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In love with them.

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No sabía con certeza como habían terminado así, tampoco le importaba. Si le preguntaban por una explicación respondería de forma desinteresada. Pasó lo que tuvo que pasar. 

Y aunque no le importaba el como acabaron de esa forma admitía que agradecía mucho a lo que sea que los haya llevado a terminar así. Dejó de sumirse tanto en sus pensamientos cuando la chica de cabello corto ingresó al restaurante donde él le esperaba. A ella y a alguien más. 

Le dedicó una sonrisa coqueta y besó el dorso de su mano a modo de broma pues el romanticismo no se le daba del todo. Ichi dejó salir una risa suave y se sentó frente a Shou, dando inicio así a una tranquila plática. El mesero llegó y les dejó algo para beber, cortesía del mismo restaurante. El lugar no era muy elegante pero tampoco era un local casual, era perfecto para fingir que no era una cita. Pronto Ritsu Kageyama llegó al lugar, su expresión apática se suavizó un poco cuando el par entró a su campo de visión. 

—¡Al fin llegas Ritsu!—el mencionado viró los ojos. No había tardado tanto ¿Verdad? 

Sin que una palabra saliera de él se sienta frente al pelirrojo quedando a un lado de la joven que le veía con una sonrisa enorme y ojos de ensueño. Sin embargo no dieron inicio a algún tipo de conversación, se quedaron en silencio, esperando a algo, al menos el menor de los Kageyama lo esperaba, estático y atento ante los movimientos de sus compañeros. Los ojos atrevidos de Shou le miraban, pero el movimiento inevitable de su rodilla por debajo de la mesa indicaba que en el fondo se sentía muy nervioso. Ichi anotaba unas cosas en el cuaderno que siempre cargaba a todas partes, no le importaba qué, después de todo esto era una señal de que igual que el otro se encontraba algo nerviosa. Él podría mentirse a sí mismo, pero sabía que se sentía igual que ellos puesto que era la primera vez que salían todos juntos de manera romántica, era algo nuevo en su vida. Por unos segundos se permite perderse entre su mundo con la barbilla posada sobre la palma de su mano, sus pensamientos inmediatamente se dirigieron al como comenzó esta extraña relación de la que formaba parte. Los tres contrastaban mucho el uno del otro, para sorpresa de Ritsu lograron encajar después de uno que otro tropiezo y esto los llevó a dónde están ahora, no al lugar sino a la situación sentimental, lo sentía tan normal que le preocupaba.  

—¿Qué piensas?—inquiere la mayor y Ritsu tarda un poco en darse cuenta de que es a él a quién le habla. 

—Nada importante. 

No pregunta más, porque sabe que él no responderá. Y él en el fondo agradece. El mesero llega y toma su orden con algo de impaciencia, siente y está seguro de que no los quiere ahí por alguna razón. Quizás odia tratar con adolescentes. O quizás ya sabe que lo de ellos tres es una cita. La mera idea le fastidia y frunce ligeramente el ceño. Justo cuando el adulto se retira Shou cree que es momento de iniciar una conversación, porque claro, no soporta tanta tensión, lo sabe también, llevan saliendo tres meses y ya lo conoce con la palma de su mano. También a Ichi. No lo diría, pero ambos—después de su hermano y sus padres—son su prioridad porque le conocen mejor que nadie, se sentiría vulnerable al dejar tanto de sí mismo a la luz, pero con ellos se siente diferente, tampoco lo diría, pero se sentía seguro. En casa. Es una verdad que no admitirá, pero sus novios la conocen así no son necesarias las palabras. 

De nuevo está disociando ¿No es así? Parpadea y centra su atención en sus acompañantes quienes se encuentran charlando. Se siente agradecido de que respeten su silencio, de que entiendan porque actúa así en público.  

Ritsu no era alguien que se asustara fácilmente y todos lo sabían, por eso y más su hermano mayor lo admiraba bastante, pero algo que le asustaba era lo nuevo. Lo que desconocía le causaba temor porque detestaba no saber las cosas, no tener los detalles y no saber cómo y qué reacción debería tener. Esta relación con Shou e Ichi era algo nuevo, tenía miedo de que las cosas salieran mal. Esto también lo guardaba entre su silencio, ellos lo sabían y trataban de ayudar, pero también le comprendían y actuaban acordé a eso para no causarle alguna incomodidad. 

Fue inevitable el sentirse querido por ese par, en un principio no los soportaba pero conforme pasó el tiempo se abrieron camino en su corazón y después de dos años de conocerlos dieron un cambio a la naturaleza de su relación y hasta ese punto no se arrepentía.  

Llega el mesero y les deja su comida, escucha a Shou exclamar algo con emoción ya que tenía mucha hambre, fue imposible no sonreír siquiera un poco, cosa que hizo feliz a la chica. Ahora en lugar de encerrarse en una burbuja propia decide prestar atención a sus chicos.  Sus chicos,  de alguna manera encontraba excitante esas palabras, no en un mal sentido, más bien era por la emoción y alegría, por aquella sensación que se depositaba en su pecho y hacía que sus mejillas se sintieran más calientes. Era tonto su actuar, eso se decía, pero eso le hacía sentirse como un adolescente normal, una persona.  

—¿Cómo vas con tu reporte?—interviene de repente, la pregunta era para Ichi. 

—¡Me alegra que preguntes!—responde sonriente—Voy demasiado bien, ya sabes que me es muy fácil conseguir información así que se me ha hecho sencillo el trabajo. Lo único tedioso es el pasar todos los datos a limpio.—finaliza con un suspiro. 

—Esa es nuestra chica.—menciona Shou con orgullo. 

—Idiota, no hables con la boca llena.—Ritsu se queja con suma molestia, como respuesta el contrario le saca la lengua después de haberse pasado su comida—Qué infantil eres.—vuelve a bufar. 

—Así me amas. 

En efecto, así lo amaba. Pero no dice eso, en lugar de darle la razón le da una patada por debajo de la mesa, no fue nada fuerte no obstante la reacción de Shou gritaba  Rey del drama  con fuerza porque exageró demasiado haciéndose el sufrido. Sin pensar dejó salir una risa al mismo tiempo que cubría su boca con su mano un tanto apenado, tanto su novia como su novio le observaron, un brillo se veía en sus ojos y una expresión dulce se formó en sus caras, esto apenó aún más al azabache que atinó a cerrar la boca y desviar su mirada. Sabía que se había sonrojado un poco y eso el par lo notó.  

—Eres hermoso.—suelta Ichi en un suspiro. 

—Concuerdo. 

Había hecho muy bien al aceptar a esos dos cabezas huecas en su vida, con ellos todo era más interesante y más agradable de cierta manera, podía dejar que sus hombros ya no estuvieran tensos y ser él mismo aunque de repente le avergonzara porque ellos lo amarían. Tal vez era momento de decirles directamente que también los amaba, era el único que faltaba y creía que ahora era un buen momento.  

—Te amo Shou, también a ti, Ichi.—no hay duda ni temor en sus palabras, tampoco alguna muestra de nervios en su voz ni rostro, salieron tan naturales de su boca y ahora había dejado sin palabras a sus acompañantes.—¿Pasa algo? 

No recibió un abrazo ni una respuesta cursi y empalagosa, en su lugar obtuvo una sonrisa sincera de Shou y los dedos de Ichi entre lazados con los propios, y si era sincero, prefería esto porque era de ellos. Sonríe y niega suavemente, estaba muy enamorado de ellos dos.