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Decisiones, decisiones

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Caminaba por un sendero apenas formado entre tanta maleza. El lugar pactado quedaba remotamente alejado de donde habían dejado su vehículo y ahora llevaban alrededor de una hora caminando.

El clima de jungla era húmedo y caluroso, por primera vez se alegraba de no llevar su traje de batalla y solo se adentraba a la aventura con un jean suelto y una camiseta que hacía rato había arremangado sus mangas y subiendo con un nudo la parte de en medio para que su abdomen respirara un poco.

Vio que Sona tenia problemas para pasar por un sector de un pequeño riachuelo, muy resbaladizo y se apuro en tenderle una mano.

La chica la tomó con cuidado y, pisando firmemente, pudo ponerse a su lado.

La pelirroja agradecía que la sanadita no estuviera con su típica vestimenta, después de todo había sido algo que ella misma aconsejo por lo mucho que llamaba la atención las ropas. Vestía las mismas prendas que habían comprando en su estancia en Sires, con su pantalón largo y ceñido a los tobillos con cuerdas y la vestimenta oscura y marrón sobre su pecho, sin olvidar llevar el turbante del mismo color, que cubría perfectamente su cabello y le daba algo de ocultismo a su rostro.

—Debes sufrir por un calor terrible con esas ropas— comentó la tiradora, pero Sona negó con amabilidad— supongo que no hay nada que pueda hacerse con tu exagerado sentido de pudor.

Miss Fortune volvió a concentrarse en el camino. Esperaba que siguiendo el riachuelo encontraran el lago, donde a las orillas estaba la guarida de quien la esperaba.

Solo unos pasos y pudo divisar el reflejo del sol entre las aguas.

—Bien, seamos sigilosos al acercarnos, estoy segura que la zona está cubierta de-

—¡Bomba!

La pelirroja solo pudo sentir un pequeño temblor a sus pies cuando Jinx, subida arriba de la espalda de Malphite, entraban con un salto y caían en el lago.

Casi podía sentir el tic en el ojo izquierdo al tiempo que cerraba sus puños para intentar calmarse.

—No les pedí venir— murmuró recordando como trató de solo ser acompañada en la misión por Sona, pero los demás sencillamente no podían dejarla sola, aparte de asegurarles que estaban demasiado “aburridos”

Por su parte Jinx salía del agua, agradecida de tener con que refrescarse luego de tan larga caminata. Podía ver como Malphite, incapaz de nadar, caminaba por el fondo hasta llegar a la orilla y que su pequeña cabeza saliera.

—Quizás se oxide un poco mi brazo, pero el resto de mi cuerpo de verdad agradece ese chapuzón— comentaba sumándose a su amigo en la orilla.

Iba a gritar por los demás cuando el cañón de una enorme escopeta le apuntó a la boca, evitando que la abriera.

A esa arma se le sumaron muchas otras. Un grupo de mercenarios bien equipados lo rodeaban y apuntaba con desconfianza.

—Vienen conmigo…

Miss Fortune se anunciaba, apareciendo frente a la vista de todos con Sona y Ziggs a su lado.

Los hombres aun así no se movieron de su posición. No fue hasta que una mujer apareció entre las sombras e inspeccionó a todos.

—Esta bien— dijo con claridad y todos bajaron sus armas— Llegas tarde.

—Si, bueno, era mas sencillo acordar una reunión en un bar, pero a ti no te gusta arreglar esas “trivialidades”

Leblanc sonrió al ver el genio de la pelirroja y le dio la espalda, en señal de que la siguiera.

—No toquen nada— le pidió al resto de la banda entre dientes y de mal humor.

Siguió a la mayor adentro de la guarida, armada con telas gruesas y parte de las rocas del lugar. El interior era oscuro y olía a humedad, pero podía verse el rostro de las personas allí por la luz de las lámparas.

—Sombrío y apestoso… como todos los asuntos del Imperio Demaxiano que se arreglan bajo tu mano— exclamó, pretendiendo apurar el asunto.

—Alguien tiene que hacer los trabajos que nadie más quiere... aunque yo honestamente encuentro estos un tanto… entretenidos.

—Me “complace” saber que sientes vocación por tu trabajo… ¿Qué es esta vez? ¿Cortarle dedos a un bebé?

—Sus ojos… de hecho.

Miss Fortune la miró con atención para esperar un remate de gracia, pero esto no paso.

—Ve al grano— le pidió, no había comenzado y ya todo el asunto le daba mala espina.

—Deberías tomar asiento, es mas complicado de lo habitual.

—No me interesa, sabes como trabajo. Solo dime lo que necesitas y lo que recibiré y es todo.

—Los reyes darán el peso de la niña en ora.

Solo con decir esa frase muchas preguntas se formularon en la cabeza de la pirata, pero sin lugar a dudas afloró la más rápida.

—¿Cuántos años tiene la niña?

—7… aunque no es muy pesada, lamento decírtelo. Aun así, creo que con esa cantidad de Ora hasta podrías comprar una nave nueva… podrías volverte comodoro de tu propia legión.

Leblanc sabia que debía seducir aun mas a la capitana. El que este allí con ella le indicaba que de verdad necesitaba el ora, pero podría rechazar el trato, como otras veces que el asunto le pareció demasiado, inclusive para un pirata.

—Es realmente sencillo y “poco cuestionable moralmente” a comparación de otras cosas.

La pelirroja suspiró cansada y terminó por tomar asiento, se cruzó de brazos y esperó apoyada en el respaldo.

—Secuestraron a la hija de los reyes de Edrion.

—¿Cómo hicieron para secuestrar a una princesa de un reino tan importante?

—Digamos que no todos en el palacio y en el reino estaban muy… “felices” por su nacimiento. La reina estuvo muchos años sin dar a luz y se comenzaba a hablar del Rey y su impotencia. Cuando quedo finalmente embazada fue mas bien cuestionada que felicitada.

—¿Creen que es una hija no legitima? Una heredera al trono bastarda… sí que es un problema.

—Las dudas fueran acalladas cuando la niña abrió los ojos y pudo presumir de ellos al poco tiempo en público. Tenia el mismo color de ojos que el rey, verde aguamarina.

—Entonces si es la hija de ambos reyes…

Leblanc sonrió con ironía, pero no contesto a la pregunta.

—El grupo que la secuestro es un grupo opositor que busca derrocar a la monarquía actual— siguió explicando la bruja— lograron llegar a la princesa ya que su nana, una muy cercana amiga de la reina, fue por años encubierta para esperar la oportunidad de llevársela, y así lo hizo… luego de que la mismísima reina le rebelara la verdad.

—¿Y esa es…?

—Oh… pensé que no estabas interesada.

La pelirroja sonrió con la misma ironía y se distrajo viendo otras cosas en la habitación para no concedérselo a la mayor.

—Como sea— retomó la bruja, poniendo un frasco lleno de un líquido azul con una jeringa portátil en la mesa— la niña necesita inyectarse esto cada diez días aproximadamente para mantener el mismo color de ojos que su padre. La niñera lo sabe y por ende el grupo que la secuestro.

Miss Fortune tomó ambas cosas en su mano y las inspeccionó un poco.

—Supongo que el plan es esperar a que la princesa muestre su verdadero color de ojos y exponerla, demostrando así que la reina no es devota del rey y que la familia real les miente a todos. Eso seguro provocara un gran descontento que sumando a otras crisis que, actualmente padecen, podría significar la caída del poder— terminó Leblanc— para que se cumplan los 10 días faltan solamente 3. Tu misión es rescatar a la princesa y traerla de vuelta, de ser posible suministrarle esto para que sus ojos sean los de siempre.

—Parece complicado…

—Lo es. Desconocemos el paradero y de encontrarla estamos seguros que estará bien custodiada. Por eso tu misión se simplifica radicalmente aquí.

—¿Ah sí? ¿Simplifica?

—Si no puedes rescatar a la princesa será mejor que la mates y le saques los ojos. El cadáver sin ojos no puede demostrar nada y seguro levantara la empatía del reino para con su reina, que se mostrara devastada por la muerte de su hija.

 —Claro… eso si que “simplifica” las cosas.

—A ti eso no te concierne, cuando cumplas tu misión se pesará el cuerpo de la niña, muerta o no, y se te dará el ora por el numero que aparezca en la balanza— sentencio— por favor, notaras que el tiempo nos apremia, si no aceptas el trabajo tengo otros mercenarios que por la mitad del ora le arrancarían la cabeza a la princesa sin dudarlo.

—¿Ah sí? ¿Demaxianos?

—Eres inteligente. Sabes que los Demaxianos no nos podemos ver involucrados en esto, menos aun el personal de seguridad del reino. Si algo sale mal y nos atrapan, se puede comprobar muy fácilmente que es un soldado y eso nos haría perder reputación. Si alguien del reino trata es atrapado tratando de matar a la princesa o inyectarle algo para que su color de ojos cambie, significaría el fin también. En cambio, si te atrapan a ti o alguien de tu tripulación, bueno… son simples piratas sin nación.

Miss Fortune no discutió esto último, ya estaba pensando en lo que estaban pactado y la mayor parte de todo cerraba para ella.

El reino de Edrion ocupaba parte de la ciudad en la que estaban, era el reino mas grande en Terra-2 por lo que sabia que si el rey y la reina requerían servicios estos pagarían de seguro.

La tarea tampoco le parecía del todo “complicada”. Rescatar una niña y de no lograrlo lastimar sus ojos de manera que sea imposible decir de qué color eran.

La parte de matar o no matar era obsoleta. Sabía que, si no lograba sacar a la princesa y esta demostraba ser una bastarda, el mismísimo reino haría rodar su cabeza si es que el pueblo no la ejecutaba antes.

“Gajes de la vida sin preocupaciones monetarias” pensó sin llegar a sentirse mal por la niña.

—¿Cómo encontraremos a la princesa? — preguntó finalmente.

Leblanc se mostró complacida entendiendo que con eso aceptaba el trabajo.

—Ven, Semental— llamó la bruja.

Entre los hombres que estaban allí uno se hizo lugar con lentitud. Miss Fortune no había notado la presencia de alguien así, pero era natural ignorarlo frente a tantos soldados fornidos y firme.

Se trataba de una persona la cual era difícil decir su edad, se veía avejentado, sus cabellos eran largos y pesado, caían por sus hombros como si nadie hace mucho tiempo se hubiera molestado en recortárselos, en buenas condiciones quizás se trataba de alguna especie de color castaño. Llevaba una venda sucia que cubría sus ojos atándolos desde su nuca de una forma apretada que hacia arrugas y heridas ya curadas cerca de la cuenta de estos.

El hombre tropezó con las cadenas que arrastraba sus muñecas y cayó de rodillas, pero se pudo nuevamente de pie rápidamente y se mostro al servicio de Leblanc, no si antes parecer pedir disculpa por su torpeza.

—Él te guiara a la niña. Por eso estamos en esta zona, esta relativamente cerca de aquí, pero no nos podemos acercar más.

—¿Un esclavo? — pregunto la capitana, viendo como el hombre llevaba unas cadenas en sus muñecas y estas caían hasta el suelo de pesadas que era— no esta permitido tener esclavos de vida inteligente en este sistema.

—Mmm— murmuró la bruja, fingiendo interés— bueno, lo conseguí en otro sistema, así que no es un problema y… relájate, te aseguro que no tendrás problema con “la ley” por tenerlo. Aparte ¿Te interesa?

Leblanc empujó con su pie al hombre y este torpemente cayó de nuevo al suelo, se iba a levantar, pero la mujer volvió a patearlo.

—No, no, quédate en el piso un momento mientras te presento— comentó y el hombre asintió obedientemente— Mírelo bien, capitana, este es “Semental”

La pelirroja entendía que se trataba de una broma de mal gusto al ver lo flaco y débil que parecía el esclavo.

—Él puede “rastrear” a la princesa como si fuera un sabueso, así que úsalo como tal— termino de presentar y tomando las cadenas de la muñeca se las trató de pasar a Miss Fortune— te lo prestare en lo que dura la misión, lo quiero de vuelta, pero si lo pierdes tampoco es la gran cosa.

—A mi realmente no me importa la gente que tienes bajo tu mando, pero si me dices que me llevara a mi objetivo lo acepto— terminó diciendo, aunque rechazando tomar las cadenas— que camine en dos pies como persona, no quiero llevar un espectáculo conmigo.

Leblanc sonrió, coincidiendo.

—Ya escuchaste, ponte de pie y…agh… vete y báñate en el lago, hueles horrible. Ponte presentable para la capitana.

El hombre se puso de pie y salió de la guarida inmediatamente.

—Tendrás que hacer un esfuerzo con él— siguió explicando Leblanc— se lo di como moneda de cambio a un anfitrión muy violento y este le termino cortando la lengua y sacándole unos dientes cuando no estuvo de acuerdo con su desempeño. Me lo devolvió en desconformidad al cabo de un tiempo. Aun así, es útil, tiene algunas habilidades y no dudo que dará con la princesa, solo síguele e indícale como una criatura, te obedecerá.

A la pirata no le gustaba del todo el asunto, pero no tenía idea de cómo más podría dar con el paradero del objetivo en tan poco tiempo.

“Aparte, liberar esclavos y ver por sus condiciones no es lo mío, realmente no son mis asuntos.”

—Una cosa más, aunque seguro esto está de más decírtelo, pero quizás haga bien en recordártelo— agregó la bruja antes de dar por finalizado el asunto— si fracasas en la misión… la niña vive para que todos vean sus ojos y el reino cae en un golpe, sería realmente problemático para mis planes futuros. Estaré realmente muy molesta… y te matare.

—Por supuesto que lo harás— comentó, sabiendo que era cierto— ¿Eso es todo?

—Si, es todo.

—Bien. Te contactare cuando termine y más vale que tengas mi paga.

—Así será.


Salió del lugar de encuentro con toda la tripulación de Jinx y el esclavo de Leblanc, pero no fue hasta que se alejaron lo suficiente cuando sus instintos le decían que la bruja ya no los observaba.

Solo entonces paró y encaró a todos. Jinx hacia rato que venía exigiendo información e ignorarla se hacía cada vez más difícil.

—¿Y bien? — preguntó la piloto, complacida de que finalmente la pelirroja los mirara— ¿A quien debemos matar? ¿Y quien es el vagabundo? ¿Nos lo podemos quedar? ¿Puedo bautizarlo? Tiene cara de… Ed.

Miss Fortune podía ver como la chica molestaba al hombre, pasando sus manos por delante de la venda y presionando con sus dedos la llagas cerca de los ojos.

—Déjalo en paz…— pidió, sintiendo que un nuevo dolor de cabeza comenzaba a crecer— y no, no podemos quedárnoslo, nos ayudara a… buscar algo.

—¿Ah sí? Pero… está ciego— comentó con evidencia— apuesto a que no puede encontrar ni sus zapatos por la mañana… apuesto a que no pudo esta mañana y por eso no los trae.

La capitana vagamente volvió a reparar en el aspecto del sujeto, y en efecto, sus ropas eran precarias. Tenia el pecho descubierto, haciendo que se apreciara mas lo delgado que era y tenia muchas marcas y cicatrices. Tenía un pantalón corto y roto y en los pies unas vendas arruinadas.

Aun así, con todo y con los insultos de Leblanc, no era un ser repulsivo, inclusive todo lo contrario, trasmitía cierto encanto que era difícil de negar o entender.

El hombre pareció entender las dudas del grupo respecto a su desempeño y se apuró a hacer sonidos con su boca, caminando a un lado y señalando una dirección.

“Parece genuinamente comprometido con la misión” pensó la pelirroja. Las cosas comenzaban a parecerles por demás extraña.

—Pffff ¿No habla? — preguntó con humor la tiradora— Esto es genial ¡Sona! Tenemos alguien para el club de mudos, vamos, vamos, comiencen a coordinar señas con las manos, quiero ver.

—Agh, cállate—la cortó la pelirroja, sintiéndose de mal humor por lo comentarios, pero era justamente lo que la llevaba a la siguiente encrucijada.

Miró a todos por unos momentos y luego suspiro, debía encontrar las palabras adecuadas.

—Las cosas son diferente ahora— comenzó, a sabiendo que lo eran.

No se imaginaba que la misión involucrara a personas tan importantes, y sabía que al serlo los riesgos lo eran aún más.

Quería terminar el asunto que sea que Leblanc le pusiera rápido y luego tener unos días de descanso con Sona a solas. Inclusive pedirle su ayuda era un plan para pasar tiempo juntas. Nunca creyó que ahora tendría un asunto de vida o muerte entre manos con casi toda la tripulación de la Morning Star y un agregado más.

Le fastidiaba ver como las cosas nunca salían como esperaba y casi podía sentir a EXO en su cabeza recordándoselo.