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Calurosos días de juventud

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Las clases en Gusu Lan no solo eran una gran oportunidad para aprender y mejorar en el cultivo, sino que también servían para conseguir amigos en otras sectas y hacer tonterías. Sí, hacer tonterías, porque después de todo, algo debía de suceder juntando tantos jóvenes de entre 15 y 17 años. Y mucho más debía suceder si uno de esos jóvenes era el alborotador de la secta Jiang, Wei Ying.
Fue él quien inicio una de las etapas más desgraciadas de la historia para Lan QiRen, una temporada llena de jóvenes que contrabandeaban alcohol y pornografía.

La habitación de los hermanos Jiang era el sitio de reunión todas las noches, como una especie de club nocturno abierto al público. Bebían hasta emborracharse mientras veían sus “libros de anatomía”, y los que carecían de todo tipo particular de decencia se tocaban en plena habitación, como si estuviesen solos. Porque si algo sobraba en esos días de juventud era libido, todos estaban más calientes que Yunmeng en verano.
Algo común en ese tipo de reuniones de adolescentes era el hablar tonterías y cosas sexuales, la típica curiosidad joven sobre todos esos temas. Los que ya estaban casados y no eran vírgenes se percibían como dioses en esas charlas, seres de luz destinados a guiar a los inexpertos.

El ambiente de esa noche era pura diversión y, mientras los descarados se autocomplacían en una esquina, los muchachos comenzaron a jugar algo similar a verdad o reto. Haciendo preguntas desde incomodas hasta ridículas, llegados a cierto punto, un discípulo ebrio de los Nie le preguntó al discípulo heredero de su secta:

—Joven maestro Nie HuaiSang, si tuviera que acostarse con alguien de esta habitación, ¿con quién sería?

—Pero aquí solo hay hombres. —HuaiSang se dio aire con su abanico, mirando al suelo algo avergonzado.

—Solo es una suposición, no tiene que acostarse con nadie en realidad.

—Bueno... JiangXiong.

Todos en la habitación se rieron menos Jiang Cheng, ni siquiera estaba participando, pero fue incluido en algo así repentinamente. Él había estado bebiendo en silencio hasta ese momento, se limitaba a reírse y a insultar a Wei WuXian de vez en cuando por cualquier cosa. El alcohol ya había hecho efecto en su cuerpo al subirle un poco la temperatura, y miró a Nie HuaiSang con seriedad; no supo porque, pero el rostro sonrojado de su compañero se le hizo muy lindo. Y eso lo hizo enojar y, aunque era su propia culpa, volteó la cara hacia otro lado con desdén.

—Podrías haber escogido a alguien más amable, ¿acaso eres masoquista o algo?

—Oye, ¡mi querido hermano es la mejor opción después de mí! —Wei WuXian apareció a defender a su pariente, cosa que realmente solo era para molestar a Jiang Cheng—. Además, HuaiSang cumple muchos de los requisitos en la lista de mi queridísimo hermano.

—¡Wei WuXian! —El “queridísimo hermano” le lanzó una botella vacía.

—¿El Joven maestro Jiang tiene una lista de requisitos para su pareja? —Los discípulos de las diferentes sectas empezaron a reír, no obstante, eso desvió la conversación al tema de la mujer perfecta.

Durante toda esa noche el joven Jiang no pudo evitar sentirse ligeramente incomodo, de vez en cuando le daba una ojeada a Nie HuaiSang, este último solo jugaba con el abanico entre sus dedos, y también miraba a Jiang Cheng de vez en cuando. Era una atmosfera muy extraña la que se había formado entre los dos, y solo una persona pudo notarlo, pero no dijo nada.
Al día siguiente de aquella reunión, Wei WuXian fue agarrado a tablazos como castigo a sus crímenes en Gusu. Jiang Cheng y Nie HuaiSang fueron a recoger lo que quedó después del castigo, aun algo incomodos por ese ambiente de la noche anterior. Y esas dos razones fueron las que hicieron que el club cerrase sus puertas, al menos en la habitación de los Jiang, porque de vez en cuando se reunían en otras.

Pasadas un par de semanas el clima se puso algo cálido, marcando el comienzo del verano. Ese aire caliente también invadió el Receso de las nubes incluso estando en lo alto de las montañas, así que los que venían de lugares como Yunmeng sabían que sus hogares debían estar en llamas.
Y alguien que estaba tan caliente como su tierra natal era el mismo Jiang Cheng, que no paraba de tener sueños y pensamientos “raros”. Él no era un manga cortada, lo juraría por su vida, pero por alguna extraña razón ya no podía ver al Joven maestro Nie de la misma manera. Cada vez que ese tonto se hacía presente, no podía evitar que cierto calor se apoderara su cuerpo.
Eso lo distancio aún más de los muchachos, pensaba que quizás alguno le había contagiado la homosexualidad, y que se iría después de un tiempo en reposo como si fuera un resfriado. Sin embargo, el joven Nie se aparecía cuando Cheng se iba a dormir, y en esos cálidos sueños cumplía con sus privadas fantasías.

 

Un buen día Wei Ying se fue de la habitación a copiar las reglas de Gusu, como era su castigo, así que Jiang Cheng se quedó a solas.
Aprovechando la paz que sentía sin su molesto hermano, tomó una de las almohadas de su cama y se acostó en el suelo, pues la madera estaba más fresca. Con un libro de filosofía en sus manos trató de concentrarse en su lectura, sin embargo, el clima que se tornaba cálido en las tardes comenzó a adormecerlo poco a poco. La temática de su libro de por si le daba sueño, y entonces decidió que 20 minutos de estudio ameritaban una buena siesta.

Cerró los ojos y solo bastaron unos segundos para que se quedara dormido, hundiéndose en sus cálidos y recurrentes sueños.
De nuevo tenía a Nie HuaiSang debajo suyo, jadeando y rogando por piedad. Las caderas de ambos se movían por inercia, chocando cada vez que Jiang Cheng embestía a su compañero de clases. La piel blanca del joven Nie tenía muchas marcas diferentes, entre ellas chupetones y mordiscos, que iban desde su cuello hasta su vientre y algunas resaltaban en sus brazos. El muchacho en sus sueños movió sus enrojecidos labios, tratando de decir algo, las lágrimas se asomaban tímidamente por las esquinas de sus ojos, y Jiang Cheng realmente amaba eso.
Su lado más caliente y menos consciente se había jurado a sí mismo que, si algún día podía poseer a Nie HuaiSang, iba a follarlo hasta que olvidara su propio nombre; quería estrujarlo con todas sus fuerzas, quería hacer sangrar su preciosa piel blanca, y anhelaba invadir su interior hasta la mayor profundidad posible.
A veces, al despertar y dejar que el calor desapareciera, Jiang Cheng se sentía asustado de las bestialidades que su inconsciente quería.

En medio de su fantasía, el joven Jiang sintió un peso extra sobre su cuerpo seguido de algo muy placentero. Esa presión que lo apretaba contra el suelo se acumuló sobre su cadera, estrujando su duro miembro, e inició un leve movimiento hacia adelante y hacia atrás. Los ojos de Cheng se abrieron con lentitud y se encontró con una imagen algo similar a la de sus sueños más calmados; tenía a Nie HuaiSang encima suyo, frotándose con algo de desespero mientras se mordía los labios para no hacer ruido.
A diferencia de en sus húmedas fantasías, ambos tenían ropa puesta, aunque la del discípulo heredero de los Nie estaba desarreglada; la parte de arriba era un pequeño desastre, carecía de ropa interior así que la tela se había deslizado hacia abajo dejando sus hombros, y su pecho, descubiertos. Sus endurecidos pezones rosados estaban al aire, invitando a Jiang Cheng a tocarlos.
La visión se apreciaba muy real esta vez, tanto que pudo sentir el calor de la piel del joven Nie al tocar su pecho. Las yemas de sus dedos pasearon sobre la piel del contrario hasta detenerse en uno de sus pezones, el cual presionaros con suavidad para luego tirar de el sin piedad alguna. La respuesta fue un gemido, uno que sonó muy realista y algo distinto a como lo imaginaba.

—Por dios, HuaiSang eres un cerdo. Te dije que hicieras todo menos desapestarlo, y lo primeros que haces es sobarte en él. —La voz divertida de Wei WuXian fue como una patada en el costado para Jiang Cheng—. Al menos hubieses cerrado la ventana.

Al escuchar como su hermano caminaba por la habitación tirando cosas al suelo, el joven Jiang vio al chico sobre él directo a los ojos. No podía ser que fuera real, de verdad que la vida era una muy loca. Nie HuaiSang le mostró una sonrisa sin dejar de frotarse contra él. A Cheng se le subieron los colores al rostro, y alejó su mano del pecho del otro como si lo quemara.

—¡¿Qué pasa contigo?! ¡¿qué pasa con ustedes dos?! ¡¿acaso son manga cortada?! —Sus labios temblaban más por vergüenza que por rabia, se había dejado al descubierto al no reaccionar de la manera común apenas despertó.

—¡Ya deja de gritar! —Antes de Jiang Cheng pudiera reaccionar, Wei WuXian se sentó sobre su rostro, terminando de aprisionarlo contra el suelo por completo.

La situación era horrible para él, sí que lo era, pero su la dureza de su miembro no había desaparecido en ningún momento, después de todo seguía siendo estimulado por el trasero de HuaiSang.

—WeiXiong, ¿pudiste lograrlo? —Los dos que se sentaron sobre él iniciaron una calmada conversación.

—Sí, conseguí robarle su espada. Fue justo como lo dijiste. Un placer hacer tratos contigo.

Al que estaba abajo le costaba respirar y esos dos solo estabas tonteando, Jiang Cheng se enfureció más y trató de empujar a su hermano con todas sus fuerzas, golpeando y empujando sus piernas. Eso no tuvo resultado, no obstante, Wei WuXian levantó su trasero por sí mismo al inclinarse hacia adelante, y Cheng quiso tomar ese momento para exigirles que se fueran hasta que vio lo que hacían. El joven Wei y el joven Nie se estaban besando de la manera más sugestiva posible, mordiéndose los labios mutuamente y acariciando la lengua del otro. Por más que quiso negarlo, el joven Jiang encontró esa escena terriblemente excitante, y eso hizo que se congelara sin poder sacárselos de encima.

—Jiang Cheng, ¿sabías que hablas dormido cuando tienes sueños húmedos? Así fue como me di cuenta de que le tenías ganas nuestro querido amigo. —Wei Ying comenzó a hablar apenas sus labios se separaron de HuaiSang—. Hace unos días encontré a este rarito chupando el mango de su sable, ¿puedes creerlo? Incluso pensaba en ti mientras lo hacía. —El susodicho desvió la mirada apenado, al parecer aún conservaba algo de vergüenza en una situación así—. Pero es muy bueno haciéndolo, ¿por qué no dejas que use su boca en ti?

Obviamente el joven Jiang de se habría negado rotundamente, el joven Jiang normal claro está, porque él no estaba muy dentro de sus casillas en ese momento. El calor en su cuerpo no desaparecía, y su erección ya comenzaba a doler. Y la cruda verdad era que había soñado con obtener sexo oral de Nie HuaiSang desde hacía una semana, su excitación no lo dejaría tirar la oportunidad de su vida. Cerró sus ojos con resignación y pateo su orgullo:

—Está bien.

—Ya lo escuchaste, es tu momento de brillar. —Wei WuXian depositó un beso en los labios del joven Nie.

—¡Tu bájate de una vez, no quiero nada de ti! —A pesar de las quejas, el alborotador ayudo a su amigo a desatar los pantalones de Jiang Cheng.

Ambos admiraron el miembro de su víctima con satisfechas sonrisas, tenía un muy muy tamaño, aunque eso el joven Wei ya lo sabía. Cheng seguía insistiendo en que este último se quitara de encima, pero no existía posibilidad de que ese alborotador aceptara ser el único que tuviese que esperar más para divertirse.
Un suspiro escapo de los labios de Jiang Cheng al sentir como las dos lenguas recorrían su miembro, lamiendo desde la base hasta la punta. Siendo que una de esas dos le pertenecía a quien consideraba su hermano, le dio una bofetada en el trasero a Wei WuXian, sabiendo que eso llegaría a humillarlo lo suficiente como para que desistiera.

—¡Jiang Cheng! No seas así. —El joven Wei cambió de posición sin bajar de su hermano, y quedaron frente a frente—. Hay que reforzar nuestra hermandad.

El joven Jiang trató de empujar al alborotador lo más lejos posible, pero ambos eran similares en términos de fuerza. Lo que hizo que Jiang Cheng perdiera fueron la repentina sorpresa, y el desconocido placer que sintió cuando la boca de Nie HuaiSang engulló todo su miembro. Wei WuXian aprovechó ese momento para abalanzarse sobre el rostro de su hermano, y besarlo justo en los labios; aunque Cheng lo encontró repulsivo no intento alejarlo más, estaba muy concentrado en lo que pasaba con su entrepierna. Olvido incluso su situación y correspondió a su hermano separando sus labios, dejando que sus lenguas se entrelazaran.
Nie HuaiSang desconocía el porqué del repentino interés de Wei Ying en Jiang WanYin, tampoco le importaba saberlo. Se hallaba muy entretenido en su trabajo como para preocuparse por lo que hacía ellos dos, había esperado por ese momento desde el día en que sus ojos conocieron al heredero del Muelle de Loto.
Nunca pudo saber la razón por la cual Jiang Cheng se hizo objeto de sus fantasías, pero siempre había querido tener ese pene en su boca. Y resultó ser mejor de lo que imaginaba, mejor que ese estúpido sable que solo le servía como consolador. El miembro de Jiang Cheng era cálido y suave al tacto, podía sentirlo palpitar dentro de su boca, y juraría que se hacía un poco más duro cada vez lo llevaba hasta el final de su garganta. Aunque era virgen, obtuvo experiencia practicando con el mango de su propia arma, y leyendo de arriba a abajo libros eróticos, si Nie MingJue se llegase a enterar lo hubiese matado.

Las caderas de Jiang Cheng se movieron ligeramente hacia arriba de forma inconsciente, motivando al joven Nie a succionarlo con mayor esmero. La excitación y el placer que recorrían el cuerpo de heredero Jiang evitaban que pensara correctamente; la lengua que acariciaba su pene era resbaladiza y la cavidad bucal muy húmeda y caliente, casi podía sentir que se derretía. Wei WuXian cortó su prolongado beso para poder respirar, solo entonces Jiang Cheng vio la delgada línea de saliva que unía sus enrojecidos labios, y cayó en cuenta de que se besó con su hermano de forma lasciva.
Quiso gritarle a Wei WuXian que parase con sus tonterías, el incesto no estaba bien y menos si era entre hombres. No obstante, en ese segundo HuaiSang volvió a empujar todo el miembro del joven Jiang hasta el final de su garganta, creando una sensación tan increíble que lo hizo gruñir para no soltar un gemido.

—Te dije que debía ser bueno. HuaiSang no decepciona. —Wei WuXian dijo aquello antes de robarle un beso a su hermano—. Te voy a mostrar algo genial.

El alborotador se fue a buscar algo entre sus posesiones y, finalmente, la parte superior del cuerpo de Jiang Cheng fue liberada cuando se levantó, dándole la oportunidad de incorporarse un poco. Sus ojos se clavaron en Nie HuaiSang de inmediato, sintiendo que el placer aumentaba con solo ver dicha imagen; los labios que rodeaban su miembro se enrojecieron por la fricción, provocando que resaltaran mucho más en la piel fina y blanca de su rostro. Sin dejar su labor de chupar y lamer, el joven Nie abrió sus ojos e hizo contacto visual con Cheng por accidente; parte de su pudor aun no podía ser corrompida por la excitación, así que trató de alejarse instintivamente con su rostro sonrojado, sin embargo, una mano sujetó su cabeza y la empujó ferozmente hacia abajo.

—¿Quién te dio permiso para detenerte? —Jiang Cheng no pensó bien ni sus palabras ni sus acciones, lo único que estaba en su mente era el deseo de liberarse de una vez por todas, por eso no podía permitir que el joven Nie se detuviera.

Dejando la vergüenza para después, HuaiSang obedeció gracias a que la mano del más fuerte no le dejaba otra opción, no podía detenerse incluso si sus mejillas dolían. Wei WuXian regresó con una botella extraña en una mano, y con Sandu en la otra, consideró regañar a Cheng por ser tan agresivo, pero había sido el mismo Nie quien insistió con el plan incluso cuando fue advertido anteriormente. Así que ahora era su problema si el joven Jiang lo dejaba sin habla por una semana. El joven Wei se dedicó a poner esa sustancia rara sobre el mango de Sandu.
A medida que sentía estar cerca del orgasmo la respiración Jiang Cheng se agitaba más, su mente se estaba quedando en blanco. Al ver que lo que su hermano sostenía era su espada, apartó su mano de la cabeza del joven Nie y trató a agarrar a Sandu. Antes de que pudiera lograr su objetivo de salvar su preciada arma, algo similar a una corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo, viajando desde su entrepierna hasta su cerebro por medio de su columna vertebral. Nie HuaiSang, quien aún tenía la mitad del miembro del joven Jiang en su boca cuando eso sucedió, guardo el semen con cuidado de no derramarlo.

—¡No te lo tragues! —Terminado su ligero instante éxtasis, Jiang Cheng trató de recomponer su orgullo y olvidar el calor que seguía latente dentro de su cuerpo, para evitar que más cosas raras siguieran sucediendo.

Pero no pudo hacer nada para evitar lo que sucedió frente a sus ojos. Wei WuXian acortó la lejanía entre su rostro y el de HuaiSang, y volvieron a besarse de la misma forma lasciva y desvergonzada de antes, compartiendo el líquido blanco entre su saliva. Jiang Cheng sintió un asco verdaderamente increíble, y se odio a si mismo más que nunca al notar que su cuerpo se sentía excitado por la situación. ¿Acaso se había vuelto loco por el clima? Frente a él, su hermano y su amigo se besuqueaban y se manoseaban como si estuviesen acostumbrados a ello, incluso se ayudaban el uno al otro a quitarse los pantalones. El joven Cheng solo podía observar sin mover un solo musculo, a una parte de él le gustaba lo que veía y la prueba de ello era que su erección volvía a hacerse presente.

Cuando los dos jóvenes problemáticos terminaron su pequeño espectáculo, cada uno se tragó la parte del joven Cheng que quedó en sus bocas. Ya ninguno de los dos tenía pantalones y voltearon a ver a su víctima al mismo tiempo. Para ese punto nadie lo estaba reteniendo, todos estaban sentados en el piso, pero el heredero de la familia Jiang seguía ahí; eso significaba que estaban haciendo un buen trabajo.

—Ahora muéstrale lo que puedes hacer con esto. —Wei WuXian colocó a Sandu en las manos del joven Nie, quien lo vio con nervios—. Ya está lista para usarse y sé que tú también lo estas, sé lo que estabas haciendo antes de venir aquí. Debes sacar a relucir todo tu potencial ahora.

—¿Que le van a hacer a mi espada? —La expresión en el rostro de discípulo heredero de los Nie le asustó, Jiang Cheng pasó su mirada del uno al otro repetidas veces esperando una respuesta.

Ninguno le contestó, el joven Wei abrió las piernas de su amigo con una sonrisa, dejando toda la intimidad de este a plena vista para Jiang Cheng. Incapaz de mover su vista hacia otro lado, el joven Jiang sintió que otra vez estaba viendo uno de sus sueños, solo faltaba la parte más vergonzosa y todo sería justo como sus fantasías nocturnas.
Nie HuaiSang no fue capaz de mirar a nadie a los ojos, simplemente sujeto a Sandu desde la vaina, y la acercó a su entrada. Al presionar el metal contra su piel la punta de este fue succionada con facilidad, no pudo evitar quejarse en voz baja al sentir el objeto rígido y frio dentro de su caliente agujero, la diferencia de temperatura no era demasiada en realidad, pero pudo sentir algo similar a un ligero corrientazo, como si la espada pudiese transmitir electricidad. Podía sentir todos los detalles de la empuñadura frotarse contra las paredes de su interior, la sensación era demasiado buena. Wei WuXian colocó su mano sobre la de su amigo, sujetando la espada y forzándolo a empujar el mango más adentro.

—¡WeiXiong, WeiXiong! No tan rápido. —Las piernas del joven Nie temblaron mientras gemía cada vez más alto. Wei WuXian había empezado a mover a Sandu dentro y fuera de su amigo, asegurándose de golpear los puntos correctos.

Jiang Cheng no podía creer lo que veía, pero de igual forma lo disfrutaba. Sentía pena por Sandu, nunca espero que fuera a terminar clavada en un lugar así. Su miembro estaba como una roca otra vez, no había forma de que no lo estuviera, frente suyo estaba el chico de sus fantasías masturbándose con su espada, gimiendo sin control alguno a la vez que sus piernas temblaban. Podía escuchar el leve chapoteo que provocaban las abolladuras en su espada al entrar y salir de HuaiSang, era una escena gloriosa. Lo único molesto era esa sonrisa burlona en el rostro de Wei WuXian, quien no debería estar ahí desde un principio según el joven Jiang.

Pudo ver algo brillar en el suelo por el rabillo del ojo, así que se estiro para agarrarlo, con la esperanza de fuera algún objeto para golpear a su hermano. Se aterró al ver que lo que había agarrado era Bichen, la espada del segundo joven maestro Lan, estaban fritos. Jiang Cheng se enojó de sobremanera; el idiota de Wei WuXian iba a hacer a la secta Jiang perder la cara por su culpa, no sabía cuándo parar con sus idioteces.
Dentro del joven se mezclaron la excitación y la ira, volviendo su mirada a la escena tan satisfactoria de Nie HuaiSang retorciéndose de placer. Hasta ese hermoso momento estaba siendo arruinado por ese idiota hermano suyo, el nombre al que el joven Nie llamaba para pedir un respiro no era Jiang Cheng, sino Wei WuXian, ¿cómo se suponía que Cheng pudiera disfrutar a gusto de esa manera?
Así que se decidió a actuar, tomó el frasco de líquido extraño que su hermano había usado para lubricar a Sandu, y vertió lo que quedaba sobre el mango de Bichen. Wei WuXian estaba demasiado concentrado en molestar a Nie por medio de Sandu, no tenía idea de lo poco ventajosa de su posición, su trasero estaba levantado dejando su entrada algo expuesta. Y aprovechando eso, Jiang Cheng acercó el mango de aquella espada ajena al trasero de su hermano, y la presionó contra la entrada; y la verdad fue que no le costó casi nada a la primera parte del mango entrar. Wei WuXian no pudo contener su voz de ninguna manera, y sus piernas temblaron, la diferencia de temperaturas en este caso si era muy amplia, Bichen era como un firme trozo de hielo y el interior del joven alborotador estaba demasiado caliente. Cheng quiso negarse a admitirlo incluso para sus adentros, pero los gemidos de su hermano realmente lo excitaron casi tanto como los del joven Nie.

—Así que tú también, ¿eh? Enterrarse espadas y sables parece haberse vuelto tendencia. —Una parte del heredero del Muelle de Loto rezó porque Wei solo hubiese usado a Suibian, y no a Sandu.

En una situación normal el joven alborotador hubiera dicho algo indebido, pero estaba demasiado ocupado gimiendo en conjunto con su amigo. El frio metal entraba y salía de su interior sin cuidado alguno gracias a la mano de Cheng, y los talles en la plata rozaban las paredes carnosas de su apretado agujero con insistencia, pero ni siquiera con todo eso dejo de mover a Sandu para que estimulara a Nie HuaiSang. Con los dos gimiendo en de forma tan descarada y escandalosa Cheng se preguntó si alguien más podría escucharlos, desechó esa idea justo después; no era él quien tenía una espada bien adentro, así que no quedaría tan mal, y la gente sabría que el segundo joven maestro del clan Nie era suyo. Después de que lograra cogérselo a gusto, no le importaba si Nie MingJue lo perseguía para matarlo por profanar a su hermanito.
Nie HuaiSang apretó sus piernas con fuerza cuando finalmente se vino bajo la presión de Sandu contra su próstata, se recostó en el suelo tratando de regresar su respiración a la normalidad. Wei WuXian soltó la espada y permitió que esta saliera del joven Nie. Aunque solo se trataba de un castigo al comienzo, Jiang Cheng no pudo dejar de mover a Bichen dentro y fuera de su hermano; escucharlo gemir y quejarse era algo adictivo. Las piernas del joven Wei temblaban con cada embestida de la plata helada, la verdad era que se estaba volviendo loco, no podría soportarlo mucho más tiempo, sobre todo porque Cheng era demasiado tosco para penetrarlo.

—¡Hermano, ten piedad! ¡aun soy virgen! —El joven alborotador se rogó entre gemidos, fingiendo una voz algo femenina, ni siquiera en una situación así podía dejar que su credibilidad como payaso se perdiera.

Pero esto solo consiguió que Jiang Cheng se molestara aún más, empujando a Bichen a mayor profundidad. Wei WuXian apretó los dientes al sentir la espada como si hubiera llegado a su estómago, lo peor era que ya había perdido su posibilidad de pedir clemencia. La parte superior de su cuerpo se apoyó en el suelo, sabiendo que solo podía resignarse a ser follado con una espada ajena hasta liberarse. Nie HuaiSang, que continuaba a su lado en el suelo tratando se dejar pasar la excitación, tomó una de las manos del joven Wei con gentileza, entrelazando sus dedos en una muestra de amistad bastante extraña.
Notando esto, el joven Jiang sujeto a Bichen con firmeza justo cuando encontró el punto débil de su hermano, solo bastaron unos golpes más para que lograra provocar el orgasmo en Wei WuXian. Bichen finalmente fue liberada de su calvario, abandonado el interior del joven alborotador, y tras sacarla Jiang Cheng se fijó en el rostro extasiado del idiota.

—Esa es una buena cara, “querido hermano”. —Riendo con malicia, el joven Jiang se burló de él—. A ver cómo le explicas al segundo joven maestro Lan lo que hiciste con su espada.

Sintiéndose satisfecho, Jiang Cheng dirigió su vista hacia el joven Nie. El susodicho no había soltado la mano de su amigo en ningún momento, sus dedos aún estaban entrelazados, apenas había conseguido volver a sentarse en el suelo cuando sus ojos se encontraron con los de Cheng. Nie HuaiSang sintió un escalofrió recorrer su espalda debido a la forma en la que estaba siendo observado, el deseo en la mirada del otro era muy fuerte y cargado de cierta agresividad; no sabía si estar asustado o excitado.
Por su lado, Jiang Cheng recorrió al chico de sus fantasías de arriba a abajo con su mirada, lo único que cubría su cuerpo desnudo era la desarreglada parte superior de sus ropas, que se había manchado con gotas de líquido blanco. Sus piernas estaban medianamente cerradas, pero eso no podía evitar que se viera parte de su intimidad. Y su piel seguía en perfectas condiciones, le hacían falta heridas y marcas, pensó el joven Jiang.
Wei WuXian recuperó el aliento con rapidez, ignorando el persistente temblor en sus piernas. Su mirada paseo entre su hermano y su amigo, notando una atmosfera igual que la de aquella noche en la que se hizo una pregunta que desencadeno todo.

—¿Qué haces ahí esperando? —El joven Wei apretó el agarre en sus dedos entrelazados, llamando la atención del joven Nie—. Conozco bien a Jiang Cheng, te he dicho antes lo que tenías que hacer para que no pueda resistirse.

El excitado joven Jiang no sabía de lo que hablaban esos dos, la verdad es que no había entendido nada desde el inicio de la jornada de sexo premarital. Y no le quedó razón alguna para preguntar cuando vio las piernas de joven maestro Nie abrirse ante él, la entrada enrojecida parecía palpitar anhelando volver a ser llenada; estando muy consciente de ello, Nie HuaiSang sintió como su rostro se calentaba y se tornaba rojo una vez más.

—Vamos, hazlo como te enseñé. —Animó Wei WuXian soltando la mano de su amigo.

HuaiSang se obligó a mirar a Jiang Cheng a los ojos y extendió los brazos hacia él, sus labios temblaron por la extrema vergüenza que lo invadía. No se lo había creído en serio cuando Wei WuXian le dijo que tenía que hacer algo así, era demasiado incluso para alguien como él que chupaba sables cuando estaba caliente. El joven Jiang también supo lo que estaba a punto de suceder, después de todo, eso era parte de su sueño más recurrente, y el maldito Wei Ying lo sabía y se lo había dicho a su compañero de clases. También se sintió profundamente avergonzado de que alguien supiese que deseaba escuchar algo así.
Nie HuaiSang se tragó su orgullo y su dignidad en esa vergonzosa posición, y dijo:

— JiangXiong... ¡Por favor, acepta mi virginidad como un regalo!

Wei WuXian volvió su rostro hacia otro lado para que no se notara el esfuerzo que estaba haciendo, se encontraba al borde un ataque de risa y debía contenerse.

Para Jiang Cheng escuchar como lo que siempre soñó llegaba a la realidad fue muy excitante, lo suficiente como para tirar la vergüenza muy lejos. Paso de decirle algo a su hermano y se lanzó sobre Nie HuaiSang, acomodándose entre sus piernas para besar sus labios con desesperación. Sus manos se colaron bajo la única tela que cubría esa piel blanca que quería arruinar, y comenzaron a deslizarse por todas partes, pellizcándole para dejar marcas rojizas. Ocupado en la profundidad de sus besos, el joven Nie solo pudo temblar en respuesta ese trato tan grosero, pudo soportarlo hasta que Jiang Cheng se detuvo en su pecho para jugar con sus pezones; al principio estuvo bien, los presionó y acarició con bastante fuerza, pero luego los apretó y tiró de ellos. Sus gemidos y quejas de dolor se ahogaron entre sus lascivos besos, y cuando tuvieron que separarse para respirar, HuaiSang se echó hacia atrás pensando que así podría alejar su pecho de tanto maltrato, solo consiguió que el otro los presionase otra vez.

—¡JiangXiong por favor! Suéltalos, suéltalos. —Rogó en voz alta, sin saber que eso era justamente lo que Jiang Cheng buscaba.

Después de todo, se había jurado a sí mismo que iba a arruinar a joven maestro Nie cuando tuviera la oportunidad, y debía aprovechar esta ocasión que podría ser la primera y la última. Volvió a besar a HuaiSang y lo empujó hacia abajo, recostándolo en el suelo. Siguió acosando el pecho contrarió hasta que estuvo completamente rojo por la irritación, y entonces dejo los labios del joven Nie para ir hasta su cuelo; lo beso con suavidad, dejando que su respiración se sintiera sobre esa piel perfecta, y paso morderlo para dejar sus dientes marcados en él.

—Ahí no... JiangXion, todo lo verán. —Nie HuaiSang dejo escapar varios suspiros, toda la zona desde su cuello hasta sus hombros estaba siendo besada, mordisqueada y marcada. La verdad era que el joven Jiang quería eso, que todos lo notaran.

Wei WuXian los observaba desde un costado satisfecho, preguntándose cuando llegaría su diversión. Estaba disfrutando de la función por el momento así que se quedó callado, era como ver los libros de pornografía, pero en vivo.
Nie HuaiSang incluso se había olvidado de su amigo ante tantos estímulos placenteros, las manos de Jiang Cheng paseaban por todo su cuerpo, apretando cada parte posible hasta dejar marcas rojas o a veces purpuras cuando se sobrepasaba, sin dejar de repartir besos y mordiscos en sus hombros. Sin embargo, eso dejo de ser suficiente para ambos en poco tiempo.
Jiang Cheng sujetó las caderas del joven Nie al acercar su miembro a la entrada, y HuaiSang esperaba algo como un beso lleno cariño al entrar, después de todo, seguía siendo un adolescente virgen bastante romántico. Pero el joven Jiang no era de ese tipo, ni era el Cheng razonable de siempre, simplemente presionó la punta de su falo contra el agujero y entró hasta donde la cavidad estrecha se lo permitió en un principio. Incluso Wei WuXian cubrió su boca ante tal agresividad.
El grito de Nie HuaiSang podría haber resonado por todas las residencias para visitantes, incomodando a todos y haciendo que los tres fuesen castigados. Y ni siquiera eso detuvo a Jiang Cheng, quien empezó a moverse de inmediato. Aunque había estado recibiendo a Sandu hacia unos minutos junto con lubricante, seguía tratándose de un gran trozo de carne y el joven Nie seguía siendo virgen; era tan placentero como doloroso en ese momento, la sensación de esa dureza caliente entrado y saliendo de su interior con brusquedad.
Por su parte, el joven Jiang sentía como la entrada se apretaba alrededor de su miembro y se contraía con cada movimiento, era muchísimo mejor que en cada uno de sus sueños. No existía nada como el Nie HuaiSang verdadero que temblaba y gemía bajo su cuerpo, retorciéndose cada vez que sus embestidas profundizaban más.

—Más lento. —Al joven Nie le era difícil poder hablar y vocalizar entre sus propios jadeos y gemidos, pero quería intentar obtener algo de piedad—. JiangXion, más lento. Por favor. Duele.

—Tú fuiste quien vino a sobarse sobre mí, no me pidas nada. —La respuesta de Jiang Cheng vino acompañada de algunos pellizcos en la piel de la cadera, provocando más quejas entrecortadas de Nie HuaiSang.

El alborotador que tenían como público encontró toda esa corta discusión demasiado excitante, y se sintió desamparado al saber que Jiang Cheng no voltearía a verlo teniendo al joven Nie entre sus brazos. Como un intento de venganza decidió tomar a Sandu y ponerla en su entrada, usándola para darse algo de consuelo; y, si bien Sandu tenía más detalles que Bichen, sintió que no se comparaba en nada con esa espada fría que lo llevo al éxtasis. Jiang Cheng se agachó a callar a HuaiSang con un beso, por lo que Wei creyó que había sido ignorado incluso usando la espada de su hermano de tal manera. Sin embargo, Sandu se impulsó hacia adentro por sí misma, alcanzando un punto demasiado bueno dentro de Wei WuXian, y continúo entrando y saliendo por su cuenta. Resultó ser que el joven Wei olvido un punto importante, las espadas son controladas por sus maestros, y el maestro de Sandu se hallaba presente.
Jiang Cheng separo sus labios de los del joven Nie, volviendo a bajar su rostro hasta el hombro bajo suyo, y lo mordió con violencia hasta sacar sangre. El grito de dolor fue amortiguado por los gemidos de Wei WuXian, quien estaba siendo atacado por la espada con la misma agresividad. Los ojos de HuaiSang se llenaron de lágrimas y colocó sus manos en los hombros del joven Jiang, tratando de apartarlo. Consiguió que dejase en paz la herida sangrante sobre sus clavículas, pero las embestidas seguían siendo igual de duras.

—JiangXiong... JiangXiong... —El joven Nie apenas y podía pronunciar ese nombre entre su dolor y su placer, Jiang Cheng realmente no quería ni siquiera dejarlo hablar, ni a él ni a Wei WuXian, con tantas entradas y salidas.

Por su parte, el joven Jiang ya se había hartado de tanto “JiangXiong”, esa no era la forma en la que quería ser llamado por el chico de sus sueños. Soltó las caderas del joven Nie y tomó ambas piernas para subirlas en sus propios hombros, HuaiSang no entendió que estaba sucediendo hasta que vio el cuerpo sobre él inclinarse hacia adelante; entonces Jiang Cheng dejo que su miembro fuera todo el camino hacia abajo en esa posición, la cual le permitió a Nie HuaiSang ver como el pene de otro hombre se enterraba dentro suyo. Fue terriblemente excitante inclusive cuando pudo sentir como si la punta de esa cálida dureza rozaba su corazón, hasta sintió que le faltaba el aire por un momento. Jiang Cheng continuo sus embestidas en esa tortuosa posición, al mismo tiempo que Sandu se volvía más agresiva con su hermano.
Los dos jóvenes que iniciaron toda esta situación estaban siendo víctimas de su propio invento, sintiéndose adoloridos hasta que sus cuerpos se acoplaron a las cosas, acostumbrándose a las embestidas agresivas de ambas espadas. Los gemidos se hicieron más desesperados conforme Sandu y Jiang Cheng encontraron sus caminos hacia la próstata, haciendo que sus dos víctimas sintieran que podrían enloquecer en cualquier momento.

—¡A-Cheng! ¡A-Cheng! —Al escuchar su nombre dicho entre gemidos tan lastimeros, el joven Jiang se sintió en la cima del mundo, estaba cumpliendo ese sueño causado por el calor de su adolescencia.

Estaba seguro de que Wei WuXian estaba diciendo algo parecido, pero no le interesaba. Era solo un hermano para él, y se merecía ese castigo por robar la espada de alguien importante. Solo podía desear que el segundo joven maestro Lan no fuese a llegar para arruinar las cosas. La perfección de ese caluroso momento lo motivó a seguir haciendo al joven Nie gritar su nombre, rogando por misericordia mientras su próstata era golpeada con insistencia. Jiang Cheng fue incluso más agresivo cuando sintió que se acercaba al orgasmo, sintiendo como el interior de Nie HuaiSang se cerraba sobre su miembro con constantes espasmos. Ambos, a decir verdad, los tres, se liberaron al mismo tiempo, el joven Nie y el joven Wei con agudos gritos de placer, llenando la habitación de jadeos y el vapor que escapa de sus bocas.
El suelo de la habitación era un pequeño desastre lleno de líquidos raros y unas pocas prendas. Jiang Cheng salió del interior de Nie HuaiSang viendo ese delgado cuerpo temblar bajo él, Wei WuXian estaba igual y fue inteligente al forzar a sus piernas a mantenerse firmes al menos para lograr sacar a Sandu de su interior y lanzarla lejos. El ambiente aún seguía estando caliente, y la luz del atardecer se filtraba entre las aperturas en las ventanas, había hecho tanto y había pasado tanto tiempo, pero aun así Jiang Cheng no se sentía cansado.
Acarició uno de los muslos de Nie HuaiSang con delicadeza, repasando las marcas que le había hecho. Definitivamente, necesitaba actuar ahora, mientras seguía caliente, porque después de que recobrara su consciencia normal y la excitación bajara, iba a ser incapaz de ver a la gente a los ojos. Movió las debilitadas piernas del joven Nie, quien trató de alejarse en vano.

—A-Cheng, todos nos vinimos. Es imposible que sigamos. —Haciendo oídos sordos, el joven Jiang le sujetó el brazo y lo arrastró de regreso hacía él, rodeándolo con sus brazos.

HuaiSang sintió alivio, pensando que su querido A-Cheng solo buscaba hacer eso, pero entonces los labios del más fuerte se acercaron a su oído, anunciando:

—Me prometí a mí mismo follarte hasta que olvides tu propio nombre, y voy a cumplir esa promesa. No te dejare ir tan fácil.

Wei WuXian se sentó en el suelo algo adolorido, sobando su cintura. Había conseguido alejar a Sandu antes de que algo más pasara, así que era libre de irse y dejar a Nie HuaiSang obtener lo que se había buscado el mismo.

—Pobre idiota, ahora no vas a poder sacártelo de encima. —Se burló del joven Nie, sin saber que él también busco un destino similar que pronto llegaría.

Fuera de esa habitación, Lan WangJi observa con atención el sello contra el sonido colocado en la puerta, era obvio que Wei WuXian debía estar haciendo algo con el resto de vándalos ahí adentro. Hasta se había robado su espada en un momento de distracción, nada de lo que sucediese ahí podría ser bueno. Así que abrió la puerta y entró, preparado mentalmente para cualquier situación menos aquella con la que se encontró.

 

Cuenta la leyenda que esos cuatro jóvenes no fueron vistos hasta el atardecer del día siguiente, cuando Wei WuXian y Nie HuaiSang se declararon indispuestos para hacer cualquier cosa que requiriera caminar o hablar. Nadie sabía que les había pasado, y ellos tampoco se explicaron, después de todo, fue su plan el que los hizo terminar de esa manera. El joven Wei se sintió impresionado al pensar en todo mientras reposaba en cama, HuaiSang no mintió cuando dijo “si nos organizamos, follamos todos”; el muchacho era una mente maestra cuando se lo proponía. Debía felicitarlo cuando ambos pudiesen recuperar la fuerza en sus piernas. Miró a Jiang Cheng al otro lado de la habitación, durmiendo pacíficamente sin ningún tipo de sueño raro, y no pudo evitar reírse. Y pensar que todo fue cosa de una pregunta tonta y del calor de la juventud.