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Decisiones, decisiones

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—¿Sabes? Voy a ser honesta contigo.

Sona solo poner su atención de nuevo en Miss Fortune. La luz entraba por la ventana de forma débil esa noche, pero podía ver a la pelirroja a la perfección a su lado.

—De verdad me gustan las cosas que poseen mucho valor— comenzó— ya lo abras notado, es emocionante rodearme de ellas, pero como cualquier ser vivo que haya explorado el espacio, me crie con historias de fantasmas y cosas realmente raras y únicas que el universo esconde. Por eso…

Miss Fortune hizo una pausa mientras miraba de nuevo al planeta enorme en el cielo.

—¿Qué clase de necia idiota seria si desperdiciara una oportunidad como esta? — le preguntó con una amplia sonrisa.

Sona aun permanecía seria, no sabía que pensar de todo el asunto.

—¿Tienes asuntos pendientes allí? — preguntó y luego de una larga pausa la sanadita asintió brevemente— Pues yo tengo una nave llena de curiosidad por pisar ese lugar… ¿Qué dices?


—… otro avistamiento paso en la galaxia Vayse, al este de la orbita Naga. Un crucero interestelar paso cerca del planeta, que se creía, era Sana. ¿Resultado de la misión? Tripulación y crucero… desaparecidos.

Miss Fortune chequeaba los motores y estabilidad de la nave, mientras se familiarizaba con la tecnología de ese sistema.

Creía que todo era muy intuitivo, por lo que solo podía concentrarse en una cosa ahora.

—También es popular la historia de la tripulación Federal 21 del sistema Galactosa, la cual trato de hacer una expedición cuando el planeta Sana apareció hace 450 años atrás ¿Resultado de la misión? Colapso de la nave y pronto aterrizaje forzoso en un satélite natural. La mitad de la tripulación… muerta.

—¿EXO?

—¿Si, capitán?

—¿Qué estas haciendo? Prefiero que te concentres en estabilizar el transbordador y estés totalmente en la tarea.

—Lo siento, capitán, es una mala costumbre mía. Cada vez que creo que vaya a hacer algo estúpido, decir en voz alta un historial que demuestra las razones para reforzar la gravedad del asunto.

—¿Tienes miedo? ¿Acaso el robotito se mojo con aceite las turquitas pequeñitas?

—No soy un robot.

Sona se mantenía en silencio mientras escuchaba la interacción entre ambos. Lo animada que se veía la pelirroja era algo contagioso, pero cada vez que podía ver su planeta de origen, no podía evitar que pensamientos sombríos aparecieran.

—… Planeta Gutrix, pasando el segundo meridiano, aparición de Sana justo debajo de-

—Perdónalo— trató de disculparse la pelirroja, viendo como su compañera de viaje volvía a tener ese rostro angustiado—cuando se le mete algo los circuitos es difícil hacerlo desistir.

Sona apenas le sonrió, pero pronto su rostro de puso serio y concentrado.

EXO dejó de hablar y Miss Fortune, pese a querer eso en un primer momento, no pudo dejar de pensar que era una mala señal.

—¿Qué sucede? ¿Captaste algo inusual? — trató de averiguar, pero la IA no volvió a decir nada— ¿EXO?

La capitán notó en la pequeña cabina como lo animado de su amigo parecía dejarlas por completo.

Trató de manipular la consola que tenía en frente, pero la pantalla estaba congelada. Comenzó a preguntarse por las posibilidades cuando todo en la nave se apagó.

Ahora sola las luces fuera de la nave, de los planetas y estrellas, era lo único que iluminaba el interior.

Se quedó en silencio mientras podía ver el planeta Sana desde su lugar.

Estaba lista para un montón de percances, en el peor de los casos sabía que su nave podría dejar de funcionar y entonces quedarían a merced del imperio para socorrerlas, por lo cual había ideado un plan con EXO… pero que una inteligencia tan elevada y compleja como este quedara fuera de juego en un abrir y cerrar de ojos era algo que jamás imaginó.

Al pasar los minutos su sorpresa fue en ascenso cuando notó que el planeta extraño no trataba de alejarlas o lastimarlas, frustrar su intento por llegar a este, sino todo lo contrario, atraía la nave lentamente.

—¿Esto es normal? — preguntó finalmente a la única persona que podía oírla, pero Sona estaba concentrada en el planeta y parecía ajena a ella.


Aterrizaron en unas de las zonas oscuras del planeta.

Mientras penetraban la atmosfera, Miss Fortune pudo ver lo bonito y brillante que parecían ser los sectores en verde y el enorme contraste que había con los oscuros. A medida que la nave descendía llevada por una fuerza extraña, parecía que lo mejor del planeta estaba reservado para otros ojos y ahora solo las rodeaban kilómetros de nada.

Se sentía desilusionada. El ambiente era pesado y la tierra donde pisaba era extraña. Al mirarla mas detenidamente se dio cuenta que se trataban de espinas pequeñas, de un material sólido, como si todo el suelo tuviera varias capas de esas extrañas fibras punzantes.

Le parecía imposible que algo creciera allí, y en efecto no podía venir ningún tipo de vegetación o ser vivo a lo largo que su vista podía alcanzar.

Sona comenzó a alejarse de la nave, como si siguiera un camino que bien conocía que la pelirroja no podía ver.

La pelirroja suspiró y dio un vistazo a su nave, no había caso, todo en ella estaba muerto. Comenzó a seguir a Sona mientras miraba el cielo del lugar, imposible decir si era de día o de noche, el anillo de ese extraño material cubría el cielo e iluminaba de una forma extraña todo lo que su luz tocara.


—No voy a mentirte… esto no es lo que esperaba— terminó diciendo luego de caminar por lo que pensó que eran horas.

Sona parecía compadecerse con ella, por lo que cada vez que la pelirroja hablaba la otra chica trataba de responder como podía, pero aun así los largos momentos de silencio eran abundantes.

Finalmente, la sanadita se puso en frente de un charco, la primera cosa diferente que pudo ver en el suelo después de tanto caminar. Era un charco largo y angosto, imposible de saber su profundidad y aun así demasiado extraño para pensar que había sido ocasionado por algún fenómeno casual.

Sona retomó su marcha, caminando por él, hundiéndose junto con su manto.

—¡Espera! ¡Espera! — le gritó, justo cuando el agua le daba por el cuello. La chica solo se giró un poco, le dio una pequeña sonrisa y siguió caminando hasta desaparecer debajo del agua.

Miss Fortune cruzó los brazos molesta. Bufaba sin poder creerlo.

No sabia que hacer ahora. ¿Qué significaba esa sonrisa? ¿Sígueme o espérame?

Pasaron unos minutos cuando la soledad en la superficie comenzó a penetrar en su corazón, era desolador e incómodo. Un sentimiento extraño, pesado y agotador la tomó de sorpresa. Sentía la necesidad de tirarse de cabeza al charco en busca de Sona.

Terminó por caminar del mismo modo que lo hizo su compañera, tomando una buena bocanada de aire antes de sumergirse.

Pensó que flotaría, pero sus pies se pegaban al suelo con la misma normalidad con la que había caminado minutos atrás.

El agua era densa, no podía ver lo que tenia en frente, pensaba que estaba hundiéndose a cada paso que daba y le preocupaba, ya que poco a poco se iba quedando sin aire, cuando de repente su cabeza salió a la superficie. Siguió caminando y ya tenia nuevamente todo el cuerpo fuera del agua de nuevo.

—Extraño…

Iba a mirar hacia atrás, para analizar lo curioso que había sido todo, el agua inclusive se comportaba de forma extraña, como si perteneciera al charco y sus ropas no tuvieran autoridad para quedarse con una sola gota, estaba totalmente seca… pero la cámara en la que estaba ahora llamaba más su atención.

Pudo ver a Sona parada frente a una extraña columna, parecía tratar de manipular algo en el centro de esta.

Miss Fortune se acercó con cuidado, la cámara estaba oscura, pero el suelo donde pisaba era extraño, como si pisara un grueso vidrio y abajo quedara el cielo estrellado de un espacio lejano.

—¿Sona…?

Iba a comenzar a preguntar por el lugar, pero entonces la chica logró que la columna comenzara a girar. Ya no era algo sólido, sino un líquido espeso, brillante, tomando velocidad como si se tratara de un motor.

El brillo comenzó a seguir un camino determinado en las paredes y las luces del lugar se prendieron.

La quijada de Miss Fortune casi cayó hasta el suelo al ver la cantidad de ora en todas partes. Las paredes, muebles, columnas, cada objeto que se encontraba allí estaban decorado de una u otra forma con el valioso material, si no es que era puramente de eso.

Lo único que parecía libre del ora, como si lo repeliera, era el suelo. Ahora que había luz, Miss Fortune corroboraba lo anormal que era. Daba vértigo inclusive caminar por el vidrio por temor a romperse.

—…Ni aunque te lo cuente con detalle vas a creer esto, EXO—murmuró aun sin poder despegar la vista de cada elemento brillante que se le cruzara mientras avanzaba en la recamara.

Ambas chicas se acercaron al fondo del lugar. Allí el suelo hacia una cuenca de arena blanca y fina. En el centro una esfera de un humo espeso giraba con armonía y tranquilidad.

Sona puso un pie en la arena y de inmediato el humo se torno oscuro y amenazante. Miss Fortune apenas atino a ver como una figura esbelta y aterradora se formaba en frente de ellas e inmediatamente puso a Sona detrás suyo, sacando sus armas.

—Hija de Saion— pronunció la extraña criatura—Bienvenida.

La pelirroja no dejaba de apuntarle. Sea lo que sea le daba una horrible sensación y solo quería mantener esa cosa al marguen y lejos.

Había visto cosas más horripilantes, pero nada como eso que parecía atacar algo desde su interior. Tenia una figura humanoide, el doble de lo que ella media, pero su cuerpo parecía estar hecho de un material no consistente oscuro, las piernas estaban unidas en ese extraño material, como si solo se tratara de una sula extremidad que no llegaba a materializarse en el suelo. Su cara tenia los orificios de un rostro humanos, pero no poseía ojos ni boca ni nariz.

Sona le puso una mano en el hombro y mirándola con cuidado, sin bajar la guardia, pudo ver que le pedía confianza. Pasó al lado de ella, hasta ponerse en frente de la pelirroja y solo entonces la capitana bajó sus armas.

—Esa incertidumbre, esos miedos, esa ignorancia en un propósito y ese hedor… un humano sin duda.

Miss Fortune se sintió ofendida, pero era evidente que al ser la única allí de su especie, hablaba de ella.

—Diría algo… ocurrente en estos momentos para defenderme, pero la verdad es que no tenemos un nombre para… sea lo que seas.

La criatura parecía optar por ignorarla mientras ponía de nuevo su atención en Sona.

—No deberías estar aquí, hija de Saion. Los sanaditas ya tienen marcado sus destinos una vez que salen de aquí y nunca vuelve a estar en los planes pisar donde nacieron—habló la criatura con voz profunda— ¿Qué te trae a tu cuna?

Sona se le quedó viendo, sin demostrar ninguna expresión en su rostro.

—Dime— insistió la criatura— no puedo entender, así que dime ¿Qué quieres de nosotros?

—Ella es… ella es muda, lo sabe ¿Verdad? — intervino Miss Fortune viendo como el tiempo pasaba y la criatura parecía esperar algo que no iba a llegar.

—¿Muda? — preguntó la criatura mas por repetir las palabras que por no entenderlas— por supuesto. El ritual dicta que cuando una sanadita es atrapada por su destino, las cuerdas vocales deben ser cortadas, como muestra de que ella ya no tiene palabra sobre su vida.

—¿…que?

Se hizo un prolongado silencio, nuevamente la criatura parecía querer pasar de la pelirroja y concentrarse en la otra chica.

—No, no, no, a ver— interrumpió de nuevo la pirata— ¿Me estas diciendo que ella es muda, no por un accidente o de nacimiento… sino porque “alguien” decidido que debían cortarle las cuerdas vocales?

—“Alguien” … si…— comentó con cierto desdén la criatura.

—Eso es estúpido.

—Los humanos no tiene la capacidad de entender muchas cosas, de entre todas las criaturas del universo, su especie a demostrado ser una de las más débiles.

—Nosotros no criamos a nuestros hijos para luego tomar unas tijeras y cortarles… cosas.

—No… han demostrado hacer cosas aun mas horribles— comentó con mayor interés la criatura— sin embargo, tu ignorancia te impide ver la liberación y elevación que conlleva ser privada de tu palabra para un propósito mayor que el de la vida propia.

Con esto dicho la criatura volvió a concentrarse en Sona.

—Veo incertidumbre y miedo en tu corazón, niña. Estoy tan desilusionado. Aun recuerdo el día que te fuiste, eras de lo mas prometedor… pero lamentablemente tus pasos se ensuciaron. ¿Tan fácilmente te influencio el exterior?

—Voy a vomitar— anuncio la pelirroja, alejándose unos pasos— ustedes sigan con esto…

—Aun no puedo oírte.

—¡Porque la dejaste muda, idiota! ¿Qué más hacen por aquí? ¿Le sacan los ojos? ¿Cortan orejas? — Preguntaba con cierta frustración mientras se apoyaba en una mesa del lugar, con los brazos cruzados.

—Los ojos y oídos, al igual que el olfato y el tacto, todo son canales de recepción. Muy necesarios para una hija de Saion ¿Cómo más podría percibir lo que quiere su dueño si la privamos de eso?

—¿Así que la leyenda de que eran prostitutas cósmicas era cierta?

—Ignoro los cuentos triviales del exterior.

—Que conveniente…

—Cuando un sanadita esta listo se decide su rumbo y dueño, y para que pueda cumplir su destino de servir a su propósito, es necesario que se deje de servir a uno mismo. De pensar en uno mismo. El habla es exigencia de uno. Una forma de exteriorizar su ser, de comunicar lo que quiere. Egoísmo. No lo necesita más.

—No, en serio, necesito un bote de basura o algo, comienzo a sentir nauseas.

—Quiero ayudarte, hija de Saion, y tu nos buscaste porque quieres nuestra ayuda. Estamos todos aquí por ti. Has desobedecido y estás haciendo tu voluntad… nos ensucias con tanto con eso…

La criatura parecía conmovida por sus palabras, sus hombros se bajaban de forma desanimada y el aire se volvía depresivo.

—Aun así, no hay nada en este mundo que quiera más que ayudar a ser descarriado a encontrar de vuelta su camino…— volvió a hablar, haciendo un lugar en el centro, moviendo con sus manos el humo claro en el centro— muéstrame lo que caminaste… visto, olido, oído y sentido.

Miss Fortune fingía no tener interés, pero miraba con atención lo que pasaba en el círculo de las arenas.

El humo espesó tomaba formas extrañas. Siluetas. Reconocía a una niña mientras crecía rodeada de otros niños, esforzándose, sonriendo a veces, sufriendo en otras. Las figuras se desvanecían y ahora podía ver unas largas filas de personas, caminando hacia una mesa ritual.

Ahora podía ver cadenas en los jóvenes, de pies y cabeza. Los seres lo examinaban con cuidado y luego los repartían.

Reconocía a Sona entre las figuras del humo, una versión mas joven de ella. Un hombre grande, viejo por su aspecto, la llevaba. La hacia caminar detrás de él. El rostro de la sanadita era temeroso y expectante, inexperto.

El humo tomo otra forma, un sujeto de pelo largo con una katana. Entrenaba duramente. Sona lo seguía, su rostro ya no era temeroso, sonreía mas sinceramente. El hombre la trataba con cariño.

Las formas volvieron a cambiar y Miss Fortune reconoció de inmediato la imagen, era Kayn con su guadaña, partía por la mitad al hombre con el sable entre el medio de los tormentos que mostraba el humo.

Kayn la cazaba, la perseguía, su sonrisa maligna era lo mas grande que el humo podía abarcar. Sona corría, se escondía y terminaba cayendo, hasta que una mano amiga la ayudaba a parar. Otro hombre aparecía en su vida, era muy similar al hombre de la katana y el mismo tenía su propia espada.

—Ya veo…— comentó la criatura— Tu primer dueño terminó heredándote a su primogénito— comentó con contundencia— pero este fue asesinado.

La pelirroja desde lo lejos comenzaba a atar cabos por su cuenta.

—Y ahora el asesino te busca porque te cree de su propiedad… pero hija de Saion… él no se equivoca.

—¿Qué? — volvió a interrumpir la pelirroja.

—Los humanos siguen una ley que pueden llegar a entender esto, mas aun un pirata con tan poco honor como tu— explicó la criatura— Cuando un hombre mata a otro, puede quedarse con sus pertenencias, puede hacer lo que sea. Cuando un hombre roba a otro, puede quedarse con lo que robó y estas cosas le pertenecen.

—Si, bueno… supongo que aplica para el imperio demaxiano y otros… seres humanos, no voy a negarlo, pero comúnmente no funciona así.

—Funciona así para el destino de los sanaditas— explicó con paciencia—Ellos son el objeto de pertenecía de su dueño. Los dueños pueden pasárselos entre ellos si lo deciden, como armas o moneda de cambio. Y como tal, pueden ser robados y arrebatados. Hija de Saion, tu destino esta escrito, debes servir a tu dueño.

—¡¿A Kayn?!

Sona volvió a mirar al humo, este aun mostraba el rostro del otro espadachín.

—Ah, es verdad… veo el porque de la incertidumbre. El hermano te encontró también. El también podría ser tu dueño. Lo veo, veo ahora la duda.

—Kayn fue el que en verdad mató al hermano de Yasuo… no fue él— comentó Miss Fortune mirando a Sona, por primera vez la chica la miró, y con una sonrisa amarga terminó asintiendo.

—Sin embargo, aunque haya una disputa— se aclaró la criatura— parece que el que mas ejerce su voluntad por tenerte es…

El humo mostraba ahora el momento en que Kayn finalmente se hacia con Sona, llevándola en su nave, viéndola con devoción mientras la ataba en la cama.

—Esto es tan estúpido— volvió a interrumpir la pelirroja— en varios sentidos. O sea, ¿Qué? ¿La chica estaba feliz con su “dueño”, pero de repente vino un lunático con graves problemas mentales y asesina a todos y ahora ella debe lavarle los pies con sus cabellos? ¡¿Con una sonrisa?! ¡¿Feliz de aceptar su destino?! ¡Dios! ¡El tipo mato a sus seres queridos! ¡Debe odiarlo!

—Sentimientos como eso hacia el dueño deben ser reprimidos y eliminados. Atentan contra la voluntad del camino y la felicidad del dueño. La niña lo sabe, lo acepta… ella cree.

—¡Sona! — le gritó, pero la chica solo se perfilo a la pirata, sin ser capaz de mirarla a los ojos— ¡Es estúpido! ¡¿Qué se supone que haga ahora?! ¿Vaya y te deje en una nave del imperio? ¡El maldito científico que estaba contigo quería abrirte!

—El ruido que sale de ti, esa ira… tan humana… es justamente lo que los aleja de la plenitud.

—Estoy un poco cansada de ser ofendida por un ser que ni siquiera tiene una nariz ¿Sabes? — comentó poniéndose de pie y acercándose hacia donde ambos estaban— Esto es estúpido y te diré porque…

La pelirroja cerró su puño y levantó su dedo pulgar, señalando su pecho.

—Si tanto quieren seguir sus estúpidas reglas, te diré que el grandioso dueño de Sona, Kayn, el sargento, mayor de la tropa de inútiles mas grande que vio la galaxia, perdió ante este ser que estas viendo, lleno de ira e incapaz de alcanzar la “plenitud” ¡Dime! ¡Genio! ¡Ser supremo sin pene! — anuncio aun apuntándose a ella misma con el pulgar— ¡¿Eso no me convierte a mí en la legitima dueña de Sona?!

Sona la miró inmediatamente, sus ojos se abrieron visiblemente sorprendidos.

Pronto el humo comenzó a dibujar como ambas se habían arrastrado por la nave de Kayn para luego embestirlo y dejarlo tirado en el piso con una expresión irascible y golpeando el suelo con el puño fuertemente cerrado.

—Yo… yo no… no hablaba en serio— se interrumpió la pelirroja, cambiando rápidamente la expresión segura y enojada que traía por una de desconcierto

La criatura parecía ahora complacida, comenzó a alejarse hasta desaparecer y con ella las luces del lugar se apagaron de a poco.


—¡Sis-sis-sistemas restaurados! — se anunció EXO al recuperar el control de la nave— No se a que se debieron esas vacaciones, pero ya estoy de vuelta capitán, espero que no me haya extrañado.

La animada voz de la IA se hizo sentir en la cabina al tiempo que analizaba todo lo que correspondía a la nave y su entorno respecto al extraño periodo de tiempo que había quedado fuera.

EXO no tardó nada en comprobar que la nave y su tripulación estaban en optimas condiciones, pero no había rastro ahora del planeta Sana en el radar.

Trazó la mejor ruta para dirigirse al portal interestelar y ahora solo necesitaba la autorización

—¿Capitán? — preguntó, sin recibir ni una palabra de la aludida— ordenes.

Miss Fortune tenia los brazos cruzados en su pecho, la expresión en su cara mostraba lo molesta y empecinada que estaba en ella misma, por lo que EXO decidido no insistir y esperar.

Detrás de ella, Sona estaba sentada en los sillones del transbordador, también parecía esperar por cualquier palabra de la pelirroja, pero comenzaba a perder la esperanza de que eso ocurriera.

—Llevamos a casa, EXO— anunció finalmente.

—Sí, capitán— contestó de inmediato poniendo la nave en marcha— Portal a 3 horas 22 minutos, con destino a Galactea. Colonia optima para intentar una comunicación con “casa” 14 horas estimadas.

—Bien… mantenme informada.

—A la orden.

Sona podía ver desde su lugar como la capitana no había siquiera cambiado su posición, seguía apoyada en el respaldo del asiento atrás de los paneles, con los brazos cruzados. Ya comenzaba a notar que esa era la postura que adoptaba la pelirroja cuando algo le molestaba.

Se puso de pie y con pasos precavidos se acercó a la pirata, aun si saber que hacer.

Miss Fortune podía verla por el reflejo del vidrio, su cercanía la hizo reaccionar.