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Decisiones, decisiones

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Se trataba de un juego de carta en la que cada quien buscaba armar dos grupos de 3, mismo palo y números, mismo número diferente clase, lo que sea, pero 3 conjuntos. El primero en conseguirlo cerraba en su turno la ronda y hacia perder al resto. Se contaba la cantidad de cartas que los demás no habían logrado emparejar.

Una sirviente llevaba los tantos en una tabla grande donde estaba grabado el nombre de todos. El que juntaba 100 puntos con lo que le iba quedando de cartas seria eliminado.

Era complejo y aunque Miss Fortune trataba de enseñarle sobre la marcha, prefería que la capitana se concretara.

Parecía ser que, aunque uno no ganara la ronda, era importante no morir con cartas muy altas o grupos sin armar, porque si no juntarías puntos que no querías, sin olvidar que quien ganaba lograba restarse a él mismo 10 puntos menos.

Vio como Twisted Fate le hizó una disimulada seña a la pelirroja, mostrándole dos dedos. Sona Entendía que eso significaba que el chico podía cerrar la ronda en dos turnos, lo que para Miss Fortune significaba dejar de buscar la victoria y deshacerse de las cartas altas para quedar mejor parada.

Aun no entendiendo del todo el juego era evidente que Twisted Fate era bueno. Había ganado ya 4 de las 6 rondas que habían jugado. Su marcador no solo permanecía en 0 sino que llevaba un contundente -38. Era el único en esa condición.

A la capitana tampoco le iba tan mal, permanecía muy lejos de los 100 puntos. No se podía decir lo mismo de Kai´sa y Gangplank.

—Una mala noche para las cartas— carraspeo Gangplank mientras veía como Twisted Fate se llevaba una nueva victoria.

—Siempre fuiste muy malo en el juego— comentó el anfitrión, contentó de tener esa reunión, no iba mal, pero tampoco bien.

Sona notaba que, en efecto, como Miss Fortune decía, varias cosas pasaban a la vez.

Lejos de parecer un simple juego de cartas con un botín muy codiciado, se hablaban de cosas sumamente importantes con una ligereza como si se estuviera hablando de donde tomar las próximas vacaciones.

Donde estaban las ubicaciones de naves Imperiales que comprometían el comercio ilegal, las infidelidades de la reina del lugar, el hijo no legitimo de un emperador que este mismo mando a matar pero que ahora lo criaba uno de ellos para dar un golpe a su tiempo, las condiciones de una nave de un enemigo en común entre dos de ellos, las ultimas jugadas de Leblanc, la pronta suba de precios en algunos planetas gracias a unas traiciones que aun no se llevaban a cabo.

Todos temas lo cuales Sona no dejaba de sorprenderse con lo fácil que los picaros soltaban la lengua, todos aportaban y hasta se burlaban de estas cosas.

—Este tipo de reuniones también son importantes para nosotros por otros fines— le comentó la pelirroja cuando la vio sorprendida de saber que uno de los hombres de uno de los picaros tenia infiltrados toda una tropa en un crucero imperial— como piratas, admiramos mucho el valor de las cosas, pero quizás el valor de la información sea lo mas valioso que logremos conseguir… es una ventaja que solo se obtiene al ser un maestro pícaro y estar en esta reunión, lo que cada uno haga con esa información ya no nos corresponde… aunque como ya podrás adivinar… tenemos algunos códigos… debatibles seguramente… pero códigos en fin— terminó admitiendo dándole una sonrisa.

Sona asintió y volvió a poner atención a lo que sucedía en la sala.

Debian encontrarse ya por la octava ronda. Un par de ellos quizás se irían en este tramo o quizás el siguiente, todo dependía.

Se interesó en uno de los picaros al frente. El tipo tenia pelo negro y una barba corta bien cuidada. Reía y parecía confiado pese a no ir del todo bien en el juego. Tenia dos acompañantes esa noche. Una claramente humana, muy hermosa, que llevaba una falda larga y solo un sostén a juego con esta. La otra parecía una mestiza de humano y alguna especie humanoide felina, era atractiva también, y mostraba unos agudos ojos claros, también llevaba poca ropa, estaba sentada en el regazo del tipo y le sostenía las cartas mientras el hombre paseaba sus manos en el cuerpo de las chicas.

Pudo ver cómo, luego de pasado su turno, el tipo le susurraba algo a la compañera humana y ambos reían, su mano ahora se posaba por abajo del sostén, apretando la zona.

La sanadita desvió la mirada con vergüenza al ver como la chica ponía una expresión apenada ante las caricias.

Se sintió de repente muy incomoda y por varios segundos no levantó la vista del suelo, temiendo encontrarse de nuevo con una escena aún más obscena.

Había notado que varios de los que estaban ahí traían alguien con ellos, pero no tenia idea de si los invitados de los maestros picaros tenían alguna función en específico.

Inclusive el anfitrión se divertía y reía con sus sirvientas.

Pensó que quizás la idea de un invitado era que entretuviera al pícaro con el que había llegado, y si ese era el caso, la chica creyó que era todo lo contrario en su situación. Estaba más pendiente por descubrir mas del lugar y de los sujetos allí que realmente de preocuparse por la diversión de la pelirroja.

El turno pasó a Miss Fortune y la chica vio sus cartas, podía ganar esa ronda en su siguiente turno y levanto del mazo de naipes una carta nueva, dejando una que no le servía, finalizando así su turno e indicándole con disimuló a Twisted Fate que cerraría en el siguiente acto, el chico asintió.

Bajó su mano para acomodarse en su asiento y sin querer tocó el muslo de su compañera, Sona se exaltó un poco y se alejó del tacto.

Extrañada por la reaccionó, la capitana trató de indagar con su vista lo que pasaba, solo encontró a su compañera incomoda y avergonzada en su asiento, parecía volver a reparar que su falda no era lo suficientemente larga de nuevo y trataba de estirar la tela un poco más.

Miss Fortune miró a su alrededor y, solo con contemplar a sus demás colegas unos segundos, creyó adivinar el problema.

—Oh, no te he traído para eso— comentó con gracia y comprensión— No demando nada de ti esta noche. Solo quiero que te diviertas, si es posible tanto como yo lo estoy haciendo ahora.

Sona la miró de costado y la chica le ofrecía una cálida sonrisa.

—Es gracioso como siempre estoy rodeada de mis hombres, y soy tan segura dándole ordenes y conduciéndolos… o a veces tengo la suerte de cruzar algún igual y poder tener un momento de diversión… pero desde que llegaste, aprecio mucho tu compañía por sobre todas las cosas— divagó poniendo un poco de su atención a como jugaban sus manos los demás— tenerte cerca es todo… todo menos aburrido… estoy feliz. Así que, por favor, déjame que te siga explicando cosas sobre este montón de inútiles ¡Lo disfruto bastante!

—¡¿A quien llamas inútil?!— se ofendió Kai´sa, que al parecer había puesto atención a lo que las chicas hablaban.

Era de nuevo justo el turno de la pelirroja, y para hacer callar a la otra chica, cerró el mazo y mostro sus cartas.

A Sona le causo gracia ver como solo con eso, todos se quejaban de su suerte, la capitana había ganado muy rápido una ronda que a todos parecía perjudicar, menos a su cómplice oculto.

Mientras volvían a barajar las cartas y cada uno comenzaba a recibir las nuevas pronto, la sanadita se concentró mas en la sonrisa confiada y los comentarios afilados que lanzaba con gracia la pelirroja hacia los demás, los cuales también volvían con burlas e ironías.

Y, aun así, entre piratas ya con varias copas encima y un humor agrio, tenso de momento por las apuestas, y humorístico por lo ingenioso de algunas de sus burlas, Sona no pudo evitar sentir un arrebato de cariño hacia su capitana.


—Agh… yo quería ganar…

Perdió la cuenta de la cantidad de horas que estuvieron ahí adentro. A medida que los picaros perdían iban dejando la sala, haciendo al grupo cada vez más reducido. Solo quedaban 3 cuando Miss Fortune fue eliminada.

Sona pudo ver que había sido nada mas ni nada menos que el mismísimo Twisted Fate que haciendo señas para que la pelirroja no cerrara o cambiara de cartas en un momento que no convenia, el causante de su derrota.

Miss Fortune también lo sabía, y al retirarse de la sala lo hizo con un pésimo humor y una mirada asesina hacia su cómplice traidor.

De hecho, era tanto el mal humor que portaba que este le impidió hablar hasta ahora que ya llevaban caminado varios minutos lejos del lugar.

—Lo lamento— se disculpó sin poder mirar a Sona— de verdad soy un tanto competitiva y… Dios ¿Viste lo que me llevaría? Y ahora no tengo nada… Y se llevaron mi nave rara con capacidad intergaláctica.

Sona sonrió disimuladamente, el tonó penoso y de derrota era gracioso en la pelirroja, que llevaba los hombros caídos y se arrastró hasta el barandal del muelle, apoyándose ahí para soportar sus penas.

 —De verdad me gustaba esa nave…— se seguía quejando mientras miraba el riachuelo subterráneo de la zona— ahí fue donde tuvimos nuestra primera aventura.

Sona se acercó y se puso a la par de la chica, apoyando sus manos en el barandal de madera. Era difícil saber la hora en un lugar bajo el suelo, pero las luces ahora eran menos que cuando habían llegado y casi todos los locales estaban cerrados. Supuso que respetaban alguna especie de horario para que la gente pudiera dormir y comenzar sus actividades en otro momento.

—Y tenían ese libro, Dios… como quería ese libro—siguió quejándose— y una princesa… había una princesa en la apuesta, seguro valia un montón… dijo que tenía propiedades ¿A qué se habrá referido? Una mano de mono maldita ¡Terrícola! ¿Entiendes? Debe ser de las cosas mas imposibles de conseguir… y seguro encontraba pronto que hacer con la semilla de ambrosia— comentó por lo bajo ladeando su cabeza para ver a Sona como si pensara mucho en eso— agh… y un crucero milenario de una civilización extinta ¡Todo un crucero! Y una mascota, seguro le hacía compañía a EXO… yo se que el quiere una mascota ¿Sabes? Pero esas cosas manchan el piso…

La sanadita se compadeció y apoyó su mano en la mejilla de la capitana, acomodando sus cabellos.

—Gracias— comentó formando un pequeño puchero con sus labios— de verdad lo necesito… estoy tan triste, por favor, consuélame.

Sona sonrió y se inclinó hasta besar levemente los labios de su compañera, haciendo que esta tensara los hombros por el asombro, pero no se movió de su posición.

Al alejarse, pudo apenas ver el sonrojo de la capitana antes que esta ocultara su cara entre sus brazos y siguiera apoyada en el barandal.

—No me esperaba eso— escuchó que decía mientras la voz salía de entre sus brazos— aunque… funciono.

Sona se alegró de escucharlo y al cabo de unos segundos mas la vergüenza de la pelirroja se esfumó para erguirse y caminar unos pasos.

—Vámonos— dijo mientras le extendida una mano y esperaba por ella.

La sanadita la tomó y caminaron juntas por lo que quedaba de la guarida.


Se le formaban algunos planes para cuando llegaran al hostal, pero al llegar vio como estos se desvanecían de inmediato.

Jinx y los demás miembros ya habían regresado, aunque solo podía ver a la pelirroja ahora. Roncaba con la boca abierta en la silla del comedor con los pies sobre la mesa. Sostenía una escopeta de plasma en las manos.

Miss Fortune suspiró al reconocer la escena como un padre quien espera al pretendiente de su hija. Y quizás eso quiso hacer la tiradora, solo que antes el sueño le había ganado.

—Sera mejor que la lleves a su cama— recomendó, y Sona asintió, acercándose para despertarla con cuidado.

Miró como la chica se las ingeniaba para arrastrar a la piloto semi dormida, y se acercó a la cocina en busca de agua.

—Sírveme un poco también… ese licor si que era fuerte y siento que me arde la garganta en llamas.

Miss Fortune se giró, reconociendo la voz. Twisted Fate estaba sentado en una posición muy similar a la de Jinx, en el mismo sitio donde cualquiera juraría que no había nadie más.

—Oh, no me mires así, Corazón— se lamentó el mago, viendo como la chica le daba una expresión de rencor— obviamente para que yo gane… tu debías perder en algún momento.

—Como sea…— murmuró de mala gana, tomando asiento también, pasándole un vaso y arrojándole la botella de agua, que, para su pesar, el chico agarró bien.

—Ha sido una velada divertida. Me apuré a venir porque creí que estarías ansiosa de hacer… otras cosas.

—Y estas en lo cierto… me interrumpen bastante últimamente.

—Ah, el destino tiene para algunos caminos sin “descanso” lleno de “frustraciones” por no lograr-

—Ve al punto— contestó tratando de disimular la sonrisa. El chico tenia algo que siempre terminaba por hacerla reír, y quería seguir molesta con él un poco más.

—Claro, claro… estoy cansado también y de hecho pienso abandonar Terra-2 en poco tiempo… y tu también deberías.

—¿Por qué?

—No puedo decir nada más… pero si fuera alguien listo… y tu lo eres… me apuraría en partir.

Miss Fortune se quedo contemplando como el mago vaciaba su vaso y se limpiaba las manos, acomodándose de nuevo en la mesa.

—Lo tendré en cuenta— concluyó al pelirroja, no dejándola tranquila la advertencia— ¿Ganaste?

—Y por eso estamos aquí.

—Claro…

El chico le dio una nueva mirada contemplativa y pensó bien sus palabras antes de apoyar los codos en la tabla y tomar el asunto con seriedad.

—Sin engaños ni mentira, gracias a ti me lleve un pozo envidiable y como dije… puedes llevarte una— dijo mientras levantaba el dedo índice para hacer hincapié— y solo una de las ocho apuestas de esta noche… cualquiera sea que elijas… es tuya.

—Bien.

—Pero debo advertirte— volvió a decir, mirándola de cerca y con atención— las cosas no siempre son lo que parecen. Los caminos que tomamos pueden llevarnos a destinos impensado… buenos o malos, uno nunca sabe a dónde puede llegar… una dicha que nos hará llorar de alegría o una peste que nos hará suplicar por la muerte… entonces… ¿Repartimos?