Actions

Work Header

Decisiones, decisiones

Chapter Text

Dejaba que el aliento cálido de Miss Fortune le hiciera cosquillas en el cuello. Tenerla así, de forma apacible y dócil era algo con lo que quería quedarse unos minutos más.

Por mas que era, hasta cierto punto, placentero para ella, sabia que la chica debía descansar más apropiadamente.

No era la primera vez que cargaba a una persona ebria. Solo paso el brazo de la pelirroja por su hombro y trató de despertarla solo lo poco para que la ayudara a caminar.

Se dirigió hacia su habitación sin pensarlo mucho. Allí el dormitorio era pequeño, y solo contaba con una cama de plaza y media.

El cuerpo de Miss Fortune se desplomó en la cama apenas la chica tocó el colchón. Estaba boca arriba con los ojos cerrados, la expresión de su rostro era tranquila y los cabellos rojos debajo de ella brillaban con la poca luz tenue que salía de la lampara de mesa de cabecera.

Viéndola así, Sona no pudo evitar preguntarse que tan malo era robar un beso a alguien que dormía tan indefensamente.

Se sentó a su lado y con los dedos de una de su mano le acomodaba el cabello para luego acariciar su mejilla. La tentación pudo más y termino inclinándose para besarla.

Solo apoyó sus labios, sintiendo un ligero hormigueo al hacerlo. Se alejó sintiendo sus mejillas acaloradas.

En la cama, Miss Fortune parecía ni siquiera haberlo notado. Seguía durmiendo como si nada pudiera despertar el sueño que finalmente había conseguido.

Le sonrió con algo de culpa mientras le volvía a acariciar el rostro.

Deseó poder quedarse así, contemplando algo tan hermoso por mucho tiempo. Aun cuando los recuerdos de su vida le decían que ese tipo de deleite no duraban mucho antes de que una tormenta se lo llevara.


Miss Fortune despertó sintiéndose totalmente renovada. Se quedo en la cama unos minutos mas tratando de recordar en donde estaba y cuando finalmente lo hizo decidió seguir un rato más así.

No recordaba la última vez que había descansado adecuadamente, teniendo tanto tiempo que le sobrara.

Se sentía bien poder darse ese gusto, aunque sea una vez cada tanto de tiempo.

Pronto los ruidos en la sala de afuera la animaron de a poco a ponerse de pie y acercarse.

Se acomodó como pudo la camisa y un poco los cabellos antes de salir. Solo atravesar la puerta se dio cuenta que se había convertido en el foco de todas las miradas.

—¿… que? — le preguntó a la tripulación de la Morning Star.

—Bueno, no está muerta. Eso ya es algo— comentó Jinx y volvió a la discusión que tenía con sus compañeros.

—Si, es verdad… supongo que dormí un poco de más.

—¿Un poco? Llevas semanas dormida ¡No! ¡Meses! Ahora de repente ya no esta de moda ser pirata, sino lo contrario… conseguir un trabajo en el estado.

—No seas tan exagerada…

Se acercó hasta la mesa en el medio donde estaban todos. Allí vio a Sona, pero desvió la vista de ella inmediatamente. Le resultaba incomodo, pero no podía llegar a decir por qué.

—¿Qué es esto? —preguntó tomando unas cartas brillantes que estaban en la mesa para desviar su atención a eso. Se daba cuenta que se trataba de una especie de boletos.

—¡Ah, eso! ¡Son unas entradas para ver en acción la descomunal destripadora de baterías!

—Destripadora… de baterías…— repitió sin entender.

—Le ganamos unas apuestas a un hombre aquí afuera— explicó Ziggs— y él no tenia el dinero así que nos dio estas entradas para el evento en la ciudad.

—Le ganaron a un pirata… sin dinero… casual.

—Iremos a ver maquinas destripándose las una a las otras ¡Genial! — se emocionó Jinx.

Miss Fortune tomo de nuevo una de las entradas, analizándola. En efecto parecían genuinas, pero eran en la ciudad, saliendo de la guarida.

—No irán…

—¡¿Qué?!

—No irán— sentencio más contundentemente— es afuera, en la ciudad, los traje aquí porque Leblanc nos acecha… es peligroso.

—… ¡¿Quién te crees que eres?! ¡¿Mi padre?!— se escandalizó Jinx— hare lo que sea que quiera ¡Y mas aun si es peligroso! ¡Y aun mas si eso implica que vea maquinas destripándose!

—Pues están aquí bajo mis ordenes ahora.

—¡¿Quién está bajo las órdenes de quién?!

La chica gritaba mientras Malphite ya la tomaba de ambos brazos.

—¡¿Y para tu información, la bruja te persigue solo a ti!... ¡Y quizás a la muda!

—Aun así, no creo que sea una buena idea. Esperaba que se mantuvieran aquí hasta que la nave esté lista y logremos desplazarnos lejos del radar de Leblanc.

—¡Y yo esperaba no perder el brazo! ¡Y adivina que! ¡Siempre que llovió, paró!

—¿…Que?

—Que nosotros iremos a ese deshuesadero maldito así no quieras ¡Es una oportunidad única!

—Tendrán otra…

—¡No, tu tendrás otra oportunidad de comportarte como un padre ausente de repente sobreprotector! ¡Nosotros iremos al evento!

—No, y es mi última palabra— sentenció ya cansada de escuchar los gritos de Jinx.

Sabía que seguramente necesitaría de una fuerza mas contundente para que la chica se quedara quieta, y ya estaba pensando en llamar los servicios de los custodios de la guarida, cuando su vista se desvió por unos segundos a Sona.

La curandera había logrado escribir algo en un papel y ahora se lo mostraba, ofreciéndole una sonrisa.

“Déjalos ir, así podemos hacer bebés”

Jinx estaba lista para gritar nuevos reclamos, pero se interrumpió al ver como la capitana dejaba de mostrarse firme en su palabra y corría de un lado a otro de la habitación, arrebatándole un papel a Sona y rompiéndolo en miles de pedazos antes de que alguien pudiera verlo.

—… oye… que…

—¡Nada! ¡Nada! — exclamó con rapidez, caminando ahora por la sala, ocultándole el rostro a todos.

De repente recordó todo lo que había dicho y hecho en su estado de ebriedad y eran sus propias palabras lo que ahora la estaban sepultando en la vergüenza.

Se tapó la boca para disimular un poco y volvió su rostro a Sona. La chica le sonreía amablemente, pero ella sabia que era una sonrisa que no lo decía todo. Sabia que se estaba divirtiendo con esa situación.

—Si… claro… como sea ¡Vamos a ir!

—Si, si… ya te escuché…— la interrumpió la capitana quitándole importancia a las quejas, pero vio como Sona volvía a tomar un pedazo de papel y con un lápiz se disponía a escribir de nuevo.

No le dio oportunidad, rápidamente le quitó ambas cosas y las puso al otro lado de la mesa.

—¿Qué haces?

—¡¿Saben qué?!— anuncio desviando la atención— Ya lo pensé mejor… vayan.

—… ¿En serio?

—Si, si… vayan— terminó aceptando— tienes razón en lo que dices.

—¿Qué dije?

—En eso… que Leblanc esta interesada en mi mas que otra cosa… y en Sona… no tengo razón para pensar que los atacara a ustedes. De hecho, serian una pérdida de tiempo para ella o cualquiera.

—¡Claro! Exacto, es lo que digo— comentó con triunfo Jinx, cruzándose de brazos con una sonrisa, para luego pensar en lo último que la chica dijo—¡Oye!

—Solo traten de no olvidar los naipes que les di, sino será imposible que regresen aquí ¿De acuerdo?

—Si, si, Ma… lo que tu digas…

—Debemos apurarnos… comenzara dentro de unas horas y es en el sector D de la ciudad—informó Ziggs viendo la ubicación y la hora en su muñequera.

—Si, si…— siguió Jinx aun no entendiendo todo lo que había pasado, pero muy segura de querer ver el espectáculo.

Miró de nuevo a Miss Fortune. Sona se había acercado a ella y ahora le sonría mientras la pelirroja parecía incomoda tocándose el cuello.

Juraría que podía perder sus orejas de lo roja que estaban entre sus cabellos.

—¡Un minuto! — exclamó Jinx, acercándose a las dos y viéndolas con detenimiento— ¡Ya se lo que sucede aquí!... ¡Quieren que nos vayamos para poder hacer sus cochinadas por todo el lugar!

—¡Por supuesto que no!

—¡Es igual a cuando mi mamá nos daba unas monedas para que vayamos al cine en el preciso momento que el fontanero llegaba a casa!

—¡No!

Sona parecía causarle gracia el asunto, mientras se despedía de Malphite con una mano y el tipo entendió de cargar a Jinx mientras esta seguía contando la historia de su niñez. Ziggs cerró la puerta y a medida que los segundos pasaba el sonido de los tres se fue perdiendo en el pasillo del hostal.

—Definitivamente no quería quedarme a sola contigo por un revolcón ¿De acuerdo? — trató de aclarar cuando el silencio ya le pareció incomodo— ¡Y Dios! Se que dije un montón de estupideces antes, pero por favor solo olvídalas… no estaba… no estaba pensando correctamente ¿Sí?

Sona asintió sin perder el humor por todo.

—Ni siquiera se si alguna vez quiero hijos, así que no sé porque mencione eso… solo olvídalo y-

Su estómago se le adelantó, haciendo un gruñido fuerte que Sona escuchó bien, como si el cuerpo de la capitana le exigiera que para tener ese tipo de platica primero necesitara energía.

—… correcto… no como nada desde hace… un tiempo… perdón… eso fue también vergonzoso… diablos…

Sona la invitó a sentarse en la mesa y la chica así lo hizo, desde ahí pudo ver como se las ingeniaba para cocinar algo en la pequeña cocina que tenia el lugar. No esperó mucho realmente hasta que la sanadita le sirviera en la mesa.

—¿También cocinas? — preguntó en un tono neutro mientras analizaba lo que tenía frente de ella.

No sabia el tiempo, y era difícil dentro de la guarida averiguar si era de día o de noche siguiera por estar bajo tierra, así que no sabia si era lo adecuado por comer ahora. Se trataba de pan tostado con queso derretido arriba y una variedad de jamón acompañado con un poco de leche. No se veía para nada mal, y en poco segundos le importó realmente poco la hora.

—Gracias.

Sona se sentó cerca de ella, y poniendo su quijada entre las manos, la contempló mientras comía lo que le había servido. Que se apurara en comer solo la hizo sentirse mas feliz, alegre de por lo menos traer verdaderos alimentos y poder cocinarle algo.

—No me mires con tanta atención mientras como, me pones nerviosa— admitió la capitana mientras se servía mas leche— A veces me doy vuelta o te miro, y te atrapo contemplándome de esa manera… no sé cómo sentirme…

La sanadita le hizo caso y dejó de mirarla con atención para desviar su mirada unos segundos. Se preguntó cuánto pasaría hasta poder comunicarse mas amenamente con al pelirroja.

Al juzgar por lo irascible que era y lo atormentado y caótico que a veces le parecía su mente, creyó que quizás llevaría su tiempo.

Por otro lado, sabia que corporal y físicamente se entendían bien, podían trasmitirse mucho entre tacto y tacto. Era reconfortante y agradable para ella.

Volvió a acomodarse en la mesa, mirándola de nuevo, buscando su atención.

—¿Por qué te sonrojas ahora? — preguntó de inmediato, sintiéndose nuevamente víctima de una broma que no entendía del todo y temiendo por lo que la otra chica pensara.

Pasaron unos momentos en silencio, cómodos, mientras Miss Fortune terminaba con todo lo que había en la mesa.

Estaba a punto de proponerle a Sona hacer algo más mientras tenían ese tiempo a solas cuando alguien llamó a la puerta.

Desde donde estaban, ambas vieron como algo se deslizaba debajo de la puerta y la sombra de los pies de quien sea que estaba del otro lado se alejaban.

Miss Fortune se acercó indicándole a la otra chica que no se moviera del lugar.

Era un sobre. Al ver el selló brillante de arriba dejó de estar a la defensiva y se relajó. Conocía bien de donde venia.