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Un basto océano detrás de ti

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El primer recuerdo que Mai tiene es sobre Maki.

Recuerda un día caluroso de verano bajo un gran árbol mientras jugaban con sus muñecas de tela, quizás tuvieran unos cuatro o cinco años, no está completamente segura, pero la sonrisa que Maki le da aquel día quedaría grabada en su memoria como algo que solo ella pudiera apreciar.

La imagen de su hermana mayor iría cambiando con el paso del tiempo y poco a poco sus sonrisas serian escasas mientras más se adentran en el seno familiar de la hechicería. Maki había nacido sin la habilidad de usar energía maldita condenándola a sufrir abuso por parte de todos en el clan, pero Mai no le importaba si Maki no era capaz de usar energía maldita, mientras ambas pudieran estar juntas las cosas estarían bien, pero al correr de los años Maki comenzaría a alejarse, dejan de ser tan unidas y las peleas comienzan, ¿Por qué tendrían que arriesgar lo que tienen? Las cosas no eran perfectas, pero se tenían una a la otra, ¿Acaso no bastaba?

Maki se va, la abandona junto a un clan que las desprecia a ambas.

Fue obligada a convertirse en chaman cuando nunca lo quiso, entreno hasta que la sangre que caía de su nariz formaba charcos a su alrededor y los golpes de Naoya la dejaran sin aire como alguna vez Maki sufrió, de algún modo aun tras jurar odio luego de su partida los sueños con su hermana nunca se detuvieron, a veces son los dulces recuerdo de su niñez, otras son solo ellas dos caminando por una playa tomadas de las manos, acabando todo en un beso.

Siempre trata de olvidar los besos.

Vivir alejada del clan logra calmar un poco su vida aun si tiene que ser una chaman para eso, de algún modo encaja con los demás estudiantes y puede decir que tiene verdaderos amigos que se preocupan por ella, escucha palabras de verdadero cariño que no oía desde que Maki la abandono. Momo y ella se vuelven confidente una de la otra y entienden que el mundo del jujutsu siempre las juzgaran. Kamo a veces es particularmente amable, quizás por el parecido a de sus situaciones, Todou es molesto y desagradable, pero es lo más cercana que estará de vivir esa vida normal que quería.

Son pocas las veces que tiene que volver a la casa Zenin, y cada vez que lo hace las miradas desagradables y los susurros se escuchan por los pasillos, su madre es tan silenciosa como siempre y solo parece sentir decepción por ella, su padre ni siquiera la mira.

Este es su hogar.

Ella y Maki logran verse en el festival de intercambio de escuelas hermanas, su hermana mayor parece sorprendida de verla allí y las preguntas no faltaron cuando ambas en se encuentran luego de finalizado el evento, no quiere escuchar a Maki, sus mentiras y promesas falsas ya no pueden afectarla.

Al final del día no puede evitar llorar contra su almohada al recordar su promesa, una promesa que la misma Maki había roto hacía tiempo.

Esa noche una pesadilla la atormente en sus sueños, Maki se aleja aun cuando desgarra su garganta llamándola, un vasto oseado las rodea bajo un oscuro cielo sin ninguna estrella, su hermana camina hacia el horizonte sin mirar atrás, no importa cuando corra detrás de ella, ni siquiera puede acercarse lo suficiente para tomarla de la mano y rogar por que se quede. Una gran ola aparece y traga a su hermana sin dejar rastro alguno, como si nunca hubiera existido.

Momo es quien la despierta asustada por los alaridos y gritos provenientes de su habitación.

Sigue entrenando, pero sin poner verdadero esfuerzo en ello. No importa lo que pase, seguirá estando en la sombra de la familia por debajo de su hermana aun si lo hiciera, ¿Qué propósito tenía todo aquello?

Ahora sus sueños con una combinación entre pesadillas bajo océanos oscuros y recuerdos de falsas promesas.

Con un nuevo año el evento de las escuelas hermanas da por iniciado, tienen una misión como estudiantes de Kioto y su objetivo es el recipiente de Sukuna, pero nada termina como es esperado. Maki le da una paliza y demuestra el fruto de su esfuerzo y arduo trabajo, aun sin control de energía maldita es todo lo que los chamanes aspiraban a ser, algo que ella no quería, y le da asco.

Maki siempre ha sido bonita, aunque fueran gemelas veía en Maki algo que resaltaba y la diferenciaba más, con el paso de los años solo se va acentuando la diferencia entre ambas, el cuerpo de su hermana era más tonificado, pero sin perder la sitúela de una mujer, su cabello era largo y parecía bien cuidado. Mai no puede evitar pensar en eso durante algunas noches.

Sabe que está mal, odia a su hermana, la detesta, pero no puede evitarlo.

Es raro como el tiempo pasa, para los chamanes es una juego, la vida o muerte depende de tu fuerza y técnica maldita y aun así eso no asegura nada. Luego de Shibuya muchos murieron y la culpa cayo en varios chamanes de renombre. Con la muerte de Naobito Zenin las cosas parecen empeorar para ella, le es prohibido salir de los terrenos familiares y los demás integrantes del clan se aseguran de que así sea.

El estado de su hermana le es desconocido hasta que oye los rumores por los pasillos sobre las grabes quemaduras que sufrió, pero parece estar fuera de peligro y es suficiente para calmar su corazón, los días pasan y recuerda por qué se había intentado alejar.

No entiende porque Maki está allí, apenas puede pensar con claridad con la cantidad de sangre perdida, su bello rostro está cubierto de cicatrices y la escucha discutir con su padre, apenas cierra sus ojos unos segundos cuando ambas están siendo arrastradas hacia el cuarto lleno de maldiciones que usaba el clan para disciplinar, cuando son lanzadas escucha a su padre decir su discurso sobre superioridad culpándolas de no ser el líder, de ser manchas en su vida.

Sabía que algún día las cosas terminarían así.

Maki era fuerte, siempre lo supo, incluso desde pequeñas cuando tomaba su mano para evitar mirar a las maldiciones que la atormentaban, cuando ambas dormían juntas por las noches. Él ultimo y único beso que tendrán es una amarga despedida, una playa con el basto océano en el horizonte, el atardecer a su espalda y su hermana suplicando que volviera. Desea algún día volver a ser su hermana menor y esta vez no saltar su mano, seguir un mismo camino juntas.

La última promesa que espera sea cumplida es que nadie deba pasar por lo que ellas pasaron y Maki tiene que asegurarse de eso.

Maki es lo último que ve antes de hundirse en un océano oscuro.