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Steven contra los recuerdos.

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|Ciudad Playa, Planeta Tierra|

Era una maravillosa mañana en ciudad playa, el día parecía el indicado para la ceremonia que tendría lugar el día de hoy. El cielo se veía increíblemente despejado y el sol brillaba suavemente en los más alto y lejano, junto con una brisa que a ratos corría y hacía recordar lo dulce del momento. Terminó siendo un día especial de otoño como no habrían imaginado y todo, absolutamente todo estaba saliendo bien aunque no duraría demasiado. El lugar que escogieron era un tranquilo parque, cubierto de flores y arreglos florales, las flores que lo adornaba eran hermosas y muchas de los cuales aún no sufrían las calamidades del otoño, por lo que proporcionaban el escenario ideal para que se celebrase este acto de unión entre gema y mitad/gema que tanto habían batallado para darse cuenta que no podían estar separados. Spinel era la primera en ser vista por los invitados que asistían a la ceremonia, ella llegaba montando a Lion quien con su cabellera, escondía caprichosamente el vestido de Spinel. Lentamente se acercaba Lion al lugar donde debía dejarla, ella bajó y al fin mostró a vista y paciencia de todos, el increíble vestido que lucía en su baja estatura, que la hacía ver aún más linda y de una ternura que dejó a la audiencia enmudecida. El vestido de Spinel era un tanto abultado en la falda y circular como campana, el cual caída suavemente en tres capas desde la cintura hasta cubrir sus pies, era tal el impacto que podría parecer cual princesa de cuento encantado, el vestido también dejaba al descubierto los hombros de Spinel con un escote Strapless ceñido al cuerpo que por sobretodo permitía ver parte de su gema en su pecho, además contaba con bordados rojos floreados que recorrían de lado a lado la parte superior de su vestido confeccionado en una combinación de chiffon y seda rosado, que hacía juego con sus colores de gema. Spinel ahora esperaba ansiosa a que llegase Steven pero él…

 

(Unas horas atrás)

Steven dormía, pues no había nadie en casa ya que asistían a la ceremonia y al él le tocaba llegar después, así que decidió tomar una siesta para calmar su emoción. Cuando era tiempo de despertar para alistarse y salir, lo hizo pero ya no estaría en su habitación y no sabría con lo que se encontraría.

|Isla Sandía, Planeta Tierra|

Steven había sido transportado una vez más al cuerpo de un Sandía Steven. Sin saber por qué Steven busca desesperadamente la forma de volver.

– Vamos rápido!! Qué se supone que debo hacer aquí? Necesito irme pero ya!! – Gritó Steven mientras camina al centro de la Isla.

Al llegar al centro de la Isla, Steven ve como dos sandías son parte de una ceremonia, esta vez no era ningún ritual, si no que las coincidencias hicieron que esta ceremonia también fuese una que unía a estas dos sandías, curiosamente una provenía de la tribu de sandías mansas y la otra de la tribu de sandías bárbaras. Ambas tribus esperaba que Steven oficializara este acto. Steven se negó e intentó, de alguna manera, explicarles que no disponía de tiempo que necesitaba despertar luego, las sandías realmente no lo entendían solo insistían en pedirle que continuase con la festividad. Steven terminó por aceptar, pues no le quedaba tiempo y sabía que sin eso, quizás no podría despertar en su cuerpo. La ceremonia tardó más de lo esperado y Steven sabía que se había quedado sin tiempo, así que algo apurado intentó despertar hasta lograrlo, al volver a su cuerpo se alistó e intentó ganar algo de tiempo viajando lo más rápido al lugar. Salió de casa y tuvo la suerte de encontrarse con Lars, quien volvía de su patrulla espacial habitual, con dirección a la liturgia de su amigo Steven, Lars al verlo ofreció llevarle. Ignorando por completo esto Steven saltó muy apresurado al cabello de Lars, para ser transportado de manera más directa a la melena de Lion, pudiendo de esta manera llegar al lugar pero con lo que se encontró lo sorprendió.

(Al mismo tiempo)

|Ciudad Playa, Planeta Tierra|

Steven no aparecía por ningún lado y el tiempo pasaba caprichoso. Spinel lo esperaba, cada vez más ansiosa, así fueron pasando las horas y nada incluso el sol se ocultó y la brisa arrancaba las flores de otoño que invadieron el lugar donde Spinel seguía parada, estoica, con la mente en blanco, desconcertada, incluso la gente comenzó a retirarse, creyendo que la ceremonia no se llevaría a cabo. La brisa seguía desolando el lugar y Perla entregó una chaqueta a Spinel para que se pusiera en sus descubiertos hombros y volvieran a casa, quizás Steven aún estaría ahí o quizás algo le había pasado y ellas lo desconocían. Spinel totalmente rota accedió pero ni siquiera se molestó en abotonarla, para ella todo… terminó. Esta situación junto con el escenario en donde se encontraba, un jardín hermoso lleno de flores muy parecido al lugar donde Rosa le pidió que esperara, fue lo que detonó que sus recuerdos olvidados y enterrados, se reactivarán y sacaran a relucir su lado destrozado.
Spinel rasgó su vestido a la altura de las rodillas y aterrorizaba el lugar cuando Steven llegó y combatía con las pocas gemas que quedaban en el lugar, hasta que escuchó la voz de Steven.

– Spinel que haces?!!! – Preguntó bastante confundido Steven.

– Vaya… vaya… vaya… miren quien decidió aparecer. – Dijo malévolamente Spinel mientras golpeaba a Bismuto. – Bueno debo darte crédito, volviste antes que tu madre al menos.

Bismuto antes de ser noqueada arrojó a Steven una espada que traía consigo, la cual podría cortar incluso al más poderoso de los diamantes.

– Qué sucedió? – Aún confuso recogió la espada de bismuto y la guardó en su cinturón. – Tú-tú no eres Spinel. – Intentaba Steven esclarecer algo dubitativo la situación.

– Ding! Ding! Ding!! Tenemos un ganador, denle su premio. Una muerte dolorosa y despiadada a manos de su amada. – Vociferó Spinel. – Bueno tienes razón, tu “Spinel” se fue, ahora estoy yo, incluso si te sientes mejor puedes llamarme “Pastpinel”, así no te resulta tan conflictivo. – Sugirió. – Creíste que borrando mis recuerdos ya nunca más volveríamos a vernos??? Ohh has sido un chico taaan malo… Perdón… digo mi diamante. – Concluyó haciendo burlas de el saludo que tantas veces practicó.

– No puede ser. Por qué estás aquí?? Acordamos no devolverle esos recuerdos, no entiendo. – Steven cada vez más confundido buscaba respuestas.

– Todo es gracias a ti. Si no fueses a morir aquí, te recomendaría no dejar nunca más plantada a ninguna otra gema como ella. – Respondió Pastpinel.

Steven fue abordado por las demás gemas de cristal, quienes lo intentaban convencer de fusionarse para lograr vencer a Spinel. Steven tenía la cabeza en cualquier parte y cuando reaccionó aceptó y decidió intentarlo, pero sin resultados, no pudieron fusionarse.

– Lo siento chicas, mi cabeza solo piensa en Spinel y mi corazón se encuentra bastante perturbado, así dudo que pueda hacer algo. – Se sinceró Steven quien realmente estaba afectado.

Las demás gemas decidieron luchar por él. Amatista la retendría con su látigo, mientras que Garnet y Perla se fusionarían en Sardonyx para luchar contra ella. Esto tampoco resultó, Pastpinel evadió cada ataque de Sardonyx y luego la arrojó contra el altar que habían armado en el parque, lo que provocó que se desfusionaran. Tomó el látigo de Amatista y se lo arrebató y con el mismo comenzó a asfixiarle, hasta que esta perdió el conocimiento. Steven al ver esto gritó.

– Basta!!!!! Es suficiente. – Steven estaba molestó y ordenó a Perla y Garnet retirarse. – Vuelvan a casa y lleven a Amatista para que pueda recuperarse. Les prometo que la detendré, enmendaré mi error. Fue la promesa hecha por Steven.
– Así que al fin vas a luchar. Qué bien… ya me estaba aburriendo de este calentamiento. – Dijo la pedante Pastpinel para molestarle.

Steven aún no estaba del todo seguro de luchar y se notó en cada uno de sus movimientos, los cuales eran cada vez más lentos e imposibles de conectar a Pastpinel. Ella en cambio acertada cada uno de ellos y Steven solo podía protegerse con su escudo, fue tanto el embiste de Pastpinel que terminó con Steven en el suelo, fue cuando ella se abalanzó sobre él.

– Vamos Steven, no crees que esto se está volviendo aburrido. Será mejor que te lo tomes en serio o jamás podrás destruirme!!. – Decía con mucha arrogancia Pastpinel ante la difícil situación en la que estaba Steven.

– Es precisamente eso lo que trato de evitar, destruirte. – Decía desde el suelo Steven, luchando por quitarse a Pastpinel de encima.

– Aaaaaww! queeee herooooico de tu parte, puues... muchas gracias jeje. Ahhhh sí, lo olvidaba Boop!- Contestaba sarcásticamente a las declaraciones de Steven y burlándose.

– Sabes que no lo hago por ti necesariamente, pero ya ves si te pierdo… laaa… pierdooo… – Decía forcejeando. – a ELLA!! – Exclamó Steven con todas sus fuerzas, cargando contra Pastpinel haciéndola ceder y revirtiendo la situación, ahora Pastpinel estaba en el suelo y tal parecía que las palabras de Steven por fin hacían confundirla y hacer eco en su interior sacudiendo su cerebro, pues perdía fuerzas y no deja de agarrar su cabeza. Steven valiéndose de ello, desenvainó su espada, buscaba al menos que perdiera el conocimiento tras un golpe certero en el estómago con el pomo de su arma pero antes de eso, decidió intentar una vez más hacer volver a su Spinel. – Eso es Spinel!! Lucha!! Tienes que regresar, vuelve conmigo por favor, te necesito. – Repetía fervientemente una y otra vez Steven quien aún veía un deslucido rayo de esperanza.

– Cállate de una buena vez!!! – Gritó Pastpinel al sentir que perdía el control y su cabeza no paraba de palpitar.

– Vamos Spinel recuérdame!! – Insistía Steven y continúo. – Sabes a mí están viniendo muchos recuerdos en este momento, como por ejemplo la primera vez que entramos juntos a una cabina fotográfica. En ese tiempo a ti todo te llamaba la atención y esa gran cabina no fue la excepción. La encontramos de camino a casa recuerdas? Tras salir apresurados de la escuela, yo aún intentaba recuperar el aliento cuando tú ya estabas súper emocionada haciendo fila para ir adentro. Fue tan gracioso apenas entramos al lugar, corriste a pulsar cada botón que viste, tras esto el flash de la cámara te dio en los ojos y fue la única manera de que te quedases quieta, luego de esto nos tomamos otra foto y otra, parecía gustarte incluso hacías cada cosa, gesticulamos con la boca, no hacía más que sacarme una sonrisa, la última fotografía la recuerdo con tantos nervios. Te habías percatado que aparecían fotos de quienes ya habían estado, para tomarlas de modelo, viste una de ellas que llamó de inmediato tu atención, era un beso, un beso simple en la mejilla que sería de todo menos simple, pues desde que decidiste que la haríamos, los nervios recorrieron mi cuerpo, cada segundo se hacía eterno hasta que al fin!!, tus labios tocaron mi mejilla, para ti no parecía gran cosa, solo reíste y corriste a ver como las fotos salían. Yo mientras tanto, me quedé helado, paralizado, pues mi mente solo podía pensar en lo grandioso que había sido eso y desde ese instante, en ese momento, supe que me enamoraste, sabía que me había enamorado y desde ahí en más solo me preocuparía de disfrutarlo, aún si tú no tuvieras cómo saberlo o si tú nunca llegases a corresponderlo. Y no es la única vez, estar junto a ti en un juego mientras te baña la luz de la luna toda tu hermosura, agarrar tu mano... Por eso TE AMO Spinel, me enamoré… estoy enamorado, así que déjame estar a tu lado, déjame quedarme contigo por todo lo que hemos vivido, por lo que has sentido y por lo que has sufrido, vuelve conmigo… Vuelve!!! No quiero… no quiero perderte. No otra vez, esta vez no te dejaré desaparecer, ni a ti ni a tus recuerdos, porque hoy son los míos también. – Finalizaba de este modo el heroico discurso de Steven.

Mientras Pastpinel se retorcía en dolor, luchando agarrando su cabeza, veía imágenes de Spinel y Steven compartiendo juntos, vio la vez que tomaron helado, las veces que acompañó a Steven a cada batalla, el dibujo que hace años dibujó para él y que aún permanece a la vista en el refrigerador, hasta lo emocionada que estaba por poder ver a Steven luciendo su uniformado traje y capa de Steven el Diamante, con el cual pretendía encontrarse. Mientras esta interminable secuencia de imágenes recorría una y otra vez la mente de Pastpinel, Steven no entendía muy bien que sucedía ni que podía hacer, aún sostenía su espada en la mano pero no se atrevía a utilizarla, dudaba bastante. Tras un tiempo Pastpinel dejó de moverse y resistirse, entonces.

– S-Steven??? – Dijo tímidamente y con la voz algo quebrada… Spinel??

– Spinel eres tú? Al fin eres tú?!! – Preguntaba Steven sin poder ocultar su emoción.

– Sí, creo que de alguna manera vuelvo a ser yo. – Afirmó.

– Que alivio, sirvió todo acabó, mis palabras pudieron llegarte y volviste a ser tú. No lo puedo creer que casi te pierdo otra vez, odio esto, odiaba no poder recuperar tus recuerdos, nuestros recuerdos. – Decía melancólicamente Steven mientras guardaba su espada y se disponía a abrazarla. Pero en ese instante.

– Caíste!! Idiota!!! Jajaja. – Pastpinel apartó a Steven y le arrebató su espada, la usó contra él y… se la clavó.

La espada logró conectar junto un costado de la gema de Steven, perforando también parte de su estómago. Cuando Pastpinel retiró la espada, un fragmento de la gema de Steven cayó al suelo y se rompió en miles de pedazos, quedando el resto intacto en su cuerpo. Su herida en su estómago era aún peor y provocó que Steven se desvaneciera, cayó al suelo e intentó utilizar sus poderes de sanación para curar su herida, estos no funcionaban, posiblemente porque su gema estaba incompleta. Se desesperó pero más que temer por su vida, sentía que no podría salvar a su amada y se aferraba a la idea de no abandonarla. Luchaba con todas sus fuerzas, intentaba una y otra vez sanar su herida, presionarla con su escudo para que no se agravara pero todo lo que hizo fue inútil. Steven moría y no parecía haber forma de evitarlo, él sufría y los gritos de dolor y desesperación se oían intensamente con un sonido desgarrador, el mismo sonido que caló y repercutió en Pastpinel, quien volvió a sostener su cabeza, pero esta vez, parecía que cedía ante la fuerza de Spinel, quien ya no quería más estar oculta ahí, quería estar junto a Steven, quería evitar verlo sufrir, verlo morir.
Lucharon en su interior y Pastpinel parecía ya bastante cansada, todo lo que luchó contra las gemas y Steven, realmente la habían dejado agotada. Spinel se aprovechó de esta situación y logró doblegarla, la tomó y la encerró en lo más recóndito de su interior, apresada para que nunca más pudiese volver a tomar el control. Al fin había ganado y recuperado su cuerpo, pero Steven seguía herido de gravedad y nada funcionaba por más que Spinel también lo intentaba, Spinel tomó la mano de Steven y dijo.

– Steven soy yo!! Escúchame todo saldrá bien, no te preocupes te salvaré, créeme lo lograré, creo… creo que sé cómo hacerlo. Solo quiero que cuando despiertes recuerdes esto, TE AMO, de verdad lo hago y lo he hecho por mucho tiempo, quizás también desde que te besé en esa cabina, no lo sé, pero sé que nunca me había sentido así y todo es gracias a ti. Lamento los problemas que te he causado, lamento las batallas que has librado por unos recuerdos que hoy intentaron separarnos, lo siento!! Mis lagrimas nunca serán suficientes para cuantificar mi arrepentimiento, mi sufrimiento… todo mi tormento. Por eso déjame redimirme esta vez, no pienso perderte, no-no otra vez, estarás bien haré lo que sea, solo quiero que sepas que mis recuerdos que consideró perfectos, son todos los nuestros. El pozo de la casa embrujada, el sabor del helado en tu nariz, tomar tu mano y verte sonreír. Solo espero no me odies por esto. – Spinel tras decir esto, se levantó y tomó nuevamente la espada que había dejado caer al suelo.

Spinel empuñó una vez más la espada y la dirigió hacia ella, cortó su gema a la mitad y con sus últimas fuerzas, logró introducirla dentro de la gema de Steven, la cual, por alguna razón, calzó a la perfección. Spinel al ver esto, sintió un gran alivio y se desplomó sobre el cuerpo de Steven, tomó su mano y se durmió apoyando su cabeza en el hombro de él y nunca más despertó.

A la mañana siguiente Steven despertó, su gema reconstruida había hecho que sus poderes de sanación volvieran y su mortal herida de a poco se desvaneció. Steven se levantó, confundido por lo que sucedía, no lograba recordar bien que pasó, solo podía sentir un fuerte dolor, pero no en su estómago, el dolor venía de su corazón. De inmediato comprendió que algo no andaba bien y buscó a Spinel por todas partes, hasta darse cuenta que sostenía algo con su mano y cuando la abrió, la vio, era la mitad de la gema de Spinel, la que sostenía con fuerzas. Pensó lo peor y tras esto volvió a ver su propia gema y lo entendió, ella… se sacrificó y ahora vivía en él, haciéndolo una mejor gema, una gema totalmente nueva. Al cabo de un rato llegaron las gemas de cristal a ayudarlo… cuando ya era demasiado tarde.

– Steve!!! Ohhhh gracias al cielo. Estás bien? – Preguntaron al unísono las gemas.

– No, no lo estoy… pero lo estaré. – Respondió Steven mientras les indicaba que se marcharan.

Steven volvió a ver por última vez la gema de Spinel y la guardó en su bolsillo, de algún modo las últimas palabras de Spinel se repitieron en su mente y solo pensó “No, no te odio pero ya verás cuando te tenga cara a cara”. Steven se marchó del lugar con la convicción de que haría cuanto pueda, por lograr traerla de vuelta.