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Las palabras sobran

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Eso era todo. El chef había tomado su decisión. Si a él no le importaba la misión que ya tenía, no importaba que pasaron con él. Si no le importaban sus nakamas, que más daba si seguían en su camino para enfrentar a Kaido sin él... ¿No importaba cierto? Entonces, ¿por qué no paraba de pensar en ello?

No era la primera vez que un miembro de su tripulación era capturado, o su vida estaba en peligro inminente. No era como que el pervertido cejas curveadas estuviera realmente en peligro, claro. Odiaba admitirlo y jamás lo diría en voz alta, pero ese bastardo sabio

a defenderse. Aunque Soro odiara pensar si quiera en ello, él le había salvado el trasero al menos una docena de veces, no es que él no lo hubiera hecho por las cejas curvadas al menos el doble de veces.

Además, él se lo había buscado. Porque ¿a quién en su sano juicio se le ocurriría meterse en los asuntos de otro Younko, cuando ya tenían un enfrentamiento pendiente con otro de los cuatro? Y lo que era peor, por el asunto más patético que pudiera existir…un estúpido matrimonio.

De todas las cosas estúpidas que pudiera hacer el pervertido rubio, esa era la más tonta. Pero no era de sorprenderse, el siempre actuaba como un idiota frente a las mujeres, era como su “marca personal”. Y no es que a Zoro le importara, siempre y no le estorbara en su rutina diaria de ejercicio. Al fin y al cabo, eran miembros del mismo grupo pirata, la misma tripulación, y esas cosas de compañeros.

Y si ya sabía todo eso ¿Por qué le molestaba tanto? ¿Por qué no lograba concentrarse de camino al país de Wano, si para el espadachín no había nada más importante que concentrarse en su entrenamiento, en sus espadas y en la pelea que está por venir?

Sabia que Luffy argumentaría a favor de salvar al pelo de elote, y que entendería si Zoro decidía adelantarse en la búsqueda de Kaido con la mitad de la tripulación, pues estaba consciente de que, para su capitán, no había nada más importante que sus Nakamas, incluso sobre sus sueños.

Aun así, en los días que la tripulación paso juntos reparándose para sus dos misiones separadas, sentía que algo faltaba. Ya se habían separado antes, ya que prácticamente a cada isla que llegaban terminaban envueltos en los problemas del País, pueblo o zona de turno, y después de resolver sus problemas o salvar a todos, se reunión de nuevo y continuaban con su viaje a través del basto océano de la Gran Línea. ¿Qué podía ser distinto ahora?

Atribuía su falta de ánimos para entrenar a lo largo del viaje, al estrés de tener que lidiar con dos problemáticas misiones que involucraban a dos de los más poderos piratas del Nuevo Mundo, los emperadores, a recuente su argumento con su capitán acerca de desviar el rumbo del Sunny hacia Totoland, los dominios de Big Mom, cuando debería estar llegando Wano para ese momento…

La cabeza le dolía ya que no solo pensar tanto en. Bueno, nada. Él era un tipo simple que sabía que todos los problemas e la vida tenían soluciones simples, si eras lo suficientemente fuerte para enfrentarlos. Y él lo era.

Más por alguna razón, fuera de la inminente lucha contra el emperador inmortal, realmente no deseaba ir al país de dulce desde que vio el anuncio en el periódico sobre el asunto que llevo al Chef a dicha isla.

 

Si, era extraño no tener al idiota alrededor para desesterarse con una pelea o un airado argumento cuando se hartaba de entrenar, ya que, como se daba cuenta tras analizar la situación- cosa que le tomo muchos dolores de cabeza-.

Sacudió la cabeza. No había tiempo que perder con inútiles pensamiento. Estaban por llegar al país de Wano.

Si no volvía a ver el cejas curveadas, estaba bien para él.

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Lejos de aquel barco que se deslizaba tranquilamente por las turbias aguas del Nuevo Mundo; Sanji reflexionaba acerca de todo lo que estaba sucediéndole, al tiempo que los recuerdos del pasado lo asaltaban.

Pesadillas nocturnas se apoderaban de s subconsciente cada noche desde que llegara al territorio de Big Mom, en especial desde que se había reunido con su fami…no, mejor dicho, con los Vinsmokes, contra su voluntad, cuando en su vida, jamás considero la posibilidad de verlos de nuevo, ni remotamente.

Bueno, algo sospechaba desde que su cartel de recompensa publicado por la marina había cambia a decir “solo vivo” pero la verdad era que ni siquiera imagino en sus sueños más salvajes que pudiera llegar a suceder algo como lo que estaba viviendo.

Soltó una bocanada de humo; fumar realmente le ayudaba a relajarse, en especial en su situación actual, en la cual estaba constantemente estresado, en estado de alerta, dado que se encontraba en territorio enemigo, sin aliados, con la amenaza del asesinato de Zeff, su padre real, y a destrucción de sus manos, si no cooperaba en todo lo que se le pidiera.

No terminaba de creer que el topo ese… ¿cómo se llamaba? A si, Bege, el capitán de los piratas FireTank estuviera del lado de uno de los Younko, aunque a esas alturas del viaje, era más que obvio que todos los miembros de la catalogada por la marina: “la peor generación” o “las supernovas” ya habían tomado bandos; los únicos que se saltan los estándares, como siempre eran, los piratas sombrero de paja. Siempre había sido así, y eso jamás cambiaria.

Pensar en ellos realmente hacia qué le doliera algo muy dentro de su ser, así que opto por no pensar en ello ahora; después de todo, hacia solo uno o dos días que había insultado y atacado de una forma bastante agresiva a su capital, el mismo por el cual daría su vida, el mismo que le había hecho seguirlo al hacer que creyera por primera vez que el, Sanji sería capaz de encontrar el Al Blue, el hombre que el juro ante otros, que sería el próximo rey de los piratas.

El solo pensar en los gritos desesperados de Nami, le hacía doler el corazón; ¿Cómo podrían siquiera personarlo después de eso? Tal vez, conociendo a Luffy, eso no sería un problema, pero el verdadero problema es que el mismo se auto perdonara; siempre había estado dispuesto a dar su vida por sus Nakamas; aun lo estaba; como cocinero del barco, sabía que su responsabilidad era velar por el bienestar e integridad de cada miembro de su tripulación, al igual que Chopper, quien era el doctor de la tripulación.

Desde el día que abordo por primera vez el ya ausente Going Merry, se juró a si mismo que protegería con su vida a que que le hizo creer en su sueño y le acepto de buenas a primeras, que creyó en el, ya que solo Zeff, y ahora Luffy, habían creído en el; claro, también estaban los otros chefs y Reiju, pero ese era otro tema.

Y como guinda del pastel, la hermosa Puddin-chan, por más que le doliera dimitirlo, tampoco había depositado su confianza y amor en él. Se sentía ultrajado, engañado, descorazonado, desesperanzado. Y todos los des- que existan. En fin, ya había llorado por ello toda la noche; ya no le quedaban más lagrimas por derramar.

Recordaba el día en que se unidos al sombrero de paja, que, al principio, le había causado una pésima impresión el inmaduro e infantil del capitán; que el espadachín de cabello verde en forma de ensalada, le pareció un idiota sin remedio; aunque (si, le costaba reconocerlo) después se ganó “ser considerado” después de su enfrentamiento contra el “mejor espadachín del mundo, el shishibukai ojos de halcón. El francotirador, Usopp, que tenía su forma peculiar de ser. Y la adorable Nami-swan…ohm, el solo pensar en ella hacia que su corazón volara…hasta que recordó lo que le había echo pasar los últimos días. Rayos, sí que había echado todo a perder.

Al menos no estaba el idiota marimo cerca, para echarle en cara sus errores, burlarse de él, y de paso, tirarle unas cuantas estocadas de sus estipulas katanas.

Comenzó a repasar sus recuerdos desde el inicio, cuando dejo el Baratie, pasando por la entrada a la Gran Línea por la reverse mountain a través de la línea roja, continuando con los baroque Works, la unión de Chopper, Alabasta, Vivi-swan así como la promesa que le hicieron, la unión de Robín-swan, skypea, wáter 7, Enies lobby…thriller bark, espadachín idiota intentando ser honorable sacrificándose por Luffy ante Kuma…Vamos, sí que el peli verde era tan inútil que no servía para otra cosa que protegerlos a todos con sus espadas, pero no era para tanto;  incluso le noqueo e impedido que se ofreciera al shishibukai en su lugar..

Vaya, ahora se daba cuenta de que en realidad extrañaba a toda la tripulación.

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Acababa de rescatar a Reiju de la crueldad de los Charlottes; ella le había suplicado que escapara, que él era lo uno valioso que le quedaba a su familia tras la muerte de su madre; y aunque esa afirmación le alegro el corazón, en el fondo sabía que no se podría perdonar dejarla allí, aunque eso implicaba también, aunque le doliera admitirlo, salvar al resto del Germa. Que odiosa situación tenía delante.

Un ruido lo saco de sus ensimismados pensamientos. Se dio cuenta que llevaba un rato caminando hacia afuera; la comida que había echo estaba echa un desastre; ni siquiera alguien desesperado al comería; en medio de todo eso, diviso algo que aprecia un esqueleto con sombrero de paja.

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-Dime la verdad, Sanji ¿Qué es lo que realmente deseas?

-más que nada en el mundo ¡deseo volver al Sunny! Pero… no podré volver a ver a mi padre a la cara si no salvo sus vidas.

-cuenta conmigo para ello.

 

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Siempre te he observado. Siempre he estado a tu lado. Cuando has estado en peligro, te he protegido. Somos compañeros, somos miembros de la misma tripulación.somos nakamas.

 

Vi cuál era tu sueño; decidí que te apoyaría hasta el final de tu viaje. Tu hiciste lo mismo, fue un acuerdo silencioso, un pacto mutuo sin necesidad de palabras. A lo largo de nuestro recorrido por la Gran Línea, por el largo, ancho y basto mar hemos pasado por muchas cosas el uno junto al otro.

 

Si es cierto; le prometimos a luffy que a su lado estaríamos hasta que se convirtiera en el rey de los piratas. Pero esa promesa iba para todos, hasta que tu meta de vida cumplas yo estaré allí feliz de acompañarte; pero me he dado cuenta tarde, muy tarde que eres más para mí de lo que podría imaginar; es claro que todos los miembros de la tripulación son importantes;mi misión es protegerlos a todos, velar por su bienestar. Pero tu...siempre te vi de una manera distinta. Quería pelear contigo, medir mi fuerza Contigo, discutir por todo contigo.

 

No me di cuenta hasta ahora que no estás...de que realmente tu ausencia me ha afectado. No puedo concentrarme en mis actividades; la dinámica en la tripulación no es la misma.

 

Desde hacía un tiempo, que me daba cuenta que algo era distinto; pero lo dejaba dentro de mí. Buscaba cualquier escusa para discutir y hacerte enfadar, muchas veces son una razón, solo para enfadarme también y que las cosas terminarán en más que una discusión; las palabras se transformaban en paradas, los argumentos se convertían en estocadas de metal que se deslizaba por el aire... Pies y hojas de katana se encontraba en medio del aire, causando que el viento zumbara quejándose al ser atravesado por el movimiento.

 

Nuestros cuerpos y mentes sincronizados cual armonía instrumental...

 

Contigo me llevaba como con ningún otro de nuestros nakamas. El capitán es lo que es, pasa tiempo con cada uno de nosotros; pero yo no recuerdo hacer convivido con alguno de ellos como contigo; aunque fuera en alguna riña inútil.

 

También hay incontables ocasiones en las que a altas horas de la noche, cuando a alguno de los dos nos tocaba el turno de guardia para vigilar en el nido de cuervos; el otro subía para platicar alegando que no podía dormir; ya fuera por el ruido causado por el entrenamiento físico con espadas, pesas o del otro dando patadas; había otras ocasiones anteriores las que simplemente alguien no podía dormir y decidida reflexionar en la paz de la cubierta acompañado de la soledad, la brisa del mar y el océano como única presencia; el rival se acercaba a hacer segundas, en silencio, los dos mirando al mar;los dos pensando en los pasados que nos marcaron. Yo no sé el tuyo y tú no sabes el mío; uno tiene que ver con la muerte de una amiga espadachín y el otro con la muerte de una madre, la tiranía de una familia ingrata y el sufrimiento causado por casi morir de hambre; en el silencio solo éramos tú y yo; tu pasado y el mío, el sufrimiento mutuo que llenaba el espacio que sobraba en mi pecho; tanto así como estoy seguro de que llenaba en del tuyo también. Tú eras la luz al final de mi tormentoso camino, en cierta manera aunque yo jamás lo viera; nunca considere cuanto me hace falta tú sola presencia. Al final de cada aventura que teníamos como "la tripulación de los sombreros de paja" siempre en el fondo sabía que nos volveríamos a encontrar en el barco al final de la misma. No importaba si fuera en ennies lobby, en water Seven o thriller bark; si terminábamos en el archipiélago de sababody o en los cuarteles generales de la marina; si nos acorralaban peleábamos espalda con espalda; si alguno caía inconsciente el otro lo defendía hasta la muerte; en thriller bark tú estuviste dispuesto a renunciar a tu vida por tus nakamas; al igual que yo.

 

Nunca me interese por nadie en particular; esas cosas no van conmigo; pero algo en mi interior siempre me causo la ilusión ante expectativa de encontrarnos en el mar; uno vio al otro arriesgar su vida ante la espada del mejor espadachín del mundo y shishibukai; el otro vio como la cabellera rubia se anteponia cual escudo entre el y Kuma.

 

Si; tengo un objetivo en la vida. Si, espero que Luffy se convierta en el rey de los piratas. Más aunque nunca espere que nuestros caminos se entrelazan del modo en que lo han hecho, aunque no pensé pasar tanto tiempo con alguien aunque pensé odiar, que me irrita más que nadie en el mundo, te he observado tantas veces que te podría reconocer en cualquier lado a la distancia; tienes una característica que te hace distinto a los demás; no hablo de nobleza o algo por el estilo; no te creas tan suertudo como para escucharme admitirlo. Así como yo te he dado un apodo y tú a mí, ya sea "marimo" o "cejas curveadas" ese distintivo hace que nos podamos reconocer sin importar donde estemos. Si, algo he llegado a notar, reflexionando todo esto. Si aquello que he notado es el vacío de mi existencia... sin ti.

 

 

 

Hasta aquella noche...

 

Dónde nos perdimos en una isla juntos  y el sake, la necesidad nos llevo a hacer cosas que mantuvimos en secreto.

 

-¿ A Dónde te fuiste?

 

-A buscar Sake.

 

-Si seras idiota! ¡Nos arrastraste hasta aquí solamente para comprar sake? ¡eres un egoísta!

 

-Hacia semanas que no teníamos sake; fueron muchas semanas en el mar.-dijo, omitiendo la parte de la historia en la que iba a un bar en busca de "compañía". Después de todo, era un joven de 19 años saludable, y necesitaba desquitarse de vez en cuando, luego de meses en el mar.- además, lo que yo haga o deje de hacer, no es asunto tuyo, cocinero.

 

-¡Marimo estúpido! - lanzo una patada contra su compañero, quien lo esquivo con facilidad- ¡ahora por tu culpa nos quedamos varados en esta isla! ¡la marea ya subió, será imposible volver al Merry! ¡Y encima no sabemos donde están los demás! Esto me sucede por seguirte y tratar de evitar que te pierdas; debí haber ido con Nami- termino diciendo, y en sus ojos se reflejaron los tipicos corazones de cocinero pervertido.

 

-Tch! ¡Me voy!- dijo molesto el espadachín. No entendía por que se molestaba tanto el rubio; no era para tanto; solo pasarían uno o dos días varados allí, hasta que fuera seguro volver al barco. Aunque lo que si no comprendía era por que le molestaba tanto que el rubio idiota hablara tanto de las chicas; ya lo conocía, era un imbécil. 

 

Pero el verdadero problema, es que no logro desquitar su ansiedad aquella noche; no encontró ningún bar o burdel antes de perderse. Eso le pasaba por pensar primero en conseguir alcohol; después de todo, si se trataba de prioridades, el sake iba primero. Rayos, seria una larga noche...

 

Bueno, no importaba mucho. Después de todo, descubrió a cierta edad que las chicas no le iban mucho. Siguió intentando, pero termino por rendirse a la idea. De vez en cuando seguía desquitándose con una que otra muchacha, aunque no disfrutaba como debería. Cuando descubrió que los resultados eran mejores con los de su género, las cosas se volvieron más sencillas; pero hacia ya un tiempo que no se acostaba con nadie; y las incursiones nocturnas al baño no eran suficiente a esas alturas.

 

Destapo una botella de sake. Necesitaría grandes cantidades de alcohol para suprimir la urgencia; no le agradaba la idea de que el rubio le viera en aquel estado. D e entre todos sus nakamas, era con el que menos quería mostrar debilidad; era su rival, después de todo. Primero muerto que confesarle su dilema.

 

-¡Hey! ¿que haces? ¡no tomes tanto!-dijo el cocinero tras la tercer botella vacía. Intento arrebatársela de la mano, casi cayendo sobre su compañero, quin estaba recostado a un lado del fuego. Desistió de tomar la botella, el espadachin estaba aplicando mucha fuerza.

 

 

-Y quien me lo va a impedir! ¿eh? ¡mejor bebe conmigo!

 

El rubio se cruzó de brazos y volvió a su sitio del otro lado de la fogata, bueno; un par de tragos no le caerían mal; era mejor que pasar toda la noche en vela cuidando del idiota cabeza de alga. Si estaba condenado a soportar su compañía por dos días, al menos debía de hacer algo para matar la monotonía de ver pasar el tiempo.

 

-vale, ¡pasame la botella! -cedió de mala gana

 

El otro sonrió con satisfacción, aquello seria interesante.

 

.********

 

-......¡y luego salto por la borda! ¿puedes creerlo? ¡no se quien es mas ingenuo, si luffy o Usopp!-dijo un risueño y muy alcoholizado chef.

 

-¡jaja! ¡eso no es nada! ¿Que hay de la vez en la que franky....?

 

-Tienes razon.. aquuello fue muy gracioso!

 

Ambos rieron de buena gana. Zoro estaba impresionado, aunque estaba bajo los efectos del sake, siempre habia tenido una resistencia extraordinara al alchol, mayor al promedio de la humanidad en general. Sabia que recordaria todo nitamente a la mañana siguiente; y le sorprendia lo bien que lo estaba apsando con el cocinero de mieda, que esa noche era mas agradable de lo normal. Quiza deberia invitarlo a beber mas seguido, asi no era tan mala compañia.

 

Tras varias horas hablando y bromeando, comenzaron a hablar de su pasado.

 

-Mi familia es lo peor que hay...me encerraron en un sotano y finguieron mi muerte...solo queria cocinar...

 

No entendia muy bien a que se referia el rubio, no volvieron a tocar ese tema entonces. El caso es que el rubio comenzo a sollozar en silencio, hasta que su llanto lo hizo sacudirse de manera algo violenta; muy a su pesar el espadachin fue a su lado a intentar calmarlo; ya estaba mas dormido que despierto y nod eseaba levantrse d esu sitio.

 

-¡hey! ¡cocinero! ¿estas bien? -se coloco sobre el y lo tomo de los hombros, lo sacudio intentnado hacerlo entrar en razon- ¡contestame!

 

El otro solo volteo la cabeza, dejando su blanco y terso cuello a la vista...oh vaya, que interesante vista...aquella piel, si bien recordaba se marcaba muy facilmente al menor toque; recordaba haber visto al chef sonrojarse en mas de una ocasion por calor o verguenza, o incluso por esfuerzo..Que pasaria si...¿pero que estaba pensando? quiza los efectos del alcohol convinados con su necesidad acumulada de semanas y el rato agradable pasado nublaron su juicio en aquel momento, penso en el rpesente. Enretrospectiva, fue un cumulo de cosas lo que propicio su proceder aquella noche. Nunca lo sabria a ciencia cienta, no tenia caso intentar justifcars sus acciones. el caso es que comenzo a succionar la zona del cuello y a dejar marcas. Admiro su trabajo, era perfecto. Necesitaba continuar.

 

El rubio volvio en si al sentir al otro invadiendo su cuello.

 

-¡marimo! ¿pero que haces?

 

-yo solo..¿no tienes curiosidad? podemos..

 

-¿estas loco? ¡claro que no!-intento continuar hablando, pero un beso cayo sus palabras.

 

-Vamos, cayate y disfrtua, que en la mañana volveremos a ser los de siempre. -dijo como escusa, sin saber que aquella noche lo cmabairia todo entre ellos.-¿acaso no estas igual de necesitado? no entiendo como soprtas tanto tiempo sin un buen polvo.

 

-Si, en eso tienes razon, pero no por eso tiene que ser contigo, marimo idiota. Prefoero aguantarme y esperarme a buscar alguna dama dispuesta.-dijo, luego de apartar al espadachin de su boca. Aunque jaas lo fuera admintir, su puslo comenzo a acelerarse. seguro era el alcohol, se dijo a si mismo.

 

-Pues..que te parece si te compenzo ayudandote a liberarte? no te pedire nada a cambio. Tranquilo, sera con la mano, no hare nada raro.-dijo el otro, buscando una mnaera de que Sanji aceptara continuar; a esas alturas ya tenia el pulso acelerado y no podia parar. No espero a que el otro respondiera; metio la mano en su pantalon y comenzo a estimularsu entrepeirna. Ahora que estaba en aquello, se preguntaba como seria la cara del rubio al experimentar el placer. El mini cocinero se sentia como magia en sus manos. esto era perfecto.

 

-¡hey¡ ¡yo no te di eprmiso!- no pudo continuar quejandose, la estimulacion del otro comenzo a afectar su cuerpo, llevaba semanas sin una buena paja, y el otro tenia buena tecnica y ritmo, muy a su pesar, comenzo a soltar ruidos que preferiria que el otro no hubuera escuhado.

 

No sabia por que, si era la adrenalida de hacer algo prohibido, o de poder dominar  su rival d eotra manera, pero aquello era mejor que mil burdeles.

 

 

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El recuerdo llego de forma inesperada; espontanea. Abrió los ojos, le costo ubicar donde se encontraba: iría buscarlo, sin duda iría a buscarlo. Aunque fuera al fin del mundo, tenia que recuperarlo.