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Decisiones, decisiones

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Miss Fortune se dirigió hasta las cabinas, parándose en frente de la habitación de Sona.

Llamó a la puerta y esperó, pero no había ningún sonido del otro lado que indicara nada, trató de vuelta y obtuvo el mismo resultado.

Se anunció y desactivó el seguro, entrando.

La habitación estaba a oscuras, pero aun así se le hizo ver una figura siniestra al lado de la cama, aunque esta se había esfumado como humo el mismo instante que se sintió observada.

La capitana se quedo en su lugar, pensando si lo que había visto era real o no, hasta que cayó en cuenta que Sona parecía inquieta y agitada mientras dormía.

Se acercó, sentándose en la cama y tocando el hombro más próximo de la sanadita, la cual despertó de inmediato, sobresalta.

—Tranquila…— trató de calmarla mientras la veía sobresaltada— solo fue una pesadilla.

Sona parecía entender con el pasar de los segundos.

Miss Fortune le sonrió, viendo de nuevo los cabellos sin cubrir en la oscuridad de la habitación, causándole gracia como sus inusuales ojos brillaban en las penumbras.

La chica pareció ser consciente entonces de como el top con tirantes que llevaba no era lo suficientemente bueno cubriendo sus pechos e inmediatamente buscó ocultarse con las sabanas.

—Ah, es mi culpa— exclamó la pelirroja viendo por la habitación para darle privacidad a la chica— entre sin avisar y claro… estabas durmiendo… perdón.

Se puso de pie, pero Sona la detuvo tomando su muñeca. Regresó a verla y la encontró descubriéndose con timidez las frazadas. Ahora podía ver lo voluptuoso de sus pechos a través de la tela de su prenda.

—N-no, no, no, no vine para eso— se apresuró a decir cuando la idea cruzó por su cabeza al ver que la chica parecía ofrecerse— de verdad, so-solo tuve un terrible presentimiento hace unos momentos y creí… temía que no estuvieras bien.

Era extrañó para Miss Fortune, comúnmente hubiera comentando algo coqueto y gracioso con lo ocurrido, pero la chica terminaba poniéndola nerviosa. Mas allá de eso, ahora era muy consciente del poder que ejercía sobre ella y no quería malentendidos.

—¿Hay algo que deba saber? — preguntó sentándose de nuevo a su lado— Seguro hay mucho que deba saber, de hecho. Pero dime ¿Tú tienes alguna especie de conexión con tu dueño? ¿Ahora sentirse “cosas extrañas” cuando te pase algo? — preguntó, aunque poniéndole un poco de humor al asunto.

Sona parecía pensante y terminó por asentir.

—Genial…— comentó con el mismo humor, aunque sin estar convencida de que realmente le gustara la respuesta.

Escuchó como la sanadita bostezaba y la vio con los parpados algo cerrados. Le pareció que tenía una expresión adorable cuando estaba soñolienta.

—Vuelve a dormir— le recomendó— aun nos falta un buen tramó para llegar a Terra-2.

La chica obedeció, acomodándose de nuevo entras las frazadas, pero mirando con insistencia a la capitana.

Miss Fortune suspiró y se acomodó a su lado, no sin antes quejarse del tamaño de la cama individual.

Le daba tranquilidad estar ahora a su lado, acariciando sus cabellos y delineando con sus dedos el rostro de la chica mientras esta caía dormida.

Aun cuando ella misma sentía que también se entregaba al sueño, notaba que el sentimiento de inquietud y alerta no se iba del todo.


Las sirenas con su llamado de alerta hicieron que sus ojos se abrieran de inmediato y saltara de la cama.

Las luces en rojo y blanco iluminando cada compartimiento de la nave, mas las voces electrónicas que comenzaban a dar información intercaladas de la situación solo hizo que se apurara en salir de la cabina.

“Código rojo” “Alerta” “Nave bajo ataque” “Alerta de misiles en línea”

En los pasillos sus hombres se agolpaban para cubrir posiciones.

—¡EXO! — llamó de inmediato, pero antes que la IA contestara la nave fue impactada con tanta violencia que la pelirroja cayó al suelo golpeando su cabeza con brusquedad.

Desde el frio piso podía ver las botas de sus hombres, las luces y la ventana que daba al espacio.

Entendía poco con el aturdimiento del momento, pero pudo ver una nave, insignia del imperio demaxiano, a lo lejos, mandando un nuevo asedio, que impactó provocando una nueva sacudida violenta al lugar.

Se sentó en su lugar, ayudándose de la pared más cercana.

—Capitán, una nave madre, de origen demaxiano, nos asedia. El radar muestra la intervención de 7 naves de caza y 4 naves con piloto de carga, dos de ellas ya se acoplaron y penetraron a la estructura. El ala derecha muestra la intromisión de agentes ajenos a la tripulación. Ordenes en espera.

Miss Fortune frunció el ceño en disgusto. El solo hecho de que los demaxianos estén pisando su nave sin tener ninguna consecuencia la ponía de mal humor.

—Prepara mi traje y dame vía libre para llegar a la sala de control.

—Inmediatamente— contestó la IA.


Uno de los mejores pilotos de ataque de la tripulación de Miss Fortune trataba de hacer un perímetro desde la sala de controles. Había escuchado a EXO tener éxito con la comunicación del capitán, pero no podían esperar a que aparezca, si la nave volvía a recibir un ataque como el de hace unos momentos, posiblemente la parta en dos.

—¿Qué hacemos?

—No lo sé, no lo sé— repetía mientras trataba de crear escudos de plasmas cada vez que las naves de caza disparaban a algún sector.

—Buen trabajo— felicitó la pelirroja entrando con autoridad a la sala— pero será mejor que cubras a toda la nave con el plasma protector.

—Pero eso haría que sea una capa más fina y fácil de destruir en sectores.

—No estoy buscando una buena defensa— contestó con contundencia la capitana, sus hombres ya la veían con su traje de batalla y podían ver el fuego en sus ojos— vamos a bajarlos.

—Capitán, la nave no esta en optimas condiciones para un enfrentamiento.

—Tampoco lo esta para recibir un asedio— contestó sin titubear— nos agarraron desprevenidos y en un pésimo momento, caballeros. Si defendemos no tenemos oportunidad y si atacamos… los arrastraremos al infierno con nosotros.

La chica cargó sus armas y tecleando con velocidad en uno de los paneles pudo ver la situación critica en la que se encontraba su nave.

—EXO haz un escudo que consuma el 100% del plasma.

—Entendido capitán, solo durara 7 minutos.

—Perfecto— anuncio con una sonrisa— Sera mejor que corras a tu cazadora y demuestres porque eres mi mejor piloto de caza— le recomendó al hombre, que inmediatamente se puso en firme y asintió.

—¡Si, capitán!

—Ordénales a los demás que aborden naves y que no sean tacaños con las balas. EXO les dará vía libre para salir y atacar, quiero a cada piloto de esta tripulación matando demaxianos hasta que el escudo caiga.

—¡A la orden!

—Tu— le señaló a otro de sus navegantes— ordena rápido un escuadrón que se encargue de los intrusos. Tomen las armas laser de nivel 3, no me importa si tienen que quemar todo el andén, no quiero una bota demaxiana pisando mi nave.

—¡Enseguida capitán!

—Mantennos a flote— comentó por último a su primero en mando, sabiendo que su deber era quedarse en la cabina de navegación controlando lo que restaba.

—Por supuesto, capitán— dijo su hombre, poniéndose al trabajo— ¿Usted qué hará? — preguntó con curiosidad viendo que la chica no tenia intenciones de quedarse viendo desde el lugar.

—Yo le demostrare a esa nave madre… quien es su verdadera “Mami”


Jinx dobló un poco sus rodillas y se puso en posición, poniendo su mejor cara de tenacidad. El soldado demaxiano titubeaba. No sabía que esperar de una mujer tan delgada con un chaleco de fuerza.

De un rápido movimiento la chica corrió, dándole con su cabeza en el estómago, dejándolo sin aire, para luego hundir su rodilla en su entrepierna.

—¡¿Quién sigue?!— preguntó con entusiasmo justo cuando una escuadra, al ver el daño que ocasionó a su compañero, levantaba sus armas para ponerle fin a la chica.

Malphite no lo dejó, he imitó a su compañera, embistiendo con fuerza al grupo, dejándolos fuera de batalla.

—¡Ay no! Eso no vale. Tengo este estúpido chaleco— se quejó tirándose al suelo y revolcándose, tratando de quitárselo— eso me debería dar algún punto ¿Sí? ¿No? Ok… 1 a 4, vas ganando, pero no te confíes.

Al tiempo llegaban a su lado hombres armados de la tripulación, ya haciéndole frente a un nuevo grupo de demaxianos que invadían la nave.

Jinx se puso de pie y doblo sus rodillas, Malphite a su lado hacia lo mismo listo para embestir juntos al nuevo grupo, pero ambos desistieron para quedarse atónitos al reconocer a uno de los hombres.

Kayn caminaba tranquilo y erguido mientras pasaba al frente de sus soldados. Los primeros hombres de Miss Fortune comenzaron a disparar contra el grupo, pero el mayor, con una velocidad admirable, bajo a varios de ellos, haciéndose lugar sin siquiera arrugar sus ropas.

—Tan genial…— exclamó con un suspiró la tiradora.

—Vaya, pero si son la banda de ineptos— comentó con gracia el asesino— que grata sorpresa encontrarlos por aquí…

Antes que pudiera terminar su frase vio como el grupo que acababa de bajar se ponía de pie con energías renovadas y lograba disparar contra sus hombres, haciéndolos retroceder.

Buscó en la sala y encontró a Sona, la causante de haber generado esa rápida recuperación.

—Y yo que pensé que tendría que buscar mas en este mugrero— se alegró el mayor, sonriendo complacido.

La chica ahora no mostraba una expresión dócil y pacifica como antes. Parecía decidida y audaz, lista para pelear contra él y sus hombres.

—Me gustas también así— comentó haciendo bailar su guadaña— una que otra cicatriz en ese rostro tan bonito… ¡Se vería bien!

Al grito se abalanzó contra la sanadita, pero su ataque se vio frustrado al ser interceptado por una espada.

Pudo ver de cerca los ojos oscuros de Yasuo muy de cerca, al tiempo que el espadachín de dos golpes lo alejaba de la chica.

—Oh, esa mirada si es muy audaz, capitán— se burló Kayn, irguiéndose y saboreando ya la batalla— es igualita a una que vi tiempo atrás… ¡Espero que por lo menos a ti te dure más!

Yasuo hizo bailar su katana y el chaleco de Jinx cayó al suelo hecho trozos.

—Ve al anden de carga, toma la nave que mas te guste y trata de bajar la mayor cantidad de nave que nos asedia.

—Ya tengo una favorita, Cap… aunque no me hago responsable de como quede— contestó la chica, desentendiese de esa batalla para retirarse— ¡Después de todo no lo cubre mi seguro!

—Malphite busca a Ziggs y encárgate de apoyar a los hombres para expulsar a los invasores— ordenó y su enorme compañero asintió y se retiró con prisa, no sin antes rugir a Kayn.

—Me alegra ver que ya decidiste por lo menos lo que “no” quieres— habló con calma a Sona mientras se ponía delante de ella y optaba por ponerse en una posición de guardia frente a Kayn— ahora, si no te importa, sería un honor para mí que me apoyaras en esta batalla.

La chica sonrió, y asintió, haciendo aparecer su instrumento. El ora brillaba con intensidad en él y en su dueña.

—Entonces han decidido…— comenzó a murmurar Kayn con la mandíbula tensa— ¡La muerte!


El primer piloto de Miss Fortune había logrado que varios de sus hombres abordaran las naves de asedio. Era una tarea difícil, pero pensaba que la mayoría de ellos podría hacerle frente a los demaxianos.

La situación se estaba poniendo en su contra cuando su nave detecto como el ejercito obtenía 3 bajas casi inmediatamente.

Registró una nave aliada haciendo círculos erráticos velozmente. Trató de establecer comunicación al ver como con esa maniobra baja una nave lo doble de grande.

—Lasers…

Se escuchó del otro lado una voz femenina que parecía estar en medio de un episodio de excitación.

Acto seguido el aliado hizo gran daño a una cuarta nave.

—Nave 4 y nave 6, escolten a la piloto de la nave 11… síganle el juego— terminó con una sonrisa al ver que quizás con ella tenían una oportunidad.


—Señor— se anunció uno de los soldados demaxiano al Yordle a cargo por debajo del rango de Kayn— la flota que enviamos esta en retirada, son mas de lo que pensamos.

—Eso esta bien, insistan— comentó con calma— mandaremos misiles desde esta nave ¿Qué tanto más podrían resistir antes de que se parta en dos? De verdad no entiendo la molestia de traer un crucero de batalla como este para simple vándalos sin gracia.

—Si, señor ¿Esperamos a que el mayor salga antes del nuevo ataque?

—No, no… mándenlo ahora. Quizás vuelva algo molesto, pero no le pasara nada, si mueren algunos soldados no es mas que un sacrificio justo. Si seguimos perdiendo naves de batallas así como así, sería un desperdicio.

—Si, señor, preparando el nuevo misil de ataque. Todo listo. Ordenes.

—Disparen— comentó con tranquilidad, pero al mismo momento la nave se sacudió con fuerza— ¿Qué demonios fue eso?

Sus hombres en la sala comenzaron a teclear con velocidad, todos tratando de averiguar el origen.

—Señor, el anden de misiles esta destruido, la compuerta no se abrió y recibió un impacto que activo el misil, toda la zona esta destruida.

—¡¿Qué?! ¡¿Cómo es eso posible?! ¡Este es un crucero demaxiano! ¡Un error como ese es imposible!

—¡No lo sabemos señor!

—¡Señor! ¡Detectamos un objecto no identificado!

—¡¿Una nave?! ¡¿Cómo pudo pasar el perímetro de plasma?!— siguió el Yordle, perdiendo totalmente su calma nuevamente.

—¡Es algo muy pequeño, no lo detectó ninguno de los sensores!

—Es una…— comenzó a decir el encargado de seguridad, viendo como el intruso averiaba las compuertas de misil y hacia activar algo que los hizo detonar— mujer…

—¿Una mujer? — preguntó con curiosidad, pero pronto vio como el hombre levantaba la vista de la pantalla para enfocarse en los vidrios frontales de la nave. El Yordle lo imitó.

Entre las estrellas se podía ver a una mujer con un traje de batalla, su cabello brillaba y llegaban a ver como les sonreí mientras se llevaba la mano a los labios y le lanzaba un beso.

El mayor a cargó comenzó a temblar en ira.

—Mátenla ¡Mátenla!

Miss Fortune dejó su alarde y con velocidad esquivó los primeros disparos.

—Eso soldaditos, denme lo mejor que tienen— comentó al tiempo que rodeaba la enorme nave y con EXO veían los puntos para atacar.

No escatimó en recursos, disparaba a diestra y siniestra. El estallido y las explosiones que podía ver la excitaba al tiempo que su sangre pedía por más.


Kayn volvía a blandirse contra Yasuo. Tenia una clara ventaja sino fuera porque cada vez que asestaba un golpe, allí estaba Sona para apoyar a su compañero.

Comenzaba a desesperarse de una situación que no parecía tener fin.

—¡Mayor! — escucho que lo interrumpían en su comunicador— ¡Tenemos problemas!

El asesino puso su mano en su oreja para tratar de escuchar con claridad.

—Informe— ordenó mientras le daba un respiró a Yasuo.

—¡Están destruyendo la nave!

—¿…que?

—¡Anuncie retirada! ¡El asedio es inminente y…! ¡Las otras naves quedaron baja dominio enemigo no creo…! ¡Mayor!

Kayn trató de establecer la comunicación de nuevo, pero ahora lo único que pudo escuchar fue la carcajada de alguien cerca de la nave, luego una explosión y la nada.

Yasuo aprovechó el desconcierto del mas joven y en dos ataques certeros logro derribarlo. Al tocar el suelo el orgullo del asesino floreció, atacando con rabia a su rival.

El espadachín lo prefería así, irascible y errático. Dominó con facilidad esa parte del encuentro, desarmándolo inclusive, haciendo que su guadaña cayera a varios metros lejos de él.

Kayn gruñó, pensando en embestir desarmado al capitán de ser necesario.

Sus hombres tampoco la estaban pasando bien con las explosiones de Ziggs y lo difícil que era detener a Malphite.

Trató de calmarse y analizar la situación. Hervia en furia, pero sabía que la situación necesitaba un segundo planteo.

—Esto no se quedará así— anuncio y la guadaña voló hacia él, regresando a su mano.

No necesito anunciar la retirada, los pocos hombres que no habían sido derribados subieron a una de las naves y disparando a todo aquel que se lo impidiera, salieron del lugar.

En el trayecto pudo ver como las naves imperiales habían sido derrotadas y ya no quedaba ninguna luchando en el territorio. Para peor dos naves enemigas los habían ubicado y ahora atentaban contra él.

—Límpienme el camino— ordenó a su comunicador sin saber si había logrado establecer comunicación.

La nave madre comenzó a disparar contra las enemigas y estas se vieron obligadas a perderle el rastro a su objetivo.

Kayn apretó la mandíbula y su ira creció al ver al crucero en pésimas condiciones. Había sectores en llamas y explosiones internas en otros lados.

Miss Fortune apareció en frente de su nave, con una sonrisa, antes de que pudiera pensar en el siguiente paso. Le apuntó y guiñándole un ojo abrió una balacera de fuego que destruyó por completo su nave y a su tripulación.

Complacida con el resultado, la chica trató de comunicarse con su nave.

—¿Cómo va el escudo de plasma? ¿Cuánto absorbió de daño?

—El escudo cayo hace 20 minutos, capitán— anuncio EXO— consumió 4.5 gama elsios.

—No es mucho… pero le dará un buen golpe, prepáralo para-

No pudo terminar su frase. Sintió como un fuerte golpe en su estomago al dejaba sin aire.

—Tu… perra…

Reconocía la voz de Kayn, pero el espectro que tenia en frente no se le parecía en nada. Era mas grande con un rostro desfigurado y rojo brillante, al igual que el resto del cuerpo, sobresalían unas astas doradas de ora.

Miss Fortune vio con apremio como la guadaña iba dirigida a su cuello y con sus propulsores escapó del lugar.

—Dios, no podría decir si eres mas feo ahora…— comentó con gracia mientras se tomaba aun el estómago con dolor.

—Te arrepentirás de lo que hiciste, juro que lo harás— comentó con la voz en eco mientras se disponía a pelear contra la tiradora.

—Pues puedo asegurar… que tu ya te estas arrepintiendo. Un crucero como ese debe valer mucho… serás el tema de conversación por meses para tus superiores.

—Soy capaz de destruir este crucero, y toda una flota, no me importa… con tal de recuperar lo que es mío.

—Si, veras…— comenzó a decir, ahora mostrándose desafiante— EXO, carga y apunta— dijo esto en voz baja y ahora volvía a ver a la criatura— resulta que “eso” que piensas que es tuyo… ya no es más tuyo.

—Ella es mía, me pertenece… para siempre.

—Si, bueno… eso no fue lo que dijo anoche.

—¡Tu! ¡Pagaras! ¡La recuperare! ¡Y cuando la tenga! ¡Pondré tu cabeza en una pecera y solo podrás ver como se postra ante su verdadero dueño!

—Uy… suena como un plan— se burló la chica.

Kayn pudo ver detrás de ella una luz, los cañones de la nave cargándose a su máximo potencial.

—Solo para que conste— anuncio la pelirroja— Nunca se me dio bien compartir, así que si algún otro día tienes esa loca idea de venir a reclamar lo “que es mío” … te estaré esperando.

—¡Tu nunca serás su dueña!

—Dispara.

El primero al mando de Miss Fortune la escucho fuerte y claro y desde su lugar vio como los cañones daban de lleno al crucero demaxiano.

La flota de emergencia se hizo visible y lograron hacer un perímetro en su nave madre, arrastrando con velocidad los resto a un improvisado portar.

Los vítores de los pilotos afuera y la tripulación adentro comenzaron a escucharse al ver la cobarde retirada de los demaxianos.

Sonrió con alegría también, sintiendo la victoria. Vio como su capitán volvía a la nave y se alegró por ella también.

Solo se lamentaba por no poder celebrar una victoria como esa.

Si la nave resistía unas cuantas horas más era un milagro y sabia que debía comunicarse a su superior apenas abordara.

“Aunque quizás ya lo sabe”


—Propulsores destruidos. Almacenamiento de oxígenos andando al 25 por ciento. Impermeabilidad de la nave obsoleta. Anden de carga pendiendo de un hilo.

Llevaba varios minutos escuchando a EXO y cada vez que enumeraba algo su mente solo podía hacer calculo de lo costoso que sería la reparación.

—¿Hay algo que no se haya averiado en la batalla? — quiso saber con su humor por el suelo.

—Los baños funcionan decentemente.

—¡Genial!

Yasuo le puso una mano en el hombro, sabia que eran malas noticias por donde se lo viera.

—No es tan malo— trató de animarse la pelirroja— logramos establecer comunicación con Terra-2. Estábamos realmente cerca. Por un… “accesible” precio, unas naves remolcadoras vendrán en 6 o 7 horas, nos escoltaran al planeta… o juntaran los restos de mi nave y lo llevaran al planeta, como sea… y ahí podremos ver como sigue todo.

—Saldrá muy caro— comentó Yasuo, conociendo del tema.

—Tengo unos dientes de un gusano gigante de ora puro y varias naves imperiales secuestrada… creo que podemos cubrirlo— comentó, aunque ya sentía el dolor de cabeza solo en sacar algunos números.

Comenzaba a pensar que una sala de conferencia era mejor que la sala de entretenimiento para una reunión como esa, en la cual sus hombres se dividían tareas para mantener la nave a flote en lo que esperaban las remolcadoras, pero viendo lo cerca que estaba el vino y los sillones, siguió creyendo que se justificaba mas invertir en esa sala.

—Deberías descansar— le recomendó su primero, viendo como todo parecía de a poco tomar forma.