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Snape: Una lectura definitiva

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Como segundo libro de la saga, Harry Potter y la Cámara de los Secretos comienza reintroduciendo a los personajes principales a través de sus rasgos más típicos. Snape, se nos recuerda, es "cruel, sarcástico y sentía aversión por todos los alumnos que no fueran de Slytherin, la casa a la que pertenecía" (HP/CoS, 72). Hace una memorable entrada, atrapando a Harry y Ron mientras hablan mal de él. 

 

"Harry se dio media vuelta. Allí estaba Severus Snape, con su túnica negra ondeando a la fría brisa. Era un hombre delgado de piel cetrina, nariz ganchuda y pelo negro y grasiento que le llegaba hasta los hombros, y en aquel momento sonreía de tal modo que Ron y Harry comprendieron inmediatamente que se habían metido en un buen lío" (HP/CoS, 72)

 

Esta reintroducción muestra a Snape en su aspecto más icónico, con su desagradable aspecto y su sobrenatural capacidad para detectar las fechorías de Harry. 

 

La aversión personal de Snape por Harry

 

Harry y Ron comienzan el año escolar con una infracción grave, violando decretos contra el estatuto del secreto y contra el uso de magia de menores de edad al llegar a Hogwarts mediante un coche volador. Snape parecía "más contento que unas pascuas" (HP/CoS, 75) por verlos meterse en problemas y decaído cuando se entera de que no serán expulsados. Tendrá que soportar la presencia de Harry después de todo. Pero pronto tendrá mayores irritantes, incluyendo al bufón que es el nuevo profesor de Hogwarts.

 

La hostilidad de Snape hacia el nuevo profesor de Defensa

 

Encontramos que a Snape se le ha negado el puesto de Defensa Contra las Artes Oscuras una vez más, está vez a favor de un narcisista monstruosamente incompetente llamado Gilderoy Lockhart.

 

Lockhart es lo opuesto a Snape en casi todos los sentidos. Es todo superficial, sin sustancia. Parece benevolente, pero se revela, al final, como alguien malvado y sin remordimientos. Cuando sus hechizos fracasan en público, ni siquiera se muestra avergonzado. No produce nada de valor, pero roba el crédito por el trabajo de los demás. Es incluso lo opuesto a Snape en apariencia, guapo como un actor popular con pelo rubio ondulado y túnicas color pastel.

 

En la Piedra Filosofal, no está claro en qué momento Dumbledore sabe que Voldemort vive en la cabeza de Quirrell. La deliberada falta de pruebas permite una serie de inquietantes lecturas ¿Dumbledore lo supo todo el tiempo y permitió entrar a un asesino en masa en sus clases? ¿Dumbledore no sospechó nada hasta después de que la presencia de Voldemort matara a un profesor y casi matara a un alumno? 

 

Con la Cámara de los Secretos, Rowling proporciona un poco más de evidencia de que Dumbledore trae a personas peligrosas al colegio a sabiendas, y su personal debe tratar a estos criminales como colegas. Hagrid explica que Dumbledore no consideró a otros candidatos para el puesto: "Es muy difícil encontrar profesores que den Artes Oscuras, porque a nadie le hace mucha gracia. Da la impresión de que la asignatura está maldita. Ningún profesor ha durado mucho" (HP/CoS, 104) 

 

Tal vez Rowling descubrió que había sido demasiado sutil con respecto a las intenciones de Dumbledore o que los lectores no leyeron sus pistas correctamente porque les resultaba demasiado difícil creer que Dumbledore contrataría a un peligroso criminal para enseñar a sus alumnos. En 2013, 15 años después de la publicación de la Cámara de los Secretos, Rowling confirmó que Dumbledore sabía lo que estaba haciendo cuando contrató a Lockhart. 

 

"Muchos empleados estaban desconcertados en cuanto a la razón por la que Albus Dumbledore decidió invitar a Gilderoy Lockhart de vuelta a Hogwarts como profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. Si bien era cierto que se había vuelto casi imposible persuadir a nadie más para que aceptara el trabajo (el rumor de que estaba maldito estaba cogiendo fuerza dentro y fuera de Hogwarts), muchos profesores recordaban a Lockhart como completamente  desagradable, cualquiera que sean sus posteriores logros.

Los planes de Albus Dumbledore, sin embargo, iban más allá. Sucedió que conocía a dos de los magos por cuyo trabajo de vida se había llevado el crédito Gilderoy Lockhart, y era una de las pocas personas en el mundo que pensaba que sabía lo que Lockhart estaba tramando. Dumbledore estaba convencido de que Lockhart sólo necesitaba ser puesto de nuevo en un entorno escolar ordinario para ser revelado como un charlatán y un fraude. La profesora McGonagall, a la que nunca le había gustado Lockhart, le preguntó a Dumbledore qué pensaba que los estudiantes aprenderían de un hombre tan vanidoso y hambriento de fama. Dumbledore respondió que 'hay mucho que aprender incluso de un mal profesor: qué no hacer, cómo no ser'" (J.K Rowling, 2013)

 

En la Piedra Filosofal, el trabajo de Snape con respecto a la Defensa Contra las Artes Oscuras era vigilar a Quirrell hasta que la maldición ayudara al colegio a librarse de él. Para la Cámara de los Secretos, el juego es un poco más complejo. Dumbledore vuelve a usar los términos de la maldición para establecer un límite externo de cuánto tiempo Lockhart plagará el colegio. Pero Lockhart no tiene una agenda para matar a Harry, así que Snape no está en guardia con él. En su lugar, Lockhart sirve como relleno. Mientras este hombre no cualificado ocupe el puesto de Defensa y absorba la maldición de un año sobre él, ese puesto está esencialmente vacío. Sin saberlo, proporciona una tapadera para que Snape sea el verdadero profesor de Defensa ese año. Rowling hace a Snape  revelar esta tarea encubierta en un solo momento, cuando debe cortar las falsas afirmaciones de Lockhart que interfieren con la verdadera defensa contra las Artes Oscuras. Varios seres han sido petrificados y sólo pueden ser salvados con una poción. 

 

"-La haré yo -acometió Lockhart- Creo que la he preparado unas cien veces, podría hacerla hasta dormido. 

-Disculpe -dijo Snape con frialdad-, pero creo que el profesor de Pociones de este colegio soy yo.

Hubo un silencio incómodo" (HP/CoS, 128)

 

Alguien o algo dentro de Hogwarts ha declarado que una misteriosa "Cámara de los Secretos" ha sido abierta. Está amenazando a los "Enemigos del heredero", el Heredero de Slytherin, es decir, el que quería excluir a los nacidos de muggles de Hogwarts. Draco aprovecha la oportunidad para promover sus propios prejuicios. En el primer incidente, cuando la gata de Filch es petrificada, Draco grita, "¡Temed, enemigos del heredero! ¡Los próximos seréis los sangre sucia!" (HP/CoS, 124) "Sangre sucia" es un término ofensivo para brujas y magos nacidos de muggles, como Hermione, quien viene de un entorno completamente no mágico. El grito de Draco declara una campaña de terror y posibles crímenes de odio.

 

Hermione está decidida a averiguar lo que Draco sabe sobre los ataques haciéndose pasar por Slytherins en los que confía.

 

"-Lo único que nos haría falta es una poción multijugos.

—¿Qué es eso? -preguntaron a la vez Harry y Ron.

-Snape la mencionó en clase hace unas semanas

-¿Piensas que no tenemos nada mejor que hacer en la clase de Pociones que escuchar a Snape? -dijo Ron" (HP/CoS, 141)

 

Como siempre, Hermione está memorizando todo lo que dice Snape. Ella puede tener más fácil prestarle atención debido a la certeza de que él nunca la mirará ni la reconocerá, mientras que la mayoría de los alumnos, incluyendo a Harry y Ron, encuentran preferible evitar la atención de Snape siempre que sea posible. Ella induce a Harry y a Ron a preparar la poción multijugos con ella. 

 

"Por desgracia, la poción estaba a medio acabar. Aún necesitaban el cuerno de bicornio y la piel de serpiente arbórea africana, y el único lugar del que podrían sacarlos era el armario privado de Snape. A Harry le parecía que preferiría enfrentarse al monstruo legendario de Slytherin a tener que soportar las iras de Snape si lo pillaba robándole en el despacho" (HP/CoS, 162)

 

Una vez más, Rowling señala que para un niño abusado, el gran pero distante mal puede no ser tan aterrador como la mezquina tiranía en la vida diaria.

 

Hermione propone que los chicos creen una distracción en la clase de Pociones para que puedan robar lo que necesitan de las cámaras privadas de Snape. En consecuencia, Harry lanza un petardo al caldero de Goyle.

 

"La poción de Goyle estalló, rociando a toda la clase. Los alumnos chillaban cuando los alcanzaba la pócima infladora. A Malfoy le salpicó en toda la cara, y la nariz se le empezó a hinchar como un balón; Goyle andaba a ciegas tapándose los ojos con las manos, que se le pusieron del tamaño de platos soperos, mientras Snape trataba de restablecer la calma y de entender qué había sucedido. Harry vio a Hermione aprovechar la confusión para salir discretamente por la puerta." (HP/CoS, 163)

 

Fiel a la forma, Hermione se sale con la suya robando justo debajo de la nariz de Snape mientras él está ocupado con su animadversión hacia Harry. 

 

" —Si averiguo quién ha arrojado esto —susurró Snape—, me aseguraré de que lo expulsen.

Harry puso una cara que esperaba que fuera de perplejidad. Snape lo miraba a él, y la campana que sonó al cabo de diez minutos no pudo ser mejor bienvenida." (HP/CoS, 164)

 

Después viene uno de los momentos más inteligentemente y sutilmente narrados de Rowling. En dos puntos de la Cámara de los Secretos, emplea estrategias no verbales u omisiones para plantar pistas sobre lo que Snape realmente está pensando. 

 

"—Snape no tiene ninguna prueba de que hayas sido tú —dijo Ron a Harry, tranquilizándolo—. ¿Qué puede hacer?

—Conociendo a Snape, algo terrible —dijo Harry, mientras la poción levantaba borbotones y espuma. 

 Una semana más tarde, Harry, Ron y Hermione cruzaban el vestíbulo cuando vieron a un puñado de gente que se agolpaba delante del tablón de anuncios para leer un pergamino que acababan de colgar. Seamus Finnigan y Dean Thomas les hacían señas, entusiasmados.

—¡Van a abrir un club de duelo! —dijo Seamus—. ¡La primera sesión será esta noche! No me importaría recibir unas clases de duelo, podrían ser útiles en estos días..." (HP/CoS, 164)

 

Las dos conversaciones están separadas por un doble espacio, una semana en el tiempo y un cambio de escena, pero ocurren consecutivamente: el club de duelo es la respuesta directa a la pregunta a la pregunta retórica de Ron ¿Qué puede hacer Snape? Las tensiones entre grupos opuestos de alumnos son tan volátiles que alguien ha provocado una explosión real en su clase, causando daño físico. No puede saber que Harry sólo intentaba crear una distracción. Probablemente piensa que Harry quería hacer daño a Goyle; cualquier maestro pensaría eso. Dumbledore no está más cerca de encontrar al culpable, pero Snape debe defenderse de las Artes Oscuras, debe enseñar a los niños a resistir la sospecha y la hostilidad que aumentan en atmósferas de mucho miedo. O, si no pueden resistirse, debe programar defensas en ellos antes de que los ataques se intensifiquen aún más.

 

¿Qué haría una persona si quisiera enseñar el modo de disminuir los conflictos sin revelar que personalmente se opone a ciertos movimientos agresivos? Si trabaja con Gilderoy Lockhart, podría mencionar la idea de un club, sugerir que tiene cierta experiencia personal en el tema, luego sentarse y dejar que la naturaleza de Lockhart siga su curso.

 

"El profesor Dumbledore me ha concedido permiso para abrir este modesto club de duelo, con la intención de prepararos a todos vosotros por si algún día necesitáis defenderos tal como me ha pasado a mí en incontables ocasiones (para más detalles, consultad mis obras).

»Permitidme que os presente a mi ayudante, el profesor Snape —dijo Lockhart, con una amplia sonrisa—. Él dice que sabe un poquito sobre el arte de batirse, y ha accedido desinteresadamente a ayudarme en una pequeña demostración antes de empezar." (HP/CoS, 165)

 

A veces, los lectores, especialmente los lectores más jóvenes que están acostumbrados a confiar en los adultos, no están seguros de quién sugirió el club de duelo. Lockhart dice que fue idea suya y nadie lo contradice ¿Podría haber estado diciendo la verdad, esta vez? Es un ejercicio divertido señalar a los lectores las pistas que Rowling ha esparcido alrededor de este libro. Lockhart es notablemente consecuente, e incluso los profesores más resistentes no pueden ocultar su molestia. 

 

Lockhart agita a la profesora Sprout: 

 

"—Estaba explicando a la profesora Sprout la manera en que hay que curar a un sauce boxeador. ¡Pero no quiero que penséis que sé más que ella de botánica! Lo que pasa es que en mis viajes me he encontrado varias de estas especies exóticas y...

—¡Hoy iremos al Invernadero 3, muchachos! —dijo la profesora Sprout, que parecía claramente disgustada, lo cual no concordaba en absoluto con el buen humor habitual en ella." (HP/CoS, 83)

 

...Disgusta a Hagrid:

 

"—Enseñarme cómo me puedo librar de los duendes del pozo —gruñó Hagrid, quitando de la mesa limpia un gallo a medio pelar y poniendo en su lugar la tetera—. Como si no lo supiera. Y también hablaba sobre una banshee a la que venció. Si en todo eso hay una palabra de cierto, me como la tetera." (HP/CoS, 103-104)

 

...No parece importarle ser completamente ignorante en cuanto a hechizos de curación: 

 

"—No sabe lo que dice —explicó Lockhart en voz alta a la expectante multitud de Gryffindor que se agolpaba alrededor—. Que nadie se preocupe: voy a inmovilizarle el brazo.

—¡No! —dijo Harry—, me gusta como está, gracias." (HP/CoS, 151)

 

...Y parece estar diciendo que es un atleta de nivel internacional: 

 

"Mañana se juega el primer partido de quidditch de la temporada, ¿verdad? Gryffindor contra Slytherin, ¿no? He oído que eres un jugador fundamental. Yo también fui buscador. Me pidieron que entrara en la selección nacional, pero preferí dedicar mi vida a la erradicación de las Fuerzas Oscuras. De todas maneras, si necesitaras unas cuantas clases particulares de entrenamiento, no dudes en decírmelo. Siempre me satisface dejar algo de mi experiencia a jugadores menos dotados..." (HP/CoS, 143-144)

 

Los lectores pueden ver, a partir de estos y otros ejemplos, que Rowling ha elaborado un retrato de un hombre con una compulsión de reclamar las ideas y habilidades de los demás como suyas, insensible a la resistencia.  Es casi seguro que Lockhart se apropiará de cualquier buena idea, proporcionando sin darse cuenta una tapadera si alguien quiere avanzar en una clandestina agenda propia. 

 

Lockhart y su menos dotado asistente se posicionan para el duelo. Ron le susurra a Harry, "¿No estaría bien que se mataran el uno al otro?" (HP/CoS, 165) En este punto, Snape es tan inútil como Lockhart para ellos. Lockhart no parece tener un plan sobre los hechizos que enseñar.

 

"Ambos alzaron las varitas y las dirigieron a los hombros del contrincante. Snape gritó:

—¡Expelliarmus!

Resplandeció un destello de luz roja, y Lockhart despegó en el aire, voló hacia atrás, salió de la tarima, pegó contra el muro y cayó resbalando por él hasta quedar tendido en el suelo." (HP/CoS, 166)

 

La magia defensiva de Snape es lo suficientemente poderosa como para derribar a un oponente: desarmar puede superar al ataque sin provocar más daños. Un Lockhart inquieto decide que los estudiantes se emparejarán para el próximo ejercicio.

 

 "Harry se acercó automáticamente a Hermione.

—Me parece que no —dijo Snape, sonriendo con frialdad—. Señor Malfoy, aquí. Veamos qué puedes hacer con el famoso Potter. La señorita Granger que se ponga con Bulstrode.

Malfoy se acercó pavoneándose y sonriendo. Detrás de él iba una chica de Slytherin que le recordó a Harry una foto que había visto en Vacaciones con las brujas." (HP/CoS, 166)

 

¿Por qué Snape está emparejando a estudiantes que no quieren otra cosa más que hacerse daño los unos a los otros? ¿Espera que sus Slytherins le enseñen una lección a algunos Gryffindors?

 

"—¡Varitas listas! —gritó Lockhart—. Cuando cuente hasta tres, ejecutad vuestros hechizos para desarmar al oponente. Sólo para desarmarlo; no queremos que haya ningún accidente. Una, dos y... tres.

Harry apuntó la varita hacia los hombros de Malfoy, pero éste ya había empezado a la de dos. Su conjuro le hizo el mismo efecto que si le hubieran golpeado en la cabeza con una sartén." (HP/CoS, 167)

 

Superados por la animosidad, Harry y Draco se olvidan de desarmarse y simplemente se atacan el uno al otro.

 

"—¡Alto!, ¡alto! —gritó Lockhart, pero Snape se hizo cargo de la situación.

—¡Finite incantatem! —gritó. Los pies de Harry dejaron de bailar, Malfoy dejó de reír y ambos pudieron levantar la vista.

Una niebla de humo verdoso se cernía sobre la sala. Tanto Neville como Justin estaban tendidos en el suelo, jadeando; Ron sostenía a Seamus, que estaba lívido, y le pedía disculpas por los efectos de su varita rota; pero Hermione y Millicent Bulstrode no se habían detenido: Millicent tenía a Hermione agarrada del cuello y la hacía gemir de dolor. Las varitas de las dos estaban en el suelo." (HP/CoS, 167-168)

 

Lockhart y Snape están enseñando dos lecciones diferentes. Las parejas amistosas están ganando experiencia introductoria con compañeros que les apoyan. Sus energías son moderadamente elevadas y están en un estado receptivo para el aprendizaje. Los enemigos emparejados por Snape están experimentando una experiencia totalmente diferente. Están inundados por tal enemistad que olvidan que están en una clase y deben seguir las instrucciones. Parece probable que Hermione desarmara a Millicent, como se le indicó, pero una vez que Millicent atacó, incluso Hermione se olvidó de su varita.

 

El estado de un combate de verdad evita la razón y se enfrenta a un diferente conjunto de respuestas. Lockhart está enseñando un deporte de caballeros, un juego de salón; Snape está reproduciendo las tensiones potencialmente mortales que actualmente están irrumpiendo en el colegio y adapta la lección para tener en cuenta esa mentalidad combativa. En el deporte, uno hechiza de acuerdo con las reglas de etiqueta; en un combate, tal pensamiento sería una desventaja. Las habilidades aprendidas en situaciones casuales pueden no transferirse al verdadero peligro, pero los reflejos y el ejercicio aprendidos del entrenamiento de combate pueden, si están bien administrados, transferirse con éxito a cualquier situación. Los luchadores no entrenados no saben cómo reaccionarán bajo tensión: pueden entrar en pánico, usar técnicas inadecuadas, sobrereaccionar o congelarse. Snape está enseñando a los alumnos algunas opciones predeterminadas por si se encuentran en un verdadero conflicto. Hasta ahora, les ha enseñado Expelliarmus, para desarmar a un enemigo, y Finite Incantatem, para parar un hechizo. Sólo ha mostrado técnicas para parar un conflicto.

 

Incluso Lockhart está empezando a darse cuenta.

 

"Creo que será mejor que os enseñe a interceptar los hechizos indeseados —dijo Lockhart, que se había quedado quieto, con aire azorado, en medio del comedor. Miró a Snape y al ver que le brillaban los ojos, apartó la vista de inmediato—. Necesito un par de voluntarios... Longbottom y Finch-Fletchley, ¿qué tal vosotros?

—Mala idea, profesor Lockhart —dijo Snape, deslizándose como un murciélago grande y malévolo—. Longbottom provoca catástrofes con los hechizos más simples, tendríamos que enviar a Finch-Fletchley a la enfermería en una caja de cerillas. —La cara sonrosada de Neville se puso de un rosa aún más intenso—. ¿Qué tal Malfoy y Potter? —dijo Snape con una sonrisa malvada." (HP/CoS, 168)

 

La "sonrisa malvada" de aquí es la misma que la "rara sonrisa torcida"* de la Piedra Filosofal (HP/SS, 222) cuando Snape está advirtiendo indirectamente a los niños que atraigan menos atención hacia sí mismos: Snape tiene una agenda que no divulgará. Él, y la autora, nos distraerá de esto, especialmente de la posibilidad de que sea una buena agenda, añadiendo un toque de malicia: los lectores pueden estar tan perturbados por su vergonzoso socavamiento hacia Neville que podrían asumir que sus motivos para juntar a Draco y Harry son igualmente desagradables.

 

Snape le susurra una sugerencia a Draco y ambos Slytherins sonríen. Tal vez sí le guste la idea de los Slytherins presumiendo a costa de los Gryffindors. Cree que tiene esto bajo control.

 

"Malfoy levantó rápidamente la varita y bramó:

—¡Serpensortia!

Hubo un estallido en el extremo de su varita. Harry vio, aterrorizado, que de ella salía una larga serpiente negra, caía al suelo entre los dos y se erguía, lista para atacar. Todos se echaron atrás gritando y despejaron el lugar en un segundo. 

—No te muevas, Potter —dijo Snape sin hacer nada, disfrutando claramente de la visión de Harry, que se había quedado inmóvil, mirando a los ojos a la furiosa serpiente—. Me encargaré de ella..." (HP/CoS, 169)

 

Snape hace desaparecer a la serpiente, pero no antes de que Harry conmocione a todo el mundo al revelarse a sí mismo como un hablante de pársel.

 

"También Snape miraba a Harry de una manera rara; era una mirada astuta y calculadora que a Harry no le gustó." (HP/CoS, 169)

 

"Astuta" y "calculadora"  nos dicen que está información significa algo para Snape, no algo aterrador pero complicado, nuevo y mucho más allá del alcance de la comprensión de Lockhart. No descubrimos nada más específico sobre sus pensamientos. Pero claramente, no esperaba que Harry demostrara más habilidad con las serpientes que los estudiantes de la propia casa de Slytherin. Cualquiera que sea el otro motivo que tenía para sus muchas acciones durante el club de duelo, parece probable que sugirió Serpensortia a Draco como una exhibición de orgullo Slytherin, no una oportunidad para que Harry eclipsara a todos. 

 

Los Slytherins no han olvidado la ignominiosa pérdida de la Copa de las Casas ante Gryffindor del año anterior, especialmente por la burlona manera en que el director de Gryffindor anunció una victoria para Slytherin y luego organizó una reversión ostentosa, en medio de aplausos. Sabemos por la reprimenda de Lucius Malfoy en Borgin y Burkes (HP/CoS, 50) que Draco ha estado quejándose sobre el favoritismo todo el verano. Como descubre el equipo de Quidditch de Gryffindor, Lucius ha estado prestando atención a las quejas de su hijo, y ha estado en contacto con Snape sobre ellas. 

 

Los Gryffindors están a punto de empezar una sesión de práctica cuando los Slytherins los echan del campo. Están armados con una nota de Snape, un nuevo Buscador y siete brillantes escobas Nimbus Dos Mil Uno, cortesía del padre de ese nuevo Buscador. (HP/CoS, 100-101)

 

¿Siete caras escobas, mejores que la Nimbus Dos Mil de Harry? ¿No es un poco excesivo por parte de Lucius Malfoy? ¿Es eso incluso justo?

 

Esta extravagancia puede parecer una respuesta desproporcionada para una rencilla escolar. Pero si reconsideramos los acontecimientos de la Piedra Filosofal, podemos empezar a ver que desde una perspectiva Slytherin, la historia puede cambiar mucho. Vale la pena refrescar nuestros recuerdos con algunas preguntas: 

 

•¿Se les permite traer a los de primer año su propia escoba? (HP/SS, 63)

 

•¿Por qué Harry tuvo una siendo de primer año? (HP/SS, 127-128)

 

•¿Se permiten a los de primer año en los equipos de Quidditch? 

 

•¿Por qué estaba Harry? (HP/SS, 127-128)

 

•¿Quién suele pagar por las escobas de los alumnos? (HP/SS, 140)

 

•¿Quién pagó por la de Harry? (HP/SS, 140)

 

•¿Necesitaba Harry ayuda para pagar una escoba? (HP/SS, 69-70)

 

•¿Cómo reaccionó el resto del colegio cuando Slytherin perdió la Copa de las Casas en el Banquete de Despedida? (HP/SS, 251-252)

 

Puede ser que desde una perspectiva Slytherin, Hogwarts bajo Dumbledore haya demostrado tal parcialidad institucional arraigada que sería imposible para los Slytherins ganar algo de manera justa, incluso cuando se lo merecen.  Tal vez lo mejor que pueden esperar es compensar la parcialidad ellos mismos, desde una posición de relativa debilidad. Si el favorito de Dumbledore obtiene una escoba financiada por el colegio, un donante privado puede proporcionar a los Slytherins escobas de alta calidad, al menos, incluso si la justicia está fuera de su alcance.

 

Draco sabe que su padre ha ido a este extremo, que es más de lo que se esperaría de cualquier padre respecto al colegio. No sabe que cuando su padre estaba tamborileando los dedos en Borgin y Burkes, pareciendo desestimar las quejas de Draco sobre el favoritismo, Lucius estaba realmente ansioso por comenzar una campaña de venganza para desestabilizar la administración de Dumbledore al desatar el monstruo de Slytherin para matar a los nacidos de muggles. Como Harry y Ron descubren cuando se hacen pasar por Crabbe y Goyle, Draco no sabe quién ha desatado al monstruo. (HP/CoS, 192)

 

Lucius ha protegido a su hijo de sus acciones, preservando la inocencia y la negación de Draco: “Mi padre dice que tengo que mantenerme al margen y dejar que el heredero de Slytherin haga su trabajo. Dice que el colegio tiene que librarse de toda esa infecta sangre sucia, pero que yo no debo mezclarme.” (HP/CoS, 193) Su campaña de desestabilización crea una atmósfera de sospecha que sólo lleva al resto de los alumnos a marginar aún más a los Slytherins.

 

“—Han caído dos de Gryffindor, sin contar al fantasma, que también es de Gryffindor, uno de Ravenclaw y otro de Hufflepuff —dijo Lee Jordan, el amigo de los gemelos Weasley, contando con los dedos—. ¿No se ha dado cuenta ningún profesor de que los de Slytherin parecen estar a salvo? ¿No es evidente que todo esto proviene de Slytherin? El heredero de Slytherin, el monstruo de Slytherin… ¿Por qué no expulsan a todos los de Slytherin? —preguntó con fiereza. Hubo alumnos que asintieron y se oyeron algunos aplausos aislados.” (HP/CoS, 220)

 

La reacción de Lee Jordan es el mismo tipo de miedo que llevó a la ruptura de Slytherin con los otros Fundadores en primer lugar. Según el profesor Binns, Salazar Slytherin pensó que Hogwarts estaría más seguro si pudieran “purgar” el colegio de todos los nacidos de muggles. (HP/CoS, 133)

 

Toda esta novela trata sobre el peligro de resentimientos latentes que pueden despertarse en una atmósfera de sospecha. La reacción de los Slytherins a la humillación pública de Dumbledore hacia ellos en el Banquete de Despedida de la Piedra Filosofal puede haber contribuido directamente a los ataques de represalia de Lucius Malfoy contra los nacidos de muggles.