ayuda urgente.

Todoroki lo reconoció como el interno bajo el cuidado de Camie, éste le reportó que se estaban enfrentando a unos villanos pero en el último minuto las cosas se habían complicado y cuando quisieron llamar refuerzos se dieron cuenta de que algún quirk de uno de los enemigos interfería las comunicaciones, así que la única opción había sido mandar al estudiante como mensajero. Se preocupó de inmediato y mandó al chico a buscar a Midoriya a su oficina para que fuera con ellos. Estaba por dejar sin respuesta a Katsuki pero sabía que eso solo empeoraría su mal humor, así que optó por solo mandarle un emoji como respuesta a su novio. Ya hablarían más tarde, pero en ese momento su compañera estaba en peligro.


Casi dos horas más tarde estaba de vuelta en su oficina, no podía creer que un grupo de villanos novatos pudieran causar tantos problemas, Camie había terminado en la enfermería de la agencia con algunas heridas menores. Midoriya controlaba a los medios y había prometido mantener su nombre fuera del reporte para no preocupar a Bakugou a cambio de que él se encargara del papeleo. Un trato bastante justo, aunque le esperaba unas horas bastante aburridas

Entró en su oficina y encendió su laptop, mientras esperaba a que cargara le dedicó una rápida mirada a su alrededor y paró ante los paquetes que había estado comprando. ¿Qué haría respecto a eso? Los consejos de sus amigos, aunque bien intencionados no le habían servido, lo que él necesitaba era hablar con Kirishima, pero eso no sería posible, el trabajo no lo dejaría ir a ningún lado. Pero, ¿si lo llamaba por teléfono? Él había decidido no hacerlo en un principio pues era un tema delicado y Shouto quería hablar de frente con Kirishima, pero el tiempo seguía corriendo.

Derrotado, sacó su celular para marcarle al pelirrojo, pero su teléfono lo mandó directo al buzón. Sabiendo que si lo dejaba para más tarde no lo recordaría, optó por intentar llamar a la agencia. Necesitaba ese consejo ya, pero la recepcionista le informo que Red Riot acababa de salir de patrullaje con Ground Zero, la vida seguía empeñada en que no pudiera comunicarse con él.

Pensó en qué haría a continuación, podía dejarle un mensaje al pelirrojo y pedirle que le llamara apenas regresara, pero corría el riesgo de que alguien más o incluso Bakugou se enterara.

− ¿Quiénes quedaron a cargo? – le preguntó a la chica, si no estaba Kirishima tendría que servirle alguien más del Bakusquad.

Cellophane y Chargebolt quedaron de guardia – le informaron de inmediato.

Suspiró frustrado, claro que solo quedaban ellos. Pidió que le comunicaran con Sero y esperó en la línea. Kaminari simplemente no era una opción si lo que necesitaba era un poco de discreción.

¿Hola? – la voz de Sero sonaba un tanto confundida, aunque no era de extrañar, Todoroki pidiendo hablar con él no era un hecho de todos los días.

− Sero, necesito un favor. – dijo sin saber cómo iba a continuar eso.

− ¿Tiene algo que ver con el humor de Bakugou? Porque estaré encantado de ayudar si es así.

− ¿Katsuki está molesto? ¿Qué sucedió? – se preocupó de inmediato, el mensaje de la mañana no indicaba nada de eso.

- Eso es lo que todo el mundo quiere saber – se quejó el moreno – Llegó hecho una furia, Kirishima tuvo que sacarlo de patrullaje antes de que terminara asesinando a alguien. ¿Va algo mal entre ustedes? − Sero no parecía querer irse por las ramas, fue directo al problema y más si era la posible causa por la que estaba llamando.

− Nosotros no tenemos ningún problema – aseguró Todoroki frunciendo el ceño, ¿qué haría pensar eso?

−Bueno, si tú lo dices, lo creeré, pero deberías hablar con él, eres el único que puede tratarlo cuando esta así. De todas formas, ¿de qué querías hablar? No quiero ser grosero, ni nada de eso, pero no recuerdo que alguna vez me hayas llamado a mí para una plática casual.

−Lo siento, si estás ocupado podría…

−No, no es eso, Todoroki, es solo que no me lo esperaba. – le aseguró Sero con amabilidad – Vamos, dime.

−Tengo problemas para escoger el regalo de Navidad de Katsuki y esperaba que tú me pudieras ayudar – a grandes rasgos le contó como desde días atrás estuvo pidiendo ayuda para el regalo de su pareja pero sin resultados exitosos. Al terminar, hubo silencio al otro lado de la línea por un momento tan largo que temió que la llamada se hubiera cortado e iba a verificar cuando escuchó al otro chico hablar.

− ¿Estás seguro que no tienes alguna idea? – le preguntó.

¿Por qué todos le preguntaban eso? Estaba claro de que no tenía idea, ¡si la tuviera no estaría buscando ayuda con cada persona que se le acercaba! Bueno…No, los anillos no eran una idea, ni buena ni mala, solo no lo eran y punto. – No, ninguna.

Escuchó un bufido y el repique de algo chocando, tal vez un bolígrafo contra alguna superficie. Después de un minuto o así volvió a escuchar al hombre – No sé si esto vaya a ser de ayuda, Todoroki, pero creo Bakugou es un buen líder aunque ahora a veces suele descuidarse a sí mismo durante las misiones para enfocarse en sus compañeros y en la meta principal. – Hubo una pequeña pausa del otro lado de la línea- Él suele dejar de lado pequeños detalles, siempre me ha parecido alguien muy práctico, no es la clase de persona hace o dice las cosas al aire, si lo considera innecesario simplemente no lo hará y esa impresión también me la da cuando se trata de sus cosas. Si tuviera que regalarle algo pensaría en que le sea verdaderamente útil, ¿tal vez unos guantes nuevos para su traje de héroe? Lo he escuchado quejarse de ellos en los últimos días, creo que se estaban rompiendo o algo así. -Se escuchó un suspiro- La verdad no se me ocurre algo más.

¿Guantes para su traje? Sí, había escuchado a Katsuki decir que los guantes no estaban funcionando bien, incluso había hablado de ordenar unos nuevos pero lo había pospuesto. Si lo pensaba bien no era una mala idea; era algo que utilizaría a diario y desde una perspectiva romántica, lo estaba protegiendo, pues si seguía usando esos guantes viejos terminaría lastimándose pronto.

– Creo que es una buena idea, Sero, muchas gracias – dijo con honestidad.

De nada, creo… Espero haber sido de ayuda.

Le agradeció de nuevo y terminó la llamada, un tanto sorprendido de lo sencilla y acertada que resultaría esa solución. Buscó rápidamente la empresa encargada de hacer su traje y el Katsuki. Les escribió un correo electrónico diciendo que su pareja necesitaba de urgencia un par nuevo de guantes y que además esperaba hacer unos cuantos cambios menores, hizo énfasis en que requería discreción absoluta, no queriendo que Bakugou se enterara. Sabía que tendría que esperar la respuesta así que empezó a trabajar en el informe que le habían asignado o nunca terminaría.

En eso estaba cuando le llegó un nuevo mensaje de texto de Katsuki, dónde le preguntaba si estaba bien. Contestó afirmativamente de inmediato, no entendiendo muy bien el propósito de su pareja.

Siguió trabajando por un buen rato y la respuesta que quería llegó más tarde, la empresa parecía dispuesta a apoyar pero había un detalle; dadas las fechas todas sus oficinas estaban cerradas así que solo podrían atenderlo directamente en la fábrica ese día, mandarían a alguien a recibirlo a las ocho y además los guantes dependiendo de los cambios y requerimientos podrían tardar de dos a cinco días.

Estaba en una encrucijada, la ubicación de la fábrica estaba del otro lado de la ciudad, la hora no le permitiría retrasar la cena con Bakugou así que si iba, tendría que cancelar. Porque además no podía ser al día siguiente pues las fechas de entrega eran inciertas y no pensaba llegar a Nochebuena sin su regalo perfecto.

Cancelar algo tan importante para ellos no sonaba lo más inteligente, menos después de la pequeña pelea del día anterior, pero era su única oportunidad y él de verdad deseaba hacer lo mejor por la persona que amaba.

Tomó una decisión, esperando que fuera lo correcto. Porque en ese momento lo más importante era Katsuki.


 

Bakugou

Después de una incómoda mañana en la que en realidad no hablaron mucho, Bakugou decidió que lo mejor será salir a trabajar antes de volver a pelear con su pareja.

Apenas poner un pie en la calle fue recibido por unos cuantos copos de nieve y un viento helado. Cómo desearía poder volver al departamento con su novio que además en invierno se volvía su calefactor favorito.

Y es que poco después de que comenzaron a compartir cama Katsuki descubrió las ventajas de tener un novio con quirk de fuego y hielo; por más burlas que le hacía, eran ya incontables las veces que Bakugou había sacado provecho de ese quirk, lo mejor siendo durante el invierno pues bien podía acurrucarse junto a una fuente de calor humana incomparable. Sobra decir que se había apoderado del lado izquierdo de la cama desde su época en U.A.

Sabía que a Shouto no le molestaba, sino que quizá todo lo contrario; ninguno de los dos amaba dar muestras de afecto en público, preferían guardar esos momentos para ellos dos, y Katsuki creía que en otra vida Todoroki había sido un koala, por la forma en la que se comportaba a veces cuando estaban solos.

Aún así, Bakugou intentaba agradecerle a Shouto de diversas maneras; le preparaba soba fría, estaban pensando en adoptar un gato, intentaba comportarse cuando el maldito Deku estaba presente, y de otras maneras más… para adultos, Bakugou solía mimar a su novio.

Permaneció perdido en ese hilo de pensamientos hasta que llegó al metro después de una breve caminata. Subió al primer transporte en dirección a su agencia, sacó su teléfono y le envió a Shouto la ubicación de un restaurante de estilo japonés tradicional, preguntando además si ese lugar estaba bien para su cena y terminando con un mensaje lo suficiente vergonzoso para tener cuidado que jamás lo viera alguno de sus amigos idiotas.

Y hablando de esos imbéciles con dos neuronas, Bakugou se encontró también con varios mensajes del chat del Bakusquad. No importaba cuantas veces cambiara el nombre, alguno de esos tarados ponía de nuevo ese. Pero al parecer ese no era el único grupo con mensajes pendientes; tenía otro solo con Sero, Kaminari y Kirishima, otro con Jirou y Uraraka, uno más con Kirishima, Shouto y el nerd, y así la lista seguía y seguía, ¿para qué carajo se necesitan tantos grupos de mierda?

Estaba respondiendo a la Ojos de Mapache cuando recibió la respuesta de Shouto, casi una hora después y él a punto de llegar a su agencia. Su respuesta consistía sólo en el emoji del pulgar hacia arriba.

Ah cierto, que estaba molesto con ese bastardo mitad y mitad.

Lo más tranquilo que pudo, intentando no romper o hacer explotar su teléfono le respondió a la chica, pues era un asunto de trabajo y luego se fue refunfuñando a su trabajo, nadie ni siquiera atreviéndose a saludarlo, sabían ya cuando era uno de “esos días”.

Se encerró en su oficina arreglando estúpido papeleo, hasta que llegó Kaminari y pudo enfocar su ira en algo más que reportes de los patrullajes de la semana.

Al menos hasta que llegó Kirishima, encontrando a ambos enfrascados en una conversación que iba de los temas más raros que uno se podría imaginar. Al igual que el pelirrojo, Kaminari había aprendido a lidiar con la ira de Bakugou, su instinto de supervivencia por suerte había sido fuerte e inteligente para encontrar una solución; desorientarlo tanto hasta que olvide el porqué se enojó en primer lugar.

Temiendo por la vida de todos, Kirishima llevó a Bakugou a patrullar su primer ronda juntos, aprovechando para dejar ciertos reportes y formularios en las distintas agencias con las que trabajaban.

–Oye bro, ¿esta es la última?

–Ajá.

Kirishima miró preocupado a su amigo, desde que llegó se enteró que estaba molesto, pero ahora solo lo veía apagado.

–¿Qué te pasa?

–Nada, y apresúrate, maldito lento de mierda. –Bakugou se acomodó mejor las granadas en su brazos, si siquiera mirar a su amigo. Continuaron en silencio por otro rato, ahora simplemente cubriendo la zona de su patrulla sin un destino fijo.

–Oh, Jirou me dijo que no ha podido conseguir lo que le pediste, quizá debamos usar el plan B. ¿No crees que le importe a Todoroki que… –Ah eso, quizá si su enojo fuera por cualquier otra cosa, el pensar sobre la sorpresa a su novio le habría mejorado el ánimo, pero en ese momento solo pasó todo lo contrario.

–Claro, a Todoroki no le importará. A él no le importa nada.

Kirishima se detuvo a media calle, Bakugou siguió caminado, o al menos hasta que su amigo se puso detrás de él y lo giró bruscamente con las manos sobre sus hombros.

–Bakugou –Dijo serio, como pocas veces lo había estado. –¿Qué carajo te pasa?

El rubio solo se quitó de un tirón.

–Nada.

Lo dijo con ese tono de ultimátum el cual implicaba que no importaba quien fueras, si continuabas molestándolo ibas a sufrir. Así que Kirishima solo suspiró y continuó caminando junto a su amigo, hasta que no muy lejos de ellos se escuchó un estruendo, seguida de una risa maniaca, y luego. las explosiones de Bakugou fue todo lo que pudo escuchar. Tal parece que no sería él quien lidiaría con la ira de Ground Zero.


 

De regreso en su oficina, luego de mandar a prisión, aunque seguramente antes al hospital a ese villano, Bakugou se sentó en su escritorio y tomó su celular. Shouto no le había mandado nada en todo el día. Sabía que estaba exagerando, pero su maldito intento de novio no ayudaba a que dejara de hacerlo pues seguía sin dar señales de vida.

Putos sentimientos. Pensaba el rubio, y es que siempre para él serían un tema complicado y aún más cuando comenzó su noviazgo con Todoroki. Le tomó mucho tiempo el aceptar que ese sentimiento no lo volvía débil sino quizá todo lo contrario.Aunque aún tenía muchos dilemas internos por ello, como en ese momento. 

Ya no tenía dieciséis años para actuar celoso o inseguro por cualquier mierda, pero una parte de él seguía sin entender como alguien como Shouto pudo decidir quedarse con alguien como Bakugou. No se estaba arrepintiendo ¿o si?

Sacudió si cabeza alejando esos pensamientos, que tantos problemas les había traído en sus primeros años de relación.

Mejor se tragó su orgullo, como solo podía hacerlo si se trataba de Todoroki y decidió mandarle otro texto, este más sencillo, simplemente preguntando si estaba bien.

Recibió la respuesta casi inmediatamente, un simple “Sí”. ¡Ni siquiera un emoticono o un estúpido sticker de gato como los que suele usar ese idiota!

Katsuki arrojó el aparato dentro de un cajón en el momento justo en que su mejor amigo entra por la puerta, con su laptop en los brazos y pasa a sentarse en el sofá que tiene en una esquina. El pelirrojo se queda en silencio, y Bakugou sabe lo que planea. Se conocen demasiado bien. No va a caer.

–Todoroki está actuando raro.

Kirishima se cuida de que no escape de su boca la sonrisa de triunfo que quisiera mostrar cuando Bakugou comienza a hablar.

–¿Ah si? –Sin levantar la mirada de su computadora, donde se supone que debería estar haciendo algo importante pero solo tiene abierto un documento nuevo y presiona teclas al azar. –¿Qué quieres decir?

–No lo sé.

–Quizá tenga un mal día.

–¿Desde la semana pasada? ¿y cómo demonios voy a saber yo eso si no me responde más allá de malditos monosílabos y emojis de mierda?

Diablos. Piensa Kirishima, sin dejar de teclear sin sentido.

–Puede que solo tenga unos días ocupados.

–Claro, saliendo por helado con Deku.

Ambos se quedaron callados sin saber que decir; Katsuki sabía que estaba exagerando pues además sus putas inseguridades habían decidido pasar a saludar y Eijirou sabía por su parte que a pesar del comportamiento exterior siempre confiado de su amigo, por dentro podría llegar a ser alguien inseguro, llegando a ser Todoroki Shouto uno de sus puntos débiles.

–¿Sabes? Olvídalo. Saldré a acompañar a los internos de mierda a sus patrullas para evitar que mueran por imbéciles.

Antes de que se pronuncie otra palabra, Bakugou sale disparado de su oficina, cerrando con fuerza la puerta detrás de él, dejando solo a un muy confundido Kirishima.

Una vez fuera, Bakugou pasó el resto de la tarde vigilando a los estudiantes que estaban como internos en su agencia, aprovechando ese tiempo para despejar su mente e incluso compró un paquetito de trufas para su estúpido novio. Ya tendrían tiempo de hablar durante la cena.


 

Regresó a la agencia después de dejar a cargo a la chica menos tonta del grupo, tomó una ducha rápida y estaba poniéndose su segundo suéter cuando escuchó el tono de llamada exclusivo para Shouto.

–¿Hola? ¿Qué pasa?

–Katsuki…

Con solo escuchar el tono en el que pronunciaba su nombre, Bakugou sabía lo que estaba a punto de decirle. Se quedó en silencio.

–Yo… Lo siento pero ¿podemos posponer la cena? Tengo algo que hacer…

–Ah sí, con el estúpido de Deku ¿no? Como la otra vez. Claro. Vete a la mierda, Todoroki.

Escuchó a su novio suspirar, no hacía falta tenerlo de frente para ver cómo estaría revolviendo con una mano su cabello bicolor intentando encontrar las palabras.

–No es así Katsuki, tengo que hacer algo muy importante del otro lado de la ciudad, yo…

–Has lo que se te dé tu puta gana.

–Lo compensare, lo prometo. ¿que te parece si…

–No te molestes. Adiós.

–Kats…

Bakugou colgó, pues no quería seguir escuchando lo que serían seguramente mentiras de ese imbécil. Sus ojos comenzaron a arder y los talló con fuerza con el dorso de las manos. Intentó callar esa vocecita insegura dentro de su cabeza, luego se puso de pie y sacó su móvil, ignorando el mensaje de Todoroki abrió el chat compartido con Kirishima, Sero y Kaminari. Con una mierda él se iría solo a su departamento ahora.

Fue así como los cuatro llegaron a un bar, los otros tres sabían que algo había ocurrido pero prefirieron no decir nada, enfocándose mejor en levantarle el ánimo a Bakugou entre bebidas, anécdotas y estupideces varias. Sero particularmente parecía dispuesto a todo con tal de que no estuviera tan apagado, Katsuki no entendió porque, pues eso normalmente lo hacía el estúpido Pikachu.

Horas después llegó a su edificio, con un par de copas encima pero aún en casi perfecto estado. Al entrar, el buen ánimo que había medianamente logrado desapareció al encontrarse el lugar completamente desierto. ¿Dónde carajo estaba el mitad y mitad? Miró la hora y se preocupó. Sacó su teléfono, que aparentemente desde hace unos días era el medio de comunicación favorito de Shouto y estaba por enviarle un mensaje, deteniéndose en el último momento.

Has lo que se te dé tu puta gana. Le había dicho.

Pues que lo haga.

Se fue a dormir, con el teléfono firmemente sujetado en su mano y el teléfono del departamento sobre su mesita de noche en caso de cualquier emergencia pero sin enviar ningún mensaje.



Quizá poco más de una hora después, Todoroki entró exhausto a su hogar. Los papeles de la orden de los guantes asegurados finalmente debajo de su brazo. De último momento había decidido agregar un par de detalles, adiciones para proteger las manos de su novio así como para mejorar el manejo de su quirk.

Metió los papeles dentro de un folder y ese dentro de otro y después metió todo en el maletín que se llevaba al trabajo, asegurándose que quedaran bien ocultos entre papeleo del trabajo y basura.

Fue hasta su habitación encontrándose con una imagen que le partió el corazón; Katsuki estaba hecho un ovillo en la cama, el calentador lo más cerca posible y las cobijas tan arriba que solo podía ver la mitad superior de su rostro y su mano fuera de las mantas.

En su mano tenía su celular y junto a él el teléfono de su hogar. La culpa cayó sobre él como un balde de agua helada. Se acercó, observándolo con una mirada llena de tristeza y arrepentimiento.

–Perdóname –Le susurró mientras acariciaba su rubia cabellera. Todo valdrá la pena. Pensó. –Te amo, Katsuki.

Depositó un ligero beso sobre su cabeza, le quitó el teléfono de la mano y lo dejó en la mesita de noche. Si hubiera esperado un segundo más antes de ir a cambiarse habría visto como el rubio abría los ojos solo un segundo antes de ocultarse discretamente en las sábanas.

Todoroki se recostó en su lado de la cama y con cuidado, para según él no despertar a su novio, lo acercó a él, activando su quirk hasta sentir como el otro se relajaba.

Todo estaría bien ahora, él confiaba en eso.

 

Chapter Text

December

 

Diciembre 19

Todoroki

Ya no confiaba en que todo fuera a estar bien.

Esa mañana todo se sentía tan mal. Había llegado tan tarde la noche anterior que no había hablado con su novio, así que en cuanto despertó supo que tendría que hacer algo para compensar un poco. Decidió que hacer el desayuno era un bien comienzo, así que reunió todas sus habilidades culinarias para preparar un poco de huevo revuelto con pan tostado sin quemarlo… tanto. Para cuando hubo terminado Bakugou había despertado.

Había esperado que Bakugou estuviera muy molesto por cancelarlo anoche y además llegar tan tarde o que al menos usaría de excusa el pésimo desayuno para gritarle, pero no había dicho nada. Ni un comentario, o algún reclamo, ni siquiera estaba alzando la voz en las pocas palabras que le dirigió y, por muy contradictorio que pareciera, entre más tranquilo más preocupante era todo. Y eso lo hacía sentirse más culpable porque sabía lo que indicaba todo eso; su novio no estaba enojado, estaba decepcionado y eso era más difícil de arreglar.

—Te veré en la cena, lo prometo. —le dijo al verlo en la puerta listo para salir.

Solo escuchó un gruñido de reconocimiento y después lo vio marcharse sin dedicarle siquiera una mirada. Y eso le dolió, porque después de tanto tiempo se había acostumbrado a Katsuki y a ese lado suyo tan suave a su manera que era solo para él.

Todo estaba mal, muy mal y no sabía que hacer para repararlo, porque era completamente consciente de que todo eso era su culpa y de nadie más.

Y si eso no fuera suficiente su pareja no parecía dispuesto a hablar. Momentos como ese maldecía las insuficiencias sentimentales de ambos.


 Más tarde en el trabajo, los problemas solo aumentaban más. 

¿Por qué había decidido regalar unos guantes que tal vez ni siquiera estarían a tiempo? ¿Por qué había sido una opción si sabía que ya no le quedaba ni un segundo que perder? En teoría, a más tardar el 23 los tendría en sus manos pero, ¿y si algo pasaba y no los tenían a tiempo? Los imprevistos sucedían, no sabía con exactitud cómo era el proceso de fabricación pero estaba seguro que no era un proceso exento de problemas y con su suerte actual todo podía pasar.

Aunque, si todo salía como lo planeó, ¿estaba seguro que quería entregar eso? Después de esa mañana, ya no sabía si el regalo había valido la pena, no había manera de que unos guantes perdonaran lo que había hecho.

Necesitaba un plan B con urgencia. Porque no entregaría nada de lo que ya tenía; si los había descartado era por una razón y el anillo no podía ponerse sobre la mesa hasta que supiera la opinión de Katsuki sobre el matrimonio. Además, esa mañana no había podido siquiera tener una conversación casual, no había manera de sacar un tema tan delicado. De todas, había estado haciendo un esfuerzo durante el día para mantenerse en comunicación con Katsuki por el móvil esperando que ese mejorara al menos un poco.

Porque ¿qué más podía hacer? Tampoco es como que tuviera un momento libre para solucionar todo, porque ya no estaba dispuesto a seguir escuchando consejos al azar; tenía que ir directamente con Kirishima.

Pero en ese momento él estaba en la agencia de Mt. Lady para entregar papeleo, le tomaría un par de horas estar de regreso y aún tenía pendientes que atender en su propia agencia. Necesitaría un milagro para poder toparse con el pelirrojo ese día.

—¡Todoroki! —una voz alegre lo sacó de sus pensamientos.

—Ashido —saludó a la chica de piel rosada que se acercó sonriendo.

—Hace mucho que no te veía por aquí, ¿vienes a dejar algo? —preguntó curiosa —Porque yo te lo puedo recibir, a la jefa no le va importar, sirve que nos ponemos al día. Vamos, vamos.

Todoroki se dejó arrastrar por la chica, no tenía caso discutirle, ella encontraría la manera de llevarlo y tal vez no le vendría mal un poquito de su buen humor contagioso. Lo metió dentro de una oficina que gritaba a quien pertenecía por los tonos brillantes en la decoración y lo sentó frente al escritorio para tomar lugar ella del otro lado.

—Cuéntame, ¿Cómo has estado? ¿Qué tal te va en el trabajo? ¿Cómo están las cosas con Bakugou? —lo asedió con preguntas mirándolo directamente.

—Bien, todo bien, creo… ¿Por qué preguntas? —preguntó extrañado. Sabía que la chica era alguien muy sociable y parlanchina, pero su entusiasmo era exagerado para ella.

—Por nada, por nada —aseguró nerviosa —No es como que Bakugou este actuando raro y todos estén preocupados. Solo que hace mucho que no hablábamos y quería saber, eso es todo.

La culpa que había logrado acallar lo golpeó de nuevo, Katsuki no solo estaba mal, era tan evidente que sus amigos se habían dado cuenta y estaban preocupados.

—Todoroki, ¿seguro que todo está bien? —los ojos de Mina estaban llenos de preocupación — tú no te ves precisamente mejor que él. Ambos son mis amigos, si hay algo que pueda hacer…

Sopesó la situación, se acababa de prometer que no hablaría ya con nadie más que con Kirishima, pero ahí tenía a la chica rosada abordándolo en nombre de todos sus amigos que estaban igual de preocupados.

Terminó por contarle todo; desde su inseguridad para el obsequio de Navidad para Katsuki, los consejos que había pedido, los regalos fallidos, lo molesto que había estado su novio después de salir con Midoriya y cómo todo había empeorado la noche anterior. Solo se había guardado el asunto del anillo, pues no quería que eso fuera del dominio público.

—No sé que hacer y con Katsuki tan molesto no quiero tener las manos vacías para Navidad —soltó, ocultando el rostro tras sus manos.

—No tienes las manos vacías precisamente —bromeó la chica relajar el ambiente, con una sonrisa sincera en su rostro.—Y estoy segura que él estará bien con cualquier cosa que tú le des.

—Pero ¿y si no? —preguntó devastado, hablar de todo solo hacía que el problema se sintiera más real —Si no me convence ni a mí, ¿cómo voy a estar seguro de dárselo?

Mina lo miró un momento con pena, ella era de las pocas personas que había dado su voto de fe por esa relación desde el inicio y no dejaría que se fracturara por algo tan bobo si estaba en sus manos.

—Creo que tú mejor que nadie sabe lo importante que es para Bakugou su relación, pero aun con toda esa aura de confianza él tiene sus inseguridades —dijo teniendo cuidado con sus palabras —Sé que ninguno de los dos es bueno con los sentimientos, pero incluso él a veces necesita que le demuestres lo que sientes. ¿Por qué no le haces un regalo que le muestre eso más allá de las palabras?

—¿Qué clase de regalo podría hacer eso? —preguntó confundido, pues sentía que eso es lo que había estado intentado desde el principio.

—Pues… —Ashido recargó los codos sobre su escritorio y su cabeza sobre sus palmas. Permaneció en silencio perdida en sus pensamientos hasta que volvió a sonreír confiada. —Puede ser algo sencillo, sabes cómo se pone con las cosas demasiado grandes. ¿Por qué no escoges una foto de ambos y la enmarcas? Tal vez parezca un regalo demasiado sencillo, pero creo que son esa clase de detalles los que demuestran de verdad cuánto quieres a alguien. Tomarte el tiempo de escoger una foto de algún momento especial y entregárselo, para que cuando lo vea recuerde lo mucho que lo quieres. Es muy romántico, ¿no lo crees? —dijo soñadora.

Todoroki no sabía si eso era romántico, pero sí creía que era una buena opción. Momo también le había dicho que Bakugou no era alguien de cosas materiales, la idea de Ashido iba por la misma dirección: regalar algo ligado a los sentimientos.

—Sí, creo que tienes mucha razón —dijo mientras se preparaba para irse —¿Puedes darle esto a Mt. Lady?, no debería de haber ningún problema, lo revisé dos veces antes de venir.

— C-claro, pero espera, aún no hemos terminado de hablar —dijo intentado detenerlo de irse. Pero él solo se disculpó, alegando que necesitaba encargarse de eso ahora.

Ella solo suspiró al verlo irse, lo había intentado, se consoló antes de volver a su trabajo, no sin antes tomar su teléfono celular y mandarle un mensaje de texto Sero.


En cuanto llegó a su oficina se apresuró en dejar todos sus pendientes en orden, nunca había trabajado tan rápido en su vida.

Después abrió su carpeta de fotografías en la nube y revisó una por una, se tomó más tiempo del que había creído, pero al fin dio con la que imagen perfecta; era una foto que les había tomado Kirishima dos años atrás en la reunión de ex alumnos, Katsuki estaba riendo de algo que seguramente había dicho y él lo miraba con tanto amor que caía en devoción. Era perfecta, no había otra imagen que demostrara lo mucho que lo amaba mas que esa.

Miró la hora, era un poco tarde pero si se apresuraba podría estar a tiempo. Guardó la imagen en una memoria y salió corriendo en dirección al centro comercial.

Lo primero que hizo al llegar fue imprimir la fotografía y después empezó la búsqueda del marco, que había resultado más sencilla de lo creyó. En una tienda de antigüedades encontró un marco de plata que con solo verlo supo que era perfecto; era algo simple sin muchos detalles que permitiría apreciar la foto. El chico que le atendió incluso se había ofrecido a arreglar la foto dentro y envolverlo. Todo estaba empezando a acomodarse. Cuando terminó se dio cuenta de la hora, iba tarde pero confiaba en llegar a tiempo a casa.


 


Bakugou

Si creía que su semana no podía se peor, Bakugou estaba muy equivocado. Que iluso había sido.

En primer lugar intentó guardar la calma durante la mañana, aceptó las disculpas de Shouto junto con su desayuno de mierda y antes de que saliera de casa en dirección a tomar el tren, su novio le había prometido llegar temprano para que cenaran juntos en casa. Y Katsuki no le había creído nada.

Completamente resignado, continuó con su trayecto, creyendo (de nuevo, iluso él) que nada podía ser peor. Y entonces al salir del tren estaba nevando, pero eso no era lo peor, sino el puto viento que acompañaba a esa puta nieve de mierda.

Y luego estaban esos malditos extras que se hacían llamar sus fans. Él no necesitaba fans, y menos unos como los que se había topado, ¡uno hasta llevaba una sudadera que imitaba su traje de héroe! Estaba a punto de mandarlos a la mierda cuando recordó el último regaño de su agente, así que solo se esforzó en poner su cara menos intimidante y tomarse esas malditas fotos y firmarles algunas tonterías.

Sí, era oficial. La vida de Bakugou Katsuki era una mierda.

El universo pareció tener compasión de él, llegó a su agencia, realizó sus primeros dos patrullajes sin nada extremo e incluso el imbécil de Shouto decidió jugar el papel de novio bueno y le enviaba un par de textos e incluso una foto de un gato que había encontrado en una cafetería.

Y fue entonces que pasó.

Kirishima había entrado a su oficina saludándolo muy efusivamente, a pesar de haber regresado de comer juntos hace poco más de una hora. Y no solo era su rostro culpable, sino que también llevaba en manos un café y una galleta enorme para el rubio de una cafetería que ambos amaban.

—¡Toma amigo! Te he visto tan ocupado estos días que creí que sería bueno que te tomes un descanso. —Dijo con una sonrisa demasiado grande en el rostro.

Bakugou solo tomó ambas cosas y levantó una ceja, no creyendo ni una palabra.

Permanecieron en incómodo silencio hasta que su amigo se rindió y solo se sentó frente a él. Quitó la falsa sonrisa y muy nervioso se pasó una mano por su cabello en picos arruinando levemente el peinado.

—Mira, la verdad es que… —suspiró —Katsuki, yo…

Eso fue todo lo que necesitó para que una furia silenciosa llenara la habitación. Y no porque Kirishima lo llamara por su nombre de pila, sino porque eso era algo que ambos solo hacían en situaciones extremas.

—Qué hiciste? —Dijo seco, dejando a un lado lo que le había dado el otro. Mantuvo su rostro inmutable, lo que causaba aún más miedo. Con el pasar de los años sus arranques infantiles de ira se convirtieron solo en eso, dando paso a una versión mejorada y más terrorífica de Bakugou.

—Yo, bueno, yo… eh —de nuevo la sonrisa apareció —Katsuki, tú me quieres ¿verdad? Harías todo por mí, ¿verdad?

El rubio cerró los ojos un momento para prepararse. Ahora si había entendido.

—¿Qué hizo Kaminari?

Kirishima se quedó quieto, quizá sorprendido por la facilidad con la que Bakugou lo había leído. Sus ojos giraron una fracción de segundo hacia la puerta, suficiente para que el rubio se levantara y después Sero y Kaminari caían al suelo luego de que Bakugou abriera la puerta donde habían estado recargados.

Bakugou solo se cruzó de brazos una vez que volvió a su escritorio. El valiente que comenzó a hablar fue Sero, aunque luego los otros dos ayudaron con el relato.

En un principio, y en lo que habían quedado cuando acordaron todo lo de la fiesta, fue que solo irían los amigos más cercanos de Katsuki y Shouto, y solo se enterarían uno o dos días antes del evento a pesar de las protestas de Ashido. Pero al parecer a ella y Kaminari se les había escapado hablar del tema frente a Tokoyami, así que decidieron invitarlo, después de todo era amigo de los dos protagonistas.

Con lo que no contaron fue que Tokoyami le contara a Ojiro, y como bola de nieve, terminaron enterados toda la antigua clase A e incluso la clase B. Eso incluida a cierto sujeto con el cabello verde y rostro pecoso con tendencia a no ser discreto.

Cuando Bakugou se enteró, Kirishima agradeció a la vida su quirk y su rapidez para proteger a los otros dos. Los tres habían sobrevivido, no podía decirse lo mismo del escritorio de Bakugou.

Todos los involucrados habían jurado mantener el secreto como si sus vidas dependieran de ello, y en cierta forma así era pues cada uno sabía que de no hacerlo se enfrentarían a la ira del mismísimo Bakugou Katsuki en persona. Además de eso varios se habían ofrecido a ayudar en los preparativos.

Resignado a que su vida era una mierda, Bakugou solo amenazó a sus amigos un poco más, con una tortura especial en caso de que el maldito Deku dijera algo a Shouto. Pero cuando supo que Kirishima en persona había hablado con el nerd, se tranquilizó solo un poco.

Ahora con la bestia controlada, Sero, Kaminari y Kirishima comenzaron a explicarle los nuevos planes, habían sido lo suficientemente inteligentes como para enfrentarse a Bakugou con un nuevo plan ya en marcha. Lo que no sabían era que quizá la fiesta se cancelaría.

Ese pensamiento había aparecido en la mente de Bakugou desde el día anterior, no como una venganza o alguna estupidez de ese tipo, sino que había perdido un poco el sentido el planear algo así cuando Shouto parecía ya no estar bien con él. Katsuki lo amaba y el infierno se congelaría antes de que eso cambiara. Pero su novio estaba… diferente. Y la gota que colmó el vaso fue la noche anterior, cuando creyendo que estaba dormido Shouto se había disculpado, como si le ocultara algo.

Volvió a suspirar después de que sus amigos se fueron, observaba su escritorio que ahora tenía en el centro un enorme agujero cortesía de sus explosiones. Tenía trabajo que hacer.
Y fue entonces cuando sonó el teléfono de su oficina.

Vaya día de mierda.


Pasó varias horas encerrado en la sala de juntas de Hawks con él y otro grupo de héroes, estaban planeando un golpe fuerte a un grupo de criminales que habían estado siguiendo por más de medio año, al parecer por fin tenían pruebas sólidas de su ubicación. Por suerte la misión sería hasta después de Año Nuevo, tiempo suficiente para planear bien sus movimientos.

Katsuki salió de ahí emocionado pero a la vez mentalmente exhausto. Se dio la cuenta de la hora y descubrió que iba una hora tarde pero también se encontró con un mensaje de Shouto diciendo que iba retrasado. Bakugou rodó los ojos, guardó su móvil y se dirigió a casa.

Al llegar no se sorprendió de encontrar el lugar vacío. Muerto de hambre fue hasta la cocina y hurgó en el refrigerador hasta decidir por preparar simple omuraisu, sus energías físicas y mentales no le permitían preparar algo más elaborado. Había sacado ingredientes necesarios para dos porciones, aferrado a la confianza ciega que muy estúpidamente tenía en el imbécil de su novio.

Tenía ya listos los vegetales cuando escuchó la puerta abrirse, seguido por el característico saludo de Shouto. Le contestó intentando que no fuera demasiado obvia su felicidad al descubrir que Todoroki había cumplido su palabra.

Cuando Todoroki llegó lo primero que hizo fue buscar a su pareja y lo ubicó en la cocina preparando la cena; lo miró desde la puerta y no pudo evitar sentirse culpable al ver la tensión en sus hombros, sabía que él era el culpable de que ni siquiera en una de sus actividades favoritas Katsuki pudiera estar relajado. En un impulso por cambiar eso se acercó a él y lo abrazó por la espalda, comenzando también a asaltar a besos su cuello.

—¿Qué…? ¿Qué carajo estás haciendo?

—¿No es obvio? —El tono de voz de Shouto y los besos en un punto estratégico de su cuello hicieron que las piernas de Bakugou se volvieran de gelatina.

Shouto entonces lo tomó por la cadera y lo giró para quedar frente a frente, casi por inercia Bakugou rodeó el cuello de su novio con sus brazos justo antes de que éste lo sostuviera por el trasero y lo alzara haciendo que el rubio rodeara su cintura con sus piernas.

—Sigo molesto contigo —Dijo justo antes de besarlo.

Shouto no dijo nada y simplemente le correspondió el beso con intensidad sintiendo como ese beso se convertía en uno exigente por parte de ambos con cada segundo que pasaba y, aunque no era parte del plan, Todoroki continuó gustos, pues quería complacer a su pareja, hacerlo sentir bien, demostrarle cuanto lo amaba. Él era malo con las palabras pero esperaba que de alguna manera sus acciones dijeran más. Porque lo amaba tanto y haría cualquier cosa para que lo supiera.

Y estaba seguro de que lo estaba logrando ahora.

Chapter Text

I’ll Be Home

 

Diciembre 20

Todoroki

Se preguntaba si de verdad estaba demostrando lo que sentía.

Después de su… plática de anoche, las cosas se sentían diferentes pero aún no se sentían completamente bien. Era como si hubieran tomado el problema para enterrarlo en algún lugar lejano, pero ambos sabían que eso seguía ahí. Porque había notado un pequeño destello de malestar de su pareja cuando se había despedido apresurado para irse, pero lo había ignorado. Anoche lo había oído quejarse de como Kirishima se iba a tomar el día libre dejándolo a merced de “los otros dos idiotas”. No podía perder la oportunidad de hablar con él después de todo lo que había sufrido por lograrlo. No importaba que tan buenas eran las ideas que le daban los demás, siempre encontraría un pero, incluso la idea de Ashido que ayer parecía fantástica había perdido sentido aquella mañana. Pero ahora todo estaría bien, lo presentía.

Le había tomado una hora llegar pero una vez fuera del departamento sabía que había valido la pena, estaba seguro de que Kirishima era la clave para solucionar sus problemas. Tocó el timbre y esperó, cuando la puerta se abrió se encontró con un rubio atolondrado que sonreía con ganas.

— Hey, Todoroki, ¿qué te trae por aquí, viejo? — saludó el chico abriendo más la puerta para dejarlo entrar.

Entró buscando con la mirada al pelirrojo pero solo veía un departamento decorado a tope con luces navideñas y no pudo evitar pensar en lo costosa que sería la cuenta de luz para la pareja ¿Kaminari usaría su quirk para alimentar la electricidad el lugar y compensar?

—Estoy buscando a Kirishima, sé que tomó un día libre y pensé que estaría ahí — dijo una vez que el rubio lo hizo tomar asiento en el sofá, tenía que enfocarse en lo que había venido a hacer.

— Bueno, eso será un problema, Eijirou salió hace poco — informó Kaminari sin perder la sonrisa.

Todo eso tenía que ser una mala broma, pensó Todoroki, ¿Por qué estando tan cerca de su objetivo tenía que toparse con eso?

—¿Crees que tarde mucho? —preguntó tratando de evitar caer en pánico —De verdad, necesito hablar con él.

—Uy sí, tenía que ir a ver lo del… del… —el rubio paró de hablar y abrió mucho los ojos en algo que a Todoroki le pareció pánico —¡Árbol! ¡Fue a ver lo del árbol!, porque necesitamos un árbol de navidad en esta casa —aseguró nervioso rascándose inconsciente el brazo.

—¿Un árbol? Pero ustedes ya tienen uno —dijo confundido señalando el pino artificial en una esquina de la sala.

–Sí... pero no en, eh… ¡El baño!, sí, sí, es que decidí que este año quiero un árbol en cada habitación, tú sabes por eso del espíritu navideño y así —parloteó moviendo mucho las manos —Ya sabes lo que dicen, entre más árboles de navidad más espíritu navideño entra a tu casa.

Todoroki estaba confundido con la actitud del rubio, él sabía que era el más extraño del grupo de amigos de Katsuki, pero hoy parecía estar superándose a su mismo con creces. —No creo que nadie más diga eso.

—Claro que sí, esta Sero, Ashido, Eijirou también pero creo que solo para seguirme la corriente y puede que Midoriya también lo diga a veces…

—Entiendo, no eres el único que lo dice —lo interrumpió antes de que siguiera divagando sin sentido —¿Entonces Kirishima no volverá pronto?

—No, lo siento. Pero oye, si necesitas algo puedo ayudar, Denki Kaminari a tu servicio. Puedes contar conmigo para lo que sea —se ofreció al ver como su animo decaía cuando le confirmaron que no tendría la oportunidad de hablar con el pelirrojo.

Todo en su cabeza le decía que era una mala idea, Kaminari no había sido una opción nunca, no es que fuera una mala persona solo que era muy atolondrado; decía las cosas sin pensar y era muy malo guardando secretos. Y lo que él requería era discreción, además trabajaba junto a Katsuki y eso solo aumentaba más las posibilidades de que se fuera de la lengua. Todo gritaba desastre potencial.

Aunque también hablaba de la persona que pasaba más tiempo con Kirishima, era lo más cerca que había estado de él en los últimos días y, tal vez solo era la desesperación hablando, pero si lo veías así ya no parecía una idea tan descabellada aceptar su ayuda.

—Kaminari, ¿podrías guardar un secreto? — preguntó con seriedad.

–¡Claro que puedo guardar un secreto!, por ejemplo ahorita yo… yo… yo me comprometo contigo a no decir nada de lo que me digas. Porque no tengo ningún secreto guardado que usar de ejemplo — se rio nerviosamente pero Todoroki lo dejó pasar, algunas veces lo mejor era no intentar comprender a sus amigos.

—Yo necesito ayuda para encontrar el regalo de Navidad para Katsuki —Soltó. Lo había dicho y no había marcha atrás, solo esperaba no arrepentirse de eso.

—Me estás pidiendo ayuda para escogerle un regalo? —el chico eléctrico parecía apunto de llorar de la emoción y no sabía si eso era bueno o malo.

—Sí… —ya se estaba arrepintiendo, pero no había a forma de borrar lo que había dicho.

—Muy bien, ¡no te fallaré!, escogeremos juntos el mejor regalo del mundo ¡Será tan increíble que Bakugou hará explotar todo de la felicidad! —aseguró emocionado ante las expectativas de estar ayudando en algo tan importante.

—Me basta con que le guste —aseguró temiendo que el rubio planteara algo tan descabellado que volviera loco a su novio y no precisamente por la felicidad.

—Tranquilo, será increíble —el rubio se tornó pensativo mientras jugaba con su cabello, estaba tan tranquilo que casi parecía otra persona. —Bien, lo tengo. Bakugou es un maniático con problemas de ira, ¿cierto?

—No lo llamaría un maniático — defendió a su pareja. — Solo tiene un carácter… difícil.

—Si tú lo dices… A lo que quiero llegar es que siempre está con ese malhumor eterno mientras grita “muere” a todo aquel que acaba con su paciencia y desquitándose con el eslabón mas débil. Uno tiene que encontrar formas de canalizar toda esa furia antes de que te mate, a mí siempre me ha funcionado distraerlo o prestarle mi consola y que mate miles de seres que no existen hasta que saca todo de su sistema. ¿Qué tal si le regalas una consola de videojuegos? Sé que no ha comprado la suya porque dice que es “un jodido gasto innecesario” y que si quiere matar “bastardos virtuales” siempre puede llegar a nuestra casa —relató haciendo exageradas imitaciones de Bakugou —Sería bueno que deje de irrumpir aquí cada vez que quiere evitar matar personas reales.

No sabía que le impresionaba más, el método tan inteligente que había ideado Kaminari para sobrevivir a la ira de Katsuki o que la idea fuera tan buena. Él había visto a su pareja jugar con el Bakusquad en ocasiones y estaba de acuerdo que era de las pocas veces que su pareja no atacaba a todos a su alrededor. Podía decir que incluso estaba ¿contento? Un poco difícil de afirmarlo cuando gritaba “mueran” mientras disparaba a los personajes del juego.

Darle su propia consola no parecía una mala idea, sabía que no era algo que pediría para él, pero estaría contento de tener una en casa pues aunque no lo admitiría le gustaba perder un poco de tiempo en juegos.

—Eso es una buena idea, Kaminari. No creí que fueras tan bueno con eso —admitió sorprendido.

—Lo sé, es una idea increíble y… Espera, ¿Qué quieres decir con qué no creías que fuera bueno en esto? —preguntó con un tono ofendido.

—Nada, nada. ¿Entonces cuál me aconsejas comprar? —preguntó desviando el tema, sin ganas de empezar alguna clase de discusión con el chico.

Los ojos de Kaminari brillaron de nuevo ante la emoción de ser de utilidad. Corrió a su habitación y volvió con su laptop encendida para ayudarlo a encontrar el regalo ideal. Maravillado de nuevo con lo prácticas que resultaban las compras en línea, Todoroki terminó comprando una consola con varios juegos, miró una última vez su lista de compras antes de terminar la compra, todo parecía en orden y no pudo evitar sentirse aliviado al obtener la confirmación. Con todo eso arreglado se percató de la hora, había perdido más tiempo del que creyó, se tendría que marchar ahora si quería llegar a la agencia a tiempo, y también dejar que el otro se fuera a trabajar sino quería que sufriera la ira de Bakugou.

Agradeció de nuevo la ayuda y salió corriendo de ahí, con una pequeña sonrisa en el rostro. Ya todo estaba bien.


 

Llegó a su agencia con el tiempo justo y con un montón de trabajo por delante, pero nada de eso importaba, no cuando estaba tan seguro de haber conseguido al fin el regalo perfecto. El resto de la mañana pareció irse en un parpadeo y para cuando había terminado con todos sus pendientes su estómago gritaba por algo de comer.

Todoroki observó su reloj en el escritorio y feliz descubrió que tenía tiempo suficiente para invitar a Katsuki a comer, con suerte sería un paso más para arreglar las cosas entre ellos. Odiaba no poder estar cerca de su novio.

Tomó su celular y marcó casi sin ver el número de su pareja quien le contestó a los pocos segundos.

—¿Shouto?

—¡Katsuki! ¿Estás ocupado? -mordió su lengua, no quería ser rechazado pero sabía que el otro estaba en todo su derecho.

—… No tanto.

Su corazón se aceleró. Eso no había sido un sí, pero tampoco un no. Se aferró a la esperanza.

—Te invito a comer, ¿qué dices? Llevas semanas hablando de ese lugar de ramen, podemos pedir el picante si quieres, ¿o prefieres comer algo más? ¿Estás en tu agencia…? —Sin notarlo, había comenzado a hablar sin sentido, y podría haber continuado de no ser por la interrupción del otro.

—¡Shouto! De hecho yo... estoy algo cerca de tu oficina.

—¿Qué? ¿De verdad? -Todoroki sentía que su corazón se salía de su pecho. La sonrisa en su rostro solo crecía y crecía. -Qué bien, entonces ¿aceptas? ¿Dónde estás?

—Justo afuera.

Y mientras veía como la perilla de su oficina giraba, la sonrisa en su rostro desapareció dejando en su lugar una mueca de pánico total. Su mirada se dirigió entonces a la enorme pila de regalos que tenía en una esquina. No había manera de ocultarla. Así que solo tenía otra opción. Se puso de pie y gracias a su agilidad y rapidez llegó antes de que la puerta se abriera más de diez centímetros. Colocó su mano sobre la superficie y usó el peso de su cuerpo para cerrarla de un portazo, escuchando como goleaba algo del otro lado.

—¡¿Todoroki?! ¡¿Qué carajo?!

—¡Lo siento! ¡Lo siento! —dijo recargando su frente en la puerta, pensó que su oficina era un lugar seguro pero jamás creyó que Bakugou aparecería de sorpresa. Las cajas con envoltorio navideño lo observaban culpable desde su lugar. — ¡No puedes entrar!

—¡¿Hah?! ¡¿Por qué carajo no?!

Sintió la puerta ser empujada, Shouto volvió a recargar todo su peso en ella hasta que la fuerza del otro lado se detuvo. Suspiró y se estiró para tomar su abrigo, ignorando el fuerte dolor de cabeza que acaba de aparecer.

Con esfuerzo pasó por la puerta hasta llegar al otro lado, encontrándose con un Bakugou furioso pero también confundido. Cometió el error de acercarse para besarlo, haciendo que el rubio se apartara aún más, llegando incluso a colocar su mano sobre el pecho de Todoroki.

—¿Qué mierda está pasando?

Algo le dijo a Shouto que su novio no se refería sólo a la escena que acababa de pasar. Suspiró y pasó su mano por su cabellera. Su mente trabajó a mil por hora y usó lo primero que pensó que no fuera tan estúpido.

—Estoy... haciendo remodelaciones. —dijo bajando la mirada al suelo. —Sé cómo te pones con el polvo, y con el desastre. —Le dolía físicamente mentirle, nunca lo había hecho pero no quería que Katsuki se encontrara con toda la montaña de sus fracasos.

Bakugou lo observó por largo rato; el rubio sabía que su novio le estaba mintiendo pero no quería forzar las cosas. La noche anterior creyó las cosas estaban malditamente mejorando, creyó como idiota que quizá si lo sorprendía para ir a comer juntos podrían al fin hablar de la mierda que estaba pasando durante los últimos días.

Sin notarlo durante todo el rato habían estado saliendo pequeñas explosiones de sus manos, al darse cuenta las detuvo, pero era tarde pues un par de empleados los estaba mirando. Rodó los ojos harto de la situación, y solo se cruzó de brazos quizá para evitar lanzarle una explosión directa a la cara de Todoroki.

—Solo vámonos maldita sea.

Se tragó todos los insultos que quería decir, notando como su tono calmado alteraba a Shouto más que si le hubiera gritado. Se giró y comenzó a caminar sin molestarse en asegurar que el otro lo seguía. Creyó que nada podía ser peor, muestra de nueva cuenta de que era un maldito iluso. Y entonces al girar la última esquina antes de llegar a la salida se encontraron con la última persona en el mundo que quería ver.

—¡Kacchan! —dijo el brócoli andante con su estúpida emoción de siempre. —¿Viniste a ver a Todoroki?

Al ver el encuentro y temiendo por la integridad del edificio, Todoroki se apresuró a llegar junto a ellos, colocó un brazo por encima de los hombros de Katsuki y fingió no ser herido cuando este se apartó.

—¡Midoriya! Sí, eh, saldremos a comer así que nos vemos…

—¿Qué clase de remodelaciones están haciendo en la oficina de Shouto?

Deku y Todoroki compartieron una mirada de confusión y pánico respectivamente. Por suerte el chico con cabello verde entendió.

—¡Ah sí! Remodelaciones, si si, ya sabes, moviendo cosas de aquí y allá, una pared..

Bakugou siguió caminando dejándolo con las palabras en la boca, en el camino aprovechando para empujarlo con un poco de fuerza. Shouto se disculpó con la mirada y siguió a su novio, y una vez fuera se lo encontró parado frente a su auto, uno que rara vez usaba pues Katsuki prefería la mayoría de las veces evitar el tráfico. Atrapó las llaves un segundo antes de que se estrellaran contra su cara.

Subió al asiento del conductor y comenzó el trayecto al restaurante. El silencio era abrumador, nada comparado con los silencios cómodos a los que estaban acostumbrados, la tensión era obvia y comenzó a ingeniar algún tema de conversación cuando Katsuki habló. Su tono de voz plano y sin emociones.

—¿Qué ocurre realmente, Todoroki? ¿Por qué no me dejaste entrar?

Se planteó el mentir de nuevo, pero lo desechó. Katsuki no se lo merecía. Pero tampoco quería decirle toda la verdad. Se merecía la mejor sorpresa, ese regalo perfecto que aún no lograba encontrar.

—Yo… hay algo ahí, que no quiero que veas. No aún.

—¿Aún?

Bakugou se giró en su asiento, Todoroki mantuvo la mirada en el camino mientras suspiraba.

—Es… una sorpresa ¿sí? Una… una tontería. Pero no quiero que lo veas. -Su novio se relajó un poco y bajó la mirada. —Confía en mí. 

Escuchó ahora suspirar al rubio y vio como asentia con la cabeza. —Eres un maldito idiota. —Lo sé, pensó Todoroki. Afuera comenzó a llover y mantuvieron el silencio hasta que llegaron al lugar. Fueron recibidos en un ambiente totalmente navideño, con decoraciones por doquier e incluso villancicos llenando el lugar. Quizá en otro momento pudieron haberlo disfrutado más. En esa ocasión sólo comieron y hablaron de temas neutros y seguros, como sus respectivos casos en sus agencias y luego mencionando brevemente a sus respectivos padres.

Una vez terminaron de comer, Katsuki llevó a Todoroki de vuelta a su agencia, el chico con cabello bicolor se despidió con un beso en la mejilla y otra disculpa. Vio como se alejaba el auto y luego entró al edificio.


 

 

Bakugou

Volvió a su oficina, realizó todos sus deberes y cumplió con las obligaciones de Kirishima que le tocaba cubrir. Pasó el resto de su turno enfocado en su trabajo, llamando la atención de Sero y Kaminari que sólo se miraron preocupados. Lo único que él estaba intentando era mantener ocupada su mente.

Incluso continuó con los estúpidos preparativos para la maldita fiesta. Por algún motivo no tenía la fuerza para cancelar todo. Simplemente continuó respondiendo a Jirou, Uraraka y al resto con los asuntos que aún faltaban por solucionar. Continuó incluso después de que su turno terminara y eso siguió hasta que recibió el mensaje de Kirishima que estaba de vuelta en la ciudad.

Inmediatamente lo llamó, y después de un par de palabras se encontraba en dirección al departamento de su mejor amigo y su eléctrico y estúpido novio.

Fue recibido por Kirishima, con su cabello sujetado en la parte de atrás, sin sus característicos picos. Bakugou observó a su alrededor.

—No te preocupes, está dormido. Pasa. -La siempre sonrisa reconfortante de Kirishima lo guió hasta su pequeña sala de estar. -¿Ahora sí me dirás que ocurre?

—Te lo diría, si yo lo supiera.

El rubio se dejó caer completamente sobre uno de los sofás, con un brazo sobre su rostro.

Bakugou odiaba hablar de sentimientos, peor aún si eso incluía a su pareja y todavía más si a quien se lo decía era a nadie más que Kirishima Ejirou. Tardó mucho tiempo en armarse de valor para comenzar a confiar en el pelirrojo, y aún continuaba trabajando en eso, por lo que lentamente a soltar información.

Le explicó a su amigo la extraña actitud de Todoroki hasta ese día, donde de verdad había notado que algo había mal después de su mentira y después peor al ser respaldado por Deku. Y luego claro, estuvo la charla en el auto.

—Bueno, quizá solo sea eso. Es Todoroki de quien hablamos, la persona más directa del mundo. ¿Recuerdas como te dijo que le gustabas? Si dijo que era una sorpresa, puede que solo sea eso.

—¡Pero está mintiendo! ¡Ese maldito mitad y mitad está mintiendo! ¡Y sabe que yo lo sé y aun así no hace nada!

Continuaron hablando un rato, hasta que la luz del sol desapareció, dando paso a la iluminación artificial de la ciudad.

—Debo irme -dijo poniéndose de pie. —Dile a Jirou y Ashido que estoy de acuerdo en lo que dijeron, yo ya no quiero saber nada de esa mierda por hoy.

Kirishima solo sonrió y asintió. Guió a su amigo fuera del departamento y luego comenzó a prepararle la cena a su novio que continuaba durmiendo.

O al menos eso creía, pues del otro lado de la puerta de la habitación principal, se encontraba un chico con un rayo marcado en su cabello totalmente despierto. No había escuchado toda la conversación, solo a partir de que Bakugou había comenzado a gritar, pero eso había sido suficiente para que Kaminari Denki decidiera ayudar solo un poco a ese par de tontos estreñidos sentimentalmente.

Con móvil en mano comenzó a contactar a un par de personas.


Bakugou llegó a casa, el lugar se encontraba oscuro y en un principio creyó que estaba solo, hasta vio los zapatos de Shouto en la entrada así como su abrigo. Entró sin hacer mucho ruido y fue directo al dormitorio. Se encontró con una figura dentro de las mantas y por el ritmo de la respiración supo que aún seguía despierto. Pero en lugar de decir algo simplemente se cambió de ropa, encendió el calentador y se metió en las cobijas. El cansancio mental por fin cobrando factura y quedándose dormido poco después. Mañana sería otro día. Mañana podría pensar en cómo arreglar las cosas. Por ahora solo quería dormir.

Mientras del otro lado de la cama Todoroki no podía dormir, no después de que esa misma tarde lo poco que había conseguido por arreglar las cosas se había esfumado, sabía que su novio no estaba nada feliz y se sentía culpable. ¿Pero que podía hacer? Ya no creía que hablar fuera a ser de ayuda, lo más probable es que solo lo complicará más todo. Es por eso que se había metido a la cama apenas llegó, no se sentía capaz de hablar con él, temía que pelearan de nuevo y era lo último que quería.

Esperaba que un poco de tiempo enfriar a todo y le permitiera hablar con el otro, además solo faltaban unos días para Nochebuena, si esperaba un poco más en unos días estaría entregándole su regalo a su novio y todo estaría bien. Incluso le contaría todo lo que había pasado para conseguirlo, seguramente Katsuki lo encontraría divertido y se burlaría de lo tonto que había sido. Unos días más, solo unos días más y todo volvería a la normalidad.

Seguro de que Katsuki ya estaba dormido se dio la vuelta y se acerco a él lo más que pudo para abrazarlo, consolándose así mismo con esa pequeña cercanía y el pensamiento de que todo estaría bien.

Un poco de espera no podría empeorar nada, ¿cierto?

Chapter Text

Jingle Bell Rock

 

Diciembre 21

Todoroki

Tal vez el tiempo no arregla todo.

Todoroki sabía que las cosas estaban mal, lo supo desde el momento en que al despertar no vio a su novio recostado junto a él y cuando lo encontró en la cocina apenas y hablaron. Lo confirmó cuando vio el mensaje de la tienda de videojuegos informando que sus repartidores no estaban disponible para entregas inmediatas y lo único que podían hacer era dejarlo en la tienda física más cercana a su oficina. También lo supo cuando, al salir apresurado para recoger su paquete, Bakugou no había volteado a verlo para despedirse, pero la cereza en el pastel fue cuando suspiró aliviado al estar fuera de casa. ¿En que momento había pasado eso?Estar en casa debía ser su alivio del mundo, no al revés. Y aún así lo ignoró todo, porque realmente nada estaba pasando, ¿por qué le dedicaría tanto tiempo a un problema que realmente no existía?

Ignoró todo mientras recogía la consola, siguió ignorándolo en el camino, pensó que era bueno en eso al llegar a la oficina y pero no pudo seguir cuando puso la pesada caja junto a la pila de regalos fallidos. No le convencía, simplemente no le convencía y era tan frustrante porque no tenía ninguna razón buena, solo… no.

¿Qué estaba mal con él? ¿Por qué no podía pensar en algo por sí mismo? En los casi diez años que llevaba a lado de Katsuki nunca se había enfrentado a esto, pero lo que más le molestaba era que estaba creando distancian de su novio más rápido que todas las buenas razones que habían tenido en el pasado en sus más intensas peleas. Porque sería mentir que ellos nunca habían tenido conflictos, el último había tenido el uso de sus quirks de por medio, pero al final ellos lo resolvían, ¿Por qué tenía que ser diferente ahora?

“Porque nunca habías escondido nada” señaló una molesta vocecita en su cabeza, pero llena de razón. Sus peleas nunca habían llevado secretos de por medio, eso había cimentado esa relación: la confianza y la honestidad. Y ahora se tambaleaba por un puñado de buenas intenciones, o una montaña de regalos si quería ser menos metafórico.

¿En verdad planeaba dejar todo así y solo dejar que todo tomará su rumbo? ¿Qué le garantizaba que seguiría un buen rumbo? ¿No estaba jugando ya demasiado con la paciencia de Bakugou?

Al demonio. Tenía que hacer algo, no perdería a la persona que lo hacía completamente feliz, quien le había hecho sentir que era parte de una familia después de ver como la suya se desmoronaba cuando apenas tenía cinco años. Mandó un mensaje de texto a Midoriya para pedirle que lo cubriera como un favor especial, prometiendo que sería la primera y última vez que eso sucedería, y salió en dirección a la agencia donde trabajaba su novio y Kirishima.

No saldría de ese lugar sin hablar con el pelirrojo.


Sí tendría que salir de ahí sin hablar con Kirishima. Llevaba una hora sentado el sillón de recepción, mirando a los lados constantemente en busca de su objetivo que aparentemente estaba en medio de una importante reunión con Hawks y no parecía acabar jamás. Por otro lado temía que si se quedaba mucho tiempo por ahí no tardaría en toparse con Bakugou que le preguntaría que carajos hacia ahí y sabía que no le soportaría de nuevo una verdad a medias sin mandarlo a volar… literal y metafóricamente.

— ¿Todoroki? — el aludido levantó la vista y se encontró con un chica de piel clara y ojos grandes, enfundada en una chaqueta negra y pantalones a juego.

— Hola, Jirou — saludó apenas poniendo su atención en la chica para no ser descortés antes de seguir paseando la mirada en la espera de Kirishima.

— ¿Estás bien? Te ves un poco alterado — señaló la chica un tanto preocupada, había escuchado los rumores de Todoroki actuando extraño, pero no había creído nada hasta ahora que lo veía por sí misma.

— Sí, yo solo… — paró de hablar cuando escucho las puertas del elevador abrirse pero se decepcionó al ver salir un par de pasantes.

—¿Tú solo...? — preguntó la chica para recuperar su atención.

Se quedó en silencio. ¿Qué se suponía que diría? ¿Que estaba teniendo problemas de pareja por querer hacer el regalo perfecto? No parecía una buena idea, menos si tomaba en cuenta que estaba frente al Jirou, no era alguien que aguantara tonterías y todo esto calificaba como una.

— Nada — respondió después de un momento y poniéndose de pie, no tenía sentido seguir por ahí — No es nada, me tengo que ir...

Sintió algo incrustarse en su oído derecho y después fue atravesado por un dolor agudo. Muchas veces había visto el efecto del quirk de la chica tanto enemigos como con alguno de sus amigos cuando llegaban a sacarla de sus casillas, pero jamás lo había vivido en carne propia y ahora entendía que no se había perdido de nada.

— Basta de tonterías — amonestó la chica liberándolo de su poder — Todos podemos ver que algo está les está pasando a ustedes dos y con la cara que traes no puedes decirme que no es nada. No te parezcas a Bakugou y acepta la ayuda de los demás. ¿qué sucede? — La chica lo miraba amenazante jugando con sus articulares, estaba claro que no lo dejaría escapar.

—Hablaremos, ¿de acuerdo? —la tranquilizó mirando a los lados para cerciorarse de que no habían llamado la atención —Pero no aquí.

—Bien, vamos, hay una cafetería aquí cerca —le ordenó empezando a caminar en dirección a la salida.

Suspiró resignado antes de seguirla en silencio. En pocos minutos estaban sentados en una cafetería con dos tazas de café frente a ellos. — Entonces, ¿qué está pasando? — preguntó Jirou al ver que el chico no tomaría la iniciativa para hablar.

Respiró profundo antes de hablar, le contó como había querido hacerle un regalo perfecto de navidad a su novio pero que no lograba pensar en nada, buscando el consejo de Kirishima había terminado escuchando a otros pero al final nada le convencía y ahora no sabía que hacer. Agregando a todo eso el malhumor de Katsuki que había surgido de la nada.

—Entonces, ¿solo estás preocupado por el regalo de Bakugou? —preguntó la chica incrédula cuando acabo su historia. — Eso no debería ser un problema, estoy segura que estará bien con cualquier cosa que le des.

—Pero no quiero que sea cualquier cosa —se quejó —Menos con lo molesto que está, pero ya no tengo tiempo y no se me ocurre nada.

Ella lo observó con pena, parecía que se volvería loco en cualquier momento. — ¿Quieres que te ayude? — se ofreció sin saber que más hacer por él.

— ¿Lo harías? — preguntó esperanzado. Si había escuchado a tantas personas, ¿cuánto mal haría una más? Además hablaban de Jirou que, en palabras de Katsuki, “era la menos irritante de sus estúpidos amigos”.

Ella solo asintió antes de tornarse pensativa, recargando su mentón sobre sus manos, rebuscando en su mente algo que pudiera ayudar.

—Bakugou es una persona interesante, uno creería que con sólo conocer su carácter puedes deducir el resto de su personalidad, pero conforme lo vas conociendo te das cuenta que no puedes simplemente juzgarlo por ello — contó la chica sumergido a en sus pensamientos. — Yo no creí que podría congeniar con él, pero conforme lo iba tratando me di cuenta que tal vez no éramos tan diferentes. Entendí que es una persona muy explosiva con los escandalosos de nuestros amigos pero solo porque él prefiere tranquilidad. También entendí que es alguien que está lleno de energía y que no puede estar quieto por mucho tiempo. Creo que más que confianza absoluta en sí mismo, lo que tiene es muchas inseguridades y por eso se reta constantemente para ir creciendo. Creo que por eso aceptó en primero ayudarnos en la banda con la batería, para demostrarse que si se lo propone puede lograrlo — ambos sonrieron al recordar eso, había sido una de las primera veces que lo habían visto trabajar verdaderamente en equipo con alguien que no fuera Kirishima. — Encontró una actividad que le permite seguir siendo él y además lo relaja. ¿Por qué no le das algo para su batería? Hace tiempo escuché que se quejó con Kirishima de haber roto una pieza, podrías comprarla y dársela, seguro estará feliz no solo porque podrá volver a tocar sino también porque verá que prestas atención a sus cosas.

Él lo pensó, era cierto que hace unos meses atrás Bakugou ya no tocaba su batería pero no sabía que fuera porque estaba rota. Comprarle un repuesto sonaba como un buen plan, tal vez con su batería en orden podría canalizar toda su energía en ello y su humor mejoraría de paso. Sólo veía un problema, él no sabía nada a cerca de instrumentos musicales, no sabía ni siquiera que pieza estaba rota.

—¿Puedo pedirte un favor más? —la chica solo asintió —¿Puedes acompañarme a ver qué pieza es y comprarla? Si voy solo seguro terminaré con algo que no es.

Ella aceptó. Fueron a la casa de la pareja, no sin antes asegurarse de que Bakugou no estaría en casa, ella revisó con detenimiento la batería y encontró el tambor que estaba roto y además detectó que otro estaba apunto de romperse. Con la información lista, fueron a una tienda especializada en música y Jirou se encargó de pedir lo que necesitaban, escogiendo con cuidado un modelo que combinará con el instrumento que tenía el rubio en casa pero que fuera de calidad para aguantar el uso rudo que le daba. Cuando Todoroki tuvo en sus manos la caja con su compra no pudo evitar sentirse aliviado, algo le decía que esta vez era el correcto.

Fuera de la tienda se despidió de la chica y le agradeció por todo, después de hablar con ella y con su problema resuelto se sentía mucho mejor. Miro la hora y se dio cuenta que aún era temprano, podría dejar eso en su oficina y volver a casa. Tal vez podría sorprender para bien a su pareja si lo recibía en casa.


 

Bakugou

—Quizá sea mejor cancelar toda la mierda de la fiesta.

Kirishima levantó la mirada de los papeles que estaba revisando y miró a su amigo. Nunca había escuchado a Bakugou así. —No tiene puto sentido ya. —Continuó tranquilo el rubio, como si hablara del clima.

—No hables así, bro. —Intentó que su sonrisa le diera un poco de confianza —¿No lo ves? Ambos están haciéndole al otro una sorpresa, solo que fuiste un poco mejor al intentar ocultar la tuya.

Bakugou miró a su amigo y suspiró por milésima vez quizá reconociendo que tenía razón.

Esa mañana no había sido incómoda, más que eso se sentía como después de una tormenta; tanto él como Shouto caminaban de puntillas con el otro, hablaban lo mínimo, teniendo cuidado con sus palabras e intentando no mencionar lo ocurrido en días pasados. Katsuki había intentado de nuevo volver a conversar con el otro por medio de mensajes de texto recibiendo de nuevo respuestas cortantes, la única diferente fue cuando Shouto preguntó dónde estaba, él respondió lo obvio, es decir en su agencia y de nuevo volvieron las respuestas reducidas.

Eso había hecho que de nuevo comenzara a divagar, creando miles de escenarios posibles a lo que estaba ocurriendo, cada uno más estúpido que el anterior, haciendo que terminara por querer darse golpes con contra la pared, o mejor aún, golpear a alguien.

Kirishima cambió el tema, y continuaron arreglando papeleo, tal parecía que el año siguiente tendrían más internos y un par de adiciones a su equipo de trabajo fijo. Por fin habían aparecido un par de sujetos de Shiketsu y U.A. que no eran tan idiotas y que podrían compaginar con el ritmo de su agencia.
Estaban debatiendo si contratar a una chica con quirk de control de agua cuando sonó la alerta de Bakugou, él respondió de inmediato y salió con rapidez a atender la emergencia, dejando a cargo a Kirishima.


Los escombros caen sobre el último villano que queda por derrotar dejándolo atrapado sin posibilidad de huir pero tampoco lastimándolo. Bakugou baja sobre un hombro a uno de los idiotas que intentaron atacar un complejo de edificios de clase baja, esos imbéciles habían considerado que los civiles dentro serían víctimas fáciles. Que mal que Uravity y Ground Zero fueron los héroes solicitados para esa situación. Bakugou dejó caer al criminal sin cuidado alguno sobre el suelo, las ambulancias y patrullas estaban cerca a juzgar por el ruido.

-¡Bak… Ground Zero! —Escuchó a la cara redonda detrás él. Se giró para encontrar a la chica quitándose el casco, detrás de ella los otros dos sujetos apresados y esperando a la policía. —¿Estás bien? Ese último golpe fue duro.

—No fue una mierda. —Dijo tan amable como siempre, pero estiró los brazos para que lo observara y muy a regañadientes agregó en voz baja. —Estoy bien.

La castaña le sonrió y juntos esperaron a las autoridades, vigilando que los criminales en el suelo no fueran a ningún lado. Bakugou gustoso repartió un par de patadas.

—¡Por cierto! -dijo después--Gracias por tu ayuda, a Izuku le encantará su regalo.

—Claro que sí, es un nerd de mierda. —Uraraka no mencionó que había sido él quien había dado el consejo para el regalo en cuestión y por lo tanto eso quizá convertía a Bakugou también en un nerd.

Ahora ambos estaban en la parte de atrás de una ambulancia, la noche había caído sobre la ciudad pero ellos seguían aún ahí detenidos como parte del protocolo. A Katsuki le habían curado un par de cortadas y nada más, tenía un fuerte golpe en el pecho pero curaría solo, mientras que la chica solo estaba cubierta de polvo pues había permanecido siempre fuera de combate directo.

—Y... ¿Cómo has estado? —Ochaco se apartó un paso del rubio al ver su cara de hastío —¡Solo es una pregunta casual! ¡Deja de ser tan amargado!

Su pregunta no tenía nada que ver con un mensaje que recibió de un chico con quirk eléctrico la noche anterior, para nada.

—Pues ya que preguntas, de la pura mierda. ¿Y qué hay de ti? ¡Oh cierto, no me importa! —Bakugou tomó sus granadas que estaban junto a él y salió de la ambulancia, bufó al escuchar como la chica estaba detrás de él.

Terminaron juntos las declaraciones a la policía y Bakugou se preparó para huir de la escena pero la chica parecía su sombra.

—De verdad, ¿cómo estás? Luces... Tenso.

—¿Por qué carajo me siguen preguntando eso?

—Porque nos preocupamos por ti.

Katsuki gruñó y continuó caminando en dirección a su agencia. Sabía que Ochaco no se iría sin una respuesta decente. Y una parte de él quería hablar con alguien que no fuera Kirishima, aunque apreciaba a su amigo a veces necesitaba otra opinión más allá de sus amigos más cercanos. Así que después de un par de minutos de silencio comenzó a hablar aunque de nuevo dando solo la mínima información necesaria, no quería ser ni parecer una puta víctima.

—No sé qué mierda le pasa al idiota. Si quiere terminar, que lo diga de una puta vez.

Uraraka fingió no notar como la voz del otro tembló muy ligeramente. En vez de eso le contestó; —Quizá sea todo lo contrario.

—¿A qué carajo te refieres?

—¿Eh? Ah, no, no, solo... Pienso en voz alta. —Se golpeó internamente por su pequeño lapsus. ¡Le había prometido a Todoroki silencio total! —Yo, pues, no lo sé... Todoroki es una persona difícil de comprender.

—Es un idiota que si quiere hacer algo, lo hace y ya. ¿Qué hay de difícil hay en eso?

—Es directo, cuando está completamente seguro de algo. —Uraraka se perdió en sus pensamientos hasta que notó la mirada de Bakugou, podía ver como el rubio comenzaba a hacer conjeturas. Diablos. —¿Sabes? Olvídalo. Creo que ambos solo están haciendo esto un enorme problema, deberían simplemente hablar, sé que les es difícil, pero después de tanto tiempo confían en el otro ¿no? ¡Entonces demuestrenlo y pongan las cartas sobre la mesa!

El rubio solo hizo una mueca y continuó caminando, al menos hasta que Uraraka lo jaló del brazo, ¿acaso quería morir?

—¡Puedes acompañarme a terminar los detalles de la iluminación! ¡Te encantará!

Continuaron entre maldiciones y explosiones pequeñas, hasta que ella amenazó con usar su quirk y llevarlo volando como globo, Bakugou caminó resignado a continuar con la puta fiesta del demonio, la cual aún continuaba en la cuerda floja.


Llegó ya bastante tarde en la noche a su departamento y fue recibido por el estúpido arbol artificial brillando a mitad de su sala y a un lado un Todoroki Shouto sentado en el sofá leyendo un libro. Lucía cansado, ¿estaba enfermo?

—Estoy de vuelta.

Shouto alzó la mirada y le sonrió de una manera que hizo detener el corazón de Bakugou. —Bienvenido a casa. 

Se quitó los zapatos y caminó hasta su novio. Dudoso le dio un casto beso en la mejilla antes de sentarse a su lado. Suspiró recordando las palabras de Uraraka y se acomodó en el extremo opuesto del sofá.

—¿Qué tal tu día?

Shouto quedó perplejo por su pregunta y estaba por contestar cuando comenzó a sonar el tono de su celular. Al revisar la pantalla se quedó completamente de piedra, ¿quién podría ser? Se puso de pie, se disculpó y fue a contestar en su dormitorio. 

Una vez que la puerta se cerró. Bakugou apretó los puños explosiones escapando mientras se dejaba caer contra el respaldo del sofá mientras murmuraba muy bajo. —A la mierda... 

 


****

Un par de horas antes, dentro de una agencia de héroes en la oficina de un muy estresado Kaminari ocurría una junta de emergencia. Después de que él y Sero se enteraran de que Jirou había entrado al grupo de sujetos abordados por Todoroki todo el Bakusquad se reunió aprovechando la salida a campo de Bakugou de esa tarde.

Ahora se encontraban en un dilema; no querían faltar a su palabra con Todoroki ni mucho menos con Bakugou pero a su vez sabían por lo que Kaminari había escuchado y los demás habían compartido que si no intervenían al menos un poco, la relación de esos dos de los mejores héroes profesionales podía terminar. Y claramente no permitirían eso.

Liderando la marcha, Kaminari guió al resto a la oficina del otro lado del pasillo. Tocó un par de veces y abrió la puerta sin esperar una respuesta, encontrando del otro lado a un Kirishima tomando un café y observando desconcertado a la comitiva confirmada por su novio, Sero, Ashido y Jirou.

—¿Está todo bien?

Kaminari tomó aire antes de hablar. Ya no había vuelta atrás.

—Ejirou, tienes que hablar con Todoroki.

El Bakusquad tenía un plan.

 

Chapter Text

Merry Christmas, Kiss My Ass

 

Diciembre 22

Kirishima

Todo mundo tenía un plan.

Y al parecer todos habían decidió poner en medio a Kirishima Ejirou.

Él no sabía como había terminado ahí, todo había ocurrido demasiado rápido; la noche anterior justo antes de que se fuera de la agencia su novio y sus amigos habían decidió abordarlo en su oficina, pidiéndole que al día siguiente se encontrara con Todoroki. ¿Para qué? No lo sabía, se habían negado a darle más información. ¿Por qué? También era clasificado al parecer. Lo único que le habían dicho era eso, que el chico con cabello rojo y blanco necesitaba urgentemente su ayuda.

Así que esa mañana Denki lo había corrido de su propio departamento, dándole instrucciones específicas de ir en busca de Todoroki mientras el resto del squad mantenía ocupado a Bakugou. ¿Por qué? Había recibido la misma respuesta. O sea, nada.

Totalmente resignado e impulsado más que nada por la curiosidad, fue hasta el edificio de la otra pareja, pero en realidad Kirishima no quería estar ahí, sabía que su mejor amigo y su novio habían tenido problemas en los días anteriores y no le parecía correcto estar ahí a espaldas de Bakugou, además de que simplemente no quería enfrentarse a Todoroki. Al menos no hasta que él y su amigo arreglaran las cosas.

¿Qué pasaba si le decía que iba a terminar con Bakugou y le preguntaba la mejor manera de hacerlo? ¿Estaría a caso engañándolo? Una furia inmensa lo consumió, no permitiría que nadie lastimara a su mejor amigo. Pero luego lo pensó mejor, Todoroki Shouto era capaz de muchas cosas, pero no de lastimar a Bakugou Katsuki.

O al menos, eso quería creer.

Tomó aire para armarse de valor antes de tocar la puerta del departamento Bakugou-Todoroki. Esperó un par de segundos hasta que la puerta se abrió, revelando a un chico de aspecto cansado.

-¿Se te olvidaron las llaves Kat…? -Los ojos del chico se abrieron de par en par. Kirishima intentó sonreírle.

-Hola, Todoroki, eh, ¿me estabas buscando?

Si la situación fuera diferente y la felicidad de su bro no estuviera de por medio, Kirishima se habría reído pues Todoroki se quedó sin habla, solo abría y cerraba la boca como pez fuera del agua sin pronunciar sonido alguno. Se señaló a sí mismo y luego al pelirrojo, Kirishima estuvo a punto de decirle que podía volver después pero fue sujetado con fuerza del abrigo y jalado dentro del departamento.


 -Así que, estás buscando un regalo para Katsuki.

-Sí.

-Y no pudiste pensar en nada.

-No

-¿Así que pediste consejo a sus amigos aún sabiendo que algunos no son las personas más brillantes del mundo?

-… Sí…

Kirishima tomó un trago de su té antes de dejarlo en la mesita frente a él. Se acomodó mejor en el sofá para poder observar bien a Todoroki. El sujeto en cuestión estaba sentado con las manos firmemente sujetadas sobre su regazo, su postura estaba tensa pero miraba a Ejirou como si él tuviera en sus manos las respuestas del universo entero.

Kirishima se removió incomodo en su lugar, recalcando para sí mismo el hecho de que no quería estar ahí. Porque si cierto rubio explosivo se enteraba, el que iba a terminar muerto no sería sólo Todoroki o Kirishima, sino todo el squad y por lo que ahora sabía, gran parte de sus amigos.

Pensó por un momento su siguiente movimiento, no podía creer que acabara en esa situación. Suficiente tenía con su relación amorosa como para meterse en la de su mejor amigo. Cuando dicho mejor amigo ni siquiera sabía, todavía peor.

-¿Estás seguro que no pensaste en ningún regalo?
Eso pareció molestar a Todoroki pues rodó los ojos e hizo una mueca que le recordó demasiado a su mejor amigo.

-¿Por qué siguen preguntándome eso?

-Oh, no lo sé, quizá porque llevan ¿Qué? ¿Ocho, nueve años juntos?

-Serán diez en febrero.

-¿Lo ves? -Kirishima alzó una ceja- ahora ¿de verdad no pensaste nada tú?

-Pues… Eh…

-Está bien, no me digas si no quieres. Supongo entonces tenias algo pensando pero te hizo dudar, ¿tenias miedo a arrepentirte de dárselo!

-¡No, jamás! -Dijo fuerte y decidido, algo muy varonil según Kirishima pero aun así lo espantó un poco.

-Bueno entonces supongo es por la reacción de Bakugou. -Tomó el silencio de Todoroki como una afirmación. -Sabes que no tienes de qué preocuparte ¿Cierto? Él te ama.
Todoroki solo se revolvió el cabello y miró al suelo.

-Es solo que, no lo sé. No me parecía correcto, por eso quise buscar tu consejo en primer lugar, pero no dejaba de cruzarme con otros.

-¿Y cómo te fue con eso? -solo bastó una mirada de Todoroki para que Ejirou levantara sus manos en derrota. – De acuerdo, entiendo. Pero de verdad, ¿crees que hablar conmigo habría cambiado las cosas?

-¡Claro que sí! Tú eres quien mejor conoce a Katsuki, eres su mejor amigo.

-Y tú su pareja desde hace diez años.

-No es lo mismo.

-Exacto.

Kirishima sólo observó al hombre frente a él, quería sacudirlo, en primer lugar por hacer sentir mal a su amigo los últimos días y también para que reaccionara. ¿Cómo es posible que no se diera cuenta de todo? Él no quería darle una respuesta directa; sabía que Bakugou seguiría a su pareja a donde sea que fuera y en cualquier plan descabellado que Todoroki tuviera en mente. Tenía un presentimiento y si tenía razón, Todoroki lo único que tenía que hacer era decirlo y tendría a Bakugou junto a él para siempre.

Kirishima tomó otro trago de su bebida, pensando muy bien sus siguientes palabras mientras el otro parecía estar lidiando con la peor odisea mental de su vida. Estaba pensando si usar una analogía de manzanas sería ideal para la situación pero Shouto se adelantó y habló.

-Pero… ¿Tú qué me habrías aconsejado?

-¿Para regalarle? -soltó una risita. – Nada. ¿Qué sentido tendría? Ese regalo, sí, quizá sería uno perfecto, pero solo viviendo de mí. -Todoroki ladeó la cabeza, confundido. -Mira yo… Yo amo a Katsuki ¡No de la misma forma que tú! – aclaró al ver como el rostro de Todoroki se tornó oscuro y frío- A lo que me refiero es que, sí, yo amo… Yo quiero a Katsuki de una forma diferente ¿no lo entiendes? O sea, sé que él me quiere, a pesar de que no lo acepta sobrio, lo hace pero no de la misma forma que te quiere a ti. Nadie quiere a Bakugou de la misma forma que tú y él no quiere a nadie como te quiere a ti.

-Eso ya lo sé, por eso es tan difícil elegir un regalo para él.

-Pero no es lo mismo si viene de otros; Nadie ve a Bakugou con los mismos ojos que tú, te lo he dicho. Solo piensa en todos los consejos que te dieron. Cada regalo trata de diferentes versiones de una misma persona, dependiendo quien te diera el consejo. ¿No crees que por eso ninguno te convence? Porque todos esos regalos no representan a tu Katsuki. Y tampoco lo haría lo que yo pudiera decirte. ¿Qué tiene que ver por ejemplo el consejo de Jirou con el de Midoriya? Y los otros en general. Probablemente nada, o muy poco, porque cada uno de nosotros convivimos con él de una forma muy diferente y la imagen que tenemos cambia mucho. Por ejemplo… Eh… -Ejirou intentó evocar la imagen de su bro en su mente—Yo veo a la persona más varonil y valiente que he conocido. A un buen líder porque aunque la agencia es de los dos, todos sabemos quien lleva la batuta. Siempre lo he admirado y valoro los momentos que tengTodoroki, como cuando vamos a las montañas. -al pensar en el rubio, Ejirou no pudo evitar sonreír y contagiárselo a Todoroki. - ¿Y tú Todoroki? ¿Qué ves en Katsuki?

El aludido mordió su labio inferior antes de contestar. -Al amor de mi vida.

La sonrisa de Kirishima se hizo aún más grande. Junto sus puños frente a él. -Con eso basta. Parte de ahí y encontrarás el regalo perfecto, quizá no solo de navidad. Seguramente ya te lo han dicho antes después de tantos consejos, pero ahí te va de nuevo; tú y Katsuki no son de palabras, para ustedes el acto más simple puede significar más que un libro entero de los mejores poemas de amor. Yo no te voy a decir que comprar, básicamente porque eso se lo compraré yo; mi consejo para el regalo perfecto es exclusivamente perfecto si se lo da Kirishima Ejirou. Busca tú el que pertenezca a Todoroki Shouto.

-¿Y si no le gusta?

-A menos que tu regalo sea terminar con él, yo creo que le gustara.

-¡¿Terminar con él?!

A veces Kirishima olvidaba lo inocente que llegaba a ser Todoroki, así como también el hecho de que Bakugou era su único referente para relaciones amorosas. Así que debía tomárselo con calma.

-Has notado su estado de ánimo reciente, ¿no? -Todoroki asintió. De nuevo le brillaron los ojos como si Kirishima fuera a iluminarle la vida. ¿De verdad no sé daba cuenta? Como fuera, no se lo dejaría tan fácil. Su mejor amigo merecía alguien lo suficientemente varonil para que enfrentara ese tipo de situaciones sin ayuda, o bueno, no tanta. -Creo que, por lo que me contó, al parecer cuando empezaste esta locura del regalo pues eh… ¿no has cambiado tu forma de comportarte con él? De verdad ¡lo tienes trepándose por las paredes! No sabe que está pasando por tu cabeza. No te sugiero que descuides a Bakugou, porque lo malcriaste durante una década a ser el centro de tu atención. Dices que lo amas. No dejes que lo olvide, ni que el regalo sea el único recordatorio que tenga.

Dio un último suspiro y se tomó el resto de su té, decidido a irse de ahí antes de confundir aún más al chico. Dejó la taza vacía y se volvió de nuevo con Todoroki.

-Eso es todo lo que te puedo decir amigo, no te puedo decir qué hacer directamente, eso es algo que solo tú sabrás, y por lo que dices, ya lo tienes, solo te falta decisión. – Se puso de pie, seguido por el otro y notó como quería decir algo pero sin aminarse a soltarlo. -Debo irme, tengo que aprovechar que me obligaron a no ir a trabajar. No eres el único con un novio al que con placer, ¿sabes?

-¿Cómo supiste qué regalarle a Kaminari? -se aferraba Todoroki. -¿Cómo sabes que eso es el regalo perfecto.

-Ah, es simple. -Se rascó avergonzado su cabello que por ese día no había peinado en sus característicos picos. -No lo sé. Eso es lo emocionante de los regalos, retarte a ti mismo y tus conocimientos sobre cierta persona y no saber si acertaste hasta ver su reacción. Creo que eso es la mejor parte.

-No si te equivocas enormemente. -El del cabello bicolor apartó la mirada. -Seguramente serias mejor escogiendo regalos para Katsuki.

Kirishima rodó los ojos, ese fue un tema enterrado hace mucho, desde su último año en U.A. se suponía ya estaba superado, al parecer, no totalmente. Se acercó y colocó sus manos sobre los hombros de su amigo. Y habló hasta que sus miradas se juntaron.

-Todoroki, Bakugou te ama a ti, no a mí. No sé trata de algo que yo haría, sino de algo que tú harías y nadie más. No hay espacio para el hubiera. Has lo que tu corazón te diga que es lo correcto.

Shouto sonrió levemente y asintió. Kirishima esperaba de verdad haberlo ayudado.

Se despidieron luego de eso, Todoroki agradeciendo sus palabras y el pelirrojo deseándole éxito. Dejó al chico solo en su departamento, esperaba haber hecho lo correcto, ¿o quizá debió haberle dicho que le comprara unas botas de alpinismo y ya? No, sino las que él había comprado para Katsuki no podrían ser entregadas.
Y pensando en Katsuki, Kirishima también esperaba que no hubiera matado al resto de empleados de la agencia.


Estaba volviendo ahora a su propio departamento, sabiendo que Denki estaría afuera era buen momento para dejar ese par de cajas en el oscuro fondo de su armario. Bajó las cosas del coche y decidió que ya que sus amigos lo habían librado de ese día de trabajo bien podría quedarse un rato más en casa. Sacó su teléfono y vio que tenía muchos mensajes no leídos, un par de Bakugou mandándolo a la mierda por haber pedido otro día libre y dejarlo solo. Por otro lado, el grupo del Squad pero el que no incluía a Bakugou estaba lleno de mensajes desde la mañana, donde entre todos se estaban ayudando para mantener distraído a el rubio. 

Kirishima no pudo evitar reír un par de veces con los mensajes que incluso alguno habían anexado fotografías; en algunas se veía a Katsuki molesto en su oficina, en otra también molesto pero en la calle con un vaso de café en su mano. Todas las fotos parecían ser tomadas sin que se diera cuenta.

Decidió poner fin a su sufrimiento y envió él un mensaje, asegurándoles que ya podía dejar a Bakugou en paz, él y Todoroki habían terminado de hablar. También envió otro a Bakugou, diciéndole que ya había terminado sus pendientes y si era necesario podía ir a la agencia.

Unos segundos después su teléfono sonó, era una llamada de su pareja.

-Hola guapo -dijo al contestar.

-Hola, eh, Ejirou ¿puedes venir a casa de Momo?

-¿A casa de Momo? ¿Qué haces ahí?

-Distraer a Bakugou se volvió muy complicado así que decidimos traerlo aquí para…

-¡Váyanse a la puta mierda cada uno de ustedes! ¡Se acabó! ¡¿Me escucharon imbéciles?!

Al escuchar esa característica voz gritando de fondo, algo le dijo a Kirishima que algo estaba mal.

-¿Qué pasó?

-¡No sabemos! -de fondo se escucharon más maldiciones- Hace rato él solo… Explotó..

-Voy para allá.

Creyó que el drama de ese día había terminado. Qué gran error.


 Cuando llegó al lugar, esperaba muchas cosas, pero no que el árbol de casi tres metros estuviera totalmente destruido. Ni que sus amigos lo recibieran como su salvador, de verdad ¿Qué le pasaba a la gente, esperando tanto de él?

Sero y Kaminari lo llevaron directamente a un balcón del primer piso donde al parecer habían confinado a Bakugou. Kirishima suspiró y caminó hasta ahí. Que poca fe le tenían al rubio. Puede que destruyera un árbol enorme, que rompiera gran parte de la decoración y que cancelara la fiesta, pero no era capaz de cumplir su promesa de incendiar todo… O eso quería creer.

Se encontró a su mejor amigo fuera en el frío, enfundado en un grueso abrigo y el rostro oculto en una bufanda.

-Hola bro, ¿Qué pasa? -Dijo casual, recibiendo solo una mirada asesina. -¿Quién hizo algo tan grande para perturbar a una persona tranquila como tú?

-Vete a la mierda, pelopincho. -Bakugou apartó su mirada. Kirishima sabía que cuando él volvía a usar esos apodos ridículos en voz alta significa que de verdad algo no estaba bien.

-En serio Bakugou. -Se acercó a él, quedando de pie a su lado. -¿Qué pasó?

La siguiente mirada que recibió de Katsuki le rompió el corazón; era muy confuso, pues había furia pero también dolor y muchos otros sentimientos que prefiero no ponerles nombre. Bakugou sacó su celular, hizo un par de movimientos y luego se lo arrojó a Kirishima.

Se trataba de una conversación con Todoroki, los mensajes anteriores de su amigo eran preguntas o intentos nivel Bakugou Katsuki por entablar conversación mientras que las respuestas eran cortantes y sencillas, excepto el último mensaje.

Katsuki, ¿eres feliz conmigo?

¡Mierda Todoroki! Kirishima se golpeó mentalmente y le envió un golpe a Shouto desde la distancia.

-Terminará conmigo, así que ¿cuál es el puto sentido de seguir con esta mierda? -Tomó su celular de vuelta y lo guardó. Se dio la vuelta y caminó hasta unos sofás que estaban fuera.

-Así que se terminó, quédense si quieren con toda la basura.

-No hables así bro, solo fue una pregunta…

-¡Maldita sea, claro que no! -se puso de pie y comenzó a caminar por todo el balcón como león enjaulado. -¡Si eso es lo que quiere ese maldito imbecil, pues bien! ¡Lo haré yo!

Comenzó a sacar su repertorio más amplio de insultos, Kirishima sabía que si Bakugou se decidía, mandaría a la mierda a Todoroki. Pero también sabía que si lo hacía y su aún novio le daba si quiera el montón de regalos “fallidos” Bakugou se arrepentiría. Solo había algo que Ejirou podía hacer.

-Sí, probablemente termine contigo. -Había intentado que sonara como sarcasmo pero en lugar de eso fue recibido como un comentario serio, pero logró su objetivo; atraer su atención.

-¿Qué quieres decir, idiota?

Me va a matar. Pensó. La razón ya no era algo que su amigo escucharía, tenía que pensar en otra cosa. Decir la verdad probablemente solo crearía lo contrario a lo que él quería; con su humor actual mandaría a la mierda no solo a Todoroki sino también a todos los involucrados, y Kirishima quería vivir un par de años más, muchas gracias.

-Que quizá debas hacer que se arrepienta bro, tú eres el mejor, ¿no? Demuéstralo entonces.
Junto sus puños frente a él, su movimiento característico mientras rezaba porque Katsuki se lo creyera.

Me va a matar. Bakugou lo miró como si le hubiera crecido otra cabeza.

-Sí, sí, tú eres el mejor en todo lo que haces ¿no? Pues también esto, ¡sigue con la fiesta y demuestra que eres el novio perfecto!

Me va a matar. Sabía que lo que estaba diciendo no tenía sentido, pero al parecer su amigo estaba tan molesto que no se enfocó en las tonterías, solo en el mensaje general. Continuó su discurso sin sentido hasta que el rubio se paró frente a él decidido.

-Tienes razón.

Estoy muerto.


 

Todoroki

¿Qué es lo que significaba Katsuki para él? Todo, había sigo su primer respuesta pero eso no lo ayudaba a elegir un bendito regalo.

Se había pasado toda la tarde después de que Kirishima se fue, pensando en lo que él le había dicho. Pensó también en los regalos que tenía y supo que tenia razón en eso. Esos objetos sencillamente no eran para su Katsuki.

Pensó también en que quizá debería buscar un consejo o al menos una guía mínima en la fuente original, el mismo Bakugou. Pasó un rato ideado el mensaje que podría enviar sin levantar tantas sospechas y cuando por fin lo envió no recibió respuesta alguna. Así que derrotado volvió a su casa, simplemente pasó a uno de los restaurantes favoritos de ambos y compró comida para llevar, sabía que quizá no era la mejor idea, pero si intentaba cocinar todo saldría peor.

Justo cuando estaba abriendo la puerta del departamento, el elevador se abrió y Katsuki apareció.

-Compré la cena.

Bakugou solo asintió y se acercó a él. Le quitó las bolsas de las manos y lo dejó pasar primero. Todoroki sabía que había algo raro ahí. Su novio no se veía molesto, en todo caso, parecía como si Todoroki fuera ¿un reto?

Dentro de departamento siguieron su rutina de siempre, mientras Shouto colocaba platos y demás en la mesa, Katsuki acomodó la comida. Cenaron en silencio cada uno perdido en sus pensamientos.

-Mañana quiero ir a ver a mi mamá – dijo Shouto mientras recogían la mesa.

El cuerpo del rubio se tensó al oírlo, apretando fuertemente la pila de platos que tenía en las manos. Parecía que estaba a punto de gritarle pero recompuso su cara de indiferencia que tenía desde que llegó. -Como quieras, de todas formas la vieja bruja me amenazó para ir a verlos mañana.

—Oh… está bien — aunque no estaba bien, había esperado que Katsuki lo acompañara. Pero no dijo nada, menos después de esa reacción. Retomaron el silencio, porque eran conscientes que una palabra más encenderá la chispa del inevitable incendio.

Mañana sería otro día, se consoló Todoroki mientras iban a la cama, Bakugou dándole la espalda. Dudo en abrazarlo, “no dejes que lo olvide” le había dicho Kirishima. Aún temiendo por el rechazo lo estrecho contra él, pero además de la tensión inicial no pasó nada más. Decidió que podían pasar una noche más así, solo una más y todo estaría bien.

Porque ellos siempre estaban bien.

Chapter Text

Last Christmas

 

Diciembre 23

Todoroki

Ellos no estaban bien

Lo confirmó esa mañana cuando se preparaba para irse a ver a su mamá. Había tenido la esperanza que Katsuki decidiera acompañarlo de último minuto pero no, incluso salió de casa antes que él en dirección a casa de sus padres. No iba a negar que eso le había dolido un poco, pero quiso creer que solo necesitaba un poco de espacio, ya pensaría en algo para mejorar su humor esa noche. Decidió concentrarse dedicarle una mañana agradable a su madre.

Una de las primeras cosas que había hecho su padre cuando intentó redimirse fue sacar a la mujer de aquel espantoso hospital donde la había recluido. Meses después de eso Fuyumi había decidido que lo mejor para ella era sacarla de la casa familiar, consiguió un apartamento en una zona tranquila y la llevó con ella para darle la vida relajada que tan merecida se tenía. Él las visitaba seguido, intentado recuperar un poco del tiempo perdido.

Después de un largo viaje llegó a su destino. Tocó la puerta y esperó, cuando esta se abrió se encontró con una sonriente mujer de pelo blanco.

—Shouto, qué bueno verte —ella le dio un abrazo que correspondió gustoso. Después de un momento se separaron y su madre miró a los lados curiosa —¿Dónde está Katsuki?

Se mordió el labio nervioso, ¿Qué le iba a decir? No quería preocupar a su madre, pero tampoco había servido llegar solo, no cuando su novio lo acompañaba a verla casi desde que empezaron a salir.

—Quería ver a sus padres antes de navidad y hoy era el único día libre que podían los tres — mintió intentando componer una sonrisa —Pero te manda saludos y espera estar aquí la próxima.

Ella lo miró con duda un segundo antes de sonreírle como si nada. — Entiendo. Pero no te quedes ahí, pasa, ¿quieres té? Fuyumi salió, dijo que tenía que hacer compras de último minuto así que solo seremos tu y yo.

Sin esperar respuesta la mujer lo llevó hasta la sala y lo sentó en el sofá antes de desaparecer unos minutos en la cocina para volver con una charola con dos tazas humeantes y un par de platitos llenos de galletas. Dejó todo en la mesita de centro y se sentó a su lado preguntando por todas las novedades de las últimas semanas desde que se habían visto. Él le contó a detalle cada misión en la que se había visto involucrado, dejando de fuera algunos detalles demasiado gráficos, un poco sobre las salidas que había tenido con sus amigos y las pocas novedades que ellos le habían contado, los pocos problema que se enfrenta a en la agencia, los momentos con Bakugou antes de sus días difíciles. Mientras hablaba no pudo evitar recordar la plática con Kirishima del día anterior, ¿Qué es lo que vería su madre en Bakugou? Para este punto ya no creía que lo que dijera fuera ayudar en su búsqueda, le había quedado claro que nada de lo que los demás le aconsejara serviría pero aún así tenía curiosidad de comprobar lo que le había dicho el pelirrojo.

—¿Qué ves en Katsuki ? —le preguntó saliendo completamente del tema del que estaban hablando.

—¿Qué veo en Katsuki ? —repitió confundida, no muy segura de a dónde quería llegar su hijo.

— Sí, yo… Quiero saber que clase de persona ves en Katsuki.

—Bueno, yo veo a un chico que ama, cuida y hace feliz a mi hijo — dijo después de un momento de pensarlo —Y si puede hacer todo eso por ti, creo que eso lo hace un buen chico.

No estaba seguro de él poderlo llamar un buen chico. No era una mala persona, pero su forma de ser amable no era nada convencional así que… solo era complicado.

—¿Por qué preguntas? ¿Sucedió algo entre ustedes? —preguntó la mujer al verlo perderse en su pensamientos.

—¿Qué? No, no ocurre nada, es solo que… — dudó en continuar. Todo ese asunto del regalo perfecto se le había salido de las manos hacia mucho, ¿estaba seguro de querer incluir a alguien más? Pero estaba hablando de su madre y a diferencia de las ocasiones anteriores en las que había contado la historia, esta vez solo quería que alguien lo escuchara. Así que le contó, evitando hablar de los anillos y enfocándose en especial en la charla que había tenido el día anterior con el mejor amigo de su novio y lo frustrado que se sentía al no poder idear algo para darle a su pareja por navidad.

—¿Eso es lo que te esta molestando? —le preguntó la mayor cuando termino su relato.

—Desde que llegaste noté que algo te tenia molesto, ¿era eso? —aclaró al ver que no entendía.

—Sí —confesó. ¿Cómo negarlo? Todo el asunto del regalo perfecto lo traía vuelto loco, en especial cuando su mente volvía a ese anillo en el fondo de su escritorio.

Ambos quedaron en silencio por un momento, perdidos en sus propios pensamientos hasta que ella volvió a hablar.

—Tú sabes que no todo siempre fue malo entre tu padre y yo —empezó cautelosa a sabiendas que Shouto no terminaba de perdonar del todo al hombre. Él solo la miró en silencio, queriendo saber a dónde quería llegar, así que continuó —Para las fechas importantes me gustaba hacerle regalos a mano. Para alguien que siempre lo ha tenido todo, lo material no tiene mucho sentido, pero cuando lo haces tú mismo el significado es diferente pues fue hecho especialmente para esa persona por alguien que lo quiere tanto para hacerlo por sí mismo.

No pudo evitar considerar lo que le decía su madre, por primera vez alguien le daba un consejo pensando en ellos como una pareja, sin importar la clase de persona que era Bakugou.

—Podría hacer eso —pensó en voz alta —Pero, no sé qué hacer.

—Si tuviéramos tiempo te enseñaría a tejer una bufanda, pero aún podemos hacer algo respecto —aseguró pensando que su hijo necesitaba toda la ayuda que pudiera darle —Podríamos ir a buscar una bufanda y podría ayudarte a tejerle su nombre. —propuso.

Todoroki se tomó un minuto para pensarlo. Kirishima le había dicho que ningún consejo le servía porque no estaban pensados en su Katsuki, pero este consejo no parecía enfocado en él, era más bien algo que cualquiera podría hacer por su pareja. Y le gustaba, porque no se trataba del objeto en sí sino lo que depositadas en él al hacerlo tu pensando en esa persona.

—Sí podríamos ir.

Sin decir más, ambos tomaron sus cosas y salieron en busca de la bufanda. Ella lo llevó a una pequeña tienda de ropa donde después de un tiempo terminaron eligiendo una bufanda blanca tejids. Después buscaron el hilo y la aguja para poder bordar el nombre, eligiendo un hilo de color dorado que destacaría muy bien en la bufanda. Con todo eso en sus manos volvieron al departamento y después de una hora Rei había conseguido que su hijo escribiera sobre la bufanda el nombre de su pareja con hilo dorado. Y ambos estaba contentos con el resultado porque aunque no era perfecto, se veía la falta de habilidad de un primerizo en el bordado, el mensaje estaba ahí “lo hice especialmente para ti” se leía en cada punto. Cuando terminaron apenas empezaba la tarde, el chico pensó que tal vez podría alcanzar a su novio en casa de sus suegros, porque aun tenía en mente la otra parte del consejo de Kirishima. “No lo descuides“ había dicho, y él no planeaba hacer eso.


Cuando llegó a la casa de los Bakugou su novio ya no estaba ahí, pensó en llamarlo e ir a buscarlo para pasar el resto de la tarde juntos pero no salió librado de quedarse ahí un rato. Mitsuki era la clase de persona a la cual no podías negarle nada y lo que ella quería en ese momento era un poco de tiempo de calidad con su yerno. Así que ahí estaba él, sentado en la salita de estar con una taza de chocolate que había preparado Masaru para él mientras su esposa se dedicaba a extraerle toda la información que podía.

—Y, ¿para cuando la boda? —preguntó casualmente la mujer como si del clima se tratara.

Todoroki casi se ahoga con su bebida al escucharla. —¿B-boda?

—Sí, boda. ¿No crees que ya es momento de dar el siguiente paso? Eres lo mejor que le podría pasar al inútil de mi hijo, lo mejor que puedes hacer es amarrarlo antes de que quiera escapar —los ojos de la mujer brillaban, emocionada de sus propias palabras.

—No debería meterte en eso, cariño. No presiones en algo que ellos tal vez no se sienten listos —intervino su suegro al ver su reacción ante la mención del matrimonio.

—Tonterías —aseguró Mitsuki haciendo un gesto desinteresado con la mano —Todos sabemos que son perfectos juntos, pero Katsuki es tan estúpido que lo arruinará si Shouto no hace nada pronto. Además yo quiero nietos, me muero por malcriar a sus mocosos para que Katsuki entienda lo que sufrimos con él.

—Nosotros no hemos hablado de matrimonio, señora, mucho menos de hijos —aclaró no queriendo emocionar más a la mujer que se veía tan perdida en sus fantasías.

—¿Quién necesita hablarlo? Solo hazlo y ya, ni siquiera él es tan imbécil para negarse. —aseguró la mujer emocionada. —Te apuesto lo que quieras a que quedaría encantado si le pides matrimonio, es más hazlo por navidad. Dos regalos por el precio de uno; el mío y el de Katsuki.

—Mitsuki —amonestó el hombre —si ellos no han hablado de eso no los presiones.

—Pero quiero que se comprometa pronto —se quejó —si no lo hace Katsuki mandará al diablo todo en cualquier arranque de furia infantil.

—Hay otras formas de hacer eso sin necesidad del matrimonio —aseguró el hombre queriendo controlar a su mujer.

—¿Cómo cuál? –preguntó interesado Todoroki.

—Bueno, están los anillos de promesa, ¿cierto? —comentó el hombre ignorando la mirada que le dirigía su mujer.

Shouto se quedó en silencio reflexionando, ¿Por qué no había pensado en eso? Era un buen punto intermedio para su plan inicial.

—Pero, ¿por qué retrasar lo inevitable? —se quejó la mujer trayendo al más joven de regreso a la realidad.

—Mitsuki…

— Bien, bien. No seguiré, pero insisto en que es lo mejor —soltó molesta zanjando el tema que no parecía del agrado de su esposo.

Siguieron hablando un rato más, con un par extra de indirectas sobre matrimonio de por medio, hasta que Todoroki pensó que era prudente irse. La pareja lo acompañó hasta la salida pero en la puerta se detuvo para mirarlos.

—Señores Bakugou, ¿qué es lo que ven en Katsuki? —preguntó.

—Al mocoso más insolente, grosero y maleducado que pueda existir —dijo sin dudarlo Mitsuki.

—Pero bueno a su manera —agregó Masaru.
—A un buen chico en general—aseguraron a la par. —¿No lo crees?

A la mente de Todoroki llegaron varias imágenes de Katsuki, sonriéndole, mimándolo, siendo bueno con él. No pudo evitar sonreír ante esos recuerdos. — Si lo creo.


Todoroki se había prometido ya no buscar más cosas para su pareja, tenía una oficina llena con cosas para él, pero cuando le llegó el mensaje que decía que los guantes que había encargado estaban listos no pudo evitar ir a recogerlos, aún podría dárselos aunque no necesariamente por navidad. Cruzó la ciudad para recogerlos y lo hizo de nuevo para ir a su oficina a dejarlos junto con la bufanda. Pero en el regreso su cuerpo lo llevó a la joyería que había visitado días atrás para recoger el anillo de compromiso para su novio y después la cadena que había comprado para navidad, por un impulso compró un par de anillos de promesa bañados en plata. Él estaba convencido con la bufanda que había bordado con ayuda de su mamá, pero con sus constantes indecisiones no estaba de más llevarse aquel plan B.

Acabada su última compra fue a su agencia para guardar todo. Cuando salió miró la hora, en cualquier momento empezaría a anochecer, sacó su celular para llamar a su pareja y saber si todo estaba bien pero se encontró con que ya tenía un mensaje de él diciendo que aún tardaría un poco. Respondió con un “Ok” y guardó el celular, pensando en que podría pasar a comprar algo para cenar y así no hacer al rubio cocinar.

Quince minutos después, mientras se decidía en dónde compraría la cena su teléfono empezó a sonar.

— ¿Hola? — contestó un poco extrañado al ver que se trataba de Sero.

— Todoroki, ¿Estás en tu casa?

— No, pero casi. ¿Por qué? — preguntó sin entender a dónde iba todo eso.

—Mira, no sé qué esté pasando entre tú y Bakugou, pero tienes que arreglarlo ya o terminará matando a alguien. Va camino a su casa así que no tardes, esta hecho una furia.

— De acuerdo, voy para allá — dijo preocupado, aunque sin entender bien que había hecho esta vez.

Tal vez no había hecho nada y simplemente todo había terminado por cansar a Bakugou. Porque si algo había entendido ya es que sí había estado descuidando a su novio los últimos días. Decidió pasar a comprar un poco de curry del restaurante favorito de Katsuki y después corrió a su departamento, esperando llegar antes que él. Pero cuando entró ya estaba ahí, se quitó los zapatos apresurado y no le tomó mucho encontrarlo pues venía saliendo del cuarto mientras se enfundaba una chamarra gruesa.

—Katsuki, traje la cena. Compré curry de…

—Me importa una mierda —lo interrumpió mientras se dirigía a la salida.

—¿Vas a salir? —preguntó ignorando el tono brusco que había usado contra él.

—¿Ahora sí te importa que jodidos haga? —gruñó mientras se ponía los zapatos —Voy a ver a Kirishima, mi estúpido mejor amigo que me dedica más tiempo que mi estúpido novio.

—Katsuki, espera vamos a… —pero no le hizo caso y salió dando un portazo.

Y él solo se pudo quedar ahí, en medio de la casa, sosteniendo la bolsa de las compras en su mano izquierda, juntando toda su fuerza de voluntad para no llorar. Lo había arruinado y no estaba seguro del cómo.


 

Bakugou

Aparentar estar bien es más malditamente complicado de lo que muchos podrían pensar.

Había tenido un día de mierda desde el principio, desde que en la mañana su maldito aún novio había actuado como si nada, Bakugou creyó que podría simplemente seguir la corriente pero cada vez que veía al maldito pelo de bastón de caramelo quería gritarle y sacudirlo para que soltara de una vez la puta mierda que tenía en la cabeza desde hace días y lo traía con los pelos de punta.

Así que para evitar que todo explotara un día antes de Nochebuena, había salido rápidamente esa mañana de su departamento, sabiendo que dejaba detrás a Shouto solo con sus pensamientos. Pues que se joda, que Katsuki ha estado así más de una semana.

Bakugou fue entonces a la casa de sus padres, por suerte solo estaba su padre y le ayudó con un par de tareas del hogar. Sabía que Masaru sentía algo raro en él, pero como siempre no lo obligaba a hablar.

—¿Y cómo está todo en casa con Shouto? —dijo casualmente el hombre mayor mientras le pasaba a su hijo una bombilla. Katsuki la tomó y lo observó desde la escalera donde estaba subido. No quería mentirle, si fuera la vieja bruja podría simplemente gritarle para hacerla enojar y que olvidara el tema, pero su padre era diferente. Entonces solo se giró, gruñó y se encogió de hombros.

—¿Qué pasa Katsuki? ¿Qué te hizo?

El más joven se quedó quieto. Por lo regular nadie le preguntaba eso, en todo caso siempre que preguntaban respecto al tema era en cuanto a qué le había hecho él a Shouto, siempre siendo el rubio por su personalidad explosiva el que a ojos de todos era el culpable, para todos excepto para dos personas: su padre y Kirishima.

—Yo... No lo sé. —Terminó de colocar todo y luego bajó con cuidado. —Las cosas han estado raras.

—Ya veo.

Y también como siempre, su padre no lo obligó a más. Siguieron dándole un par de vueltas al asunto, su padre sólo dándole el consejo de que hablara con Shouto a pesar de que ellos no son muy expresivos nunca estaba de más intentarlo. Parecía que estaba por darle más consejos cuando llegó su madre y cual huracán comenzó a gritar, dirigir y mover las cosas que solo un rato antes los dos hombres habían hecho.

Respecto a su mal humor su madre sólo comentó que debería de mejorarlo o Shouto se le escaparía, aunque al notar el cambio de ánimo de su hijo comenzó a tantear el tema de "amarrar" a su novio.

—Podrían casarse -le había dicho. —Eso quizá solucionaría sus problemas.

Tanto Masaru como Katsuki no entendían como el matrimonio podría solucionar todo y el más joven decidió que era momento de irse. No porque el tema del matrimonio lo espantara, sino que su madre podía llegar a ser muy pesada y aunque era hasta cierto punto divertido pelear con ella no quería que le hiciera dramas en Nochebuena.

Se despidió de ambos y apenas llevaba un rato en carretera hasta que recibió una llamada de Kaminari, casi ordenándole que fuera a donde estaba "el squad" para ajustar unos detalles, como por ejemplo reponer el árbol que él había destruido el día anterior.

Después de estar toda la mañana y parte de la tarde con sus padres y en especial con esa vieja su paciencia estaba por los suelos ¿y ahora tendría que pasar tiempo con esos imbéciles? ¿Qué más podía pasar? Ah cierto, a su novio le importaba una mierda qué fuera de él. Y lo comprobó con su último mensaje, un "OK" tan elocuente como siempre.

Llegó a la maldita mansión de Cabello de Piña y por su desgracia Kirishima no estaba ahí, solo Sero, Kirishima, Iida, Yaoyorozu y como cereza del pastel, Deku.

A partir de ahí su humor no había hecho más que mejorar; su propósito ahí al parecer solo consistía en aprobar la mayoría de las cosas que estaban ya listas, él logrando encontrar motivos suficientes para quejarse al por mayor, cada uno de los presentes ganándose varios gritos en el proceso.

-Tal vez deberías tomarte un respiro, Kacchan. -dijo Deku cuando Bakugou había gritado por tercera vez a Kaminari por poner mal la estrella del árbol.

Evitando un desastre mayor, Sero fue quien lo apartó de todos y lo obligó a irse, ganándose muchas maldiciones a su nombre y de toda su descendencia pero logró su cometido una vez que el rubio encendió su auto y refunfuñando se fue de ahí.

Bakugou manejó dando vueltas, intentando calmarse pero la puta música navideña de mierda no ayudaba, ni mucho menos la maldita decoración que estaba en todos lados. Cambió de dirección hacia su departamento cuando comenzó a dolerle la cabeza con fuerza.

Nada más entrar, supo que debía irse de ahí, su jaqueca aumentó con la indirecta presencia de Todoroki en todos partes. Tomó su celular y marcó ese número que se sabía de memoria, siendo contestado del otro lado a los pocos segundos.

—¿Bro?

—Ejirou...


 

Habían quedado de verse en un bar cerca del departamento de Bakugou así que él llegó después de caminar unos minutos. Se encontró ahí ya con un pelirrojo esperándolo con dos cervezas en mano y tres cervezas y algunos bocadillos asquerosos después, Katsuki dejó salir todo su estrés con su amigo, mediante juegos estúpidos como vencidas y demás y comenzó a calmarse, lo suficiente para hablar con él y poder escuchar.

—Estaba intentando arreglar las cosas ¿No crees?

—Y una mierda...

—Más vale tarde que nunca.

—En primer lugar es su maldita culpa que tengamos "cosas que arreglar" —marcó las comillas en el aire con sus dedos y pronunció las palabras de forma sarcástica. —Que se joda.

—¿Entonces así dejarás las cosas?

—No me vengas de nuevo con sus puntos consejos Kirishima, hoy no servirán.

—Yo solo digo —Ejirou alzó sus manos en señal de rendición —Que podrías ir y arreglar las cosas. Mañana es la fiesta y...

—Tampoco toques ese maldito tema o cancelaré todo de nuevo.

—De acuerdo —Kirishima suspiró mientras el otro se terminaba media botella de cerveza casi de un trago. —Pero en serio, ve a casa Katsuki. Podrían dejar un poco el orgullo de lado.

—¿Más? ¿Qué carajo crees que he estado haciendo desde más de hace una maldita semana?

—Solo por hoy, ¿sí? Confía en mí.

Bakugou frunció el ceño. —¿Sabes algo tú, idiota? Escúpelo.

El pelirrojo sonrió. —Solo ve a casa.


Él ya no tenía ni puta idea de lo que estaba pasando en su vida. Todo mundo parecía tener secretos y era malditamente molesto. Que se joda la temporada navideña y toda la maldita gente a su alrededor.

Mientras Bakugou abría la puerta de su departamento se preguntaba si sería buena idea mudarse a algún sitio donde no se celebrara la navidad y de preferencia que no hubiera otra festividad molesta como esa.

—Estoy...

Adentro estaba oscuro ¿Shouto habría salido? Con el corazón en un puño, Bakugou dejó los zapatos en la entrada y buscó al otro, encontrando lo frente a la televisión, sentado en el suelo en posición de loto con un envase desechable en manos y... ¿Con lágrimas en los ojos?

Se acercó rápidamente a él, y cuando esos ojos bicolor se enfocaron en su persona, Bakugou se paralizó.

—Oh, no te escuché entrar —Todoroki bajó sus palillos. -Bienvenido a casa.

—¿Por qué carajo estás llorando, Shouto?

—Ah eso —se limpió los ojos y se sonrojó —Eh... Me equivoqué y comencé a comer tu curry, lo siento, y estaba muy picante.

Bakugou lo observó no sabiendo si creerle o no, sabía que la tolerancia de Todoroki con el picante era nula así que decidió darle un voto de confianza.

—Maldito idiota —dijo sin furia. —¿Donde está mi comida? —el otro lo miró sorprendido y feliz, haciendo que el corazón de Bakugou diera un vuelco. Su novio le señaló un paquete que estaba en una mesa cercana y el rubio la tomó, se sentó junto a él y comenzó a comer directo del cartón.

Comieron en silencio, viendo algún programa estúpido en la televisión y ya entrada la noche cuando ambos estaban bostezando Shouto se hincó frente a Bakugou. - Katsuki, yo... De verdad lo siento. -Tomó las manos del otro entre las suyas. -Todo esto tiene un motivo. Lo juro. Mañana te explicaré todo.

Mañana.

Bakugou pensó que si había esperado ya tanto, ¿qué más daban unas horas más? Además, mañana él también tendría cosas que explicar. Asintió y se estiró para besar a Todoroki en los labios. Solo unas horas más. Pensó.

—Mañana comeremos aquí, ¿de acuerdo? Luego iremos con mis padres. —Dijo mirando a Shouto a los ojos quien sonrió de oreja a oreja.

—Por supuesto. Llegaré temprano, lo juro.

Katsuki sonrió levemente. Porque sabía que Shouto no cumpliría esa promesa. De eso se encargaría él mismo.

Mientras tanto, Todoroki se sentía verdaderamente libre por primera vez en esa semana. Todo estaba arreglado, ya no estaba esa vibra extraña entre él y su novio, estaban bien y mañana estarían mejor cuando le contara todo. Ya tenía su regalo perfecto y una vez en casa se encargaría de hacerle sentir cuánto lo amaba. Mientras miraba a su novio que le sonreía se prometió que nunca más lo haría sentir mal.

Alguna vez escuchó que la vida no cumple caprichos y él estaba de acuerdo, si deseabas algo debías luchar por ello.

Permanecer al lado de Katsuki por el resto de su vida era su capricho y él no pararía hasta cumplirlo.

No permitiría que la vida lo detuviera.

Chapter Text

Say All You Want For Christmas

 

Diciembre 24, Nochebuena.

Parte 1

La mañana había comenzado tranquila; ambos habían desayunado juntos mientras veían el típico programa matutino en su especial navideño. Afuera había dejado de nevar, aunque después de esa noche una capa blanca cubría toda la calle. Todo parecía tranquilo. Ambos terminaron de comer justo cuando una comentarista aparecía disfrazada de reno y daba el reporte de clima de ese día. Comenzaron a limpiar la cocina y la mesa con rapidez antes de dirigirse a la habitación a cambiarse las pijamas para ir a trabajar el medio día correspondiente a Nochebuena. A pesar de que cada uno tenía su agencia, había decidido trabajar medio día, dejando a cargo a un grupo competentes de héroes, ya que por lo general en ciertas zonas específicas el crimen aumentaba mientras que en otras desaparecía por completo. 

—Entonces nos vemos aquí para comer, como siempre.

—Ajá. —Contestó Bakugou, perdido entre las profundidades de su armario. Llevaba rato fingiendo buscar un repuesto de una parte de su traje de invierno. ¿Por qué carajo Todoroki tardaba tanto en irse?

—¿Y luego iremos con tus padres? ¿Y mañana con mi madre?

Bakugou se asomó fuera del mueble. —Sí, Shouto, lo mismo que todos los años. —Todoroki tenía una mirada de profunda concentración en su rostro, cualquiera diría que estaba intentando recordar algo que hacía desde hace aproximadamente ocho años. —Solo recuerda estar aquí puntual.

—Por supuesto, lo prometo. —Repitió sus palabras de la noche anterior. Porque Shouto Todoroki tenía un plan, y lo lograría. Haría esa noche perfecta para Katsuki, tenía que compensar los últimos días terribles que me había pasar. Aunque aún tenía una decisión que tomar, que incluía una enorme pila de regalos. 

Bakugou rodó los ojos antes de seguir hurgando en el armario hasta que no pudo más y continuó alistándose para salir al trabajo.

Unos cuarenta minutos después Shouto estaba listo para irse mientras Katsuki seguía pegado a su computadora, revisando algo de último minuto. El rubio por debajo de la mesa sacó su celular y después de unos segundos sonó el teléfono del otro. 

—¿Hola? —Contestó Shouto mientras esperaba a su pareja, quería poder caminar con él hasta la estación de tren.

—¿Todoroki? ¿Dónde estás? Tenemos una pequeña emergencia.

—¿Qué pasa? —Se tensó al escuchar la voz de Midoriya pensando que algo grave había pasado. 

—Oh, pues... Yo... Mejor te cuento cuando llegues ¿sí? Solo ven ahora.

—De acuerdo, voy para allá. —Terminó la llamada y de acercó a Katsuki para darle un beso en la sien. —Lo siento, debo irme. No te vayas a atrasar más o llegarás tarde.

—Yo soy mi maldito jefe, de algo debe servir eso.

Se miraron e intercambiaron sonrisas. Se dieron un ligero beso de despedida antes de que Shouto diera media vuelta y saliera. Bakugou contó hasta veinte una vez que la puerta se cerró antes de dejarse caer sobre la mesa, arrojando encima su celular donde unos minutos antes le había pedido al maldito Deku sacar a Todoroki del departamento. 

Se dio unos segundos de descanso antes de ponerse de pie.

Tenía muchas cosas que hacer.

Bakugou

Lo primero que hizo fue cambiarse la maldita ropa, no iba a cocinar con eso puesto. Se puso ropa cómoda, unos pantalones sueltos y una playera cualquiera y luego fue a tocar la puerta a sus vecinos, una pareja mayor de héroes retirados que habían accedido a guardar todo lo que necesitaba para preparar sus platillos. 

Una vez con todo dentro de su cocina, Bakugou comenzó a colocar ollas y sartenes en la estufa, maldiciendo cuando a una se le rompió el mango. Decidido a no dejar que su ánimo se arruinara tan temprano puso su música favorita esperando que fuera de ayuda.

Cuando estaba terminado de cortar las frutas y vegetales recibió un mensaje de la tienda de electrónicos, avisándole que su pedido había llegado. Le avisó al vigilante del edificio y le pidió que subiera todo al techo.
La estúpida fiesta no era la única sorpresa para Shouto.

Él y Kirishima habían planeado dos sorpresas aparte; una para Shouto y otra para Kaminari. En secreto, los dos mejores amigos habían organizado sus pequeñas sorpresas para la tarde de Nochebuena, teniendo como respaldo a Sero y Ashido, que se encargarían de la agencia ese día hasta el final de la tarde, cuando cambiarían con otro equipo previamente seleccionado por Bakugou y Kirishima. 

Todoroki

Salió apurado en dirección a la agencia. Si Midoriya no le había dado la información por teléfono debía tratarse de algo tan grave que necesitará la discreción de ser tratado de frente. Llegó en tiempo récord, aún con toda la gente que invadía las calles por la fecha se aseguró de estar ahí lo más pronto posible. 

Pero se sintió un poco decepcionado cuando Midoriya lo recibió apenado, diciendo que al final habían logrado solucionar todo mientras él llegaba. Decidió ver el lado positivo a las cosas y entró a su oficina decidido a acabar hasta el último de sus pendientes para poder irse lo antes posible. Ese día se había asegurado de estar encargado únicamente de trabajo de escritorio para evitar cualquier contratiempo que pudiera surgir en un patrullaje, pero eso significaba más papeleo del solía tener. 

Aun así, no perdió el ánimo y trabajó a buen ritmo. Cada tanto le mandaba mensajes a Katsuki teniéndolo al tanto sobre lo que hacía, como era su costumbre y tal vez un poco más para compensar su semana de descuido, recibiendo a cambio respuestas cortas. ¿Le estaría regresando su mala actitud? Sacudió la cabeza alejando ese pensamiento, tal vez solo estaba muy ocupado. 

B. 

Una vez le corroboraron que todo estaba arriba, Bakugou continuó preparando la comida, manteniéndose atento a su celular e intentando contestar todos los mensajes; Jirou estaba ya en casa de Yaoyorozu junto con otros de sus ex compañeros terminando de decorar todo. También recibía actualizaciones de Sato y Sero. E incluso de vez en cuando recibió mensajes de Shouto para entablar conversación, preguntándole como iba su día, y manteniéndolo al tanto del suyo. 

Fue el momento en el que las cosas se invirtieron un poco y ahora fue él quien enviaba respuestas monosilábicas. No lo hizo como parte de un elaborado plan para darle un poco de su propia medicina a Shouto, simplemente que estar atento a cuatro cacerolas y un montón de mensajes importantes requería más su atención. 

Eran cerca de las tres y media de la tarde cuando recibió el primer mensaje que le confirmaba que todo iba de acuerdo al plan. 

Midoriya y Iida necesitan mi ayuda al parecer. Voy un poco retrasado, perdóname. Me apresuraré.

Le respondió sencillamente antes de revisar sus otros mensajes, confirmando que el resto de imbéciles, principalmente Deku estaban moviendo todo para distraer a Todoroki. Bien. 

Continuó cocinando hasta que recibió el segundo mensaje, y con la mayoría de la comida casi lista o en el horno, se cambió, se puso el abrigo y se dirigió al techo del edificio a preparar la otra sorpresa. 

T. 

Estaba impresionado de su propia eficiencia. Eran las dos y había acabado con todo sus pendientes. Los informes estaba listos e impresos listos para entregar, las evaluaciones a los internos hechas y entregadas por correo electrónico a sus respectivos tutores de sus escuelas, y ese molesto reporte para el gobierno local sobre las estadísticas de delincuencia estaba en un sobre esperando a que fueran por ellas. 

Ahora solo le quedaba una tarea y después podría irse: elegir el regalo para su novio. Miró cada uno de los paquetes que tenía en una esquina, sopesando los pros y contras de cada uno. Descartó los más caros por exagerados y los prácticos por impersonales. 

Nosotros atesoramos los momentos, pensó mirándonos regalos que aún no descartaba, ¿Qué de lo que tenía ahí mostraba eso? Pero ninguno mostraba eso, sus mejores momentos no podían relacionarse con la experiencia futura de un viaje y la foto mostraba lo que sentía siempre de un momento específico. 

Divagando en sus recuerdos recordó también otro de los recuerdos de Kirishima, Algo que tú harías y nadie más. No pudo evitar pensar en la única vez que terminó en las montañas junto a Bakugou. Iba tan mal preparado que a mitad del camino terminó resbalando cerca de un precipicio, su reacción había sido tan lenta que de no haber sido por su pareja podría haber muerto. Después recordó a su madre diciendo que las cosas hechas por uno mismo tienen un valor diferente a lo que uno puede comprar. 

Momentos más que palabras. 

Algo que solo él podía hacer. 

Y de verdad hacerlo, más que comprarlo.

¿Por qué no hacer una escultura de hielo para Katsuki? 

Sin pensarlo demasiado activó su quirk de hielo y utilizando con cuidado una habilidad que había ganado con los años fue dando forma a una imagen de ellos dos aquel día, después de que Bakugou lo hubiera hecho llegar a la cima. Ambos con la ropa para alpinismo, sucios y cansados pero mirándose con una sonrisa. La escultura a penas tenía treinta centímetros de alto, perfectamente transportable, muy bien hecha para alguien que nunca había hecho algo de tal magnitud, era tan hermosa… y frágil. Demasiado frágil para alguien que tendría que cruzar la ciudad en un horario muy transitado. 

Suspirando tomó la figura de hielo, la dejó en la esquina junto a los regalos descartado y la cubrió con la chaqueta extra que solía tener en la oficina por si llegaba a necesitarla. Pensó en qué hacer; bien podría dejar la escultura ahí y le diría a su pareja que la tendría al día siguiente. No, no podía llegar con las manos vacías. Pero quizá… quizá podría hacer algo más. 

Sacudió su mano derecha, preparándose física y mentalmente para lo que quería hacer, tendría menos detalles que lo otro pero quería prestar atención hasta al mínimo rincón. Comenzó lentamente a crear un tallo, y fue subiendo hasta crear una bella rosa con el hielo más duro que pudo hacer. Una vez terminada la observó de cerca y cuando estuvo satisfecho con el resultado decidió crear otras cinco más. Ojalá y a Katsuki le gustaran. 

Amarró la media docena de flores con lo que encontró cerca y tenía todo listo pero su mente no dejaba de volver a la pila de regalos a sus espaldas. Los minutos siguieron pasando y con la presión encima tomó una decisión; entregaría la bufanda, sencillo pero había hecho el intento por personalizarlo él mismo. Eso más las flores, serían quizá un buen regalo para su novio. 

Tomó el pequeño paquete y sus cosas, decidido a llegar a casa para poder seguir con su rutina junto a su pareja. Apenas salió de su oficina se encontró con un muy nervioso Midoriya que se paseaba de un lado al otro cuando lo vio salir. 

–Todoroki, ¿ya te vas? —preguntó con un tono de voz que parecía pánico.

–Sí, yo prometí que llegaría temprano a casa…

–¡No! Quiero decir, necesito tu ayuda antes de que te vayas – murmuró Izuku nervioso – ¿Recuerdas el informe que trajo Iida hace unos días? Necesitamos hacer uno parecido para entregar a la policía. 

–¿Por qué tenemos que hacer eso? Basta con que una de las agencias encargadas lo entregue – dijo extrañado.

–Sí, lo sé, pero tu sabes como son esas cosas. Un día dicen algo al otro una cosa totalmente diferente, ahora nos cambiaron los requerimientos y nos están pidiendo nuestro informe. Por favor Todoroki, es una emergencia y eres el único que estuvo en esa misión. – para Todoroki eso sonaba muy raro y poco creíble, pero su amigo parecía a punto de colapsar por todo ello que no se sentía capaz de negarle nada. 

–Está bien, me quedaré a hacer el reporte – aceptó. No tardaría mucho si se daba prisa, pensó sacando el celular para avisarle a Bakugou. 

**

Había estado equivocado, después del informe que tuvo que hacer Midoriya lo volvió a detener cuando intentó ir a casa. Ahora había un error en su último informe y tenía que corregirlo. Intentó convencerlo que eso podía esperar a otro día pero su amigo insistió que tenían que ser responsables y dejar todo en orden. Así que tuvo que disculparse de nuevo con su novio, prometiendo que pronto podría irse a casa. 

Pero cuando terminó nuevamente fue abordado, esta vez parecía que habían perdido un expediente importante o al menos quería creer que estaba perdido y no que les habían robado información. Discretamente los dos empezaron una búsqueda por toda la agencia, no podían permitirse tener fugas. Le volvió a mandar otro mensaje a su pareja, explicándole la situación. 

Trató de tranquilizarse, sabía que Bakugou entendería, él también se preocupaba por el buen funcionamiento de su agencia, ¿verdad?

B. 

Comenzaba a sentirse mal por su novio, de verdad se veía alterado por el hecho de llevar unas horas de retraso. Y al parecer las respuestas cortas de Bakugou no hacían nada por mejorar su ánimo, así que decidió llamarlo. 

—¡Katsuki! —dijo su pareja nada más contestar.— De verdad lo siento, yo... Ya voy para allá bueno, casi.

Sabía que sí actuaba relajado podría comenzar a sospechar, así que Bakugou gruñó e intentó sonar levemente molesto. —Como sea... 

—No tardaré mucho, solo necesitan mi ayuda para buscar un expediente que se perdió.

—Ajá, sí, claro... No importa Shouto.

—¡Claro que sí! De verdad yo...

—Yo también estoy ocupado ¿de acuerdo? —decidió darle tregua a Todoroki —No te preocupes tanto, maldita sea. 

—Oh ¿de verdad? De acuerdo. Es más, si estás fuera podríamos ir a...

—¡No! O sea, te veo aquí, quiero decir, en el maldito departamento, ¿de acuerdo? No quiero hacer putas filas hoy. 

—¿Seguro? No me molestaría intentar...

—Que no, carajo, ven para... ¡Ay! 

Al estar distraído, Bakugou no pudo detener o esquivar una caja pesada que cayó sobre su pie. No queriendo que el otro sospechara, se aguantó las miles de maldiciones que quería decir en ese momento. 

—¿Katsuki? ¿Estás bien? 

—Sí, sí. Sólo, llega a casa ¿de acuerdo? —Dijo aguantando las lágrimas por el dolor e intentando mantener su voz con tono normal. —Te veo en un rato. 

Y sin esperar respuesta del otro lado terminó la llamada y luego sí soltó todas las maldiciones en todos los idiomas que él conocía. Su pie dolía un carajo. Genial, lo único que le faltaba.

**

Cuando el dolor bajó, terminó de colocar todo en la terraza techada que había en el techo y una vez terminado regresó a su departamento, revisando que todo estuviera en orden, principalmente la soba fría que sería su comida. 

Justo todo estaba listo cuando comenzó a recibir mensajes de que para la estúpida fiesta también todo estaba casi listo. Y luego, el mensaje de Todoroki, avisandole que ya iba en camino al departamento. Bien, ahora solo faltaba una cosa; él. 

Corrió al cuarto de baño a darse una ducha. Una vez limpio y libre de humo de comida, sacó del fondo de su armario dos fundas con ropa que él había preparado días antes, una para él y otra para su novio. Tomó la que era suya y comenzó a vestirse, luego intentó peinarse, quizá no de la asquerosa forma que una vez Best Jeanist lo había hecho hace muchos años, pero si algo más decente que su normalmente desarreglada cabellera. 

Haciendo un cálculo rápido, tenía el tiempo justo. Shouto no tardaría en llegar. 

Escribió una nota en un papel, la pegó en la puerta del departamento, tomó la soba y el resto de comida, cerró el departamento con llave y salió disparado hacia la terraza. 

Más vale que valga la puta pena. Pensó mientras entraba cojeando levemente al elevador.

T. 

Estaba por volverse loco buscando ese dichoso expediente cuando decidió dar un último repaso en su oficinas solo para poder descartarla. Grande fue su sorpresa cuando encontró el tan buscado expediente en su escritorio. El como llegó ahí era un misterio que no pensaba resolver hoy, sólo le entregaría eso y esperaba que al fin pudiera irse. Porque le había prometido algo a Katsuki y no había podido cumplirlo. 

Midoriya le agradeció su ayuda y le dijo que ya podía irse, lamentandó haberle hecho quedarse más tiempo. En otro momento habría querido consolar a su amigo hasta se sintiera mejor, pero ya había perdido demasiado tiempo e Izuku no lo necesitaba para mejorar su ánimo. 

Se apresuró a volver a casa, evitando a la gente que parecía reconocerlo en el tren, no podía permitirse perder un minuto más. Corrió el resto del camino, casi cayendo en varias ocasiones pero logrando llegar en una pieza al edificio, solo se detuvo cuando estuvo dentro del elevador, aprovechando esos segundos para sacar sus llaves. Cuando las puertas se abrieron retomó la carrera consigo mismo y llegó frente a su puerta en unos segundos. 

Estaba por meter la llave cuando notó un papel pegado debajo del reno navideño que habían colocado ahí días antes, la caligrafía era tan distintiva que no necesitó ver el nombre debajo de esas cuatro palabras. 

Katsuki que le ordenaba subir al techo en cuanto llegara sin entrar al departamento. ¿Estaría tan molesto que había decidido hablar donde usar su quirk no dañaría los muebles? Se armó de valor y regresó al elevador, donde revisó que todo estuviera en orden con sus regalos; una flor se había roto, Todoroki maldijo por lo bajo pero al notar que solo era de parte del tallo suspiró y lo arreglo. Si se hubiera roto algún pétalo u otro detalle, no había tenido tiempo de arreglarlo. Revisó una última vez que todo estuviera en orden, esperando que los detalles lograran impedir que Katsuki le gritara demasiado por faltar a su palabra.

 

Chapter Text

All I Want For Christmas Is You

 

Diciembre 24, Nochebuena

Parte 2

Sube al techo, no entres.
-Bakugou

Eso era todo lo que decía la nota pegada a la puerta, ¿Qué planeaba Katsuki? El plan era sencillo, el de siempre. Comer algo rápido y sencillo juntos en el departamento, perder el tiempo un rato hasta que fuera hora de ir a casa de los Bakugou. Pero al parecer de su novio era otro. 

Todoroki tenía ganas de entrar al departamento mínimo de dejar sus cosas, además de que la curiosidad era demasiada, ¿Qué había dentro que le impedía entrar a su propio hogar? Decidió confiar en Katsuki, y con su maletín en una mano y en otra sosteniendo con fuerza su ramo con las rosas de hielo tomó el elevador hacia el techo. Cuando llegó arriba y las puertas se abrieron, su corazón se detuvo y perdió la voz por la imagen que tenía frente a él. 

Al fondo a la derecha de techo había una terraza techada, una que normalmente nadie utiliza por estar en mal estado. O al menos lo estaba hasta ese momento. Ahora era un bello espacio, amplio y limpio con un par de sofás y en el centro una pequeña mesa con dos asientos. Shouto se acercó lentamente. El lugar estaba iluminado con una guía de luces amarillas que en contraste con los muebles daban al lugar un toque cálido y romántico. La decoración del lugar era tal que por las delgadas paredes de la pequeña zona colgaban telas que le daban un toque elegante. Había velas que junto con las luces iluminaban a la perfección al sitio. Platos y cubiertos a casa lado de la pequeña mesa. Mientras más se acercaba, más detalles encontraba Shouto. Pero el mejor de todos era el que estaba justo al centro de todo. 

Bakugou Katsuki estaba parado en el centro, con sus manos dentro de los bolsillos, quizá otros pensarían que tenía frío, pero Shouto lo conocía bien; sus labios estaban temblando levemente al igual que su pierna derecha y la sonrisa que tenía en el rostro fue la última pista que necesito. No tenía frío. Estaba nervioso.

Tenía puesto unos pantalones negro ajustados en la parte de los tobillos pero holgados en la parte de la cadera, un suéter gris grueso por encima de lo que parecía una camisa blanca. Se veía hermoso.

Shouto abrió la puerta de cristal que los separaba y entró a ese pequeño lugar, siendo recibido por una calidez cortesía quizá de algún calentador escondido en algún sitio. Sabía que tenía una enorme sonrisa en el rostro, al igual que la persona frente a él.

—Estoy de vuelta. -Dijo sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas.

—Bienvenido a casa.

No pudo resistir más y a rápidas zancadas recorrió la distancia entre ambos hasta arrojarse encima de su novio. Fue alzado en el aire por unos fuertes brazos a pesar de ser un par de centímetros más alto que el otro y luego unos labios se posaron sobre los suyos.

—¿Qué es esto? —Dijo cuando se separaron.

—Solo una pequeña sorpresa.

—Siento que no estoy vestido para la ocasión. —observó más de cerca la vestimenta de Katsuki, se veía formal, había tomado cuidado especial a todo su aspecto físico.

—No digas estupideces… —Se sonrojó— tú siempre estás perfecto.

Todoroki volvió a sonreírle, se apartó un par de pasos, arrojó su maletín en algún lado detrás de él y le extendió a su pareja el ramo con las rosas de hielo en las que había estado trabajando. Katsuki abrió los ojos de par en par; la poca luz natural que quedaba más la luz artificial del lugar hacía que las flores reflejaran pequeños destellos de luz. El rubio tomó el ramo, lo observó detenidamente y luego volvió su atención a Shouto.

—Son hermosas, gracias.

Su sonrisa fue suficiente para que Todoroki quisiera volver a besarlo. Y lo hizo. Varias veces. Al menos hasta que los estómagos de ambos comenzaron a reclamar comida.

Bakugou sirvió la soba fría en dos platos mientras Todoroki colocaba las bebidas que el otro había subido desde antes, comieron juntos y relajados como no habían estado desde hacía muchos días, hablando sobre cómo Bakugou había logrado arreglar el lugar con ayuda de Kirishima y algunos vecinos.

—Te lo juro, esa señora del piso de arriba es tu admiradora número uno, se ofreció a ayudarme con todo cuando le dije que era para ti. Estoy celoso.

Todoroki le arrojó una servilleta que había arrugado hasta hacerla una pelota sin dejar de reír levemente sonrojado. —Cállate, eso no es… ¡Espera!

Se puso serio, Bakugou frente a él se tensó. ¿Qué pasaba? ¿Algo estaba mal?

—Midoriya… Iida… Los demás… ¿Fue tu culpa?

—… Quizá —El rubio sonrió triunfante. Todoroki no sabía si tenía más ganas de besarlo o de arrojarle algo a la cara.

—¡Te odio! ¿Sabes todo lo que me hicieron hacer? Hasta Deku, ese maldi…

Ambos se quedaron tiesos, Shouto se cubrió la boca con la mano, aterrorizado. Permanecieron en silencio hasta que Katsuki no aguantó más y soltó la carcajada, no pudiendo parar de reír, burlándose de lo que acababa de decir su pareja. Todoroki comenzó a amenazarlo, a pedirle que no dijera nada, mientras el otro no paraba de reír y aseguraba que le contaría a todo mundo.

Fue la mejor cena que habían tenido en mucho tiempo.

Terminaron de comer y Bakugou recogió todo. Lo colocó dentro de una cesta que luego bajarían, o eso le dijo y se acurrucaron juntos en uno de los sofás, Todoroki demandando saber todo sobre cómo había planeado y preparado cada detalle de esa comida.

Entre besos y caricias inocentes Bakugou le contó una parte, justificando que no podía contarle todo aún. Shouto frunció el ceño pero accedió y su mente viajó hasta el paquete que aún tenía dentro de su maletín ¿Cuándo sería buen momento para darle la bufanda?

El sol ya se había ocultado por completo cuando Bakugou se puso de pie y extendió su mano a Todoroki.

—Hay que irnos ya, nos están esperando.

Todoroki se confundió, ¿quién los esperaba? Normalmente iban más tarde a casa de sus suegros. Aún así, tomó la mano de su novio, cada uno tomó sus pertenencias más la cesta con los restos de la comida y bajaron sin soltarse a su departamento, en el camino notó que Katsuki cojeaba ligeramente, al preguntarle este se sonrojó y le dijo que había sido una estupidez.

Bakugou arrancó la nota de la puerta y ambos entraron. Al instante Todoroki pudo oler deliciosa comida. Aunque no quería admitirlo, se había quedado con hambre y podía detectar varios de sus platillo favoritos ahí dentro.

—Eh, Katsuki, ¿Qué está…?

—Ve a cambiarte.

—¿Eh?

—Que te vayas a cambiar, tu ropa está lista sobre la cama.

Todoroki ladeó la cabeza, cada vez más confundido. Bakugou separó sus manos y lo empujó levemente hacia el dormitorio.

—Apresúrate.

¿Ni un insulto en los últimos cinco minutos? Al parecer Bakugou estaba nervioso. Shouto no entendía porque. Pero sin hacer más preguntas se dirigió al dormitorio, donde se encontró con un conjunto de ropa ya listo como le había dicho Bakugo. Mientras, el rubio en la cocina se aseguró que todo estuviera listo. Había preparado todo para ser transportado en su auto, y cuando Shouto saliera por fin podrían acabar con eso. Envío un mensaje para alertar a sus estúpidos amigos cómo iba todo.

Todoroki salió de la habitación listo, incluso se había peinado echando su cabello hacia atrás con ayuda de productos para el cabello Bakugou sonrió y se acercó a darle un pequeño beso antes de jalarlo a la cocina.

—Hay otra sorpresa. Confía en mí ¿de acuerdo? Y ayúdame a llevar esto a mi auto.

El nerviosismo de Bakugou era obvio en cada movimiento y en cada palabra. Pero le había pedido que confiara en él así que Shouto lo hizo y ayudó a llevar esos enormes recipientes con comida hasta el auto, ambos se colocaron sus abrigos, él tomó el paquete de la bufanda y lo guardó en el auto, una corazonada o quizá su estupidez lo hizo tomar en el último momento la cajita con el anillo de matrimonio. Se había convertido en una manía llevarlo a todos lados. Desde que todo comenzó, no se separaba jamás de esa pequeña caja. Se aseguró de que todo estuviera listo antes de plantarse frente a la puerta de conductor.

—Yo manejo. —Insistió una vez terminaron. —Parece que has estado ocupado, déjame hacer esto.

Bakugou solo rodó los ojos y le arrojó las llaves. Pero fue hasta que estaban en carretera que le dijo su destino. —Vamos a casa de Yaoyorozu.

Todoroki cada vez entendía menos ¿a que iban allá si la casa de sus suegros quedaba en la dirección opuesta? Cuando intentó conseguir más información fue solo recibido por un par de maldiciones e insultos hacia su persona y su “falta de maldita paciencia”. Los nervios comenzaban a aumentar conforme se acercaban a la casa de su amiga, su novio no dejaba de enviar mensajes por su celular. Y de repente el envoltorio con la bufanda escondida en la parte de atrás se sentía muy poca cosa.

Una vez llegaron y el vigilante los reconoció y los dejó pasar, Todoroki comprendió que eso era más grande de lo que él creía. Afuera, todo el lugar estaba decorado con luces que iluminaban cada arbusto y fuente en su camino hasta llegar a su destino. Fuera, estaban esperándolos Iida y Midoriya.

Frenó e intentó responder al ademán que le hicieron los otros dos mientras intentaba digerir todo lo que estaba pasando.

Una fiesta. Una maldita fiesta.

Bakugou le había organizado una. Maldita. Fiesta.

Pensó en su paquetito, y tomó una decisión. Tomó a Katsuki por el brazo justo cuando este estaba por abrir la puerta. Lo jaló para evitarlo y volvió a colocar los seguros de todas las puertas.

—¿Shouto? ¡¿Qué carajo haces?!

El otro no contestó. Simplemente aceleró de nuevo, dejando a sus dos amigos totalmente confundidos detrás de ellos.


—¡¿Todoroki?! ¡Contéstame, carajo!

—¡No es suficiente! ¡No lo es!

—¿De qué diablos estás hablando?

—¡Mi regalo! ¡No es suficiente!

—¿Las flores? ¡Shouto, eres un imbécil! ¡Solo da la vuelta ya, maldita sea!

—¡No!

Continuaron pelando por el resto del trayecto hacia la oficina de Todoroki. Hasta que se estacionaron fuera y ahora el de cabello bicolor jaló a su novio fiera del auto.

—¡Espera, idiota! ¡Mi pie!

Desesperado, Shouto lo tomó entre sus brazos y lo cargó, ganándose aún más gritos e insultos.

No le importó. No le importaba ya nada, tenía que llegar a su oficina. Ahí quizá encontraría algo. El vigilante y los pocos empleados que quedaron de guardia solo lo miraron entrar sin saber exactamente que hacer, nunca habían visto al héroe Shouto actuar así.

Entró a la oficina abriéndole de un portazo, no intentó prender siquiera las luces y sólo atino a dejar en el sillón a su novio para después ir directo a la pila de regalos que se habían acumulado con el paso de los días. ¿Qué iba a hacer? ¿Cuál podría entregar que fuera suficiente comparado con todo lo que había preparado para el?

–Explícame que mierda es todo esto. – exigió el rubio después de varios minutos en silencio.

Entró en pánico, su cerebro ya no podía pensar en algo, así que solo tomó la primera bolsa que vio, aquella que había iniciado toda esa locura. Se acercó cauteloso al ver la mirada de su novio llena de molestia y confusión. – Yo solo quería encontrar el regalo perfecto y no se me ocurría nada. Así que todos empezaron a ayudar pero nada me convencía. Y luego peleamos, pero no quería pelear y seguía sin encontrar un buen regalo, pero después sí y luego hiciste todo eso y no es suficiente, solo no es suficiente. – dijo atropelladamente.

–¿Qué carajos? Todoroki de verdad no tienes que hacer nada, solo volvamos, esos inútiles deben de estar volviéndose locos…

–¡No! No entiendes, yo quiero pero no se como y solo… solo ten –extendió la bolsa casi arrojándose la a la cara.

Bakugou tardó un momento en tomarla, pero al final lo hizo. Cualquier cosa por detener esa locura. Al abrirla se encontró con una mochila deportiva que si la poca luz que se filtraba no lo engañaba era de color negro y tenía unos detalles de llamas. Sonrió, su estúpido novio se había dado cuenta de lo vieja que estaba la suya.

–Es bonita, Shouto. Gracias.

“Bonito” Todoroki no quería que fuera un regalo solo bonito, quería que fuera perfecto. Hizo una mueca y volvió a la montaña de regalos. – Ese no es el regalo indicado. –murmuró bajito.

Regresó cargando la caja más grande y pesada, dejándola a los pies de su pareja. Bakugou estaba por discutir de nuevo pero le bastó ver la mirada de Shouto para saber que no había manera de razonar. Rasgó el papel y se encontró con una nueva batería de cocina, muy útil si tomaba en cuenta que la suya había quedado liquidada después de esa tarde. Se dio cuenta además de que no se trataba de una marca de las que encontraba en el supermercado, sino de una mucho más fina y cara, mucho más cara. Bien lo sabía él pues había comprado una parecida para su madre. – Esto, esto es demasiado caro – dijo sin pensarlo.

“Caro” Todoroki no quería que pensara en su regalo como algo caro y ante la mirada atenta del otro regreso a la montaña de obsequios – No es el regalo.

Tomó el paquete que había comprado con ayuda de Iida y lo extendió. Pero Katsuki estaba renuente, no entendía que carajos estaba pasando, ¿cuántos de esos tendría Todoroki escondidos?

–De verdad no tienes que darme nada –intentó razonar pero los ojos de Todoroki dejaban claro que no se rendiría hasta conseguir lo que quería, ¿pero qué carajo era lo que quería? Tomó el paquete y le arrancó el papel sin cuidado, dentro se encontró con una agenda forrada en piel con su nombre escrito en la esquina de la portada. – Vaya, es… muy útil.

“Util”, estaba frustrado, sabía que no debía darle eso, era tan impersonal. Regresó a los paquetes y tomó el que seguía, uno de esos debería funcionar. “No era el regalo”

Lo siguiente que supo Bakugou es que su estúpido novio le extendía un sobre. Lo tomó, ya sin saber a dónde mierda estaban llegando, lo que había dentro era exagerado. ¿De verdad le estaba regalando una semana en el Caribe? – Esto es demasiado, yo no puedo… – soltó más para sí mismo pero el otro lo tomó como una queja.

—¡Claro que sí! ¡Todo esto esto es por ti! ¡Porque te amo!

—Lo sé —intentó razonar— Pero yo no necesito…

Todoroki hizo caso omiso y se acercó de nuevo con una pequeña cajita claramente de joyería. El corazón de Bakugou se aceleró recordando la conversación del día anterior con su madre. Se quedó en silencio mientras Shouto colocaba la cajita en su mano y la abría.

Ah, era una cadena. No supo cómo nombrar al sentimiento que oprimió su pecho, decepción quizás.

Le sonrió como pudo y tomó la pieza entre sus manos, notando el dije en forma de copo de nieve. —Es muy hermosa, gracias de verdad, Shouto.

La sonrisa de Katsuki era buena señal, pero no era lo que Todoroki había estado buscando. Así que tomó ¿lo que seguía? Notó que estaba siguiendo el orden de como había conseguido los regalos, pero no podía importarle menos. Tomó un pequeño sobre, aún más pequeño que el anterior y se lo dio a su pareja quien a este punto sólo bufaba desesperado, había dejado de insistir en irse al notar lo aparentemente importante que era eso para Shouto. Bakugou abrió el sobre y se quedó sin habla, ¡era la tarjeta de estadísticas de All Might de la era de bronce! Era algo muy raro y valioso, algo que solo.... Espera.

—¿Le pediste ayuda al maldito Deku?
Shouto corrió rápidamente y le arrojó otra caja.

—¡Para ya! —Gritó molesto Bakugou, atrapando la caja en el aire pero dejándola a un lado. Se puso de pie y encaró a su novio. Comenzaba a atar cabos sobre lo que estaba pasando; si había tantos malditos regalos y uno de ellos tenía claro el sello de Deku, ¿quién más estaría involucrado? —Solo detente y explícame qué está pasando.

—Yo... —Shouto suspiró. —Ese es el motivo, por el que no pude ir a la cena la semana pasada.

Bakugou tomó el paquete, ¿esa cajita la causante de tanta mierda? Al abrirla encontró un par de guantes idénticos a los que él usaba para su traje de héroe, se los puso y notó que tenían algunas modificaciones, eran más calientes y la presión en sus muñecas era ideal. Se moría por usarlos.

—Fui hasta el otro lado de la ciudad —Todoroki miraba al suelo avergonzado. —Por eso tuve que cancelar nuestra cena. Lo siento.

–Maldita sea, Shouto. No tenías que hacer eso, nada de esto – enfatizó señalando todos los paquetes abiertos a su lado.

–Pero yo quiero – dijo lastimosamente. – No te gustó ¿verdad? –y sin esperar respuesta fue por el siguiente.

–No, no es eso, carajo. Solo vuelve y hablemos – pero lo único que consiguió fue otra bolsa de regalo estampada en su rostro. Lo abrió resignado, solo esperaba que todo terminara con esos paquetes, pues ahora que sabía que eran los culpables del extraño comportamiento de Shouto no sabía que sentir en realidad. Sacó de la bolsa un marco pero lo que atrajo su atención fue la foto dentro; la mirada de Todoroki puesta solo en él como si fuera lo más valioso. Pero algo le decía que ahí había algo mal, era muy sencillo para venir de su estúpido niño rico. –El marco es de…

–Plata –dijo con los ojos brillando expectantes.

–Es una foto muy bonita – dijo intentando sonar emocionado. ¿Por qué Todoroki tenía que convertir una cosa tan sencilla en algo tan grande? – Es muy bonito, ¿ya podemos ir a la estúpida fiesta?

Esto se estaba empezando a tornar incómodo y su novio no estaba entendiendo que no necesitaba nada de esa mierda, porque estaba regresando con una caja muy grande. ¿Qué carajos había ahí dentro? Bueno, solo había una manera de averiguarlo. Rompió el papel de colores con el que se había envuelto y se encontró con una consola de última generación.

–Vaya, es fantástica. Ahora podremos jugar juntos. Es un regalo excelente,. justo lo que había querido desde hace tiempo –dijo haciendo su mejor tono de felicidad.

Pero no había funcionado, porque Shouto lo conocía muy bien y podía ver a través de su mentira. Pero, ¿Qué quería de él? ¿Qué tenía que hacer para sacar a su novio de ese trance en el que había entrado? ¿Por qué insistía en darle tantas cosas? Cualquier cosa habría servido si solo venía de él. Y lo más importante, ¿Qué carajos había comprado que necesitara una caja tan malditamente grande?

Sin saber cómo parar todo, siguió la corriente, abrió la caja encontrándose con dos tambores nuevos para su batería, reconoció enseguida el que meses atrás, cuando en un intento por controlar su humor, terminó rompiendo. Tenía que admitir que era un buen regalo y aunque eran de una marca de calidad no era tan cara como otras. – Fue Jirou – susurró consciente de quién había intervenido en ese regalo.

–¿Qué? – quiso saber Todoroki al no entender.

–Nada – contestó , no queriendo averiguar la reacción de su novio al saber que había reconocido quién le había ayudado con el regalo. Con el de Midoriya casi termina con la caja estampada en su cara.

Todoroki ya no sabía que hacer; regalo tras regalo cada caja había sido entregada y ninguna había logrado la reacción que él hubiera deseado. Mientras Katsuki observaba lo que había comprado para la batería, recordó los consejos del mejor amigo de su pareja; Algo que tú harías y nadie más.

Fue hasta la mesa donde había dejado la escultura, al tomarla volvió a dejarla perfectamente congelada antes de llevarla a su escritorio y dejarla frente a su novio.

—Este… Es algo que yo hice, quizá no sea el mejor.

Bakugou se acercó y quitó la chaqueta que lo cubría, revelando una bella estructura de hielo, que reflejaba un paisaje montañoso; había un par de árboles y otros detalles por doquier y en el centro había dos figuras de apariencia humana. El rubio sonrió enormemente al verla, con una de esas sonrisas sinceras reservadas para cuando estaba solo con Shouto. Quizá los detalles de la escultura no eran perfectos, sino que eran toscos e impresisos pero a él le encantaba. Podía perfectamente traer a su memoria el momento de cuando eso sucedió.

—Recuerdo ese día. —Señaló el hielo. —Dijiste que querías ir conmigo. Fue la primer y única vez.

—Creo que las montañas no son lo mío.

Shouto continuaba con la mirada clavada en el suelo ¿por qué dudaba tanto? Para demostrarle su agradecimiento fue hasta él y le dio un beso en los labios, cuando se separaron volvió a sonreírle sin decir una palabra más.

Volvió su atención a la escultura, perdido en los detalles.

Mientras, frente a él, Todoroki Shouto lo observaba maravillado. Esa sonrisa en el rostro de Bakugou nunca fallaba en acelerarle el corazón. Le sonrió de vuelta y al dar un paso al frente, escuchó de nuevo la voz de Kirishima en su mente.

¿Qué ves en Katsuki?

Al amor de mi vida. Había dicho esa vez, y no cambiaba su respuesta, quizá, en todo caso, la ampliaba.

¿Qué ves en Katsuki?
Es la persona con quien quiero pasar el resto de mi vida.

¿Qué ves en Katsuki?
A mi esposo.

—Katsuki, cásate conmigo.

Silencio.

Era todo lo que había en la habitación.

Bakugou perdió la sonrisa en su rostro y lo miraba sorprendido.

—¿Qué? -Dejó caer los objetos que tenía en las manos y fue hasta Todoroki pero el otro estaba ocupado rebuscado algo en sus bolsillos hasta que sacó una pequeña cajita. Bakugou dio un paso atrás.

—Sé que nunca hemos hablado del tema, pero nunca he estado más seguro de nada en la vida. —Abrió la cajita, revelando una sencilla pero hermosa argolla de compromiso. —Si no quieres, está bien, entiendo..

—Sí.

—Solo por favor, no termines conmigo… Espera, ¿qué?

—¡Que sí, carajo!

—¿Sí?

—¡Qué sí! No hemos hablado del puto tema, pero sí, es algo que también yo quiero. Si me quiero casar contigo Shouto.

Todoroki pensó que si el mundo terminaba en ese momento, él moriría como la persona más feliz del planeta. No supieron quién se acercó antes, pero un segundo después se estaban besando con tanta fuerza y pasión que el peinado de Todoroki quedó en el olvido.

Se separaron minutos después, ambos sonriendo como idiotas y también con lágrimas en los ojos, Katsuki comenzó a reír cuando su ahora prometido comenzó a besarle todo el rostro. Lo empujó levemente, causando sólo que el otro lo estrechara entre sus brazos. Pasaron un rato así, pudieron haber pasado las horas y ellos no se habrían dado cuenta.

—De verdad Shouto, debemos irnos. No planee esa estúpida fiesta para nada. —Todoroki volvió a besarlo. —Anda, vámonos.

Tomó a su pareja de la mano y lo jaló hacia la puerta, pero el otro se negaba a irse.

—Espera, falta algo. —Le colocó el anillo a Bakugou, como en cámara lenta ambos observaron como la argolla entraba en su dedo y cuando estuvo en su lugar Todoroki sonrió y Bakugou sólo rodó los ojos. —Muy bien, ahora sí vamos.

—Oye Shouto… ¿Hace cuánto que tienes el anillo?

Shouto agradeció el que Bakugou tuviera más cerca la agenda que la caja de las cacerolas, así fue más fácil esquivar el proyectil.


Un rato después, cuando Shouto terminó de meter los regalos en el auto por órdenes de Bakugou, ambos por fin se dirigieron a la fiesta, en el camino Shouto por fin le contó toda la verdad, ganándose golpes y besos al por mayor dependiendo el momento.

Ninguno de los dos había recordado enviarles un mensaje a cualquiera de sus amigos y ya que se ausentaron un par de horas, fueron recibidos por Midoriya y un Kirishima de aspecto bastante serio. Bakugou fue el primero en bajar, temiendo por la vida de su novio no, prometido, y una vez fuera del auto Kirishima lo jaló a su lado.

—¿Qué pasó? ¿Qué hizo?

—¡Nada! ¡Mierda, Kirishima a veces eres imposible!

El pelirrojo siguió abordando con preguntas a su amigo mientras el chico de pelo verde cuestionaba a Shouto con la mirada quien solo le sonrió. Kirishima no paró hasta que Bakugou le enseñó el dedo medio y aun lado claramente visible el otro anillo. El grito que soltó el otro fue épico. Abrazó a su amigo y luego sin soltarlo fue hasta Todoroki y abrazó fuerte a ambos.

—¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡Sero me debe ahora!

Empujó a la pareja y entró gritando a la casa anunciando el reciente compromiso. Todoroki se quedó estupefacto mientras Bakugou comenzó a maldecir a su estúpido amigo.

—Felicidades chicos. —Murmuró Deku, acercándose pero manteniendo una distancia segura. Todoroki agradeció sus buenos deseos y Bakugou sólo dijo algo ininteligible.

Bakugou tomó a Todoroki de la mano y lo arrastró a la casa, solo deteniéndose para arrojarle las llaves del auto a Deku y que el otro se encargue de sacar la comida de la parte de atrás.

Todoroki estaba impresionado cuando entró a la casa, no podía creer que todo eso lo hubiera planeado Katsuki solo para él. Todo estaba tan bellamente decorado con luces y algunos adornos acorde a la fecha pero que no desentonaban con la elegante decoración de su amiga. La sala había sido despejada y en su lugar se habían dispuesto un par de mesas largas, en el fondo una gran mesa dispuesta con todos los platillos para la cena acomodados como si de un buffet se tratase. En el lado opuesto estaba una estación para un DJ y un espacio libre para poder ser usada como pista de baile. Pero lo que más le impresionaba fue ver a todos sus antiguos compañeros de la clase A, de la B y otras personas con quienes habían hecho amistad en sus años de UA.

Kirishima había hecho un buen trabajo en pasar la voz porque lo primero que hicieron todos al verlos entrar fue llenarlos de felicitaciones. Él se dedico a agradecer a cada uno por parte de los dos, pues si de Bakugou dependiera los habría mandado a volar desde la primera persona que se les acercó.

–Entiendo que todos estemos muy contentos por el compromiso de nuestros amigos, pero la cena se ha retrasado demasiado por su ausencia – Iida se hizo escuchar por encima del bullicio.

–Habríamos llegado a tiempo, pero alguien tenía un jodido plan. – algunos rieron al ver a Shouto sonrojarse por el comentario – ¿Y qué carajos esperan todos? Sírvanse de una maldita vez, que no cociné para que lo dejen, bola de mal agradecidos– soltó Bakugou arrastrando a Shouto a la mesa de la comida para servirse.

Con los platos ya servidos se fueron a sentar a una esquina vacía de una mesa pero no tardaron en verse rodeados por el Bakusquad y Deku junto a Uraraka.

–Muy bien, quiero todos los detalles –pidió Kirishima que había tomado el lugar a lado de Bakugou dejando caer un plato a reventar frente a él.

–¿De qué carajos hablas? –preguntó Katsuki empujándolo levemente cuando lo sintió recargarse en él.

–De la propuesta –dijo Ashido emocionada –Como tus amigos debemos saber cómo fue todo.

–Cómo si les fuera a contar bola de entrometidos –dijo sin malicia – No es algo que les incuba.

–Vamos, cuéntenos, después de todo lo que hicimos por ustedes es lo mínimo que nos merecemos – rogó Kaminari.

–Lo que se merecen es que los mande a volar a la mierda, sabían qué estaba pasando y ninguno dijo nada – reclamó –Y así se hacen llamar mis jodido amigos. ¡Incluso tú, Pelos de Mierda!

–En realidad nadie sabía de la propuesta, Kacchan– intervino Midoriya pero se arrepintió cuando vio la mirada que le dedico el aludido.

Todoroki pensó aclarar que Uraraka sabía, pero una mirada discreta de la chica bastó para saber que no era buena idea. Probablemente Bakugou enloquecería si se enteraba que ella lo sabía y no le había dicho nada.

Mientras cenaban todos siguieron insistiendo hasta que se dieron cuenta que Bakugou no hablaría ni un poco, así que se enfocaron en conversar sobre la organización de la fiesta desde las partes graciosas que normalmente implicaba a alguno de ellos enfrentándose a la ira de Katsuki por no ser escuchado desde el principio. Cuando se acabó el tema cada uno fue contando su versión de cómo Todoroki les había pedido ayuda, provocando más risas en todos. Cuando terminaron la cena, Jirou se paró detrás de la estación del DJ e hizo sonar música para que todos pudieran bailar.

Al principio todos invadieron la pista, inclusive Katsuki jaló a su pareja para bailar un poco, pero después de una cuantas canciones los invitados se fueron dispersado para poder conversar entre ellos. La pareja fue abordada más de una vez, algunos solo para saludar como Tokoyami y Koda, pero otros deseaban ponerse al corriente con todos los detalles de sus vidas desde la última vez que se habían visto como Hagaruke o Aoyama.

Shouto se sentía cómodo entre todos ellos y podría haber continuado así toda la noche, pero notó que su pareja empezaba a tensarse. Parecía que su buen humor se había terminado. Se disculpó con Tsuyu que estaba hablando con él y los dirigió a la salida para alejarlos un poco de ajetreo.

–Gracias – dijo el rubio una vez que estuvieron solos y los brazos de Shouto lo rodearon.

Se quedaron así un momento, abrazados para hacer frente al frío de esa noche invernal, en el silencio cómodo al que estaban acostumbrados. El viento sopló con fuerza y Bakugou sólo atinó a pegarse más al cuerpo del otro esperando entrar en calor.

–Hace un frio del demonio – se quejó.

Estaba consiguiendo recuperar el calor cuando Shouto se separó bruscamente y lo jaló en dirección al coche.

–¿Qué carajos?

–Olvidé algo –murmuró simplemente. Lo vio abrir y desaparecer en la parte trasera del coche para salir un minuto después con un paquete envuelto en papel brillante.

–Debes estar bromeando –soltó un tanto espantado. Creyó haber terminado con esa locura horas atrás.

–Solo ábrelo – pidió Todoroki sonriendo.

Con un poco de miedo tomó el paquete y rasgó el papel encontrando dentro una bonita bufanda blanca. No dudo en ponérsela y cuando la acomodaba en su cuello notó el bordado en una de las esquinas.

–Es hermosa, Shouto – dijo antes de besarlo en agradecimiento. –Pero, ¿podrías hacerme un favor? – Todoroki frunció el ceño confundido pero asintió, cualquier cosa que quisiera su pareja lo tendría. – Prométeme que el siguiente año solo será un puto regalo.

–Oh, sí, puedo hacer eso – murmuró apenado. En su plan original solamente había un regalo, no había sido… bueno sí había sido su culpa enloquecer – Y para que estés seguro – sacó de su bolsillo del pantalón una caja negra y dejo ver las argollas de promesa que había comprado también– Se supone que se entregan para prometer un compromiso futuro, pero como ya nos comprometimos supongo que servirán para prometer un solo regalo.

Bakugou no pudo evitar reír ante la ocurrencia de su amante, risa que incremento al ver su cara de confusión pues el había hablado en serio. Pero así lo amaba, con cada detalle y defecto, diciendo cosas tan ridículas con seriedad y tardando en comprender porque la gente se reía al escucharlo.

Adentro comenzaron los gritos de emoción justo cuando comenzaron a aparecer los fuegos artificiales en el cielo. Todos los invitados salieron a ver el espectáculo y Shouto aprovechando su mayor estatura rodeó a Katsuki con sus brazos desde atrás y colocó su cabeza en el hueco de su cuello.

–Feliz navidad Katsuki.

–Feliz navidad Shouto.

Bakugou lo amaba, lo amaba tanto que había decidido pasar el resto de su vida junto a él. Y sabía que Shouto también lo amaba, porque solo el amor lo haría querer estar con alguien como él, que solía tener más días malos que buenos y cargaba un humor que no era fácil de tratar, por decir lo menos.

Katsuki y Shouto no eran para nada la pareja perfecta, de hecho muchos consideraban todo lo contrario, pero con el tiempo ellos habían demostrado que una relación no se trata de estar siempre de acuerdo, ni seguir lo que diga al otro ciegamente, sino de que con el esfuerzo de ambos, la confianza y sobre todo el amor en el otro crear algo sólido y duradero.

Después de casi diez años y con la promesa de toda una vida por delante juntos, ellos seguramente estaban haciendo algo bien.

Y para un par de estreñidos emocionales, no lo hacían tan mal.