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Decisiones, decisiones

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Sona entró a la sala principal sin encontrar a nadie. Creyó que era probable que la capitana estuviera en la única habitación que no era un dormitorio.

Tocó a la puerta, pero nadie contestó del otro lado. Decidió intervenir, aun así, empujando y mirando con cuidado la sala.

Era el intento del hostal por hacer una sala de reunión pequeña. Apenas contaba con un escritorio y tres sillas, al costado un sofá con mesa ratona y un librero sin ningún libro de utilidad, solo decorativo.

Pero no había rastro de la capitana.

O por lo menos eso pensó hasta que uno de los vasos chicos, que estaban en el escritorio, desapareció de un momento a otro.

Se adentró a la sala y ahí estaba, sentada en el suelo apoyándose en las patas del escritorio. Descalza con el pantalón negro y la camisa blanca arrugada.

Jugaba con el vaso pequeño sobre el suelo, haciéndolo rodar con su dedo de un lado a otro con pereza.

Sona identificó el olor a alcohol que desprendía y pudo ver la botella de ron con el vaso a medio tomar a un lado.

Dejó los suministros que había traído en el escritorio y se acercó hasta estar en frente de la pirata.

Sabia que ya la había notado, pero Miss Fortune no la miraba directamente, seguía entretenida jugando con el vaso.

Le causaba gracia. La posición le recordaba a una niña que había sido reprendida y estaba enojada en un rincón.

—¿…Que? — terminó preguntando finalmente de mal humor.

Le sonrió y se agachó para estar a su altura.

Recordaba como Yasuo había dicho de llevarle algo de beber a la capitana de la nave contraria en ese planeta, cuando su propia nave había quedado en malas condiciones.

“Es un pirata… llevémosle algo que no pueda rechazar” Recordaba.

También pensó en la cantidad de veces que vio a la chica animada al lado de una buena botella o alguna bebida.

Quizás el alcohol si era el punto débil de muchos piratas espaciales y claramente Miss Fortune no quedaba muy lejos de esa realidad.

Sin embargo, a comparación de las otras veces que la bebida iba acompañada de una sonrisa de la pelirroja, esta vez parecía dar una imagen negativa y decaída.

—No me mires así— pidió volviendo su atención al vaso en el suelo— vine aquí para tratar de dormir… pero esta botella— anuncio señalando la que tenia casi terminada a su lado— estaba ahí… con un par de vasos… y agh… olía tan bien.

Dejó de jugar y trató de tomar la botella, torpemente pudo servirse hasta llenar la mitad del vaso.

—Pensé que me ayudaría a dormir… no lo hizo… ahora me siento cansada y atontada, pero no puedo dormir… si tan solo mi cabeza dejara de pensar… un momento…

Sona la miró con paciencia por unos momentos, hasta que consiguió que la pelirroja la mirara, entonces levanto su dedo índice y se señaló a ella misma.

—No… no… no es por ti— comenzó a decir luego de unos segundos tratando de entender— no, no, no… no tienes nada que ver… con no poder dormir… no… e-es es sobre mi… no duermo por mi culpa… si… estoy pensando en mi… en que tu… quizás prefieras… tener a esa bruja… como… en vez de a mí.

Ladeo un poco la cabeza sin llegar a comprenderlo del todo.

—Leblanc parecía saber mucho sobre ustedes… parecía tenerlo todo controlado— comenzó a explicar, mientras se tapaba la boca por unos momentos y se aclaraba la voz— ese tipo… ese pobre infeliz, casi que muere con una sonrisa en la boca por cumplir con Leblanc… que asco… ¿Prefieres eso? Se tan poco de ti… siento que se tan poco de ti… ¿Es eso lo que quieres? Que te ponga cadenas y te lastime. Te trate… así…

Ahora la sanadita le sonrió con gracia. Sabía que la cuestión debía ser seria, pero no podía dejar de pensar que aun en esas condiciones, su nueva “dueña” no dejaba de tener cierto atractivo.

Un desastre muy encantador.

—… ¡N-no me pongas esa cara! — se quejó sintiéndose incomoda de repente— estoy ebria y tu eres demasiado linda, es difícil para mi no pensar en… cosas… ahora… ¡Así que no me pongas esa cara!... ¡Hablo en serio!

Se puso de pie, tratando de que el rostro de Sona no lograra alejar su malestar. Quiera estar molesta. Quería seguir enojada.

Para su mala actuación, tambaleó un poco y tuvo que apoyarse en el escritorio para no caer. Levantarse tan pronto luego de estar por tanto cómoda en el suelo no había sido una buena idea.

—De repente quiero vivir…

Sona se puso de pie con lentitud y la miró con calma. Era impredecible saber por dónde iría las palabras de la capitana en ese estado, así que simplemente esperó.

—Y eso es tan estúpido… ¡Soy un pirata! Sorteamos a la muerte prácticamente todos los días ¡Y eso esta bien! Le da mas sabor a la vida… pero de repente… no quiero morir y que tus pases a manos de… alguien que no te valore… como yo… no quiero.

Miss Fortune se acomodó un poco el cabello para atrás y volvió a sentir el dolor en su cabeza.

—No me importa si Leblanc o Kayn o todo el imperio sabe mejor que hacer contigo, y sacarte mas provecho o… lo que sea que necesiten de ti. No me importa si ellos te conocen mejor… o sean mejor que yo… que seguramente lo son… y logren… cosas… yo solo quiero… mientras tu estés a mi cargo… te prometo… nunca te hare eso… ¡Agh!... no puedo hablar… no se hablar… totalmente olvide como hablar… ¿Cómo se hacía? — preguntó lo último acudiendo a Sona por ayuda— olvídalo… persona equivocada para preguntar… perdón.

Trataba de no reír porque sabia que la pelirroja se lo volvería a tomar mal, pero le estaba costando. Comenzaba a pensar que quizás le gustaba ver a la capitana en aprietos.

—Es irónico, te debo otra disculpa por lo que paso en la misión ¿No es así? Estaba como loca, toda enojada y te… agarre con brusquedad… y te… exigí cosas… y… supongo que a fin de cuentas no soy tan diferente a Kayn o Leblanc… soy más estúpida quizás… más torpe también… irascible… esa cualidad me la han repetido tantas veces. Trato de prometerte que… quiero cuidar de ti, pero hago a veces lo contrario… por favor, perdóname… de verdad lo siento… perdóname.

Quizás la escena que se le mostraba ahora ya no era tan cómica, la pelirroja de verdad parecía ponerse triste solo de recordarlo. Se acercó hasta quedar en frente de ella y pudo ver en sus ojos nuevamente esa tormenta que la agobiaba.

Le acaricio con su palma y dedos las mejillas, y trató de consolarla con una mirada cálida, que a simple vista parecía no ser suficiente para todos los tormentos de la capitana.

—Yo quiero que seas feliz…

La repentina declaración hizo que su corazón se agitara en su pecho, haciéndola perder por momentos su habitual y apacible calma.

—Mientras estés bajo mis ordenes… quiero que hagas lo que creas que tengas que hacer para ser feliz… aun si yo no lo entiendo… quiero protegerte y vivir porque confió en mi… y se que mientras viva no permitiré que nadie te obligue a hacer… todas esas cosas que odiaría que te pasaran. ¡Agh! Pero por favor, hazme un favor… lucha para quedarte a mi lado ¡¿Qué es eso de ir caminando como cordero al matadero a la nave de Kayn?! Fue tan patético… por favor, no, no es un favor, ya se… ¡Te lo ordeno!

Sona sonrió honestamente ante los repentinos cambios de humor.

—¡Te ordeno que luches con todas tus fuerzas para quedarte a mi lado! ¡Si alguien quiere secuestrarte! ¡Vas y… vas y le disparas! ¡Te enseñare a disparar!... te daré una buena arma y ¡Te ordeno!... Que de ahora en más la lleves ¡¿Entiendes?!

Asintió con ganas sin querer arruinar el momento.

—¡Bien! Y luego de que los mates, te tomas un taxi… o lo que sea, y te vuelves a mi lado, todo el tiempo Vuelves. A. Mi. Lado— Puntualizó tomando la mano que acariciaba sus mejillas— regresa a mí y yo cuidare de ti… si me dejas…

Sona solo analizó unos segundos mas los ojos cansados que tenia en frente antes de apoyar una mano en el pecho de Miss Fortune y acercarse a ella para besarla.

Sus labios sabían a ron, húmedos y cálidos.

Se despegó de ella con un pequeño sonido y ahora esa mirada agobia mostraba un interés particular.

—¿Quieres tener sexo?... yo quiero… me gustaría tener sexo contigo… ¿Te gustaría? Creo que hable muy bien hace unos minutos… ¿Merezco un poco de esa atención? Yo creo que si…

Sona rio sin poder evitarlo, besándola nuevamente mientras acariciaba aun su mejilla.

—¿Eso es un “si”? — preguntó mirándola de reojo antes de volverla a besar— ¿Significa también que me perdonas?... porque definitivamente puedo esforzarme en esto para que me perdones…

Aunque la pelirroja ya había abrazado la cadera de la chica, parecía de verdad estando reprimiendo hasta esperar alguna especie de permiso o señal que le dejara en claro que podía avanzar con mas que sencillamente los besos.

Sona ahora podía estar segura de algo. De verdad disfrutaba ver a la capitana en aprietos. Ahora no hacia mas que mirarla de cerca, pero sin dejar que la chica acercara suficiente su rostro para besarla. Apoyaba su frente contra la de ella y se inclinaba, alejando su quijada, cuando la pelirroja la buscaba.

Estaba divirtiéndose en ese juego cuando el rostro que tenia en frente cambio de repente, como si hubiera descubierto o recordado algo.

—Oh…es verdad… me preocupa… me preocupa… embarazarte…

La sanadita tuvo que hacer uso de toda su inteligencia, frunciendo el ceño y mirando a la otra chica con atención para tratar de entender.

—Es decir…— comenzó a explicarse alejándose un poco de ella— se que no te puedo embarazar… ahora… agh, esto es porque todavía estoy pensando en todo lo que paso con Leblanc y ese tipo… usarte a ti como un útero fértil y nada más… que despreciable… pero ese no es el punto… tu eres una mujer… bueno… hembra, femenina… algo que en efecto tiene útero y…. hormonas… es normal supongo… o quizás no… no lo sé… ¿Quieres tener bebes?

La pregunta llegaba de una forma tan repentina y desordenada que la curandera se quedó atónita aun tratando de entender todo el hilo.

—¿Estoy preguntando algo muy difícil? No lo creo… ¿Quieres bebes?

Abrió la boca un par de veces sin saber que mas hacer, cuando finalmente la pregunta cobro sentido en su cabeza y se dio cuenta que en realidad nunca antes lo había pensado.

—¿Quieres tener bebes conmigo? — redobló la pregunta dándole mas incertidumbre a la mente de la sanadita— puedo dártelos si es lo que quieres.

Sona entendió que quizás la pelirroja había tomado realmente demasiado esta vez. Y podía advertirlo la primera vez que se puso de pie o por la forma de hablar previa. Pero ahora parecía serena y pensante, era solo que el tema del que hablaba y como lo decía lo que delataba el estado de ebriedad que llevaba junto con el olor del ron.

—Hay una plata… anfrosia… agrosia… Brosia… algo así, en un planeta que se hizo famosa porque tira una punta ¡Push!— imitó el sonido mientras su mano hacia un gesto de expansión— y tienes propiedades fértiles… como… muy fuerte, y hace que por un cierto periodo de tiempo el pene sufra una increíble erección y ¡Es dolorosa! O eso dicen, hasta que el veneno de la planta en el cuerpo siente que cumplió su misión… y eso es fecundar.

Sona asintió una sola vez tratando aun de entender el punto. De hecho, conocía de lo que la chica hablaba, era algo que se había expandido por galaxia junto con otros métodos para procrear, entre Inter especies si era necesario.

—Como sea, dice que si esa cosa infecta a una hembra, el veneno hace que su cuerpo cambie… lo que sea necesario para poder fecundar a su pareja— trató de explicar con un vaivén en sus palabras, como si estuviera delirando entre sus conocimientos y pensamientos— en ocasiones inclusive te sale un pene y el cuerpo segrega las… células sex… septual… semen.

Comenzaba a entender el punto, pero nuevamente tenia que luchar con las ganas de reír frente la cara de la capitana.

—¿Entiendes ahora? — preguntó como si se hubiera dado a entender con obviedad, para su agrado Sona asintió— puedo llegar a tener un miembro que pueda meterse en ti y… tener bebes.

Sona se llevó la mano a la cara, tratando así de disimular la sonrisa por lo gracioso que le resultaba el asunto.

—Pensándolo bien… puedo llegar a entender a esos tipos— confesó la chica deslizando una mano hasta apoyarla por completó la cadera de la chica, disfrutando de lo voluptuosa que era—¿A quién no le gustaría meter algo tan sensible ahí?... debe sentirse bien… definitivamente trataría de acabar adentro tuyo todas las veces que pueda… con tu consentimiento… claro… siempre… por eso te pregunte en un principio si quieres tener bebes… conmigo…

Miss Fortune dejó caer su cabeza entre el hombro y el cuello de Sona, abrazándose mas cómodamente y de forma perezosa a su cuerpo.

—Oh por Dios…— comentó por lo bajo ya casi sin energía— acabo de darme cuenta de lo que dije… ¿Qué dije?... que desastre… mátame por favor… no te lo ordeno, te lo suplico… solo mátame…

Sona negó con la cabeza mientras la rodeaba con un brazo y con la otra mano le acariciaba los cabellos.

—Debes de ser muy… “especial” para aun tenerme cariño… luego de lo que dije… fue tan extraño… dije cosas muy raras… perdón… de verdad, considéralo, mátame… nadie te juzgara… tan raro… vas a pensar que soy una pervertida… muy rara…— siguió diciendo mientras ponía mas peso entre el escritorio y el cuerpo de Sona, sintiendo como la abrazaba la comodidad y la confianza— tu eres rara para mi… te quiero…

La pelirroja balbuceo un par de cosas antes de quedarse completamente callada. Sona entendió que finalmente había conseguido dormir.

Seguía acariciando con sus dedos los cabellos rojos y ahora trazaba lentas líneas en el cuello de la chica.