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Decisiones, decisiones

Chapter Text

—Planeta KF-21, llamado por sus habitantes Kugmufa. Sin señal de vida inteligente desde hace 73 años.

—¿Razón de extinción de su gente? — Preguntó Miss Fortune, mientras podía ver el planeta desde los ventanales de la cámara de mando.

—El oxígeno comenzó a escasear y sus suelos se volvieron infértil. La vida se hizo hostil, los pocos Kugmufasianos que sobrevivieron viven ahora en albergues o tierras lejanas, dispersos y sin intención de regreso.

—Bien… escanea la superficie, encuentra un buen lugar de aterrizaje, EXO.

—A la orden, capitán.

Miss Fortune dejó de contemplar la superficie del planeta y comenzó a asegurar su traje y armas, pero EXO volvió a anunciarse solo unos segundos después.

—Seguro esto será un buen entrenamiento para el día. Según mis fuentes una cacería con movimiento moderado puede llegar a quemar hasta 1300 calorías.

Miss Fortune sonrió de lado, llenando hasta el máximo el arma que sostenía en su mano.


—Apuesto a que mi cabeza destruye esa roca más rápido que la tuya— apostó Jinx, señalándole a Malphite la enorme piedra que obstaculizaba la entrada al pueblo.

Malphite gruñó con ganas, aceptando el reto. Se posicionó con ambas manos sobre la roca, pegando su cabeza a la superficie, Jinx lo imitó de inmediato, poniéndose a su lado.

Ambos alejaron su frente de la roca, preparándose

—Listos y en 3... 2… 1…

Comenzó la cuenta regresiva, pero apenas pudo decir “Ya” cuando la mano de Yasuo le agarró la frente desde atrás.

—¡Oye! — se quejó, viendo como Malphite había comenzado su competencia y destruía en segundos la roca— ¡Eso es trampa!

Yasuo solo miró hacia arriba, suspirando, para luego acercarse a Malphite y felicitarlo, poniendo su mano en el duro hombro.

—Dios, llevamos horas explorando este lugar— siguió quejándose Jinx— si no golpeo mi cabeza contra algo voy a ponerme a llorar.

Sona pasó al lado de Jinx, sonriéndole con calma, lo que hizo que la chica dejara por el momento sus berrinches y se encaminara con el resto del equipo.

—Por lo menos dime que estamos cerca— pidió luego de un tramo, a lo que la templario asintió—¡Bien!

Caminaron por el abandonado pueblo, todo lleno de tierra y plantas oscuras y desérticas. No había tenido contacto con vida inteligente, aunque si con algunos gusanos gigantes que desistieron de atacar cuando Jinx comenzó a dispararles apenas aparecieron.

Sona los guio hasta lo que parecía ser un antiguo templo, ahí, en el centro, arriba de un pedestal, el ídolo de ora brillaba como si el tiempo no hubiera pasado en él.

—¡Dios! ¡Si! ¡Finalmente! — exclamó Jinx, acercándose sin cuidado, ganándole a todo su grupo— ¿Cuánto crees que conseguiremos por él? ¡Uy! Es pesado… me pondré dientes de oro con esto, si señor.

Yasuo volvió a suspirar, pero ya con una sonrisa relajada en su rostro. Apretó unos botones en su consola de muñeca y luego llevo su índice a la radio en su casco.

—Ziggs, lo encontramos— comentó de inmediato, tratando de hacer contacto con su nave—¿Ziggs?

Esperó unos segundos, pero solo escuchaba una leve interferencia del otro lado.

—¿Me copias, Ziggs? — intentó de nuevo, moviéndose por el templo.

—Quizás este bodrio de planeta ya hecho a perder la radio, Cap.— intentó Jinx, escuchando los intentos del hombre por comunicarse.

—Estuvo bien todo este tiempo…— Razonó Yasuo. Instintivamente miró a Sona, parecía calmada.

“No, no está cerca” pensó, volviendo a tratar de entablar comunicación con la nave.

—¿Quién le va a dar a mami una hermosa y brillante dentadura postiza? ¿Quién? — jugaba la piloto con el ídolo, acercándose a los labios para saborearlo— ¿Quién?

Pero antes que sus labios pudieran llegar a destino una explosión arrancó la figura de entre sus manos, dejando humo, el cual tragó. Comenzó a toser mientras se llevaba la mano a la boca para calmar la herida, lo cual provocó que tosiera aún más exageradamente.

Yasuo llevó rápidamente su mirada hacia la entrada del templo, allí el cañón de mano de Miss Fortune aun humeaba al lado de su sonrisa.

—Lo lamento, niña, pero de verdad odiaría que llenaras de babas mis cosas.

—¡¿Tus cosas?!— exclamó Jinx, totalmente enojada— ¿Quién te enseño sobre bienes? ¿Batman?

Yasuo tocó por ultima vez su comunicar, volvió a sentir la estática y dejó de intentar.

—¿No es este un lugar muy lejano para un niño ricachón y mimado? — preguntó, poniéndole atención a él.

—¡¿Y no es este un lugar muy lejano para…?!— trató Jinx de inmediato, ya dejando de agitar su mano— ¿… para… trasladar tus… cualidades femeninas?

—¿Envidia?

—La verdad es que si, ¿Pero te digo algo? — comentó como si con eso pudiera retrucar las palabras de Miss Fortune— prefiero no tener escoliosis cuando sea más grande.

La pelirroja resistió la necesidad de llevarse su mano a la frente, y se concentró en el ídolo de ora que ahora estaba en el suelo.

Jinx siguió la mirada e inmediatamente se agachó para recuperar la figura, justo cuando un nuevo tiro de Miss Fortune lo alejó más de ella. Repitió saltar y agacharse para levantarlo, y nuevamente otro tiro al ídolo lo alejo aún más. Lo hizo una tercera vez, convencida que sería más rápida que las balas de la tiradora, pero cuando el ídolo volvió a alejarse de ella, su furia se desató.

—¡Muy bien! ¡Juguemos a quien dispara más!

Cualquiera en la sala creería que al ver como Jinx se ponía su lanzacohetes al hombro, atentaría contra Miss Fortune y sus hombres. Así que cuando apunto al ídolo y lo hizo volar por los aires junto con parte del templo, fue una sorpresa para todos, menos para Yasuo.

—Ese si es un buen tiro ¿Ves? Aprende.

—Dios…— comentó totalmente frustrada la pelirroja— ¡Ataquen y tráiganme ese ora!

Al grito sus hombres exclamaron con vigor y ella apuntó esta vez con sus dos armas al grupo, cuyas primeras balas cayeron ante el muro de viento de Yasuo.

—¡Que comience la fiesta!


Mateo no podía creer que, en un juego de suerte, perdiera justamente él y sea el que le tocara cuidar la nave mientras su capitana y el resto se divertía con los saqueos en un pueblo olvidado.

El solo pensar que EXO había informado de otro grupo que exploraba la cercanía y que por ende toda la tripulación participaría en el asalto, lo hacia sentir mas miserable.

Jugaba sin gracia con la consola en la sala de mando cuando comenzó a notar pequeñas fallas en el sistema.

Nada realmente grave si tenemos en cuenta que la nave estaba en estado de reposo, sobre tierra firme, pero eran inusuales.

Comenzó a explorar la ruta de las fallas cuando algo en la cabina llamó su atención.

Se tocó la nariz, limpiándose un poco e inclino su cabeza hacia arriba, permitiéndole a sus fosas nasales percibirlo mejor.

No tenía dudas.

—¿…Naranjas? — llegó a decir antes que algo golpeara con fuerza su cabeza y todo se volviera oscuro.


Miss Fortune tenía al siguiente hombre en la mira, cuando el templo comenzó a temblar.

Todos detuvieron por unos instantes la batalla, menos Jinx que estaba concentrada mordiéndole el hombro a uno de los tipos mientras golpeaba con la culata de su arma la cabeza.

La capitana pudo ver por uno de los enormes ventanales como una enorme nave, la cual reconoció de inmediato, oscurecía el lugar bajo su sombra.

Unos segundos de silencio y de repente unas esferas de metales oscuros invadieron el templo, golpeando a los que estaban allí y reduciéndolos. Se abrieron y mostraron un circuito robótico con armas, las cuales dispararon y contralaron al grupo en pocos minutos.

La pelirroja disparó unas cuantas veces, neutralizando un par, cuando las balas de los robots quisieron llegar a ella, fue el muro de Yasuo lo que la cubrió, dándole la oportunidad de seguir disparando y bajar a dos más.

Espalda con espalda, el espadachín y la pistolera, trataban de darle a ambas tripulaciones una oportunidad contra la nueva amenaza.

Fue Yasuo, quien, en todo el caos, pudo ver las intenciones de la maquinas cuando estas hacían que unos alambres rodearan las paredes y entradas del templo, encerrando al grupo en un perímetro.

Iba a intentar algo al respecto cuando el rostro de Sona interrumpió en sus planes. La chica estaba lejos, con una enorme pistola apuntándole arriba de su oreja.

—¡Fue suficiente! — Ordenó el hombre con armadura oscura, analizando a todos con su ojo biónico.

Miss Fortune no perdió el tiempo. En su batalla con el grupo de Yasuo había logrado hacerse con el ídolo, y rápidamente tomó a uno de sus hombres mas cercano y lo escondió en el bolso que llevaba. Su subordinado asintió de inmediato, y con disimulo se perdió entre los demás.

—Gangplank…— comentó Yasuo, entendiendo que quizás no había sido la tripulación de Miss Fortune, sino este, quien había neutralizado las comunicaciones con Ziggs y su nave.

—Vaya, vaya… que afortunado es uno cuando otros hacen el trabajo pesado… un planeta como este… me hubiera llevado días encontrar el ora… mis más sinceras felicitaciones a ambos equipos— comentó el pirata con una sonrisa socarrona—ahora… ¿Si fueran tan amables?

Nadie hizo por moverse a sus palabras, y fue cuando hizo sonar el martillo de su arma, cargándola, listo para disparar.

—¿No? — preguntó, deseando saborear la sangre de la chica que sostenía, mirando con gracia a Miss Fortune, esperando por su reacción, conociendo la dedicación que le tenía a su tripulación.

—Adelante, no es de lo míos— se burló la pelirroja.

Fue Yasuo entonces el que caminó con seguridad hacia un costado, tomó por el cuello a un hombre y con su espada le cortó el bolso, el ídolo cayo en su mano y se lo mostró a Gangplank.

—No, idiota ¿Qué haces? — le recriminó la capitana, acercándose al espadachín.

—Resulta que ella es de los míos— murmuró Yasuo.

—Eso a mí no me interesa.

—Pues te interesará saber que todos estamos rodeados por un perímetro conectados a esos robots… hará explotar el lugar con nosotros en el templo… No podemos pelear esta batalla… hay que negociar.

Miss Fortune dejó su enojo de lado para apreciar mejor el lugar y se dio cuenta que el otro capitán tenía razón.

—¿Y bien, tortolitos? ¿Ya terminaron de hablar?

—Jugaste bien tus cartas—habló claro Yasuo— te daremos el ora sin luchar… estamos cansados.

—¡No! — se quejó Miss Fortune.

—A cambio de eso… déjanos ir. No queremos ninguna otra baja— aclaró, haciendo énfasis en Sona.

El pirata volvió a ensanchar su sonrisa, empujando a Sona lejos de él y adentro del perímetro, donde Malphite la recibió con el mayor cuidado que pudo.

—Bien… tampoco quiero estropear mis juguetes con un montón de basura como ustedes.

—Eres “tan” sabio— comentó Yasuo.

—Dame el ídolo… sin trucos… Y yo te daré mi palabra de no hacerlos desaparecer.

—Es un chiste ¿Verdad? Tu palabra no vale mas que un barril de mierda— se opuso Miss Fortune.

—El templo es grande y sus centinelas también— susurró Yasuo—si nos hará detonar debera alejarse bastante… eso nos dará tiempo.

—¿Tiempo para qué?

—Dime… por favor— siguió susurrando Yasuo mientras analizaba con mas detenimiento el perímetro— que tienes tu experto en explosivos contigo… deje el mío en la nave.

—¿Qué?

—Tic-tac, parejita— se burló Gangplank.

—Solo porque me diste tu palabra— comentó con una sonrisa confiada el espadachín, haciendo que el otro hombre ya no se mostrara tan seguro— Te daré el ora… pero si llegas a hacer algo, un solo tiro más… esa chica de allá— comentó apuntando a Jinx, quien todos podían ver sosteniendo un enorme lanzacohetes apuntando a Gangplank— les dará problemas.

—No quiero presumir… bueno la verdad si— exclamó Jinx— Pero una vez le aposte a un tipo que podía poner mi bala en el asterisco de su trasero de un planeta a otro ¿Quieres saber cómo termina la historia? — preguntó, encendiendo un pequeño y delicado laser que contrastaba ridículamente con el enorme lanzacohetes que traía, apuntando en el miedo de las cejas del pirata— En un hospital… con una cirugía anal.

—Bien, bien… parece que tenemos un trato— comentó el hombre, no queriendo expresar nada en sus gestos más que confianza.

—Tenemos un trató.

Miss Fortune vio con desprecio como Yasuo lanzaba el ídolo de ora hacia Gangplank y este lo tomaba sin mucho esfuerzo, sonriendo triunfante.

—Ok… ya escucharon…— exclamó con gracia, haciendo brillar su ojo biónico—vámonos.


Ninguno de sus hombres se animaba a dirigirle la palabra. Sus ojos aguamarina estaban destellando de ira.

Apenas recordaba como pudieron desactivar el perímetro a tiempo antes de que todo el lugar volara junto con ellos.

Ambos capitanes sabían que era todo mentira, pero debía admitir que gracias al rápido pensar de Yasuo, habían sobrevivido a la desgracia.

Eso no quitaba el gasto que había sido llegar hasta el lugar, la energía, la batalla, el recorrido, y ahora irse con las manos vacía mientras que Gangplank simplemente había aparecido y con un chasquido de dedos les había arrebatado lo que era suyo.

No lo podía creer.

Pero su enojo dejo lugar a la sorpresa al llegar a su nave.

Se apuró a adentrarse, viendo ya los daños exteriores, solo para notar que también los había en el interior.

Buscó al encargado y lo encontró amarrado y humillado en la sala de entretenimiento.

—¡Voy a matarlo!


Cayó la noche en el sector que estaban del planeta. Fría como en solo pocos cuerpos celestiales hay.

Hubiera preferido mandar a toda su tripulación a descansar luego de un día como ese, lleno de fracaso y fatiga, pero lejos de eso, todos se vieron envueltos en reparar los daños.

Para peor de todos los males… no había buenas noticias.

—Se reparó los propulsores. Circuitos al 100% y andando. Impermeabilidad reestablecida. Tanques de oxígenos a la mitad de su máxima capacidad— comenzó a informar EXO— motor secundario y terciario andando. Motor primario y esencial estropeado sin vuelta atrás, colgó los mocasines, se probo su traje de madera, estiro las patas, lo cafetearon, falleció, tuvo su deceso, anda echando flores por el ombligo-

—¡Ya!… ya entendí— lo interrumpió Miss Fortune.

Se limpió la grasa de entre sus dedos con un paño sucio y el sudor de la frente con el puño.

Se apoyó en una de las paredes de metal de la sala de máquinas y suspiró.

Sabía que era crítico. La nave no se levantaría sin su motor principal y estaban en una constelación alejada. Nadie los asistiría y podrían pasar meses hasta que cualquiera pusiera un ojo en un planeta como ese.

La frustración le hizo doler con fuerza la cabeza, pero se ahorró cualquier cosa que pudiera decir y mantuvo la compostura, tratando de concentrarse.

—Un vehículo de 6 ruedas, pesado, se acerca al perímetro de guardia, capitán— informó EXO.

—¿Y ahora qué?


Yasuo pudo ver el comité de bienvenida apenas vislumbrar la nave de Miss Fortune. Un buen puñado de sus hombres, armados, apuntando hacia su patrullero.

Se detuvo a varios metros y abrió la puerta, bajando con las manos a la altura del pecho, demostrando que no venían armados.

La capitana salió entre sus hombres, acercándose con confianza y una expresión seria. Solo con un leve vistazo a ella y su nave sabía que habían tenido el mismo problema.

La pelirroja estaba sucia, con el pelo recogido en una coleta hacia el costado, una remera blanca sin mangas, llena de grasa, daba indicios de su trabajo.

—¿Qué quieren? — preguntó sin dar vueltas.

Yasuo sonrió con amabilidad y le hizo señas a alguien detrás suyo para que se acercara.

Sona se puso a su lado y le pasó una botella con un par de copas.

—Te invitó un trago— anuncio, presentándole la bebida.

La tensión estaba en todos lados, y ambos bandos la sentían, solo el espadachín y la pistolera parecían ajeno a esto.

—Bueno capitán… parece que hablamos el mismo idioma— anunció finalmente la pelirroja tomando la botella, y caminando de nuevo a la nave, permitiendo que Yasuo la siguiente.

—¡Si! — gritó Jinx—¡Fiesta grande esta noche! ¡Traigan sus cartas! ¡Vamos a apostar! ¡Tu! ¡Pelón! ¡Tienes cara de querer darme todo el dinero que llevas!

—Esta bien— concedió Miss Fortune a sus hombres— se merecen una noche de descanso, usen la sala de recreación y cenen apropiadamente.

—Si, capitán.


Yasuo solamente se limitó a asentir a su tripulación y estos se adentraron con el resto de hombres.

El espadachín no perdió la oportunidad de ver con detenimiento la nave y la situación en la que estaba mientras era guiado por Miss Fortune.

Tomaron el elevador y siguieron por un pasillo, le sorprendió cuando la chica puso la botella en una caja de circuitos y se sentaba en el escalón de metal de la sala, la cual parecía un gabinete de máquinas.

—Tienes una hermosa… sala de conferencia— comentó con gracia el hombre, tomando entre sus manos la botella de vino, destapándola.

—No necesito una si no tengo aliados con los cuales me interese “Dialogar”

—Tienes un buen punto, ahí— coincidió Yasuo, sin perder su humor. Sirvió las dos copas y le pasó una a la pelirroja.

—Gracias— comentó, degustando el primer sorbo, su boca se deleito como en mucho tiempo por el sabor— es bueno… tan bueno como para desperdiciarlo hablando disparates… ve al grano.

—Veo que Gangplank atacó tu nave “también”— hizo énfasis en esta parte— y si no se fueron de este planeta todavía… intuyo que es porque realmente los perjudico.

—Puedo sacar la misma conclusión de ustedes.

—Y no te equivocarías. Arruinó la impermeabilidad de la nave y los propulsores laterales… no tenemos los medios para dejar el planeta.

—Es tan estúpido de tu parte poner tus pobres cartas en la mesa, así como si nada.

—Confió en que tendrás honor y me mostraras tus cartas también… ya que no querías “dar vueltas”

—El motor principal esta muerto… todo lo demás en funcionamiento.

—Un motor AK-2500 con energía gama 25… ¿Sería suficiente?

Miss Fortune miró de reojo el lente de EXO y la IA comenzó un análisis rápido.

—Altamente compatible—anuncio al instante.

—¿Y qué? — preguntó con gracia la pelirroja— ¿Me vas a decir que llevas un motor como ese, el cual vale mas que todo el resto de tu nave, de repuesto?

—No, ese es el motor de mi nave… estoy dispuesto a sacarlo y dártelo para que ambos salgamos de aquí.

—No tengo ninguna intención de reclutar personas nuevas.

—Bien, porque no tenemos ninguna intención de unirnos a ustedes— explicó con la misma calma— te “prestare” el motor, puedo traerlo por la mañana y mi ingeniero puede hacerlo funcionar en menos de una hora. Salimos de aquí rumbo al primer planeta o refugio que pueda darnos las partes que nos faltan a nuestras respectivas naves. Tomo mis cosas, tú las tuyas… y es todo.

—¿Y porque mejor no te mato aquí y ahora? — pregunto, develando una pistola de mano, apuntándole a la cabeza— y al resto de tu tripulación, busco tu nave, le saco el motor y quedo con una pieza aun mas valiosa de la que ya tenia ¿No suena eso mejor?

—Eso suena muy bien, capitán— concedió Yasuo sin inmutarse— solo espero que al intentar sacar el motor de “mi” nave no activen nada que los mate a todos en un radio de 2 kilómetros.

Dicho esto, se acercó a Miss Fortune, tomando con cuidado la mano donde sostenía la copa y llenándola de nuevo.

La mujer dejo de apuntarle y suspiró, guardo el arma y tomó un nuevo sorbo.

—Tenemos suministros para una semana, tu nave y tripulación es mas grande, calculo que dos semanas en tu caso. El planeta es hostil y estar en sus tierras es dañino para los pulmones de los seres humanos… no resistiremos aquí, con todo a nuestro favor, mas de 3 semanas. Nuestro experto dijo que la última nave que visito el sistema en el que estamos paso hace 5 meses y 17 días.

—Si, que suerte tienes ¿Eh? — comentó con humor la mujer.

—Si… que suerte tenemos…

Miss Fortune jugó con su copa un poco, mojando sus labios nuevamente en el líquido.

Yasuo tenía razón en prácticamente todo, le molestaba un poco de cierta forma, pero no tenía opción.

—A decir verdad— comentó, sirviéndose él esta vez— estoy bastante molesto.

—Lo disimulas bien.

—Gracias… pero en serio. Ese ídolo de ora… llevamos meses tras algo así.

—Ni me lo nombres…

—Su concentración de ora es algo que no se ha visto en siglos.

—Lo sé, lo tuve en mis manos… pensé que la leyenda exageraba, pero al parecer no.

—Voy a recuperarlo de las manos de Gangplank.

Miss Fortune comenzó a reír, miró al otro capitán, que sonreía, pero con un semblante seguro.

—Si, claro— comentó, riendo de vuelta— ¿Con que propulsores, capitán?

Yasuo también rio por el comentario, concediéndoselo.

—¿Qué se sintió ver su sonrisa de triunfo frente a tu fracaso, capitán? — preguntó ahora él con calma, pero esta vez Miss Fortune dejo de reír para clavar una fría sonrisa en él— su rivalidad es bien conocida… así que supongo que se sintió… “especialmente” mal.

—Te aseguro que cuando recupere el ídolo de ora de ese mugroso marinero de cloacas, también reclamare parte de sus dientes.

Yasuo se complació de la respuesta, sabia que esta era su oportunidad.

—Entonces tenemos, no solo un objetivo al salir de aquí, sino también la misma presa que seguir— Caminó por la cabina hasta ponerse en frente de la pelirroja, sacándose el guante para mostrar su mano— 50/50 el ora del ídolo… 100% tuyo Gangplank.

La pelirroja miró la mano descubierta de Yasuo, signo de honestidad, la misma que encontró en sus ojos cuando cruzaron mirada. ¿Pero podía confiar en alguien buscado por las tropas Demaxiana por matar a su propio hermano?

—Así que… ¿Qué dices?